jueves, 26 de febrero de 2026

La mística "copera", de regreso

Luego de tres largos años de ausencia, el Gallo retornó a la Copa Argentina, uno de los torneo que mejor le sientan (octavos de final en 2016 y semifinal en 2017, ambos con Walter Otta y cuerpo técnico en el banco de los suplentes), reeditando la mística "copera" perdida en los años precedentes, para derrotar por 1 a 0 a Godoy Cruz de Mendoza (hoy en la Primera Nacional, pero hace sólo un par de meses, en Liga Profesional durante 17 años, de manera ininterrumpida) y clasificar a los 16avos, donde enfrentará al Midland de Joaquín Iturrería y Nicolás Martínez (este último, parte integrante de aquel maravilloso plantel semifinalista de la competencia).

Con ocho cambios, respecto del once inicial que empatara con Madryn, en el "Abel Sastre" del poder y el despojo, Morón no sólo obtendría una merecida victoria, que debió incluso ser por un margen mayor, sino que además y pese a jugar, una vez más, con un hombre de menos durante más de media hora de juego, confirmó variantes de importancia en este "Gallo muletto", con destacadas actuaciones de Federico Díaz (ex Italiano) en el arco, de Tomás Ramírez (ex Central Córdoba de Rosario) en el mediocampo y de Ezequiel Bulacio (ex Centro Español) en la ofensiva, estos dos últimos, las grandes figuras de una noche en la que Morón justificó el triunfo con once y jamás lo sufrió con uno menos.

Ante una multitud venida del Oeste, que llenó su popular y parte de la platea asignada por los organizadores, el equipo de Walter Otta intentó desde el arranque, mostrarse ambicioso en procura del arco contrario, pero al mismo tiempo prolijo en el manejo del balón, con una defensa segura, un medio atento y de buena distribución y una ofensiva con Bulacio de "pivote" y Facundo Báez, de regreso a sus mejores rendimientos, desequilibrando por velocidad y habilidad, arrancando desde el sector izquierdo.

Así las cosas, el propio Báez tendría la primera clara de la noche, en cancha de Tigre, con una buena acción individual, cuyo remate posterior se toparía con la resistencia de Roberto Ramírez, el arquero de Godoy Cruz, responsable principal que el "Tomba" se mantuviera en partido hasta el pitazo final. 

Más allá de algún sofocón aislado en el arco propio, bien controlado por un seguro Federico Díaz y una defensa sobria y sólida, Morón de a poco iría justificando la diferencia que conseguiría a los 26 minutos del primer tiempo, luego de un tiro de esquina desde la izquierda, que primero encontraría sólo por el punto del penal, a Elías Contreras, con un cabezazo débil y defectuoso, de cuyo rebote, el mismo lateral diestro del Gallito tomaría la segunda jugada, para rematar al arco, que previo impacto en el botín derecho de Tomás Rossi, el "2" del "Tomba" y el posterior rebote en la cabeza de Mariano Santiago, el "8" del "Expresso" mendocino, se introduciría en el arco de Godoy Cruz, para la merecida ventaja de Morón.

A partir de allí y con la diferencia a su favor, el Gallo controlaría aún más las acciones, ante un Godoy Cruz incapaz de generar peligro o cuanto menos, hilvanar alguna jugada asociada que pusiera en peligro a la última línea de Morón.

Ya en el complemento, Facundo Báez (el tercero en el podio de los destacados, luego de Tomás Ramírez y Ezequiel Bulacio), tendría el segundo del Gallo, en otra buena acción individual, pero en lugar de habilitar por el centro al ex Central Córdoba, optaría por definir sobre el poste zurdo, perdiéndose apenas ancho su envío de derecha.

Minutos más tarde, en el mejor momento de Morón en toda la noche de Victoria, el referido Tomás Ramírez habilitaría por derecha a Bulacio, que con una media vuelta rápida, exigiría una vez más los buenos reflejos del arquero mendocino.

Y cuando todo estaba a pedir del Gallito, tanto que el segundo tanto parecía cosa de minutos y decantación futbolera, el "karma" que acompaña al equipo desde la temporada pasada volvería a aparecer, para dejar al equipo con diez y abrir un signo de interrogación, en un partido que Morón ganaba y manejaba a voluntad: una entrada a destiempo de Franco Vázquez, ya amonestado en el primer tiempo, por una acción similar, dejaría al equipo de Walter Otta con diez (una vez más), con más de media de hora de partido por delante.

Y si embargo, las mejores opciones serían de un Morón que jamás abandonó su búsqueda y que a pesar del hombre de menos, planteó un partido lejos de su arco, tanto es así que Tomás Ramírez, primero y Ezequiel Bulacio luego, las figuras excluyentes en la noche de Victoria, podrían haber definido el pleito, y hubiese estado más que ajustado a los merecimientos, el primero con una definición sutil, que sólo la mano izquierda del arquero pudo evitar y el segundo, con un remate desde lejos y de emboquillada, para cerrar el resultado y el estadio de Tigre.

El pitazo de Pablo Giménez, de correcto arbitraje, desataría el delilio, dentro y fuera de la cancha, para un Morón que comienza a cimentar su mística, que ojalá reproduzca las alegrías "coperas" y en el torneo, como en el inolvidable "Año del Gallo", en 2017.

El Gallo eliminó casi "sin despeinarse" a Godoy Cruz, rival directo en su zona del Nacional y hasta hace "cinco minutos", un conjunto de nivel Liga Profesional, para avanzar de fase en la Copa Argentina, luego de casi nueve años, y en definitiva, confirmar el rumbo de un equipo que seguramente volverá a pelear por grandes cosas, con un nivel de recambio que no tuvo en la temporada pasada.

Ojalá los sueños y realidades dentro de la cancha, estén a la altura de quienes deben defenderlos fuera de ella.

#MorónSomosTodos y la AFA es de unos cuantos "pillos", que utilizan la pasión en beneficio propio.


@elgallogustavo.



       📸: Copa Argentina.


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