sábado, 22 de agosto de 2026

"Se busca prueba de carácter, fuera de 'casa'"

Y como ya es una (mala) costumbre, de los últimos años, San Telmo le empató al Gallo en el descuento.

Al término del primer tiempo, Morón le ganaba al "Candombero", en la Isla Maciel, por 2 a 0 y además tenía superioridad numérica, ya que el local había quedado con diez, en una acertada decisión de Franco Acita, el árbitro del encuentro, por una agresión a Mateo Levato y que incluso había pasado por alto un penal escandaloso en favor del local, cuando ya estaba con uno menos, pero con ventaja mínima del equipo de Walter Otta.

Sin embargo, cuando todo parecía indicar que, finalmente, Morón lograría revertir la pálida imagen que viene ofreciendo de visitante, en apenas un tiempo y con todo a favor, terminaría permitiendo el empate de San Telmo, en el tercer minuto de descuento, dejando insólitamente en el camino, dos de esos puntos que después se lamentan al final del campeonato.

Porque, sin jugar bien, pero con la contundencia acostumbrada, el equipo de Walter Otta había logrado sacar una diferencia de dos goles, con sendas conquistas de Franco Fagundez, el primero a los 17' de juego, en la primera acción de peligro de la visita, mano a mano con el arquero, impulsando el balón entre las piernas del "1" y el segundo, en un auténtico GOLAZO, definiendo de "tijera", tras el centro "pinchado" de Mariano Bittolo y la "peinada" en el área de Santiago Kubiszyn, para colocarla con justeza y violencia, en el ángulo superior izquierdo del arco "Candombero", para el 2 a 0 parcial de Morón, a los 42 del primer tiempo y cuando todo parecía a pedir del Gallo.

(Reflexión al margen: pensar que, desde el retiro de Damián Emilio Akerman, tantas veces pedimos por un goleador que cumpliera con la cuota de gol, que el eterno cordobés había dejado vacante y cuando finalmente lo hallamos, el equipo defensivamente no lo acompaña, preguntándonos hoy cuántos goles es necesario convertir, para poder ganar un partido, cuando contamos con el goleador del torneo con 12 tantos y por si no resultara suficiente, el máximo asistidor con ocho asistencias).

Sin embargo (porque siempre y en especial de visitante, hay un "sin embargo"), Morón salió dormido, por lo menos en su última línea, al segundo tiempo y comenzó desde los "vestuarios", a complicarse solo: Emanuel Iñiguez que pierde la marca de Facundo Báez (recién ingresado), antes del minuto del complemento y el ex Morón que define bajo, al segundo palo de Julio Salvá, para poner a San Telmo nuevamente en partido, presagiando de alguna manera lo que luego todos lamentaríamos.

(Segunda reflexión al margen: qué bueno que, luego de despilfarrar tantos minutos y varias ocasiones de gol, con la camiseta de Morón, Facundo Báez se haya dado cuenta que "era por abajo", habiendo dilapidado todas las posibilidades que tuvo, en su paso por el Gallo, irremediablemente por arriba del travesaño... Una y otra vez).

Para no hacerla tan larga, porque ya nadie lee este comentario, máxime cuando se pierde o se empata, pero con sabor a derrota, en el complemento Morón intentó manejar la pelota y definir el encuentro, pero pocas veces pudo con lo primero y nunca con lo segundo, hasta que una irresponsabilidad de Franco Toloza, a falta de doce minutos para el final del partido, dejaría también a Morón con diez y con la sensación que la tarde no iba a terminar como empezó.

Y así fue, porque en el tercer minuto agregado, el referido Facundo Báez, que ojalá hubiese jugado con nuestra camiseta, un diez por ciento de lo que hizo en 45' con la de San Telmo, trabó y ganó dos veces, frente a la escasa oposición, primero del ingresado Maximiliano González y luego de Leonel Cardozo (el autor del burdo penal del primer tiempo, no sancionado por Acita), además de llevarse la marca de Iñíguez, que se cerrara innecesariamente, para que Nicolás Molina, (precisamente la víctima de la falta no cobrada en el primer tiempo, de manera insólita), le ganara en velocidad a Braian Salvareschi y enviara un centro al segundo palo, para que otro de los ingresados, Jerónimo Porto, empujara la pelota al gol del empate local, tan solo que indigna, cuando ni Emilio Lazza (en cancha para formar línea de cinco y defender, en los minutos finales), ni Joaquín Livera (lejísimo de su marca), siquiera salieran en la foto final del doloroso e impensado 2 a 2.

Sin tiempo para lamentarse, el miércoles será tiempo de visitar Salta, para recuperar el partido postergado con Central Norte, correspondiente a la fecha 21°.

Se busca prueba de carácter, fuera de "casa".

Urgente.


@elgallogustavo.



      📷: Deportivo Morón.


domingo, 16 de agosto de 2026

Con la ilusión como bandera

A Morón le alcanzó con un tiempo, en rigor de verdad, menos de 20 minutos de juego, para plasmar en el resultado las enormes diferencias de jerarquía individual y colectiva, así como de fútbol y contundencia, respecto de Almagro, a quien apabulló en apenas un rato, para luego manejar el trámite del partido a voluntad, a partir del control de las acciones y de defenderse con el balón bajo la suela, algo que no había podido lograr hace una semana atrás, ante Acassuso, pese a golear con amplitud al "Quemero", también en el Nuevo Francisco Urbano.

Con una actuación sólida en todas las líneas y recuperando la intensidad y la fluidez en el fútbol, de varios pasajes de la primera rueda, Morón fue demasiado para la visita, dirigida por Carlos Mayor, que nunca pudo ponerlo en aprietos o al menos, ponerse en partido, pese a tratarse de un buen equipo, siempre ordenado y potencialmente peligroso, minimizado por un Gallo que, por lo menos de local, constituye sin dudas el mejor de la categoría.

Repitiendo once, luego de un buen tiempo, comparado con el conjunto que iniciara el encuentro ante "Ssuso", en apenas 18 minutos, el equipo de Walter Otta sacaría una diferencia justificada de dos goles y podría haber convertido alguno más, con sendos remates desde afuera, tanto de Santiago Kubiszyn como de Joaquín Livera, y una gran acción individual de Franco Fagundez, siempre determinante, que merecía ser gol, pero la base del poste derecho del arco visitante se lo negaría, cuando todo era de Morón y cada vez que llegaba, convertía o lastimaba seriamente a su rival.

Así las cosas, a los ocho minutos y en la segunda aproximación al arco de Emiliano González, arquero del "Tricolor" de Villa Raffo, una gran combinación por izquierda, entre Juan Manuel Olivares y el mencionado Livera, ambos de muy buen partido, terminaría en un centro preciso del "3" del Gallito, con destino al lado opuesto del área, donde hallaría en posición de delantero a Emanuel Iñíguez, que con una volea soberbia de derecha, al  techo del arco visitante, abriría el marcador, anotando por segundo partido consecutivo, al igual que la fecha pasada, en ese mismo arco, frente a Acassuso.

Con la diferencia a su favor, antes de los diez minutos de juego, Morón ganaría en confianza, intensidad y fútbol, yendo a buscar más, para definir el pleito, aprovechando que su rival estaba "groggy" y el Gallo en una de esas tardes en la que los pases fluyen con una naturalidad y precisión admirables.

Y así llegaría el segundo tanto, a los 17' del primer tiempo, con una gambeta en velocidad del incontrolable Fagundez, también por la izquierda de la ofensiva local, para dejar "pintado" a Matías Cortave y mandar un centro (su octava asistencia de gol en la temporada, líder en ese rubro) con destino al segundo palo, donde ingresaría sólo Mateo Levato, para empujarla al gol, convirtiendo el segundo de la tarde y el también el segundo en su cuenta personal, desde su regreso al club, en la última ventana de transferencias de invierno.

Como contrapartida, Almagro intentó responder y llevar algo de peligro al arco de Julio Salvá, respondiendo de gran manera cada vez que lo pusieron a prueba, descolgando cada centro y tapando un mano a mano a Joel Orlando, el "7" visitante, que podría haber generado algún margen de duda innecesaria e inmerecida, de haberse convertido en el descuento visitante.

Ya en el complemento, Morón se dedicó a regular un poco la intensidad del primer tiempo (sin el uruguayo Fagundez en cancha, por un golpe en su tobillo derecho), pero sin renunciar a la búsqueda de una mayor diferencia y al manejo del balón como recurso defensivo y de control, algo que no había podido lograr frente a Acassuso, también en el segundo tiempo y con el resultado a su favor.

Y el Gallo contó con las chances para aumentar el resultado en incluso volver a golear, al igual que en sus dos presentaciones anteriores de local (ante Ferro y Acassuso), pero quizá por exceso de confianza o algún lujo de más, no pudo ampliar la ventaja de 2 a 0, aunque tampoco sufrió en su área, con un seguro Salvá y una defensa que se iría consolidando con el paso de los minutos, en especial en el segundo tiempo, luego de un comienzo con algunas dudas.

Morón volvió a ganar y no se baja de la lucha palmo a palmo con Ferro y Colón de Santa Fe, por el primer puesto de su zona, aunque ahora deberá aventar de una vez por todas, los "fantasmas" que aparecen cada vez que sale de "casa", con dos partidos de visitante por delante, el viernes a la tarde en la Isla Maciel, ante San Telmo y el miércoles 26 por la noche, el pendiente frente a Central Norte, en el "Padre Martearena" salteño.

El Gallo depende sólo de sí mismo y de su convicción, para demostrar que es capaz de reproducir de visitante, todo lo contundente y apabullante que logra ser de local, para lograr ese necesario equilibrio que le permita sumar lejos del Oeste y meterle más presión al líder, de aquí y hasta el final de la fase regular del campeonato.

Con la ilusión como bandera.


@elgallogustavo.



      📷: Eduardo Fabián Acuña.



domingo, 9 de agosto de 2026

El Gallo goleó a "Ssuso" y sigue prendido

Morón volvió a jugar de local y volvió a apabullar (en el resultado) a su rival, en esta oportunidad, Acassuso, al que goleó 4 a 1, con "doblete" de un "intratable" Franco Fagundez, para seguir prendido a cinco del líder zonal, Ferro, que también retomó la senda de la victoria, en el difícil reducto de Lomas, ante Los Andes, aunque el Gallo adeuda aún un partido, respecto del "Verde" de Caballito, frente a Central Norte en Salta.

Con varios cambios, comparado con el once que comenzó jugando en Chaco, hace una semana, Julio Salvá regresó al arco, tras su lesión, en reemplazo de Federico Díaz, mientras que Braian Salvareschi hizo lo propio como primer marcador central, por Francisco Flores, luego de cumplir la fecha de suspensión por cinco amonestaciones. Además, Juan Manuel Olivares y Mariano Bíttolo retornaron al equipo, en lugar de Elías Contreras y Matías Benítez, con Mauro Burruchaga por el centro y Santiago Kubiszyn más tirado sobre la derecha.

Tras unos primeros de "estudio", con un Acassuso que vino al Oeste, a plantear una lucha por el predominio en el mediocampo, no exento de un buen trato del balón, especialmente en los pies de su volante creativo, Agustín Hermoso, el partido se destrabaría en favor de Morón, con un golazo de Franco Fagundez, que iría a buscar un pelotazo en profundidad por la derecha, ingresaría al área pese a la "murra" de Lucas Pioli, el "6" visitante (que al final del partido se iría expulsado), manteniendo la vertical para sacar un zurdazo preciso y precioso, al ángulo superior derecho del arco de "Ssuso", para poner el 1 a 0, a los 17' de juego.

Y allí el trámite del encuentro cambiaría, porque Acassuso acusaría recibo del impacto y Morón, fiel a su estilo en "casa", olería "sangre" para ir en búsqueda de más, algo que conseguiría apenas siete minutos más tarde, a partir de un tiro de esquina desde la izquierda, rechazado a medios por la defensa, y el balón que le quedaría por el lado opuesto a Fagundez, para que el uruguayo habilitara por el centro a Emanuel Iñíguez, que con un "bombazo" de zurda, arriba, sobre poste izquierdo, le daría aún más tranquilidad al equipo de Walter Otta, con el 2 a 0 parcial en 24 minutos del primer tiempo.

Sin embargo, cuando el partido parecía controlado a voluntad por Morón, más cerca del tercero que la visita del descuento, un gran pase filtrado entre los centrales del Gallo, a la espalda de Leonel Cardozo, aprovechando su adelantamiento, Tomás Rodríguez, el interesante delantero centro del "Quemero", le ganaría en velocidad al intento de cierre de Salvareschi, definiendo con calidad sobre el palo más lejano de Salvá, para el impensado 1-2 del visitante, a los 36' de la etapa inicial.

Por fortuna, el Gallito reaccionó "rápido y furioso" y volvió a tomar distancia de Acassuso, apenas un minuto después del gol del descuento, con otro gran pase filtrado, pero en este caso de Morón (a cargo de Santiago Kubiszyn) y con destino a Franco Fagundez, para que el segundo máximo artillero de la categoría, con 10 tantos y el líder en asistencias, con nada menos que siete pases gol, encarara sólo y con decisión rumbo al arco y ante la salida del arquero, definiera con categoría junto al poste zurdo, para un tranquilizador 3 a 1, a los 37' del primer tiempo.

En el complemento, Morón reguló el trámite, pero no logró defenderse casi nunca con la pelota en los pies, lo que provocó que Acassuso se animara a un buscar un nuevo descuento y le generara a la defensa local un par de sustos, buscando (y encontrando) la espalda de Iñiguez o con centros entre los centrales, que volvieron a mostrar problemas, en este caso, por suerte sin consecuencias para el arco de Salvá.

En tiempo cumplido, con Elías Contreras, Emiliano Franco, Gonzalo Berterame, Franco Toloza y Gastón González en cancha, el desborde de Berterame que era pretendido ser anticipado por Toloza, en el primer palo, impedido por una patada "criminal" de Pioli, el segundo marcador central del Acassuso, que ya venía "caliente" por un cruce segundos antes con Olivares y el "20" del Gallo pagara las consecuencias, con un "planchazo" terrible a la altura del muslo. Penal y expulsión, el primero bien ejecutado por el propio Franco Toloza (séptimo tanto en la temporada), a media altura, casi por el medio del arco, ante un Mariano Monllor jugado sobre su derecha. 4 a 1 y final.

En definitiva, Morón volvió a mostrar su contundencia de local, en especial durante el primer tiempo, donde convirtió tres goles y prácticamente definió el pleito, para seguir prendido y expectante, para no perderle pisada a Ferro.

Ahora volverá a ser local, en este caso recibiendo el sábado por la tarde a Almagro, un "Tricolor" que lo derrotara 2 a 0, en la primera rueda, en el "Tres de Febrero", quitándole el invicto.

El Gallo de local es cosa seria. 

Queda equilibrar imagen y rendimiento, en la próxima salida de "casa".


@elgallogustavo.


            📷: Deportivo Morón.



domingo, 2 de agosto de 2026

"Bipolaridad" futbolera

Y en este "sube y baja" futbolístico, al que ya nos tiene acostumbrados Morón, después de apabullar, golear y quitarle un invicto de once partidos, al líder de la zona, Ferro, una semana más tarde, otra vez el equipo de Walter Otta vuelve a decepcionar, mostrando su peor versión, esa que suele aparecer cada vez que juega lejos de "casa", preferentemente en alguna provincia.

Y es que el Gallo jugó mal y perdió bien, en su visita a Chaco For Ever, que pese a "habitar" el fondo de la tabla, desde el regreso al banco de los suplentes, de Daniel Cravero, logró hilvanar una seguidilla de cinco partidos sin perder, con cuatro victorias, incluida la última, antes de Morón, en la que venció a Colón en Santa Fe, y gracias al 2 a 0 de esta tarde ante el Gallito (que pudieron ser más), por primera vez en todo el torneo pudo salir de la zona de descenso directo.

Con una defensa "remendada", dada la pérdida inesperada y determinante de Franco Vázquez, por lejos el mejor de la última línea de Morón, "repescado" en la semana por Argentinos Juniors, dueño de su pase a préstamo, y además, sin Braian Salvareschi, que frente a Ferro alcanzara el límite disciplinario de las cinco amarillas acumuladas, Francisco Flores regresó como titular, después de largo tiempo y no por casualidad, sino porque cada vez que le tocó ingresar, nunca lo hizo con solidez, con Leonel Cardozo por izquierda, cuando es diestro y se nota en su flojo desempeño, más la tarde para el olvido de ambos laterales, Emanuel Iñíguez por derecha, desbordado permanentemente por el Leandro Fernández, el "10" rival y Joaquín Livera por izquierda, en otro de esos partidos en los que ni ataca, ni mucho menos defiende con acierto.

Para colmo, el rendimiento del mediocampo, tampoco fue el mismo que hiciera "desaparecer" al líder, la semana pasada, con flojos desempeños de Mauro Burruchaga y Santiago Kubiszyn, y aún menos por la bandas, con malos partidos de Elías Contreras, por derecha y la novedad del ingreso de Matías Benítez por izquierda (en lugar del lesionado Juan Cruz Esquivel), sin sorpresa en ataque e imprecisos para el retroceso defensivo.

Y por si fuera poco, ni Franco Fagundez, ni Mateo Levato pudieron hacer pie en territorio chaqueño, sin nadie que los asistiera con la pelota "redonda" y al pie, para intentar generar algo de peligro.

Tanto es así, que Morón no pateó al arco en todo el primer tiempo y recién con el resultado adverso, ya en el complemento, recién allí cambió su parsimonia y se decidió a atacar, provocando apenas un poco de zozobra a la tranquila tarde de Gastón Canuto, arquero local, con un remate desde afuera, del ingresado Gonzalo Berterame (irreconocible, lejísimo de su nivel) y algún que otro centro, siempre bien resueltos por la defensa de For Ever.

Y así llegó el 1 a 0 de Chaco, casi por lógica decantación, al inicio del segundo tiempo, con un penal complejo, porque desde lejos, parece que Flores no logra tocar la pelota con su mano, pero si confiamos en un mal árbitro y poco confiable (pero mejor ubicado) como Alvaro Carranza, y realmente fue penal, entonces no se entiende para qué el "2" de Morón tenía el brazo en alto. 

Matías Romero que lo ejecuta, Federico Díaz que le adivina el palo y lo contiene sobre su derecha, pero el rebote le queda "servido" al propio Romero para empujarla al gol, con mucha fortuna y en segunda instancia.

Párrafo aparte para este muchacho, Matías Romero, que en su penoso paso por Morón, apenas si dijo presente, además de errar un penal increíble con Chicago en Mataderos y convertir un solo gol, que en realidad fue en contra del arquero, pero se dio el lujo de gritarle el tanto del rebote del penal (porque también lo marró), en la cara del banco y los suplentes del Gallo, lo que podría haber originado un problema, si alguno hubiera reaccionado, para luego "trabajar" de bueno y agradecido ante las cámaras, post partido. Un triste recuerdo para un desagradecido.

De regreso al partido, recién allí, a los 10' del complemento y con el resultado adverso, Morón se acordó de atacar (mal, sin ideas ni fútbol, pero por lo menos se acordó) y consecuentemente, permitió que Chaco For Ever "coqueteara" en varias oportunidades con el 2 a 0, con el partido "roto" (Morón ya no tenía medios, reemplazados lógicamente por delanteros) y la defensa visitante hecha un auténtico "tembladeral".

El segundo tanto de Chaco es una sucesión de "horrores", primero con Livera marcando flojo y perdiendo fácil, el mano a mano con el punta local y luego de Cardozo, que se apuró en controlar al quien no pudo contener su compañero, sin ver que a sus espaldas llegaba solo, el ingresado Mateo Díaz Chávez, para cruzarle el remate al gol a Federico Díaz (que tuvo buenas intervenciones, pero no logra transmitir seguridad), con Iñíguez y Flores fuera de "cuadro", a los 37' del segundo tiempo.

En definitiva, perdió Morón en su visita a Chaco, y también dilapidó otra chance de acercarse aún más a Ferro, que el sábado también cayó, de local frente a Godoy Cruz.

Pero más importante que ello, resulta que el Gallo logre alguna vez solucionar su "bipolaridad" futbolera, para ser el mismo (o por lo menos, pretender serlo) en juego e intenciones, tanto de local como de visitante, o deberemos esperar algún torneo que se dispute sólo en el Nuevo Francisco Urbano.

Deseo y decepción, capítulo mil.


@elgallogustavo.



       📷: Deportivo Morón.




domingo, 26 de julio de 2026

El único "tren" fue Morón

Y este Morón que por momentos ilusiona y mucho, y por otros, es verdad, los menos, tiene actuaciones ante equipos muy inferiores, que decepciona, recibió en el Nuevo Francisco Urbano la visita la único líder de la zona, Ferro, con una impresionante racha invicta de once partidos (con diez victorias consecutivas y que había vencido al propio equipo de Walter Otta, para subirse a la punta, apenas en junio, en Caballito), y el Gallo lo apabulló de principio a fin, goleándolo 4 a 0, que pudieron ser más, para desgracia del público "Verdolaga" que acompañó a sus colores, en un partido con presencia de público visitante, por segunda vez en la historia del estadio del Gallo.

En una actuación sobresaliente, con puntos altos en los once que salieron al campo de juego y también en los que ingresaron luego, pero con una supremacía apabullante desde lo táctico, Otta decidió un cambio de idea, arriesgado pero sumamente exitoso y efectivo, con un equipo de menos triangulación y pases, como nos tienen acostumbrados (es más, con Gastón González y Mariano Bíttolo, reestablecidos de sus lesiones, en el banco de los suplentes, al igual que Juan Manuel Olivares), pero mucho más vertical y directo en el ataque, aprovechando el torneo "angelado" de Franco Fagundez (que sigue en "modo crack"), ahora sumado a Mateo Levato, titular por primera vez desde su regreso y un medio más metedor, pero con primer pase preciso y ni hablar de las habilitaciones a distancia, con un gran partido de Mauro Burruchaga (en el podio, detrás de Fagundez) y también de Santiago Kubiszyn, que entre los dos se adueñarían del mediocampo.

También, nobleza obliga, como tantas veces hicimos hincapié en los goles rivales concedidos por errores o desatenciones defensivas, esta vez la última línea del Gallo rindió con creces, quizá en su mejor partido del campeonato, con Federico Díaz en el arco, casi sin "despeinarse" en una tarde tranquila, seguro desde las bandas con Emanuel Iñíguez por derecha y un recuperado Joaquín Livera por izquierda (que además, casi corona una tarde fantástica, con un gol olímpico en dos ocasiones y un tiro libre desviado por nada) y una zaga sólida con Braian Salvareschi y el siempre regular y destacado Franco Vázquez, para no darle chance alguna al líder en soledad y "cuco" del torneo, un Ferro que apenas tuvo un par de llegadas en todo el partido, minimizado por el enorme desempeño de Morón.

Cuando el partido aún estaba parejo, con pocas emociones en las áreas, una "obra maestra del terror" de la última línea visitante, abriría el resultado y con él, permitiría que el Gallo vaya ganando en seguridad y tranquilidad, mientras su rival registraba un impacto diametralmente opuesto en su juego.

Una pelotazo de Burruchaga, de izquierda a derecha, pondría a correr a un Fagundez que además de jugar, presiona y obliga al error rival, algo que volvería a suceder, con un defensor que intenta jugar atrás con su arquero, pero el envío queda corto, el "1" que sale apurado y demasiado lejos y el uruguayo que atento y "pillo" se adelanta a ambos y la puntea al arco, para que Peña Biafore le ponga el "moño" al blooper, cuando intentando rechazar pegado al poste, le pifiara a la pelota, que ingresaría mansa y "sorprendida" como todos, para el 1 a 0 del Gallo, a los 20' del primer tiempo.

Sin reacción en Ferro, más que alguna acción aislada, como un remate desviado desde afuera del área, once minutos más tarde, Franco Fagundez armaría una jugada monumental sobre el andarivel izquierdo, yendo a todas como de costumbre y no dando pelota alguna por perdida, para llegar con su corrida antes que el balón se vaya por el fondo, trabar y ganar ante el primer rival y luego regalarnos una "pisadita" de futsal para poner en ridículo a un segundo defensor y con escaso ángulo para probar al insoportable de Monetti, generoso, servirle el gol por el medio a Levato, que de primera y con categoría la colocaría lejos del arquero y pegada al poste zurdo, para el 2 a 0 de Morón, aún en el primer tiempo.

El segundo tanto del Gallo, fue un golpe de nocaut para Ferro, que perdió la "brújula" del partido y también los estribos, con un nerviosismo in crescente que preanunciaba que en cualquier momento se iba a quedar con uno o más jugadores de menos.

Y llegó el complemento, y en la primera contra, antes del minuto, Esquivel ganó la "cuerda" y puso el centro al segundo palo, que por poco no pudo empujar a la red, Elías Contreras, hoy en función de volante por derecha, y cinco minutos más tarde, en la repetición de la misma acción de juego, otra vez con Esquivel como elusivo protagonista, Gustavo Canto, segundo marcador central de Ferro, le daría una patada durísima de impotencia, que en principio iba a ser de amarilla, para Felipe Viola, pero dada la intención posterior del infractor, de agarrarse con Livera, terminó en la primera roja visitante.

Entre ambas acciones, a los 2 minutos del complemento, Franco Fagundez robaría un balón en tres cuartos y habilitaría solo por izquierda al referido Esquivel, que en su mejor versión desde su arribo a Morón, mano a mano con Fernando Monetti se la tocaría por abajo y pese al roce en el arquero, la pelota ingresaría con "suspenso" sobre el palo izquierdo, para el 3 a 0 del Gallo, casi desde el vestuario.

Y Morón iría por más, ante el delirio de su gente y el suplicio del público rival, presente en buen número en el estadio, tanto es así que a los 22 del segundo tiempo, luego de un tiro de esquina desde la derecha, ejecutado por Olivares (que había ingresado minutos antes, junto al Toloza y Bíttolo), del rechazo de la defensa volvería al botín diestro de Olivares, para que le pusiera la pelota en la cabeza a Franco Toloza, que con un cabezazo soberbio pondría el inapelable y justificado 4 a 0 de Morón sobre Ferro.

Hasta habría tiempo para otra expulsión en la visita, por una patada temeraria del ingresado Gonzalo Castellani, sobre la cabeza de Levato y hasta para marcar el quinto tanto, con otro mano a mano de Esquivel con Monetti y la misma definición, pero esta vez sin rebote y con el balón impactando en el palo izquierdo rival.

El pitazo final de Felipe Viola, de buena tarea, traería un festejo medido de este Gallo apabullante y un casi pedido de disculpas del plantel de Ferro, de cara a su gente, en el Nuevo Francisco Urbano.

Ahora, será tiempo de visitar a Chaco For Ever, el próximo domingo por la tarde.

Ojalá este Gallo, capaz de descollar como ante Ferro o de decepcionar como frente a Defensores, encuentre definitivamente el equilibrio y mantenga la solidez defensiva, para que la ilusión se sostenga dentro de la cancha, pese a lo largo y extenuante del torneo, aún ya en la segunda rueda, con muchos y complicados partidos por delante.

El único "tren" fue Morón, que se llevó por delante a Ferro Carril Oeste.


@elgallogustavo.



     📷: Deportivo Morón.




domingo, 12 de julio de 2026

Elijo creer...

Hasta el minuto 24 del segundo tiempo, Morón ganaba 2 a 0 y tenía (o parecía tener) el partido controlado, frente a un Deportivo Madryn que hasta allí, no le había generado peligro, más allá de algún centro cruzado, uno en cada tiempo, mal resueltos por los delanteros visitantes.

Pero para este equipo de Walter Otta, con poder de "fuego" en el arco rival, pero muchísimas y repetidas dificultades para defender en el área propia, en apenas dos jugadas aisladas y en cierta medida, autoinfligidas por errores o desatenciones propias, el Gallo terminó resignando dos puntos increíbles, en un 2 a 2 final de otro partido.

Porque si bien no había jugado su mejor encuentro, ni desarrollado su mejor fútbol, como en otras tardes, más en el Nuevo Francisco Urbano, Morón había controlado desde el minuto cero a Deportivo Madryn, pudo haberlo "lastimado" en el primer tiempo y en el complemento, entre los 8' y los 19', logró sacar una diferencia que parecía indescontable, primero con un buen anticipo de cabeza, de Mauro Burruchaga, tras un tiro de esquina/pase gol de Juan Manuel Olivares y luego, a través de una "apilada" fenomenal del uruguayo Franco Fagundez, autor de un auténtico GOLAZO, encarando de derecha hacia el centro y tras sacarse de encima a dos rivales, en la medialuna del área, sacar un zurdazo hermoso, pegado al poste derecho del arquero visitante, para un 2 a 0 que resultaba justo y definitivo.

Pero para este Morón, con tanto poder de "fuego" ofensivo, nada resulta definitivo, cuando cada pelota rival que cae en área propia, de una u otra manera, por méritos ajenos o deméritos propios, parece terminar irremediablemente en gol del adversario.

Y así llegó el descuento, en la segunda jugada de peligro rival, en todo el partido, con un pelotazo despejado a medias y hacia adentro, luego del "taco" de Nicolás Servetto que rompe la jugada "normal" en estos casos, con toda la defensa de Morón "corrida" hacia su derecha, tanto es así que el rebote le quedaría tan sencillo al ingresado Camilo Machado, para poner el impensado descuento, a los 25' del segundo tiempo, que de haber errado el remate, por alguna razón, el autor del gol, detrás suyo llegaba otro compañero para empujarla, con Federico Díaz y los defensores locales volviendo a cubrir desesperados el arco desguarnecido.

Y quince minutos más tarde, el insólito empate 2 a 2, a falta de cinco minutos para cumplirse el tiempo reglamentario y decimos "insólito" por el desarrollo favorable del partido, hasta apenas un rato antes y por la naturaleza de la jugada de la igualdad definitiva de Deportivo Madryn, con un pelotazo al punto del penal, con destino a otro ingresado, Gabriel Gudiño, que empieza a buscar el "hueco" para el remate al arco, que finalmente encontraría entre una maraña de piernas de Morón, en una de las cuales rozaría para complicar la respuesta de Federico Díaz, que sin embargo pareció que podría haber hecho más para evitar un gol en "slow", con una pelota que ingresó "pidiendo permiso" junto al poste derecho.

Deportivo Madryn aprovechó las facilidades de la defensa de Morón y se llevó del Oeste un punto impensado, por lo menos hasta que se animaron a poner a prueba la endeble resistencia de la última línea local.

Tres sin ganar, con dos derrotas (Ferro y Defensores de Belgrano, la fecha pasada, de la que no hubo comentario, gracias a las dificultades que presenta una app de AFA deplorable) y ahora el empate con sabor a nada, contra Madryn, para alejar a Morón de la punta, distante ahora a cinco puntos del "Verde" de Caballito, que visitará el Nuevo Francisco Urbano, en un par de semanas, con público visitante.

Será cuestión de redoblar esfuerzos para solucionar los serios conflictos defensivos, para seguir teniendo chances de luchar por el sueño grande del ascenso.

De lo contrario, está claro que será muy difícil, tirando a imposible.

Elijo creer.


@elgallogustavo.



        📸: Deportivo Morón.



lunes, 22 de junio de 2026

Con la ilusión intacta

Morón cerró una gran primera rueda, con derrota en Caballito, un reducto siempre esquivo y ante un rival directo en la lucha por la cima de tabla, aunque en esta oportunidad, el partido "pintaba" para un cero a cero inamovible, hasta que un error evitable de la defensa y la mala ubicación de Salvá, a siete minutos del final, hicieron que el Gallo se vuelva con las manos vacías, de su pleito de punta con Ferro. 

En efecto, en un partido parejo y cerrado, con demasiadas previsiones por ambos lados, lo que pudo ser un buen partido entre los ahora dos líderes zonales, terminó convirtiéndose en un cotejo deslucido y con escasas emociones frente a los arcos, y las que tuvo, fueron consecuencia de errores defensivos en las áreas, más que por méritos futbolísticos.

Con los regresos de Julio Salvá y Juan Manuel Olivares, el primero superado su cuadro febril y el segundo, cumplida la fecha de suspensión en Bolívar, por Federico Díaz y Santiago Kubiszyn, respectivamente, más el cambio táctico del ingreso desde el inicio de Gastón González en lugar de Gonzalo Berterame, al Gallo le costó hacer pie en Caballito, durante casi todo el primer tiempo, sin las asociaciones a las que nos tiene acostumbrados, en especial por la franja izquierda, aunque esto no significa que haya sido superado por un Ferro con la iniciativa, la necesidad y la obligación de ganar, para trepar a la punta y ante su gente, también con dificultades para generar juego asociado y peligro en el área visitante, más allá de alguna pelota parada.

En esa primera etapa, Morón podría haber "pegado" primero, al inicio del cotejo, primero con un desborde de Joaquín Livera y el "puntazo" imperfecto de Franco Toloza, para cambiarle el palo a Fernando Monetti, pero no lo suficiente para terminar en la apertura del marcador y más tarde, una buena llegada por izquierda de Mariano Bíttolo, cuyo remate desde buena posición, se perdería ancho sobre el poste izquierdo.

Como contrapartida, Ferro ganaría el duelo del mediocampo, lo que le permitiría manejar más la pelota y recuperarla más rápido, generando un par de ocasiones en los pies de Lautaro Parisi, a la postre, el "verdugo" en Caballito y de Emanuel Dening, ante una defensa de Morón que una vez más no tendría la mejor de sus tardes.

Ya en el complemento, pasado el primer cuarto de hora, Walter Otta movería el banco, lógicamente disconforme con el rendimiento del equipo y también para evitar alguna expulsión, en un Morón cargado de amarillas durante el primer tiempo, ingresando Leonel Cardozo, Maximiliano González y Berterame en lugar de Elías Contreras, Mauro Burruchaga (ambos amonestados) y Gastón González, modificaciones que le permitiría a la visita emparejar la zona media, aunque carente del fútbol asociado que caracterizara a Morón, en muchas de las dieciocho fechas de la primera rueda y lo mantuviera en la cima de la tabla hasta el final de la misma.

Más allá de alguna complicación con algún centro o de pelota parada, y sin poder lastimar a una defensa local que tampoco ofrecía demasiadas seguridades, el partido parecía encaminarse a un irremediable cero a cero, hasta que a los 38 minutos del segundo tiempo, una centro casi por obligación desde la derecha, no podría ser anticipado por ningún defensor de Morón, pero sí por Lautaro Parisi, el "9" de Ferro, que de espaldas al arco, la "peinaría" por sobre el cuerpo de Salvá, a mitad de camino entre cortar el envío aéreo y quedarse en el arco para evitar que la pelota lo supere, para el 1 a 0 del "Verdolaga", merecido más por las intenciones que por sus concreciones.

Y hasta hubo chances de empatarlo, en tiempo cumplido, con una entrada de Franco Fagundez evitada por Monetti y un penal, en el agregado, que podría haberle "aguado la fiesta" al local, de no haber sido invalidado por off side en la jugada previa.

Con el pitazo final de Sebastián Martínez, de flojo desempeño y en su primera derrota en nueve partidos, dirigiendo al Gallo (una rareza estadística, para hasta aquí, habían sido ocho victorias de Morón en igual cantidad de partidos con el sobrino de Beligoy) y el "revoleo" de pelotas a las tribunas, al mejor estilo recital de Luis Miguel en los 90', Morón se quedaría sin nada en su visita a Caballito, más por errores propios que aciertos ajenos. 

De todos modos, nada de ello debe quitarnos el foco de la enorme primera rueda disputada por Morón, con diez victorias, cuatro empates y apenas cuatro derrotas, además de 26 goles a favor y 15 en contra, para un Gallo que pese a la caída ante Ferro, en el postergado de la cuarta fecha, termina la mitad del torneo como líder de la zona, igualado en puntos con Ferro (ambos con 34), pero con el equipo de Otta por encima, por mayor diferencia de gol.

Ahora, receso de una semana y a pensar en el inicio de la segunda parte del torneo, con una primera "escala" en el Bajo Núñez, frente al alicaído Defensores de Belgrano.

Con la ilusión intacta.


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.



domingo, 14 de junio de 2026

El Gallo gana, se consolida y sigue

Morón ganó uno de esos partidos que marcan para qué está un equipo, dentro de una competencia, exhibiendo buen juego, por momentos y carácter, en otros, para saber acumular méritos para el triunfo parcial, "sufrir" el desarrollo cuando fue tiempo y finalmente quedarse con tres puntos fundamentales, al quedar su rival en inferioridad numérica, ganándolo de "arrebato", en el epílogo del encuentro, para hilvanar su cuarta victoria consecutiva y sacar más ventaja en la punta, respecto de sus inmediatos perseguidores.

Con los cambios obligados de Federico Díaz en el arco, en su debut absoluto en el arco del Gallo, por el torneo regular (ya se había calzado el "buzo", pero por "Copa Argentina", en dos ocasiones), en lugar de Julio Salvá, con un cuadro febril durante la semana y de Santiago Kubiszyn por Juan Manuel Olivares, quien frente a Almirante llegó a las cinco amarillas, sumados al regreso desde el inicio de Joaquín Livera, en reemplazo de Iván Vaquero, el Gallo se presentaba ante la revelación del certamen, Ciudad de Bolívar, inesperado rival directo en la lucha por la cima de la tabla.

En un muy buen primer tiempo del equipo, pese a la lluvia, el mal tiempo, las dimensiones acotadas del campo de juego y su paulatino deterioro por el agua caída y el trajín de los protagonistas, el Gallo mereció ponerse en ventaja largamente, concretado recién a los 33 minutos, luego de otra gran habilitación de Franco Fagundez, uno de los más destacados del partido, que no sólo hace goles, sino que los sirve, asistiendo de gran manera a otro Franco, Toloza, para que el delantero visitante le "rompa" el arco a un "conocido de la casa": Agustín Rufinetti.

Sin embargo, como también suele pasarle a este equipo, cuando se pone en ventaja por imperio de sus méritos futbolísticos y su mejor juego, una distracción evitable en la defensa lo obliga a empezar de nuevo, en este caso, diez minutos más tarde de la apertura del marcador, a los 43', con un gol de chilena, de Maximiliano Gutiérrez, el "11" de Ciudad Bolívar, al aprovechar con su "acrobacia" un rechazo corto y defectuoso de Federico Díaz, tras una pelota parada.

En el complemento, Morón pareció acusar recibo del empate inmerecido del dueño de casa, que agrandado por el 1 a 1, en el cierre de la primera etapa, se animaría a ir por más y pondría en problemas a la visita, por primera vez en todo el pleito, sin grandes sofocones de Díaz o salvadas providenciales, pero manejando la pelota, dominando las acciones y aproximándose con peligro al arco visitante.

Hasta que una vez más, las modificaciones propuestas desde el banco, hicieran que Morón recuperase progresivamente, equilibrio y tenencia, en especial con los ingresos, primero de Tomás Ramírez y más tarde de Gastón González, ambos a la postre fundamentales para un agónico y merecido triunfo.

Para colmo, la infantil expulsión de Khalil Caraballo, el "9" de Bolívar, por una agresión absurda y sin pelota a Franco Vázquez, terminó de agregar todos los condimentos necesarios, para que Morón vaya con decisión por su suerte, en el epílogo de un partido "chivo" y a esa altura, "picado" entre algunos de los protagonistas, hasta que a los 43 minutos del segundo tiempo, un centro de Tomás Ramírez, se desviaría en un jugador local, en su derrotero al área, donde Gastón González, en posición y disposición de "nueve", se adelantaría a Ezequiel Bulacio, para sacar un derechazo inapelable, sobre palo izquierdo de Rufinetti, que jugado al remate cruzado, sobre poste opuesto, quedaría totalmente desairado, para el 2 a 1 de Morón, que resultaría definitivo y ajustado a los merecimientos de uno y otro.

Morón ganó uno de esos partidos que marcan para qué están los equipos, incluso sobreponiéndose a Brian Ferreyra, el "localista" árbitro del cotejo, para quedarse con tres puntos vitales y aumentar su ventaja, mientras mira a todos desde arriba, a una fecha del final de la primera rueda.

El domingo toca visitar Caballito, para enfrentar a otro rival directo y de los más complicados, por historia y actualidad, como Ferro, en otro prueba de carácter, en el postergado de la cuarta jornada.

Y el Gallo gana, se consolida y sigue.



            📸: Deportivo Morón.


lunes, 8 de junio de 2026

El Gallo "hundió" la "Fragata" y sigue puntero

Si algo le faltaba a una primera rueda casi perfecta, a falta de dos fechas (Ciudad Bolívar en la 18°, al que se suma Ferro, del postergado de la 4°, por el "paro del fútbol"), era ganar el único partido con rivalidad especial dentro de la zona, como es el duelo siempre "picante" contra Almirante Brown.

Y el Gallo se quedó con otros tres puntos fundamentales, ante un rival no "clásico", pero sí tradicional, para tomar mayor distancia, ahora de tres puntos, en la cima de la Zona "A".

Con los ingresos de Iván Vaquero en lugar de Joaquín Livera y de Gonzalo Berterame en reemplazo de Leonel Cardozo, regresando Elías Contreras a lateral por derecha, Morón encontró muy rápido la ventaja, que a la postre resultaría definitiva, con un golazo fenomenal de Juan Manuel Olivares, desde afuera del área, apenas transcurridos dos minutos de juego.

En efecto, de un rechazo alto y defectuoso de Gustavo Cabral, el "6" de la "Fragata", al bajar la pelota de la "estratósfera", sin idea del "paradero" de la misma, el mismo Cabral y Leonardo Jara, su compañero con el dorsal "5", habrían de chocar entre sí, en un auténtico "blooper", desorientados ambos respecto del destino del balón, situación casi insólita que aprovecharía Juan Manuel Olivares para hacerse de la pelota, encarar unos metros rumbo al área y sacar un derechazo inapelable, potente y alto, lejos del alcance de Bruno Galván, el ex Morón dueño del arco de Almirante, para desatar la locura anticipada en el Nuevo Francisco Urbano, con el 1 a 0 del Gallo, a los 2 minutos de juego, por obra de un Olivares en "modo Maravilla".

En los instantes siguientes, Morón tuvo "grogui" a su rival, incapaz de reponerse del golpe de knock out, casi desde el vestuario, tanto es así que pudo haber sacado mayor diferencia, en especial, a partir de una incursión ofensiva de Franco Fagundez, que ingresando solo por el sector izquierdo y teniendo por el medio a Franco Toloza, se tuvo confianza para darle cruzado al arco, perdiéndose el balón apenas ancho por el segundo palo de Galván.

Con el correr de los minutos, Almirante lograría recuperar la "vertical" en el partido y de a poco, generarle algo de riesgo al arco de Julio Salvá, en particular desde la banda derecha, con buenos encuentros de Pedro Velurtas, el lateral diestro visitante y Ramón González, el "7" de Casanova y el mejor de Brown, que contara con dos chances claras para el empate, una bien resuelta por el "1" del Gallo y en la otra, con un rechazo de Braian Salvareschi (que luego se iría lesionado, reemplazado por Cardozo), con el arco desguarnecido y Salvá a mitad de camino.

Al regreso del entretiempo, Santiago Kubiszyn volvería al primer equipo, tras purgar ante Mitre en Santiago, la sanción por llegar a la cinco amarillas acumuladas, en reemplazo de Berterame, seguramente en búsqueda de controlar un poco más a su rival en la zona media, donde había encontrado ventajas hacia el cierre de la primera etapa.

Así las cosas, el Gallo ganaría en equilibrio en el mediocampo, controlando mejor a los volantes rivales y aguardando la ocasión para definir el pleito de contra, cediéndole la tenencia del balón al visitante, que demostraría una ausencia de ideas y de fútbol alarmantes, incapaces de generar zozobra en la última línea local, más allá de algún centro o tiro de esquina, algunos de ellos "inventados" por un árbitro del encuentro (Juan Pablo Loustau), de mal arbitraje y diferente criterio para "pitar" faltas de un lado y del otro, inclinando por momentos la cancha para el lado del arco de Salvá.

Pese a ello, Morón contaría con varias oportunidades para definir la contienda, en los pies de Toloza, de Fagundez, de Kubiszyn, de Cardozo y de Gastón González, ingresado a los 30' del complemento y protagonista en un par de ocasiones claras, pero entre la falta de justeza en la definición y algunas salvadas providenciales de Bruno Galván, Almirante se mantuvo en partido hasta el final, en buena medida por la ineficacia de Morón, que le "perdonó la vida" demasiadas veces.

Y cuando eso ocurre, muchas veces suele pagarse caro en el propio arco, porque si bien, en especial en el segundo tiempo, el Gallo fue bastante más que su rival y mereció el triunfo, lo ajustado del resultado resultó siempre un motivo de incertidumbre, de cara a los instantes finales del encuentro y al cansancio de un partido jugado por ambos como una auténtica "final".

Por suerte, en las pocas que pudo arrimar algo de peligro, un Almirante Brown tan mediocre como insistente, apareció Julio Salvá para sacar un tiro libre desde la izquierda, del ingresado Santiago "Pomelo" Vera, un cabezazo desviado de Ramón González y un remate apenas alto desde el semicírculo del área grande, que bien pudieron convertirse en un evitable "dolor de cabeza", de haber convertido alguna de la tantas chances claras referidas y desperdiciadas frente al arco de Bruno Galván.

Con el desahogo del pitazo final, la fiesta se instalaría definitivamente en un Nuevo Francisco Urbano colmado, con un Morón que supo jugar y ganar este tipo de partidos especiales, que muchas veces requieren de otras virtudes, más vinculadas a la lucha, la actitud, el nervio y la entrega física, que al fútbol bien jugado y la sumatoria de pases.

Ahora a visitar Bolívar y seguir sumando de visitante.

Por lo pronto, el Gallo "hundió" la "Fragata" y sigue puntero.


@elgallogustavo.



                  📸: Eduardo Fabián Acuña.



domingo, 31 de mayo de 2026

Gana, sigue e ilusiona (también fuera de "casa")

Si este Morón puntero, invicto en su "fortaleza" del Nuevo Francisco Urbano, tenía algún tipo de "cuenta pendiente", era mejorar su rendimiento fuera de "casa", condición de visitante que le había sido esquiva, hasta la fecha, con apenas una victoria lejos del Oeste: el 21 de marzo pasado, por la sexta jornada, en la goleada 3 a 0 frente a Acassuso, en territorio "Quemero".

Y si es que hacía falta, este domingo 31 de mayo se sacó esa "espina", imponiéndose con carácter y contundencia por 3 a 1, a Mitre en Santiago del Estero, una plaza siempre compleja, donde muchas veces hubo que ir con la "guardia alta" y los "bolsillos cosidos", frente a un rival que venía de dos empates de visitante (0 a 0 con San Telmo en la Isla Maciel y 1 a 1 ante Colón en Santa Fe, la fecha pasada) y otros tantos triunfos de local (2 a 0 a Acassuso y 4 a 0 frente a San Miguel), en ese mismo escenario.

Con varios cambios, algunos de ellos obligados, respecto del once de inicio frente a Estudiantes en el Oeste, Franco Vázquez retornó como segundo marcador central, tras su expulsión con All Boys, corriéndose Leonel Cardozo al lateral diestro, además del regreso de Joaquín Livera sobre la banda izquierda de la defensa, en lugar de Iván Vaquero, modificación que volvería a registrarse, exactamente a la inversa, al regreso del entretiempo en Santiago del Estero.

Asimismo, Elías Contreras ocuparía el sector derecho del mediocampo, por un Santiago Kubiszyn suspendido en la jornada, por la quinta amarilla ante el "Pincha" de Caseros y finalmente, Mariano Bíttolo estaría de vuelta en el equipo titular, por la ausencia inesperada de Gonzalo Berterame.

Desde el silbato inicial de Maximiliano Manduca, de regular arbitraje, Morón intentaría reproducir fuera del Oeste, lo que suele ser una de sus improntas en "casa": procurar ser protagonista, a partir de la tenencia del balón y juntar pases, en búsqueda del arco de enfrente, tal vez para desterrar esa imagen de conjunto apocado y algunas veces inexpresivo, que supo mostrar de visitante y que le costara resignar puntos en esa condición.

Así las cosas, Morón se plantaría ante Mitre, en la propia Santiago del Estero, aunque sin embargo, el conjunto local contaría con las oportunidades más nítidas, en aquella primera etapa, todas surgidas de contraataques y pelotazos largos, que sorprenderían mal parada a la última línea visitante, como en aquella incursión solitaria por derecha, de uno de los mejores de Mitre, su número "10", Santiago Rosales, ganando en la carrera y ya dentro del área, rematando al palo izquierdo, para fortuna del Gallo.

Del lado de Morón, un rebote capturado en el área chica por Franco Fagundez, a punto estaría de ingresar al arco local, casi en un juego de "pinball", luego de impactar en un defensor, provocando la salvada en la línea del arquero Joaquín Ledesma.

Hasta que a los 28 del primer tiempo, un centro largo y fuerte, desde la derecha, de Leonel Cardozo, resultaría "amortiguado" en el área por Elías Contreras, para que la pelota le quedase justa a Franco Toloza, para sacar un derechazo inapelable, alto y potente, dejando de "estatua" al "1" local, para la apertura del marcador del Gallito, con un auténtico GOLAZO, el cuarto en la cuenta personal de Toloza, que está "volviendo" a su mejor nivel, antes del desgarro.

Mitre acusó recibo del "cimbronazo" y Morón aprovechó para seguir insistiendo, en procura de sacar una mayor diferencia, algo que conseguiría antes del cierre de la primera etapa, a los 40 minutos, con una pelota abierta hacia la derecha, de Juan Manuel Olivares y a la carrera, Elías Contreras aprovecharía la dudas compartidas entre el "3", Martín Rodríguez y el arquero, para ganarle primero al defensor y luego al "achique" del golero, eliminando con un "sombrerito" a Ledesma y yendo a buscar su propia asistencia, para empujarla apenas con la cabeza, para otro GOLAZO y el 2 a 0 parcial del Gallo.

Ya en el complemento, y con Iván Vaquero en lugar de Joaquín Livera, Morón parecía tener todo controlado, resultado y desarrollo, pero a los 6 minutos del segundo tiempo, de un centro que debió ser anulado por evidente off side de dos jugadores de Mitre, uno de ellos, Santiago Rosales elevaría el balón, impactando en la mano derecha de Braian Salvareschi, que precisamente, la tenía en alto para reclamarle la posición adelantada al árbitro asistente. Penal y descuento del local, a cargo del propio Rosales, para complicar una tarde que aparentaba tan tranquila, como "siesta" santiagueña.

Si bien Mitre, no tuvo grandes chances de llegar al empate, el triunfo por la mínima, algunos desacoples defensivos y los "fantasmas" de otras jornadas de visitante, hacían que desde el Oeste los nervios fueran in crescendo, hasta que Mariano Bíttolo encabezara la defensa con la pelota, bien lejos de su propia área y dejara subyacente la posibilidad latente del tercero, en cualquier contra bien hilvanada.

Lo que sucedería a los 35' de la etapa complementaria, con un remate largo de Julio Salvá, el "pivoteo" de Ezequiel Bulacio, en cancha por Toloza, para "aguantar" la pelota y habilitar por izquierda al referido Bíttolo, que con un pase preciso, permitiría que el oriundo de Paysandú, Franco Fagundez, se meta al área y con un remate rasante y bien ubicado, le devuelva la tranquilidad al equipo en la cancha y a su gente a la distancia, para "clavar" otro GOLAZO (el séptimo en su cuenta personal y convertirse en uno de los goleadores del torneo), para el 3 a 1 definitivo en la tarde de Santiago del Estero, más acorde a lo sucedido en los 90 y pico minutos de fútbol.

Morón se trajo mucho más que tres puntos de visitante, luego de dos meses y diez días, sino que además se sacó una "espina" lejos del Oeste, para quedar como único líder de su zona, en la antesala del cotejo con Almirante.

Gana, sigue e ilusiona (también fuera de "casa").


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.



domingo, 24 de mayo de 2026

Se recuperó con el "Pincha" y sigue prendido

Tras la impensada derrota en Floresta, en la última acción del juego frente a un más que modesto All Boys, Morón necesitaba imperiosamente volver al triunfo, luego de dos cotejos consecutivos sin sumar de a tres (empate de local con Los Andes y la referida caída con el "Albo", en ambos casos sin convertir goles, algo desusado para este equipo), y pudo lograrlo frente a un siempre complicado Estudiantes de Buenos Aires, que lo puso en aprietos once contra once y que aún con dos jugadores más y la diferencia mínima a su favor, le costó más de la cuenta a Morón cerrar la "chapa" del encuentro con el 2 a 0, recién en el segundo minuto agregado.

Con algunos cambios obligados, tal la aparición de Leonel Cardozo en la zaga, en lugar del suspendido Franco Vázquez, expulsado ante All Boys, el ingreso desde el inicio de Iván Vaquero como lateral zurdo por el lesionado Joaquín Livera y la vuelta como titular de Franco Toloza en reemplazo de otro "averiado", Mariano Bíttolo, el Gallo apostó a una disposición aún más ofensiva de la que viene mostrando el conjunto de Walter Otta, con Gonzalo Berterame por izquierda y del centro hacia la derecha del ataque moronense, el mencionado Toloza y el uruguayo Franco Fagúndez.

Sin embargo, la ausencia obligada del capitán Bíttolo se notaría, resentida esa sociedad de habituales intérpretes de "buen pie", en especial por izquierda, acompañando en la creación a Juan Manuel Olivares y juntándose con criterio y verticalidad, con Berterame y el otro zurdo con recorrido largo y centros "punzantes", Livera.

Sin la fluidez y el volumen de juego que suelen aportar desde ese sector del campo de juego, los medios de Estudiantes aprovecharían para imponer condiciones en el medio, cortando los circuitos futboleros habituales del Gallo y tornando más esporádicos y forzados los encuentros con los puntas, que debían retroceder para tomar contacto e incluso colaborar en la recuperación del balón.

Con escasa situaciones frente a los arcos, más allá de un buen ingreso ofensivo de Elías Contreras, cuyo remate se iría apenas desviado por el primer palo y como respuesta, un desborde peligroso por izquierda del "Pincha", cuyo centro por fortuna saldría imperfecto, hasta la media hora del primer tiempo, al Gallo le costaría mucho ensamblar los circuitos y tener precisión, para inclinar la balanza del desarrollo a su favor.

Hasta que de una muy buena acción colectiva, de esas que pedíamos renglones arriba por la izquierda del ataque de Morón, Olivares haría la pausa necesaria para la llegada de Berterame, y con una "pincelada" de talento, con sello propio, habilitaría de taco el pase a su espalda, para que Berterame encare con decisión hasta el fondo, envíe el centro justo con ventaja para los delanteros y pasado Toloza en el salto, por detrás de él apareciera Franco Fagúndez para meter un cabezazo terrible y preciso, con el poste diestro del arquero, que habría de quedarse irremediablemente parado, para el 1 a 0 del Gallo y el desahogo, a los 32' del primer tiempo.

Y unos minutos más tarde, el partido terminaría de "romperse" de la manera menos pensada, en dos acciones entre los 40' y los 43' de juego, Estudiantes se quedaría con dos jugadores menos, por las expulsiones del "2" Jorge Benítez y del "11", Enzo Acosta, ambas por doble amarilla y bien sancionadas, una de ellas más que evitable, la de Acosta, que primero recibió la amonestación por una falta cerca del área y segundos después, por exceso verbal y aplaudir irónicamente al árbitro, Juan Robledo Cruz, habría de ganarse la segunda amarilla y con ella la expulsión, de una manera más que irresponsable y absurda, cuando el ambiente del partido transitaba por carriles normales, sin más fricción que la habitual en la categoría ni polémicas determinantes.

Como sea, entre los 32' y los 43' de la primera etapa, el partido habría de definirse casi por completo en favor del Gallo, con la ventaja a su favor y la superioridad numérica de dos jugadores, faltando sólo sentenciarlo en el resultado con algún gol más, algo que precisamente se le complicaría a Morón en el complemento.

Y es que manejó y se defendió con la pelota en el segundo tiempo y también Walter Otta hizo cambios para evitar complicaciones, como reemplazar a Cardozo y Santiago Kubiszyn amonestados, con Gastón González en cancha para manejar pelota y tiempos, más Ezequiel Bulacio y Juan Cruz Esquivel acompañando la ofensiva de Fagúndez y más tarde el retorno de Thiago Lauro, por la lesión de Maximiliano González (que había ingresado en el entretiempo por Leonel Cardozo), pero pocas veces pudo llevarle peligro al arco del "Pincha", más allá de un remate desviado de Contreras, tomando el rebote de los defensores o la más clara, un remate de Fagúndez al palo zurdo de Nicolás Campisi, el "1" de Caseros.

Y si bien a Estudiantes, con dos menos, el arco de Julio Salvá le quedaba lejísimo, a los 30' de la etapa final y por un momento, se paralizaron los corazones en el Oeste, por un ingreso del "8" Federico Sena, que bien pudo ser el empate o incluso penal para la visita, por un agarrón pequeño, pero cobrable de Mauro Burruchaga en el forcejeo, que a la postre, impidiera el remate franco de cara al arco del Gallo.

Por suerte, para evitar sufrimientos innecesarios en el agregado, por algún centro cruzados de esos que sabemos le duelen a la defensa del Gallito, en una contra tardía pero efectiva, de una pelota recuperada en el área propia, Bulacio jugó con Fagúndez, que con un buen gesto técnico habilitó en "cortada" a Gastón González, dentro del área, para que el "16" de Morón definiera con la jerarquía que lo caracteriza, de "pie a pie", para evitar el "achique" del arquero y colocarla con justeza, por encima de la pierna extendida del "1" y bien cerca del palo derecho, para el 2 a 0 tranquilizador y final, frente a un siempre complicado Estudiantes, en esa auténtica "fortaleza" llamada Nuevo Francisco Urbano.

El Gallo volvió al triunfo y lo hizo, para sacarse la "mufa" de Floresta y seguir alimentando la ilusión más grande.

Ahora, a visitar Santiago del Estero. Y después recibir a Almirante.


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.



martes, 19 de mayo de 2026

Derrota absurda

Morón es tan protagonista de los partidos, que los gana y hasta los pierde solo.

Es que no basta con complicarse, por demérito propio, sino que últimamente, va un paso más allá y pierde partidos increíbles, como frente a All Boys, que no ganaba desde hace 11 partidos, más precisamente de marzo de este año y con un técnico interino, tras el alejamiento en la semana de Aníbal Biggeri.

Pero este Morón también está acostumbrado a darle una mano a los rivales en crisis, tanto es así que cayó, a la fecha, frente a tres de los peores equipos de la temporada, como Almagro, San Miguel y ahora un All Boys, de lo más pobre y limitado de los últimos años.

Pero esto también es Morón, al igual que el equipo que somete de local y por momentos juega un fútbol de alto nivel, de visitante muestra su peor versión, apocado, inconexo y fácilmente vulnerable, tanto es así que, con sólo voluntad, empuje y pierna fuerte, un All Boys tan mediocre resulta capaz de complicar y hasta "resucitar" futbolísticamente, ante un equipo de Walter Otta que parece comenzar a pesarle, lejos del Oeste, la "pilcha" de líder y candidato a pelear la punta de su zona.

Y es que, un equipo que tenga aspiraciones de pelear por el ascenso a la Liga Profesional, no puede jamás cometer los errores infantiles y repetidos que cometió frente a uno de los rivales más pobres de la categoría, permitiéndole primero equilibrar las acciones, cayendo en la trampa de la mediocridad ajena y luego regalarle un triunfo impensado, por errores y horrores propios, el del final, en tiempo cumplido, propio de un jugador inexperto o directamente amateur.

Y es que un equipo que tenga aspiraciones de llegar a la máxima categoría de nuestro medio, no puede tampoco darse el lujo de jugar apenas 15 minutos y en ese lapso, dilapidar tres o cuatro ocasiones inmejorables de gol, en parte por una buena noche del arquero rival, pero en mayor medida, por la mala decisión a la hora de la definición y el empecinamiento en terminar de lujo, jugadas que sólo necesitaban de inteligencia y sencillez, para abrir el marcador y desnudar todas las falencias de su urgido rival.

Porque Morón desperdició no menos de cuatro jugadas claras de gol, antes del primer cuarto de hora de partido, cuando la noche en Floresta pintaba para un "paseo" del Gallo, ante un "Albo" sin ideas, ni respuestas, más que el empuje y el amor propio para intentar emparejar las acciones, entre dos equipos sin equivalencias en sistema de juego y jerarquía individual.

Sin embargo, Morón se dejó llevar al terreno ideal de All Boys, el de la lucha y el rigor físico, en lugar del fútbol que sostiene como dogma el conjunto de Otta, atropellando al Gallo contra su arco, con una defensa que no termina de "engranar" y dar seguridad.

Así las cosas, y tras un primer tiempo de mayor a menor del Gallito, en el complemento el empuje de All Boys sometería a Morón, quitándole la pelota y jugando el partido en terreno de la visita, que una vez más se quedaría con diez, a falta de doce minutos para el final del partido, por la expulsión de Franco Vázquez, en parte responsabilidad propio y en otra, por estar obligado a cortar, mal y a destiempo, aquello que los mediocampistas no son capaces de cubrir e impedir en mitad de cancha.

Porque tampoco Morón puede regalar tantas pelotas evitables, por pretender salir jugando desde su propia área, generando pérdidas y un par de buenas intervenciones de Julio Salvá, en el día de su cumpleaños número 39.

Hasta que este Morón que se complica solo y no conforme con ello, gana y pierde los partidos por méritos y errores propios, en el tiempo agregado por Pablo Giménez, en una acción absurda e incalificable, Juan Cruz Esquivel intentaría salir jugando desde su propia área (??!!), hasta perder el balón, que impulsado por Iván Zafarana, terminaría con el cabezazo goleador de Santiago Apa, para hacer "revivir" a un All Boys "muerto y enterrado", por incapacidades propias.

Conclusión, Morón perdió un partido que no debía perder, por una acción amateur, dentro del área y en el minuto 90 y pico.

Más allá del próximo partido, con Estudiantes en el Oeste y si bien el equipo sigue en la pelea, segundo a un punto de Colón, derrotas dolorosas como la registrada en la víspera, ante All Boys, implican una señal de alerta, si es que realmente se pretende soñar con algo grande.

Porque el principal problema de Morón, es el propio Morón, capaz de ganar o perder sólo los partidos.

Para ser un candidato serio, hace falta solidez y previsibilidad, algo que, por el momento, el equipo de Walter Otta exhibe de local y pierde la memoria por completo de visitante.

Derrota absurda.


@elgallogustavo.



     📸: Deportivo Morón.



domingo, 10 de mayo de 2026

"Partido que no se puede ganar, no se debe perder"

"Partido que no se puede ganar, no se debe perder", reza una de tantas máximas futboleras, jamás escritas, pero con legítimo asidero en los campos de juego, a través del tiempo.

Y eso precisamente, le sucedió al Gallo, frente a un duro Los Andes, que le planteó un partido inteligente, lo incomodó, lo maniató y hasta le sacó la pelota durante varios pasajes del segundo tiempo, el mejor argumento de Morón, tanto para atacar como para defenderse.

El equipo de Walter Otta no supo encontrarle la vuelta al bien estructurado conjunto dirigido por Leonardo Lemos y debió conformarse con un empate a cero, que pudo ser victoria, por lo hecho en el primer tiempo, pero también pudo ser derrota, por un complemento flojo, de los más inexpresivos del presente campeonato.

Con el regreso de Braian Salvareschi en lugar de Leonel Cardozo y el cambio táctico de Elías Contreras por Gerónimo Ulibarri, respecto del once titular frente a Godoy Cruz, en Mendoza, el Gallo intentó desde el inicio asumir el protagonismo y someter a Los Andes desde la verticalidad, procurando llegar con peligro hasta el arco rival, en base a las típicas triangulaciones, en especial por izquierda, entre Juan Manuel Olivares, Mariano Bíttolo, Joaquín Livera y Gonzalo Berterame, para que Franco Fagúndez continúe con su racha goleadora.

Y por momentos habría de conseguirlo, por lo menos, desde la supremacía en el juego, aunque sin traducirlo en demasiadas oportunidades manifiestas de gol, más allá de algunos desbordes de Berterame, mal resueltos dentro del área y fundamentalmente a partir de las incursiones ofensivas de Santiago Kubiszyn, quien más cerca del gol estuviera durante el encuentro, con un remate desde afuera y una embestida de cabeza,  en el primer tiempo y con otra opción clara, ingresando al área, al minuto de la segunda etapa, con un remate cruzado que parecía tener destino de red, pero un defensor habría de desviar al tiro de esquina.

De lado del "Mil Rayitas", sin tanto juego elaborado en el mediocampo, intentaría provocar peligro con envíos largos, buscando la altura de Mauricio Asenjo o la llegada de algún volante, como Alexis Chamorro, al que le anularían un gol (en claro off side, bien sancionado por Juan Pafundi) en el primer tiempo y en el segundo contaría con la más clara de la visita, con un remate al arco vacío, salvado en la línea por Kubiszyn, el mejor del partido.

En un partido de trámite intenso, pero sin demasiadas situaciones de gol frente a los arcos, Morón dejaría una mejor imagen, a la hora del entretiempo, con un mejor manejo del balón y las sociedades de siempre, aunque sin la precisión ni la profundidad de otras tardes.

Ya en el complemento, y más allá de aquella primera jugada de riesgo ya descripta, al minuto de juego, con Santiago Kubiszyn como principal protagonista, el Gallo no volvería a ser el de la primera etapa, cediendo a la presión de Los Andes, que ajustaría las marcas en el descanso, en especial, en la zona media y hasta se animaría a jugar un poco más, con el propio Chamorro, su número "10", como mejor exponente y la peligrosidad de Facundo Villarreal, reemplazante por la lesión de Camilo Viganoni, en el primer tiempo, que recostado sobre la banda derecha del ataque visitante, se convertiría sin dudas en el más desequilibrante de Los Andes.

Y así llegarían un par de "revolcones" de Julio Salvá, que alternaría alguna salida fallida, en pelota aérea, con dos o tres situaciones bien resueltas, alguna de ellas mano a mano con los delanteros rivales, para evitar que el partido fuese aún más cuesta arriba, en ese segundo tiempo, para un Morón que perdería el control de las acciones en los segundos 45'.

Aunque tampoco lo sufriría demasiado, más allá de las acciones referidas, en particular, la pelota que sacara Kubiszyn, casi en la línea, a partir de una mejor cobertura defensiva, con la vuelta de Braian Salvareschi y un buen partido de Elías Contreras, a diferencia de Livera, que tendría algunos problemas en la marca del elusivo "18", Facundo Villarreal.

En el arco de enfrente, Los Andes demostraría por qué es la valla menos vencida, con una defensa muy sólida, en especial en el juego aéreo, donde apenas permitiría algún desborde de Juan Cruz Esquivel, que volvería a ingresar en el segundo tiempo, al igual que hace una semana en Mendoza y concedería un cabezazo ofensivo al ingresado Franco Toloza, bien contenido por un sobrio arquero como Sebastián López.

En los minutos finales, con Toloza y Ezequiel Bulacio, más Esquivel y Tomás Ramírez, en su regreso tras la suspensión, por su expulsión ante San Miguel, Morón intentaría desbordar a su rival, ya decididamente refugiado en su última línea, pero a diferencia de otras tardes, la ofensiva del Gallo no estaría "fina", al igual que los medios carecerían de su habitual cuota de fútbol, esta vez ausente en la destemplada tarde del Oeste.

Final con empate a cero que califica, pero que también suma, máxime cuando en otros tiempos, no tan lejanos, este tipo de partidos cerrados que no se podían ganar, finalmente se terminaban perdiendo.

Ahora a pensar en All Boys y tratar de volver al triunfo en Floresta, con la tranquilidad de seguir una semana más como punteros, más allá de resultados ajenos.


@elgallogustavo.



            📸: Eduardo Fabián Acuña.



domingo, 3 de mayo de 2026

Hay puntos que valen mucho más que uno

Morón jugó un muy buen partido en Mendoza, en especial, en la segunda etapa y se trajo un punto valioso, ante un Godoy Cruz de irregular campaña, pero candidato natural al ascenso, por su plantel y su pasado más que reciente en la Liga Profesional.

Por si fuera poco, debió levantar una desventaja parcial en dos oportunidades y pese a las ventajas que le otorgó al "Tomba", en particular durante el primer tiempo, por los errores defensivos que viene evidenciando y le cuesta solucionar, aún así pudo acceder al 2 a 2 final y hasta traerse los tres puntos para el Oeste, consolidando su "pilcha" bien ganada de líder y su condición de equipo que sabe a qué juega, que busca siempre y que del medio en adelante, sabe con la pelota y es capaz de desnivelar en cualquier momento.

Con el cambio obligado de Gerónimo Ulibarri como lateral derecho (corriéndose Leonel Cardozo a la zaga), en lugar de Braian Salvareschi, ausente por un cláusula en el préstamo que le impedía enfrentar al conjunto dueño de su pase, sumada a la modificación táctica del reingreso desde el inicio de Mauro Burruchaga por Maximiliano González, respecto del once titular que hace una semana derrotara en el Oeste a Racing de Córdoba, Morón sufrió más que de costumbre por la banda diestra y los centros cruzados, de un "Tomba" con puntas altos y de reconocida preeminencia en el juego aéreo, como Axel Rodríguez y Martín Pino.

Y así llegaría la apertura del marcador para el local, con apenas diez minutos de juego, luego de un centro largo desde la derecha del ataque de Godoy Cruz, buscando el segundo palo de Julio Salvá, sector por donde aparecería demasiado solo y libre, Martín Pino, a espaldas de Cardozo y Ulibarri, para meter el "pase gol" de cabeza, que capitalizaría Alex Rodríguez, impulsando el balón en la línea y junto al poste izquierdo.

Una vez más en desventaja, en el "amanecer" del encuentro y por la misma vía que le ha costado al Gallo la mayoría de sus goles en contra, el equipo de Walter Otta tardaría unos minutos en reaccionar, hasta que lo hiciera, a partir del manejo criterioso de Juan Manuel Olivares, bien secundado por Santiago Kubiszyn y Burruchaga, para empezar a "desnudar" la flaquezas defensivas que también exhibía el local, con buenas "sociedades" por el lateral izquierdo, con desbordes de Joaquín Livera y la peligrosidad latente de un Franco Fagúndez, que está "picante" y "afilado" para el arco.

Y de esta manera Morón llegaría al primer empate, apenas luego de un par de minutos de manejarle la pelota y buscar con decisión el área rival, hasta que a Olivares le cometieran un penal similar al de San Telmo, pero cuya continuidad terminaría en gol, con una gran definición de Kubiszyn, aunque el árbitro no convalidara el tanto, de manera inexplicable, pero sí sancionar el remate desde los "doce pasos".

De no haber sido gol, seguramente la decisión del debutante con Morón, Maximiliano Manduca, hubiese generado un escándalo mayúsculo, entre los jugadores y el banco visitante, aunque por fortuna, Fagúndez cambiaría el penal por gol, con una gran definición sobre poste izquierdo, bien arriba, con precisión y calidad para el 1 a 1 parcial, a los 37 minutos.

Sin embargo, en un regreso a la titularidad para el olvido, apenas dos minutos más tarde, Gerónimo Ulibarri parecería dar un pase atrás, ante la presión local y luego optaría por intentar enganchar y salir jugando, perdiendo el balón en los botines de un rival, que aprovecharía el "regalo" para enviar un centro rasante y cruzado al área, que tampoco podría ser desviado en su trayectoria por Leonel Cardozo y ante el embate de Martín Pino, ni Franco Vázquez (pese a ello, de lo mejor de la defensa, en la tarde de Mendoza), ni Joaquín Livera llegarían a tiempo para cerrar al "9" rival, que al igual que Alex Rodríguez en el 1 a 0, también le ganaría en el intento de cobertura a Julio Salvá, una vez más, casi debajo del arco. 2 a 1 del "Tomba", a los 39 minutos del primer tiempo.

Y hasta pudo Godoy Cruz irse al descanso por dos goles de ventaja, algo que poco y nada hubiese tenido que ver con el desarrollo del partido, cuando de otro balón perdido por Ulibarri, sólo el cruce providencial y jugándose la "ropa" de Franco Vázquez, para arrojarse al piso y enviar la pelota al tiro de esquina, pudo evitar que Juan Segundo Morán, el lateral zurdo local, pudiese optar entre probar directamente al arco, ante el "achique" desesperado de Salvá o mandar el centro apenas atrás, una vez más, en el área chica, para que Martín Pino y otro de sus compañeros, ambos absolutamente solos, la hubiesen seguramente empujando al fondo de la red.

Al regreso del entretiempo y con el cambio imprescindible de Elías Contreras por Ulibarri, en su tarde fatídica, Morón en su primera aproximación seria y antes del minuto de juego del complemento, hallaría el merecido "premio" de un nuevo empate, cuando de un remate desde afuera del área, que parecía con intenciones de arco, más que de asistencia, de Kubiszyn, la pelota le quedaría dentro del área a Franco Fagúndez, que en "modo intratable", se daría vuelta y sacaría un remate rasante, no muy violento, pero sí bien esquinado y "venenoso", que pese a la estirada con la pierna de Roberto Ramírez, el "uno" de Godoy Cruz, no podría evitar que el balón se introduzca pegado a la base del poste derecho, para el 2 a 2 del Gallo.

Y en los minutos siguientes se pudo llevar los tres puntos de "arrebato", porque presionaría al "Tomba" bien cerca de su arco y jugaría durante varios minutos en terreno rival, con la más clara en los pies de Elías Contreras, cuyo remate preciso y fortísimo tenía destino de gol, de no mediar una atajada arriba y a mano cambiada, fenomenal de Ramírez.

Con el correr del segundo tiempo, Morón dejaría venir a Godoy Cruz, que sólo encontraría como recurso ofensivo, los enormes problemas de la última línea visitante, a la hora de los centro cruzados, algunos desviados y otros bien cortados por Salvá, aunque casi siempre ganados por los locales, dependiendo de la eficacia o no de los cabeceadores "tombinos".

Pero más allá de ese "peligro" en arco propio, más latente que real, el Gallo tuvo el partido controlado, no lo sufrió y hasta contó con la opción de "oro" para quedarse con el triunfo en tiempo cumplido, aunque la contra de Juan Cruz Esquivel, en su debut con la camiseta de Morón, no terminaría con la mejor elección, decidiendo la jugada individual, en lugar de habilitar por el medio a Gonzalo Berterame, que llegaba solo para definir cara a cara con el arquero.

El pitazo final de Maximiliano Manduca, de flojo arbitraje, generaría silbidos en la parcialidad local y satisfacción en la visita, por un punto importante y merecido, ante un rival directo que supo estar al frente en dos oportunidades, y revertirlo, pese a las propias ventajas que concedería el Gallito, en su última línea, en especial durante los primeros 45'.

Ahora, será tiempo de recibir a Los Andes, en un Nuevo Francisco Urbano al que han convertido en una fortaleza casi inexpugnable.

Morón mostró sus "credenciales" en Mendoza y sigue madurando partido a partido, para sostener el liderazgo, el juego y la ilusión.

Es que hay puntos que valen mucho más uno.


@elgallogustavo.



       📸: Deportivo Morón.



domingo, 26 de abril de 2026

El Gallo mira a todos desde arriba

Tras cuatro días complicados, luego de la eliminación en Copa Argentina, a manos de Midland y el enojo de Walter Otta, por las críticas recibidas en redes sociales e incluso por mensajes directos en las mismas, Morón afrontaba un compromiso complicado, el segundo consecutivo de local, frente a Racing de Córdoba, dando una muestra de carácter necesaria y contundente para "dar vuelta la página copera" y empezar a restañar las heridas autoinfligidas (entre nosotros mismos) de las últimas horas, al revertir un resultado adverso, ante un rival directo en la zona, confirmando una vez más sus "credenciales" de líder y de equipo que, con "luces y sombras" (como todos los demás de la categoría), aspira a protagonizar la pelea de fondo en el torneo regular.

Repitiendo el once de inicio, respecto del triunfo del pasado sábado, frente a Colón en el mismo Nuevo Francisco Urbano, el Gallo necesitaba de una victoria para asegurar la cima de la tabla, por lo menos por una semana más, pero fundamentalmente, cambiar la imagen y el clima de desencuentro sin sentido, que provocara la eliminación en Copa Argentina.

En los minutos iniciales y fiel a su estilo, Morón intentó presionar a su rival en campo ajeno y ejercer el control de las acciones a partir de la tenencia de la pelota y las sociedades futbolísticas, algo que no pudo llevar a cabo nunca, el miércoles último en cancha de Temperley, ante un Midland que le jugó con idénticas armas tácticas, frente a un Gallo con algunos protagonistas diferentes a los que suelen desempeñarse en el campeonato.

Procurando aprovechar la incidencia climatológica, de un viento con ráfagas por momentos muy fuertes, más propias del Sur del país que del Oeste del conurbano, al Gallo le costó pisar el área del Racing cordobés con peligro, aunque sí lo generaría rematando desde afuera, en los pies de Mariano Bíttolo (más parecido al jugador determinante de la temporada pasada), Santiago Kubiszyn y Juan Manuel Olivares, todas bien resueltas por el buen arquero visitante, Brian Olivera, que sin embargo, nada podría hacer, más que mirar (y "rezar") ante la más clara del local, en el primer tiempo, tras un centro desde la derecha del mencionado capitán, la "peinada" de Franco Fagúndez en el medio del área y Leonel Cardozo que por centímetros no pudo empujarla al gol, en el segundo palo.

Por el contrario, en el arco de Julio Salvá, el único sofocón grande lo provocaría Santiago Rinaudo, el lateral zurdo visitante, ganando la "cuerda" por su banda izquierda y al ingresar al área, rematar desviado por sobre el travesaño.

Ya en el complemento y cuando ambos equipos recién se estaban acomodando, de un rebote afortunado, la pelota le quedaría a Ricardo Centurión, nada menos, que con su pegada prodigiosa la impulsaría de aire, lejos del alcance del arquero de Morón, sobre el poste derecho, para el 1 a 0 sorpresivo e inmerecido del Racing de Nueva Italia en el Nuevo Francisco Urbano.

Con Ezequiel Bulacio por Fagúndez, amonestado y en riesgo de otra expulsión, en el entretiempo y unos minutos más tarde, el ingreso de Facundo Báez en lugar de Maximiliano González, Morón no acusó demasiado recibo del "golpazo" imprevisto y siguió yendo al frente con sus armas y sus mejores argumentos, en este caso con el viento en contra, situación anómala que no impediría que Santiago Kubiszyn sacara un "misil teledirigido" de derecha, para superar el esfuerzo del golero cordobés y poner no sólo el 1 a 1, con un auténtico GOLAZO, sino más justicia al desarrollo de un partido que siempre tuvo como protagonista al Gallito.

Y Morón iría por más, arrinconando a Racing de Córdoba en su campo, hasta que Joaquín Livera ganara su "cuerda", enfilara con decisión dentro del área y en lugar de rematar al arco, ceder con generosidad e inteligencia hacia atrás, para que Juan Manuel Olivares, solo y perfilado, la empujara con botín derecho, junto al poste izquierdo del arco visitante, para el 2 a 1 del Gallito y un triunfo que tenía mucho más que ver con los merecimientos de uno y otro, a los 28 minutos del segundo tiempo.

Y hasta lo pudo liquidar, con una gran habilitación de Mauro Burruchaga (ingresado junto a Gastón González, por los goleadores de la tarde, para manejar y defenderse con la pelota), a Facundo Báez, pero el remate a ras de piso del "18" del Gallo se iría "besando" la base del poste izquierdo del arco cordobés.

Sin demasiados sobresaltos, en una muy buena actuación individual y colectiva del equipo, pese a la desastrosa labor arbitral de Felipe Viola, que toda la tarde mediría con distinta vara las infracciones de uno y otro lado, Morón se quedaría con un triunfo tan necesario como merecido, para seguir en la punta y reconciliarse entre tantas desavenencias innecesarias de los últimos días.

El Gallo recuperó la tranquilidad perdida en la semana y mira a todos desde arriba, mientras se prepara para otra prueba de carácter, frente a Godoy Cruz en Mendoza, a quien ya enfrentara y venciera claramente en los 32avos de la Copa Argentina.

Triunfo "terapéutico".


@elgallogustavo.



     📸: Eduardo Fabián Acuña.