domingo, 12 de julio de 2026

Elijo creer...

Hasta el minuto 24 del segundo tiempo, Morón ganaba 2 a 0 y tenía (o parecía tener) el partido controlado, frente a un Deportivo Madryn que hasta allí, no le había generado peligro, más allá de algún centro cruzado, uno en cada tiempo, mal resueltos por los delanteros visitantes.

Pero para este equipo de Walter Otta, con poder de "fuego" en el arco rival, pero muchísimas y repetidas dificultades para defender en el área propia, en apenas dos jugadas aisladas y en cierta medida, autoinfligidas por errores o desatenciones propias, el Gallo terminó resignando dos puntos increíbles, en un 2 a 2 final de otro partido.

Porque si bien no había jugado su mejor encuentro, ni desarrollado su mejor fútbol, como en otras tardes, más en el Nuevo Francisco Urbano, Morón había controlado desde el minuto cero a Deportivo Madryn, pudo haberlo "lastimado" en el primer tiempo y en el complemento, entre los 8' y los 19', logró sacar una diferencia que parecía indescontable, primero con un buen anticipo de cabeza, de Mauro Burruchaga, tras un tiro de esquina/pase gol de Juan Manuel Olivares y luego, a través de una "apilada" fenomenal del uruguayo Franco Fagundez, autor de un auténtico GOLAZO, encarando de derecha hacia el centro y tras sacarse de encima a dos rivales, en la medialuna del área, sacar un zurdazo hermoso, pegado al poste derecho del arquero visitante, para un 2 a 0 que resultaba justo y definitivo.

Pero para este Morón, con tanto poder de "fuego" ofensivo, nada resulta definitivo, cuando cada pelota rival que cae en área propia, de una u otra manera, por méritos ajenos o deméritos propios, parece terminar irremediablemente en gol del adversario.

Y así llegó el descuento, en la segunda jugada de peligro rival, en todo el partido, con un pelotazo despejado a medias y hacia adentro, luego del "taco" de Nicolás Servetto que rompe la jugada "normal" en estos casos, con toda la defensa de Morón "corrida" hacia su derecha, tanto es así que el rebote le quedaría tan sencillo al ingresado Camilo Machado, para poner el impensado descuento, a los 25' del segundo tiempo, que de haber errado el remate, por alguna razón, el autor del gol, detrás suyo llegaba otro compañero para empujarla, con Federico Díaz y los defensores locales volviendo a cubrir desesperados el arco desguarnecido.

Y quince minutos más tarde, el insólito empate 2 a 2, a falta de cinco minutos para cumplirse el tiempo reglamentario y decimos "insólito" por el desarrollo favorable del partido, hasta apenas un rato antes y por la naturaleza de la jugada de la igualdad definitiva de Deportivo Madryn, con un pelotazo al punto del penal, con destino a otro ingresado, Gabriel Gudiño, que empieza a buscar el "hueco" para el remate al arco, que finalmente encontraría entre una maraña de piernas de Morón, en una de las cuales rozaría para complicar la respuesta de Federico Díaz, que sin embargo pareció que podría haber hecho más para evitar un gol en "slow", con una pelota que ingresó "pidiendo permiso" junto al poste derecho.

Deportivo Madryn aprovechó las facilidades de la defensa de Morón y se llevó del Oeste un punto impensado, por lo menos hasta que se animaron a poner a prueba la endeble resistencia de la última línea local.

Tres sin ganar, con dos derrotas (Ferro y Defensores de Belgrano, la fecha pasada, de la que no hubo comentario, gracias a las dificultades que presenta una app de AFA deplorable) y ahora el empate con sabor a nada, contra Madryn, para alejar a Morón de la punta, distante ahora a cinco puntos del "Verde" de Caballito, que visitará el Nuevo Francisco Urbano, en un par de semanas, con público visitante.

Será cuestión de redoblar esfuerzos para solucionar los serios conflictos defensivos, para seguir teniendo chances de luchar por el sueño grande del ascenso.

De lo contrario, está claro que será muy difícil, tirando a imposible.

Elijo creer.


@elgallogustavo.



        📸: Deportivo Morón.



lunes, 22 de junio de 2026

Con la ilusión intacta

Morón cerró una gran primera rueda, con derrota en Caballito, un reducto siempre esquivo y ante un rival directo en la lucha por la cima de tabla, aunque en esta oportunidad, el partido "pintaba" para un cero a cero inamovible, hasta que un error evitable de la defensa y la mala ubicación de Salvá, a siete minutos del final, hicieron que el Gallo se vuelva con las manos vacías, de su pleito de punta con Ferro. 

En efecto, en un partido parejo y cerrado, con demasiadas previsiones por ambos lados, lo que pudo ser un buen partido entre los ahora dos líderes zonales, terminó convirtiéndose en un cotejo deslucido y con escasas emociones frente a los arcos, y las que tuvo, fueron consecuencia de errores defensivos en las áreas, más que por méritos futbolísticos.

Con los regresos de Julio Salvá y Juan Manuel Olivares, el primero superado su cuadro febril y el segundo, cumplida la fecha de suspensión en Bolívar, por Federico Díaz y Santiago Kubiszyn, respectivamente, más el cambio táctico del ingreso desde el inicio de Gastón González en lugar de Gonzalo Berterame, al Gallo le costó hacer pie en Caballito, durante casi todo el primer tiempo, sin las asociaciones a las que nos tiene acostumbrados, en especial por la franja izquierda, aunque esto no significa que haya sido superado por un Ferro con la iniciativa, la necesidad y la obligación de ganar, para trepar a la punta y ante su gente, también con dificultades para generar juego asociado y peligro en el área visitante, más allá de alguna pelota parada.

En esa primera etapa, Morón podría haber "pegado" primero, al inicio del cotejo, primero con un desborde de Joaquín Livera y el "puntazo" imperfecto de Franco Toloza, para cambiarle el palo a Fernando Monetti, pero no lo suficiente para terminar en la apertura del marcador y más tarde, una buena llegada por izquierda de Mariano Bíttolo, cuyo remate desde buena posición, se perdería ancho sobre el poste izquierdo.

Como contrapartida, Ferro ganaría el duelo del mediocampo, lo que le permitiría manejar más la pelota y recuperarla más rápido, generando un par de ocasiones en los pies de Lautaro Parisi, a la postre, el "verdugo" en Caballito y de Emanuel Dening, ante una defensa de Morón que una vez más no tendría la mejor de sus tardes.

Ya en el complemento, pasado el primer cuarto de hora, Walter Otta movería el banco, lógicamente disconforme con el rendimiento del equipo y también para evitar alguna expulsión, en un Morón cargado de amarillas durante el primer tiempo, ingresando Leonel Cardozo, Maximiliano González y Berterame en lugar de Elías Contreras, Mauro Burruchaga (ambos amonestados) y Gastón González, modificaciones que le permitiría a la visita emparejar la zona media, aunque carente del fútbol asociado que caracterizara a Morón, en muchas de las dieciocho fechas de la primera rueda y lo mantuviera en la cima de la tabla hasta el final de la misma.

Más allá de alguna complicación con algún centro o de pelota parada, y sin poder lastimar a una defensa local que tampoco ofrecía demasiadas seguridades, el partido parecía encaminarse a un irremediable cero a cero, hasta que a los 38 minutos del segundo tiempo, una centro casi por obligación desde la derecha, no podría ser anticipado por ningún defensor de Morón, pero sí por Lautaro Parisi, el "9" de Ferro, que de espaldas al arco, la "peinaría" por sobre el cuerpo de Salvá, a mitad de camino entre cortar el envío aéreo y quedarse en el arco para evitar que la pelota lo supere, para el 1 a 0 del "Verdolaga", merecido más por las intenciones que por sus concreciones.

Y hasta hubo chances de empatarlo, en tiempo cumplido, con una entrada de Franco Fagundez evitada por Monetti y un penal, en el agregado, que podría haberle "aguado la fiesta" al local, de no haber sido invalidado por off side en la jugada previa.

Con el pitazo final de Sebastián Martínez, de flojo desempeño y en su primera derrota en nueve partidos, dirigiendo al Gallo (una rareza estadística, para hasta aquí, habían sido ocho victorias de Morón en igual cantidad de partidos con el sobrino de Beligoy) y el "revoleo" de pelotas a las tribunas, al mejor estilo recital de Luis Miguel en los 90', Morón se quedaría sin nada en su visita a Caballito, más por errores propios que aciertos ajenos. 

De todos modos, nada de ello debe quitarnos el foco de la enorme primera rueda disputada por Morón, con diez victorias, cuatro empates y apenas cuatro derrotas, además de 26 goles a favor y 15 en contra, para un Gallo que pese a la caída ante Ferro, en el postergado de la cuarta fecha, termina la mitad del torneo como líder de la zona, igualado en puntos con Ferro (ambos con 34), pero con el equipo de Otta por encima, por mayor diferencia de gol.

Ahora, receso de una semana y a pensar en el inicio de la segunda parte del torneo, con una primera "escala" en el Bajo Núñez, frente al alicaído Defensores de Belgrano.

Con la ilusión intacta.


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.



domingo, 14 de junio de 2026

El Gallo gana, se consolida y sigue

Morón ganó uno de esos partidos que marcan para qué está un equipo, dentro de una competencia, exhibiendo buen juego, por momentos y carácter, en otros, para saber acumular méritos para el triunfo parcial, "sufrir" el desarrollo cuando fue tiempo y finalmente quedarse con tres puntos fundamentales, al quedar su rival en inferioridad numérica, ganándolo de "arrebato", en el epílogo del encuentro, para hilvanar su cuarta victoria consecutiva y sacar más ventaja en la punta, respecto de sus inmediatos perseguidores.

Con los cambios obligados de Federico Díaz en el arco, en su debut absoluto en el arco del Gallo, por el torneo regular (ya se había calzado el "buzo", pero por "Copa Argentina", en dos ocasiones), en lugar de Julio Salvá, con un cuadro febril durante la semana y de Santiago Kubiszyn por Juan Manuel Olivares, quien frente a Almirante llegó a las cinco amarillas, sumados al regreso desde el inicio de Joaquín Livera, en reemplazo de Iván Vaquero, el Gallo se presentaba ante la revelación del certamen, Ciudad de Bolívar, inesperado rival directo en la lucha por la cima de la tabla.

En un muy buen primer tiempo del equipo, pese a la lluvia, el mal tiempo, las dimensiones acotadas del campo de juego y su paulatino deterioro por el agua caída y el trajín de los protagonistas, el Gallo mereció ponerse en ventaja largamente, concretado recién a los 33 minutos, luego de otra gran habilitación de Franco Fagundez, uno de los más destacados del partido, que no sólo hace goles, sino que los sirve, asistiendo de gran manera a otro Franco, Toloza, para que el delantero visitante le "rompa" el arco a un "conocido de la casa": Agustín Rufinetti.

Sin embargo, como también suele pasarle a este equipo, cuando se pone en ventaja por imperio de sus méritos futbolísticos y su mejor juego, una distracción evitable en la defensa lo obliga a empezar de nuevo, en este caso, diez minutos más tarde de la apertura del marcador, a los 43', con un gol de chilena, de Maximiliano Gutiérrez, el "11" de Ciudad Bolívar, al aprovechar con su "acrobacia" un rechazo corto y defectuoso de Federico Díaz, tras una pelota parada.

En el complemento, Morón pareció acusar recibo del empate inmerecido del dueño de casa, que agrandado por el 1 a 1, en el cierre de la primera etapa, se animaría a ir por más y pondría en problemas a la visita, por primera vez en todo el pleito, sin grandes sofocones de Díaz o salvadas providenciales, pero manejando la pelota, dominando las acciones y aproximándose con peligro al arco visitante.

Hasta que una vez más, las modificaciones propuestas desde el banco, hicieran que Morón recuperase progresivamente, equilibrio y tenencia, en especial con los ingresos, primero de Tomás Ramírez y más tarde de Gastón González, ambos a la postre fundamentales para un agónico y merecido triunfo.

Para colmo, la infantil expulsión de Khalil Caraballo, el "9" de Bolívar, por una agresión absurda y sin pelota a Franco Vázquez, terminó de agregar todos los condimentos necesarios, para que Morón vaya con decisión por su suerte, en el epílogo de un partido "chivo" y a esa altura, "picado" entre algunos de los protagonistas, hasta que a los 43 minutos del segundo tiempo, un centro de Tomás Ramírez, se desviaría en un jugador local, en su derrotero al área, donde Gastón González, en posición y disposición de "nueve", se adelantaría a Ezequiel Bulacio, para sacar un derechazo inapelable, sobre palo izquierdo de Rufinetti, que jugado al remate cruzado, sobre poste opuesto, quedaría totalmente desairado, para el 2 a 1 de Morón, que resultaría definitivo y ajustado a los merecimientos de uno y otro.

Morón ganó uno de esos partidos que marcan para qué están los equipos, incluso sobreponiéndose a Brian Ferreyra, el "localista" árbitro del cotejo, para quedarse con tres puntos vitales y aumentar su ventaja, mientras mira a todos desde arriba, a una fecha del final de la primera rueda.

El domingo toca visitar Caballito, para enfrentar a otro rival directo y de los más complicados, por historia y actualidad, como Ferro, en otro prueba de carácter, en el postergado de la cuarta jornada.

Y el Gallo gana, se consolida y sigue.



            📸: Deportivo Morón.


lunes, 8 de junio de 2026

El Gallo "hundió" la "Fragata" y sigue puntero

Si algo le faltaba a una primera rueda casi perfecta, a falta de dos fechas (Ciudad Bolívar en la 18°, al que se suma Ferro, del postergado de la 4°, por el "paro del fútbol"), era ganar el único partido con rivalidad especial dentro de la zona, como es el duelo siempre "picante" contra Almirante Brown.

Y el Gallo se quedó con otros tres puntos fundamentales, ante un rival no "clásico", pero sí tradicional, para tomar mayor distancia, ahora de tres puntos, en la cima de la Zona "A".

Con los ingresos de Iván Vaquero en lugar de Joaquín Livera y de Gonzalo Berterame en reemplazo de Leonel Cardozo, regresando Elías Contreras a lateral por derecha, Morón encontró muy rápido la ventaja, que a la postre resultaría definitiva, con un golazo fenomenal de Juan Manuel Olivares, desde afuera del área, apenas transcurridos dos minutos de juego.

En efecto, de un rechazo alto y defectuoso de Gustavo Cabral, el "6" de la "Fragata", al bajar la pelota de la "estratósfera", sin idea del "paradero" de la misma, el mismo Cabral y Leonardo Jara, su compañero con el dorsal "5", habrían de chocar entre sí, en un auténtico "blooper", desorientados ambos respecto del destino del balón, situación casi insólita que aprovecharía Juan Manuel Olivares para hacerse de la pelota, encarar unos metros rumbo al área y sacar un derechazo inapelable, potente y alto, lejos del alcance de Bruno Galván, el ex Morón dueño del arco de Almirante, para desatar la locura anticipada en el Nuevo Francisco Urbano, con el 1 a 0 del Gallo, a los 2 minutos de juego, por obra de un Olivares en "modo Maravilla".

En los instantes siguientes, Morón tuvo "grogui" a su rival, incapaz de reponerse del golpe de knock out, casi desde el vestuario, tanto es así que pudo haber sacado mayor diferencia, en especial, a partir de una incursión ofensiva de Franco Fagundez, que ingresando solo por el sector izquierdo y teniendo por el medio a Franco Toloza, se tuvo confianza para darle cruzado al arco, perdiéndose el balón apenas ancho por el segundo palo de Galván.

Con el correr de los minutos, Almirante lograría recuperar la "vertical" en el partido y de a poco, generarle algo de riesgo al arco de Julio Salvá, en particular desde la banda derecha, con buenos encuentros de Pedro Velurtas, el lateral diestro visitante y Ramón González, el "7" de Casanova y el mejor de Brown, que contara con dos chances claras para el empate, una bien resuelta por el "1" del Gallo y en la otra, con un rechazo de Braian Salvareschi (que luego se iría lesionado, reemplazado por Cardozo), con el arco desguarnecido y Salvá a mitad de camino.

Al regreso del entretiempo, Santiago Kubiszyn volvería al primer equipo, tras purgar ante Mitre en Santiago, la sanción por llegar a la cinco amarillas acumuladas, en reemplazo de Berterame, seguramente en búsqueda de controlar un poco más a su rival en la zona media, donde había encontrado ventajas hacia el cierre de la primera etapa.

Así las cosas, el Gallo ganaría en equilibrio en el mediocampo, controlando mejor a los volantes rivales y aguardando la ocasión para definir el pleito de contra, cediéndole la tenencia del balón al visitante, que demostraría una ausencia de ideas y de fútbol alarmantes, incapaces de generar zozobra en la última línea local, más allá de algún centro o tiro de esquina, algunos de ellos "inventados" por un árbitro del encuentro (Juan Pablo Loustau), de mal arbitraje y diferente criterio para "pitar" faltas de un lado y del otro, inclinando por momentos la cancha para el lado del arco de Salvá.

Pese a ello, Morón contaría con varias oportunidades para definir la contienda, en los pies de Toloza, de Fagundez, de Kubiszyn, de Cardozo y de Gastón González, ingresado a los 30' del complemento y protagonista en un par de ocasiones claras, pero entre la falta de justeza en la definición y algunas salvadas providenciales de Bruno Galván, Almirante se mantuvo en partido hasta el final, en buena medida por la ineficacia de Morón, que le "perdonó la vida" demasiadas veces.

Y cuando eso ocurre, muchas veces suele pagarse caro en el propio arco, porque si bien, en especial en el segundo tiempo, el Gallo fue bastante más que su rival y mereció el triunfo, lo ajustado del resultado resultó siempre un motivo de incertidumbre, de cara a los instantes finales del encuentro y al cansancio de un partido jugado por ambos como una auténtica "final".

Por suerte, en las pocas que pudo arrimar algo de peligro, un Almirante Brown tan mediocre como insistente, apareció Julio Salvá para sacar un tiro libre desde la izquierda, del ingresado Santiago "Pomelo" Vera, un cabezazo desviado de Ramón González y un remate apenas alto desde el semicírculo del área grande, que bien pudieron convertirse en un evitable "dolor de cabeza", de haber convertido alguna de la tantas chances claras referidas y desperdiciadas frente al arco de Bruno Galván.

Con el desahogo del pitazo final, la fiesta se instalaría definitivamente en un Nuevo Francisco Urbano colmado, con un Morón que supo jugar y ganar este tipo de partidos especiales, que muchas veces requieren de otras virtudes, más vinculadas a la lucha, la actitud, el nervio y la entrega física, que al fútbol bien jugado y la sumatoria de pases.

Ahora a visitar Bolívar y seguir sumando de visitante.

Por lo pronto, el Gallo "hundió" la "Fragata" y sigue puntero.


@elgallogustavo.



                  📸: Eduardo Fabián Acuña.



domingo, 31 de mayo de 2026

Gana, sigue e ilusiona (también fuera de "casa")

Si este Morón puntero, invicto en su "fortaleza" del Nuevo Francisco Urbano, tenía algún tipo de "cuenta pendiente", era mejorar su rendimiento fuera de "casa", condición de visitante que le había sido esquiva, hasta la fecha, con apenas una victoria lejos del Oeste: el 21 de marzo pasado, por la sexta jornada, en la goleada 3 a 0 frente a Acassuso, en territorio "Quemero".

Y si es que hacía falta, este domingo 31 de mayo se sacó esa "espina", imponiéndose con carácter y contundencia por 3 a 1, a Mitre en Santiago del Estero, una plaza siempre compleja, donde muchas veces hubo que ir con la "guardia alta" y los "bolsillos cosidos", frente a un rival que venía de dos empates de visitante (0 a 0 con San Telmo en la Isla Maciel y 1 a 1 ante Colón en Santa Fe, la fecha pasada) y otros tantos triunfos de local (2 a 0 a Acassuso y 4 a 0 frente a San Miguel), en ese mismo escenario.

Con varios cambios, algunos de ellos obligados, respecto del once de inicio frente a Estudiantes en el Oeste, Franco Vázquez retornó como segundo marcador central, tras su expulsión con All Boys, corriéndose Leonel Cardozo al lateral diestro, además del regreso de Joaquín Livera sobre la banda izquierda de la defensa, en lugar de Iván Vaquero, modificación que volvería a registrarse, exactamente a la inversa, al regreso del entretiempo en Santiago del Estero.

Asimismo, Elías Contreras ocuparía el sector derecho del mediocampo, por un Santiago Kubiszyn suspendido en la jornada, por la quinta amarilla ante el "Pincha" de Caseros y finalmente, Mariano Bíttolo estaría de vuelta en el equipo titular, por la ausencia inesperada de Gonzalo Berterame.

Desde el silbato inicial de Maximiliano Manduca, de regular arbitraje, Morón intentaría reproducir fuera del Oeste, lo que suele ser una de sus improntas en "casa": procurar ser protagonista, a partir de la tenencia del balón y juntar pases, en búsqueda del arco de enfrente, tal vez para desterrar esa imagen de conjunto apocado y algunas veces inexpresivo, que supo mostrar de visitante y que le costara resignar puntos en esa condición.

Así las cosas, Morón se plantaría ante Mitre, en la propia Santiago del Estero, aunque sin embargo, el conjunto local contaría con las oportunidades más nítidas, en aquella primera etapa, todas surgidas de contraataques y pelotazos largos, que sorprenderían mal parada a la última línea visitante, como en aquella incursión solitaria por derecha, de uno de los mejores de Mitre, su número "10", Santiago Rosales, ganando en la carrera y ya dentro del área, rematando al palo izquierdo, para fortuna del Gallo.

Del lado de Morón, un rebote capturado en el área chica por Franco Fagundez, a punto estaría de ingresar al arco local, casi en un juego de "pinball", luego de impactar en un defensor, provocando la salvada en la línea del arquero Joaquín Ledesma.

Hasta que a los 28 del primer tiempo, un centro largo y fuerte, desde la derecha, de Leonel Cardozo, resultaría "amortiguado" en el área por Elías Contreras, para que la pelota le quedase justa a Franco Toloza, para sacar un derechazo inapelable, alto y potente, dejando de "estatua" al "1" local, para la apertura del marcador del Gallito, con un auténtico GOLAZO, el cuarto en la cuenta personal de Toloza, que está "volviendo" a su mejor nivel, antes del desgarro.

Mitre acusó recibo del "cimbronazo" y Morón aprovechó para seguir insistiendo, en procura de sacar una mayor diferencia, algo que conseguiría antes del cierre de la primera etapa, a los 40 minutos, con una pelota abierta hacia la derecha, de Juan Manuel Olivares y a la carrera, Elías Contreras aprovecharía la dudas compartidas entre el "3", Martín Rodríguez y el arquero, para ganarle primero al defensor y luego al "achique" del golero, eliminando con un "sombrerito" a Ledesma y yendo a buscar su propia asistencia, para empujarla apenas con la cabeza, para otro GOLAZO y el 2 a 0 parcial del Gallo.

Ya en el complemento, y con Iván Vaquero en lugar de Joaquín Livera, Morón parecía tener todo controlado, resultado y desarrollo, pero a los 6 minutos del segundo tiempo, de un centro que debió ser anulado por evidente off side de dos jugadores de Mitre, uno de ellos, Santiago Rosales elevaría el balón, impactando en la mano derecha de Braian Salvareschi, que precisamente, la tenía en alto para reclamarle la posición adelantada al árbitro asistente. Penal y descuento del local, a cargo del propio Rosales, para complicar una tarde que aparentaba tan tranquila, como "siesta" santiagueña.

Si bien Mitre, no tuvo grandes chances de llegar al empate, el triunfo por la mínima, algunos desacoples defensivos y los "fantasmas" de otras jornadas de visitante, hacían que desde el Oeste los nervios fueran in crescendo, hasta que Mariano Bíttolo encabezara la defensa con la pelota, bien lejos de su propia área y dejara subyacente la posibilidad latente del tercero, en cualquier contra bien hilvanada.

Lo que sucedería a los 35' de la etapa complementaria, con un remate largo de Julio Salvá, el "pivoteo" de Ezequiel Bulacio, en cancha por Toloza, para "aguantar" la pelota y habilitar por izquierda al referido Bíttolo, que con un pase preciso, permitiría que el oriundo de Paysandú, Franco Fagundez, se meta al área y con un remate rasante y bien ubicado, le devuelva la tranquilidad al equipo en la cancha y a su gente a la distancia, para "clavar" otro GOLAZO (el séptimo en su cuenta personal y convertirse en uno de los goleadores del torneo), para el 3 a 1 definitivo en la tarde de Santiago del Estero, más acorde a lo sucedido en los 90 y pico minutos de fútbol.

Morón se trajo mucho más que tres puntos de visitante, luego de dos meses y diez días, sino que además se sacó una "espina" lejos del Oeste, para quedar como único líder de su zona, en la antesala del cotejo con Almirante.

Gana, sigue e ilusiona (también fuera de "casa").


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.



domingo, 24 de mayo de 2026

Se recuperó con el "Pincha" y sigue prendido

Tras la impensada derrota en Floresta, en la última acción del juego frente a un más que modesto All Boys, Morón necesitaba imperiosamente volver al triunfo, luego de dos cotejos consecutivos sin sumar de a tres (empate de local con Los Andes y la referida caída con el "Albo", en ambos casos sin convertir goles, algo desusado para este equipo), y pudo lograrlo frente a un siempre complicado Estudiantes de Buenos Aires, que lo puso en aprietos once contra once y que aún con dos jugadores más y la diferencia mínima a su favor, le costó más de la cuenta a Morón cerrar la "chapa" del encuentro con el 2 a 0, recién en el segundo minuto agregado.

Con algunos cambios obligados, tal la aparición de Leonel Cardozo en la zaga, en lugar del suspendido Franco Vázquez, expulsado ante All Boys, el ingreso desde el inicio de Iván Vaquero como lateral zurdo por el lesionado Joaquín Livera y la vuelta como titular de Franco Toloza en reemplazo de otro "averiado", Mariano Bíttolo, el Gallo apostó a una disposición aún más ofensiva de la que viene mostrando el conjunto de Walter Otta, con Gonzalo Berterame por izquierda y del centro hacia la derecha del ataque moronense, el mencionado Toloza y el uruguayo Franco Fagúndez.

Sin embargo, la ausencia obligada del capitán Bíttolo se notaría, resentida esa sociedad de habituales intérpretes de "buen pie", en especial por izquierda, acompañando en la creación a Juan Manuel Olivares y juntándose con criterio y verticalidad, con Berterame y el otro zurdo con recorrido largo y centros "punzantes", Livera.

Sin la fluidez y el volumen de juego que suelen aportar desde ese sector del campo de juego, los medios de Estudiantes aprovecharían para imponer condiciones en el medio, cortando los circuitos futboleros habituales del Gallo y tornando más esporádicos y forzados los encuentros con los puntas, que debían retroceder para tomar contacto e incluso colaborar en la recuperación del balón.

Con escasa situaciones frente a los arcos, más allá de un buen ingreso ofensivo de Elías Contreras, cuyo remate se iría apenas desviado por el primer palo y como respuesta, un desborde peligroso por izquierda del "Pincha", cuyo centro por fortuna saldría imperfecto, hasta la media hora del primer tiempo, al Gallo le costaría mucho ensamblar los circuitos y tener precisión, para inclinar la balanza del desarrollo a su favor.

Hasta que de una muy buena acción colectiva, de esas que pedíamos renglones arriba por la izquierda del ataque de Morón, Olivares haría la pausa necesaria para la llegada de Berterame, y con una "pincelada" de talento, con sello propio, habilitaría de taco el pase a su espalda, para que Berterame encare con decisión hasta el fondo, envíe el centro justo con ventaja para los delanteros y pasado Toloza en el salto, por detrás de él apareciera Franco Fagúndez para meter un cabezazo terrible y preciso, con el poste diestro del arquero, que habría de quedarse irremediablemente parado, para el 1 a 0 del Gallo y el desahogo, a los 32' del primer tiempo.

Y unos minutos más tarde, el partido terminaría de "romperse" de la manera menos pensada, en dos acciones entre los 40' y los 43' de juego, Estudiantes se quedaría con dos jugadores menos, por las expulsiones del "2" Jorge Benítez y del "11", Enzo Acosta, ambas por doble amarilla y bien sancionadas, una de ellas más que evitable, la de Acosta, que primero recibió la amonestación por una falta cerca del área y segundos después, por exceso verbal y aplaudir irónicamente al árbitro, Juan Robledo Cruz, habría de ganarse la segunda amarilla y con ella la expulsión, de una manera más que irresponsable y absurda, cuando el ambiente del partido transitaba por carriles normales, sin más fricción que la habitual en la categoría ni polémicas determinantes.

Como sea, entre los 32' y los 43' de la primera etapa, el partido habría de definirse casi por completo en favor del Gallo, con la ventaja a su favor y la superioridad numérica de dos jugadores, faltando sólo sentenciarlo en el resultado con algún gol más, algo que precisamente se le complicaría a Morón en el complemento.

Y es que manejó y se defendió con la pelota en el segundo tiempo y también Walter Otta hizo cambios para evitar complicaciones, como reemplazar a Cardozo y Santiago Kubiszyn amonestados, con Gastón González en cancha para manejar pelota y tiempos, más Ezequiel Bulacio y Juan Cruz Esquivel acompañando la ofensiva de Fagúndez y más tarde el retorno de Thiago Lauro, por la lesión de Maximiliano González (que había ingresado en el entretiempo por Leonel Cardozo), pero pocas veces pudo llevarle peligro al arco del "Pincha", más allá de un remate desviado de Contreras, tomando el rebote de los defensores o la más clara, un remate de Fagúndez al palo zurdo de Nicolás Campisi, el "1" de Caseros.

Y si bien a Estudiantes, con dos menos, el arco de Julio Salvá le quedaba lejísimo, a los 30' de la etapa final y por un momento, se paralizaron los corazones en el Oeste, por un ingreso del "8" Federico Sena, que bien pudo ser el empate o incluso penal para la visita, por un agarrón pequeño, pero cobrable de Mauro Burruchaga en el forcejeo, que a la postre, impidiera el remate franco de cara al arco del Gallo.

Por suerte, para evitar sufrimientos innecesarios en el agregado, por algún centro cruzados de esos que sabemos le duelen a la defensa del Gallito, en una contra tardía pero efectiva, de una pelota recuperada en el área propia, Bulacio jugó con Fagúndez, que con un buen gesto técnico habilitó en "cortada" a Gastón González, dentro del área, para que el "16" de Morón definiera con la jerarquía que lo caracteriza, de "pie a pie", para evitar el "achique" del arquero y colocarla con justeza, por encima de la pierna extendida del "1" y bien cerca del palo derecho, para el 2 a 0 tranquilizador y final, frente a un siempre complicado Estudiantes, en esa auténtica "fortaleza" llamada Nuevo Francisco Urbano.

El Gallo volvió al triunfo y lo hizo, para sacarse la "mufa" de Floresta y seguir alimentando la ilusión más grande.

Ahora, a visitar Santiago del Estero. Y después recibir a Almirante.


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.



martes, 19 de mayo de 2026

Derrota absurda

Morón es tan protagonista de los partidos, que los gana y hasta los pierde solo.

Es que no basta con complicarse, por demérito propio, sino que últimamente, va un paso más allá y pierde partidos increíbles, como frente a All Boys, que no ganaba desde hace 11 partidos, más precisamente de marzo de este año y con un técnico interino, tras el alejamiento en la semana de Aníbal Biggeri.

Pero este Morón también está acostumbrado a darle una mano a los rivales en crisis, tanto es así que cayó, a la fecha, frente a tres de los peores equipos de la temporada, como Almagro, San Miguel y ahora un All Boys, de lo más pobre y limitado de los últimos años.

Pero esto también es Morón, al igual que el equipo que somete de local y por momentos juega un fútbol de alto nivel, de visitante muestra su peor versión, apocado, inconexo y fácilmente vulnerable, tanto es así que, con sólo voluntad, empuje y pierna fuerte, un All Boys tan mediocre resulta capaz de complicar y hasta "resucitar" futbolísticamente, ante un equipo de Walter Otta que parece comenzar a pesarle, lejos del Oeste, la "pilcha" de líder y candidato a pelear la punta de su zona.

Y es que, un equipo que tenga aspiraciones de pelear por el ascenso a la Liga Profesional, no puede jamás cometer los errores infantiles y repetidos que cometió frente a uno de los rivales más pobres de la categoría, permitiéndole primero equilibrar las acciones, cayendo en la trampa de la mediocridad ajena y luego regalarle un triunfo impensado, por errores y horrores propios, el del final, en tiempo cumplido, propio de un jugador inexperto o directamente amateur.

Y es que un equipo que tenga aspiraciones de llegar a la máxima categoría de nuestro medio, no puede tampoco darse el lujo de jugar apenas 15 minutos y en ese lapso, dilapidar tres o cuatro ocasiones inmejorables de gol, en parte por una buena noche del arquero rival, pero en mayor medida, por la mala decisión a la hora de la definición y el empecinamiento en terminar de lujo, jugadas que sólo necesitaban de inteligencia y sencillez, para abrir el marcador y desnudar todas las falencias de su urgido rival.

Porque Morón desperdició no menos de cuatro jugadas claras de gol, antes del primer cuarto de hora de partido, cuando la noche en Floresta pintaba para un "paseo" del Gallo, ante un "Albo" sin ideas, ni respuestas, más que el empuje y el amor propio para intentar emparejar las acciones, entre dos equipos sin equivalencias en sistema de juego y jerarquía individual.

Sin embargo, Morón se dejó llevar al terreno ideal de All Boys, el de la lucha y el rigor físico, en lugar del fútbol que sostiene como dogma el conjunto de Otta, atropellando al Gallo contra su arco, con una defensa que no termina de "engranar" y dar seguridad.

Así las cosas, y tras un primer tiempo de mayor a menor del Gallito, en el complemento el empuje de All Boys sometería a Morón, quitándole la pelota y jugando el partido en terreno de la visita, que una vez más se quedaría con diez, a falta de doce minutos para el final del partido, por la expulsión de Franco Vázquez, en parte responsabilidad propio y en otra, por estar obligado a cortar, mal y a destiempo, aquello que los mediocampistas no son capaces de cubrir e impedir en mitad de cancha.

Porque tampoco Morón puede regalar tantas pelotas evitables, por pretender salir jugando desde su propia área, generando pérdidas y un par de buenas intervenciones de Julio Salvá, en el día de su cumpleaños número 39.

Hasta que este Morón que se complica solo y no conforme con ello, gana y pierde los partidos por méritos y errores propios, en el tiempo agregado por Pablo Giménez, en una acción absurda e incalificable, Juan Cruz Esquivel intentaría salir jugando desde su propia área (??!!), hasta perder el balón, que impulsado por Iván Zafarana, terminaría con el cabezazo goleador de Santiago Apa, para hacer "revivir" a un All Boys "muerto y enterrado", por incapacidades propias.

Conclusión, Morón perdió un partido que no debía perder, por una acción amateur, dentro del área y en el minuto 90 y pico.

Más allá del próximo partido, con Estudiantes en el Oeste y si bien el equipo sigue en la pelea, segundo a un punto de Colón, derrotas dolorosas como la registrada en la víspera, ante All Boys, implican una señal de alerta, si es que realmente se pretende soñar con algo grande.

Porque el principal problema de Morón, es el propio Morón, capaz de ganar o perder sólo los partidos.

Para ser un candidato serio, hace falta solidez y previsibilidad, algo que, por el momento, el equipo de Walter Otta exhibe de local y pierde la memoria por completo de visitante.

Derrota absurda.


@elgallogustavo.



     📸: Deportivo Morón.