Luego de dos empates consecutivos de visitante, Morón recibía a San Miguel, con la necesidad imperiosa de sumar de a tres, para no perderle pisada al líder zonal, Ferro y en el mejor de los casos, como finalmente ocurriera, incluso descontarle algunos puntos.
Sin jugar bien, ante otro de esos rivales que le oponen rigor físico, más que fútbol, el equipo de Walter Otta supo ganar con el corazón, e incluso sobreponerse a situaciones que podrían haberlo sacado de foco, como los dos claros penales pasados por alto, por un mal árbitro como Felipe Viola, cuando se jugaba el primer tiempo y el resultado permanecía cero a cero.
Con Elías Contreras, una vez más como lateral derecho, en lugar de Emanuel Iñíguez, el regreso como titular de Iván Vaquero por Joaquín Livera y la vuelta entre los once de Mariano Bittolo ocupando la posición de mediocampista, estos dos últimos, determinantes para el laborioso triunfo final del Gallo, en los minutos iniciales le costaría a Morón hacerse de la pelota, ante un rival que le opondría rigor físico al límite, intentando sacar de eje a los jugadores locales.
Durante ese lapso, que duraría alrededor de quince minutos, San Miguel se impondría en el medio y lastimaría a la última línea local, otra vez con marcadas dificultades para la contención, en especial de los centros cruzados, a partir de la buena gestión de un conocido de la "casa", como Damián Adín, que en complicidad con Bruno Nasta, habrían de complicar a un Vaquero de muy floja labor, al igual que cada vez que ingresara como titular, en los últimos tiempos, con el recuerdo reciente de la también pobre actuación frente a Midland, por Copa Argentina.
Más allá de un remate desde afuera y sí, una inmejorable ocasión desperdiciada por Leandro Desábato, sólo frente a Federico Díaz, que en el complemento tendría su revancha y esta vez no fallaría, Morón empezaría a controlar las acciones y a obligar a su rival, a retroceder algunos metros, lo que facilitaría que Mauro Burruchaga, Santiago Kubiszyn y en especial, Mariano Bíttolo, tal vez, en su mejor partido de la temporada, hallaran espacios para hacerse de la pelota y arrinconar a San Miguel contra su arco, generando en la última media hora del primer tiempo, que Daniel Sappa, arquero de la visita, se convirtiera en una de la figuras del partido, por ejemplo, con una atajada monumental a Franco Fagundez, cuyo remate desde afuera tenía destino de red, luego de un lindo pase de taco, a cargo de Mateo Levato.
En esa primera mitad, Morón podría haberse puesto en ventaja, si Felipe Viola hubiese convalidado como corresponde, alguno de los dos penales no sancionados, por sendas manos dentro del área, que deliberada decidió omitir, algo que podría haber cambiado el curso de los acontecimientos, en detrimento del equipo de Otta y que, sin embargo, el mismo supo sobreponerse y seguir en la búsqueda de la victoria que tanto necesitaba.
Para equilibrar las injusticias y dentro de un arbitraje nefasto de Viola, en la última acción del primer tiempo, tampoco convalidaría un gol de San Miguel, desde afuera del área, por apurarse en señalar el final de la etapa, en lugar de esperar al desenlace de la jugada.
Ya en el complemento, Morón saldría decidido a llevarse a su rival por delante, con Joaquín Livera como estandarte, por la banda izquierda, en lugar del pobre partido de Vaquero, arrinconando a San Miguel contra su área, en especial con pelotas paradas, desde donde encontraría la diferencia para quedarse con los tres puntos.
Así las cosas, desde un tiro libre desde la derecha, a cargo del mencionado Livera, el centro "envenenado" se cerraría sobre el arco visitante, de tal modo que en su afán por rechazar el peligro, Dixon Rentería, el primer zaguero central del "Verde", no haría otra cosa que impulsarla de cabeza, dentro de su propia meta, para el 1 a 0 del Gallo, a los 13 minutos del segundo tiempo y más que merecido por entonces.
Sin embargo, con la ventaja a su favor, en lugar de defenderse con la pelota, Morón volvería a cometer el error de cederle la iniciativa a su rival y esperarlo cerca de su área, algo que jamás fue "negocio" para el equipo de Walter Otta, dadas las vulnerabilidades habituales de una defensa que no logra consolidarse.
Y así llegaría el empate, a los 21' de la etapa complementaria, luego de un rebote afortunado para la visita, bien capitalizado por Nasta, en primera instancia y para tirar el centro, y dentro del área, con un despeje a medias de Emilio Lazza y el posterior remate al gol de Desábato, para el 1 a 1 de San Miguel, que habría de igualar las acciones con poco y nada.
A partir de allí, con Gonzalo Berterame y Joaquín Zappacosta en campo, al igual que Gastón González, el Gallo se jugaría el resto en búsqueda de la victoria, consiguiéndola en otra pelota parada, a los 32 minutos del complemento, tras un tiro de esquina desde la derecha, del referido Gastón González y el ingreso imparable de Zappacosta, por el centro del área, para romperle el arco a la visita, con un derechazo alto y fuerte, para el festejado 2 a 1 de Morón.
Fiel a su estilo, el Gallito debería sufrir un par de acciones aislada de San Miguel, antes de poder celebrar una nueva victoria de local, en una con una atajada fenomenal de Federico Díaz (al igual que entre semana, en el epílogo del cotejo con Central Norte, en Salta) y en otra, con el buen achique del "1" de Morón, que obligaría a una mala definición de Bruno Nasta.
Ganó Morón, descontó la diferencia con Ferro a cuatro puntos (que igualó en su visita a Caseros) y volvió a ilusionarse con el primer puesto de la zona.
Ahora sería tiempo de "pegar un buen golpe en la mesa", sumando de a tres en Santa Fe o Córdoba, las próximas dos escalas de este carrusel de ilusiones, que nos mantiene a todos entre la decepción pasajera y la "manija" a tope.
Quedan nueve finales y Morón da pelea.
Nunca nos den por muertos.
@elgallogustavo.
📷: Eduardo Fabián Acuña.






