domingo, 22 de febrero de 2026

Prueba de carácter: superada

A poco más de tres meses del "robo del siglo", en aquella semifinal con escándalo, violencia y despojo, el Gallo debió volver a la "escena" del latrocinio, para disputar una vez más, un partido de fútbol, con el Club Social y Deportivo Madryn, en el "Estadio Abel Sastre", tal vez la síntesis más gráfica del fútbol argentino de nuestros días: sin más reglas, dentro y fuera de la cancha, de las que determinan los verdaderos "dueños de la pelota", esto es, el poder político que digita, encubre y apañe sus intereses personales, utilizando el "mascarón de proa" de una institución futbolística tan minúscula, como los escrúpulos de los "mellizos" que se alternan entre la presidencia de un club de barrio y las más altas esferas de la intendencia y la provincia patagónica.

Del partido en sí, sólo podemos comentar a partir de los 25 minutos del primer tiempo, lapso durante el cual la plataforma de streaming de la AFA, "La Pasión por el Fútbol" o LPF Play, que reemplazara a TyC Sports y TyC Play en la transmisiones de los cotejos de ascenso, no tuvo señal alguna desde Puerto Madryn, retrotrayéndonos nostálgicamente a los tiempos del fútbol sin imágenes y menos en vivo, con la única alternativa de la radio para seguir en tiempo real las alternativas del partido. Y es que, en cualquier momento, volvemos a la radio a transistores.

En el medio de este "afortunado" cambio tecnológico, de un monopolio comercial que televisaba los encuentros con calidad de imagen, cantidad de cámaras y profesionalismo, con pantalla y streaming, por otro "monopolio" sólo digital, pero de un amateurismo, pobreza técnica e improvisación escandalosos, nos fuimos enterando como pudimos, que el partido no había comenzado de la mejor manera para el equipo de Walter Otta, con la apertura del marcador, en favor de Madryn, a los 12 minutos de iniciado el pleito, en una desafortunada acción de Franco Vázquez, que en su afán por evitar que Luis Silba empujara el balón al gol, en el área chica de Morón, terminaría llevándose la pelota por delante contra su propio arco, para el impensado y prematuro 1 a 0 del local.

Ya con el retorno de la imágenes, con la calidad de los videos hogareños y el movimiento que generaba un viento implacable, un par de minutos más tarde, el partido habría de sumarle otra complicación al Deportivo Morón: la expulsión por roja directa de Franco Fagúndez, por una entrada fuerte (a lo sumo, de amarilla), pero como de tantas en cualquier partido, terminaría por dejar con diez al Gallo, en una acción sobreactuada por Fabricio Llobet, el mal árbitro del encuentro, que volvería a agitar los "fantasmas" vigentes del pasado reciente, que gozan de perfecta salud y en cuya lógica se "castiga" a los que hablan, como lo hicieran en noviembre con Otta, en un escritorio y en este caso, con el delantero uruguayo, dentro de la cancha, por cometer el "pecado" mortal de "picantear" el partido en la previa, con sus declaraciones en "Corazón de Gallo", luego reproducidas por el Diario Crónica.

Cuando lo hacen los "amigos del poder", es el "folklore del fútbol". Pero cuando lo hacen los demás, se castiga con rigor. Porque lo que se busca, tanto en noviembre como ahora, es acallar a los que se enfrentan al status quo de la impunidad.

Por fortuna, entre el final del primer tiempo y la media hora inicial del complemento, Morón encontraría su mejor versión en Madryn, jugando un mejor partido con diez jugadores, que con once, manejando la pelota y arrinconando a su rival contra su arco, generando situaciones de peligro y mereciendo el empate, hasta que a los 22' de la etapa complementaria, Gonzalo Berterame, otra vez de los más desequilibrantes del visitante, se escaparía por la banda zurda, ganaría la "cuerda" y cuando se disponía a pegarle al arco o dar el pase gol dentro del área, sería interrumpido torpemente por Facundo Giacopuzzi, el mismo que le pegara por la espalda a Gastón González, prototípica agresión de cobarde, en los bochornosos incidentes del final del partido, en la semifinal de noviembre y que no tuviese sanción alguna.

Penal cambiado por gol, gracias a la buena definición de Franco Toloza, que de derecha la ubicaría a media altura, sobre el palo izquierdo de Yair Bonnin, el buen arquero de Madryn, que habría de jugarse por el lado opuesto.

En los minutos posteriores al 1 a 1 de Morón, aún con un hombre menos, el equipo de Otta siguió insistiendo y bien pudo llevarse el triunfo, aunque también es cierto que, en el último cuarto de hora, sufrió un par de sofocones importantes en su área, con una defensa que todavía no termina de engranar y que dejó huecos importantes, en especial por la bandas, que supo aprovechar el local y en un par de ocasiones, no terminaron en el segundo gol de Madryn, casi de milagro.

En la tarde patagónica, ante la lesión de Gerónimo Ulibarri y la expulsión de su reemplazante, Elías Contreras, ambos frente a Defensores, en la fecha inicial, Leonel Cardozo, el joven zaguero ex Lanús debió calzarse la camiseta número "4" (algo que quizá se subsane, con la reciente incorporación de Francisco Flores, zaguero o lateral diestro, a préstamo de San Lorenzo), cambio que habría de sumarse al ingreso de Matías Benítez, para la banda derecha del mediocampo, en lugar de Maximiliano González, respecto del once de inicio con el "Dragón" del Bajo Núñez, hace una semana en el Nuevo Francisco Urbano.

En definitiva, el Gallo se sobrepuso al gol en contra y la expulsión en el primer tiempo, para empatarlo con temperamento y rescatar un empate valioso de visitante, en un escenario que aunque pasen los años, jamás se podrá sacar el estigma del despojo, la impunidad del poder y el escándalo.

Prueba de carácter superada.


@elgallogustavo.



        📸: Club Social y Deportivo Madryn.


domingo, 15 de febrero de 2026

"Punto" de partida

Año nuevo, ilusión nueva.

El fútbol es la actividad más irracional y pasional del mundo.

Aunque las cosas importantes se definan fuera de la cancha, vamos a estar una vez más, pendientes y sufriendo por lo que ocurra dentro de ella. De lo contrario, deberíamos nacer de nuevo y seguramente, en otro país. 

Dicho esto, el Gallo inició su camino en la temporada 2026 de la Primera Nacional, recibiendo a Defensores de Belgrano en el Oeste, un conjunto de Fabián Nardozza siempre duro y complicado, mañoso y peleador, de ambos lados de la línea de cal.

Con un plantel prácticamente nuevo, con doce refuerzos y apenas seis titulares que integraron la plantilla el torneo pasado, el equipo de Walter Otta intentó asumir el protagonismo de las acciones, desde el pitazo inicial de Juan Pablo Loustau, con Julio Salvá en el arco, Gerónimo Ulibarri, Braian Salvareschi, Franco Vázquez y Joaquín Livera en la línea de fondo, Mauro Burruchaga, Maxi González y Mariano Bíttolo en el mediocampo, sumados a Gonzalo Berterame, Franco Toloza y Franco Fagúndez en la ofensiva.

En un primer tiempo de escasas emociones, con pocas llegas al arco, Morón manejó más la pelota, pero Defensores lo hizo mejor, aprovechando las ventajas de una defensa de Morón, que lógicamente aún necesita de mayores ajustes.

Así las cosas, más allá de una buena jugada colectiva, que puso a Mauro Burruchaga de cara al arco, cuyo remate sería bien controlado por Alejandro Medina, el "1" del "Dragón", promediando la primera etapa y en un contragolpe letal, la visita hallaría la ventaja inicial, puesto a correr a Ezequiel Aguirre, por el costado derecho y al pisar el área, en lugar de buscar el remate al arco, cruzarla rumbo al sector opuesto, para la llegada franca y solitaria de Patricio Moyano, que con un remate alto y esquinado, dejaría sin chances a Salvá para el 1 a 0 de Defensores de Belgrano, en uno de los varios mal retrocesos defensivos del equipo de Walter Otta.

Por si fuera poco, en la previa de la misma jugada, Gerónimo Ulibarri se lesionaría, de allí el arribo tan solitario del autor del tanto, debiendo ser reemplazado por Elías Contreras, quizá en la posición, el lateral derecho, que menos recambio tiene este Morón 2026.

Sabido es que, con la diferencia a su favor, "Defe" suele convertirse en un conjunto difícil de "lastimar", férreo y ordenado en defensa y acostumbrado a sorprender de contra.

Al cabo de un primer tiempo flojo, donde la ventaja a favor del visitante, parecía mucho premio, Morón necesitaba cambiar la imagen y ser más incisivo, para que el debut ante su gente, no terminara por complicarse aún más, ante un rival acostumbrado a jugar con los nervios locales, replegarse y perder tiempo en cada pelota parada que tuviera a su favor.

Ya en el complemento, con Matías Benítez y Juan Manuel Olivares, en reemplazo de Maximiliano González y Mariano Bíttolo, Morón saldría con otra predisposición ofensiva, más vertical y directo que en los primeros 45', arrinconando a Defensores desde el inicio de la etapa complementaria, con la figura destacada de Gonzalo Berterame, incisivo en cada proyección por la banda diestra y un Franco Fagúndez participativo, dupla que minutos más tarde le darían el merecido empate al conjunto de Walter Otta.

Y es que a los 11' del segundo tiempo, una diagonal del centro hacia la derecha de Berterame, se toparía con la torpeza de la defensa visitante, "tumbándolo" claramente en en el vértice del área, para el penal bien sancionado por el árbitro del encuentro.

Un minuto más tarde, con un buen remate alto, esquivado y sobre el palo izquierdo, de un arquero que se jugaría por el poste opuesto, el Gallo alcanzaría el 1 a 1, para ilusionar a todo el Oeste con revertir el resultado.

En los minutos posteriores a la igualdad, Morón tendría todo a su favor para ponerse en ventaja, pero por desgracia no supo aprovechar su mejor momento en el partido, sumado a la buena fortuna del visitante, como en aquel remate desde afuera del área de Joaquín Livera (otro de los destacados, a quien se lo ve mucho mejor físicamente, que en la temporada pasada), que reventaría el travesaño del arco visitante y se perdería por el costado.

Y tuvo algunas más, el Morón de Otta, "modelo" 2026, como la buena "apilada" por derecha de Olivares y el centro pasado, con destino a Matías Benítez, para que el ex Central Córdoba de Santiago, en una "baldosa" diera cuenta de sus condiciones, recortando hacia adentro para su mejor perfil, aunque su remate se iría desviado por sobre el travesaño.

O el intento de anticipo ofensivo de Ezequiel Bulacio, que había ingresado antes de los 30' de la segunda mitad, en lugar del autor del gol, el uruguayo Fagúndez, que por poco no sorprende a Medina y pone en ventaja a Morón, tras un nuevo desborde desde la derecha, de un incontrolable Berterame.

En los minutos finales y con algo de cansancio a cuestas, Defensores de Belgrano volvería a equilibrar las acciones, aunque sin llevarle peligro al arco de Julio Salvá, mientras Tomás Ramírez, el ex Central Córdoba de Rosario, debutaba en lugar de Franco Toloza y a poco del final, Elías Contreras dejaba a Morón con diez, por doble amarilla.

El pitazo final de Juan Pablo Loustau, de discreto arbitraje, repartiría puntos, méritos y errores entre el Gallo y el "Dragón", con un tiempo para cada uno, aunque con la sensación que Morón lo pudo ganar en el complemento, pero no supo aprovechar su momento, luego del empate.

Punto de partida para un Morón que, con claroscuros propios de una primera fecha, pareció evidenciar variantes ofensivas que no tuvo la temporada pasada, pero con falencias en la última línea que deberá pulir con el correr de las semanas y los partidos.

Aunque, en una primera mirada, parece tener el material suficiente, una vez más, para ser protagonista del torneo que recién se inicia.

Y ahora toca volver a Madryn.

Y sí, el fútbol es la cosa más irracional y pasional del mundo. 


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.



domingo, 14 de diciembre de 2025

La "doble 'C'": "curro" y "circo"

Los que ahora hablan de "política y fútbol", son los mismos que ideologizan todo y son capaces de justificar la trampa, la corrupción y las obscenidades futboleras y económicas de la AFA, porque Tapia y Toviggino son "compañeros" (lo mismo diría si fueran "correligionarios", "camaradas", "libertarios" o del "PRO").

Hay una doble vara, una justificación pseudo ideológica, que busca excusas ridículas en las SAD y en que "Verón es un inglés traidor", para diferenciar entre "corruptos amigos/propios" y "enemigos".

Son más "hinchas" de un partido político (o de una facción, dentro de ese partido), que de su propio club.

Los colores y el escudo ante todo y antes que todos.

Otra...  "Tapia no aumenta la luz ni el gas"... Pero te roba descaradamente un ascenso y tiene una fortuna incalculable e imposible de justificar.

Sigan mezclando el "culo con la témpera", repitiendo como "loros" lo que les conviene a quienes se cagan en los clubes y en el fútbol argentino.

Sigan funcionales a los "chorros" de la AFA y a los "secanucas" amigos.

Pero no se golpeen nunca más el pecho, diciendo que dan "la vida por Morón".

Basta de estupidez e hipocresía, disfrazada de ideología. 

Se cagan en Morón club, privilegiando a Morón Municipio (y si sacaran algún beneficio miserable se entendería, pero más allá de un par de vivos, el resto lo hace de reverendos pelotudxs).

Aguante el Gallo y sus verdaderos socios e hinchas (me chupx un huevo su afiliación partidaria).

Algunos, no todos (por suerte), sigan preocupados en qué "9" viene como refuerzo, cuando los de siempre, definen de antemano los ascensos y descensos, mientras los boludxs pseudo y falsamente  ideologizados sostienen la "doble 'C'": el "curro y el "circo".

Y las "focas" aplauden.


@elgallogustavo.




miércoles, 10 de diciembre de 2025

"Crónica de un allanamiento anunciado"...

Aquello que era un “secreto a voces”, desde hace más de una semana, se concretó en la mañana de este martes 9 de diciembre: el Club Deportivo Morón fue allanado por orden del juez federal de Lomas de Zamora, Luis Armella, en el contexto de múltiples allanamientos que involucran a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y 17 clubes de la Liga Profesional y del Ascenso, en la mega causa que investiga posibles operaciones de evasión fiscal y lavado de activos, por parte de “Sur Finanzas”, la financiera favorita y de estrechos vínculos comerciales con  Claudio “Chiqui” Tapia, cuestionado mandamás de la “Casa Madre” del fútbol campeón del mundo.

En efecto, durante varias horas de este martes, el “arbolito” navideño trajo consigo una serie de 33 allanamientos simultáneos en la sede histórica de la AFA, en Viamonte 1366, en el predio “Lionel Andrés Messi” de Ezeiza, en la sede administrativa de la Liga Profesional de Fútbol (LPF) y en más de una decena de instituciones de la máxima categoría y del ascenso del fútbol argentino: Independiente, Racing, San Lorenzo, Argentinos Juniors, Platense, Barracas Central (el club de la familia Tapia), Banfield, Deportivo Morón, Temperley, Los Andes, Excursionistas, Deportivo Armenio, Acassuso, Brown de Adrogué, Dock Sud, Victoriano Arenas, Estrella del Sur (cuyo estadio se llama... "Claudio Tapia").


En la mira de la justicia, desde hace algún tiempo, “Sur Finanzas” ha sido un protagonista importante en el andamiaje económico de los clubes y de la propia AFA, insertándose en el mundo del fútbol argentino en apenas unos pocos años (fue fundada en 2021), a partir de préstamos millonarios para aliviar las “asfixiadas” arcas de varias instituciones, tal el caso de San Lorenzo de Almagro que recibió 1.900 millones de pesos de la financiera, cobrándose con los derechos de televisación del “Ciclón” y a partir de intereses usurarios que le generaron ganancias millonarias a la empresa creada por Ariel Vallejo, un hasta hace poco, ignoto empresario del rubro financiero, con escasos antecedentes profesionales y casi nulos crediticios.


De vínculos con los “reyes del dólar blue”, en las épocas del “cepo cambiario”, junto a Elías Piccirillo, ex de Jésica Cirio, durante el gobierno de Alberto Fernández y Martín Insaurralde en la provincia, encargado del negocio del juego, incluida su faceta no line (comprando dólar oficial, simulando operaciones de comercio exterior y vendiéndolos en el mercado paralelo), Vallejo constituyó en muy poco tiempo un verdadero imperio financiero, multiplicando las sedes de “Sur Finanzas” por todo el conurbano (en Morón, existe un local sobre la Avenida Vergara al 500), y a partir de su ingreso al fútbol de los campeones del mundo, de la mano de Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de AFA, lograría también convertirse en main sponsor de varios clubes de la Liga Profesional y del ascenso local, tal el caso del Gallo, que lo tendría en su camiseta hasta no hace mucho tiempo.


Entre camiones de caudales propios, Audis, Ferraris y otros vehículos de alta gama, hallados en allanamientos anteriores, en su casa matriz de Adrogué y ostentados sin disimulo, estacionados en la puerta de la propia financiera, “Sur Finanzas” y su CEO, Ariel Maximiliano Vallejo, se hallan en la mira de la justicia, por maniobras de dudosa legalidad, que involucran miles de millones de pesos (o millones de dólares), en operatorias tan opacas como “flojas de papeles”.


Y en el medio, la AFA de un “Chiqui” Tapia y su tesorero, Pablo Toviggino, a quienes cada vez más les cuesta justificar el “blanco”, ante la aparición de mansiones fastuosas, a nombre de monotributistas, con colecciones de autos de lujo, caballos árabes pura sangre, helipuertos, cementerios sin sepulturas, bodegas de vinos en Mendoza y España, estaciones de servicio, hoteles cuatro estrellas en Santiago del Estero (otra de las “patas” de esta historia, los vínculos políticos de los involucrados con, por ejemplo, el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, por citar sólo uno), yates y jets privados con matrícula de San Marino, para uso exclusivo del presidente de la AFA, desde el aeropuerto de San Fernando y al mundo, cuando los clubes del fútbol argentino no pueden pagar los sueldos a sus empleados, dentro y fuera de la cancha o levantar inhibiciones para incorporar refuerzos, por las deudas que mantienen y se multiplican, de la misma manera que el patrimonio de los “popes” afistas y sus socios financieros, en medio de un verdadero escándalo que sacude a la mayor pasión de los argentinos: el fútbol.


Y del cual, por desgracia, el Deportivo Morón tampoco es ajeno.



@elgallogustavo.








sábado, 29 de noviembre de 2025

"Es preferible morir de pie, a vivir arrodillado"...

En la vida, nadie puede obligarte a nada, salvo que seas muy cobarde o debas demasiados favores.

Todo lo demás que te quieran decir es puro cuento, excusas baratas para disfrazar la realidad, con tal de no asumir o disimular que se es cómplice o empleado de quien detenta el poder de turno.

Siempre hay espacio para la rebeldía, el único requisito es tener dignidad y no agachar la cabeza ante nadie, aunque la relación de poder no sea equivalente, como también suele suceder en esta vida.

Es preferible morir de pie, que vivir arrodillado, porque de la entrega y la sumisión, difícilmente se vuelva íntegro. 

En este punto: uno no elige cómo morir, pero sí cómo vivir.

Y en este fútbol argentino, como en la sociedad en su conjunto, la crisis de representatividad es absoluta, y no precisamente por culpa de los representados, sino por la traición al mandato de sus representantes.

"Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes", decía con acierto un viejo líder político, al que muchos invocan, pero muy pocos (casi nadie) emulan en su convicción y ejemplo.

Hoy todo es pose, impostación y mentira, en un circo que nos mantiene entretenidos a la mayoría, mientras unos pocos se la llevan toda, a expensas de nosotros mismos.

Y en este "Cambalache" infame, todos "manoseados", la mayoría silenciosa mantiene el negocio de una minoría sin límites, en su afán desmesurado de guita, poder e impunidad obscena.

Por eso, no tiene más sentido comentar un partido de fútbol, que ya todos nos dimos cuenta que está digitado de antemano, desde el escritorio fastuoso de un burócrata, delincuente de "guante blanco" que se vale de cualquier recurso (legal o no, legítimo o ilegítimo), sin pudores ni reservas, con tal de poner al fútbol al servicio de sus intereses personales.

No tiene más sentido, muchachos, no lo tiene.

Comentar desde estas líneas, 34 partidos, o incluso más, si fue penal, si el gol estuvo mal anulado o los cambios no surtieron el efecto deseado, cuando llegado el momento, desde ese mismo escritorio, bien lejos de la cancha y de los verdaderos protagonistas, uno o más personajes nefastos se "cargan" tus ilusiones, las nuestras y las de los jugadores y técnicos, con el aval implícito o acordado de aquellos que tienen que defender los intereses de los clubes y sus verdaderos dueños: los socios e hinchas.

El que tenga miedo, que se compre un perro. Y el que no esté a la altura, que de un paso al costado. Pero está claro que jamás, ninguna "rata" estará dispuesta a soltar el "queso". Aunque le quede grande la porción.

Es más, una vez acorraladas, seguramente se volverán más agresivas y feroces, capaces de defender su "botín" a toda costa, ante cualquiera que las haga sentir amenazadas.

Y es que, en definitiva, entre los "roedores" mayores y las "lauchas" de cabotaje, hicieron mierda el deporte más hermoso del mundo, destruyendo su esencia misma: el juego limpio, el mérito y la lealtad deportivas.

Por eso, hasta acá llegamos, amigos. Después de 17 años ininterrumpidos de comentar partido tras partido, de alegrías y tristezas, de decepciones e ilusiones renovadas, pero siempre futboleras (más las "fichas técnicas" de cada uno de los refuerzos, a lo largo de la misma cantidad de temporadas), hoy sentimos que nos arrebataron los sueños, las ganas y que ya no tenemos nada más para contarles, porque hasta nos quitaron la credibilidad en el juego.

En la sospecha, no hay deporte.

Y no hay deporte, si no creemos ni confiamos en sus reglas y en quienes las imponen, administran, regulan y sancionan.

Lo lograron, hicieron mierda todo, con tal de quedarse con su porción de nada.

Llegará el día que de tanto rapiñar sin medida, no quede más "queso", ni gente con ganas de pagar para consumirlo.

Y, por supuesto, las "ratas" finalmente huyan. 

Aunque el daño, irreparable, ya estará hecho.

Pobre del fútbol. Pobre de nosotros.


@elgallogustavo.







lunes, 17 de noviembre de 2025

El "robo" más y mejor anunciado...

Y lamentablemente, el poder impune e impúdico no sabe de "amistades" de años, ni de "códigos", ni de escrúpulos, solamente reconoce el límite de sus intereses y negocios personales.

Porque esta vez Morón, como sucediera en los cuartos de final con Gimnasia y Esgrima de Jujuy, fue víctima de uno de los "robos" más anunciados en la historia "criminal" argentina y sin embargo lejos de impedirlo, nos sometimos mansamente a los designios miserables de esos dos o tres "pillos", que se creen dueños del fútbol campeón del mundo.

Y es que Morón empezó a perder el pleito con Deportivo Madryn, en la semana, cuando permitió una de las decisiones administrativas más insólitas en la historia de AFA, y de los disparates jurídicos más absurdos e injustos que se tenga memoria, cuando el Tribunal de Ética (??) de la Asociación del (ex) Fútbol Argentino, sancionó en tiempo récord y sin espacio real de descargo a Walter Otta, por declaraciones que jamás formuló a ningún medio periodístico, impidiéndole de manera absurda y premeditada dirigir a su equipo a tres días, uno sólo hábil, de una semifinal por el ascenso a la Liga Profesional.

Evidentemente, en algún momento en que estábamos distraídos, la AFA cambió su status jurídico sin previo aviso, con destino a una suerte de "principado", con un ordenamiento legal a contramano de la Constitución Nacional, desconociendo con total desparpajo e impunidad, la presunción de inocencia y el debido proceso, garantías fundacionales e inalienables de nuestro sistema republicano de gobierno.

Y es que no bastaron 34 fechas de la fase regular, en que Deportivo Madryn gozó impúdicamente de los beneficios ilegítimos de este arbitraje corrompido por Federico Beligoy, sino que hizo falta descalificar al "Lobo" jujeño en el escritorio de la propia AFA y a Morón despojarlo, siquiera de la posibilidad de acceder a la final, a través de otro "sicario" del "brazo armado" afista, los árbitros (o por lo menos, muchos de ellos), especialmente de aquellos que responden al poder solapado de Pablo Toviggino, el tesorero de AFA que disciplina a través del terror y las cartas documento, mientras solidifica su poder territorial lejos de Buenos Aires y hasta con una "escuela" propia de arbitraje, como base de sustentación de un proyecto propio, que en cualquier momento se "carga" al propio Claudio "Chiqui" Tapia, como suele suceder en todas las organizaciones mafiosas, a lo largo de la historia.

En este sentido, el error mayor lo cometió Nicolás Ramírez, cuando intentando no dilapidar su carrera de árbitro, pese a las directivas de sus mandos naturales, cobró un penal que pudo obviar, como en el mismo encuentro se hizo el "zonzo" con goles legítimos y penales en favor de Gimnasia de Mendoza, y le negó al equipo de los mellizos Sastre el "capricho" del ascenso a tres minutos del final y luego, demasiado tarde, se dieron cuenta que a este equipo menos que mediocre, sin historia, ni infraestructura, ni más fundamentos que la prepotencia obscena de su poder político y económico circunstancial, le iba a resultar imposible sortear un Reducido por méritos deportivos propios, y debieron pergeñar el mayor "atraco" del fútbol argentino, "herido" de manera mortal e inmoral por estos personajes oscuros, lejanos y miserables.

Y es que Pablo Echavarría cumplió sus órdenes al pie de la letra, configurando uno de los arbitrajes más bochornosos que se tengan registro, puesto a asegurar el pase a la final de Deportivo Madryn, desde inventar con "fortuna" (para él y sus intereses), una "falta" de Juan Manuel Cabrera que no fue y que propició el gol del triunfo de los locales, mediante un cabezazo de Santiago Postel, su número "6", empujando hacia abajo e impidiéndole saltar a Franco Vázquez, a los 14' del primer tiempo.

Y luego una sucesión de fallos, no polémicos, directamente vergonzosos, como las dos patadas de roja directa que sufrió Juan Manuel Olivares y que ni siquiera les pareciera de amonestación, tanto del volante central de Madryn, Federico Recalde, que debió ser expulsado y sin embargo recién vio la amarilla cuando restaban segundos para finalizar el encuentro y el "planchazo" criminal de Ezequiel Montagna, el "18" local, también de expulsión directa, que hubiese devuelto la igualdad numérica, minutos después de la irresponsabilidad de Livera (de hecho, Deportivo Madryn fue el equipo con menos expulsados y hasta amonestados del torneo). 

O todas las "chiquitas", clara y previsiblemente sancionadas en favor del local, o el penal no cobrado, en el complemento, en perjuicio de Fabricio Sanguinetti, que de haber sucedido a la inversa, seguramente hubiese sido sancionado con el tiro desde los doce pasos y la expulsión del agresor. O los tiros de esquina no cobrados para Morón y cambiados por saque de arco, sin que ningún árbitro asistente vea nada diferente.

Lo único que no se le puede reprochar a Echavarría es la expulsión de Joaquín Livera, que nunca estuvo a la altura de las circunstancias (a pesar de haber levantado su pobre nivel inicial, en las últimas fechas de la fase regular y el Reducido) y que por una acción insólita e irresponsable, se la dejó "servida" al árbitro para sacarle la roja y dejar a Morón aún más condicionado y complicado, apenas iniciado el complemento (siete minutos) y con el resultado adverso.

Sin embargo, Echavarría, "viejo muñequero" en estas lides de beneficiar a los locales del interior, en algún momento se dio cuenta que, aún con la diferencia a su favor en el resultado y con un jugador de más, era improbable que la escasa jerarquía de Madryn le permitiese definir el duelo con otro gol y, como contrapartida, en una par de contras, el Gallo demostró que podía llegar al empate, ya sea por méritos propios o deméritos de la última línea rival, y entonces debió redoblar lo bochornoso de su arbitraje, sin "ponerse colorado", con tal de cumplir la orden con la que fuera designado para el partido.

Y los incidentes del final, también fueron previsibles desde la semana, en que Morón empezó a perder el partido, en los escritorios de AFA, con Facundo Giacopuzzi, el "compadrito" número "2" local, empujando y tirando al piso a Gastón González y luego de las primeras escaramuzas, cuando todo tendía a normalizarse, la trompada cobarde y artera, por la espalda, de Germán Rivero a Jonathan Berón, que terminó por desmadrar lógicamente, algo que Echavarría se ocupó de desnaturalizar durante el partido, con la represión de la policía a jugadores y cuerpo técnico de Morón, con palazos y gas pimienta, impidiéndoles acceder a la manga, donde los locales seguían provocando, detrás del "escudo" de la infantería, mientras desde la tribuna arrojaban botellas de vidrio y el árbitro del encuentro, satisfecho con la labor cumplida, se ubicaba a 20 a 25 metros de la escena, resguardado junto a sus asistentes, por no menos de quince efectivos policiales (mientras los protagonistas visitantes sufrían los efectos del gas irritante).

Y ni hablemos de la televisación, el mismo día y a la misma hora de la definición de la Liga Profesional y en la opacidad de la transmisión de una señal que pocos tienen y que encima ni siquiera iba por los canales habituales, sino por los codificados o su app. Pero "todo normal", cosas de los derechos de televisación, nada para sospechar de antemano.

Quizás el problema comenzó mucho, pero mucho antes, cuando naturalizamos que en el "principado" de AFA, una votación con 75 asambleístas, diera empate 38 a 38. 

Y es que, a partir de allí, los nuevos "dueños" del fútbol, se sintieron con la impunidad suficiente para corromper al deporte más hermoso del mundo, en el país de los últimos campeones, a partir de la desnaturalización de lo más elemental: el juego mismo.

Todo ello, claro está, con la complicidad activa o tácita, de una dirigencia de nuestro medio, que ha resultado funcional, cuando no cómplice, por acción y omisión, esto es, en definitiva, por connivencia o cobardía.

Pero todos (o demasiados), en algún grado, somos responsables de este robo. Por pedir que nos callemos la boca, por autocensurarnos, por creer que se "habla sólo dentro de la cancha" y no antes, porque es de "llorones", por estar más preocupados en congraciarnos" con la mafia que en defender los intereses de nuestro club, por creer que este fútbol corrupto se maneja de esta manera, y que debemos acatar sus nuevas reglas no escritas, "porque hoy nos cagan, pero mañana nos benefician".

Dejemos de ser tan pelotudos, desde nosotros mismos, y tengamos dignidad, no pleitesía a los corruptos.

Mención final, pero no menos importante, para Walter Otta, su cuerpo técnico y este plantel maravilloso que nos regalaron una ilusión inmensa, y que de no mediar lo indigno, lo vil, lo mugriento, lo asqueroso y repugnante, en que algunos han convertido al fútbol campeón del mundo, hubiese podido y merecido jugar hasta la final por el primer ascenso... Pero "shhhhhh"..., silencio 🤫, no digamos nada, no nos quejemos, así no nos cagan en el Reducido...

Qué sabio, además de capaz y buena gente, que sos Walter Nicolas Otta, cuando nos pediste "que no nos ilusionemos", luego de otro despojo arbitral, frente a Colón en Santa Fe.

Cierre de una temporada maravillosa, que para nada merecía este final injusto, anunciado y bochornoso.

Pero no digamos nada... Que por ahí nos prometieron que en 2026... 

Y dale que va.


@elgallogustavo.


          Ivo Costantino y los efectos del gas pimienta.

          📸: captura, TyC Sports. 




domingo, 9 de noviembre de 2025

Lo pasó por encima, pero la serie quedó abierta

Morón jugó uno de los mejores primeros tiempos de todo el campeonato, comparable a aquellos 45' iniciales en Mataderos, con la diferencia que debió resignarse al 0 a 0 en el entretiempo, en lugar de la ventaja de dos goles marcada ante el "Torito", en su propia "casa" y ante su gente.

Y es que, ya al minuto de juego, de la semifinal de ida frente a Deportivo Madryn, en el Nuevo Francisco Urbano, el equipo de Walter Otta había generado dos remates al arco de Yair Bonnin, el buen arquero de la visita y a la postre, la gran figura del encuentro, ambas ocasiones en los pies de otro Yair, González, el "10" del Gallito.

En esa primera parte, con Matías Ballini en lugar de Gastón González y Juan Manuel Olivares por Fabricio Sanguinetti, respecto del once de inicio, hace una semana, en la clasificación frente a Atlanta, en Villa Crespo, Morón fue abrumadoramente superior a su rival, a quien no permitiera pasar la mitad del campo en más de un cuarto de hora, "apretándolo" cerca de su arco, que injustamente permanecería en cero, por mérito exclusivo del referido "uno" de Madryn.

Y es que, en ese primer tiempo, el líder de la fase regular en su zona y finalista por el primer ascenso, jamás pudo inquietar a Julio Salvá, prácticamente un "espectador de lujo", como pocas veces durante toda la campaña, y como contrapartida, un Morón que iría a cada pelota como si fuese la última, provocaría no menos de seis opciones francas de gol, algunas de ellas mal definidas o resueltas en la "puntada" final, el déficit que acompañara al conjunto de Walter Otta a lo largo de la temporada, y otras evitadas por un golero visitante que, hasta allí, parecía infranqueable.

Pero además, esa supremacía del Gallo no derivaría de situaciones de peligro aisladas, sino de una gran labor individual y colectiva, de un equipo que recreó aquellos mejores momentos de la campaña, en las que superó a sus rivales por juego asociado, fútbol de alto nivel y una presión permanente y asfixiante, demostrando en la noche del Oeste, y en apenas 45 minutos, ser mucho, pero mucho más que "la ballena del comisario", absolutamente impotente de contener a un Morón que lo pasó literalmente por arriba, aunque no pudiera traducirlo en el marcador a su favor.

Ya en el complemento, el Gallo no aflojaría la presión alta sobre su rival y en la jugada menos pensada, a los cuatro minutos de reiniciado el pleito, conseguiría algo de justicia mínima ante tamaño "baile": luego de una mala salida de Bonnin, en el único error del arquero de Deportivo Madryn, Yair González tomaría el balón y remataría sobre el cuerpo del golero visitante, que compensaría su yerro, rechazando la pelota al tiro de esquina. 

Rápido de reflejos y sin dejar ni respirar a su rival, el mismo Yair González ejecutaría el tiro de esquina desde la izquierda y con la defensa de Madryn a mitad de camino, entre el retroceso y la confusión que le provocaba la presión del Gallo, perdería de vista la llegada al área de Franco Vázquez, una de las figuras de Morón, que de zurda la empalmaría al gol, a media altura y sobre el poste derecho, dejando parado al "1" de Madryn, para el delirio de todo el Oeste y para que el resultado comenzara a tener un poco más de correspondencia con el trámite del partido.

A partir de allí, Morón dejaría que la necesidad de su rival tomase el dominio de las acciones, aunque sin generarle peligro cierto al arco de Salvá, más allá de algún centro con "suspenso", más por el riesgo latente de las dos "torres" ofensivas de la visita, Germán Rivero y Luis Silba, que por la incidencia real de ambos en el encuentro, que resultaría nula por la excelente respuesta, una vez, de toda la defensa, con una actuación consagratoria de Joaquín Livera, impasable en la marca e imparable en la faz ofensiva, mostrándose siempre como alternativa por la banda izquierda.

En una previa plagada de polémicas y desconfianzas, y no sin razón, por los antecedentes nefastos de Deportivo Madryn, durante toda la temporada, hubo un claro penal por lado, no cobrados por Pablo Dóvalo y sus asistentes: primero, por una mano de Franco Lorenzón, promediando la segunda etapa y luego, casi en tiempo cumplido, por un "patadón" infernal a Ivo Costantino, en el área chica.

El pitazo final de Dóvalo, de regular arbitraje, pero sin acciones polémicas, más allá de los penales referidos, dejaría a Morón con la tranquilidad de haber cumplido con su parte, en los 90' de ida, aunque con la sensación cierta y clara que el resultado pudo y debió haber sido más abultado a su favor.

Ahora, a no bajar la guardia ni relajarse, tanto dentro como fuera de la cancha. 

En Madryn, con un arbitraje dudoso y opacidad de imágenes, seguramente van a tratar que el Gallo sea "pollo".

Por todo y contra todos, con la guardia alta y los ojos bien abiertos.

Ni "llorones", ni incautos. Atentos.

En un partido normal, el Gallo ya demostró ser mucho más que "la ballena del comisario".


@elgallogustavo.



       📸: Eduardo Fabián Acuña.