Y como ya es una (mala) costumbre, de los últimos años, San Telmo le empató al Gallo en el descuento.
Al término del primer tiempo, Morón le ganaba al "Candombero", en la Isla Maciel, por 2 a 0 y además tenía superioridad numérica, ya que el local había quedado con diez, en una acertada decisión de Franco Acita, el árbitro del encuentro, por una agresión a Mateo Levato y que incluso había pasado por alto un penal escandaloso en favor del local, cuando ya estaba con uno menos, pero con ventaja mínima del equipo de Walter Otta.
Sin embargo, cuando todo parecía indicar que, finalmente, Morón lograría revertir la pálida imagen que viene ofreciendo de visitante, en apenas un tiempo y con todo a favor, terminaría permitiendo el empate de San Telmo, en el tercer minuto de descuento, dejando insólitamente en el camino, dos de esos puntos que después se lamentan al final del campeonato.
Porque, sin jugar bien, pero con la contundencia acostumbrada, el equipo de Walter Otta había logrado sacar una diferencia de dos goles, con sendas conquistas de Franco Fagundez, el primero a los 17' de juego, en la primera acción de peligro de la visita, mano a mano con el arquero, impulsando el balón entre las piernas del "1" y el segundo, en un auténtico GOLAZO, definiendo de "tijera", tras el centro "pinchado" de Mariano Bittolo y la "peinada" en el área de Santiago Kubiszyn, para colocarla con justeza y violencia, en el ángulo superior izquierdo del arco "Candombero", para el 2 a 0 parcial de Morón, a los 42 del primer tiempo y cuando todo parecía a pedir del Gallo.
(Reflexión al margen: pensar que, desde el retiro de Damián Emilio Akerman, tantas veces pedimos por un goleador que cumpliera con la cuota de gol, que el eterno cordobés había dejado vacante y cuando finalmente lo hallamos, el equipo defensivamente no lo acompaña, preguntándonos hoy cuántos goles es necesario convertir, para poder ganar un partido, cuando contamos con el goleador del torneo con 12 tantos y por si no resultara suficiente, el máximo asistidor con ocho asistencias).
Sin embargo (porque siempre y en especial de visitante, hay un "sin embargo"), Morón salió dormido, por lo menos en su última línea, al segundo tiempo y comenzó desde los "vestuarios", a complicarse solo: Emanuel Iñiguez que pierde la marca de Facundo Báez (recién ingresado), antes del minuto del complemento y el ex Morón que define bajo, al segundo palo de Julio Salvá, para poner a San Telmo nuevamente en partido, presagiando de alguna manera lo que luego todos lamentaríamos.
(Segunda reflexión al margen: qué bueno que, luego de despilfarrar tantos minutos y varias ocasiones de gol, con la camiseta de Morón, Facundo Báez se haya dado cuenta que "era por abajo", habiendo dilapidado todas las posibilidades que tuvo, en su paso por el Gallo, irremediablemente por arriba del travesaño... Una y otra vez).
Para no hacerla tan larga, porque ya nadie lee este comentario, máxime cuando se pierde o se empata, pero con sabor a derrota, en el complemento Morón intentó manejar la pelota y definir el encuentro, pero pocas veces pudo con lo primero y nunca con lo segundo, hasta que una irresponsabilidad de Franco Toloza, a falta de doce minutos para el final del partido, dejaría también a Morón con diez y con la sensación que la tarde no iba a terminar como empezó.
Y así fue, porque en el tercer minuto agregado, el referido Facundo Báez, que ojalá hubiese jugado con nuestra camiseta, un diez por ciento de lo que hizo en 45' con la de San Telmo, trabó y ganó dos veces, frente a la escasa oposición, primero del ingresado Maximiliano González y luego de Leonel Cardozo (el autor del burdo penal del primer tiempo, no sancionado por Acita), además de llevarse la marca de Iñíguez, que se cerrara innecesariamente, para que Nicolás Molina, (precisamente la víctima de la falta no cobrada en el primer tiempo, de manera insólita), le ganara en velocidad a Braian Salvareschi y enviara un centro al segundo palo, para que otro de los ingresados, Jerónimo Porto, empujara la pelota al gol del empate local, tan solo que indigna, cuando ni Emilio Lazza (en cancha para formar línea de cinco y defender, en los minutos finales), ni Joaquín Livera (lejísimo de su marca), siquiera salieran en la foto final del doloroso e impensado 2 a 2.
Sin tiempo para lamentarse, el miércoles será tiempo de visitar Salta, para recuperar el partido postergado con Central Norte, correspondiente a la fecha 21°.
Se busca prueba de carácter, fuera de "casa".
Urgente.
@elgallogustavo.
📷: Deportivo Morón.






