Morón volvió a decepcionar fuera de casa.
En otra salida fallida, luego del laborioso triunfo del pasado fin de semana, frente a San Telmo, en el Nuevo Francisco Urbano, el Gallo volvió a caer de visitante, en esta ocasión frente a San Miguel, en Los Polvorines, repitiendo varios de los problemas que acarrea desde comienzos de campeonato, pero que parecen haberse profundizado en los últimos tres partidos.
Es que otra vez, el equipo se encontró en desventaja casi desde el vestuario, con un gol de cabeza a los cinco minutos de iniciado el pleito, luego de un tiro de esquina largo, desde la izquierda y con destino al segundo palo, que entre el amague de salir de Julio Salvá y su retroceso a medias, quedando a mitad de camino y la "sombra" que haría Mauro Burruchaga, en lugar de marcar o cuanto menos molestar al receptor, Kevin Ceceri, el "6" de San Miguel, hallaría demasiadas facilidades para poner un "frentazo" alto y goleador, lejos del alcance de "1" de Morón.
Y es que otra vez, el equipo de Walter Otta sufriría el desarrollo desde las bandas, con otra fallida actuación de ambos laterales, tanto de Elías Contreras por derecha como de Joaquín Livera por izquierda, permeables como en cotejos anteriores a que les ganen la "espalda", perder la marca o simplemente no poder evitar que los centro cruzados rivales "aterricen" en el "corazón" del área propia.
También otra vez, el Gallo careció de fútbol, más allá de alguna sociedad esporádica y los intentos de Juan Manuel Olivares o Tomás Ramírez, por primera vez titular, en lugar de Mariano Bíttolo, complicando de esta manera la posibilidad del empate, que debían gestionarlo casi en soledad los dos puntas en la tarde de Los Polvorines, Franco Fagúndez y Ezequiel Bulacio.
Asimismo, una vez más, Morón terminaría con diez, por la expulsión prematura del referido Ramírez, a los 40' del primer tiempo, luego de adelantar demasiado una pelota recuperada cerca del área rival y que ante la posibilidad de una contra de 0-2, casi por instinto derivaría en una patada desde atrás, de roja directa inapelable para Juan Pafundi, el mal árbitro del encuentro, complicando aún más un panorama que asomaba sombrío en el "Malvinas Argentinas".
Ya en el complemento, la fortuna le haría un "guiño" al Gallito, consiguiendo el empate, en el "amanecer" del segundo tiempo, en una jugada que pondría en evidencia también la debilidades defensivas del dueño de casa, que al igual que Morón, era una cosa del medio hacia arriba, con la peligrosidad de Bruno Nasta y el desequilibrio de Juan Carlos Ferrero, "9" y "10" de San Miguel, este último recostado sobre la derecha, para complicar a Livera, pero en contraste, con el juego aéreo como fuerte en su propia área, pero con dificultades para contrarrestar las escasas acciones hilvanadas de la visita, a ras de piso.
Y así llegaría el 1 a 1 de Ezequiel Bulacio, luego del ingreso al área por izquierda y el centro rasante al arco de Fagúndez, que el "9" del Gallito la empujaría al gol, sobre la línea y casi con la espalda, forcejeando con el arquero y un defensor local.
Con Gastón González en cancha, en lugar de Burruchaga y con una inesperada igualdad, dado la desventaja numérica y un trámite de partido adverso, era cuestión de cuidar el punto y esperar con paciencia alguna contra, para llevarse el premio mayor al Oeste.
Pero lejos de eso, Morón no tendría casi tiempo de acomodarse al resultado y otra vez, de un centro enviado desde la derecha del ataque local, desbordado una vez más en su marca, Joaquín Livera, encontraría por el centro del arco a un Salvá, que quizás por el error en el primer tanto, en esta oportunidad prefirió no salir y además, el intento de cierre tardío y a destiempo de Elías Contreras, que ni siquiera lograría desacomodar a Bruno Nasta, para que el centrodelantero de San Miguel cabecee con absoluta facilidad, para el 2 a 1 de San Miguel, a los 8' del segundo tiempo, es decir, a los cinco minutos y en la primera acción seria de peligro, tras el empate transitorio y efímero de la visita.
De allí y hasta el final del partido, Walter Otta probaría con algunas variantes, procurando revertir la historia, pese a la mala tarde colectiva y al jugador de menos, pero jamás estaría a tiro de una nueva igualdad, mientras que en un puñado de contragolpes, el San Miguel del pragmático "Sapo" Coleoni, bien pudo estirar la diferencia, lo cual hubiese sido exagerado.
San Miguel ganó bien, ante un Morón que jugó mal y repitió errores costosos.
Por fortuna, el Gallo tiene una buena renta de puntos, para buscarle solución a los problemas que hasta el momento, parecen insolubles.
Aún así, requiere de respuestas rápidas, porque el sábado se viene Colón y luego el Racing cordobés, ambos en el Nuevo Francisco Urbano, con el cotejo frente a Midland, por "Copa Argentina", en el medio.
Pero si algo le sobra a este cuerpo técnico, es capacidad, inteligencia y trabajo para ajustar las "piezas" de un equipo en proceso, apenas iniciando un torneo extenso y extenuante.
A "barajar y dar de nuevo" con el "Sabalero", auténtica medida para saber dónde estamos parados, siempre a esta altura del certamen.
Ni antes éramos los mejores, ni ahora somos los peores.
Mesura, paciencia y trabajo.
@elgallogustavo.
📸: Deportivo Morón.

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