viernes, 28 de marzo de 2014

Con dos modificaciones, para una excusión a Pilar, en procura de la dignidad perdida.

Luego de una nueva y dolorosa derrota (la sexta en nueve encuentros disputados, desde el reinicio del torneo), el pasado martes por la noche, frente a Deportivo Merlo, en el segundo cotejo consecutivo a puertas cerradas en el Nuevo Francisco Urbano, un Mario Darío Grana envuelto en críticas y versiones de renuncias no concretadas, afrontará esta vez sí, su partido más definitorio al frente del Gallo, cuando este sábado visite a la revelación de la "B" Metro, al "Cuervo" de Pilar, desde las 20.35, con arbitraje de Yamil Possi y televisación en vivo de TyC Sports, en el marco de la 31º fecha de la primera "B" Metropolitana, temporada 2013/2014.

Con la modificación obligada del ingreso de Ariel Omar Berón, en lugar del suspendido Dante Martín Zúñiga, para ocupar un lugar en la última línea, propiciando el regreso de Hernán Gonzalo Parentini al centro del campo, para volver a su puesto habitual y acompañar a Martín Rodrigo Granero, quien se halla "entre algodones" pero será de la partida de todos modos; así como de Gerardo Daniel Martínez, en sustitución del lesionado Mariano Omar Barbieri (actuando Gerardo como enganche y pasando Luis Hernán Ferreyra como carrilero por derecha), el cuerpo técnico vuelve a confiar en su esquema táctico favorito, el 3-4-1-2, en procura de un resultado positivo y, fundamentalmente, un rendimiento individual y colectivo acorde a lo requerido, en atención a la paupérrima actuación ante el "Charro", con caída final por 2 a 0 y con cierto "precio" de acuerdo al siempre desfavorable desarrollo del encuentro.

En consecuencia y con la ratificación del capitán, Alejandro Esteban Migliardi en el arco del Gallo (de correcta actuación ante Merlo y sin responsabilidad alguna en ambos goles), tras la polémica que generara su regreso a la titularidad, en lugar de un Juan Cruz Leguizamón figura excluyente en el único triunfo del año, frente a Chacarita en San Martín y de indudable mejor actualidad, los once del Deportivo Morón que necesitan sumar de a tres "a como de lugar", en su excursión a Pilar, para enfrentar al "Cuervo Negro", serán los siguientes: Alejandro Esteban Migliardi (con cuatro amarillas); Ariel Otermín, Ariel Omar Berón (cuatro amarillas), Emiliano Jonathan Iván Mayola; Luis Hernán Ferreyra, Martín Rodrigo Granero (cuatro amarillas), Hernán Gonzalo Parentini, Víctor David López; Gerardo Daniel Martínez; Damián Emilio Akerman, Mariano Matías Martínez.

Completan el listado de concentrados, quienes integrarán el banco de los suplentes: Juan Cruz Leguizamón, Matías Exequiel Orihuela, Claudio Martín Cabrera, Martín Gastón Sánchez (cuatro amarillas), Esteban Alberto González, Ezequiel Adrián Cérica (cuyo único tanto en el Gallito, lo convirtiese precisamente ante Fénix, en el Nuevo Francisco Urbano, por la 10º fecha, el pasado 30 de septiembre de 2013, para el empate parcial en dos, que luego finalizaría 2-3, para la entonces sorpresiva victoria de los "rosados") y Pablo David Vacaría.

Cuadro de situación CDM...

El Club Deportivo Morón tiene nuevo presidente: se trata de Adrián Grana.

Uno de los hermanos del resistido director técnico del primer equipo, diputado provincial por Nuevo Encuentro y jefe político de Diego Spina; de meteórico ascenso en injerencia y capacidad de decisión, que implicara en la práctica, el pasaje de referencial vocal titular en séptimo lugar, en la actual estructura de la comisión directiva, a virtual presidente de facto y en pleno ejercicio de facultades jamás delegadas ni legitimadas por acto eleccionario o Asamblea de Socios alguna. Lo cual representa, además de la debacle futbolística ya conocida y padecida, un retroceso institucional de más de 20 años, dentro de un club publicitado como "modelo", aunque coptado por una verdadera monarquía política... Además de:

* Un club rehén de una estructura política partidaria, que sólo busca utilizarla como bastión y bunker, en su verdadero "proyecto" de evitar perder el control del ejecutivo comunal, en las próximas elecciones generales de octubre de 2015.

* Un club donde los hermanos del poder, expulsan de nuestro estadio,
con la asistencia de la policía, a sus verdaderos socios y legítimos "dueños", miembros ellos de la Subcomisión de Peñas y Filiales, que trabajan día a día, desde hace años y desinteresadamente por el engrandecimiento del Deportivo Morón, abdicando de esta burda y contundente forma, de una "democracia interna" tantas veces repetida y declamada.

* Un club autocrático, cuya minoría calificada se niega a convocar a una reunión de su cuerpo colegiado (la CD), y decide a espaldas de sus pares, desoyendo sistemáticamente la opinión, mandato y voluntad de los auténticos socios e hinchas (los cuales NO incluyen, claramente, a los "aplaudidores"; amigos del poder y obsecuentes consuetudinarios; neo y pseudo hinchas; "turistas" comunales e interesados varios por amor..., al dinero, cargos políticos, carreras sindicales, contratos institucionales o módulos estatales).

* Un club que demuestra su incapacidad manifiesta de gestión, cuando su presidente afirma públicamente que: "no queremos que nos manejen el club por internet"... (!!).

* Un club con una conducción tan mesiánica y disparatada, capaz de sostener ante los mismos micrófonos de "Mundo Ascenso" que: "pensamos en las futuras generaciones y no en las próximas elecciones"... (??).

* Una conducción carente de autocrítica que asevera: "soy un convencido de lo mejor que le puede pasar a Morón es tener a este cuerpo técnico y a esta comisión directiva" (5 de 27 puntos en 2014, a un paso del descenso y en términos generales, una "era Grana" de 42 partidos, con 12 triunfos, 13 empates y 17 derrotas).
 
* Un club donde su máxima autoridad, por lo menos desde la legalidad y legitimidad del voto del asociado, demuestra en pocas palabras y en un acto de "sincericidio" público, lo ajeno que le resulta el Deportivo Morón, a cuyo cargo tiene su futuro inmediato y destino, al expresar: "hay que hacer lo mejor por ESTA institución" (cualquiera de ustedes y nosotros, sin duda que se referiría al Gallo, como "NUESTRA institución").

* Un club donde el presidente "de hecho" y el DT, no fueron elegidos POR NADIE, NI REPRESENTAN A NADIE, y sin embargo, deciden en soledad y "a piacere", a insultante contramano de los intereses generales, sociales e institucionales del Deportivo Morón.

Por todo ello y, hoy más que nunca... "RECEN POR MI"..., la primera "C" NO resultaría lo peor, de todo lo mucho por venir...

miércoles, 26 de marzo de 2014

Recen por mí...

Cinco minutos…, eso es todo lo que duró la efímera ilusión de recuperación anímica y futbolística, tras la importante victoria en San Martín, no exenta de dramatismo, una buena cuota de suerte, invalorables “aportes” rivales y la figura de nuestro propio arquero (ante Merlo, “premiado” con el banco…, de suplentes) como figura excluyente del encuentro.

Cinco minutos…, hasta que Dante Martín Zúñiga se hiciera expulsar infantil e imprudentemente, al aplicarle un codazo inexplicable a Fernando Pascuale, el centrodelantero del “Charro”, en mitad del campo y en el contexto de una acción tan absurda como negligente.

Cinco minutos…, demasiado poco tiempo para poder analizar un partido seriamente y demasiado pronto para abandonar todo intento por forzar la historia repetida y sobreponerse a circunstanciales contratiempos.

Y por favor…, abandonemos las excusas, que sólo nos han servido de gentiles “vendas en los ojos”, para diferir responsabilidades y trasladar impericias y culpas propias: porque si bien, en la misma jugada, el propio “nueve” de la visita debió acompañar a Dante Zúñiga a los vestuarios, ante una agresión similar en perjuicio de Mariano Omar Barbieri, el yerro inicial de Pablo Giménez, árbitro del encuentro, no exculpa ni disimula la actitud irresponsable del volante central del Gallo y, mucho menos, explica o justifica la repetición de otra actuación vergonzosa (salvo honrosas excepciones), de un equipo sin alma ni respuesta dentro del campo de juego, y sin ideas, variantes ni autocrítica fuera del mismo.

En efecto, el “espejismo” forzado (por la pasión y necesidad imperiosa de creer en “algo”, por sobre nuestra lógica elemental y raciocinio crítico), a partir de la victoria con fortuna en San Martín, se desbarató como un castillo de naipes, en tan sólo cinco minutos, para luego dar paso al reiterado y doloroso partido de siempre, donde el rival de turno, con mayores o menores condiciones tácticas y técnicas, hubo de superarnos ampliamente en actitud y aptitud, volcando desarrollo y resultado a su favor con llamativa soltura y suficiencia, para alzarse con un triunfo merecido y hasta exiguo en las cifras finales, edificado con vergonzante facilidad y dominado a voluntad y decidido placer.

Con una marca inaudita de cinco puntos sobre veintisiete posibles, desde el reinicio del torneo de la “B” Metro y casi en zona de descenso, socios e hinchas del Deportivo Morón estamos padeciendo una humillante catástrofe futbolística, que nada tiene de “proyecto”, y sí mucho de suplicio y tormento mal avenido.

Porque más allá de frases hechas y vacuas, en ocasiones utilizadas como absurda justificación de lo injustificable y en otras, simple y sencillamente como “chicana” discursiva barata y agraviante, para descalificar o mofarse de la inteligencia y la pasión compartida, hoy el socio e hincha del Gallo está sufriendo un auténtico oprobio futbolístico, rehén absoluto de la soberbia, la imbecilidad, la incompetencia y los intereses creados fuera del campo del juego, y que nada tienen que ver con las verdaderas y trascendentes incumbencias de la institución.

De otro modo, jamás podría haberse tolerado el llegar a este punto límite, y que sin embargo encarna sólo el principio del despeñadero, antes de la caída libre al vacío, únicamente sostenido, a contramano de la razón y el sentido común más elementales, por la obcecación necia, los intereses creados, el amiguismo y los favores extra futbolísticos.

Con jugadores sin alma, ni compromiso, ni rebeldía futbolística (salvo excepciones, conocidas por todos), que reivindican “bancar” al cuerpo técnico ante los micrófonos y en los vestuarios, y demuestran todo lo contrario cada vez que deben refrendarlo sobre el terreno de juego, único escenario valedero donde reafirmar convicciones, apoyos y reencausar “proyectos”.

Y un técnico que perdió el rumbo hace largo tiempo (si es que alguna vez lo tuvo), sin respuestas tácticas, ni mucho menos autocrítica, para sacarnos de este momento tan acuciante, que alega “amar al club” y sin embargo se abusa de su condición de ídolo como jugador, para “eternizarse” en un cargo que lo abandonó hace tiempo, mientras él decidía victimizarse y hallar enemigos acérrimos en el afuera, sin acusar recibo del daño irreparable que le está generando al club y sus hinchas, rehenes de su soberbia y su falta de grandeza.

Unos y otro, sostenidos y justificados de manera absurda, contra viento y marea, y sin reparar en consecuencia alguna, por una dirigencia obtusa, autocrática y personalista, que tras el insultante recurso dialéctico y evasivo del “proyecto”, hace oídos sordos al reclamo legítimo del socio e hincha auténticos (no de los “aplaudidores”, amigos/obsecuentes, neo y pseudos simpatizantes y “turistas” comunales), ensimismados en la devolución de favores extra futbolísticos, en correspondencia con verticalismos y jefaturas militantes, más allá de cargos y funciones reales en comisión directiva.

Mientras tanto, el torneo se convierte en un suplicio y el corazón del verdadero socio e hincha del Gallo sufre, se desgarra y sangra, sin parecer importarle demasiado a nadie, sumado al silencio cómplice e interesado de medios amigos y/o rentados.

En definitiva, Morón volvió a perder de manera vergonzante, esta vez frente a Merlo, y el sueño forzado (por la necesidad imperiosa de creer y aferrarse a “algo”), tras el afortunado triunfo en San Martín, tan sólo soportó cinco minutos de ilusoria esperanza, para devolvernos con una feroz cachetada a la cruel realidad.


RECEN POR MI...

lunes, 24 de marzo de 2014

Con los regresos de "Chiche" y Mariano Martínez, el Gallo busca tres nuevos puntos ante Merlo, para mantener distancias en los "promiedos".

Consumada la primera y necesaria victoria de 2014, nada menos que en el clásico ante Chacarita Júniors, en Villa Maipú, el Deportivo Morón intentará prolongar la racha de triunfos, cuando reciba a Deportivo Merlo, por la 30º fecha del torneo de la primera "B" Metropolitana, temporada 2013/2014, este martes desde las 21.05 hs., con televisación de TyC Sports, el arbitraje de Pablo Giménez y a puertas cerradas, en el Nuevo Francisco Urbano, en el segundo y último cotejo en estas condiciones, tras la sanción por la pirotecnia en oportunidad de otro clásico, aquella vez ante Nueva Chicago.

Con la urgencia de continuar sumando de a tres, tras los triunfos del último fin de semana largo, tanto de Defensores de Belgrano (a cinco unidades del Gallo), como de Flandria -distante a sólo un punto de Morón-, y hasta de la UAI Urquiza (hoy por la tarde, 2-1 a Fénix), el cuerpo técnico encabezado por Mario Darío Grana ensayará dos variantes, respecto del once titular que iniciara el cotejo en San Martín, del martes último: regresarán a la titularidad, Alejandro Esteban "Chiche" Migliardi y Mariano Matías Martínez (el capitán del Gallo, reestablecido de una lesión en una de sus rodillas, y el goleador del equipo, de vuelta tras la suspensión por cinco amarillas y recuperado de una molestia en la zona lumbar), en reemplazo de Juan Cruz Leguizamón, figura excluyente en el 2-0 frente al "Funebrero" y de Pablo David Vacaría, respectivamente.

En consecuencia, y con la continuidad de Hernán Gonzalo Parentini desde el inicio, como central, y de Víctor David López (de buen segundo tiempo ante Chacarita, con golazo incluido), para mantener el esquema táctico de 4-4-2, los once del Gallito que recibirán a Deportivo Merlo para, además de alejarse en la tabla de los promedios, volver a ingresar en zona de Reducido, serán los siguientes: Alejandro Esteban Migliardi (capitán y cuatro amarillas); Luis Hernán Ferreyra, Hernán Gonzalo Parentini, Ariel Otermín, Emiliano Jonathan Ivan Mayola; Mariano Omar Barbieri, Martín Rodrigo Granero (cuatro amarillas), Dante Martín Zúñiga, Víctor David López; Damián Emilio Akerman, Mariano Matías Martínez.

Completarían el listado de concentrados, que integrarían el banco de los suplentes: Juan Cruz Leguizamón, Ariel Omar Berón (cuatro amarillas), Martín Gastón Sánchez (cuatro amarillas), Matías Exequiel Orihuela, Gerardo Daniel Martínez, Ezequiel Adrián Cérica y Pablo David Vacaría.

miércoles, 19 de marzo de 2014

El triunfo más esperado, en un clásico siempre "bisagra".

Evidentemente, desde hace un tiempo a esta parte, el clásico frente a Chacarita se ha constituido en un verdadero punto de inflexión de cada semestre del Deportivo Morón, a veces para bien y en otras no tanto.

En efecto, durante la segunda rueda de la temporada 2012/2013 de la “B” Metro, aquél inolvidable (por lo inverosímil y esquivo del trámite y resultado final del partido) encuentro en el “viejo” Francisco Urbano, donde el Gallo del “Gato” Norberto Salvador Daniele, perdiese 4 a 3 con el “Funebrero”, tras ir en ventaja 2 a 0 a los quince minutos del primer tiempo (sendas conquistas de Damián Akerman), con baile y promesa de goleada histórica; para luego finalizar el primer tiempo con triunfo parcial del visitante por 3-2 y tras mucho esfuerzo, a minutos del final, Morón consiguiese al menos el empate en tres tantos (gol de Claudio Martín Cabrera), desahogo fugaz que en tiempo de descuento y por intermedio de Ramón Lentini, los de San Martín se encargarían de acallar por completo a la multitud reunida…, determinaría un bajón anímico y futbolístico de tamaña magnitud en dicho plantel que, de no mediar la intervención providencial de terceros equipos y circunstancias ajenas favorables (para la “causa” del Gallo, no para los intereses propios de aquellos involucrados), a punto estuviese de condenarnos al descenso, luego de haber comenzado el torneo como candidatos al título.

A la inversa, en el primer semestre del actual torneo, un Morón de Mario Darío Grana que no hallaba el rumbo y cosechaba más críticas que buenos augurios, recibía por primera vez a Chacarita en el Nuevo Francisco Urbano, conjunto dirigido por otro “Gato”, en este caso, Carlos Leeb, que arribaba al Oeste como único líder del certamen y con apenas un par de tantos en contra. En aquella jornada, el “Funebrero” habría de ponerse en ventaja, a poco de comenzado el complemento (¿cuándo no?…, a través de Ramón Lentini), para que luego el Gallo, en la noche “soñada” de Ariel Otermín, el rubio defensor convirtiese por duplicado para dar vuelta el resultado, que más tarde sería “decorado” por el tercero y definido, a cargo de Luis Hernán Ferreyra.

Y dicho cotejo implicaría el punto de partida de una levantada del Gallito, que con algunos vaivenes, lo depositaría en la pelea directa por el campeonato, finalizando el primer semestre a una sola unidad del entonces único puntero, Atlanta y habiéndole sacado una sustancial diferencia, tanto a Defensores de Belgrano como Flandria, en la lucha por eludir el descenso, ventaja que licuaría rápida y furiosamente, en el lapso nefasto de las primeras siete jornadas de 2014, con un magro récord de dos unidades sobre veintiuno posibles. Por el contrario, en el caso de “Chaca”, registraría una caída tan abrupta y de similares características a la nuestra, desde el referido 3-4, que le costaría no menos de diez encuentros para poder volver a la victoria, alejándolo de los puestos de privilegio y poniendo en serio riesgo la continuidad de su cuerpo técnico.

Tal vez, el anhelado y necesario triunfo del Deportivo Morón de la víspera, nuevamente a expensas del “Funebrero” de Carlos Leeb, en su estadio de Villa Maipú, pudiese jalonar otro antecedente en esta cadena reciente de triunfos anímicamente valiosos, tanto para uno como para el otro, no sólo por la importancia relativa y lógica de alzarse con un clásico y en terreno ajeno, sino por la capacidad de convertirse en auténticas bisagras anímicas y futbolísticas, para el resurgimiento y proyección del triunfante, como para la caída libre y sin escalas del derrotado.

En la noche del último martes, este Gallo que venía de siete partidos sin ganar, con cinco derrotas, y un Mario Grana nuevamente cuestionado y con razón, sólo sostenido por las convicciones/caprichos de la dirigencia, hallaría el triunfo tanta veces soñado en estos dos meses y monedas, desde el reinicio de la segunda rueda, nada menos que ante un Chacarita en ascenso y agrandado por los buenos resultados de los últimos tiempos, ante su gente y con unas ganas locas de tomarse revancha de la dura derrota en el Nuevo Francisco Urbano, bronca que se trasladaría al sector de vestuarios visitante, cuyos vidrios y mobiliario sufrirían las consecuencias.

Sin brillar, ni mucho menos, pero con la actitud y la personalidad que se requiere para ganar este tipo de partidos especiales y esperados, a partir de la solvencia de un Juan Cruz Leguizamón, titular por segunda vez consecutiva, ante la lesión de Alejandro Esteban Migliardi; heredando de muy buena forma el arco propiedad del gran capitán “Chiche”, con una actuación sobresaliente, en particular durante los primeros veinte minutos del encuentro, en los cuales el local habría de arrinconar y generar las más claras a su favor de todo el partido, propiciando el destaque del ex Central Córdoba de Rosario, a la sazón la figura, por no menos de cuatro o cinco atajadas antológicas.

De allí en adelante, poco a poco la visita comenzaría a emparejar las acciones, con el despliegue de su doble cinco más exitoso, conformado por Martín Rodrigo Granero y Dante Martín Zúñiga, y la prodigalidad de Luis Ferreyra y Mariano Omar Barbieri, a quienes se sumarían con el corren de los minutos y de la confianza renovada, los hombres de la última línea, ya con menos trabajo y dificultades a la hora de la contención de los rápidos y escurridizos puntas locales.

Sin demasiado peso ofensivo, a pesar de alguna acción propicia, y con poco aporte de Víctor David López, rescatado del ostracismo por el cuerpo técnico, tras un muy largo tiempo, en el descuento del primer tiempo, al Gallo se le simplificarían sus problemas para generar peligro en ataque, de la manera más inesperada: luego de un centro largo de Hernán Gonzalo Parentini (nuevamente utilizado como primer marcador central, dentro de una línea de cuatro en el fondo), Pablo David Vacaría habría de peinar dicho envío en el borde del área grande, para que Gonzalo Rocaniere, el “6” de Chacarita y ex compañero del “Colo” en Comunicaciones, desviase la trayectoria del balón (en su afán por evitar que Damián Emilio Akerman tomase contacto con el pase), neutralizando la estirada de un sorprendido Otarola y poner en ventaja al visitante.

Sin demasiada justicia, pero…, ¡¡¿ a quién le importa??!!..., Morón se aferraba a un triunfo parcial por el que poco había hecho hasta entonces, más allá de haber recuperado la confianza en sus propias fortalezas, para animarse a jugar de igual a igual, tras unos primeros minutos de confusión y control absoluto del rival.

Ya en el complemento, nuevamente el Gallo volvería a contar con la ayuda inestimable del protagonista repetido y menos pensado: Gonzalo Rocaniere, que a los diez del segundo tiempo y tras una acción doblemente descalificadora (primero con los “tapones” y luego con una trompada en el rostro) y peligrosa en perjuicio de Dante Zúñiga, dejaría al “Funebrero” con diez y al volante central de Morón, con un profundo corte en su cabeza, y una voluminosa venda, al mejor estilo “Patoruzú” (por varias similitudes, comenzando por sus orígenes comunes, en tanto sendos “caciques” de la región Patagónica).

A partir de allí, Morón recuperaría parcialmente la memoria y con inteligencia, haría valer el hombre de más, dominando las acciones y el trámite del encuentro, máxime a partir de un mejor rendimiento de Víctor David López que, con mayores espacios, adquiriría más dinamismo y protagonismo, tanto para habilitar (ahora sí) a los delanteros del Gallo, como para soltarse en ofensiva y convertir el segundo tanto de la visita en la noche de Villa Maipú, con un verdadero golazo, del ex “Albo” y el fútbol brasilero.

Y hasta podría haber aumentado las cifras, casi sin proponérselo, cuando Luis Ferreyra estuviese a punto de repetir, como en la primera rueda ante el propio “Funebrero”, pero cuyo remate demasiado frontal, fuera contenido por el arquero Fernando Otarola, tras culminar una gran maniobra previa y mejor asistencia, de un Damián Akerman, aún lejos de sus mejores épocas.

Con el pitazo final de Pablo Germán Dóvalo (tercer triunfo bajo su arbitraje, sobre un total de dieciseis encuentros), y el desahogo de jugadores y cuerpo técnico dentro del campo de juego, como de todo el Oeste, frente a las pantallas de TyC, desde su hogares o reunidos en la confitería de Nuevo Francisco Urbano, el Deportivo Morón conseguiría el primer triunfo en 2014, quizá en la “parada” más brava y ante uno de los rivales más esperados, para tomar más oxígeno en la cruel lucha por los promedios y poder observar el futuro cercano con renovado optimismo.

Si hasta habrían de repetirse los disturbios del final, en la manga y la antesala de los vestuarios, al igual que ocurriese en nuestro estadio, en la noche que plantel y cuerpo técnico de Chacarita se comportasen como auténticos barras bravas, incapaces de ganar con buenas armas, dentro del terrero de juego y de aceptar la derrota con madurez e hidalguía, fuera de la misma.

Tal vez y sólo tal vez, esta laboriosa y hasta merecida (por lo hecho y justificado en la segunda etapa) primera victoria del Gallito en el semestre, adquiera las características de una bisagra en su rendimiento futbolístico y de punto de inflexión en su faz anímica, como lo ha venido siendo en las últimas temporadas, cada uno de los encuentros entre Morón y el “Funebrero”.

Ojalá, y en definitiva, se trate nada más (y nada menos) que del comienzo de algo bueno. Mientras tanto…, ¡¡a festejar se ha dicho!!.


                                          Foto: Osvaldo Abades.

lunes, 17 de marzo de 2014

Con tres cambios, para visitar al "Funebrero", y "enterrar" la mala racha o "tirarse encima una palada más de tierra".

Con la magra cosecha de dos unidades de la últimas veintiuno en juego y siete fechas sin ganar (con cinco derrotas y sólo dos empates, ante Barracas Central y Almagro, el último martes), el Gallo intentará conseguir su primer triunfo en 2014, nada menos que ante un clásico rival como Chacarita, a quien deberá visitar este martes, desde las 21.05, en San Martín, con televisación en vivo de TyC Sports y el arbitraje (siempre polémico) de Pablo Germán Dóvalo, en el marco de la 29º fecha del torneo de la primera "B" Metropolitana, temporada 2013/2014.

Luego de la caída de Defensores de Belgrano (1-2 ante Almagro, en Villa Raffo, el pasado sábado), la igualdad de Flandria (1-1 frente a Villa Dálmine, en Campana, el mismo día) y la caída 0-4 de la UAI Urquiza en su visita a Deportivo Merlo (el último domingo, por la tarde), el conjunto de Mario Darío Grana tendrá la oportunidad de mantener y hasta acrecentar las exiguas distancias que por el momento lo mantienen a salvo en los promedios, de obtener un buen resultado en su visita al "Funebrero", que no contará con su máxima figura y goleador del campeonato, Ramón Lentini.

Por el lado del Gallito, tres serán los cambios con relación al equipo que iniciara el cotejo ante Almagro, a partir de los ingresos de Víctor David López (que arrancara como suplente ante el "Tricolor" y tuviera algunos minutos en cancha, los cuales evidentemente deben haber conformado al cuerpo técnico), de Dante Martín Zúñiga (que regresa tras purgar su fecha de suspensión), y de Pablo David Vacaría que vuelve a la titularidad, quienes reemplazarán a Matías Exequiel Orihuela, Gerardo Daniel Martínez y Mariano Matías Martínez -en los dos primeros casos, tratándose de modificaciones tácticas, mientras que la ausencia del goleador del Gallo, Mariano Martínez, se debe a que ante Almagro llegó a los cinco amarillas acumuladas-.

Con la novedad del retorno de Ariel Omar Berón, tras su expulsión frente a Villa Dálmine, pero al banco de los suplentes, también por decisiones tácticas, los once del Deportivo Morón que pugnarán por traerse la primera victoria del año, nada menos que frente al "Funebrero", en San Martín, serán los siguientes: Juan Cruz Leguizamón; Luis Hernán Ferreyra, Hernán Gonzalo Parentini, Ariel Otermín, Emiliano Jonathan Ivan Mayola; Mariano Omar Barbieri, Martín Rodrigo Granero (cuatro amarillas), Dante Martín Zúñiga, Víctor David López; Damián Emilio Akerman, Pablo David Vacaría.

Completan el listado de concentrados que integrarán el banco de los relevos: Fabián Zalazar, Ariel Omar Berón (cuatro amarillas), Claudio Martín Cabrera, Martín Gastón Sánchez (cuatro amarillas), Matías Exequiel Orihuela, Gerardo Daniel Martínez y Ezequiel Adrián Cérica.

viernes, 14 de marzo de 2014

Volvió este jueves... (no lo esperaban...).

En el entrenamiento del jueves, tras el empate en cero frente a Almagro, del último martes por la noche, además de algunas charlas (primero, de Mario Darío Grana con el plantel y luego del presidente Diego Spina, acompañado de un par de dirigentes, con los propios jugadores) y los rostros de preocupación lógicos, ante la complicada situación que atraviesa el Gallo desde el reinicio del actual torneo de la "B" Metro, con una magrísima cosecha de dos unidades sobre veintiuna posibles, se produciría el regreso de una reciente y cuestionada "cara conocida".

En efecto, durante la práctica de ayer, se registraría el retorno inesperado de Leandro Gastón Rodríguez, quien llegara como refuerzo a principios de temporada y se desvinculara en diciembre último, para incorporarse al "Club Deportivo Comunitario Laboral San Simón", recientemente ascendido a la primera división del fútbol peruano.

"La Bomba" ó "El Picante", quien había rescindido de común acuerdo su contrato con la institución, para probar suerte en el conjunto de la "Los Colegiales" o "Los Rojos" de Moquegua, de primera e histórica incursión en la máxima categoría del fútbol de Perú (en sus jóvenes 31 años de vida), para volver a formar dupla ofensiva con su hermano, Lucas (como sucediera en Excursionistas y el Llaneros F.C. de Colombia), también surgido de la inferiores del Deportivo Morón, no pudo completar la pretemporada con el conjunto dirigido por Juan Vidales, ni mucho menos poder debutar oficialmente con la casaca del humilde San Simón, tanto en la "Copa Inca" como en el "Torneo Descentralizado 2014", debiendo emprender el regreso prematuro, en compañía de su hermano, al ser rechazados ambos fichajes por la "Asociación Deportiva de Fútbol Profesional del Perú".

El inconveniente insalvable con el que se toparan ambos jugadores argentinos, ya en plena etapa de preparación para la referida "Copa Inca", radica en una norma interna de la asociación de aquél país, que impide a los futbolistas extranjeros, devenidos de clubes de la segunda o tercera divisiones de otras latitudes, desempeñarse en el fútbol de la primera peruana, a menos que cuenten con una edad inferior a los 25 años. 

... Y Leandro Gastón Rodríguez Jáuregui cuenta hoy con 26 años (nació el 1 de mayo de 1987, en Haedo), y sabido es, proviene del Deportivo Morón, mientras que Lucas Damián Rodríguez Jáuregui tiene 28 años (del 24 de febrero de 1986), y registra un último paso por el Llaneros F.C. de la segunda división del fútbol colombiano.

Con pocos minutos en cancha y sin goles, con el antecedente más trascendente de su penal convertido a Comunicaciones, en la definición por esa vía, por "Copa Argentina", en el "Nuevo Francisco Urbano", Leandro Gastón Rodríguez reapareció insospechadamente en el entrenamiento de la víspera, en un momento "explosivo" del Gallito..., como buena "Bomba".