lunes, 22 de junio de 2026

Con la ilusión intacta

Morón cerró una gran primera rueda, con derrota en Caballito, un reducto siempre esquivo y ante un rival directo en la lucha por la cima de tabla, aunque en esta oportunidad, el partido "pintaba" para un cero a cero inamovible, hasta que un error evitable de la defensa y la mala ubicación de Salvá, a siete minutos del final, hicieron que el Gallo se vuelva con las manos vacías, de su pleito de punta con Ferro. 

En efecto, en un partido parejo y cerrado, con demasiadas previsiones por ambos lados, lo que pudo ser un buen partido entre los ahora dos líderes zonales, terminó convirtiéndose en un cotejo deslucido y con escasas emociones frente a los arcos, y las que tuvo, fueron consecuencia de errores defensivos en las áreas, más que por méritos futbolísticos.

Con los regresos de Julio Salvá y Juan Manuel Olivares, el primero superado su cuadro febril y el segundo, cumplida la fecha de suspensión en Bolívar, por Federico Díaz y Santiago Kubiszyn, respectivamente, más el cambio táctico del ingreso desde el inicio de Gastón González en lugar de Gonzalo Berterame, al Gallo le costó hacer pie en Caballito, durante casi todo el primer tiempo, sin las asociaciones a las que nos tiene acostumbrados, en especial por la franja izquierda, aunque esto no significa que haya sido superado por un Ferro con la iniciativa, la necesidad y la obligación de ganar, para trepar a la punta y ante su gente, también con dificultades para generar juego asociado y peligro en el área visitante, más allá de alguna pelota parada.

En esa primera etapa, Morón podría haber "pegado" primero, al inicio del cotejo, primero con un desborde de Joaquín Livera y el "puntazo" imperfecto de Franco Toloza, para cambiarle el palo a Fernando Monetti, pero no lo suficiente para terminar en la apertura del marcador y más tarde, una buena llegada por izquierda de Mariano Bíttolo, cuyo remate desde buena posición, se perdería ancho sobre el poste izquierdo.

Como contrapartida, Ferro ganaría el duelo del mediocampo, lo que le permitiría manejar más la pelota y recuperarla más rápido, generando un par de ocasiones en los pies de Lautaro Parisi, a la postre, el "verdugo" en Caballito y de Emanuel Dening, ante una defensa de Morón que una vez más no tendría la mejor de sus tardes.

Ya en el complemento, pasado el primer cuarto de hora, Walter Otta movería el banco, lógicamente disconforme con el rendimiento del equipo y también para evitar alguna expulsión, en un Morón cargado de amarillas durante el primer tiempo, ingresando Leonel Cardozo, Maximiliano González y Berterame en lugar de Elías Contreras, Mauro Burruchaga (ambos amonestados) y Gastón González, modificaciones que le permitiría a la visita emparejar la zona media, aunque carente del fútbol asociado que caracterizara a Morón, en muchas de las dieciocho fechas de la primera rueda y lo mantuviera en la cima de la tabla hasta el final de la misma.

Más allá de alguna complicación con algún centro o de pelota parada, y sin poder lastimar a una defensa local que tampoco ofrecía demasiadas seguridades, el partido parecía encaminarse a un irremediable cero a cero, hasta que a los 38 minutos del segundo tiempo, una centro casi por obligación desde la derecha, no podría ser anticipado por ningún defensor de Morón, pero sí por Lautaro Parisi, el "9" de Ferro, que de espaldas al arco, la "peinaría" por sobre el cuerpo de Salvá, a mitad de camino entre cortar el envío aéreo y quedarse en el arco para evitar que la pelota lo supere, para el 1 a 0 del "Verdolaga", merecido más por las intenciones que por sus concreciones.

Y hasta hubo chances de empatarlo, en tiempo cumplido, con una entrada de Franco Fagundez evitada por Monetti y un penal, en el agregado, que podría haberle "aguado la fiesta" al local, de no haber sido invalidado por off side en la jugada previa.

Con el pitazo final de Sebastián Martínez, de flojo desempeño y en su primera derrota en nueve partidos, dirigiendo al Gallo (una rareza estadística, para hasta aquí, habían sido ocho victorias de Morón en igual cantidad de partidos con el sobrino de Beligoy) y el "revoleo" de pelotas a las tribunas, al mejor estilo recital de Luis Miguel en los 90', Morón se quedaría sin nada en su visita a Caballito, más por errores propios que aciertos ajenos. 

De todos modos, nada de ello debe quitarnos el foco de la enorme primera rueda disputada por Morón, con diez victorias, cuatro empates y apenas cuatro derrotas, además de 26 goles a favor y 15 en contra, para un Gallo que pese a la caída ante Ferro, en el postergado de la cuarta fecha, termina la mitad del torneo como líder de la zona, igualado en puntos con Ferro (ambos con 34), pero con el equipo de Otta por encima, por mayor diferencia de gol.

Ahora, receso de una semana y a pensar en el inicio de la segunda parte del torneo, con una primera "escala" en el Bajo Núñez, frente al alicaído Defensores de Belgrano.

Con la ilusión intacta.


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.



domingo, 14 de junio de 2026

El Gallo gana, se consolida y sigue

Morón ganó uno de esos partidos que marcan para qué está un equipo, dentro de una competencia, exhibiendo buen juego, por momentos y carácter, en otros, para saber acumular méritos para el triunfo parcial, "sufrir" el desarrollo cuando fue tiempo y finalmente quedarse con tres puntos fundamentales, al quedar su rival en inferioridad numérica, ganándolo de "arrebato", en el epílogo del encuentro, para hilvanar su cuarta victoria consecutiva y sacar más ventaja en la punta, respecto de sus inmediatos perseguidores.

Con los cambios obligados de Federico Díaz en el arco, en su debut absoluto en el arco del Gallo, por el torneo regular (ya se había calzado el "buzo", pero por "Copa Argentina", en dos ocasiones), en lugar de Julio Salvá, con un cuadro febril durante la semana y de Santiago Kubiszyn por Juan Manuel Olivares, quien frente a Almirante llegó a las cinco amarillas, sumados al regreso desde el inicio de Joaquín Livera, en reemplazo de Iván Vaquero, el Gallo se presentaba ante la revelación del certamen, Ciudad de Bolívar, inesperado rival directo en la lucha por la cima de la tabla.

En un muy buen primer tiempo del equipo, pese a la lluvia, el mal tiempo, las dimensiones acotadas del campo de juego y su paulatino deterioro por el agua caída y el trajín de los protagonistas, el Gallo mereció ponerse en ventaja largamente, concretado recién a los 33 minutos, luego de otra gran habilitación de Franco Fagundez, uno de los más destacados del partido, que no sólo hace goles, sino que los sirve, asistiendo de gran manera a otro Franco, Toloza, para que el delantero visitante le "rompa" el arco a un "conocido de la casa": Agustín Rufinetti.

Sin embargo, como también suele pasarle a este equipo, cuando se pone en ventaja por imperio de sus méritos futbolísticos y su mejor juego, una distracción evitable en la defensa lo obliga a empezar de nuevo, en este caso, diez minutos más tarde de la apertura del marcador, a los 43', con un gol de chilena, de Maximiliano Gutiérrez, el "11" de Ciudad Bolívar, al aprovechar con su "acrobacia" un rechazo corto y defectuoso de Federico Díaz, tras una pelota parada.

En el complemento, Morón pareció acusar recibo del empate inmerecido del dueño de casa, que agrandado por el 1 a 1, en el cierre de la primera etapa, se animaría a ir por más y pondría en problemas a la visita, por primera vez en todo el pleito, sin grandes sofocones de Díaz o salvadas providenciales, pero manejando la pelota, dominando las acciones y aproximándose con peligro al arco visitante.

Hasta que una vez más, las modificaciones propuestas desde el banco, hicieran que Morón recuperase progresivamente, equilibrio y tenencia, en especial con los ingresos, primero de Tomás Ramírez y más tarde de Gastón González, ambos a la postre fundamentales para un agónico y merecido triunfo.

Para colmo, la infantil expulsión de Khalil Caraballo, el "9" de Bolívar, por una agresión absurda y sin pelota a Franco Vázquez, terminó de agregar todos los condimentos necesarios, para que Morón vaya con decisión por su suerte, en el epílogo de un partido "chivo" y a esa altura, "picado" entre algunos de los protagonistas, hasta que a los 43 minutos del segundo tiempo, un centro de Tomás Ramírez, se desviaría en un jugador local, en su derrotero al área, donde Gastón González, en posición y disposición de "nueve", se adelantaría a Ezequiel Bulacio, para sacar un derechazo inapelable, sobre palo izquierdo de Rufinetti, que jugado al remate cruzado, sobre poste opuesto, quedaría totalmente desairado, para el 2 a 1 de Morón, que resultaría definitivo y ajustado a los merecimientos de uno y otro.

Morón ganó uno de esos partidos que marcan para qué están los equipos, incluso sobreponiéndose a Brian Ferreyra, el "localista" árbitro del cotejo, para quedarse con tres puntos vitales y aumentar su ventaja, mientras mira a todos desde arriba, a una fecha del final de la primera rueda.

El domingo toca visitar Caballito, para enfrentar a otro rival directo y de los más complicados, por historia y actualidad, como Ferro, en otro prueba de carácter, en el postergado de la cuarta jornada.

Y el Gallo gana, se consolida y sigue.



            📸: Deportivo Morón.


lunes, 8 de junio de 2026

El Gallo "hundió" la "Fragata" y sigue puntero

Si algo le faltaba a una primera rueda casi perfecta, a falta de dos fechas (Ciudad Bolívar en la 18°, al que se suma Ferro, del postergado de la 4°, por el "paro del fútbol"), era ganar el único partido con rivalidad especial dentro de la zona, como es el duelo siempre "picante" contra Almirante Brown.

Y el Gallo se quedó con otros tres puntos fundamentales, ante un rival no "clásico", pero sí tradicional, para tomar mayor distancia, ahora de tres puntos, en la cima de la Zona "A".

Con los ingresos de Iván Vaquero en lugar de Joaquín Livera y de Gonzalo Berterame en reemplazo de Leonel Cardozo, regresando Elías Contreras a lateral por derecha, Morón encontró muy rápido la ventaja, que a la postre resultaría definitiva, con un golazo fenomenal de Juan Manuel Olivares, desde afuera del área, apenas transcurridos dos minutos de juego.

En efecto, de un rechazo alto y defectuoso de Gustavo Cabral, el "6" de la "Fragata", al bajar la pelota de la "estratósfera", sin idea del "paradero" de la misma, el mismo Cabral y Leonardo Jara, su compañero con el dorsal "5", habrían de chocar entre sí, en un auténtico "blooper", desorientados ambos respecto del destino del balón, situación casi insólita que aprovecharía Juan Manuel Olivares para hacerse de la pelota, encarar unos metros rumbo al área y sacar un derechazo inapelable, potente y alto, lejos del alcance de Bruno Galván, el ex Morón dueño del arco de Almirante, para desatar la locura anticipada en el Nuevo Francisco Urbano, con el 1 a 0 del Gallo, a los 2 minutos de juego, por obra de un Olivares en "modo Maravilla".

En los instantes siguientes, Morón tuvo "grogui" a su rival, incapaz de reponerse del golpe de knock out, casi desde el vestuario, tanto es así que pudo haber sacado mayor diferencia, en especial, a partir de una incursión ofensiva de Franco Fagundez, que ingresando solo por el sector izquierdo y teniendo por el medio a Franco Toloza, se tuvo confianza para darle cruzado al arco, perdiéndose el balón apenas ancho por el segundo palo de Galván.

Con el correr de los minutos, Almirante lograría recuperar la "vertical" en el partido y de a poco, generarle algo de riesgo al arco de Julio Salvá, en particular desde la banda derecha, con buenos encuentros de Pedro Velurtas, el lateral diestro visitante y Ramón González, el "7" de Casanova y el mejor de Brown, que contara con dos chances claras para el empate, una bien resuelta por el "1" del Gallo y en la otra, con un rechazo de Braian Salvareschi (que luego se iría lesionado, reemplazado por Cardozo), con el arco desguarnecido y Salvá a mitad de camino.

Al regreso del entretiempo, Santiago Kubiszyn volvería al primer equipo, tras purgar ante Mitre en Santiago, la sanción por llegar a la cinco amarillas acumuladas, en reemplazo de Berterame, seguramente en búsqueda de controlar un poco más a su rival en la zona media, donde había encontrado ventajas hacia el cierre de la primera etapa.

Así las cosas, el Gallo ganaría en equilibrio en el mediocampo, controlando mejor a los volantes rivales y aguardando la ocasión para definir el pleito de contra, cediéndole la tenencia del balón al visitante, que demostraría una ausencia de ideas y de fútbol alarmantes, incapaces de generar zozobra en la última línea local, más allá de algún centro o tiro de esquina, algunos de ellos "inventados" por un árbitro del encuentro (Juan Pablo Loustau), de mal arbitraje y diferente criterio para "pitar" faltas de un lado y del otro, inclinando por momentos la cancha para el lado del arco de Salvá.

Pese a ello, Morón contaría con varias oportunidades para definir la contienda, en los pies de Toloza, de Fagundez, de Kubiszyn, de Cardozo y de Gastón González, ingresado a los 30' del complemento y protagonista en un par de ocasiones claras, pero entre la falta de justeza en la definición y algunas salvadas providenciales de Bruno Galván, Almirante se mantuvo en partido hasta el final, en buena medida por la ineficacia de Morón, que le "perdonó la vida" demasiadas veces.

Y cuando eso ocurre, muchas veces suele pagarse caro en el propio arco, porque si bien, en especial en el segundo tiempo, el Gallo fue bastante más que su rival y mereció el triunfo, lo ajustado del resultado resultó siempre un motivo de incertidumbre, de cara a los instantes finales del encuentro y al cansancio de un partido jugado por ambos como una auténtica "final".

Por suerte, en las pocas que pudo arrimar algo de peligro, un Almirante Brown tan mediocre como insistente, apareció Julio Salvá para sacar un tiro libre desde la izquierda, del ingresado Santiago "Pomelo" Vera, un cabezazo desviado de Ramón González y un remate apenas alto desde el semicírculo del área grande, que bien pudieron convertirse en un evitable "dolor de cabeza", de haber convertido alguna de la tantas chances claras referidas y desperdiciadas frente al arco de Bruno Galván.

Con el desahogo del pitazo final, la fiesta se instalaría definitivamente en un Nuevo Francisco Urbano colmado, con un Morón que supo jugar y ganar este tipo de partidos especiales, que muchas veces requieren de otras virtudes, más vinculadas a la lucha, la actitud, el nervio y la entrega física, que al fútbol bien jugado y la sumatoria de pases.

Ahora a visitar Bolívar y seguir sumando de visitante.

Por lo pronto, el Gallo "hundió" la "Fragata" y sigue puntero.


@elgallogustavo.



                  📸: Eduardo Fabián Acuña.