miércoles, 7 de mayo de 2014
En trabajo de parto…
Del mismo modo que, hace casi una semana, nos referíamos al
fútbol como la “dinámica de lo impensado”, dentro del cúmulo histórico de
definiciones que recibiera, a la largo de los años, el deporte más hermoso del
mundo, una vez concluida la presentación con derrota del Gallo, frente a
Témperley, paradójicamente en el mejor partido desde la llegada de Salvador
Pasini… tras la igualdad en cero con Estudiantes de Buenos Aires, también en el
Nuevo Francisco Urbano, el Deportivo Morón habría de llevarse un punto, a
priori con sabor a poco, pero dado el desarrollo del mismo, dentro de la
presentación más pálida el equipo, en la era de “San Salvador”, esa misma
dinámica del imprevisto, con forma de esférico balón, habría de dictaminar sin
margen de error, que Morón la sacó definitivamente barata e incluso se hizo
acreedor a un punto importante.
En efecto, en la previa y conocidos los resultados con
empate, tanto de Defensores de Belgrano como Flandria (sumados a la fecha libre
de la UAI Urquiza),
presagiaban una fecha a pedir del Gallo, puesto que de ganarle al “Pincha” de
Caseros, aumentaría la diferencia con ambos en la tabla de los promedios, con
un margen tranquilizador y hasta casi indescontable, de cara a los próximos
compromisos de nuestros rivales directos, que incluyen enfrentamientos “mano a
mano” entre todos los involucrados, incluido el Deportivo Morón, de aquí y
hasta el cierre del campeonato, en una final de juego tan apasionante como
imprevisible.
De entrada nomás, y con el único cambio del reingreso de
Esteban Giambuzzi, en lugar de Luis Ferreyra, por un lateral derecho que
desvela al técnico del Gallo, en flagrante ausencia de intérpretes idóneos y
confiables, Morón comenzaría el encuentro con las mismas dudas que exhibiría
frente al “Gasolero” y que, a la postre, lo conducirían invariablemente a su
primera derrota desde el arribo del “Tano” Pasini.
Con un Juan Cruz Leguizamón nuevamente dubitativo e inseguro
en el arco del Gallito, aunque sin la gravitación trascendental de sus errores
o inseguridades, en la chapa final del partido, como por desgracia ocurriese
ante el “Celeste”, en los minutos iniciales del encuentro, la visita hallaría
grietas por dónde lastimar a Morón en su última línea, al contar con dos
ocasiones de gol muy claras, mezcla de méritos propios y deméritos ajenos.
Con la colaboración inestimable de una defensa una vez más
vulnerable, en particular por el carril derecho (verdadero talón de Aquiles de
este equipo), entre Cristian Yassogna y Sergio Sosa se las arreglarían para
preocupar a una permeable última línea del Gallo, con el punto más alto en
Ariel Otermín, abanderado de la resistencia y referente indiscutido de la
regularidad al servicio del “cero” en el propio arco, así como de un Matías
Orihuela muy recuperado, jugando quizá el mejor partido en esta segunda parte
del torneo, con mayor solidez en la marca y la conocida velocidad y criterio a
la hora de sumarse en ofensiva.
Sin embargo, en este Morón de rendimientos discontinuos y
actualidades disímiles, ni Emiliano Mayola, ni mucho menos Esteban Giambuzzi
habrían de acompañar los buenos momentos de sus referidos compañeros. En el
primero de los casos, resulta cada vez más evidente que la mejor versión del ex
Flandria, tuvo lugar durante el ciclo de Mario Grana, al desempeñarse en línea
de tres, como stopper por izquierda, mermando notablemente su performance con
cuatro en el fondo, sin la contención necesaria de Otermín a sus espaldas, cada
vez que le toca anticipar lejos del área, donde hoy se lo nota inseguro y a
destiempo. Distinto es el caso del Giambuzzi que, con el debido respeto, su
mejor momento lo debió haber vivido en la misma posición, aunque jugando para
el “Cartero”.
Luego de aquellos primeros minutos de zozobra, donde una
visita “incentivada” por los deseos de vencer a Morón en su propia casa y
comprometerlo con el descenso, el once de un Pasini que no gana para disfonías
e hipertensiones varias, comenzaría a equilibrar el trámite del encuentro, sin
brillantez pero con muchísimo esfuerzo, para intentar destejer la madeja de
volantes que dispondría Fabián Anselmo, técnico del rival, con el objeto de obstaculizar
las habituales usinas de generación de fútbol en el local, así como entorpecer
las también usuales escaldas por las bandas, de sus “ligeritos” mediocampistas
externos.
Así las cosas, con un Dante Zúñiga maniatado y errático,
generoso en prodigalidad aunque nuevamente lejos de sus mejores épocas, el
mayor acierto táctico de Estudiantes consistiría en propiciar que el manejo del
balón en el Deportivo Morón pasara por los pies de Martín Granero, quien si
bien redondearía su mejor partido desde su lesión de pretemporada, resulta bien
sabido que su fuerte es el quite y la cobertura defensiva, pero jamás la
administración del juego y el primer pase ofensivo.
Aún así, con todos los posibles caminos cerrados y sin
demasiadas ideas a la vista, el Gallo se las arreglaría para acercar algo de
peligro, durante aquella primera etapa, a partir de las escapadas de Gastón
Sánchez por derecha y de Mariano Barbieri por la banda opuesta. En el caso del
“Polaco”, volvería a demostrar su fenomenal velocidad, aunque muchas veces
carente del mejor final en los metros finales. Por el contrario, el “petiso”
Barbieri se erigiría en una de las figuras del encuentro (junto a Orihuela y
Otermín, por el lado de Morón), siendo el hacedor y mentor de los mejores
pasajes ofensivos del Gallito, sin descuidar su habitual generosidad a la hora
de la cobertura defensiva, donde el desfasaje defensivo requiera de su
solidaridad y compromiso con el equipo (en este punto, queremos creer que los
dirigentes del Gallo, entre tanta ocupación preeleccionaria, habrán sondeado ya
las pretensiones económicas de sus pares de Flandria, dueño del pase del
oriundo de Chivilcoy, para hacerse de la ficha definitiva del jugador, una vez
finalizado el presente torneo de la “B” Metro).
Con un Damián Akerman muy activo en ofensiva, aunque sin el
acompañamiento necesario en los últimos metros de la cancha, a partir de un
Mariano Martínez solidario de manera habitual para los encuentros en tres
cuartos, pero demasiado lejos del ámbito donde su calidad hace más diferencia,
las ocasiones más claras del Gallito provendrían de pelotas paradas, tras
sendos cabezazos de Ariel Otermín y el propio Akerman, a la salida de dos
córners cerrados, ejecutados por Barbieri y Dante Zúñiga.
Ya en el complemento, la visita volvería a hacerse fuerte en
el medio y a dominar las acciones de un encuentro, tan parejo como ordinario y
mal jugado. Sin embargo y merced nuevamente a las dudas de Leguizamón y las
ventajas otorgadas en defensa, el “Pincha” a poco estuvo de dar el mayor
disgusto en el Oeste, cuando una entrada de Diego Torres por izquierda,
derivaría en un centro apenas desviado por las uñas del arquero del Gallo, para
evitar que llegara a la posición de Cristian Yassogna, quien ya se relamía con
la apertura del marcador y el jugoso premio especial, puesto a repartir en caso
de ganar en la brumosa noche del martes.
Por si no fuera suficiente para el agitado ritmo cardíaco de
los hinchas de Morón, sólo unos minutos más tarde, entre las manos de
Leguizamón y el azar a su favor, impedirían que los de Caseros marcasen en el
resultado, una ventaja cada vez más notoria en el desarrollo del encuentro,
ante la entrada franca de Luciano Nieto, cuyo remate con destino de red,
finalmente se estrellaría en el ángulo comprendido por el travesaño y el caño
derecho del arco de Morón.
Al igual que frente a Témperley, si el primer tiempo del
Gallito había resultado flojo, en el complemento la actuación del equipo de
Pasini resultaría aún peor, destino que ni siquiera el ingreso de Gerardo
Martínez podría torcer, sin preponderancia ni desequilibrio alguno en el
desagregado de sus minutos en cancha.
Sin situaciones francas de gol, ante un Martín Ríos que
sobrellevaría un segundo tiempo demasiado tranquilo, Gastón Meineri marcaría el
final del partido, con sabor a poco desde el a priori, pero con cierto dejo de
conformismo, ante los sofocones sufridos en la etapa complementaria y lo mal que
se jugara en esos ’45 del epílogo.
Párrafo aparte para la vergonzosa tarea del árbitro del
cotejo, que entre otras muchas atrocidades reglamentarias, pasaría por alto un
claro penal a favor del Gallo, en el primer tiempo, ante una mano grosera del
ex Atlas y Morón, Sebastián Lamacchia. En contraste, la grata presentación en
sociedad de Marcos Vallejos, un juvenil volante central que, sustituyendo a
Dante Zúñiga y desempeñándose por el carril derecho, habría de demostrar con un
par de “pincelazos”, que estamos en presencia de un jugador interesante y para
tener en cuenta, con mayor rodaje y minutos de juego.
En definitiva, y como expresáramos al comienzo, en esta
“dinámica de lo impensado” que es el fútbol, el Morón de Salvador Pasini, en el
peor partido desde su advenimiento, rescataría un empate ante el “Pincha”, para
mantener diferencias en la tabla de los promedios, en la antesala de los
enfrentamientos “mano a mano” entre los protagonistas principales y
directamente involucrados que, en el caso el Gallo, comenzarán este próximo
sábado, desde las 13, cuando deba visitar el “Monumental de Villa Lynch”, para
enfrentar al modesto aunque complicado, UAI Urquiza.
A controlarse la presión y a tomar la “coramina”… Restan aún
cuatro puntos y todavía estamos en trabajo de parto.
“San Salvador” Pasini…, líbranos ya de este dolor.
HAGAN LIO.
martes, 6 de mayo de 2014
Seamos responsables e inteligentes... Por amor al Gallo.
Amigos Gallos…
Foto archivo: "Club Deportivo Morón, el Gallito".
Esta noche, desde las 21, sin TV, el Gallo recibe a
Estudiantes de Buenos Aires, en un partido más que clave para su lucha en ambos
frentes. De ganar, le sacaría una diferencia casi indescontable a sus rivales
directos en la tabla de los promedios, máxime de cara al inicio de los
"mano a mano" con los involucrados (UAI, Defensores y Flandria), que
comenzarán el próximo sábado, a partir de las 13.05 (con TV en vivo), con la
visita del Deportivo Morón a Villa Lynch (por la fecha 39º). Además del aliento
incondicional durante los '90 frente al "Pincha", es de subrayar la
importancia de no generar ningún acto de violencia o de contravención a las
reglamentaciones del fútbol o a las disposiciones de los organismos de la seguridad
deportiva, que pudiesen valernos una nueva sanción disciplinaria, y hasta
determinar la quita de puntos, en el marco de nuestra actual situación
futbolística, a un paso de la salvación definitiva del descenso.
POR ELLO, RESULTA DE VITAL IMPORTANCIA SER MAS RESPONSABLES
E INTELIGENTES QUE NUNCA, ANTES, DURANTE Y UNA VEZ FINALIZADO EL ENCUENTRO,
EVITANDO INCLUSO INCURRIR EN PROVOCACIONES INTERESADAS DE TERCEROS, COMO
OCURRIESE EN OPORTUNIDAD DEL COTEJO FRENTE A TEMPERLEY, CON SU ARQUERO,
FEDERICO CRIVELLI.
AL MISMO TIEMPO, INSTAMOS DESDE ESTE MEDIO, A ABSTENERSE DE
CUALQUIER CLASE DE EXCESO PARA CON LOS PROTAGONISTAS, EN PARTICULAR, EL PLANTEL
VISITANTE Y LA TERNA
ARBITRAL, SIN IMPORTAR LOS HECHOS O RAZONES QUE PUDIESEN
GENERARLOS O PROPICIARLOS, CON ESPECIAL HINCAPIE EN EVITAR ARROJAR TODO TIPO DE
ELEMENTOS A LOS SUSODICHOS, EN PARTICULAR DESDE LA PLATEA OFICIAL, DESDE
DONDE SUELEN REGISTRARSE ESTE TIPO DE HECHOS REPROCHABLES QUE, LEJOS DE
RESULTAR "GRACIOSOS", PUDIESEN SER MUY COSTOSOS PARA LA INSTITUCION EN LO
DEPORTIVO.
Por todo ello, alentemos y apoyemos al equipo, como cada
partido, de la manera única en que lo hace el Pueblo del Gallo, pero con la
responsabilidad e inteligencia necesarias para evitar cualquier clase de
situaciones indeseadas que pudieran perjudicarnos, habiendo tantos intereses en
juego, en este final de torneo, y tantos terceros (con diferentes grados de
poder) anhelando nuestro fracaso futbolístico.
Muchas gracias, y aguante Morón, carajo!!!...
Los que hacemos a diario, "Club Deportivo Morón, el
Gallito" (en Facebook), http://www.elblogdelgallito.blogspot.com.ar/ y
@CDMORON, "Pasión Por Morón" (en Twitter).
lunes, 5 de mayo de 2014
Con el regreso de Giambuzzi por Ferreyra, el Gallo buscará ante el "Pincha", tres puntos decisivos en su lucha en ambos frentes.
Luego de la caída ante el "Gasolero", en el Nuevo Francisco Urbano, del último miércoles, que le cortara al equipo de Salvador Antonio Aurelio Pasini una increíble racha de cinco triunfos consecutivos, el plantel del Gallo contó con casi una semana de trabajo y descanso, luego de un auténtico maratón de partidos, de cara al trascendental cotejo de este martes frente a Estudiantes de Buenos Aires, desde las 21 y nuevamente en el Oeste, con arbitraje de Gastón Meineri y sin televisación en vivo, en el marco de la 38º fecha del torneo de la primera "B" Metropolitana, temporada 2013/2014.
Si bien de acá y hasta el final del campeonato, todos los encuentros serán verdaderas finales de un "Mundial" particular, como lo definiera con acierto el técnico del Gallo, desde su arribo a la institución, el partido frente al "Pincha" podría resultar decisivo en la lucha por zafar definitivamente del descenso, ya que en virtud de los resultados ajenos registrados durante el fin de semana y esta misma tarde, Morón de vencer al conjunto de Fabián Anselmo, alcanzaría una diferencia casi indescontable para con sus principales rivales en la tabla de los promedios, y por su fuera poco, en la antesala de los "mano a mano" que se producirán entre los involucrados (Flandria, Defensores de Belgrano, UAI Urquiza y el propio Deportivo Morón), entre las fechas 39º y 42º y que, en definitiva, terminarán por sentenciar los dos descensos a la primera "C".
En efecto, si el Gallito derrotara a los de Caseros, sacaría una diferencia de nueve puntos respecto del "Dragón" y de once con relación al "Canario", cuando a ambos conjuntos les restará casi la misma cantidad de unidades en juego (nueve y doce, respectivamente) hasta el final del torneo, lo que le podría otorgar una tranquilidad mucho mayor ante la inminencia de los choques con sus rivales directos, que comenzarán el próximo sábado desde las 13.05, frente a la UAI Urquiza en Villa Lynch (con TV en vivo de TyC Sports), por la fecha 39º de la "B" Metro, y que luego de la jornada libre (que el resto de los conjuntos la disputarán entresemana, el martes 13 y miércoles 14 del corriente), y continuarán recibiendo a Defensores de Belgrano por la 40º fecha y, finalmente, visitando el "Carlos V" de Jáuregui, para enfrentar a Flandria, ojalá que con el descenso en el olvido matemático y la clasificación al Reducido prácticamente en el bolsillo.
Con relación al equipo que iniciara el cotejo ente el "Celeste", el "Tano" Pasini realizará una sola modificación, más precisamente en la defensa (el talón de Aquiles en dicho encuentro, junto a la "noche negra" de un Juan Cruz Leguizamón, hasta alli muy seguro y solvente bajo los tres palos), con el reingreso de Esteban Gabriel Giambuzzi en reemplazo de Luis Hernán Ferreyra, de flojo partido frente a Témperley (y que en esta ocasión, ni siquiera concentra), en un sector del campo que desvela al cuerpo técnico, puesto que no puede hallar seguridades en ninguna de las variantes promovidas hasta el momento.
En consecuencia, los once del Gallo que buscarán un triunfo ante Estudiantes de Buenos Aires, que le de prácticamente la salvación del descenso (distante en adelante a la cosecha de sólo un punto, sobre nueve restantes, y al mismo tiempo, obligando a sus rivales directos a obtener todas las unidades en juego, como para forzar un hipotético e indeseado desempate, en el último de los casos), serán los siguientes: Juan Cruz Leguizamón; Esteban Gabriel Giambuzzi, Ariel
Otermín, Emiliano Jonathan Iván Mayola, Matías Exequiel Orihuela;
Martín Gastón Sánchez, Martín Rodrigo Granero (cuatro amarillas), Dante
Martín Zúñiga, Mariano Omar Barbieri; Damián Emilio Akerman (capitán), Mariano Matías Martínez.
Completan el listado de concentrados, dos de los cuales quedarán fuera
del banco de los suplentes, de conformidad a lo acostumbrando desde la llegada de Salvador Pasini (con el dato destacado de la repetición de la convocatoria de Marcos Vallejos, juvenil volante central, categoría '94):
Fabián Víctor Zalazar, Ariel Omar Berón, Rodrigo Basualdo, Hernán Gonzalo Parentini (cuatro amarillas), Marcos Vallejos, Víctor David López, Mariano Messera (primera vez que concentra, desde la llegada del "Tano" Pasini), Gerardo Daniel Martínez y Pablo David Vacaría.
jueves, 1 de mayo de 2014
309 GRACIAS y 136 FELICES DISFONIAS...
Damián Emilio Akerman: ídolo y emblema del
Gallo, POR SIEMPRE. Simplemente gracias a la vida, por darnos la chance
de haber sido contemporáneos y disfrutar de sus goles, y poder contar
sus hazañas a nuestros hijos y nietos. Sin dudas, debemos sentirnos unos
privilegiados. 309 GRACIAS y 136 FELICES DISFONIAS.
En lugar del séptimo, descansó al sexto (partido)…
Y el fútbol tiene estas cosas, tan imprevisibles como
antojadizas… Quizá por eso resulte tan hermoso y haya sido bautizado, a lo
largo de los años, entre tantos otros términos acuñados por relatores, comentaristas,
periodistas gráficos y hasta escritores como “la dinámica de lo impensado”.
Y decimos esto porque anoche, precisamente en el mejor
partido desde la llegada de Salvador Pasini a la dirección técnica del Gallo,
por rara paradoja, Morón cayó injustamente frente a Témperley, por 2 a 1, en el partido postergado
de la 32º fecha de la “B” Metro; tal vez pagando costoso tributo a los graves errores
en defensa y la falta de profundidad en ofensiva, pero al mismo tiempo, a una
suerte que le fuese tan amigable en otras tardes o noches (como en Ezeiza, o en
nuestro estadio, frente a Colegiales y Atlanta), que invariablemente debía
resultarnos esquiva, más tarde que temprano, para equilibrar vaya uno a saber
qué balanza universal entre lo justo y lo injusto de la vida aplicada a lo
futbolístico.
En efecto, sin llegar a ser un “dechado de virtudes”, ni
nada semejante, frente al “Gasolero”, el Morón del “Tano” Pasini redondearía su
mejor imagen y producción de los últimos seis encuentros, justificando del minuto
cero al noventa, los merecimientos de al menos un empate, ante un rival que
pese a su ubicación en la tabla y la categoría de los jugadores que integran su
plantel, resultaría el más amarrete y egoísta para con el espectáculo y el
mismísimo fútbol.
De entrada nomás, el Gallo plantearía la misma receta que le
diera tan buenos y rápidos resultados en Ingeniero Maschwitz, a partir de una
acertada presión en el medio, para salir rápido por las bandas, a través de Gastón
Sánchez por derecha y el incansable Mariano Barbieri por el carril opuesto, sin
lugar a dudas el mejor sector del campo para generar pequeñas sociedades
futboleras, con las subidas de Matías Orihuela y los solidarios retrocesos de
Mariano Martínez.
Cierto es que, la ofensiva de Morón no repetiría la
asombrosa contundencia exhibida en el “Estadio Armenia”, ni los sólidos
defensores del “Celeste” se asemejarían a la permeable última línea del
conjunto de la colectividad Armenia. Para colmo de males, y cuando el Gallo
comenzaba lentamente a imponer su juego y arrinconar al equipo de Ricardo Rezza,
contra el arco de Federico Crivelli, Juan Cruz Leguizamón dejaría en evidencia
que es humano y que como todos, en especial los arqueros, resultan susceptibles
de vivenciar alguna que otra noche “negra”.
Así las cosas, y en su primera aproximación medianamente
seria al arco del Deportivo Morón, la visita se toparía con una sucesión de
dudas y “regalos” tan irresistibles, en el área menor del Gallo, que no tendría
más opción que aceptar las “generosidades” ajenas para convertir la inesperada
apertura del marcador: tras un centro largo y casi de compromiso enviado por
Leonardo Di Lorenzo, para el siempre complicado Luis López, que entre las
indecisión de Emiliano Mayola y Ariel Otermín, a la hora del rechazo de cabeza
y un Leguizamón atornillado al piso, resultaría “ganancia de pescador” para
Gastón Corado, a la sazón la “pesadilla Celeste” para la última línea de Morón.
Y si con el cero a cero, el “Gasolero” había resultado
cauteloso y avaro desde lo futbolístico, con la mínima a su favor y de la
azarosa forma conseguida, los del Sur se replegarían bien cerca de su arquero
(quien mantuviera un contrapunto con la parcialidad local, desde el
calentamiento previo), apostando a la seguridad de sus centrales, en particular
del “Tonga” Gastón Aguirre, para convertir por momentos a su última línea, en
un auténtico frontón.
Claro que Morón facilitaría la labor de contención de
Témperley, al equivocar siempre los caminos y no hallar jamás la profundidad
necesaria, como para poner cara a cara a uno de sus delanteros, con el buen
arquero de la visita, quien debería ser informado por Pablo Dóvalo, a raíz de
sus actitudes provocadoras para con la cabecera popular local.
Ya en el complemento, Salvador Pasini debería prescindir de
Mariano Martínez, quien pareciera estar “alquilado” a la hora de los golpes y
las lesiones (en esta ocasión con un corte en su cabeza, tras un choque con
Leonel Barrios), para intentar con el ingreso de Pablo Vacaría, un mayor
acompañamiento en ofensiva, para un Damián Akerman vuelto a lidiar solo con los
defensores rivales.
Sin embargo, y a pesar de la referida falta de profundidad
en el arco contrario, el mayor problema que evidenciaría el Gallo, en la
desapacible noche del Nuevo Francisco Urbano (según parece, frente al
“Gasolero”, si no es con llovizna, lluvia o aguacero, no vale…), volvería a
situarse en su defensa, que a poco de iniciado el complemento, reiteraría
fallas garrafales para permitir el segundo tanto de la visita, en idéntica cantidad
de incursiones ofensivas; nuevamente a través del “siete Celeste”, Gastón Corado,
con la complicidad de nuestra permeable última línea y la salida desacertada y
extemporánea de Juan Cruz Leguizamón, en su noche “negra”. (¿Alguien, en su
sano juicio, sería capaz de “caerle” al rosarino, luego de las actuaciones
consagratorias y decisivas que ha tenido hasta la fecha, más allá de su
responsabilidad ineludible en ambos goles?..., creemos sinceramente que no).
Con el 0-2 a
cuestas, tan falso en el desarrollo del cotejo, como “moneda de tres pesos”, y
con Gerardo Martínez en cancha (en lugar de Gastón Sánchez), para colaborar con
un recuperado Dante Zúñiga en la generación de juego, el Gallo no se
desmoronaría, máxime tras el golazo de tiro libre de Damián Akerman, sólo un
par de minutos más tarde; para procurarle mayor justicia al resultado y a la
noche inolvidable (una más…, y van?...) de nuestro goleador histórico y jugador
insignia de la última década, al convertir su gol 136 con la camiseta del Deportivo
Morón, y que a partir del miércoles 30 de abril de 2014, lo tendrá además como
el futbolista récord en cantidad de presencias, con nada menos que 309 partidos,
aventajando al recordado paraguayo, Enrique Omar “Coco” Cuenca Zaldívar.
Pese al envión anímico del descuento, el Gallo debería
hacerle paulatino frente a otro adversario silente y complejo, como lo fuera el
cansancio del maratón de encuentros acumulados, que en conjunción con la falta
de ideas propias y el cerrojo defensivo implementado sin pudores por el equipo
de Rezza (de haber podido, hubiesen colocado hasta el bus que los transportara
hasta el Oeste, con tal reforzar el propio arco), derivarían en el
desdibujamiento de un encuentro que jamás brilló, pero cuanto menos resultara
entretenido.
Sin demasiadas chances claras para alcanzar la hazaña, este
Morón de Salvador Pasini agotaría sus reducidos recursos con vergüenza, actitud
y sacrificio, mereciendo sin dudas algo más de suerte, ante un rival pragmático
y amarrete, aunque contundente, que supo sacar ventajas de los horrores
defensivos del Gallo, alzándose con un premio quizá excesivo, en comparación con
su mezquina propuesta futbolística.
Pero es que el fútbol tiene estas cosas, y no por nada lo
han bautizado, entre tantos otros términos, a lo largo de los años, acuñados
por relatores, comentaristas, periodistas gráficos y hasta escritores, como “la
dinámica de lo impensado”.
Y es que en su mejor partido, desde la llegada del “Tano”
Pasini a la dirección técnica, el Gallo vería truncarse su triunfal racha de
cinco victorias consecutivas, quizá como contrapartida necesaria o alguna clase
de “vuelto” divino, a tanta fortuna dispensada (y disfrutada) en alguna de las
contiendas anteriores.
Desde lo numérico, sólo restan seis unidades para
desentenderse por completo e independientemente de terceros, de ese compañero
de viaje tan indeseado como lo ha sido el promedio, durante esta extensa y por
momentos tortuosa temporada. De aquí en adelante, restan cuatro finales y Morón
seguramente dará batalla hasta el final del torneo, con tal de subirse al tren
del Reducido, en la ilusión del anhelado (y demorado) retorno a la “B”
Nacional, tras prolongada espera.
Esta vez no hubo milagro, pero desde ya que el crédito
continúa abierto. En lugar del séptimo, descansó al sexto (partido).
“San Salvador” Pasini,
Bendito tú eres…
Entre todos los técnicos,
Morón es contigo…
HAGAN LIO.
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