jueves, 20 de noviembre de 2014

Ilusiones "reducidas".

Deportivo Morón cumplió con su objetivo deportivo y clasificó finalmente al torneo Reducido de la Primera "B", al empatar en cero con Sportivo Italiano, último cómodo de la Zona "B", en el Nuevo Francisco Urbano, y contando con un puñado de ocasiones claras para ganarlo, a pesar de haber jugado el peor partido en la "era Giunta", con un rendimiento tan preocupante como paupérrimo.

Desde lo estadístico, este equipo que generara al final del partido, más muestras de desaprobación que aplausos, por parte del numeroso público presente (a pesar de jugarse tal decisivo cotejo, en un día y horario ideal sólo para empleados municipales), el Gallo consiguió acceder a una instancia de definición por un ascenso, luego de cuatro largos y aciagos años, en los cuales no sólo que no peleara por nada importante, sino que además y por si fuera poco "karma", en la pasada temporada de la "B" Metro, debió penar hasta el descuento del último encuentro de la fase regular, para poder respirar aliviado, tras eludir el descenso a la "C", frente a la Quinta división de un ya descendido Flandria, en Jáuregui; con suspicacias y polémicas incluidas (como el gol anulado al "Canario", en el complemento, por Ignacio Lupani), y la dolorosa imagen final de un Morón haciendo tiempo, "pinchando la pelota" contra el banderín del córner rival, hasta agotar los segundos reglamentarios, como amargo corolario de una campaña tortuosa e inolvidable por lo padecida.

Desde lo futbolístico, el Morón que salió a jugar y a procurar obtener el último punto que lo separaba de la clasificación definitiva, frente al peor equipo de su Zona "B", la más floja y mediocre de las dos en que resultasen divididos los equipos de la "B" Metropolitana, ofreció más claroscuros que razones para ilusionarse, con un once que apostó a esperar, refugiado en su campo, para salir de contragolpe (lo que conseguiría en contadas ocasiones), sin fútbol ni mucho menos ideas; pero lo que es peor y más preocupante, sin la mínima cuota de rebeldía ni atrevimiento, al punto de resignar el protagonismo del partido, en esta instancia decisiva y frente su gente, en los pies de una visita voluntariosa y digna, pero que jamás debió ser medida ni rival de riesgo, para cualquier conjunto que pretenda luchar por el ascenso sobre bases serias y ciertas, y que no se sienta seducido por conformarse solamente, con la obtención de un objetivo ansiado e histórico, aunque preliminar, pero de vuelo tan corto como fugaz en términos de chances relativas de éxito.

De entrada, el Morón que asomaría en la húmeda tarde del Oeste, resultaría la antítesis de aquél al que nos acostumbraran desde el arribo de Blas Armando Giunta: lejos de asumir el protagonismo desde el arranque y de intentar provocar el error rival cerca de su área, a partir de la asfixiante presión alta habitual, este Morón apocado y amarrete, cedería por completo el trámite del encuentro, hasta transformarse en un auténtico partenaire de su propio destino.

Con un solo punta, dadas las lesiones de Damián Akerman (cómo se lo extraña!!) y también de Mariano Martínez, todas las pocas fichas ofensivas estarían depositadas en un solitario, Leonel Altobelli, quien justifica su desequilibrio desde la velocidad, pero que a cada paso demuestra que no constituye un definidor, como el nueve en su casaca lo indicaba ante Italiano, sino más bien un punta por afuera y con características de asistidor.

De hecho, el propio Altobelli contaría con las mejores opciones para abrir el marcador, pero su ineficacia en los cara a cara con Rodrigo Drago, habrían de confirmar al arquero de la visita como el jugador más destacado del encuentro, más por obnubilaciones y vacilaciones ajenas en la definición (Altobelli tuvo tres mano a mano y todos los pateó al cuerpo del golero "Azzurro"), que por las facultades extraordinarias de un arquero del montón.

En el medio, la inclusión de Gerardo Martínez desde el comienzo, no habría de aportarle el fútbol y la generación de juego que hubiésemos previsto, debatiéndose en la intrascendencia que a veces lo persigue, y que, en definitiva, jamás le ha permitido, a la fecha, transformarse en el crack tantas veces prometido y tan pocas veces consumado.

En este contexto, sin ideas en la zona de gestación y con un único delantero, el Gallo abusaría sistémicamente del pelotazo frontal y previsible, como único recurso ofensivo y casi por obligación, a falta de una genuina voluntad y ambición de búsqueda, facilitando la tarea defensiva del fondo visitante, además de obsequiar la tenencia y hasta el monopolio del balón en el medio, donde Damián Toledo volvería a destacarse casi en soledad, más allá de las buenas intenciones de un siempre impreciso y embarullado, Cristian Lillo.

Al mismo tiempo, y como viene ocurriendo desde hace ya varios partidos, Morón volvería a carecer de salida por la bandas, con un Federico Domínguez más preocupado en la marca, que en pasar al ataque, y que para colmo, cuando comienza a sentir el rigor físico de ese ida y vuelta, empieza también a equivocarse en la toma de decisiones y en los pases, hasta desdibujarse por completo y pasar a transformarse en el favorito de la platea, a la hora de las puteadas y los "recordatorios familiares".

El caso de Cristian Yassogna, por su parte, es igual o más significativo, puesto que siendo un abanderado constante del esfuerzo, la prodigalidad y la solidaridad tácticas, hace demasiado tiempo que ha tenido que resignar sus innegables virtudes y capacidades ofensivas, para abocarse por completo a labores de contención y relevo defensivos, mermando notablemente su rendimiento y su preponderancia superlativa (y presencia goleadora) de la primera mitad del finalizado torneo.

En este punto, y en la previa, ante el "mal de ausencias" en ataque, más de uno creímos que Blas Giunta finalmente y por imperio de la hereje necesidad, devolvería al pobre de Yassogna al rol que mejor le cabe y a su lugar en el mundo y hábitat natural, dentro de un campo de juego. Sin embargo, Yassogna una vez más volvería a distanciarse fatalmente del arco contrario, por recomendaciones tácticas, para seguir por toda la cancha a Elías Di Biasi y, en definitiva, dejar al descubierto una verdad prosaica, que le da sustento al reiterado pedido del técnico: la ausencia absoluta de carrileros naturales, y en particular con predisposición al desgaste y la marca.

Con alguna que otra llegada en todo el primer tiempo, de parte de ambos, dentro de un trámite peor que paupérrimo, en el complemento el local intentaría algo más, tal vez por la íntima verguenza de saber que se estaba defraudando a todo el mundo, o quizá mejor, a sabiendas que un error defensivo o un acierto del rival, lo dejaba automáticamente fuera de todo y con las manos vacías de juego y de resultado.

Allí sobrevendrían los tres mano a mano, dilapidados uno a uno, y de manera inverosímil, por Altobelli, y hasta algún pequeño sofocón en el propio área, cuando el murmullo generalizado comenzaba a crecer y los nervios dentro del campo, también.

Porque, si bien en la última línea se volvería a mantener el arco en cero, ciertos desacoples generarían alguna que otra aproximación de considerable peligro, más allá de otra destacada labor de Rodrigo Lemos (nuevamente, el mejor valor del Gallo), bien acompañado por un correcto partido de Emiliano Mayola.

En el "debe" defensivo, debemos mencionar la tarea con altibajos de un Ariel Otermín, al que le falta lógico rodaje, así como algunas dudas de Sebastián Peratta, en los anticipos, no así debajo de los tres palos y, finalmente, otra desacertada labor de Cristian González, quien no lograra hacer pie cada vez que le tocara jugar, durante todo el torneo. Lo que, en definitiva, no justifica las razones de la repentina ausencia de Nicolás Gásperi (para este cotejo, ni siquiera concentró), salvo que, como intuímos, dichas razones haya que buscarlas fuera de la cancha y por motivaciones extrafutbolísticas.

Con el pitazo final de un correcto, Lucas Di Bastiano, mientras en el terreno de juego, los protagonistas se abrazaban, entre los espectadores de este verdadero fiasco, se dividían los humores entre las reprobaciones encendidas, y quienes preferían optar por un desilucionado y piadoso silencio, sin espacio para los reproches, pero mucho menos para los festejos.

En la platea oficial y hasta en la propia manga, algunos jugadores no entendieron y aceptaron el mensaje y mucho menos quienes los sostienen desde la dirigencia, en un hecho de intolerancia inaudita, tratándose de protagonistas y quienes deben dar el ejemplo, tanto dentro como fuera del maltratado y blando verde césped.

Morón alcanzó el punto que le faltaba para estar tranquilo y así asegurar su clasificación a un torneo Reducido, por un ascenso, como no lo lograba desde hace cuatro años a esta parte.

En un pésimo partido, el equipo de Blas Giunta eligió el peor de los caminos, aquél que lo convirtiese en partenaire de su propio destino, en el Nuevo Francisco Urbano y frente a toda su sufrida e incondicional gente.

Ahora, a pensar en el Tristán Suárez de Ricardo Caruso Lombardi..., pero con las ilusiones "reducidas".



Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.


martes, 18 de noviembre de 2014

Frente al "Accia" del "Tano" Pasini, por la clasificación al Reducido, y una cita con nuestra historia.

Y se termina el campeonato, nomás... Luego de una larguísima vigilia, con motivo de la recuperación de algunos cotejos postergados, correspondientes a la otra zona, el plantel del Gallo ya se halla concentrado, a la espera del partido más importante de los últimos cuatro años.

En efecto, tras varias temporadas de mantenerse ausente de la lucha por el ascenso (algo habitual, en épocas no tan lejanas en el tiempo), hoy el Gallo tiene la chance cierta de volver a clasificarse a un torneo Reducido, que le devuelva la expectativa y la esperanza de pugnar en igualdad de condiciones, en procura de su demorada vuelta a la "B" Nacional, para lo cual deberá obtener un resultado positivo (ya que, hasta el empate convalida su pasaje a la ilusión), cuando este miércoles reciba en el Nuevo Francisco Urbano, la visita del Sportivo Italiano de Salvador Antonio Aurelio Pasini (antecesor de Blas Armando Giunta como técnico de Morón y hacedor del actual plantel), a partir de las 17, sin televisación en vivo y el arbitraje de Lucas Di Bastiano, en el marco de la 22° y última fecha del Torneo de Primera "B", "Osvaldo Guerra".

Con algunos problemas para conformar la dupla ofensiva, dada la fascitis plantar que persigue a Damián Emilio Akerman (y que ya lo marginara del último encuentro, en el triunfo por la mínima frente a la UAI Urquiza, en Villa Lynch), y en las últimas horas, la fuerte contractura, con "perfume" a desgarro, que aqueja al autor del gol en dicho cotejo, Mariano Matías Martínez, el entrenador del Gallo deberá reubicar a Cristian Román Yassogna, en su función original de delantero (casi desde el comienzo del actual semestre, que lo viene haciendo como carrilero por derecha), para acompañar a Víctor Leonel Altobelli, además de convocar a dos puntas de las inferiores del club para el banco de los suplentes, uno con más rodaje en primera, como Javier Pérez, y otro que aún no ha debutado con la camiseta mayor del Deportivo Morón, como lo es, Alan Amarilla (goleador de la Quinta división del Gallito, que cuenta con serias chances de proclamarse campeona en Juveniles "B").

Asimismo, y en la búsqueda de un equipo más ofensivo y con mayor tenencia del balón y generación de fútbol en el mediocampo, para abastecer a los puntas del Gallo, en especial a un Cristian Yassogna, de demostrada capacidad para el anticipo y el juego aéreo, Blas Giunta ensayará con Gerardo Daniel Martínez de entrada, a fin también de aprovechar su buena pegada en las pelotas paradas.

Por la tanto, y con la única modificación manifestada, respecto del equipo que proviene de vencer a la UAI Urquiza (es decir, el "enroque" de "Martínez": Gerardo en lugar de Mariano), los once que saldrán al césped del Nuevo Francisco Urbano, sin dudas que para hacer historia, serán: Sebastián Darío Peratta; Rodrigo Lemos Argañaras (cuatro amarillas), Cristian Leandro González, Emiliano Jonathan Iván Mayola, Ariel Otermín; Cristian Damián Lillo, Damián Ezequiel Toledo, Federico Domínguez; Gerardo Daniel Martínez; Cristian Román Yassogna, Víctor Leonel Altobelli.

Completan el listado de concentrados, uno de los cuales quedará finalmente marginado de los "18": Agustín Javier Gomez; Gastón Eduardo Montero (cuatro amarillas); Emmanuel Pío; Mauro Emiliano Montenegro; Nicolás González; Guillermo Alejandro Suárez; Javier Pérez y Alan Amarilla.

Este miércoles, desde las 17, en el Nuevo Francisco Urbano, frente al "Accia" del "Taño" Pasini, por la clasificación al Reducido y, fundamentalmente, una cita impostergable con nuestra historia.


Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.

domingo, 9 de noviembre de 2014

"La ilusión que nos condena".

A sólo dos jornadas para el telón de cierre del Torneo de Primera "B", "Osvaldo Guerra", el Deportivo Morón llegaba a Villa Lynch, con la obligación matemática de recuperarse de la caída frente a Acassuso y traerse los tres puntos ante el difícil "Furgón", para continuar dependiendo de sí mismo en la lucha por clasificar al Reducido, y al mismo tiempo, con la necesidad de redimirse ante su historia reciente, plagada de sinsabores, falsas promesas y desenlaces amargos.

De entrada nomás, el Gallo adoptaría la fisonomía que le imprimiese desde su asunción, Blas Armando Giunta, con una presión alta asfixiante, en la búsqueda que el bien trabajado y atildado UAI Urquiza, no pudiese salir del fondo con comodidad, y que la pelota no le llegase "redonda" a sus medios, la mayoría de buen pie y peligrosos en dirección vertical al área de Sebastian Peratta.

Sin embargo, y como también le ocurriese frente al "Quemero", Morón sólo lograría mantener esa actitud durante los primeros diez o quince minutos del encuentro, para luego ir desdibujándose paulatinamente, en beneficio del "Duddy" Raúl Pérez e Isaac Suárez, quienes comenzarían a tomar contacto más asiduamente con el balón, primero para emparejar las acciones y poco más tarde para pasar a dominar el desarrollo del cotejo.

Para colmo de males, un Gallo que extrañaría horrores a su goleador histórico, Damián Akerman, ausente por lesión en tamaño y decisivo partido, nuevamente carecería de ideas a la hora de generar fútbol, a partir de otra desafortunada tarea de Federico Domínguez, errático en los pases, como en la toma de decisiones ofensivas.

Ante este panorama, la visita recurriría al pelotazo como recurso sistémico para acercarse hasta el arco del heterodoxo Matías Cano, arquero de la UAI Urquiza, quien durante esa primera etapa tendría bastante poco trabajo y mucha menos exigencia, ante la indisimulable falta de profundidad del Gallo.

Así las cosas y al igual que en los últimos encuentros, el abanderado del esfuerzo y de la ambición ofensiva, volvería a provenir desde la última línea defensiva del once de Blas Giunta, siendo nuevamente Rodrigo Lemos el punto más alto del equipo durante ese primer tiempo y el jugador más regular a lo largo de todo el cotejo, además de erigirse en aquél que habría de marcarles a sus compañeros el camino del juego asociado, como argumento de control y posterior desequilibrio.

Con todo, dentro de un parcial chato y deslucido, la última línea del Gallito volvería a ganar en solidez, tanto es así que el único mano a mano que afrontaría Sebastían Peratta, se generaría promediando esa primera etapa, con un ingreso solitario de Ezequiel Vidal, tras habilitación de Raúl Pérez, cuyo remate goleador, para fortuna de Morón, habría de salir cruzado y apenas ancho, sobre el poste derecho y más lejano del " Flaco".

Ya en el complemento, evidentemente hubo de registrarse en zona de vestuarios, un "shampoo y crema de enjuague", marca "Giunta", de innegable eficacia, puesto que desde el arranque del segundo tiempo, la actitud del equipo resultaría absoluta y definitivamente distinta.

En un par de corridas ofensivas, versiones mejoradas de Mariano Martínez y de Leonel Altobelli, comenzarían a preocupar y a desnudar las vulnerabilidades defensivas del local, como anticipo de lo que sucedería minutos más tarde, para definir el encuentro a favor de un Morón, decididamente más ambicioso y de mayor carácter y mejores recursos.

Con el telón de fondo de un Deportivo Morón, otra vez protagonista y dominador de las acciones, Leonel Altobelli (más parecido al de la ida, frente a la misma UAI Urquiza), desbordaría sobre el carril izquierdo y cuando se disponía a quedar cara a cara con el arquero, habrían de cometerle un claro penal, en el único acierto de un lamentable arbitraje de Gonzalo López Aldazábal (una vez más y van??...). Un par de minutos más tarde, sobre los '16 del complemento, una gran ejecución de Mariano Martínez comenzaría a marcar en el resultado, la supremacía que el Gallo ya ejercía en el juego.

Con la ventaja parcial, la visita se retrasaría unos metros y apostaría a sentenciar la contienda, por vía del contraataque, mientras crecía exponencialmente la tarea de los defensores y del doble cinco del Gallito, en especial de un recuperado Damián Toledo.

Pero como el local se había adueñado por necesidad del balón, aunque todos sus intentos ofensivos se neutralizaban en los últimos metros, mediante centros previsibles para el destaque de Emiliano Mayola, Cristian González y del reaparecido Ariel Otermín, en función de lateral zurdo, Blas Giunta optaría por el "enroque" de "Martínez", para que Gerardo tenga el balón en el medio y comande las contras del Gallo (en lugar de un cansado, Mariano).

Y este talento único, pero indescifrable e impredecible, llamado Gerardo Daniel Martínez, en esta ocasión (clave, por cierto), habría de desempolvar sus mejores galas de "príncipe", como frente a Platense, para en '25 minutos en cancha desarrollar un fútbol de "galera y bastón", como seguramente rara vez se haya visto por el "Monumental de Villa Lynch".

Y si hasta estuviese a punto de convertir un gol antológico, desde poco menos que la mitad de la cancha, que para evitarlo sería necesario de otro recurso de antología, esta vez a cargo de Matías Cano, para rechazar sobre la línea y de chilena (sí, leyó bien..., de "chilena"!!), cuando la trayectoria milimétrica de aire, ya había superado el rango de acción de los brazos del arquero, y fuese necesario que pusiera en práctica, una tan impensada como efectiva in extremis "pirueta" con sus piernas, para malograr lo que merecía ser un golazo y pedía constituirse en el segundo tanto del Gallo.

Sin puntería ni aire para la estocada final en un par de contragolpes, de allí y hasta el pitazo final, Morón controlaría las acciones en el medio y en defensa no soportaría sobresaltos de envergadura, alzándose con tres puntos decisivos, en un reducto difícil y ante un rival no menos "chivo", quedando a las puertas de la clasificación a un petit torneo por un ascenso, como no ocurría desde hace cuatro años.

Morón debía visitar a la UAI Urquiza en Villa Lynch, con la obligación de ir en búsqueda de mucho más que los tres puntos, para seguir dependiendo de sí mismo, desde lo matemático, así como redimirse en lo histórico, de este "karma" no tan reciente de frustraciones, heridas mal avenidas y finales para el olvido.

Y hoy, con su parte de la tarea cumplida, se halla a sólo un paso de su propio destino, en esta compartida "ilusión que nos condena", llamado "Reducido".

Y..., una vez adentro..., quién te dice!!.


Gustavo Adrián Requelme
@elgallogustavo.

                                 Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).

viernes, 7 de noviembre de 2014

A Villa Lynch, por mucho más que los tres puntos.

A menos de 96 horas del "baldazo de agua helada" del último martes, en el Nuevo Francisco Urbano, con la derrota del Gallo por la mínima, frente a Acassuso, este Morón que pudo asegurarse su clasificación al G6 y, sin embargo, fiel a sus altibajos y ciclotimia, volviera a complicarse prácticamente solo, de no ser por la colaboración inestimable de resultados ajenos, este sábado desde las 13.05, deberá afrontar una verdadera "final del mundo", ante la UAI Urquiza en Villa Lynch, con televisación en vivo de TyC Sports y el arbitraje de Gonzalo López Aldazábal, en el marco de la 21° y anteúltima fecha de la Zona "B", del Torneo de Primera "B", "Osvaldo Guerra".

Sin margen de error alguno y en una definición para el infarto, de su clasificación al Reducido, el Deportivo Morón encarará este sábado, el encuentro más importante de los últimos cuatro años, lapso durante el cual sus pobres campañas lo privaran de luchar por algo trascendente, desde su anterior participación en un petit torneo por la chance de un ascenso a la "B" Nacional, en la primera campaña como técnico de Oscar "Cachín" Blanco.

Con una temporada para la angustia, la última, donde Morón lograra escaparle al descenso, recién en la jornada de cierre del pasado torneo, frente a la Quinta división reforzada de un Flandria ya descendido, cuya sufrida igualdad en el "Carlos V" le permitiese finalmente mantener la categoría, a costa del descenso de Defensores de Belgrano y no sin suspicacias ni polémicas (como el gol anulado al "Canario", por el árbitro de aquél encuentro, Ignacio Lupani), este Gallo que arrastra una historia durísima de pérdidas y sinsabores, desde hace casi un cuarto de siglo (una verdadera "eternidad sin alegrías", en la vida de cualquier mortal e hincha promedio), sin dudas que se halla ante la gran oportunidad en los últimos cuatro años, de clasificar a un hexagonal final, con el objeto de luchar en pie de igualdad por un anhelado y demorado ascenso.

Para ello, no tendrá más alternativa que ir en procura de los tres puntos en disputa, en cancha del viejo "Furgón", un equipo complicado y que mantiene un invicto acumulado de nueve fechas, y que con una unidad menos que el Gallo y Barracas Central, aspira al mismo objetivo clasificatorio, acicateado por haberle quitado el invicto a Los Andes, en la jornada pasada, para complicarle al "Milrayitas" un ascenso directo, que hasta hace muy poco, parecía cosa juzgada.

En consecuencia, con la necesidad y obligación primigenia de ganarle a la UAI Urquiza y, horas más tarde, apostar a que el "Azzurro" de Salvador Pasini le de una mano a sus ex dirigidos, arrebatándole algún punto al "Camión" de Salvador Daniele, Blas Armando Giunta, tras la decepcionante producción ante el "Quemero", planea realizar tres cambios, uno por línea, con los ingresos de Ariel Otermín (luego de una larguísima ausencia por sucesivas lesiones), Cristian Damián Lillo y Víctor Leonel Altobelli, en lugar de Gastón Eduardo Montero, Emmanuel Pío y nada menos que Damián Emilio Akerman, "herido" por una molesta fascitis plantar, que lo viene aquejando y disminuyendo físicamente desde hace un par de partidos.

Por lo tanto, los once del Gallo que irán por la victoria más importante en los últimos cuatro años, frente a la UAI Urquiza en Villa Lynch, el sábado desde las 13.05, con televisación en vivo de TyC Sports y el arbitraje de Gonzalo López Aldazábal, serán los siguientes: Sebastián Darío Peratta; Rodrigo Lemos, Cristian Leandro González, Emiliano Jonathan Iván Mayola, Ariel Otermín; Cristian Román Yassogna, Damián Ezequiel Toledo, Cristian Damián Lillo, Federico Domínguez; Mariano Matías Martínez, Víctor Leonel Altobelli.

Completan el listado de convocados, uno de los cuales quedará marginado del banco de los suplentes: Agustín Javier Gomez; Nicolás Miguel Gasperi; Gastón Eduardo Montero; Emmanuel Pío; Mauro Emiliano Montenegro; Gerardo Daniel Martínez; Guillermo Alejandro Suárez y Javier Pérez.

A Villa Lynch, por mucho más que los tres puntos... Por la gloria y las alegrías perdidas... Por Morón, por su gente y su historia.

Nada más..., y nada menos.


Gustavo Adrián Requelme
@elgallogustavo.

                              Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).

miércoles, 5 de noviembre de 2014

"El Gran Juego de la Oca", según el Gallo.... Otra vez sopa.

Y cuando todos esperábamos por ese salto de calidad definitivo y esa nueva muestra confirmatoria de carácter, propia de cualquier equipo que alcanza finalmente la madurez colectiva necesaria, para poder cimentar sobre bases sólidas, cualquier aspiración seria de éxito deportivo, el Deportivo Morón nos devuelve siempre, más tarde o más temprano, sin importar los circunstanciales intérpretes, a esa realidad cruel y repetida de profesía autocumplida, en la que los sueños se nos suicidan en el terreno de las certidumbres y las amarguras conocidas, de manera inexorable y desde hace nada menos que 25 interminables años.

En efecto, luego del bochorno con Barracas y la impotencia del cero frente a Comunicaciones, el último viernes, Morón había logrado repentinamente borrar los escándalos, las dudas subyacentes y los familiares demonios de siempre, a caballo de un triunfo de aquellos que quedan en la memoria colectiva y, fundamentalmente, suelen constituír un punto de inflexión, en tanto inicio muchas veces de procesos de fortalecimiento y consolidación grupales, cuya emergente de confianza suele conducir en varios casos, a la adquisión permanente de esa mística necesaria, para la consecusión exitosa de los grandes y trascendentes logros.

Sin embargo, este Morón que desde hace 25 largos años, viene jugando (y perdiendo) con el destino, a una suerte de "Gran Juego de la Oca", se ha caracterizado por múltiples y reiterados tics, aunque seguramente uno de ellos habrá de marcarnos a fuego durante ese histórico y sin embargo vigente lapso: el hecho irrefutable de, sin importar los intérpretes de turno, jamás ganar ese partido consolidatorio o "bisagra", que nos catapulte a la cima de una tabla de posiciones o, como en este caso, nos prolongue la efímera alegría, erigiéndonos definitivamente como el conjunto previsible y serio, aspirante a los logros históricos y los momentos imborrables.

Sin ir más lejos y a nefasto tono con este designio casi karmático, este martes frente a Acassuso, frente a su propia gente, en el Nuevo Francisco Urbano, el once de Blas Armando Giunta respondió casuísticamente a la realidad inalterable de los últimos 25 años, perdiendo en casa el partido que no debía perder, para una vez más y de manera inexorable, responder con otra bofetada a las ilusiones renovadas de un público del Gallo que, también nuevamente, se retiraría del estadio con el consabido y no por ello menos amargo, repetido sabor de la decepción y el desencanto mal avenidos.

En rigor de verdad, si bien se trataba de un rival complicado y un encuentro sin dudas "perdible", en la previa y de antemano, lo que agudizaría el sabor a hiel de la derrota, sería la forma y el desarrollo del cotejo, más que el revés en sí mismo, dado que este ordenado y mediocre Acassuso (y sin embargo, serio aspirante al título hasta las últimas fechas, por innegables méritos propios, como así también deméritos ajenos), habría de llevarse el triunfo con tan poco que, como bien reza el tango, "si dan ganas de balearse en un rincón".

Tan sólo le bastaría un orden casi granítico por definición, un mediocampo con un fuera de serie como Lucas Mazzulli y dos delanteros interesantes y generadores de zozobra, dándose el lujo de jugar casi con diez hombres efectivos en cancha, por contar (o mejor dicho, no contar) con nuestro conocido Gastón Ada entre sus filas.

Así las cosas, en un primer tiempo frío y mal jugado por ambos bandos, donde la "figura" excluyente de una cancha en muy mal estado, sería la "imprecisión", las únicas dos ocasiones manifiestas de gol, habrían de revelarse sobre el arco de Sebastián Peratta, dilapidadas tanto por Facundo Pumpido, como por Damián Salvatierra, en éste último caso, de manera increíble, debajo del mismo arco.

En el complemento, un Morón sin fútbol ni ideas, aún con el ingreso de Gerardo Martínez, que fiel a su estilo, pasó de príncipe a mendigo, sin solución de continuidad y en tan sólo 96 horas, desde su determinante actuación en la noche de Vicente López, y en medio de un desarrollo que presagiaba a gritos un paupérrimo cero a cero, habría de perderlo por mérito propio, a partir de una sucesión de horrores en el área chica, tras uno de tantos centros cruzados que enviara el "Quemero", y que evidentemente, tanto lastimaran a una defensa que supo estar seis partidos sin recibir goles en contra, y hoy demuestra vulnerabilidades de sus peores épocas.

Con un Sebastián Peratta, de noche tan negra como su buzo, y responsable de la mala salida en el cabezazo previo al tanto de Mazzulli (sin contar otras acciones en falso, de similares características a las del gol de la visita), la reiterada y floja tarea de la última línea, habría de completarse con un Emiliano Mayola regular, aunque lejos de su mejor nivel, y un Cristian González bajísimo, quien rechazara hacia su propio arco, facilitando el rebote manso, para el puntazo goleador del volante central de "Ssuso", además de otro nuevo error de cálculo en el salto, al igual que frente a Platense, para la habilitación perfecta a Vega, sin mencionar su tendencia a "fajarse" con algún rival de turno (en este caso, Pumpido), al igual que en sus peores épocas, previas a su préstamo en Unión de Mar del Plata.

Por fortuna, la única excepción a la regla del fondo del Gallo, y en definitiva de todas las líneas, resultaría nuevamente ese pequeño y silencioso "gigante", llamado Rodrigo Lemos, quien además de clausurar su andarivel, devendría asimismo en el mejor y más claro "delantero" del opaco once de Giunta, generando con sus subidas, las escasas variantes ofensivas que evidenciaría el equipo, tanto es así que a poco estaría de ser el artífice de un nuevo penal a favor.

Muy distinta sería la actuación del "indultado" Gastón Montero, quien se mostraría bien lejos del mejor Montero, previo al bochorno compartido con Jonatan Páez Carate. En el medio, mientras tanto, poco y nada, con la vuelta de un Damián Toledo por debajo del nivel conocido, un Emnanuel Pío que no gravitaría como en otros partidos, a los que debemos agregarles un Cristian Yassogna cada vez más bajo en su nivel y, al mismo tiempo, cada partido más necesario en su rol original de delantero, más un Federico Domínguez que sin dudas, debió haber jugado el peor encuentro desde su arribo.

Y en ofensiva, peor que menos, con un Mariano Martínez de regreso a sus bajones e intrascendencias, y un Damián Akerman visiblemente disminuido en su condición física, a consecuencia de una molestia que ya lo marginara antes de tiempo, durante el complemento frente a Platense.

Tan pobre habría de ser la actuación del equipo en todas sus líneas, pero con especial hincapié en ofensiva, que las dos únicas jugadas de verdadero peligro generadas por Morón, habrían de tener lugar en tiempo cumplido y en el descuento, ambas dilapidadas por el ingresado, Víctor Leonel Altobelli.

En definitiva, este pálido Deportivo Morón, que pareció haber agotado su cuota de carácter en Vicente López, volvió a complicarse solo en sus sueños de Reducido, puesto que deberá esperar un resultado positivo de Comunicaciones, frente a Barracas Central, para asegurarse que el "Camionero" no le vuelva a arrebatar su posición de privilegio, dentro del selecto grupo de clasificados al G6.

Asimismo, este próximo sábado, frente a la UAI Urquiza, en Villa Lynch, este equipo deberá mentalizarse para afrontar una verdadera final, ante otro de los aspirantes al hexagonal por el tercer ascenso, que muy posiblemente determine "a plata o mierda", el futuro inmediato de un plantel concebido y presupuestado para acceder a la "B" Nacional.

Veremos de qué lado saldrá finalmente el dado, durante las venideras y definitivas jornadas, dentro de este cruel "Gran Juego de la Oca" que venimos padeciendo impiadosamente, desde hace 25 años, sin importar sus protagonistas.

Otra vez sopa??... (!!).


Gustavo Adrián Requelme
@elgallogustavo.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Con algunos regresos e "indultos", el Gallo busca asegurarse el G6, frente al "Quemero".‏

Foto: www.elblogdelgallito.blogspot.com.ar
Luego de la importante prueba de auténtico carácter, como lo constituyera el triunfo del último viernes, ante un rival históricamente esquivo como Platense, en un escenario casi siempre adverso como Vicente López, un Gallo retemplado y nuevamente en puestos de G6, procurarán este martes, desde las 21.05, sumar tres nuevos puntos que lo consoliden en sus aspiraciones de Reducido y, al mismo tiempo, le permitan acercarse definitivamente al segundo de la Zona "B", precisamente su rival en el Nuevo Francisco Urbano: el siempre duro y complicado Acassuso, en cotejo televisado por TyC Sports y con el arbitraje de Yamil Possi (con algún antecedente desagradable, en un pasado choque frente al "Quemero", a partir de un gol mal anulado a Mariano Martínez), correspondiente a la 20° y antepenúltima fecha del Torneo de Primera "B", "Osvaldo Guerra".

Con respecto al once que venciera por 2 a 1 a Platense, revirtiendo con ambición y sacrificio, un encuentro que había comenzado complicado en el resultado, con la ventaja parcial del "Calamar", Blas Armando Giunta planea realizar dos modificaciones y mantiene dos incógnitas (o, como solemos decir en estos casos, las dudas son nuestras y no del entrenador del Gallo), con el reingreso de Damián Ezequiel Toledo, tras cumplir su jornada de suspensión por llegar al límite de las cinco amarillas, en lugar de Cristian Damián Lillo (que de esta forma, o bien retornará al banco de los relevos, o bien continuará en el once de inicio, en lugar de Emmanuel Pío).

Asimismo, la segunda modificación será el retorno de entrada, de Gastón Eduardo Montero (en lugar de Cristian Leandro González), "indultado" en el último partido y que volviese al carril izquierdo de la defensa, desde el banco, cuando el Gallo ya había dado vuelta el resultado ante "Tense", pero jugaba con tres en el fondo, en una variante táctica que dispusiera el cuerpo técnico, con innegable éxito, ante el parcial adverso y la obligación de ir a buscar el triunfo. 

Por último, la duda restante radica y se ubica geográficamente en el ataque del Deportivo Morón y más precisamente con respecto al acompañante de Damián Emilio Akerman en ofensiva, dado el buen partido de Mariano Matías Martínez, en el "Ciudad de Vicente López" y, al mismo tiempo, la disponibilidad de Víctor Leonel Altobelli, tras purgar las dos fechas de suspensión, luego de su expulsión frente a Barracas Central, en el primer episodio de la "tragicomedia" de absurdas tarjetas rojas, en aquél inolvidable (por lo escandaloso, claro está) encuentro en Olavarría y Luna.

En consecuencia, los titulares del Gallito que irán en búsqueda de comenzar a asegurarse su plaza en el hexagonal, frente a Acassuso, en el Nuevo Francisco Urbano, este martes desde las 21.05, televisado, serán los siguientes: Sebastián Darío Peratta; Rodrigo Lemos, Nicolás Miguel Gásperi, Emiliano Jonathan Iván Mayola, Gastón Eduardo Montero; Cristian Román Yassogna, Damián Ezequiel Toledo, Emmanuel Pío, Federico Domínguez; Damián Emilio Akerman (capitán), Mariano Matías Martínez.

Completan la lista de concentrados, uno de los cuales quedará afuera del banco de los suplentes: Agustín Javier Gómez; Cristian Leandro González;  Cristian Damián Lilo; Mauro Emiliano Montenegro; Gerardo Daniel Martínez; Guillermo Alejandro Suárez, Javier Pérez y Víctor Leonel Altobelli.


Gustavo Adrián Requelme
@elgallogustavo.

viernes, 31 de octubre de 2014

A Vicente López, por la recuperación, el reducido y el "Marrón"

Luego del empate en cero, con sabor a derrota, frente a Comunicaciones en el Nuevo Francisco Urbano, el plantel del Gallo buscará recuperar el cuarto y último lugar clasificatorio al hexagonal, por la Zona "B", del que fuera momentáneamente despojado por Barracas Central, quien precisamente deberá quedar libre en la 19° fecha del Torneo de Primera "B", "Osvaldo Guerra".

Claro que para ello, deberá visitar un reducto siempre difícil, como es el "Estadio Ciudad de Vicente López", para intentar derrotar a un Platense que estadísticamente ha sido un verdadero "Calamar gigante" para el Gallo, dada la enorme paternidad en los números, que esperemos en esta ocasión registre una de sus escasas excepciones a favor del Deportivo Morón, este viernes a las 21, sin TV y el arbitraje de Sebastián Bresba.

Con tres cambios, respecto del once que iniciara el encuentro frente al "Cartero", Blas Giunta intentará imprimirle "sangre joven" a un equipo que no respondiera en las últimas dos jornadas (derrota 2 a 0 con Barracas, la tarde del escándalo "Páez-Montero", y la referidad igualdad en cero ante "Comu", del pasado sábado), máxime en presencia de las últimas cuatro finales del torneo, que definirán la suerte del Gallo en el presente campeonato y la gran diferencia entre la clasificación a un reducido con la expectativa de un demorado ascenso o, por el contrario, otra temporada de frustración ante un nuevo objetivo malogrado, a pesar de la enorme erogación presupuestaria (otra vez...).

En definitiva y dado algunos bajos rendimientos, Giunta optará por jugársela con dos juveniles del club, como lo son el delantero o volante ofensivo, Sergio Pereyra (quien aún no debutó en primera) y el punta Javier Pérez, quien ingresara unos minutos ante el "Cartero", en lugar de Mariano Martínez, a a quien volverá a reemplazar desde el arranque, ante el "Marrón". Pereyra, por su parte, tendrá su "bautismo de fuego" este viernes, sustituyendo a Damián Ezequiel Toledo, pieza fundamental de un irregular mediocampo, y que ante Comunicaciones recibiera su quinta tarjeta amarilla. En este caso, será nuevamente Emmanuel Pío, quien comparta la doble función de contención y primer pase ofensivo, con el debutante Sergio Pereyra.

Por último, la tercera y última modificación será el repentino regreso al primer equipo, del sancionado sólo económicamente, Gastón Eduardo Montero, en lugar de Cristian Leandro González, quien ocupará un lugar entre los relevos. Es de destacar que Montero pudo volver a ser tenido en cuenta por el cuerpo técnico, en las últimas horas, al conocerse la sanción disciplinaria de una sola fecha, por el papelón de las trompadas con  Jonathan Páez, suspensión que de esta manera, resultara saldada el último sábado, frente a Comunicaciones.

En consecuencia, los titulares del Gallo que irán en procura de tres puntos históricamente esquivos, pero decisivos en este final de torneo, en una nueva e interesante prueba de carácter para el equipo: Sebastián Darío Peratta; Rodrigo Lemos, Nicolás Miguel Gásperi, Emiliano Jonathan Iván Mayola, Gastón Eduardo Montero; Cristian Román Yassogna, Emmanuel Pío, Sergio Pereyra, Federico Domínguez; Damián Emilio Akerman (capitán), Javier Pérez.

Completan el listado de concentrados, de cara al partido de este viernes, desde las 21, en Vicente López: Agustín Javier Gómez; Cristian Leandro González; Matías Leonel Chapa; Cristian Damián Lillo; Mauro Emiliano Montenegro; Gerardo Daniel Martínez; Guillermo Alejandro Suárez y Mariano Matías Martínez (uno de los cuales quedará marginado del banco de los suplentes).

Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo