jueves, 16 de abril de 2015

Frente al "Lechero", con cuatro cambios, para volver a ganar en la "fortaleza".

Tras una nueva derrota de visitante, la tercera consecutiva, este Morón irregular que, cada quince días, se aleja cada vez más de la punta del campeonato y parece recortar drásticamente sus aspiraciones futura (de no comenzar a sumar en lo inmediato, fuera de casa), regresa al Nuevo Francisco Urbano, su "fortaleza" particular, para volver a hacerse fuerte y sumar de a tres, cuando este viernes desde las 17, reciba a Tristán Suárez, con el arbitraje de Yamil Possi y la televisación de "Pacífico TV Morón" (a través de su canal de YouTube), en el marco de la undécima fecha de la Primera "B".

Con cuatro modificaciones, respecto del once que proviene de caer en Vicente López, ante Platense, Blas Armando Giunta apostará al regreso de Sebastián Darío Peratta en el arco, en lugar de Carlos David Morel, vuelta que, sin embargo, no constituirá la única, puesto que en defensa, Rodrigo Lemos recuperará la titularidad en desmedro del juvenil Cristian Broggi, al igual que Nicolás Miguel Gásperi, quien retornará al primer equipo tras largo tiempo, relegando de este modo, a Gabriel Darío Díaz, de flojo rendimiento en las últimas fechas.

Asimismo, el cuarto y último cambio, dispuesto por el cuerpo técnico del Gallito, para recibir la visita de otro conjunto irregular, como lo es el "Lechero" de Pedro Damián Monzón, será el ingreso desde el inicio de Lucas Sebastián Nanía, en lugar de Jonathan Páez, presumiblemente para volver a desempeñarse por el carril izquierdo del mediocampo, pasando una vez más al círculo central, Federico Domínguez, para conformar el doble cinco con Cristian Damián Lillo, modificación habitual ante cada encuentro de local, que se repite justamente a la inversa, en la antesala de un nuevo cotejo de visitante.

En consecuencia, los titulares del Gallo que enfrentarán a Tristán Suárez, este viernes desde las 17, en otro día y horario inconveniente para buena parte del público de Morón, a excepción de los agentes municipales, serán: Sebastián Darío Peratta; Rodrigo Lemos Argañaraz, Nicolás Miguel Gásperi, Emiliano Jonathan Iván Mayola (cuatro amarillas), Ariel Otermín; Cristian Román Yassogna, Cristian Damián Lillo, Federico Domínguez, Lucas Sebastián Nanía; Gerardo Daniel Martínez; Víctor Leonel Altobelli.

Completan la lista de concentrados, uno de los cuales quedará afuera del banco de los suplentes: Carlos David Morel, Gabriel Darío Díaz, Cristian Broggi, Jorge Ferrero, Jonathan Páez, Adrián Maximiliano Peralta, Javier Emanuel Pérez y Diego Alfonso Barrios Suárez.

Por tres nuevos puntos en la "fortaleza" del Nuevo Francisco Urbano, en la antesala de una posibilidad inédita en la actual temporada: ganar dos partidos de manera consecutiva, teniendo en cuenta que, en la próxima jornada (la duodécima), enfrentará al Deportivo Armenio, también de local.

"Eramos tan pobres"...


Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.



                        Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).

sábado, 11 de abril de 2015

El "Síndrome Blas Armando Giunta"...

La delgada línea que puede separar la convicción, de la necedad, suele estar dada exclusivamente por la justificación del necio. De allí, y hasta llegar a la contumacia (es decir, la repetición en el error), sólo es preciso recurrir a la obstinación, para justificar a través del tiempo, aquellas sinrazones que el necio disimula como un sistema de ideas, creencias y certezas, a pesar de las evidencias y los reveses incontrastables que genera la realidad.

Morón volvió a salir lejos de casa, y previsiblemente, a caer de visitante, esta vez por 2 a 1 frente a Platense, acrecentando un ya casi vergonzoso récord en dicha condición, de un solo punto sobre quince unidades posibles.

De igual modo, este Morón de Blas Armando Giunta, repitió los mismos "crímenes y pecados" que exhibe cada vez que el calendario lo obliga a jugar fuera del Nuevo Francisco Urbano, en otra muestra contundente de la inutilidad manifiesta y flagrante de un sistema táctico tan mezquino, como previsible para sus rivales e inconducente para los intereses propios.

De esta manera, Morón acumuló su cuarta derrota en tan sólo diez fechas, en lo que va del actual campeonato de la categoría, todas en condición de visitante (las últimas tres, de manera consecutivas), lo que invalida cualquier especulación o intención de hacerse "fuertes" de local, puesto que, en proyección y en el mejor de los escenarios futuros, cosechando sólo el cincuenta por ciento de los puntos disponibles, resultará imposible imaginarse con alguna chance cierta de pelear algo serio, más allá de las últimas posiciones de un hipotético reducido (en el cual también será necesario, al menos, jugar un encuentro fuera de casa).

Y es que el Gallo se ha transformado en un equipo absolutamente previsible, en lo táctico y desde lo previo, a partir de la reiteración estéril y compulsiva de un sistema de juego que, para este cuerpo técnico, parece más bien una ideología o un dogma absoluto e inmodificable, más por imperio de la necedad que de una auténtica convicción, desestimada cada quince días, ante la reiteración abrumadora de resultados adversos.

Otra vez este Morón, y ya no es noticia, volvió a apelar a una rigidez sistémica que, con algunas variaciones nominales ocasionales, jamás varía en esencia, ante el amarretismo exacerbado y la falta de vocación y decisión que parte invariablemente desde el vestuario.

Con el 4-4-1-1 de costumbre, la intención de robustecer el mediocampo con el ingreso de Jonathan Páez, y la orfandad conocida de Leonel Altobelli como única alternativa ofensiva, el Gallo volvió a salir a "ver qué pasaba" con el partido y su rival de turno, pretención que habría de perdurarle por menos de quince minutos, hasta en que la primera búsqueda profunda el local consiguiera la apertura y, consecuentemente, se le volvieran a "quemar los papeles", a un Blas Giunta, cuyos caprichos y empecinamientos tácticos le están costando demasiado caros a este Morón impotente fuera del Oeste.

Con el 0-1 abajo, y las búsquedas recortadas a una patriada de Altobelli o un acierto de pelota parada de Gerardo Martínez, el entrenador del Gallo daría renovadas muestras de su desorientación de costumbre, cuando a los '39 del primer tiempo dispusiera el ingreso de Lucas Nanía en lugar de Federico Domínguez, a quien, también previsible desde la previa, volvería a desaprovechar en sus condiciones técnicas y sus capacidades para generar juego asociado, siempre y cuando decida hacerlo partir desde el medio, y no obligándolo a "hacer una banda" que no siente y que, ha quedado demostrado, lo limita y restringe en sus verdaderas potencialidades.

Fiel a su estilo de extrema cautela, aún en desventaja, el cambio debería haber sido un delantero, con Javier Pérez y Diego Barrios Suárez en el banco, y seguramente por alguno de los dos "cinco" de marca (Cristian Lillo y el mencionado Páez), puesto que con Nanía en cancha y por sus condiciones naturales de enganche, el Gallo regalaría la banda izquierda (por la que, cuanto menos, Domínguez aseguraba marca) y, al mismo tiempo, no variaría en absoluto la soledad ofensiva de Altobelli, dado que ni Gerardo ni el propio Nanía, habrían de ir lo suficientemente "arriba", como para acompañar al "Llanero Solitario" de la visita.

Ya en el segundo tiempo, y a pesar de la sana intención colectiva de arribar al empate, a partir de una mayor presión en el medio, aunque carente de claridad y, fundamentalmente, de profundidad en los últimos metros, Giunta demoraría '57 en decidirse a incluir en cancha a otro punta, con el ingreso de Javier Pérez en reemplazo de Cristian Broggi, variante que obligaría a retroceder aún más, prácticamente hasta la posición de lateral derecho, a un Cristian Yassogna que toda su vida se desempeñó como delantero, y hoy por hoy, con este cuerpo técnico, en cualquier momento termina jugando de arquero.

Sobre los '25 del complemento y por la banda izquierda que obligadamente, abandonara de manera prematura Federico Domínguez, Leonardo Morales ensayaría una conexión entre ex compañeros en Villa San Carlos, para tomar adelantada a toda la última línea visitante y, con una gran habilitación, permitir otra buena definición de Pablo Miranda, para el 2 a 0 de Platense, en su primera incursión ofensiva seria en los segundos '45.

El descuento de Leonel Altobelli (el quinto tanto en la temporada), diez minutos más tarde, tras un centro largo, la habilitación de cabeza de Diego Barrios Suárez (en cancha desde los '27, en lugar de un Páez que transitaba al límite de la doble amarilla), y una definición solitaria y contundente, fiel a su estilo, tras deshacerse en el área chica de tres defensores y rematar cruzado al gol, generaría al igual que en otros encuentros de visitante, la falsa sensación de hallarse "en partido" y a tiro de un empate, por el que jamás hizo suficientes méritos, más allá de la actitud, la voluntad y la vergüenza deportiva de algunos.

Sin otra llegada de peligro, sobre el arco de Ezequiel Mastrolía, como para robustecer las ganas e intenciones de alcanzar el empate "heroico", el pitazo final de Ignacio Lupani castigaría una vez más, la intrascendencia y mezquindad de este equipo fuera de casa, temores repetidos y transmitidos como dogma desde el vestuario, por un cuerpo técnico que volvería a dar "espectáculo", con otra expulsión por reclamar desmesuradamente una infracción no cobrada, aunque con un desenlace atenuado, respecto del "sainete" exhibido en ese mismo estadio, meses atrás, en otra dura derrota de visitante, aquella vez frente a Acassuso.

Es que este Morón previsible, de sistemas tácticos presumibles e idénticos fracasos lejos del Nuevo Francisco Urbano, caería derrotado sin atenuantes, por cuarta vez en diez partidos, acumulando una marca desastrosa de un solo punto de visita, sobre quince unidades posibles.

Y es que, en definitiva, lo que suele dividir esa delgada línea entre la convicción verdadera y la simple necedad, no es otra cosa que la justificación, precisamente del necio.

Lo que en Morón, por estos días, ya empieza a conocerse con nombre y apellido: el "Síndrome Blas Armando Giunta", de "miedo fóbico" lejos de casa.

Tendremos cura, Gallito?...


Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.


 
                       Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).

viernes, 10 de abril de 2015

"Cazuela de Calamares", una buena opción para el mediodía de sábado del Gallito.

Luego del trabajoso triunfo frente a Villa San Carlos, en una de las producciones colectivas más flojas, dentro del inexpugnable reducto del Nuevo Francisco Urbano, el Gallo vuelve a salir fronteras afuera, con la intención de afrontar con éxito y saldar su mayor cuenta pendiente en la temporada: ganar de visitante.

En el "Estadio Ciudad de Vicente López", terreno históricamente adverso para el Gallo, el equipo de Blas Armando Giunta visitará a un Platense que llega golpeado, pero que siempre resulta un rival esquivo y complicado, verdadero "karma" que este irregular Deportivo Morón intentará revertir con un triunfo, como ocurriese la última vez que se enfrentaran en ese escenario, cuando se enfrenten este sábado desde las 13.05, con televisación en vivo de TyC Sports y de los Amigallos de "Pacífico TV Morón", a través de su canal de YouTube, con el arbitraje de Ignacio Lupani, en el marco de la 10° fecha del campeonato de la Primera "B", temporada 2015.

Con una sola modificación, respecto del once de inicio ante "La Villa", hace exactamente una semana, el Gallito intentará dotar de mayor marca al mediocampo, con el ingreso de Jonathan Páez en lugar de Lucas Nanía, para desempeñarse como "doble cinco", junto a Cristian Lillo, desplazándolo hacia la izquierda a Federico Domínguez, sector por el que jugase, la fecha pasada, el sustituído Nanía.

Asimismo, el Gallo de Blas Giunta seguirá apostando al buen momento de algunos de sus hombres, como Leonel Altobelli y Gerardo Martínez, acompañados por un medio "combativo" en el círculo central, y de mejor pie y mayor tenencia del balón por los extremos, con Federico Domínguez por izquierda, y Cristian Yassogna sobre la derecha; aguardando por un mejor nivel colectivo en defensa, más allá del siempre sólido Emiliano Mayola y la grata sorpresa de Cristian Broggi, hasta desembocar en una buena presentación de Carlos Morel quien, sin descollar ni mucho menos, se ha mostrado más seguro y levantado considerablemente su nivel, fundamentalmente, frente a Defensores y San Carlos.

En consecuencia, los titulares del Deportivo Morón que intentarán volverse al Oeste, por primera vez con los tres puntos, en lo que va del actual campeonato de la Primera "B", serán: Carlos David Morel; Cristian Broggi, Gabriel Darío Díaz, Emiliano Jonathan Iván Mayola (cuatro amarillas), Ariel Otermín; Cristian Román Yassogna, Jonathan Páez, Cristian Damián Lillo, Federico Domínguez; Gerardo Daniel Martínez; Víctor Leonel Altobelli.

Completan la lista de concentrados, uno de los cuales quedará marginado del banco de los suplentes: Federico Rojas, Maximiliano Jerez, Nicolás Miguel Gásperi, Jorge Ferrero, Adrián Maximiliano Peralta, Lucas Sebastián Nanía, Javier Emanuel Pérez y Diego Alfonso Barrios Suárez.

Por el primer triunfo fuera de casa, nada menos que frente a Platense, para torcer la historia en Vicente López, y la irregularidad de visitante.

Y porque una buena "cazuela de Calamares", resulta un provocativo y apetitoso menú para un sábado al mediodía.

Buen provecho, Gallito!!.



Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.



                       Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).

martes, 7 de abril de 2015

Mientras pasa el tiempo y crecen los "yuyos", las obras de la segunda etapa se hallan paralizadas y sin explicaciones.

La segunda etapa de la obra, correspondiente al traslado del estadio, cuenta con una fecha estipulada de finalización, pautada oportunamente para fines de mayo del corriente. Sin embargo, a poco menos de dos meses para el cumplimiento del plazo contractual previsto, las tareas de construcción se hallan virtualmente paralizadas, luego que la Comisión Ad Hoc detectara una nueva y larga serie de incumplimientos de obra, algunos de ellos de sustantiva importancia (como la sustitución de techos de losa, por estructuras de chapa, lo que impediría a futuro, el crecimiento "hacia arriba"), a partir de cuyo legítimo reclamo, las mismas ingresaran en un peligroso stand by, tal como lo reflejan las imágenes, tomadas el pasado 1 de abril.

Si bien es verdad que, por cada día de incumplimiento, una vez vencido el plazo máximo para la finalización de cada etapa, el grupo constructor deberá abonarle a la institución una importante multa en dólares, en calidad de resarcimiento, no resulta menos cierto que la desidia y el grado de morosidad evidenciados por la empresa encargada de las obras, comienzan a inquietar y preocupar, más teniendo en cuenta la existencia aún de una tercera etapa, abandono que contrasta con la rapidez con que se trabaja en erigir las bases del polo urbano y comercial, a edificarse en las 2.5 hectáreas del viejo y entrañable Francisco Urbano.

Mientras el tiempo pasa, y los pastos crecen, las obras brillan por su ausencia, al igual que las necesarias explicaciones oficiales al respecto.








                              Fotos: gentileza, Osvaldo Abades (h).

viernes, 3 de abril de 2015

Tres puntos ante San Carlos, y a enfrentar la "asignatura pendiente" de visitante.

Tras la tercera salida consecutiva con derrota, más allá del Oeste, el Gallo regresaba a su estadio con la necesidad imperiosa de sumar de a tres, en un Nuevo Francisco Urbano que se ha consolidado como una verdadera "fortaleza", y donde ha obtenido todos sus triunfos a la fecha, así como sus mejores producciones.

En un cotejo de viernes santo al mediodía, bajo un calor agobiante y un sol abrasador, el equipo de Blas Giunta tenía la chance cierta de regalarse una buena sonrisa, máxime teniendo enfrente a un débil Villa San Carlos, que llegaba a la casa del Gallito como el último del campeonato, además de sumar una seguidilla negativa de cinco derrotas en fila.

Con su habitual esquema de 4-4-1-1, y el regreso de Gerardo Martínez, tras purgar las dos jornadas de suspensión, al Deportivo Morón le quedaría muy en claro de entrada, que la visita llegaba para oponerle un sistema ultraconservador de 4-5-1, con diez de sus jugadores en terreno propio y una actitud decididamente expectante, lo cual podría complicar las búsquedas ofensivas del local.

Sin embargo, y cuando aún no había pasado absolutamente nada en el desarrollo del juego, el Gallo vería solucionado su primer escollo, a partir de la rápida e inesperada apertura del marcador: a los '6, y tras una falta en perjuicio de Lucas Nanía, sobre el vértice izquierdo del área visitante, el retornado Gerardo Martínez clavaría un tiro libre precioso, a media altura, sobre el poste zurdo de un Sergio Matinella, arquero de la "Villa", que sólo habría de arrojarse para disfrutar de más cerca, la notable factura del cuarto gol en la temporada, del talentoso enganche del Deportivo Morón.

Así las cosas, con la ventaja parcial en el "bolsillo", a poco de iniciado el encuentro, el Gallo habría de trasladarle rápidamente las mayores obligaciones, a un Villa San Carlos que veía cómo se le "quemaban los papeles" tácticos, en tan sólo seis minutos, lo que preveía, por lo menos por entonces, la posibilidad de una tarde (por fin) tranquila, con todo lo que eso significa para este irregular equipo de Blas Giunta.

Dentro de un primer tiempo aburrido y decididamente mal jugado por ambos, si es que había chances de hacerlo mejor en ese horario inaudito y bajo ese calor insoportable, el local contaría con la posibilidad de ampliar la ventana, ante otra corrida exitosa de Leonel Altobelli, luego mal definida ante el achique presuroso de Matinella. En contrapartida, los de Berisso también sumarían una esporádica chance de empate, luego de un doble cabezazo en el área del Gallo que, vuelto a sufrir en los envíos aéreos, pudo ser controlado con acierto por Carlos Morel.

Ya en el entretiempo, pudo vislumbrarse claramente, la intención del cuerpo técnico de Morón, de introducir una variante para el comienzo del complemento, a partir de los movimientos precompetitivos encarados por Jonathan Páez. Puestos a vaticinar el cambio en ciernes, varios de los presentes intuyeron la salida de Lucas Nanía, quien jamás hubo de hallar se ubicación en el campo de juego, y reiterando la liviandad que exhibiera frente a Defensores de Belgrano, el último sábado.

Pese a las estimaciones, quien habría de quedarse en los vestuarios sería Federico Domínguez, de regulares primeros '45, al igual que el resto de sus compañeros, en una modificación cuestionable, por no decir errática, máxime a partir de los acontecimientos que habrían de registrarse, fundamentalmente, a falta de quince minutos para el cierre del partido.

Con una actitud más decidida y el adelantamiento de sus líneas, por imperio lógico de la desventaja, y a pesar de las innumerables limitaciones de la peor versión de Villa San Carlos, que objetivamente hayamos visto desde su ascenso a la "B" Metro, resultaba bastante sencillo aventurar que, cuando Morón se lo propusiera y afinara la mira, en alguna contra encabezada por Altobelli o Gerardo Martínez (nuevamente, los valores más destacados de la tórrida tarde), el local acertaría el segundo y bajaría las persianas de una victoria merecida, más allá de lo pobre del partido y la floja producción colectiva del equipo.

Y tal cual lo imaginado, sobre los '14 del segundo tiempo, una gran jugada individual de Leonel Altobelli, interrumpida con infracción sobre el "Llanero Solitario" del Gallito, no impediría la justa apertura con destino al incansable Cristian Yassogna, quien ingresando a toda marcha por la banda derecha, habría de ensayar un remate fuerte y rasante ante la salida del arquero visitante, cuyo rebote en su cuerpo no lograría evitar el segundo, en un gol con "suspenso" (el cuarto en su cuenta, en la presente temporada), para el delirio del numeroso público asistente.

Con el 2-0 consumado, y treinta minutos por delante, todo hacía presagiar la concreción de algún tanto más o, cuanto menos, la posibilidad de vivir una tarde tranquila, con el aliciente extra de finalizar con el arco propio en cero, por primera vez en el campeonato.

Pero como el término "tranquilidad" no existe dentro del diccionario futbolístico del Deportivo Morón, a los '20 del complemento y luego de perder las marcas en el medio, en la primera aproximación seria de San Carlos, la visita se toparía con un insospechado descuento, a partir de un dudoso penal sancionado por Martín Gonaldi, tal vez justificado, desde lo óptico, por la imprudencia al salir de Carlos Morel, en el intento por abortar una llegada franca de Kevin Hoyos, delantero centro rival, que parecía tener más destino de pelota perdida, que remate al arco con peligro.

Con el descuento de Santiago Sommariva, desde los doce pasos, y con '25 por delante, volverían a hacerse presente por el Oeste, los mismo y conocidos "fantasmas" de otras jornadas, aún con triunfos, como ante Almirante y más recientemente, frente a Barracas Central.

Para colmo y, a nuestro humilde juicio, en el segundo desacierto táctico devenido desde el banco, Giunta decidiría darle minutos a un delantero incisivo y de refresco como Javier Pérez (hasta allí, sin reproche alguno), pero haciéndolo ingresar en lugar de Gerardo Martínez, con lo cual, a falta de '15 para el epílogo del cotejo, el Deportivo Morón se quedaría sin sus dos intérpretes mas aptos, para "aguantar" y defender el resultado, a partir del control y la tenencia del balón: el mismo Gerardo, sumado a Federico Domínguez, reemplazado en el entretiempo.

Por eso, no sería de extrañar que este pobre, pero muy pobre San Carlos, fuese capaz la alterar la efímera calma que transuntara el Nuevo Francisco Urbano, hasta los '30 del segundo tiempo, llegando a comprometer una tranquila victoria del Gallo, hasta ese momento, a pesar de la inobjetable "humildad de conjunto" de la visita.

Un Villa San Carlos que, a los '42 del complemento, hasta tendría la chance de soñar con la posibilidad de un empate inmerecido, cuando tras un córner y un nuevo cabezazo ofensivo en el área del Gallito, Carlos Morel llegara a desviar el balón con sus uñas, para que éste rebotase en el travesaño y, en la jugada siguiente, fuese rechazo en la línea por Cristian Yassogna.

Luego del susto postrero, y con el final del encuentro, el Gallo se alzaría con un triunfo merecido, ante el rival más flojo de los enfrentados hasta el momento (y tal vez del campeonato), en una tarde que habría de dejar muy poco para el destaque, fuera de los tres puntos, nuevamente en la "fortaleza" del Oeste.

Sin embargo, lo más complicado se avecina en el horizonte cercano: salir a jugar lejos del Nuevo Francisco Urbano, ante Platense, en Vicente López, y comenzar a sumar de visitante.

De lo cual ya es tiempo, si se pretende ser seriamente protagonistas del campeonato. Ojalá se apueste a menos "ataduras" tácticas, y a mayores (y mejores) argumentos futbolísticos.

He aquí la gran "asignatura pendiente" y el desafío interno.


Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.



                       Foto: Osvaldo Abades (h).

Las imágenes de un caluroso viernes santo, con alegría ante la "Villa".