martes, 13 de diciembre de 2016

MAS LIDER QUE NUNCA

El Deportivo Morón se despidió de su público, en el Nuevo Francisco Urbano, este lunes por la noche, con un trabajoso empate en uno ante Defensores de Belgrano, igualdad que, sin embargo, le permite conservar en soledad la punta del torneo de la Primera “B”, a falta de una jornada para el cierre de la primera rueda y, al mismo tiempo, prolongar a quince encuentros sin caídas su destacada racha positiva (con ocho triunfos y siete empates, desde el  1-2 frente a Estudiantes de Buenos Aires, en Caseros), además de asegurarse su plaza en la próxima edición de la Copa Argentina, al tomar distancia de cuatro unidades, respecto del sexto en la tabla (la UAI Urquiza), con tres puntos en juego y cinco cupos para la versión 2017 del certamen más federal del fútbol argentino.

En un partido trabado y por momentos deslucido, ante un rival duro que suele abroquelarse bien atrás, con el orden defensivo característico de los equipos dirigidos por Rodolfo “Fito” Della Picca, el Gallo volvería a repetir una actuación con claroscuros, al igual que ocurriera hace una semana atrás, con Almirante Brown en Campana, pero con la diferencia que esta vez, el que “pegaría” primero resultaría la visita, luego de casi media hora de “estudio” y pocas situaciones frente a los arcos, hasta que a los ’38 del primer tiempo y luego de una buena triangulación ofensiva, un preciso centro desde la derecha encontrara a Ezequiel Aguirre, demasiado solo por el segundo palo de Milton Alvarez, para poner el uno a cero en favor de Defensores que, hasta ese instante, le permitía treparse a la punta del torneo, junto al propio Deportivo Morón y Atlanta.

Sin embargo, el equipo de Walter Nicolás Otta habría de reaccionar con rapidez y tan sólo tres minutos más tarde, una gran habilitación en profundidad de Gerardo Martínez (premio “Alumni” al jugador más destacado de la categoría, hace una semana) dejaría cara a cara a Javier Rossi con el inoxidable Albano Anconetani, arquero de la visita, quien en una salida con excesiva violencia, y demasiado temeraria e imprudente, terminaría por cortar con infracción la ocasión manifiesta del gol, en los pies del “Bicho”, para determinar la atinada sanción de Germán Bermúdez, árbitro del encuentro, con penal a favor de Morón y roja directa para Anconetani, en observancia a la regla del último recurso.

Luego de unos cuantos minutos de reclamos, por parte del mismo arquero visitante y otros de sus compañeros, lapso que serviría para la recomposición de Javier Rossi, del fortísimo golpe recibido, recién sobre los dos minutos de descuento, Emmanuel Giménez se haría cargo del penal para dejarlo parado a Mariano Mittelman, golero de reserva y reemplazante de Anconetani, para con un remate fuerte y a media altura, colocar la igualdad en uno que devolvía al Gallo a su posición de privilegio como único líder del torneo.

Ya en el segundo tiempo, con un hombre de más, el Gallo intentaría una y otra vez, con mucha rotación del balón y paciencia, pero escaso fútbol, acceder a alguna situación clara de gol, que le permitiese ganar el partido, aunque habría de repetirse demasiado en los centros cruzados, siempre bien repelidos por una doble línea de cuatro dispuesta por la visita que, sin embargo, no le impedirían generarle de contra, un par de zozobras significativas al arco defendido por Milton Alvarez, a pesar de la diferencia numérica dentro del campo.

Sin chances claras, de uno y otro lado, el partido se extinguiría con un empate previsible que, a falta de una jornada para el ingreso en el receso estival, le permitiría a Morón conservar el liderazgo por tercera semana consecutiva, además de prolongar a quince cotejos su destacable racha invicta y, por si fuera poco, garantizarse de pleno derecho su “boleto” de ingreso a la venidera edición de la Copa Argentina.


El Gallo y el “Dragón” quedaron a mano, y el Deportivo Morón es más líder que nunca.


@elgallogustavo.



                                     Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

lunes, 12 de diciembre de 2016

POR LA PUNTA EN SOLEDAD, EN LA DESPEDIDA DE LOCAL

Y el Deportivo Morón se despedirá ante su gente, por la 18° y anteúltima jornada de la primera rueda (en una semana deberá visitar a Deportivo Riestra, para cerrar definitivamente el semestre y meterse de lleno en el receso estival y más tarde la pretemporada), de la manera que tantas veces soñamos y pocas (muy pocas) veces logramos: en la punta de un torneo de la Primera “B”, sin importar el resultado que se registre frente a Defensores de Belgrano, este lunes desde las 21.05, en el Nuevo Francisco Urbano, con el arbitraje de Germán Bermúdez (con Luis Rallo y Gerardo Lencina como asistentes uno y dos, respectivamente, más Alejandro Ramírez en función de cuarto árbitro) y la televisación de aire a cargo de TyC Sports.

En efecto, en función de los resultados ajenos que se registraran en la previa del cotejo ante el “Dragón” (las derrotas de la UAI Urquiza y Riestra, el empate de Estudiantes de Buenos Aires y el triunfo de Atlanta frente a Comunicaciones), el Gallo con sólo igualar volverá a quedar en la cima en soledad, mientras que aún perdiendo, compartirá liderazgo con el “Bohemio” y su rival de la fecha, Defensores de Belgrano.

Sin embargo, ante el conjunto de Rodolfo “Fito” Della Picca, el de Walter Nicolás Otta intentará prolongar una racha positiva de nada menos que catorce jornadas invicto, con ocho triunfos y seis empates, precisamente el último de ellos, frente a Almirante Brown, en Campana y a puertas cerradas, que bien pudo ser victoria, sin jugar un gran encuentro, de no mediar un gol de otro partido, de Marcelo Vega, cuando el cotejo con la “Fragata” parecía “navegar” por aguas tranquilas rumbo a los tres puntos.

Para el partido de este lunes, ante el siempre duro conjunto del Bajo Belgrano, el cuerpo técnico del Deportivo Morón deberá decidir si mantiene en cancha al doble enganche, en especial, a Rodrigo Díaz, o si prefiere ganar mayor contención en el medio, a partir del regreso de Emmanuel Giménez, además de aguardar la evolución de Franco Racca, o de lo contrario, continuar con Nicolás Gásperi en la zaga, junto al recién casado y capitán, Emiliano Mayola.

En la despedida ante su público, y de la forma que siempre soñamos y muy pocas veces pudimos disfrutar (líderes, sin importar el resultado final), el Deportivo Morón recibe a un “Defe” que pretende compartir punta con el Gallo, pero para eso deberá superar al cada vez más sólido equipo de Otta.


A “extinguir” al “Dragón”, por la punta en soledad.


@elgallogustavo.



                                      Infografía: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

EL GALLO LOS MIRA DESDE ARRIBA

Deportivo Morón y Almirante Brown reeditaron un viejo clásico del Oeste del Conurbano, bien lejos de Casanova, donde debió haberse disputado, de no intervenir la discrecionalidad de APreViDe, tanto en la determinación del escenario escogido, como en la determinación de desestimar el acuerdo de partes, alcanzado de manera usual entre clubes, en materia de acreditaciones, logrando que el ingreso de medios partidarios y hasta miembros de prensa oficial de ambos lados, se tornase caótico y lamentable.

Ya en el partido, lejos de la burocracia de seguridad que debiera protegernos y, sin embargo, impide el normal desenvolvimiento de aquellos que solamente se acercan a un evento deportivo para trabajar profesionalmente, el equipo de Walter Otta llegaba hasta Campana, a la “casa” de Villa Dálmine, con la premisa de conservar el liderazgo del torneo, obtenido una semana atrás, ante San Telmo, enfrentando nada menos que a su eterno rival interdistrital, urgido de buenos resultados, en presencia de un presente mediocre que lo aleja de toda pelea, incluida la clasificación a la próxima Copa Argentina.

En un encuentro parejo y trabado, donde el Gallo no podría repetir las buenas actuaciones de otras tardes o noches, en virtud de no haber podido hacerse fuerte desde el dominio del balón, comenzaría con un Almirante más activo en ataque, y un Morón al que le costaría hacer pie, y en ese contexto, la incertidumbre de un dominador neto y la “permuta” permanente de la pelota, favorecían a los de Alberto Pascutti, quienes lograrían llevar a los de Otta, al terreno incómodo de la fricción, la lucha y el balón dividido.

Sin embargo, cuando la primera mitad parecía finalizar con el cero por bando, luego de un lateral desde la izquierda y el posterior centro al “corazón” del área chica, generaría el yerro del zaguero local y el posterior enorme gesto técnico del “Bicho” Javier Rossi, para ensayar una chilena prodigiosa, que impulsaría el balón bien lejos de Pablo Migliore, para la apertura del marcador en favor del Gallo, a los ’45.

El complemento, planteado entre la necesidad imperiosa del empate, por parte de Almirante y la intención de liquidar el pleito de contraataque, desde la mayor tranquilidad del Deportivo Morón, se alteraría sobre los ’28 de la segunda etapa, con una “zapatazo” desde afuera, propio de otro partido, a cargo de Marcelo Vega, que habría de hacer estéril el esfuerzo del Milton Alvarez, para tras pegar en el travesaño, ingresar en el ángulo superior derecho y determinar el empate en uno en el clásico.

De allí y hasta el final del cotejo, en los primeros minutos posteriores a la igualdad de la “Fragata”, Almirante dominaría las acciones, aunque sin inquietar gravemente al arco del Gallito, que retomaría el control del encuentro, en los minutos finales del clásico en Campana, para generar casi sobre el epílogo, un par de buenas chances de tiro libre, en las inmediaciones del área, no resueltas con la suficiente justeza como para que los tres puntos viajaran definitivamente al Oeste, de la margen distrital de Morón.

Con el pitazo final de Yamil Possi, el punto le permitiría al Deportivo Morón conservar la punta en soledad, a la vez de extender su actual invicto a catorce fechas, con ocho victorias y seis empates, a falta de dos jornadas para el cierre de la primera rueda.

En un partido sin grandes matices, Morón y Almirante quedarían a mano, bien lejos del Oeste, en un clásico a puertas cerradas y con las restricciones de un Superclásico.

Ahora a esperar a Defensores de Belgrano, el próximo lunes desde las 21.05, en el Nuevo Francisco Urbano, con el arbitraje de Germán Bermúdez y el desafío renovado de conservar liderazgo y ampliar ventajas.


En definitiva, un punto que suma, para seguir observando a todos desde arriba, desde la cúspide de la tabla de posiciones. 


@elgallogustavo.



                                        Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

martes, 6 de diciembre de 2016

EN CAMPANA, CON ALMIRANTE, POR PUNTA Y CLASICO

Y por esas extrañas vueltas del destino, al Gallo le toca afrontar el partido más esperado del calendario, frente a su clásico rival de La Matanza, estrenando liderazgo en soledad del torneo, luego de haber vencido agónica, pero merecidamente a San Telmo, hace una semana, en el Nuevo Francisco Urbano.

En efecto, este martes desde las 17.05, el Deportivo Morón de Walter Nicolás Otta, único líder del certamen, deberá visitar a Almirante Brown, en el “Coliseo” de Mitre y Puccini, en Campana, “hogar” de Villa Dálmine (algo así como la “segunda casa” del propio entrenador del Gallo), hacia donde la burocracia política y administrativa de APreViDe obligó a trasladar el encuentro, que debió haberse disputado aún a puertas cerradas, como además habrá de jugarse, pero en el “Fragata Presidente Sarmiento” de Isidro Casanova.

Con el arbitraje de Yamil Possi (con Adrián Delbarba y Gustavo Apaza, como asistentes uno y dos, respectivamente) y la televisación de TyC Sports, el Gallo intentará consolidarse en la cima del campeonato, nada menos que ante su eterno rival interdistrital, defendiendo a la vez un invicto de trece fechas, tanto es así que este conjunto del Deportivo Morón, que fue creciendo y robusteciéndose en su rendimiento, jornada tras jornada, no pierde desde la segunda fecha, ante Estudiantes de Buenos Aires, en Caseros, luego de un comienzo inesperadamente errático, de dos derrotas en igual cantidad de presentaciones, con Tristán Suárez en la fecha inaugural, en el Oeste y luego frente al “Pincha”, para de allí en adelante no caer nunca más.

Con la ausencia repetida de Damián Akerman, recuperándose en un desgarro en la zona pubiana y de Franco Racca en defensa, también desgarrado y en proceso de recuperación, Walter Otta deberá decidir si repite equipo o, por ejemplo, se inclina por el regreso desde el comienzo de Emmanuel Giménez, para dotar de mayor marca y contención a un mediocampo de mucho juego y buen pie, pero que habrá de enfrentarse a un Almirante de Alberto “Beto” Pascutti en la “cuerda floja”, que necesita de algunos buenos resultados y rendimientos para mejorar su actual pálida imagen y conservar una mínima chance de clasificar a la próxima Copa Argentina, a tres fechas para el cierre de la primera rueda y la llegada del receso estival.

Con una oportunidad inmejorable para consolidarse en el liderazgo del campeonato y, de paso, anotarse una de esas victorias que se festejan todo el año, ante el clásico rival, el Deportivo Morón ya se halla concentrado en el “Hotel Plaza” de Campana, a la espera de uno de esos cotejos que invariablemente marca el destino inmediato de cada uno de los adversarios históricos, por el valor anímico y emocional que encierran triunfos de estas características tan especiales.


En Campana, y ante Almirante Brown, el Gallito busca hacer “sonar” a su antagonista de siempre, a puertas cerradas, pero a “corazón abierto”.


@elgallogustavo.



                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

jueves, 1 de diciembre de 2016

GANO MORON Y ES UNICO LIDER

Y tuvimos que esperar ocho años, más precisamente desde el 25 de noviembre de 2008 (uno a cero a Armenio, con gol de Pablo Casado) y antes desde la calurosa tarde del 25 de noviembre de 2006, cuando el Gallo le ganaba en el viejo Francisco Urbano a Almirante Brown, por uno a cero, con gol de Mauro Conocchiari, por centro del actual ayudante de campo, Félix Benito, para poder disfrutar nuevamente de un Morón líder de un campeonato de la Primera “B”, luego del triunfo también por la mínima ante San Telmo, en este caso en el Nuevo Francisco Urbano, en la agradable noche del martes 29 de noviembre de 2016, para que el equipo de Walter Nicolás Otta alcance la cima del torneo en soledad, a escasas tres fechas del cierre de la primera rueda y, por si fuera poco, en la antesala del siempre esperado cotejo ante los de Isidro Casanova.

Con un certero cabezazo de Javier Rossi, a los ’41 del segundo tiempo, luego de un preciso tiro de esquina ejecutado por Gerardo Martínez, desde la izquierda, el Deportivo Morón accedería al merecido desahogo del uno a cero, casi en el “tiro del final”, en un partido que debió haberlo ganado desde mucho tiempo antes y sin tanto sufrimiento, ante un rival al que superara con holgura en los ’90 de juego, y al que le generara no menos de cinco o seis situaciones netas de gol, incluido un tanto legítimo de Nicolás Gásperi, promediando el complemento, que únicamente Martín Gonaldi, árbitro del encuentro, conocerá las razones para haber decidido su errónea anulación.

Luego de un comienzo de partido raro en este Morón, impreciso con la pelota en los pies, con el correr de los minutos el equipo de Otta iría adquiriendo la imagen que ya constituye su “marca registrada”, de balón pegado al piso, la utilización de las bandas para generar el desborde y desequilibrio en la última línea rival y, fundamentalmente, esa paciencia individual y de conjunto para escoger el momento justo, a fin de efectuar el pase en profundidad preciso, que aproveche el “hueco” contrario y ponga a un compañero mano a mano con el arquero o en posición franca de gol.

Sin embargo, un poco por falta de puntería en el área de “Telmo”, otro por desajustes en la “puntada final” y hasta alguna acertada intervención de la defensa y el arquero visitante, el Gallo debería retirarse al vestuario con un empate en cero, demasiado amarrete para con sus merecimientos, dados la muy buena producción colectiva y el destaque personal de un Matías Pardo imparable, punzante y solidario, que partido tras partido se va consolidando y erigiéndose en titular indiscutido, y que frente a San Telmo constituyera la figura del encuentro, además de mostrar a sus compañeros los mejores caminos ofensivos para vulnerar a un “Candombero”, que a esa altura atinaba a defenderse cada vez más cerca de su área.

En el segundo tiempo, el dominio de terreno y balón, por parte del Gallo, habría de hacerse cada minuto más sostenido, a la vez que el equipo de Jorge Franzoni se abroquelaba en defensa, con dos líneas de cuatro bien marcadas, fundamentalmente a partir de la expulsión de Héctor Buzzi, el volante central visitante, por una entrada fortísima y peligrosa contra Rodrigo Díaz que, lejos de generar su segunda amonestación en el partido, debió haber requerido la misma exclusión, pero por efecto de una roja directa.

Con la punta del campeonato al alcance de la mano (tras la igualdad más temprano de Atlanta), aunque con el marcador aún en cero ante San Telmo, el Deportivo Morón lejos de abandonar su tradicional “libreto” futbolístico, por imperio de la necesidad, el apuro y los nervios de dentro y fuera del terreno, sabría conservar la paciencia necesaria para apostar al mismo juego asociado, de pelota al piso, rotación, cambio de frente y búsqueda del “hueco”, hasta hallar su merecido premio, a ‘4 del final del encuentro, con el cabezazo preciso del “Bicho” Rossi, luego del córner de Gerardo, para colocarla bien lejos del alcance de Sergio Matinella, a media altura, sobre su palo izquierdo, y hacer delirar a un Morón que desde hace una década, ha venido soñando con este momento precioso, demasiadas veces en vano.

Ganó Morón y es único líder del torneo de la “B”, algo que no sucedía desde un 25 de noviembre de 2008 (uno a cero a Armenio, gol de Pablo Casado),  y antes desde otro 25 de noviembre, pero de 2006, en el viejo Francisco Urbano, cuando con gol de Mauro Conocchiari, el Gallo derrotaba por la mínima a Almirante Brown, nuestro rival de la próxima fecha, tras centro de Félix Benito, actual ayudante de campo de Walter Otta, por esas raros designios del destino.


Y el Oeste es una fiesta.


@elgallogustavo.



                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

jueves, 24 de noviembre de 2016

LA VISITA PUSO LOS “TALLARINES” Y MORON EL “PESTO”

Luego de tres empates consecutivos (Barracas en Olavarría y Luna, Fénix en el Oeste y Platense en Vicente López, éste último en meritoria remontada), y a pesar de la significativa racha de once partidos sin perder, el Deportivo Morón necesitaba imperiosamente sumar de a tres, para encaramarse bien cerca de la punta, máxime con los resultados registrados previamente por la séptima fecha de la Primera “B” (postergada en su momento, por el paro de futbolistas profesionales), consumadas las derrotas de Deportivo Riestra, Atlanta, Estudiantes (BA) y Comunicaciones, todos ellos situados por encima del Gallo, en la tabla de posiciones, en la previa del cotejo ante Talleres de Remedios de Escalada, de este miércoles en el Nuevo Francisco Urbano.

En una de sus mejores actuaciones del presente campeonato, en especial en el Oeste, el elenco de Walter Nicolás Otta redondeó un triunfo tan justo como contundente, no tanto en los números finales, como en el desarrollo de los ’90, donde dominaría casi a voluntad a un complicado rival, con momentos de muy buen fútbol y una actuación individual y colectiva superior, en promedio, a los ocho puntos.

De entradas nomás, y como es ya una sana costumbre, en la cancha que fuese, el Gallo mostraría sus “credenciales” de protagonista ambicioso y ávido de ataque y presión alta, generándole al buen equipo de Ricardo Rodríguez, el entrenador visitante, la pérdida sistemática del balón en mediocampo y con ella, la salida rápida por los laterales, con una destacada actuación de Leandro Guzmán (con la “ocho” en la espalda, ingresando por primera vez desde el inicio, luego de su desgarro en Berisso y su vuelta en el segundo tiempo ante el “Calamar”) y un desempeño sobresaliente de Matías Pardo, quien además de anotar un gol (el tercero en el torneo) y estar a punto de convertir un segundo, como para “cerrar el estadio”, luego de una gran corrida y una apilada fenomenal en el área, apenas rechazada sobre la línea), el Gallito comenzaría a ser mucho más que su visita, desde la lucidez conceptual y el talento futbolístico de su doble enganche, con un buen partido de Rodrigo Díaz y un encuentro para el recuadro de Gerardo Martínez, autor de un gol antológico (otro en su “colección” personal de tantos maravillosos) y de ’90 a pura gambeta, calidad y distinción, de un jugador sin igual y sencillamente fuera de serie que, afortunadamente, juega para Morón.

En efecto, a los ’33 del primer tiempo y luego de haberlo intentado un par de minutos antes, Gerardo Martínez consumaría su “obra de arte”, tras recibir en su propio campo, un pase de Cristian Lillo, y al ver (o intuir) adelantado levemente a Alejandro Solito, arquero de Talleres de Escalada, ensayar una emboquillada impresionante de más de media cancha, para superar el retroceso apresurado de un sorprendido golero y clavar el balón en el ángulo superior izquierdo del arco visitante, para hacer delirar al público presente, con uno de los golazos de mejor factura de los últimos tiempos... Sencillamente formidable y para “sacarse el sombrero” y arrojarlo al campo de juego, como en las grandes piezas de teatro de antaño, en presencia de una “obra maestra”.

Sin permitir que el efecto “mágico” del uno a cero se desvanezca, y mucho menos permitir la reacción del rival, sólo cuatro minutos más tarde, Cristian Broggi encararía como suele hacerlo, con verticalidad y convicción hacia el área visitante, abriendo para ello bien la cancha, y cuyo posterior centro generaría la salida apresurada de Solito, ante la presencia “amenazante” del “Bicho" Rossi, para resultar superado en el salto por la comba del balón que, devenido por el sector izquierdo, en los pies de Matías Pardo, diagonal mediante cruzaría un remate inapelable para sentenciar el marcador, con el dos a cero, ocho minutos antes del cierre del primer tiempo.

El segundo período estaría prácticamente de más, con un Morón tranquilo, paciente y confiado, y dueño absoluto de los tiempos y las acciones, generando un par de desequilibrios que hubiesen permitido ampliar el marcador y, al mismo tiempo, sin sufrir zozobra alguna en su propio arco, en una de las noches más tranquilas para Milton Alvarez.

Con el pitazo final de Eduardo Gutiérrez, el Deportivo Morón alcanzaría un triunfo tan festejado como merecido y contundente, para estirar a doce la cantidad de encuentros sin caídas (con siete victorias y cinco empates) y alcanzar el sitial de escolta (junto a Atlanta y Riestra) del nuevo y sorprendente líder, UAI Urquiza, con un partido menos que el conjunto universitario, quien aún debe quedar libre, a falta de cuatro fechas para el final de la primera rueda.

La visita puso los “Tallarines” y el Gallo agregó el “pesto”.


@elgallogustavo.



                                        Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

martes, 22 de noviembre de 2016

MIERCOLES POR LA NOCHE, IDEAL PARA “TALLARINES”

Luego de la remontada del último viernes, ante Platense en Vicente López, donde el Gallo habría de reponerse de un 2-0 abajo, en ’35 del primer tiempo, para terminar igualándolo y por poco, no llevándose un triunfo de un reducto histórica y tradicionalmente esquivo, este miércoles desde las 20, en el Nuevo Francisco Urbano, el “maratón” de partidos en continuado no se detendrá para el Deportivo Morón, ya que deberá enfrentar a Talleres de Remedios de Escalada, por la séptima fecha del torneo de la Primera “B” (postergada en la oportunidad, por el paro de jugadores profesionales), con el arbitraje de Eduardo Gutiérrez, secundado por Norman Grela y Martín Bustos, como asistentes uno y dos, respectivamente, y sin televisación de aire.

Con la ausencia confirmada de Emmanuel Giménez, expulsado por doble amonestación, frente al “Calamar”, el equipo de Walter Nicolás Otta deberá encontrarle un reemplazante, para cuyo puesto hay varias alternativas, entre Damián Toledo, Rodrigo Basualdo y el mismo juvenil, Agustín Onofrio, quien ya cumpliera la fecha de suspensión, por su roja directa en Tercera, en la derrota del Gallo dirigido por Lara-Migliardi, hace dos semanas, ante Ferro en Caballito.

En procura de sumar tres puntos que lo sitúen ya en el lote de punteros, dependiendo siempre de los resultados ajenos, este miércoles el Gallito necesita ganarle a Talleres (RE), para prolongar su actual racha de once encuentros sin caídas (desde las dos derrotas consecutivas, de las primeras jornadas, luego de lo cual hilvanaría una seguidilla de seis triunfos y cinco igualdades), y al mismo tiempo, para volver a la victoria, luego de los últimos tres empates en fila, frente a Barracas en Olavarría y Luna, luego ante Fénix en el Oeste y finalmente, el pasado viernes, con Platense en Saavedra.

Con la obligación de ganar o ganar para prenderse bien arriba, y recortar los tres puntos que lo separan de los líderes, Riestra y Atlanta, y la necesidad extra de recuperar el quinto lugar en la tabla de posiciones, resignado en la jornada anterior, a manos de la UAI Urquiza, con vistas a la clasificación a la próxima Copa Argentina 2016/2017, que otorga sólo cinco cupos a la Fase Final de la misma, durante el año venidero, el Gallo vuelve a jugar ante su público, para regalar y regalarse un triunfo que eventualmente lo “trepe” a lo punta del torneo, a falta de cuatro fechas para el cierre de la primera rueda.


En una noche fresca, como se anuncia para el miércoles, nada mejor que unos buenos “Tallarines” para picar en “punta”.


@elgallogustavo.



                                     Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.