jueves, 12 de abril de 2018

Luis Alvarez, el "pito" para Morón-Sarmiento, por tres puntos vitales y un arbitraje sin "sorpresas"

Este lunes 16 de abril, desde las 20, el Gallo recibirá en el Nuevo Francisco Urbano a Sarmiento de Junín, por la 23° fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional, temporada 2017/2018, con el arbitraje de Luis Alvarez y la televisación de DirecTV.

En procura de volver a sumar de a tres, luego del "despojo" de la noche del martes 10 del corriente, en el "Centenario" de Quilmes, el Gallo buscará ganar por primera vez en el Oeste, en lo que va de 2018, con el objetivo de alcanzar (de una vez por todas) la línea de los 32 puntos y con ello, asegurarse matemáticamente su permanencia en la categoría, con independencia de los puntos que colecten sus rivales en la lucha por los promedios, en las últimas tres jornadas del certamen.

Con respecto al árbitro del encuentro frente a Sarmiento de Junín, Luis Alvarez registra un sólo antecedente en la presente temporada 2017/2018, arbitrando al Deportivo Morón, en el triunfo del conjunto de Walter Otta en el "Bautista Gargantini" de Mendoza, por uno a cero ante Independiente Rivadavia, con el golazo de Nicolás Ramírez, en la noche del viernes 16 de febrero, por la 15° fecha del torneo de la "B" Nacional.

Nacido el 14 de noviembre de 1972 (45 años), en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, bajo el nombre completo de Luis Guillermo Alvarez, de profesión abogado y enrolado en la Asociación Argentina de Arbitros (AAA), el árbitro designado para el venidero encuentro entre "La Lepra" mendocina y el Gallo, tuvo su debut en Primera División en 2009, en el "Libertadores de América", en oportunidad del triunfo de Newell's Old Boys, por uno a cero, en su visita a Independiente, en Avellaneda.

Tal vez, su recuerdo negativo más reciente, haya sido su errática actuación, del 19 de septiembre de 2015, en ocasión del triunfo de Boca Júniors por 3 a 1 ante Argentinos Júniors, en cotejo correspondiente a la 26° fecha del Torneo de Primera de aquél año, cuando en una acción claramente desleal, a los '32 del segundo tiempo, Carlos Tévez lesionara gravemente al juvenil volante del "Bicho", Ezequiel Ham, ocasionándole una fractura de tibia y peroné, que lo marginara de los terrenos de juego por un lapso mayor al año y medio, pudiendo finalmente regresar a las canchas, el pasado 23 de mayo de 2017. 

Jugador en la actualidad del FC. Gifu de la Segunda División del fútbol japonés, aquella durísima acción en perjuicio de Ham, no sería sancionada con la correspondiente expulsión, por parte de Luis Alvarez, árbitro del encuentro, siendo luego "parado", durante algunas fechas, por el Colegio de Arbitros de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).



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miércoles, 11 de abril de 2018

En un Conurbano inseguro, al Gallo lo "robaron" en el Sur

Era sabido que Quilmes frente al Deportivo Morón se jugaba buena parte de su "suerte" de permanencia en la categoría, puesto que un triunfo del Gallo lo colocaba a un paso de su segundo descenso consecutivo.

Era sabido que para el mismo "Cervecero" era una auténtica final, que no podía darse el lujo de perder, como ocurriera en el mismo "Estadio Centenario", jornadas atrás, frente a Ferro, All Boys ó Independiente Rivadavia de Mendoza.

Era sabido que el equipo de Mario Sciacqua debía ganar a cualquier precio, teniendo en cuenta que todavía debe quedar libre (nada menos que la 25° y última fecha) y más aún a partir del episodio de violencia acaecido en los días previos al cotejo con el Gallo, cuando un grupo de barras irrumpieran en el entrenamiento "quilmeño" y "apretaran" al primer equipo, en especial a Miguel Caneo, un histórico y verdadero "emblema" de Quilmes, durante los distintos procesos que el "Cervecero" viviese en los años precedentes, en la "bonanza" económica y deportiva de un plantel en Primera y de estrechos lazos con el poder político de turno (dentro y fuera del ámbito de la AFA) y en la actualidad de una crisis económica pavorosa, casi terminal, consecuencia del "saqueo" y despilfarro financiero que esos mismos "contactos" de alto rango gubernamental (alguno hasta habría de presidir, en los hechos, la institución del Sur), dejaran a su paso como el "reguero del pólvora" de la improvisación, la impunidad y la soberbia del poder político (y económico, por lógica) puesto a "conducir" los destinos de una institución deportiva centenaria (algo que, los propios hinchas de Morón conocimos y sufrimos en "carne propia" y "en primera persona", en el pasado reciente, y de cuyos desatinos imperdonables aún pagamos cuantiosas deudas económicas e institucionales).

En definitiva, insistimos y por todo lo expuesto, era sabido que Quilmes debía ganar como fuera.

Lo que no era sabido, aunque sí imaginable, que en algún punto, aquellas "influencias" del pasado podrían "intervenir" para garantizar un triunfo tan necesario, y vivido con tanto dramatismo, como pocas veces antes en la historia reciente del "Cervecero", a partir de la participación decisiva de alguno de los "actores" determinantes en el campo de juego del "Estadio Centenario, Ciudad de Quilmes".

Y es allí donde aparecería en escena Héctor Paletta, árbitro del encuentro y a la postre, factor fundamental del "triunfo" polémico, cuestionable y con "sabor a despojo" del local, para torcer el destino de un desarrollo que absolutamente desfavorable al Gallo, hasta los '30 del primer tiempo, un "guiño" de la suerte le permitiese al equipo de Walter Otta abrir el marcador, por intermedio de Javier Rossi, a los '38 de la etapa inicial, lo que hubiese potenciado el estado de nerviosismo generalizado, cercano al paroxismo, de no mediar el primer fallo insólito y vergonzoso en beneficio de las necesidades y urgencias de aquél centenario "Cervecero", "amigo" histórico del poder, hoy en franco, paulatino e inexorable estado de irremediable "descomposición" institucional y estrepitosa debacle deportiva.

Es que un par de minutos más tarde, desde que el "Bicho" Rossi capturara en el área el rebote de un rechazo defensivo de Federico Alvarez, en el botín derecho de Matías Pardo, para que el máximo goleador del Gallo en la temporada, con ocho tantos, definiera con un toque suave a la derecha de Emanuel Trípodi, Héctor Paletta convalidaría un penal absurdo, como pocas veces haya sido visto, de un desaprensivo Valentín Perales, de mal partido, que en lugar de intentar despejar el centro sin consecuencias al "corazón" del área de Morón, prefirió forcejear con Felipe Cadenazzi, el "9" local, para darle al árbitro del encuentro las razones aparentes para comenzar a revertir rápidamente una historia, que comenzaba a complicársele gravemente al elenco "quilmeño", claramente incapaz de convivir y asimilar el estado de desesperación de sus simpatizantes. al borde de un "ataque de nervios" colectivo.

Primer penal de la noche, que Jonatan Torres "cambiaría" por el empate, a los '42 del primer tiempo, a pesar de la intuición de Milton Alvarez quien habría de "adivinar" el palo, pero la eficaz ejecución del delantero local, convertiría en estéril el esfuerzo del "uno" del Gallo, que ya había impedido el gol de Quilmes, en un puñado de oportunidades, antes de la apertura del marcador de la visita.

Con el final del primer tiempo, quedaba la sensación amarga de un empate apresurado e inexistente, por el trámite que el gol de Rossi pudo haberle impreso al desarrollo futuro del partido, y Paletta no lo permitiera, lo que no obsta que Quilmes había sido mucho más en el juego que el Deportivo Morón, especialmente durante la primera media hora de juego, donde el Gallo sufriría el desarrollo y jamás podría hacer pie, convirtiendo en figura una vez más a Milton Alvarez, con escaso volumen de juego, nula presencia ofensiva (más allá del "debate" siempre solitario de Javier Rossi) y múltiples problemas en una defensa nuevamente "improvisada", con el regreso de Maximiliano Paredes y el ingreso de Damián Toledo (de correcto partido) como primer marcador central, en lugar de un lesionado Emiliano Mayola, convocado para el encuentro y luego convertido en nueva baja, en las horas previas al cotejo en el Sur.

En el complemento, "sobrevolaba" la duda si, Quilmes soportaría el paso de los minutos, con la presión asfixiante del "Centenario" ante la urgencia de un triunfo necesario y demorado, o si, como contrapartida, Morón sería capaz de usufructuar los espacios que comenzaría a dejar la desesperación local, animándose para ello a ser más ambicioso y adelantarse unos metros en el terreno de juego rival.

Una vez más, Hector Paletta dirimía el "entuerto" y disiparía las dudas de unos y otros, sancionando el segundo penal de la noche "quilmeña", ante un sutil agarrón de 20 segundos, de Emiliano Méndez, en perjuicio de Felipe Cadenazzi, quien a los '12 del segundo tiempo daría vuelta el resultado con una certera definición desde los doce pasos, al palo derecho de un Alvarez, quien esta vez habría de inclinarse por su poste zurdo.

En este segundo penal, que el "agarrón" existió, seguramente que sí, lo que desde lo reglamentario lo convierte automáticamente en infracción dentro del área, es decir, penal, Ahora, la polémica posterior a esta nueva sentencia de un Paletta de máximo rigor dentro del área visitante, se circunscribe a una pregunta sencilla: ¿cuántas de estas mismas infracciones se generan por partido, en todos los cotejos de cualquier categoría, y cuántas de ellas resultan sancionadas con penal?.

En el mismo sentido del presente razonamiento, a titulo personal de quien suscribe y como tal, susceptible de ser rebatido, puesto que un penal se trata de materia opinable, como el mismo fútbol en general, y todas las posturas resultan igualmente atendibles y válidas, aguardo con ansias renovadas y desde lo más profundo de mi corazón, poder "toparnos" alguna vez con un árbitro tan reglamentariamente "puntilloso" y riguroso como Paletta, y por lo tanto, capaz de sancionar dos penales idénticos y en un mismo partido, trascendental o no, en favor del Deportivo Morón, en el Nuevo Francisco Urbano.

Es que, en lo personal, y con 38 años de cancha, jamás logré "disfrutar" de algo similar a favor, en tantísimos encuentros, desde el '80 en adelante, lapso por que el "desfilaran" cientos de árbitros en las diferentes categorías que transitara el Gallo, desde entonces y hasta nuestros días, debiendo todos y cada uno de ellos, poner en práctica el mismo reglamento y criterio "rigorista" que evidenciara Héctor Paletta en la noche del martes, en el "Estadio Centenario".

Y si bien es cierto que Morón fue incapaz de lograr el empate, en los '33 restantes desde el desnivel de Quilmes y hasta el final del encuentro, a pesar de los ingresos de Facundo Pumpido, Gerardo Martínez y Damián Akerman, para terminar "partido" tácticamente, en su búsqueda del empate, sin mediocampo y con su línea de fondo jugando casi en mitad de cancha, en la noche rara de las polémicas y los fallos insólitos e inauditos de Paletta, nadie garantizaba que, ante otro eventual empate del Gallo, el árbitro del encuentro no detectara otra "infracción" en el área visitante, pasible de la sanción de un tercer y decisivo penal.

En definitiva, perdió Morón, luego de once cotejos sin conocer la derrota, y de racha invicta en condición de visitante en lo que va de 2018, aunque el objetivo sigue siendo el mismo y aún se halla a sólo tres unidades de distancia, a diferencia del "centenario" Quilmes, el "histórico amigo" del poder político de turno, hoy lejos del esplendor de otras épocas y en progresivo proceso de debacle deportiva y descomposición institucional, quien dependerá de la "ayuda" de varios "Palett"a, de acá y hasta el final del torneo, en los dos partidos que le restan. Y aún así su permanencia no depende exclusivamente de sí mismo y sus eventuales "colaboraciones" arbitrales.

Ahora, a ganarle a Sarmiento de Junín, el lunes 16 del corriente, desde las 20, en el Nuevo Francisco Urbano y cosechar los tres puntos que restan para quitarnos definitivamente la "mochila" de la propia salvación.

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lunes, 9 de abril de 2018

A festejar con "Cerveza"

A sólo un paso de lograr el objetivo tan deseado de asegurarse matemáticamente la permanencia en la categoría, con independencia de los puntos que sumen sus rivales en la tabla de los promedios, en las últimas cuatro jornadas del torneo de la "B" Nacional, y al mismo tiempo, a sólo un punto del último equipo que hoy estaría ingresando al Reducido por el segundo ascenso a la Superliga, el Deportivo Morón reeditará un viejo duelo de los '80 y los '90, cuando este martes 10 del actual, a partir de las 21:05, visite en el "Estadio Centenario" a un complicado Quilmes, a quien un triunfo del Gallo podría virtualmente condenarlo a su segundo descenso consecutivo.

Con el arbitraje de Héctor Paletta, acompañado de Mariano Viale y Nicolás Bravo, como asistentes uno y dos, respectivamente, más Pablo Giménez como cuarto árbitro y televisado por TyC Sports, en partido correspondiente a la 22° fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional 2017/2018, el equipo de Walter Otta buscará conseguir esos tres puntos que lo separan del primer y gran objetivo de la temporada, para alcanzar la línea de las 32 unidades y con ello, olvidarse por completo de la "amenaza" de los seis descensos y focalizarse en el nuevo "norte" de procurar un ascenso histórico a la máxima categoría de nuestro medio, precisamente en este año, en que se cumple medio siglo del único antecedente del Deportivo Morón en ese sentido.

Con la posible vuelta de Maximiliano Paredes, ausente del primer equipo desde el último triunfo del Gallito, frente a All Boys en Floresta, con un golazo de su autoría, el conjunto de Otta agota las horas que median hasta las 21 de este martes, intentando recuperar soldados y dotarlos de mayor rodaje futbolístico a aquellos que regresaron hace muy poco (Nicolás Martínez, Nicolás Ramírez, Gerardo Martínez y Matías Pardo).

En materia disciplinaria, los únicos que deberán cuidarse de recibir una quinta amonestación acumulada, serán los referidos "Nico" Martínez y "Pichin" Pardo, y el capitán Emiliano Mayola, para no perderse el cotejo correspondiente a la 23° fecha, ante Sarmiento de Junín, programado para el próximo lunes 16 de abril, a las 20:30, en el Nuevo Francisco Urbano.

En definitiva, ante un Quilmes necesitado y con múltiples problemas internos ante la inminencia de un nuevo descenso (hace unos días, barras "cerveceros" apretaron al plantel en un entrenamiento, en especial al histórico Miguel Caneo), el Gallo podría cosechar los tres puntos que le restan para cerrar el objetivo primario y prioritario de la temporada, regresar al lote de los nueve equipos que clasifican al Reducido y, por extensión, dejar al local con "pie y medio" en la Primera "B" Metropolitana.

A festejar con "Cerveza".

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sábado, 7 de abril de 2018

Parte médico al día

En vísperas del trascendental encuentro frente a Quilmes, en el "Estadio Centenario", del próximo martes 10 de abril, a las 21:05, con el arbitraje de Héctor Paletta y la televisación en directo de TyC Sports, nada más oportuno que repasar la evolución de los futbolistas lesionados del primer equipo, gracias a la gentileza habitual del Dr. Mario Del Percio, responsable médico del plantel del Deportivo Morón:

* Franco Racca: De buena evolución, transita ya el cuarto mes de recuperación de su rotura de ligamentos cruzados. Demás está decir que se halla descartado para lo que resta del torneo.

* Maximiliano Paredes: Entrena de manera normal con sus compañeros y este domingo será probado por el cuerpo técnico, para comprobar la factibilidad de su presencia ante el "Cervecero".

* Sebastián Martínez Aguirre: De no mediar inconvenientes, tras el cotejo del martes comenzará a entrenar de manera normal con el resto de sus compañeros, dependiendo de su respuesta física, su regreso frente a Sarmiento de Junín.

* Mauricio Alonso: Con idéntico panorama al de Martínez Aguirre, de no surgir contratiempos, regresará a entrenar a la par de sus compañeros, luego del cotejo del próximo martes con Quilmes.


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miércoles, 4 de abril de 2018

Héctor Paletta, el elegido para dirigir al Gallo y el "Cervecero"

Luego del empate con sabor a poco, del último martes, entre el Deportivo Morón y Boca Unidos de Corrientes, en el Nuevo Francisco Urbano, dentro de una semana, más precisamente el próximo martes 10 de abril, a partir de las 21:05, el equipo de Walter Otta procurará terminar de cerrar su permanencia definitiva en la categoría, cuando regrese a "toparse" con Quilmes, en el "Estadio Centenario", un "Cervecero" que se halla muy comprometido con los promedios y de mediar un triunfo del Gallito, virtualmente condenará a un nuevo descenso (el segundo consecutivo), al equipo dirigido por Mario Sciacqua.

Para dicho compromiso, donde el Gallo podría alcanzar la tan ansiada línea de los 32 puntos, que le otorgaría la tranquilidad del "objetivo permanencia" cumplido, con independencia matemática de los puntos que sumen sus rivales en pugna, en las últimas cuatro jornadas del actual torneo 2017/2018 de la Primera "B" Nacional, el "bolillero" de la AFA determinó que Héctor Paletta será el responsable de dirigir un partido tan "sensible" para ambos, un oriundo de Longchamps que ya arbitrara al Deportivo Morón, en la presente temporada, nada menos que en el debut, ante Los Andes en el "Eduardo Gallardón", en el empate cero a cero ante el "Mirayitas", un 15 de septiembre de 2017, por la noche, que quedará en el recuerdo de los hinchas del Gallo, como la fecha del anhelado retorno a la "B" Nacional, tras 17 interminables años de fracasos y decepciones futbolísticas repetidas.

Más tarde, por la undécima fecha del actual torneo de la "B" Nacional, Héctor Paletta registraría su segundo antecedente de la temporada arbitrando al Gallo, en otro empate de visitante, aunque en este caso con goles, puesto que el 3 de diciembre de 2017, sería el encargado de dirigir la igualdad 2 a 2 del Deportivo Morón y Flandria, en el "Carlos V" de Jaúregui, con los tantos de Diego Medina y Luciano Pons para un "Canario" que se adelantaría dos a cero, y luego el Gallo se lo empataría en los últimos '20 de juego, merced a las conquistas de Javier Rossi y Valentín Perales, este último a siete minutos de cumplirse el tiempo reglamentario. En aquella tarde, Paletta amonestaría a Emiliano Mayola y Lautaro Formica en la visita.

Hermano de Gabriel Alejandro Paletta, defensor argentino, nacionalizado italiano, campeón del mundo Sub 20 en 2005, en Holanda, con la Selección Argentina juvenil y eliminado en primera ronda, con el representativo mayor italiano, en la Copa del Mundo "Brasil 2014" (con inicio en Banfield, y pasos por Boca Júniors, Liverpool de Inglaterra, Parma, Milan y Atalanta italianos, y de actualidad en el Jiangsu Suning del fútbol chino), Héctor Paletta tiene una larga trayectoria en el referato argentino, con 137 partidos arbitrados sólo entre la Primera "B" Nacional, la Primera División y la "Copa Argentina", con 559 amonestaciones y 44 expulsiones en las referidas tres categorías.

Entre los hinchas del Gallo, será recordado por aquella inolvidable semifinal del torneo Reducido de la Primera "B" Metropolitana, en la noche del 24 de noviembre de 2015, cuando en el "Estadio Juan Pasquale" del barrio porteño de Núñez, el Deportivo Morón eliminaría al "candidato" a ascender (junto al campeón Brown de Adrogué), Defensores de Belgrano, por 2 a 1, a cuya finalización y en medio de un incidente entre los jugadores locales y la terna arbitral, Héctor Paletta habría de caer al piso, apuntando al siempre polémico defensor del "Dragón", Luciano Goux, como el responsable de propinarle un golpe de puño, debiéndose retirar del estadio acompañado por efectivos policiales, en medio de un escándalo que, para variar, no determinaría mayores sanciones en opinión de los integrantes del Tribunal de Disciplina de la AFA.

Así las cosas, el venidero martes 10 de abril, desde las 21:05, en el "Estadio Centenario, Ciudad de Quilmes", con televisación de TyC Sports, en el marco de la 22° fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional, temporada 2017/2018, el Deportivo Morón volverá a visitar a Quilmes, reeditando inolvidables "choques" de los '80 y los '90, con el telón de fondo de la posibilidad cierta y tangible, victoria mediante (el equipo de Otta lleva once cotejos sin perder, con tres triunfos y un empate de visitante), condenar al viejo rival de la "cerveza" a su segundo descenso consecutivo y en el caso del Gallo, como contrapartida, asegurar su permanencia definitiva en la "B" Nacional.

Todo ello, con Héctor Paletta como árbitro de semejante y determinante encuentro para ambos.



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Suma y sigue, a un paso del objetivo

En la noche del martes y ante su público, el Deportivo Morón procuraba ganar por primera vez en el Nuevo Francisco Urbano, en lo que va de 2018, para asegurarse de una vez por todas ese objetivo que desvela desde principios de temporada a todo el Oeste: la permanencia en una categoría, cuyo regreso implicara una ingrata espera de 17 largos años.

De esta forma. y con 28 unidades en el torneo, en la previa del cotejo ante Boca Unidos, tres nuevos puntos le darían esa tranquilidad definitiva para respirar hondo y satisfecho ante el principal "norte" alcanzado, y a partir de allí, canalizar las energías en la clasificación al torneo Reducido y por qué no, soñar con el primer ascenso directo a la Superliga, puesto que con 31 puntos, este último anhelo quedaba a tan sólo tres del único líder, tras la jornada 21°, Aldosivi de Mar del Plata.

Y en esos términos soñaría todo el Oeste, en el Nuevo Francisco Urbano o frente al televisor, cuando a los '13 del primer tiempo, y tras un tiro de esquina en favor de la visita, el equipo de Walter Otta construyera una contra fantástica, a partir del rechazo defensivo de Cristian Lillo, la corrida y fenomenal primer pase ofensivo de Emmanuel Giménez, y la posterior asistencia "quirúrgica", sobre la derecha, de Rodrigo "Rengo" Díaz, para habilitar por el segundo palo de una defensa en retroceso, a un Javier Rossi que sólo debería empujarla a la red de Hilario Navarro, para desatar el "carnaval" en en Pueblo del Gallo.

Hasta ese momento, poco y nada había pasado en un partido parejo y sin emociones, con un ligero predominio del balón por parte del visitante, y un Morón que sin lucir, ni mucho menos, cada vez que conseguía hacerse del dominio de la pelota y "depositarla" en la suela diestra del "Rengo", daba la sensación de poder generar algo bueno, con la reaparición de Nicolás Ramírez por la derecha y la peligrosidad siempre latente del "Bicho" Rossi, que en un par de acciones demostraría hallarse físicamente al ciento por ciento, incluyendo la jugada del desnivel para los vestidos de "azul".

Luego de la ventaja parcial, Boca Unidos intentaría recomponerse y buscar el empate, aunque carente de fútbol e ideas, habría de resumirse a procurar el desnivel por la bandas (con Cristian Broggi por derecha y el regreso de Nicolás Martínez por el lateral zurdo), en búsqueda de "apuntar" sistemática y repetidamente a la cabeza de Pablo Vegetti, aquél "9" longilíneo que "sufriéramos" con la camiseta de Villa San Carlos (campeón de la "B" Metro, con "La Villa", en 2012/2013) y que más tarde tuviera pasos sin tanta trascendencia por Ferro, el fútbol chileno, Colón de Santa Fe y Gimnasia y Esgrima de La Plata.

Controlado hasta allí por la dupla central del Gallo, nuevamente conformada por Valentín Perales y Emiliano Mayola, ante la ausencia obligada y repetida del uruguayo Sebastián Martínez Aguirre, las pocas y claras opciones que habría de otorgar el primer tiempo, serían del Deportivo Morón, como aquél cabezazo inmejorable de Javier Rossi, sobre los '34, apenas sobre el travesaño, tras el tiro de esquina de Giménez, y otro remate desde afuera del propio Emmanuel, de lo mejor de Morón, mientras tuvo resto físico para correr, cortar y jugar la pelota con destino cierto.

En el complemento, uno de los cambios que mandaría al "billar" del "Carlos Castellón", Carlos Mayor, el técnico de los correntinos, resultaría decisivo para modificar la actitud de sus dirigidos en los primeros '20 del segundo tiempo y, en definitiva, constituiría el hecho "clave" para que la visita se llevara un empate final del Oeste, no tan alejado de la realidad desde los merecimientos, pero que nos dejara a todos un regusto amargo en la boca, teniendo en cuenta que, por lo menos ópticamente y desde la distancia de la observación, el trámite del encuentro parecía controlado, salvo alguna distracción defensiva, como ocurriera ante Mitre de Santiago del Estero..., y lamentablemente nos volvería a pasar.

En efecto, el ingreso del "Malevo" Osmar Ferreyra (ex River e Independiente, entre tantos otros clubes), le daría a Boca Unidos un mayor y mejor control del balón en el medio, propiciado por un Morón que tal vez si sintió cómodo con el trámite de un partido, donde los correntinos resultaban claramente incapaces de lastimar, salvo que la pelota le cayera en la "sien" a Vegetti para facturar, y por entonces el "lungo" centrodelantero visitante, andaba más en off side que habilitado.

Por desgracia, la única variable posible de empate para la visita, habría de confirmarse sobre los '17 de la etapa final, cuando luego de un buen desborde y mejor centro del referido "Malevo" Ferreyra, por izquierda, el balón le cayera en la cabeza a Pablo Vegetti, para que el "9" de los correntinos la ubicara bien lejos del alcance de Milton Alvarez.

Al igual que ocurriera frente a los santiagueños, la zaga del Gallo habría de perder la marca del único "marcable" de Boca Unidos, quien habría de cabecear con demasiada soledad, tranquilidad y facilidad dentro del área chica de Alvarez, estableciendo una igualdad "cara" en la única distracción importante de la última línea, que sin dudas extraña la solvencia de Sebastián Martínez Aguirre.

Los minutos siguientes al empate de Boca Unidos, mostrarían lo peor de Morón en el partido, puesto que la visita habría de detectar las señales de confusión local, para "apurarlo" como nunca antes en el encuentro y generarle alguna que otra situación de desequilibrio y zozobra, tal como el mano a mano que Milton Alvarez le ahogaría al propio Vegetti, en una de esas acciones que caracterizan al "uno" del Gallo en la categoría de gran arquero: ante un cotejo de poca exigencia, responde con acierto y reflejos para "salvar" a su equipo de una derrota impensada, sólo un par de minutos antes.

Los ingresos de Matías Pardo y Gerardo Martínez (el primero ausente desde el 20 de noviembre, recuperado de una fractura de peroné, y el segundo de regreso de una rotura del menisco externo, con cirugía incluida, desde el 28 de octubre pasado), además de constituir dos grandes y esperadas noticias en sí mismas, repercutieron en una actitud mucho más decidida y ofensiva del equipo, máxime con la posterior inclusión de Damián Akerman en cancha, sin embargo, más allá de algún nuevo cabezazo del "Bicho" que a punto estaría de volver a poner al Gallo en ventaja, la visita lograría aguantar el uno a uno hasta el final, aún con un hombre de menos (por la correcta expulsión de Tomás Charles, por doble amarilla, a los '15), igualdad que de poco le serviría a una visita que, debiendo aún quedar libre en dos jornadas, debe ganar los tres partidos que le restan y "rezar" para que aún así le alcance para conservar la categoría.

Por el lado del Gallo, y más allá del referido "sabor amargo", ante un partido que, de no mediar aquella distracción de los '17 del complemento, se encaminaba lenta y paulatinamente hacia la primera victoria en "casa" en 2018, la "bronca" lógica de los minutos posteriores al final del encuentro, no debe desenfocarnos de varios datos significativos de la realidad: con este empate, el equipo de Otta reúne 29 en el campeonato y se halla a sólo dos o tres del objetivo tan deseado de la permanencia, habiendo ya quedado libre y con cuatro cotejos por delante, mientras que lo ubica en la décima posición en la tabla, a sólo una unidad del último conjunto que hoy estaría clasificando al Reducido por el segundo ascenso, y por si fuera poco, habiendo hilvanado su undécimo juego consecutivo sin derrotas (seis empates y cinco triunfos), puesto que no pierde desde la novena fecha, el 20 de noviembre de 2017, en la caída por la mínima ante Juventud Unida en Gualeguaychú, hallándose asimismo invicto en lo que se lleva jugado de este año.

En una semana, el martes 10 de abril, a las 21:05, el Deportivo Morón tendrá la ocasión de sumar los tres puntos (o menos) que le restan para consolidar matemáticamente su salvación definitiva, cuando visite a un más que comprometido Quilmes, en el "Estadio Centenario", para tal vez, triunfo mediante, virtualmente condenar al "Cervecero" a su segundo descenso consecutivo.

Más allá de la bronca..., lo importante es sumar, y máxime cuando el objetivo se halla tan cerca que comienza a reconfortar.

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lunes, 2 de abril de 2018

Tres puntos y a soñar en grande

A un paso de acceder al objetivo inicial y primordial de asegurar la permanencia en la categoría, este martes 3 de abril, a partir de las 21:05, el Deportivo Morón recibirá a Boca Unidos de Corrientes, en el Nuevo Francisco Urbano, en procura de revalidar el importante punto conseguido en Rafaela, una semana atrás, y en definitiva, con tres unidades más, olvidarse por completo de la tabla de los promedios, para concentrarse con exclusividad en la búsqueda de su clasificación al torneo Reducido y, por qué no, intentar pelear mano a mano por el campeonato y el ascenso directo a la Superliga, en un final de torneo que adelanta un desenlace cerrado y de conclusión incierta, como parejo ha sido su desarrollo durante el transcurso de la actual temporada.

En efecto, y en la búsqueda de alcanzar la línea de los 31 puntos, que matemáticamente haría imposible cualquier complicación con los seis descensos en juego, en las últimas cinco jornadas del torneo y con independencia de resultados ajenos, el Gallo "jugará" con la necesidad extrema de los correntinos, quienes seriamente comprometidos en la tabla de los promedios, provienen de perder como local, una auténtica "final" anticipada con un rival directo, como Mitre de Santiago del Estero, por lo que se supone, la visita deberá venir al Oeste por algo más que un punto, lo que puede facilitar y abrirle los caminos al once de Walter Otta para sumar de a tres, por primera vez en el Nuevo Francisco Urbano, en lo que va de 2018.

Con el arbitraje del bahiense Bruno Bocca (quien ya lo dirigiera, durante la presente temporada, en el empate uno a uno frente a San Martín de Tucumán y en el triunfo 2 a 1 ante Agropecuario, ambos en el Oeste), acompañado por Ramiro Cabrera y Martín Saccone como asistentes uno y dos, respectivamente, más Yamil Possi en rol de cuarto árbitro, en cotejo televisado por TyC Sports, correspondiente a la 21° fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional, temporada 2017/2018, por estas horas, las mayores preocupaciones del cuerpo técnico de Morón, pasan por intentar recuperar la mayor cantidad de "soldados" posibles, en especial en defensa, teniendo en cuenta la última línea de "emergencia" que debió presentar en la fecha pasada, nada menos que frente al líder Atlético de Rafaela, en "La Perla del Oeste" santafesina, con el capitán Emiliano Mayola como único "sobreviviente" de los habituales titulares en esa delicada línea de fondo.

Precisamente Mayola, junto a Nicolás Martínez, en el caso que este último esté en condiciones de retornar, serán quienes deberán cuidarse de ser amonestados ante Boca Unidos, ya que al límite ambos en materia de amarillas, corren el riesgo de perderse el pleito de la jornada 22, frente a Quilmes en el "Estadio Centenario", pautado para el venidero martes 10 de abril, a las 21:05, con televisación de TyC Sports, y de vital trascendencia para las chances de "supervivencia" en la categoría, de un "Cervecero" cada vez más complicado y que, en el caso de un triunfo del Gallo, lo dejaría virtualmente a las puertas de su segundo descenso consecutivo.

Así las cosas, sin once confirmado y como quedara dicho, a la espera de la recuperación de algunos jugadores fundamentales en el esquema habitual de Walter Otta, tales como Maximiliano Paredes, Sebastián Martínez Aguirre, Nicolás Martínez, Gerardo Martínez, Matías Pardo, Mauricio Alonso y Nicolás Ramírez, el Deportivo Morón se encamina a conseguir ese "norte" tan querido, desde principios de temporada, para con tres nuevos puntos en sus "alforjas" y la salvación definitiva en el bolsillo, comenzar a pensar de lleno en la "yapa", esto es, ese anhelo enorme de volver a Primera, justo en este año, en que se cumplen (¿casualmente?) cincuenta años de nuestro único ascenso a la máxima categoría de nuestros sueños.

Tres puntos más..., y TODO lo imaginado es posible.

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