domingo, 29 de abril de 2018

Indiferencia electoral, nueva directiva y desafíos renovados

Este sábado 28 de abril, entre las 7 y las 17 hs. (en rigor de verdad, cierta demora obligó a iniciar el acto comicial alrededor de las 8), se desarrollaron las elecciones para renovación adelantada de autoridades en el Deportivo Morón, que al ofrecer una única alianza electoral de tres agrupaciones, de las cuatro actualmente en vigencia en la institución, constituiría en rigor una suerte de plebiscito, que consagraría como presidente, por un nuevo período de dos años, al actual titular del club, Alberto Rubén Meyer.

Con una baja participación societaria, tal vez producto de las inclemencias climáticas, sumadas a que dichos comicios se desarrollaren en sábado, en lugar de un domingo, como es de uso y costumbre habitual en nuestra y todas las instituciones, o quizá, como producto de la única "oferta" electoral, que atraería a votar a quienes naturalmente apoyan la continuidad de Meyer y, por el contrario, vacían de contenido la participación de quienes no avalan su gestión o mantienen diferencias con la misma, sólo 325 socios de los 3499 habilitados por padrón para votar, se trasladaron al Nuevo Francisco Urbano para sufragar, con 301 votos a favor de la única opción electoral (nucleada bajo el "paraguas" de la agrupación "Nuevo Gallo"), 21 en blanco (junto a los 301 favorables a la nueva comisión, constituyen los votos "positivos" del "prebiscito" reelectoral) y tres nulos.

Con el éxito futbolístico como mejor "carta de presentación" de la gestión que debió cesar a principios de junio de este año (triunfó en las elecciones del 5 de junio de 2016 y asumió tres días después, es decir, el 8 de junio del mismo año) y consensuó con las tres agrupaciones restantes el adelantamiento de las elecciones de este sábado, lo que generara razonables dudas sobre la legalidad y legitimidad del acto eleccionario, máxime al decidir la no convocatoria de respetados y reconocidos socios, como el caso del ingeniero Edgardo Walter Rodríguez, habitual responsable de las "comisiones electorales" en la mayoría de los últimos actos comiciales y, seguramente, uno de los consocios más idóneo y que más sabe en materia de Estatuto, sino el que más, en esta ocasión el reelecto presidente Alberto Meyer decidió su no concurso en el armado de la "ingeniería electoral", lo que en definitiva, iría en detrimento de la salubridad y legitimidad de una renovación de autoridades que entre muchos sectores, en convocatoria, tiempos, plazos y modos, no respondería a los preceptos estatutarios en esa materia.

Más allá de lo formal (con todo lo que ello conlleva de importancia y gravedad institucional), la nueva Comisión Directiva que asumirá en los próximos días, contará con desafíos trascendentes para el futuro institucional, como una deuda que iría en aumento durante los (casi) dos años de la gestión cesante antes de tiempo, o por lo menos que no disminuyera en ese mismo lapso, de las acreencias reales con que se topare la comisión saliente, y que poco tiene que ver con la deuda que fuera rubricada aquél 8 de junio de 2016, durante el acto de traspaso de mando de Pablo Sauro a Alberto Meyer, con algo más de tres millones refrendados por acta constitutiva, producto de aquellos pocos pasivos que pudieran respaldarse con documentos al momento de la firma, y que meses después, constituyeran sólo la "punta del iceberg" de una deuda mucho más grande, y que lejos de ser saneada o disminuida, vería incrementarse en la última gestión de Alberto Meyer, buena parte de ella, contraída con el reelecto presidente y que debiera ser aprobada por sus ex pares de comisión, en los meses anteriores al adelantamiento de las elecciones de la víspera.

Así las cosas, otro desafío que deberá afrontar la nueva Comisión Directiva, será la de procurar consensos y entendimientos diarios hacia adentro, luego de una última experiencia dirigencial que fracasara en ese aspecto, por el "doble juego" de un presidente que pecara de un personalismo desmedido y una errática tendencia a "premiar" la obsecuencia y despreciar la crítica interna o las voces disidentes, y al mismo tiempo, de compañeros de gestión (no todos, por supuesto, pero en su mayoría) que no estuvieran a la altura de la circunstancias y que lejos de fomentar la unión de conjunto, generaran roces, intrigas "palaciegas" y divisiones (por meros posicionamientos o pequeños y mezquinos espacios de poder), dentro de un grupo que jamás lograra consolidar un espíritu de "cuerpo", ni muchos menos un proyecto en común. Lo que, en definitiva, nos habla de un estilo y modo determinados y nada casuales de "conducción".

Fracaso colectivo innegable y hasta previsible, que incluyera a casi todas las áreas, salvo un par de excepciones, y que, claro está, alcanza en la consideración particular de cada lector, a quien suscribe, que como algunos sabrán formara parte de la anterior CD, hasta que las propias internas decidieran (en ausencia) el apartamiento inconsulto e intempestivo como jefe de prensa (por resistir el "avance" interno, también sobre prensa, del grupo "Pinar de Rocha", a través del "mascarón de proa" de un pseudo departamento de Marketing, encargado a un "buffetero" y representante del empresario de la "noche") y, ante ello, un día después, la renuncia indeclinable como secretario de actas.

Puesto que de la ineptitud y la inoperancia es factible volver, pero de la "mala leche", los intereses personales creados (sin importar los del club), la "rosca" cobarde y subterránea, así como de la operación política artera y por la espalda, nunca y bajo ninguna circunstancia. En pocas palabras: la traición no tiene retorno ni la tendrá jamás.

En definitiva, con mejor calidad dirigencial y material humano, por lo menos desde el a priori, este sábado 28 de abril tuvieron lugar, con un bajo nivel de participación societaria, las cuestionadas y cuestionables elecciones para renovación de autoridades en el Club Deportivo Morón, que en presencia de una única opción electoral, ante el acuerdo alcanzado y la alianza electoral sellada entre tres de las cuatro agrupaciones vigentes en la actualidad, dicho adelantado prebiscito extendiera la presidencia de Alberto Rubén Meyer, cuanto menos, por dos años más.

La nueva Comisión Directiva:

Presidente: Alberto Meyer
Vicepresidente 1°: Roque Labbozzetta
Vicepresidente 2°: Juan Carlos Pini
Secretario: Fidel Mannise
Prosecretario: Enzo Forti
Secretario de Actas: Luciano Guaglianone
Tesorero: Germán Rivadeneira
Protesorera: Roxana Bárzola

Vocal Titular 1°: Oscar Richelet
Vocal Titular 2°: Manuel Aguirre
Vocal Titular 3°: Aníbal Labbozzetta
Vocal Titular 4°: Carlos Rodríguez
Vocal Titular 5°: Gastón Peppa
Vocal Titular 6°: Alejandro Lamónica
Vocal Titular 7°: Javier Zuleta

Vocal Suplente 1°: Ariel Remolina
Vocal Suplente 2°: Fabian Kaplan
Vocal Suplente 3°: Julio Mancilla
Vocal Suplente 4°: Luis Hernández
Vocal Suplente 5°: Claudio Capurro
Vocal Suplente 6°: Pablo Labbozzetta

Comisión Fiscalizadora:

Revisor de Cuentas Titular 1°: Daniel Messina
Revisor de Cuentas Titular 2°: Daniel Castillo
Revisor de Cuentas Titular 3°: Fernando Bellido
Revisor de Cuentas Suplente 1°: Jorge Prado
Revisor de Cuentas Suplente 2°: Esteban Salinas



@elgallogustavo.



domingo, 22 de abril de 2018

Morón jugó mal y perdió bien, con renovadas polémicas

El Deportivo Morón llegaba a su siempre complicada "parada" en Campana, con la tranquilidad de haber asegurado la permanencia en la categoría, con su triunfo de la semana anterior frente a Sarmiento de Junín, y con las ganas renovadas de ir en procura de nuevos y más ambiciosos objetivos, como la clasificación al torneo Reducido de la "B" Nacional, para luego jugar a "suerte y verdad", en cualquier mano a mano que le tocare disputar, la posibilidad enorme de "pelear" por el segundo ascenso a la Superliga.

También arribaba al "Coliseo de Mitre y Puccini", como se lo conoce al modesto aunque coqueto estadio de Villa Dálmine, con el "mal (o deberíamos decir "mar") de ausencias" que lo persigue desde hace un buen rato, con el insustituible Sebastián Martínez Aguirre "entre algodones", el capitán Emiliano Mayola desgarrado y, desde el calentamiento previo al cotejo con el "Violeta", la baja inesperada de Facundo Pumpido, que de titular desde el arranque pasaría a ver el partido desde la platea, con la inclusión a último momento de Damián Akerman entre los once, y de Lautaro Formica en el banco.

Con todos estos contratiempos repetidos y a los cuales el temperamento único de este plantel, fuera capaz no sólo de sobreponerse para convivir con el infortunio físico "nuestro de cada fecha", sino hasta "acostumbrarse" y disimular faltantes y falencias lógicas, a base de generosa entrega, humildad de conjunto, solidaridad grupal y actitud innegociable dentro de la cancha, cualquiera que fuese la suerte final del resultado ocasional.

Sin embargo, hace también bastante tiempo que este equipo de Walter Otta no viene jugando bien, carente de generación de juego y de profundidad en el arco de enfrente, sumados a los graves desacoples que evidencia en su última línea, potenciados por los "remiendos" que, jornada tras jornada, debiera soportar de manera obligada, lo que también ha sabido sustituir gracias a todas aquellas virtudes referidas anteriormente.

Y la tarde de Campana no resultaría la excepción, a este "cóctel" de falencias e infortunios conocidos, agravados, por un lado, por la fortuna de un local que comenzaría a "destrabar" el desarrollo desde el mismo "amanecer" del juego, cuando a los '9 de iniciado el partido, el "9" de Villa Dálmine, Jorge Córdoba, aprovechara las ventajas de una defensa vulnerable para quedar cara a cara con Milton Alvarez y "fusilarlo" con tiempo, espacio y sin atenuantes ni contemplaciones.

Y es precisamente allí, donde aparecería una vez más, el último factor a tener en cuenta para explicar el 0-3 de la fallida "excursión" por el norte de la provincia de Buenos Aires, cuando dos minutos más tarde, y luego de un tiro de esquina en favor del "Violeta" y un remate posterior en el poste derecho de Milton, la pelota le quedara a Marcos Rivadero, uno de los mejores del partido, para definir en soledad y con absoluta facilidad, para decretar antes del primer cuarto de hora de partido, el 2 a 0 casi lapidario para las aspiraciones del Gallo... Eso sí, el gol de Rivadero debió ser anulado por una flagrante y evidente posición adelantada del autor del tanto, que sólo un paupérrimo árbitro como Pablo Diaz y su asistente número uno, Mauro Ramos Errasti, resultarían incapaces de percibir o quizá peor, de invalidar a pesar de haber visto la posición adelantada del volante local, vaya uno a saber por qué "extrañas" razones, pero siempre para estas alturas decisorias de los torneos de AFA.

Si Morón había hecho poco y nada antes del 0-2, de los '11 del primer tiempo en adelante intentaría simplemente recuperar la "vertical" futbolística, aunque siendo superado en todos los sectores del campo de juego, por un once de Felipe De La Riva que resultaría francamente superior a la visita, en especial durante los primeros '45, donde podría haber estirado aún más la ventaja, por las virtudes y confianza de sus hombres de punta y, al mismo tiempo, las dudas defensivas del Gallo, profundizadas a partir de la salida anticipada, sobre la media hora de partido, de un lesionado Sebastián Martínez Aguirre.

El complemento casi que estaría de más, con un Dálmine cómodo con la ventaja y sin pasar mayores sobresaltos en su última línea, más allá de un par de tiros libres desviados y dos ocasiones más, uno en un anticipo de Matías Pardo (en la primera que tocara, tras su ingreso en lugar de Damián Akerman) y más tarde en una buena entrada de Nicolás Ramírez, quien ensayaría un remate potente y apenas alto, para el arco de un más que tranquilo Martín Perafán, arquero del "Viola".

Cuando el partido se extinguía, con un 2 a 0 acorde al trámite de un partido dominado casi a voluntad por el local, a excepción de un breve lapso del segundo tiempo, donde Morón obligaría a retroceder sobre su propio campo al local, en buena medida, por impulso del buen ingreso de Gerardo Martínez, quien volvería a dejar una imagen favorable y a modificarle, aunque sea de manera momentánea, la cara a un equipo de semblante "pálido" en la tarde de Campana, nuevamente haría su aparición un Pablo Díaz que durante todo el complemento se dedicaría a "muñequear" el partido desde la mitad de cancha y a permitir el juego brusco de ambos lados, tanto que en algún momento, su incapacidad y permisividad a poco estarían de desnaturalizar un cotejo de trámite tranquilo.

Y para terminar su "obra" personal, o su "unipersonal" dentro del juego de conjunto, en el segundo minuto de descuento habría de sancionar un penal inexistente y hasta ridículo en favor de un Villa Dálmine, que al contrario de lo que ocurriese un par de fechas atrás, con Quilmes y Héctor Paletta, no necesitaba de "colaboración" arbitral alguna para imponerse con absoluta justicia sobre un opaco Gallo.

Un par de minutos más tarde, Federico Jourdan cambiaría el "regalito" por gol, para establecer el 3 a 0 definitivo, con el que concluiría la siempre compleja visita del Deportivo Morón al "Coliseo de Mitre y Puccini".

Sin lugar para las excusas, Morón jugó mal y perdió bien, aunque otra vez las sanciones discrecionales y erráticas de las ternas arbitrales, resultarían determinantes para el desarrollo del encuentro, con un gol convalidado en clara posición adelantada, a los '11 del primer tiempo y hallándose la visita aún "en partido" (0-1) y el penal insólito e inexistente en tiempo adicionado al reglamentario, nada menos que el tercero sancionado en contra, en igual cantidad de partidos.

Puesto que, "si las brujas no existen, pero que las hay, las hay"..., menos mal que el Deportivo Morón aseguró su permanencia en la categoría, una semana atrás, con el triunfo en el Oeste ante Sarmiento de Junín.

Ahora, espera Gimnasia y Esgrima de Jujuy, en el Nuevo Francisco Urbano, por la jornada de cierre de la actual temporada 2017/2018 de la Primera "B" Nacional, donde el Gallo no dependerá sólo de un triunfo propio para clasificarse al torneo Reducido por el segundo ascenso a la Superliga.

En definitiva, con independencia del resultado ante los jujeños, la suerte final respecto de la clasificación o no al Reducido, y a pesar de la "sugestiva" y determinante injerencia  negativa de los fallos arbitrales en los últimos dos cotejos de visitante, desde este espacio no nos quedan más que palabras de reconocimiento y gratitud para este maravilloso ciclo futbolístico y para un grupo de jugadores y cuerpo técnico que nos devolvieran la ilusión, la alegría y las lágrimas de emoción, después de 27 años de sinsabores, decepciones y "sueños rotos".

GRACIAS. ETERNAS. POR SIEMPRE.


@elgallogustavo.





sábado, 21 de abril de 2018

A Campana, por sueños nada "Reducidos"

Consumado el primer y gran objetivo de la temporada, esto es, asegurar matemáticamente la permanencia en la categoría, con prescindencia de los puntos que sumen sus rivales en la lucha por evitar nada menos que seis descensos, ahora el Deportivo Morón tiene puesto su nuevo "norte" en clasificar al torneo Reducido por el segundo ascenso a la Superliga, sueño postergado en casi medio siglo, que constituiría un cierre de ciclo maravilloso para un plantel que nos ha devuelto la alegría futbolística, tras casi tres décadas de decepciones repetidas y desilusiones que parecían no tener fin.

En ese contexto, este domingo a partir de las 15:30, el equipo de Walter Otta volverá a su "casa materna", cuando el Gallo deba visitar a un siempre complicado Villa Dálmine, en el "Coliseo de Mitre y Puccini", en Campana, con el arbitraje de Pablo Díaz, acompañado de Mauro Ramos Errasti y Gisela Trucco, como asistentes uno y dos, respectivamente, sin televisación de aire, en cotejo correspondiente a la 24° y anteúltima fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional, temporada 2017/2018.


Con la vuelta asegurada de Matías "Pichin" Pardo, luego de cumplir la jornada de suspensión ante Sarmiento de Junín, por haber alcanzado el límite de las cinco tarjetas amarillas acumuladas, el cuerpo técnico del Gallo se ilusiona con la permanencia en el primer equipo del uruguayo, Sebastián Martínez Aguirre, figura determinante para al balance y la solvencia de la última línea del Deportivo Morón, máxime en ausencia del capitán, Emiliano Mayola, recuperándose de un desgarro.


Si bien Sebastián Martínez, ya regresó de gran forma al once que consiguiera la salvación definitiva del descenso, ante el "Verde" de Junín, en el Oeste, al día siguiente un parte médico oficial dio cuenta de un supuesto esguince de rodilla, sufrido por el "oriental" durante el cotejo con Sarmiento, lo que puso en duda su presencia en Campana, algo que finalmente sería desmentido públicamente por el propio jugador.


Entre los que están "en capilla", en materia de amonestaciones y deberán cuidarse de recibir la quinta, que determinará su ausencia en la fecha de cierre de la actual temporada, frente a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, en el Nuevo Francisco Urbano, el único seguramente en cancha con ese riesgo, será Nicolás Martínez, puesto que el otro con cuatro amarillas es precisamente el referido Mayola, ausente ante el "Violeta" de Campana.


Sin Rodrigo Díaz entre los concentrados, por segundo partido consecutivo, evidentemente aún no reestablecido de la tendinitis rotuliana que lo viene aquejando, el plantel del Gallo concentrará desde las 21 en el "Hotel Plaza" de Campana, para allí pasar la noche y agotar las horas que median hasta el trascendente encuentro de este domingo a las 15:30.


Con la tranquilidad de la permanencia asegurada, a todo o nada en Campana, por tres puntos decisivos para consolidar el ingreso al Reducido.


Sin "techo" para los sueños, vamos por más ante Villa Dálmine.


Tan cerca de los anhelos más deseados, que da miedo. Pero del bueno, del que emociona con sólo pensarlos y pronunciarlos en voz alta.





@elgallogustavo.






El 28 de abril, elecciones, con lista de unidad

Finalmente y tal como se preveía, el próximo sábado 28 de abril, entre las 7 y las 17, habrá elecciones para renovación de autoridades en el Deportivo Morón, adelantándose en algo más de un mes dichos comicios, ya que la actual Comisión Directiva se adjudicara el triunfo el 5 de junio de 2016, asumiendo tres días más tarde, es decir, el 8 de junio del mismo año.

Con el actual presidente, Alberto Rubén Meyer a la cabeza, una sola opción electoral tendrá el venidero acto comicial, dado que las agrupaciones vigentes al momento de la convocatoria a elecciones, lograron acordar la conformación de una lista única, que reúne a tres de los cuatro conglomerados políticos existentes legalmente a la fecha, mientras que la cuarta agrupación, en tanto, si bien decidiera no sumarse a la lista de unidad, convendría colaborar con la misma, aportando recursos humanos en las futuras subcomisiones a formarse, así como, seguramente, también comprometerá asistencia económica, contactos y logística.

De este modo, nuevamente Alberto Meyer tendrá la responsabilidad de comandar los destinos de una institución que, por su magnitud presente, hace tiempo que necesita del concurso de todos los actores políticos con presencia permanente, para procurar compatibilizar el éxito futbolístico y la expansión de todas sus actividades, con una realidad institucional "achatada" por la coyuntura económica nacional y local, y por una errática política oficial en ese sentido, tal vez y en buena medida, por la mala elección de los responsables, encargados de llevar a cabo la tarea de "hacer crecer" al club, más allá del fútbol profesional.

En esta ocasión, un histórico como Roque Labbozzetta acompañará a Alberto Meyer como vicepresidente primero, mientras que Juan Carlos Pini, otrora compañero de fórmula del extinto e inolvidable Miguel Angel "Quito" Pizarro, ocupará el lugar de vice segundo, dentro de una lista que, a grandes rasgos, y a diferencia de la que se impusiera en las elecciones de junio de 2016, apuesta a la experiencia dirigencial y la solvencia económica en varios de sus integrantes, en lugar de la "juventud" que caracterizara a muchos de los miembros de la gestión aún vigente, sin "rodaje" en la "lides" directivas, ni mucho menos condiciones financieras para "repartir" el peso de la exigencia económica con el propio Meyer.

Quizá, para más de uno, hablar de "lista de unidad" los pueda (lógicamente) retrotraer a tiempos de despilfarro económico y mediatización de las decisiones de política interna, en manos de un grupo foráneo con intereses de permanencia o "resistencia" partidaria, que nada tenían que ver con las necesidades y problemáticas institucionales, pero en este caso, la gran y decisiva diferencia radica en que, con mayores o menores coincidencias, identificaciones o simpatías personales, se trata de una "unidad" (no "amontonamiento") integrada por 26 próximos dirigentes, todos ciento por ciento del "riñón" de la institución, sin advenedizos, ni "paracaidistas", ni "mesías" con contactos políticos partidarios y "cajas" comunales, absolutamente ajenos e indiferentes a la idiosincrasia e historia del Deportivo Morón.

Asimismo, no resulta menos cierto que el déficit que "hereda" la actual gestión (alrededor de 700 u 800 mil pesos mensuales de "rojo"), exitosa desde lo futbolístico (con el mérito de continuar y confirmar el virtuoso camino emprendido por sus antecesores, en materia de plantel y cuerpo técnico), pero con grandes asignaturas pendientes en lo institucional, financiero y administrativo, se revela en la escasa cantidad de vigentes miembros de Comisión Directiva, que renovarán su honor representativo en la futura administración del club, lo que en definitiva, o bien evidencia el fracaso del grupo dirigencial actual. o bien la potenciación de una manera de "entender" el poder, exacerbadamente personalista en el caso de Alberto Meyer, o en la convergencia de ambas razones.

Como sea, y seguramente con "heridos" en todos los sectores, como suele suceder en este tipo de acuerdos de "cúpula", entendemos que puede constituir un auténtico punto de inflexión en nuestra compleja y "ajetreada" política interna, a partir de un entendimiento que supere los egos personales para avanzar en objetivos comunes y trascendentes, a fin de sentar las bases de una suerte de "confluencia moronense", al mejor estilo de la política partidaria chilena, donde los dirigentes se alternen en el poder y más allá de quienes ocupen cargos representativos, existan siempre "políticas de Estado" permanentes, a través de los tiempos y las generaciones, sobre las grandes problemáticas institucionales y societarias, que vayan mucho más allá de los nombres propios, los egocentrismos o los intereses de figuración personales.

En definitiva, el próximo sábado 28 de abril, entre las 7 y 17 hs.., 3499 socios estarán en condiciones de votar a la única lista que se presentará en los comicios de renovación de autoridades, en una elección que con forma de plebiscito (por tratarse de una única opción), procurará legitimar con un alto nivel de participación y aceptación en las urnas, los enormes desafíos por venir, en lo futbolístico, pero fundamentalmente en lo institucional, intentando conjugar el crecimiento sostenido (con mayores niveles de inclusión y contención social), con un desarrollo económico y financiero sustentable, "a caballo" de un modelo de club moderno y previsible, asentado en el respeto, la convivencia y la tolerancia internas, que cimenten la expansión, proyección y prestigio externos.

Ojalá aprendamos del pasado reciente, y esta vez sí, lo logremos entre todos.

PRESIDENTE: Alberto Meyer

VICEPRESIDENTE 1ro: Roque Labbozzetta
VICEPRESIDENTE 2do: Juan Carlos Pini


SECRETARIO: Fidel Mannise
PROSECRETARIO: Enzo Forti


SECRETARIO DE ACTAS: Luciano Guaglianone


TESORERO: German Rivadeneira
PROTESORERA: Roxana Barzola


VOCALES TITULARES: Oscar Richelet; Manuel Aguirre; Anibal Labbozzetta; Carlos Rodríguez; Gastón Peppa; Alejandro Lamónica y Javier Zuleta.


VOCALES SUPLENTES: Ariel Remolina, Fabián Kaplan, Julio Mancilla, Luis Hernández, Claudio Capurro y Pablo Labbozzetta.


COMISIÓN FISCALIZADORA:

TITULARES: Daniel Messina, Daniel Castillo y Fernando Bellido.


SUPLENTES: Jorge Prado y Esteban Salinas.



@elgallogustavo.





martes, 17 de abril de 2018

Pablo Díaz, el árbitro para la "excursión" del Gallo a Campana

Luego del trascendente triunfo del Deportivo Morón frente a Sarmiento de Junín, que permitiera confirmar matemáticamente la permanencia del Gallo en la "B" Nacional, durante la próxima temporada, este martes en la AFA se determinaron los árbitros encargados de dirigir los partidos de la categoría, del venidero fin de semana, jornada 24° y anteúltima del certamen, en la que el equipo de Walter Otta procurará traerse un buen resultado de Campana, para consolidar su actual ubicación entre los clasificados al Reducido por el segundo ascenso a la "Superliga", claro que enfrente tendrá al siempre complicado Villa Dálmine, en el "Coliseo de Mitre y Puccini", en Campana, el próximo domingo 22 del corriente, a partir de las 15.30, sin televisación de aire y el arbitraje de Pablo Díaz.

Con un único antecedente en al presente temporada 2017/2018 de la Primera "B" Nacional, en la derrota del jueves 16 de noviembre del año último, en el Nuevo Francisco Urbano, uno a cero frente a Instituto de Córdoba, por la octava fecha del torneo (cotejo sin expulsiones, pero en el que amonestara a Lautaro Formica, Emmanuel Giménez y Nicolás Martínez por el lado del Gallo), Pablo Díaz, perteneciente al SADRA, nació en San Salvador de Jujuy (aunque reside en Rosario), el 23 de octubre de 1979, habiendo debutado en Primera División en 2010, por la octava fecha del Apertura de aquél año, entre Argentinos Júniors y Banfield, en La Paternal, más precisamente el 25 de septiembre de 2010.

Como árbitro internacional, su debut se produciría el 6 de agosto de 2013, en la goleada 4 a 0 de River de Uruguay sobre Blooming de Bolivia, condición de árbitro FIFA que luego perdería en 2015.

Sin embargo, el dato más recordado en la carrera de Pablo Díaz, se remonta al 23 de mayo de 2010, en ocasión del partido de ida por la Promoción por el segundo ascenso a la "B" Nacional, entre el local, Ramón Santamarina de Tandil (subcampeón del entonces Torneo Argentino "A") y la Comisión de Actividades Infantiles (CAI) de Comodoro Rivadavia, quien procuraba mantener su sitio en el Nacional.

En aquél encuentro de ida, que arrojaría un empate final dos a dos con incidentes, la CAI alcanzaría la igualdad en el tercer minuto de los cuatro agregados por Pablo Díaz, lo que al término del partido originaría un escándalo de proporciones dentro del campo de juego, con invasión de varios particulares que consideraban un despojo por parte del árbitro, y la particularidad de la agresión de un colaborador del cuerpo técnico tandilense, al propio Díaz, quien reaccionaría persiguiendo y golpeando a su agresor, en un hecho tan insólito como lamentable.

Siete días más tarde, el 30 de mayo de 2010, la CAI daría cuenta sin atenuantes de Santamarina con un contundente 5 a 0, en Comodoro Rivadavia, para mantener la categoría. Sin embargo, el recuerdo de aquél "despojo", según la visión tandilense, jamás se olvidaría en los simpatizantes de Ramón Santamarina.

Finalmente, en la pasada noche del lunes 16 de abril, por la 23° jornada de la "B" Nacional, proviene de dirigir en el triunfo 2 a 0 de Quilmes, sobre Atlético de Rafaela, en el "Nuevo Monumental", habiéndole sancionado un penal a Quilmes (el tercero a favor del  "Cervecero", en los últimos dos partidos), a falta de diez minutos para el final del encuentro, que Ramiro Macagno, arquero de "La Crema" le atajaría a Matías Nouet, delantero visitante.


@elgallogustavo.



¡Salud, Gallito "Nacional"!

El Deportivo Morón necesitaba sumar de a tres, luego de la derrota con regusto a "despojo", en el "Centenario" de Quilmes, para alcanzar finalmente la línea de los 32 puntos y con ello, alcanzar el primer y gran objetivo de la temporada: asegurar matemáticamente la permanencia, a falta de tres encuentros para el final del torneo de la "B" Nacional, con independencia de la cantidad de unidades que cosechen sus antagonistas, en la antipática y ansiosa lucha de eludir los seis descensos con que castiga en la presente temporada, una categoría que vive pagando "puertas adentro", los delirantes "laboratorios" puestos en práctica, para la disputa de los últimos campeonatos de la Primera o "Superliga", de acuerdo a su última y novedosa denominación.

Claro que para ello, necesitaba conseguir su primer triunfo en lo que va del año, en el Nuevo Francisco Urbano, condición de local en la que aún no había ganado, aunque tampoco perdido en 2018, con un puñado de empates que podrían haber sido más que ello, pero que habrían de escaparse por pequeños lapsus de concentración, luego de ponerse en ventaja (frente a Mitre de Santiago del Estero y Boca Unidos de Corrientes, especialmente) o en virtud de mínimos detalles futboleros, dentro de un certamen de la "B" Nacional caracterizado por una sorprendente paridad entre sus participantes, tanto que entre el actual líder (Aldosivi de Mar del Plata ) y el decimocuarto (el referido Mitre), sólo los separan diez puntos.

Encima, por si fuera poco, enfrente lo aguardaba Sarmiento de Junín, que de comenzar el presente año complicado en la tabla de los descensos, al igual que el Gallito, con una racha de cuatro sin perder y 33 unidades en la tabla, de acceder a una nueva victoria en el Oeste, hubiese podido situarse en la tercera posición, a sólo dos puntos del "Tiburón" marplatense.

Sin embargo, este Deportivo Morón acostumbrado a demostrar pruebas de carácter, en infinidad de "batallas" recientes, durante su histórica campaña de campeón en la "B" Metropolitana, hace poco menos de un año, y en varios partidos del presente y exigente torneo "Nacional", en especial durante el último semestre, sería capaz una vez más de sobreponerse a la bronca del "sospechoso" cotejo ante el "Cervecero", y por enésima vez a una contingencia de fuerza mayor, como las ausencias por una "enfermería" empeñada en evitar que el cuerpo técnico del Gallo, pudiese repetir equipo en dos partidos consecutivos desde hace un largo rato. 

Así las cosas, y dentro de un desarrollo en el cual había comenzado mejor, en los primeros '20 de la etapa inicial, con el regreso de Sebastián Martínez Aguirre en la zaga, para potenciar a un recuperado Valentín Perales, luego de su flojo desempeño en Quilmes, y ante una nueva ausencia obligada del capitán, Emiliano Mayola, y con el ingreso de Facundo Pumpido en sustitución de Rodrigo Díaz, para procurarle mayor compañía al "Bicho" Javier Rossi, el Deportivo Morón comenzaría apretando al "Verde" de Junín contra su última línea, hasta que la visita ajustara las marcas y emparejara el trámite, por virtudes de sus propios medios y el cansancio del exigente despliegue de los volantes del Gallo.

Sin embargo, y con Nicolás Ramírez como el "abanderado" de la búsqueda del arco de enfrente, con decisión para ganar en el "uno a uno" y vocación para encabezar todas las iniciativas ofensivas de un Morón con escasa generación de fútbol, dentro de un trámite parejo y disputado, el Gallo intentaría una y otra vez, en procura de ese triunfo tan necesario, generando las pocas y mejores opciones de desnivel en la etapa, tales como el remate desviado de Pumpido, luego del lateral de Paredes y la asistencia de Martínez Aguirre en el área, sobre los '30, o el remate apenas alto de Rossi tras el "pivoteo" de Pumpido a los '38 y la más clara de todas, en tiempo cumplido, con el buen remate de Leandro Guzmán, con destino de red, que un botín visitante se interpondría para enviarla al tiro de esquina.

Ya en el complemento, el equipo de Walter Otta regresaría de los vestuarios con la misma actitud de los primeros minutos de partido, propiciando un par de buenas aproximaciones, merced al buen partido del "Chaco" Guzmán y a un "Bicho" Rossi que empezaría a sacar diferencias en el "mano a mano" con los defensores de Sarmiento, preanuncio del desahogo enorme que sobrevendría unos cuantos minutos más tarde.

Promediando la segunda etapa, y a pesar de la ausencia de ideas de ambos lados, Morón no cejaría en su búsqueda del desnivel tan esperado en la noche del Oeste, aunque comenzando a padecer las contras de un Sarmiento ordenado y peligroso, que sobre los '17 a poco estuviese de amargar a todo el Nuevo Francisco Urbano, ante el remate de Nahuel Estévez que Valentín Perales rechazaría en la misma línea de gol.

Cuando el desarrollo parecía "achatarse" y la visita dar síntomas de comodidad con el punto, especulando con la necesidad local, para hallar espacios decisivos con el correr de los minutos, el ingreso de Gerardo Martínez por Leandro Guzmán, le otorgaría la cuota de pausa y fútbol de la que el Gallo adoleciera hasta su ingreso, a los '28 del segundo tiempo, mostrando con un par de "pinceladas" de su talento único, que podía resultar determinante para acompañar a Nicolás Ramírez, el mejor de la cancha, y abastecer a Facundo Pumpido y, fundamentalmente, a un "Bicho" Rossi que con su "olfato" goleador y su despliegue generoso de siempre, en poco minutos se subiría al podio de los más destacados de la noche.

Hasta llegar al anhelado minuto 29 del complemento, cuando tras un tiro de esquina desde la derecha, ejecutado por Ramírez, Facundo Pumpido la peinara en el primer palo, y ante cierta demora de la defensa en el rechazo, Javier Nicolás Rossi se la llevara de "Bicho" para ponerla a la diestra del alcance del arquero visitante y con su grito (el noveno en la campaña), desatar el desahogo atragantado en tantas gargantas dentro y fuera del estadio.

Con el uno a cero del Gallo, y lejos de conformarse con el desnivel, retrocediendo en el terreno, el equipo de Otta contaría con chances para liquidar el pleito, siendo la más clara de todas, el golazo convertido otra vez por Rossi, anulado de manera insólita por Luis Alvarez, a instancias del árbitro asistente, por un presunto off side tan infundado como los penales en la noche del "Centenario", hace casi una semana.

Ya cerca del epílogo, con Damián Toledo y Cristian Broggi en cancha, en lugar de Facundo Pumpido y Nicolás Ramírez, para sostener la "resistencia" del Gallo, un Morón acostumbrado a sufrir, casi por designio del destino, debería soportar en sus "arterias" cuatro minutos adicionados y el remate apenas desviado de Lucas Passerini, cuando el reloj marcaba con exasperante cadencia los '47 del segundo tiempo.

Hasta que Luis Alvarez pitara el final del partido y con él, el alivio contenido de todo el Oeste, hecho grito de triunfo y felicidad, para festejar por la primera victoria de local, nada menos que en el partido más trascendente, desde el 2 a 1 ante Platense, del 6 de junio de 2017, que decretaría el ascenso a la "B" Nacional: los tres puntos restantes para alcanzar la línea de los 32 puntos y, con ellos, asegurar el primordial objetivo de la permanencia en la categoría.

Ganó Morón y sigue siendo "Nacional", y encima ya despojado de la "mochila" del descenso, se ilusiona de pleno derecho con ingresar al Reducido, por el segundo cupo a la Superliga, a falta de dos encuentros para el cierre de la temporada.

Costó 17 años y 32 puntos... Cuesta escribir estas líneas con tanta felicidad en el corazón y el alma.

Más "Nacional" que nunca, ahora el Gallo va por un sueño de "yapa", que (¿casualmente?) anda cumpliendo nada menos que medio siglo.

32 de 32... Se acabó la cuenta regresiva (¡al fin!).

Y para este Morón nada es imposible, hasta el anhelo que creímos (durante casi tres décadas) más inalcanzable.

¡Salud, Gallito "Nacional"!.



@elgallogustavo.





domingo, 15 de abril de 2018

La esperanza ya no es "Verde", es "Blanca y Roja"

Luego de la derrota con amargo sabor a "despojo" del último martes en el "Estadio Centenario, Ciudad de Quilmes", el Deportivo Morón continúa a sólo un paso de alcanzar el gran objetivo de la tenporada que es asegurarse matemáticamente la permanencia en la categoría, con independencia de los puntos que cosechen sus rivales en la tabla de los promedios, en las últimas tres fechas del torneo, al que podría acceder definitivamente este lunes, a partir de las 20, cuando reciba a Sarmiento de Junín, en el Nuevo Francisco Urbano, con el arbitraje de Luis Alvarez (acompañado de Leonardo Frega y Pascual Fernández como asistentes uno y dos, respectivamente, más Lucas Di Bastiano en rol de cuarto árbitro), en encuentro correspondiente a la 23° fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional, temporada 2017/2018, televisado por DirecTV.

Con la ausencia obligada de Matías "Pichin" Pardo, quien ante el "Cervecero" llegara a la quinta tarjeta amarilla, y seguramente del capitán Emiliano Mayola, que ante Quilmes fuera baja horas del antes del inicio del partido, el cuerpo técnico del Gallo "prenderá velas" por la recuperación de alguno de los "averidos" en condiciones de regresar, tales como los uruguayos Mauricio Alonso y Sebastián Martínez Aguirre, este último fundamental, para reforzar una defensa que viene "remendada" desde hace varias jornadas y que, como dijéramos, ante Quilmes perdiera también a su capitán y emblema, nada menos.

Con Nicolás Martínez como único jugador "en capilla" en materia de amonestaciones (Mayola también lo está, pero no sería de la partida), el Gallo buscará frente al "Verde" de Junín, deshacerse de una vez por todas, de esa molesta y pesada "mochila" que implica la permanencia en una categoría, cuyo retorno a la misma demorara 17 largos años e infinidad de decepciones y sueños rotos, para lo cual deberá sumar de a tres por primera vez en el año, en el Nuevo Francisco Urbano, para alcanzar finalmente la línea de los 32 puntos en el campeonato y con él, la salvación definitiva, para encarar los últimos dos encuentros con la "mira" puesta en exclusiva en clasificar al Reducido por el segundo ascendo a la Superliga.

Así las cosas, por tres puntos vitales que otorguen ese alivio tan anhelado, el Deportivo Morón recibe este lunes a Sarmiento de Junín, desde las 20, en el Nuevo Francisco Urbano, procurando darle la última "puntada" a su renovado cupo en el próximo torneo "Nacional", post "Copa Mundial de Rusia 2018".

Porque el color de la esperanza no es más el "Verde", desde ahora es el "Blanco y Rojo".

29 de 32.



@elgallogustavo.