miércoles, 19 de diciembre de 2018

El 28 de diciembre, Asamblea... ¿Que la "inocencia te valga?

La Comisión Directiva del Club Deportivo Morón realiza un llamado a Asamblea Extraordinaria, para el próximo 28 de diciembre a las 18 horas, en el salón de usos múltiples de la sede, con ingreso por Avenida Hipólito Yrigoyen 1770.

La Orden del Día incluye como único tema, tras la designación de los socios que firmarán el acta, tratar la conclusión de la tercera etapa de la obra.

Cabe recordar que, tal como estipula el Estatuto, las asambleas se constituirán en primera convocatoria con la asistencia de la mitad más uno de los socios con derecho a voto (el llamado de las 18 horas), o una hora después con la cantidad de socios habilitados que concurran siempre que su número sea el doble de los miembros de Comisión Directiva.


Fuente: Departamento de Prensa y Comunicación, Club Deportivo Morón.



martes, 11 de diciembre de 2018

Despojo a la "santiagueña" (nos "durmieron"..., y no la siesta)

Corría el minuto 43 y "monedas" del segundo tiempo, bajo el calor abrumador de Santiago del Estero, a pesar de acercarse la medianoche, cuando Juan Celaya, quien ingresara al inicio del segundo tiempo, en reemplazo de Maximiliano Paredes, resultaba detenido con infracción, sobre el lateral derecho, metros delante del círculo central, tiro libre a cargo de Gerardo Martínez (sustituto de Cristian Lillo, también en el complemento), que iría en búsqueda de Junior Mendieta, el mejor del Gallo en la noche santiagueña, para de cabeza, casi en "palomita", impulsar el balón sobre el poste zurdo de Martín Perafan, para alcanzar un empate por el cual el visitante había acumulado sobrados méritos, tanto en el desarrollo del  juego como en la cantidad de situaciones desperdiciadas frente al arco.

Sin embargo, cuando todas las miradas se "posaban" sobre el goleador de la noche, premio a su rendimiento a lo largo de los casi '90, entre Bruno Bocca, árbitro del encuentro, y José Del Fueyo, su asistente número uno, habrían de invalidar una conquista tan legítima como merecida, por un supuesto e inexistente off side, sólo percibido en las "usinas" de ciertas "plazas" provincianas, donde el fútbol suele mezclarse demasiado con el poder local, para trasladar la influencia y las presiones del "escritorio" al terreno de juego.

En un acto de despojo vergonzoso, como hacía tiempo no presenciábamos en "carne propia", a un Deportivo Morón que había esgrimido recursos valederos y destacables en todo el partido, pero en especial en los últimos '20 del encuentro, cuando habría de "apretar" a Mitre contra su arco y someterlo a un dominio constante, tal como si se estuviese jugando en el Nuevo Francisco Urbano, la impunidad de un par de "arrebatadores" vestidos de amarillo, permitirían que el resultado continuase uno a cero a favor de los "Aurinegros", con tal de complacer vaya uno a saber, qué intereses locales, los mismos que, en otra escala, como habríamos de contemplar en el "Superclásico" de final de Copa Libertadores, no hacen otra cosa más, que colocar "otro ladrillo en la pared", a la "lápida" con que el "negocio" del fútbol argentino, está "matando" con impiadosa crueldad, al deporte más hermoso del mundo.

Antes hubo un partido, es verdad, donde en el primer tiempo Morón contaría con un par de chances clarísimas para sacar ventaja, pero la falta de contundencia que ha venido demostrando y padeciendo a lo largo del semestre, habrían de repetirse en Santiago, con el cabezazo impreciso de Gastón González, ingresando libre por derecha, luego del centro "medido" de Mendieta por izquierda, y algunos minutos más tarde, la definición "mordida" e imperfecta de derecha, con que Matías Pardo dilapidara su mejor llegada, ingresando solo por el mismo sector diestro, en este caso luego de un centro enviado por González, desde el lateral opuesto.

Como contrapartida, Nicolás Martínez hubo de salvar al Gallo casi sobre la línea, cuando el centro de Daniel González, uno de los más destacados de Mitre, buscaba encontrarse con Pablo Ruiz, "relamiéndose" por detrás de "Nico" y un par de jugadas más tarde, Bruno Galván le sacara con una mano, de manera brillante, un cabezazo con destino de gol, a Ariel Coronel, el primer marcador central local, tras el tiro de esquina desde la derecha, ambas situaciones gestadas en los minutos finales de la etapa inicial.

En el complemento, la dupla Méndez-Pico harían ingresar a Juan Celaya, en lugar de un Maximiliano Paredes, que había tenido innumerables contratiempos en los primeros '45, tanto fuera para contener las llegadas profundas del mencionado Daniel González, el "11" de Atlético Mitre, como las "trepadas" de Franco Ferrari, el lateral zurdo del equipo dirigido por Alfredo Grelak.

Por desgracia, la ausencia de un reemplazante natural para "Maxi" Paredes, habría de determinar la suerte de la jugada que definiría el pleito, a los '7 del segundo tiempo, cuando la falta de "perfil", de un zurdo cerrando sobre el lateral derecho, terminaría con una falta innecesaria de Celaya, a centímetros del área, en una jugada previa intrascendente, infracción resuelta de manera notable por Pablo Ruiz, con un golazo de tiro libre, sobre el palo izquierdo de Bruno Galván, imposible de atajar para el "1" del Gallo.

"Mudos", nosotros, ante el zapatazo letal del ex Chicago y Platense, entre varios otros equipos, resultaría premio excesivo para un local, que había manejado más la pelota, pero sin generar mayor peligro a Galván, más allá de las jugadas referidas del final del primer tiempo, y castigo desmedido para un Morón de buen andar y dueño de las opciones más claras de gol, en la etapa de inicio.

Con la desventaja parcial, la visita se arriesgaría a buscar el empate con mucha gente en ofensiva, a riesgo de sufrir las contras santiagueñas, que por poco no ampliarían el marcador, en un par de oportunidades, en una de ellas, despilfarrada de forma increíble por el ingresado Joaquín Quinteros, cara a cara con Galván y mientras los defensores de Morón se resignaban a sacar nuevamente del medio y, en otra, con una salvada providencial del "1" del Gallo, a puro reflejo, ante Ismael Blanco, atorándolo y quitándole ángulo, para contener el mano a mano.

De allí en adelante, Morón sometería al local, desperdiciando un par de ocasiones más, que habrían de sumarse a las ya descriptas, como aquél centro preciso de Celaya, a espaldas del defensor, para que Damián Akerman cruzara el remate bajo, contra el "caño" más lejano de Martín Perafan, cuando el buen arquero de Mitre, no podía hacer otra cosa que "implorar" en silencio, para que la pelota se fuera ancha, como finalmente ocurriera.

Y sobrevendría un tiro libre desde lejos, de los que nos tiene acostumbrados Gerardo Martínez, que Perafan debería exigirse, arrojándose hacia atrás, para lograr controlar un balón que venía con tanta potencia como efecto.

Y la jugada del despojo, aquella inaudita del minutos 43 y "monedas", en que Junior Mendieta, otra vez de gran partido, "clavara" el cabezazo bien lejos del arquero, pero los "arrebatadores" de amarillo, tenían la consigna precisa de "garantizar" el triunfo local, aunque constituyera otro "ladrillo" más, en la "lápida" de un fútbol "herido" de manera "mortal", por los intereses de "escritorio", lo más "Federal" que hoy demuestra este sospechado Torneo Nacional.

Hasta contaría con dos chances más en el descuento, donde allí sí, volvería a evidenciarse con fuerza, la falta de contundencia que arrastrara este equipo a lo largo de todo el semestre que se cierra, con el cabezazo solitario de Valentín Perales (reemplazante de Emiliano Mayola, ausente por acumulación de amarillas), elevado de manera increíble sobre el travesaño, habilitado solo y a pasos del arco, por otra asistencia de Celaya, también de "testa", así como la buena maniobra individual de Mendieta, que finalizaría con un remate cruzado y apenas desviado sobre el poste izquierdo, cuando el reloj consumía los últimos segundos del agregado.

Y el final del encuentro, por supuesto, con el festejo local, ante el sexto triunfo en "casa", en siete partidos ganados, y como contrapartida, los reclamos de jugadores y cuerpo técnico de Morón, ante un partido que debió haber sido empate..., pero que en Santiago del Estero, y de acuerdo a lo visto... en Mitre no sólo "duermen la siesta".

"Sepultado" el "sueño copero" en 2019, ahora es tiempo de descansar y pensar en la vuelta, allá por el 3 de enero, para emprender la etapa más exigente de la próxima pretemporada, del 6 al 12 del mismo mes, en Santa Teresita.

De un torneo "Federal" sólo en influencias y "comprometido" en el objetivo conjunto, de buena parte de la dirigencia de nuestro medio, en "matar" definitivamente al fútbol, el deporte más hermoso del mundo, rehén del "negocio" en todas sus escalas, desde el club, pasando por la AFA y el Colegio de Arbitros, hasta desembocar en las instancias supranacionales, como la CONMEBOL y la FIFA.

Y "que siga la fiesta" (de y para unos pocos).


@elgallogustavo.



domingo, 9 de diciembre de 2018

A "coparse" en Santiago

Luego de la primera derrota en el ciclo de la dupla conformada por Alejandro Julián Méndez y Walter Reinaldo Pico, el Deportivo Morón ya se halla alojado en Santiago del Estero, agotando las horas que median hasta el compromiso de este lunes, desde las 22, cuando visite a un Atlético Mitre de buen andar, en su primer año en la categoría (se ubica séptimo con 20 unidades), en cotejo correspondiente a la 13° fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional, última previa al receso de verano, con el arbitraje de Bruno Bocca, secundado por José Del Fueyo y Federico Pomi, como asistentes uno y dos, respectivamente, sin televisación de aire.

Con la premisa de volver a sumar, tras la caída con Temperley en el Oeste, el Gallo irá por el objetivo máximo de mitad de temporada, esto es, ingresar a la Fase Final de la edición 2019 de la "Copa Total Argentina", algo que sólo podrá garantizarlo, derrotando a los santiagueños en su propio terreno, para reunir 17 unidades en 13 encuentros y, de esta manera, desplazar a Ferro, que con 16 en 13 partidos, a la fecha ocupa la decimosegunda y última plaza a la próxima cita "copera".

Respecto del equipo que pondrán en cancha, Méndez y Pico, las dudas pasan por la defensa, en atención a quién reemplazará al capitán Emiliano Mayola, que frente al "Gasolero" llegara a la quinta tarjeta amarilla, con Sebastián Martínez y Valentín Perales, como las alternativas posibles de recambio.

Asimismo, ausente con el "Celeste", Nicolás Ramírez se halla entre los convocados que viajaran a Santiago, pero "entre algodones", desde su traumatismo en el gemelo derecho (casi desgarro), ante el "Lobo" jujeño, y habrá que ver si los técnicos del Gallito, optan por hacerlo ingresar desde el inicio, o mantienen de entrada a Gastón González, como frente a Instituto y Temperley, con la alternativa de confirmar a Gerardo Martínez entre los once, en una "abanico" de posibilidades que dependerá de la idea de juego que privilegie el Deportivo Morón en su complicada y segunda visita a Santiago del Estero (luego del debut en el torneo, con empate a uno, ante Central Córdoba de aquella provincia, con el gol de Román Martínez).

Así las cosas, casi sin delanteros, a excepción de Damián Akerman, que volviera al gol en la fecha pasada, y Junior Mendieta o Matías Pardo, hoy devenidos en volantes con llegada, Morón volverá a sufrir el "mal de ausencias" entre sus puntas, con Diego Cháves, Facundo Pumpido y hasta Agustín Lavezzi, ausentes hasta el regreso de las "vacaciones", allá por el 3 de enero, para emprender el viaje a Santa Teresita, del 6 al 12 del mismo mes, con el objeto de afrontar la etapa más físicamente exigente de la futura pretemporada.

En definitiva, con la necesidad de sumar, más allá de las bajas y los presentes, pero "tocados", el Gallo irá por el sueño de volver a decir "presente" en la venidera "Copa Argentina", para lo cual sólo sirve ganar en Santiago del Estero.

A "coparse" en Santiago.


@elgallogustavo.



sábado, 8 de diciembre de 2018

Despierta, Morón...

El pasado viernes 30 de noviembre, las celebraciones ya tradicionales por el "Día del Hincha de Morón", contarían con un "invitado sorpresa", quien llegaría "apadrinado" por el propio presidente de la institución: Daniel Bellini.

En efecto, mientras los organizadores del evento, socios nucleados desde hace un tiempo, bajo la figura de la Subcomisión de Socios, nunca reconocida del todo, por la actual comisión directiva, al igual que sucede con una iniciativa similar, el Departamento de Socios, impulsada inicialmente por Gastón Capurro, se hallaban abocados a las tareas propias de la continuidad de la fiesta, el presidente del club, Alberto Meyer, habría de tomar la palabra en el escenario (hecho que sorprendería a los "ingenieros" del evento", puesto que no estaba pautada su alocución), y luego de unas breves consideraciones, en el marco de una celebración que conmemoraba, nada menos, que los 50 años del único ascenso a Primera, en 1968, cedería el micrófono a un "gran colaborar del club" (en los propios términos introductorios del presidente), haciendo uso de la palabra, ante una concurrencia atónita, el emblemático empresario de la "noche" y dueño histórico de la disco "Pinar de Rocha", quien había recuperado su libertad sólo días antes, al cumplir las dos terceras partes de su condena a quince años, por el asesinato de su entonces pareja, Morena Pearson, allá por marzo de 2008.

Con un frondoso prontuario judicial, Daniel Bellini comenzaría a tener "dificultades" con las autoridades, en 1985, en una causa por falsificación de instrumento público, estafas reiteradas y asociación ilícita. En 1987 se lo procesó por tenencia de arma de guerra y al año siguiente por defraudación, obteniendo el beneficio de condenas menores, que lo librarían de pasar demasiado tiempo "a la sombra".

Ya en los '90, durante un allanamiento en una casa de su propiedad, en Castelar, la policía le secuestraría una imprenta y 25 mil billetes de 100 dólares (apócrifos, claro está), a medio terminar, causa que interesaría a las autoridades de los Estados Unidos, más precisamente de la Reserva Federal, quienes sorprendidos ante la calidad de la falsificación, le otorgarían el dudoso "mérito" de ser el responsable de la confección, de los mejores dólares falsos vistos hasta aquél momento.

Ante ello, el entonces "Rey de la noche" se profugaría con destino a Paraguay, permaneciendo en un lujoso country "guaraní", entre 1991 y 1994, bajo la identidad falsa de Albino Vega, hasta que en ocasión de su nueva detención y extradición, su entonces joven abogado, Víctor Stinfale (hoy gerenciador de Deportivo Riestra), lograría un cambio en su carátula, a "tentativa de falsificación de moneda", para bajar su condena a siete años de prisión y con ello, acceder a su excarcelación automática.

En una década del '90 de alta exposición y expansión comercial, a Daniel Bellini se lo relacionaría (aunque jamás se comprobara su responsabilidad) con el asesinato nunca esclarecido de Leopoldo "Poli" Armentano, dueño de la emblemática disco "El Cielo" y ultimado por sicarios, el 20 de abril de 1994 (falleciendo tras dos días de agonía), como con la causa que llevaría a la cárcel a Diego Maradona y su entonces representante, Guillermo Cóppola, por presunta venta de cocaína, investigación encabezada por el ex juez federal de Dolores, Hernán Bernasconi, de estrechos vínculos con el "Rey de la noche" y que, tiempo después, implicaría la ruina pública y profesional del otrora mediático magistrado.

También apuntado en el incendio intencional de la ex disco de Haedo, "Mall", pero sin indicios suficientes para llevar el caso a una denuncia formal, el 21 de marzo de 2008, Daniel Bellini ultimaría a sangre fría, de un balazo letal en la cabeza, a la joven Morena Pearson, por entonces de 23 años y pareja del empresario, hecho que en principio el imputado intentaría "disfrazar" como un suicidio de quien alguna vez, participara como modelo de la presentación de camiseta y plantel del Deportivo Morón, (casualmente en tiempos de Alberto Meyer como presidente, pero en sus ocho años de gestión precedente, antes de su vuelta el 8 de junio de 2016), aunque la ausencia de rastros de pólvora en las manos de la víctima, darían por tierra con las intenciones de librarse del asesinato de la madre de su pequeña hija.

Condenado a 15 años de prisión por dicho femicidio (con condena firme desde el 6 de octubre de 2015 y que en la actualidad, con una nueva legislación vigente al respecto, le hubiese correspondido perpetua), en 2013 y tras permanecer cinco años en la cárcel, Bellini (de 68 años) obtiene el beneficio de la prisión domiciliaria, a raíz de padecer Mal de Parkinson, enfermedad que no le impediría manejar su auto particular y en 2016 ser sorprendido en un operativo vehicular de rutina, perdiendo momentáneamente el beneficio de las salidas laborales, hasta que Casación revocara la medida y le permitiera regresar a ocuparse de sus asuntos comerciales.

Con libertad condicional desde noviembre de este año, Daniel Bellini comenzó su relación con el Deportivo Morón, en tiempos de Diego Spina, quien dada su amistad personal con el empresario de la "noche", y cuando el "grifo" (y no Leonardo, el ex arquero del Gallo, precisamente) de los "dineros" comunales comenzaban a escasear, en un Morón que implicara una fuerte y fallida apuesta política para la administración comunal de Nuevo Encuentro, el empresario comenzaría a prestar dinero para el pago del plantel y otros gastos corrientes, generando una deuda, en poco tiempo, que nadie puede hoy cuantificar con certeza, pero que se ubicaría en nos menos de un millón de pesos, o tal vez el doble, con cheques de la institución, en blanco, en manos de terceros ajenos al club.

De allí surgiría el proyecto de construir un cerramiento, en el bajo Platea Capelli, que aprobado en el más absoluto silencio por la gestión Spina, intentaría "pagarle" la deuda a Bellini con una "bailanta" en dicho sector del estadio, iniciativa que resultaría abortada por los propios socios del club, autoconvocados mediante las redes sociales y plasmada su rotunda negativa, en una Reunión Informativa que implicaría un revés jamás remontable para la administración "spinista".

En 2016, y tras el regreso de Alberto Meyer a la presidencia, luego de una prolongada ausencia del club, la necesidad de recuperar los originales de documentos necesarios para la gestión del club, como los contratos de concesión y de publicidades, todos ellos "ausentes" de la secretaría y presidencia de la institución, pero obrantes en la oficina particular del propio Spina, en las inmediaciones del Palacio Municipal, "favor con favor" habría de saldarse, y Meyer asumiría la "romana" de cancelar la mora con Bellini, ofertando para ello las concesiones de la confitería del Nuevo Francisco Urbano y más tarde el restaurante en el nuevo sector social, a quienes se le agregaría a último momento, el Salón de Usos Múltiples contiguo a la secretaría administrativa.

Tiempo después, en agosto de 2017, Alberto Meyer iría un paso más allá, de lo que ofrecería Diego Spina, en su momento, para compensar al empresario de la "noche", al cederle erróneamente sectores internos de la institución, como un pseudo Departamento de Marketing, que recalaría en manos del encargado de la confitería del estadio, mano derecha operativa de Daniel Bellini, pero con cero conocimiento e idoneidad profesional en la materia.

No satisfechos con ello, los emisarios de Pinar de Rocha, ya dentro del club (organizadores de la denominada "Cena de los Campeones", tras la obtención del título el 6 de junio de 2017) "arremeterían" con la intención de adueñarse también de Prensa y Comunicación del club, intención resistida por quien suscribe, entonces secretario de actas y jefe de prensa del Deportivo Morón,  negativa que determinara de parte de la mayoría de mis pares, en reunión de comisión directiva, el 21 de agosto de 2017, mi remoción en ausencia (con aviso) como encargado del área comunicacional de Morón, decisión que, un día después, desencadenara mi dimisión indeclinable como dirigente, por cuyos términos entre jocosos y despectivos, para un mayoría automática, condescendiente con los deseos ridículos de los esbirros del "Rey de la noche", a punto estuviese de generar el envío de cartas documento de varios de mis ex "compañeros", quienes habrían de "escandalizarse" con las socarronas razones esgrimidas en mi renuncia (por considerar que, a gente poco seria, resultaba absurdo remitirles una carta "formal"), pero no con el principio de entrega del club, que días atrás comenzara a tomar forma definitiva, con Daniel Bellini como "orador" sorpresivo y principal en los festejos por el "Día del Hincha".

Una "entrega" que despuntaría a gestarse, de manera decisiva, con la libertad condicional del empresario de la "noche", en noviembre último, y que, como era de suponer, implicaría una "escalada" previsible de compromisos e imposiciones, puesto que resultaba más que obvio que, el "negocio" real del ahora "socio vitalicio" del Deportivo Morón (al igual que Diego Spina), Daniel Bellini, no pasaba por el irrisorio usufructo de dos confiterías lamentables, apenas amobladas con los sillones de descarte, de los reservados de Pinar de Rocha, y con cero sentido de pertenencia en la ornamentación de los mismos.

En definitiva, mientras el oficialismo se ensimisma en creer que todo está "ok", y la oposición mira para otro lado, esperando el momento "estratégico" para "marcar la cancha" y decir "presente", el nuevo socio vitalicio se vale de la interna histórica entre ambos sectores, hoy funcionales a los intereses ajenos, al privilegiar el "ego" y las disputas personales por sobre el futuro institucional.

Un club que, el 25 y 31 de diciembre próximos, habrá de convertirse finalmente en una discoteca (aquello por lo que tanto reclamamos en época de Spina), mientras unos miran para para otro lado, otras se hacen los desentendidos y la institución se va a la "banquina", coptado por empresarios de pésimas reputación y frondoso prontuario, "auspiciados" por la propia dirigencia, encabezada por su presidente, y una oposición incapaz de "inflar un bote salvavidas", ocupados en alimentar la discusión interna en las redes, mientras el "Titanic" se hunde inexorablemente.

Entre negocios, traiciones y cobardías, estamos hipotecando el futuro institucional de nuestros hijos y a punto de perder el club que amamos, tal cual lo conocemos.

Es hora de despertar, Morón..., antes que sea demasiado tarde.


@elgallogustavo. 



domingo, 2 de diciembre de 2018

"Tropiezo" con el "Celeste"

Y el "Gasolero" sorprendió al Gallo...

Primero, porque "pegaría" desde los "vestuarios", con el zapatazo tempranero a los dos minutos de juego, para ponerse rápidamente en ventaja, cuando hasta allí no había pasado nada de nada, mérito a una pelota recuperada en el medio (la primera, de las muchas que los volantes visitantes ganarían y manejarían, a lo largo de los '90) y que Mauro Cerutti colocaría por encima de Bruno Galván, tornando estéril el esfuerzo del "1" del Gallo, sin responsabilidad en el gol y sorprendido por la precisión del remate.

Segundo, en el desarrollo del partido, porque a partir de la tranquilidad de jugar con la ventaja a su favor, desde los 2 minutos de iniciado un pleito, que a priori se presuponía parejo y cerrado, lograría imponer condiciones desde su línea de medios, con jugadores aptos para ganar la "batalla" en el círculo central, como Roberto Brum y luego para manejar la pelota y los tiempos del encuentro, merced al buen pie de Leonardo Di Lorenzo, Lucas Mancinelli, Leandro González y el propio Cerutti, sumados a la peligrosidad de Ramiro Costa, autor "intelectual" del segundo gol del "Gasolero", el que "quebraría" el rumbo del resultado y a la postre, la figura del cotejo.

Ante ello, el Deportivo Morón opondría su versión más floja y desdibujada, desde la asunción de la dupla Méndez-Pico, con una defensa que volvería a evidenciar las dudas de los primeros compromisos (en especial en la zaga), un mediocampo sin la preponderancia que venían mostrando, tanto Matías Nizzo como Cristian Lillo, y un Gastón González que tras su mejorada versión en Alta Córdoba, retomaría la intrascendencia de los encuentros previos a Arsenal.

Por si fuera poco, en un Morón sin quite, ni fútbol, ni presión alta, ni mucho menos protagonismo, Matías Pardo y Junior Mendieta insinuarían más de lo que concretarían, así y todo, con una mejor versión del correntino, en comparación con un voluntarioso, aunque impreciso "Pichin", y unos metros más adelante, un Damián Akerman participativo, aunque desconectado de sus compañeros.

En este marco, con Temperley manejando el trámite y el resultado a favor, el Gallo no lograría generar una sola situación de gol, en toda la primera etapa, raro en un equipo que, hasta acá, casi siempre había mostrado lo mejor de su juego en los primeros '45, pero que a diferencia de lo ocurrido en Alta Córdoba, este domingo extrañaría demasiado la ausencia repetida y significativa de Nicolás Ramírez, su jugador más desequilibrante.

Ya en el complemento, y con el ingreso de Gerardo Martínez en lugar de Matías Pardo, Morón contaría con una opción clarísima de empate, con un pase en cortada, del propio Gerardo, que Damián Akerman impulsaría apenas por encima del travesaño, al minuto y medio del segundo tiempo.

Un Damián Akerman que tendría su revancha a los '19 de la etapa final, cuando recogiera un rebote largo de Matías Castro, luego del remate desde afuera de Gerardo Martínez, que demasiado alto para ser capturado por Gastón González, en primera instancia, le quedaría al goleador histórico del Deportivo Morón, para cambiarle el palo al arquero del "Gasolero" y convertir su "grito" 155 con la camiseta del Gallo, el primero con la misma en la Primera "B" Nacional.

Con el empate local, y '25 minutos de juego por delante, todos en el Nuevo Francisco Urbano, intuyeron que una nueva victoria de Morón era posible, aunque sin embargo, el "Celeste" de Cristian Aldirico volvería a tomar las "riendas" del partido y a los '31 del segundo, Ramiro Costa armaría una "apilada" individual fenomenal, hasta que frenado con infracción antes de ingresar el área, llegara a habilitar a Federico Mazur, el lateral derecho visitante, que ante el intento de despeje con pifia de Emiliano Mayola (otra vez de flojo rendimiento, luego de su mejor versión con Instituto), aprovecharía para vencer a Galván por segunda vez y volver a adelantar a Temperley, no sin justicia por lo demostrado en el balance general.

Ya en los últimos minutos, con Iván "Pachu" Alvarez en cancha, en lugar de un Matías Nizzo de pobre partido, Morón apostaría a "empatar o morir", con mucha gente en ofensiva y otra buena presentación del promisorio juvenil del Gallito, hasta que en otra contra, ya en tiempo de descuento, con superioridad numérica en el área de Morón, los puntas visitantes lo dejaran solo por izquierda a Santiago Giordana, para que el sustituto de Leandro González, sentenciara la historia, merecida en el resultado, aunque exagerada en las cifras finales.

En definitiva, y en el peor partido del Deportivo Morón, desde la llegada de Alejandro Julián Méndez y Walter Reinaldo Pico al banco del Gallo, el local jamás le encontraría la vuelta a un "Gasolero" que lo sorprendería en el marcador, con su gol tempranero, pero luego lo justificaría en el desarrollo de los ´90, donde resultara mejor que Morón, en todas sus líneas, usufructuando también cada error del Gallito, que volverían a cometer muchos y repetidos.

Con el objetivo de la clasificación a la próxima "Copa Argentina", un paso más lejos, el venidero lunes 10 del actual, a partir de las 22, el equipo de Méndez-Pico deberá buscar el triunfo en Santiago del Estero, ante Mitre, para aspirar a conservar sus chances, dependiendo de la suerte de otros rivales, como Atlético de Rafaela y Central Córdoba de la misma provincia y hasta el Villa Dálmine de Walter Nicolás Otta, o como mínimo, alcanzar un empate que le permita cerrar el año con una mejor cara, a la mostrada en el Urbano, y finalizar la primera mitad del torneo, con los mismos 15 puntos, con los que hace un año atrás, el Morón del referido Otta se iba de licencia de verano, tras ganarle 1 a 0 a Brown de Puerto Madryn en el Oeste, con gol de Emmanuel Giménez, también un 10 de diciembre, pero de 2017.

"Tropiezo" en "Celeste", que esperemos no "cueste" (tanto).


@elgallogustavo.



sábado, 1 de diciembre de 2018

Por el "Celeste", aunque "cueste"

Tras el "triunfazo" del Deportivo Morón en Alta Córdoba, del pasado fin de semana, con el "doblete" goleador del correntino, Junior Leandro Mendieta, el equipo de Alejandro Julián Méndez y Walter Reinaldo Pico se prepara para afrontar otro compromiso de riesgo, ante Temperley en el Nuevo Francisco Urbano, que más allá de su incómoda posición en las tablas de posiciones y del descenso, constituye un oponente de cuidado y conformado por buenos valores individuales, ante los que el Gallo procurará superar ante su público, este domingo desde las 17, para estirar a cinco la actual racha positiva de cuatro sin perder (dos empates y dos victorias, las últimas en "fila" y con el arco propio en cero), desde la asunción de la "dupla", en un cotejo correspondiente a la duodécima fecha del Torneo de la "B" Nacional, última de local, antes del receso de verano, con el arbitraje debut con el Gallito, de Lucas Novelli, acompañado de Ramiro Cabrera y Federico Cuello, como asistentes uno y dos, respectivamente, sin televisación de aire.

Con la ausencia repetida de Nicolás Ramírez, aún con secuelas del traumatismo en el gemelo derecho, que casi lo marginara del encuentro ante Santamarina, de haberse disputado en la fecha original y luego de poco más de '45 frente a los de Tandil, resentirse al punto de quedar afuera del último cotejo con Instituto en el "Juan Domingo Perón", ante lo cual habrá que ver si Méndez-Pico vuelven a apostar a Gastón González, o de local, se inclinan por hacer ingresar a Gerardo Martínez desde el inicio, con un resto del once que, a priori, no parecería tener más modificaciones.

Otra baja será la de Agustín Lavezzi, quien volviera a dar señales de dolor, tras el partido en Alta Córdoba, de su distensión/pequeño desgarro isquiotibial, lugar que será ocupado en el banco de los suplentes, no por la posición, porque delanteros ya no quedan en el plantel profesional, por el regreso de Sebastián Martínez, en una lista de relevos donde predominarán los defensores y los volantes ofensivos, pero ningún punta definitivo (más allá de las características de Iván "Pachu" Alvarez, de llegada al arco, que quedaran evidenciadas en su debut con gol, ante Santamarina en el Oeste).

Así las cosas, el Deportivo Morón asumirá su último compromiso del año, en el Nuevo Francisco Urbano (anteúltimo de 2018), buscando tres nuevos puntos que lo acerquen al lote que a la fecha estarían clasificando al Reducido, pero fundamentalmente para aproximarse un paso más a la Fase Final de la "Copa Argentina" de 2019, seguramente el objetivo más puntual, hasta el cierre de media temporada, más allá del "norte" general de sumar la mayor cantidad de puntos posibles, para irse de vacaciones lo más tranquilos posibles, en todos los frentes futbolísticos.

Por el "Celeste", aunque "cueste".


@elgallogustavo.



Hasta siempre y gracias, "Turco" Bestene

Con profundo dolor, lamentamos informar que este miércoles 30 de noviembre, se produjo el deceso de Alejandro Bestene, "gloria" de la historia grande del Deportivo Morón, campeón en 1955 y 1959, con un Gallo al que amaba y al que fuera a ver infinidades de veces, ya retirado del fútbol, en especial, en el viejo "Francisco Urbano", sin estridencias, como un hincha más...
Pero no lo era, se trataba nada menos que del inolvidable "Turco" Bestene, el mismo que se emocionara (y nos hiciera emocionar a todos, hasta las lágrimas), invitado a hablar en ocasión del video institucional por los 70 años del club (foto) y que en la fecha nos dejara sólo físicamente, en silencio y con la humildad que lo caracterizara, casual o causalmente en el "Día del Hincha del Deportivo Morón".
El "Turquito" Bestene había nacido un 19 de julio de 1931 y tuvo un paso previo por San Telmo, pero nunca llegó a debutar en primera.
En el verano de 1954, jugando un torneo nocturno en San Martín de Ciudadela, lo observa Carlos Pagano quien le propone probarse en Deportivo Morón y tras convertirle tres goles a Brown de Adrogué en un partido amistoso, se incorpora al equipo que obtendría ese año el subcampeonato.
Con 164 partidos y 55 goles entre 1954 y 1962, consigue ser campeón dos veces, en 1955 y 1959, siendo uno de los tres jugadores de la historia en obtener dos ascensos. Los otros dos, Carlos Pinasco y Vicente Stagliano.
Hasta siempre y gracias, "Turco" querido...

@elgallogustavo.

Agradecemos la colaboración del colega y amigo, Luis "Cacha" Gambino.