sábado, 16 de marzo de 2019

Pensando en "Verde", como antesala del "Verdinegro"

Luego de la derrota en el Oeste, ante Brown de Adrogué, en otro "capítulo" del despojo sistémico que viene soportando el Deportivo Morón, en la presente temporada, pero con especial hincapié en el actual "sprint" final del certamen, donde se definen los ascensos y en particular, los descensos a la "B" Metro, el Gallo buscará un triunfo que le devuelva la tranquilidad, respeto de la tabla de promedios, cuando este domingo a las 16, visite a un rival directo en dicha "lucha" por la permanencia, como Ferro en Caballito, con el arbitraje de Diego Ceballos, acompañado de Duilio Montello y Walter Ferreyra como asistentes uno y dos, más Germán Bermúdez en rol de cuarto árbitro, en un cotejo sin televisación de aire, correspondiente a la vigésima fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional 2018/2019.

Con la ausencia confirmada de Nicolás Martínez, quien ante el "Tricolor" de Adrogué llegara a la quinta tarjeta amarilla, la dupla de Alejandro Méndez y Walter Pico deberá decidir entre Luciano Lapetina, que venía ocupando un lugar en el "once" inicial, pero como volante por izquierda, o Juan Celaya, ya recuperado de la lesión que lo mantuviera marginado durante los últimos cuarenta días.

Como contrapartida, el que estará en condiciones de regresar, es Fabricio Alvarenga, quien seguramente volverá al carril derecho del medio juego del Gallito, tras purgar tres jornadas de suspensión, una sanción desmesurada por su expulsión ante Independiente Rivadavia, en Mendoza, ante una "plancha" habitual, de las que se registran por decenas en cada encuentro de cualquier categoría de nuestro medio.

Con Alvarenga por derecha, es muy factible que Junior Mendieta se corra a la banda opuesta, más teniendo en cuenta el posible atraso de Lapetina, hacia el lateral zurdo, manteniéndose la duda del volante "libre" sobre el centro, dado que luego de un gran partido frente a Quilmes, Gastón González bajó considerablemente su rendimiento, ante Sarmiento en Junín y Brown en el Oeste, lo cual abre la posibilidad del retorno de Nicolás Ramírez, desde el comienzo, un "Nico" que ingresara con "buen pie", en el complemento del cotejo ante el "Tricolor".

Asimismo, es de destacar la ausencia de Franco Racca, entre los convocados (con una molestia física) y la vuelta al banco de los suplentes del uruguayo Mauricio Alonso, de regreso luego de larga ausencia, al cabo de seis meses de una ruptura de ligamentos de rodilla, que lo dejara fuera del equipo, desde aquél encuentro amistoso ante River en Ezeiza, en la pretemporada de invierno de 2018.

Por último, ¿jugará Facundo Pumpido o regresará desde el inicio, el goleador eterno del Gallo, Damián Akerman, próximo a cumplir 39 años, el próximo lunes 25 del corriente?.

Así las cosas, un Morón preocupado por los hechos extra futbolísticos, que rodean al arbitraje y lo han privado de sumar no menos de seis unidades, que hoy lo tendrían con la tranquilidad de haber asegurado la permanencia en la categoría y mucho más cerca de la zona de clasificación al Reducido, procurará aventar "fantasmas" muy "vívidos" y repetidos, ganando en un escenario siempre complicado y esquivo como Caballito, para comenzar a olvidarse de los promedios y retemplar el ánimo, de cara al clásico del domingo 24, a las 15:05, con Nueva Chicago en el Nuevo Francisco Urbano.

Pero primero, lo primero..., y eso implica no venirse con "las manos vacías" ante Ferro.


@elgallogustavo.



sábado, 9 de marzo de 2019

"Masticar" bronca, no "vidrio".

Qué difícil se torna mantener la "compostura" y procurar hablar sólo de fútbol, aún en la derrota, cuando todo parece mezclarse y en esta AFA tan corrompida y sospechada, los pésimos arbitrajes y los fallos notoriamente perjudiciales van hilvanándose uno tras otro, precisamente en este lapso crítico de los torneos, donde se definen ascensos y, principalmente, descensos.

Y decimos esto porque Morón perdió ante Brown de Adrogué, este sábado por la tarde, en el Nuevo Francisco Urbano, en un partido que parecía encaminarse a un empate "clavado", casi que nos animaríamos a aventurar en cero, en el marco de un magro cotejo de los dirigidos por Alejandro Méndez y Walter Pico, que siendo una "sombra" de aquél que fuera despojado impunemente en Junín, el lunes último, careció de ideas para arrimar peligro al arco de Martín Ríos, y encima, en uno de los pocos errores que uno de los puntos más altos del equipo, como Bruno Galván, cometiera desde que se "quedara" por mérito propio con el arco del Gallo, la visita se valdría de esa salida fallida del "1", para capturar el rebote y llevarse un "premio" notoriamente excesivo del Oeste.

Eso desde lo futbolístico, donde Morón cometería un error, que pagaría carísimo y como contrapartida, desde lo individual y colectivo, jugaría el partido más flojo en buen tiempo, con la actuación destacada de Junior Mendieta, Cristian Lillo y Matías Nizzo, protagonista de otro gol mal anulado por los "hombres de amarillo", en este caso, por la "banderita" mal levantada de Martín Saccone, el asistente número uno de un pésimo Nazareno Arasa.

Y es allí donde comienza la otra historia, la de la vergüenza repetida, la de Arsenal en Sarandí, con Héctor Paletta, la de Bruno Bocca y Juan Carlos del Fueyo (línea número dos, en la tarde de sábado ante el "Tricolor" de Adrogué) con Mitre en Santiago del Estero, y el "eslabón" más reciente de esta "cadena" de despojos arbitrales, con el despropósito inadmisible de los fallos de Julio Barraza, en la noche del lunes, en Junín, para "robar" a cara descubierta, un partido que era transitoriamente de Morón en el juego y la "chapa" parcial, y de no mediar la intervención "protagónica" del árbitro, se encaminaba a serlo también en el resultado definitivo, ante el líder del torneo, en su propia casa.

Y también es allí donde uno desea fervientemente aventar "fantasmas" extrafutbolísticos y buscar razones sólo dentro de la cancha, por deméritos propios y virtudes ajenas a los puntos que en varias canchas ha resignado Morón, más en estas últimas fechas del campeonato, pero ocurre que esos mismos "espectros" se "aferran" al Gallo y se "renuevan" en cada partido, poniendo en tela de juicio la imparcialidad de los árbitros, ante la evidencia irrefutable y reiteradamente agotadora, que siempre se "equivocan" en contra del Deportivo Morón.

Porque pese a sus limitaciones de este sábado y a una baja actuación colectiva, en comparación con otros encuentros recientes, como frente a Quilmes y la misma bochornosa noche de Junín, el equipo de la dupla contaría con un gol legítimo, allá por los '20 del segundo tiempo, cuando tras el centro de Nicolás Ramírez (que había ingresado en lugar de Gastón González), y de un par de rebotes en el área, la última pelota impulsada por Cristian Lillo, terminara dentro del arco de Martín Ríos, pero Nazareno Arasa, a instancias de su asistente uno, Martín Saccone, habría de anularlo por una posición adelantada INEXISTENTE de Junior Mendieta... Sí, una vez más, los "fantasmas" de lo extrafutbolístico, pero por primera vez, en nuestra propia "casa".

Y es que existen muchas maneras de "despojar" a un equipo, comenzando por la más obvia y bochornosa, como los goles legítimos anulados en Sarandí, Santiago del Estero, Junín y el Nuevo Francisco Urbano, sino también convalidando goles rivales ilegítimos, como frente a Sarmiento o sancionando penales inverosímiles y absurdos, al igual que en la misma noche de Junín (a propósito,  a Morón no le cobraron un sólo penal en toda la actual temporada, sea verídico o fingido), puesto que también, el recurso de levantar la "banderita" durante toda la tarde, invalidando cada intento ofensivo propio, constituye otra forma "reglamentaria" de "despojo", tal como ocurriese con Martín Saccone, encargado del ataque del Gallo, en el segundo tiempo.

Sin ir más lejos, permitiendo ya que los "fantasmas" nos "tomen por asalto" el ánimo y el comentario, del mismo modo que "por asalto" nos han tomado los árbitros y asistentes, ante la pasividad y permisividad incomprensible de nuestra propia dirigencia, en la jugada de gol de Lucas Campana, a la postre el tanto de la victoria visitante, Galván le da un "puñetazo" a la pelota, impulsada desde la derecha de la defensa local, con la cercanía de un Nicolás Benegas, que bien podría haber sido sancionado por interferir con la acción del arquero de Morón, en el salto, en una jugada de "interpretación" asimilable a la registrada varios minutos más tarde, en el área de Brown, pero que, de muy similares características, en este caso Nazareno Arasa sancionara con infracción a Facundo Pumpido, por interponerse a Martín Ríos, cuando del rebote la pelota habría de quedarle justa a Cristian Lillo, sin marca cercana, para probar al arco desde inmejorable posición.

Con la "calentura" del "pitazo" final, de todo un Morón que ya venía con la "carga" del "despojo" en Junín, el ingreso al vestuario estuvo dado por los reclamos airados de los jugadores del Gallo, con el  propio Arasa como principal destinatario de sus lógicos reproches, suponemos cansados que todo el esfuerzo puesto en el campo de juego (jugando mal, bien o regular), se haya visto una vez más, alterado por las malas decisiones arbitrales, en jugadas puntuales y determinantes para el resultado definitivo del encuentro.

Es que una vez, puede ser error involuntario..., dos hasta casualidad y mala fortuna..., pero de tres en adelante, los yerros comienzan a poner en "tela de juicio" la imparcialidad y honestidad de los arbitrajes, máxime en esta etapa "sensible" de los torneos, y más cuando los "errores" siempre tienen como gran perjudicado a uno solo de los protagonistas, es decir, el Deportivo Morón.

No queda otra que volver a "masticar" bronca, y poner la mente "fría" para emprender un duro y vital compromiso por la permanencia, con Ferro en Caballito.

Eso sí..., hablamos de "masticar" bronca, jamás "vidrio".


@elgallogustavo.


viernes, 8 de marzo de 2019

Por el segundo consecutivo de local

Tras el empate con sabor a despojo, del último lunes en Junín, por los vergonzosos fallos arbitrales que perjudicaran claramente al Deportivo Morón, pero en un análisis futbolístico, con la tranquilidad y satisfacción de una gran producción ante el único líder del torneo, donde el Gallo superase por muchos momentos a Sarmiento y en la noche del "Eva Perón", la visita invierta los roles lógicos y jugara como el puntero, este sábado desde las 17, el equipo de Alejandro Méndez y Walter Pico deberá confirmar la importancia del aquél punto, conseguido con fútbol y sacrificio y sobreponiéndose a las injusticias de Julio Barraza, procurando sumar de a tres, nuevamente en "casa", ante un siempre complicado y bien "trabajado" Brown de Adrogué, que llegará al Nuevo Francisco Urbano con la premisa de sumar para no alejarse de la zona de Reducido.

Así las cosas, con el arbitraje de Nazareno Arasa, acompañado como asistentes, de Martín Saccone y Juan Carlos del Fueyo (el mismo línea que levantara la "banderita", en la noche santiagueña, a fines del año pasado, para invalidar el empate legítimo de Junior Mendieta, en tiempo cumplido, en otro cotejo bochornoso ante Mitre de aquella provincia) y sin televisación de aire, el Deportivo Morón seguramente repetirá equipo, respecto del once de inicio ante Sarmiento en Junín, dado el convincente rendimiento que exhibiera el pasado lunes, continuidad de otra muy buena producción, en el anterior compromiso como local, con triunfo por la mínima frente a Quilmes.

Sin embargo, la única variante se producirá en el banco de los suplentes, debido a la nueva lesión sufrida por el punta uruguayo Diego Cháves, quien en una de las últimas prácticas de la semana, sufriera un esguince de tobillo, cuyo tiempo de recuperación dependerá del grado de lesión del mismo, aunque sí es un hecho que lo marginará del encuentro ante el "Tricolor" de Adrogué.

Ante esta nueva baja obligada de Cháves, quien había retornado al primer equipo luego de larga ausencia, más precisamente desde la tercera fecha del campeonato, en la derrota ante Platense, en Vicente López, originalmente con un desgarro que más tarde se agravaría con una dolencia meniscal, que incluiría una "toilette" quirúrgica de la rodilla, su lugar será ocupado por Agustín Lavezzi, para acompañar a Damián Akerman, como alternativas ofensivas en el banco de los suplentes, más allá que también esté convocado y concentrado Juan Gabriel Celaya, otro que regresa de una ruptura parcial del tendón peroneo largo de su pie diestro.

En definitiva, un Morón que retornaría al Oeste, luego de su "excursión" juninense, con buenas sensaciones futbolísitcas, más allá de la bronca por el despojo arbitral, de un triunfo que mereció en la cancha y lo estaba obteniendo de forma parcial, hasta que Julio Barraza desnaturalizara el juego con sus fallos inadmisibles y perjudiciales para la visita, este sábado desde las 17 buscará consolidar el muy buen funcionamiento colectivo, alzándose con su segunda victoria consecutiva en el Oeste, para comenzar a olvidarse de las tabla de los promedios y empezar a darse el lugar a soñar con un lugar en el Reducido, en el "sprint" final del torneo.

A ganarle a Brown.


@elgallogustavo.



martes, 5 de marzo de 2019

El "protagonista" menos pensado: Julio Barraza

Y la noche de Junín, tuvo un protagonista tan impensado como determinante para el resultado final del encuentro... ¿Emiliano Mayola, el capitán del Gallo, autor de un gol, luego de largo tiempo?..., ¿Nicolás Miracco, responsable del empate de Sarmiento y del penal malogrado para el local?... Ninguno de los dos, ni los 20 jugadores restantes en el campo de juego. 

En efecto, el "protagonista" decisivo y exclusivo de una jornada vergonzosa en el "Eva Perón", no resultaría otro que Julio Barraza, responsable de dos sanciones inconcebibles, que privarían "arbitraria" (¿será que de allí proviene la etimología de "árbitro"?) y antojadizamente de un triunfo que Morón mereció y justificó durante los '90 de juego, de un gran partido ante el líder del torneo, de no mediar la intermediación incalificable de un Barraza imperdonable en sus groseros desaciertos, para no incurrir en el fangoso terreno de la buena o mala fe de los "hombre de negro" (ahora de "amarillo").

Es que corría el minuto 24 del segundo tiempo, y tras el certero "testazo" de Mayola, luego del tiro libre desde la izquierda de Nicolás Martínez, el Deportivo Morón justificaba la victoria parcial y dominaba las acciones y los tiempos de un partido con Sarmiento en Junín, donde los roles parecían haberse invertido, y el local que deambulaba incómodo ante su gente, no podía justificar su posición de privilegio en la tabla de posiciones, y mucho menos generarle peligro a una visita que llegó con la ambición de quedarse con los tres puntos, y lo estaba logrando con absoluta justicia, superando a su rival individual y colectivamente.

Sin embargo, un Julio Barraza que, llamativamente, había tenido una buena actuación al cabo de los primeros '45, tras el centro de Yamil Garnier, a la altura del borde del área grande de Morón, Nicolás Orsini (y otro de sus compañeros), habría de partir en búsqueda de la pelota, no menos de tres metros adelantado, razón por la cual la última línea visitante se quedaría "parada", en espera de la sanción del árbitro asistente, algo que jamás existiría y pese a no tomar contacto con el balón, pese a intentarlo en el salto, invalidando de manera inequívoca cualquier acción posterior, Barraza permitiría que la pelota continuara su curso rumbo a Nicolás Miracco, sobre el sector opuesto, quien luego de eludir a Bruno Galván anotaría el empate de Sarmiento, provocando la reacción airada de todo Morón, dentro y fuera de la cancha, ante lo inverosímil de una jugada, que debió ser invalidada en la previa, por la posición adelantada de Orsini, cuya intervención en grado de "tentativa", provocara que Galván se preocupara más por evitar la intervención del "9", que por ejemplo, de cortar el centro con destino a Miracco, autor de un gol que jamás debió ser convalidado.

Por si fuera poco, con un Morón desencajado ante el "despojo" arbitral, a poco menos de diez para el final del encuentro, luego de un forcejeo normal por la posesión de una pelota, de trayectoria paralela al arco, casi sobre la "margen" derecha del área, Barraza sancionaría una penal absurdo, por una infracción inexistente de Mariano Bracamonte (otra vez, de gran partido, confirmando todo lo bueno demostrado en el debut frente a Quilmes), para que Nicolás Miracco tuviese la oportunidad de dar vuelta un partido que el local perdía y de manera merecida, hasta que el árbitro se erigiese en protagonista excluyente, para "favorecer" al puntero en la búsqueda de un triunfo impensado e inmerecido.

Sin embargo, la "justicia" actúa muchas veces de manera "misteriosa", será por eso que el remate del "7" de Sarmiento impactaría en la base del poste izquierdo de Galván, ya jugado sobre su lado opuesto, para evitar la consumación de una injusticia aún mayor, incluso ante el rebote capturado por Nicolás Orsini, que se perdería cerca del palo diestro del "uno" de Morón.

Mientras el Gallo trataba de recobrar la compostura y evitar, por ejemplo, alguna expulsión, en los minutos finales contaría con un par de ocasiones como para llevarse el triunfo que fue a buscar, como el remate de Bracamonte que daría en el vértice zurdo del arco de Manuel Vicentini, u otro de Junior Mendieta, que apenas se iría por encima del "horizontal".

Pese al enojo y la amargura por la sensación lógica de "despojo", ante el pitazo final del árbitro, que los últimos minutos de adicional, los jugaría a "media luz", por un apagón en buena parte de la iluminación artificial del estadio, para redondear una actuación impresentable, el equipo de Alejandro Méndez y Walter Pico abandonaría el "Eva Perón" con el saldo positivo de una gran actuación, donde resultara superior al líder del certamen, en varios pasajes de los '90, y que en términos de merecimientos, dentro de un partido normal y no desnaturalizado por los erráticos fallos, se hubiese vuelto al Oeste seguramente con los tres puntos (si bien el empate, es de por sí valioso), de no mediar la intervención "protagónica" del menos pensado: Julio Barraza.

A "masticar" la bronca y pensar en Brown de Adrogué (el próximo sábado 9, a las 17), que se está por el buen camino, a pesar de todo y de todos.



@elgallogustavo.



domingo, 3 de marzo de 2019

A "honrar" la historia, "bajando" al líder en Junín

Luego del esperado desahogo del último domingo, con el necesario triunfo ante Quilmes, en el Nuevo Francisco Urbano, el Deportivo Morón afrontará un duro y exigente compromiso ante el único líder del certamen, Sarmiento de Junín, en el "Estadio Eva Perón", este lunes 4 del corriente, a partir de las 21:05, con el arbitraje de Julio Barraza, acompañado de Diego Martin y Ramiro Cabre, como asistentes uno y dos, respectivamente, sumados a Gastón Iglesias en rol de cuarto árbitro, en el marco de la 19° fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional, temporada 2018/2019, en cotejo televisado por TyC Sports.

Respecto de la festejada victoria ante el "Cervecero", un rival directo del Gallo en la lucha por la permanencia en la categoría, el once de inicio de la dupla, conformada por Alejandro Julián Méndez y Walter Reinaldo Pico no sufriría cambios en su visita de riesgo a Junín, dado el muy buen rendimiento individual y colectivo del equipo, durante los '90 del cotejo en el Oeste, donde debió cerrar el partido por una diferencia mucho más amplia que el exiguo uno a cero final, producto directo de la falta de profundidad que Morón ha padecido a lo largo de todo el presente campeonato.

Así las cosas, las únicas dos modificaciones sólo se registrarían en el banco de los suplentes, con el regreso de Nicolás Ramírez, recuperado de la fuerte contractura en el gemelo derecho, que lo mantuviera marginado de los "18" durante un par de encuentros, en lugar de Nisim Vergara y la vuelta de Maximiliano Paredes, ausente ante Quilmes, incluso entre los sustitutos, por razones tácticas, por el "Pochito" Agustín Lavezzi.

De esta manera, un Morón que llega con los resultados "puestos" de Los Andes y Quilmes, ambos con empates agónicos, un triunfo del Gallo ante Sarmiento, le permitiría tomar aún más "oxígeno", respecto de la tabla de los promedios, y comenzar a pensar nuevamente en la clasificación al Reducido, hoy distante a siete puntos, pero cuyo último "boleto", el noveno en las posiciones, se halla en poder de un Agropecuario que aún debe quedar libre, a diferencia del Deportivo Morón que ya lo hiciera en la 15° jornada.

En definitiva, sin demasiadas dudas, respecto de los "18" que este domingo emprenderán el viaje a Junín, con la ratificación de la confianza en el juvenil lateral diestro, Mariano Bracamonte, de promisorio debut ante Quilmes, el Gallo buscará repetir la "tradición" histórica, aquella que indica que siempre, en cualquier tiempo, temporada o categoría, se ha "especializado" en "bajar" a los punteros, tanto en el Oeste como a "domicilio".

Entonces, a hacerle "honor" a esa historia y dar el "batacazo" ante el único líder, Sarmiento, en Junín, trayéndose tres puntos fundamentales para el Oeste, que ratifiquen el muy buen triunfo ante Quilmes y permitan encarar el tramo final del torneo Nacional, mirando más hacia arriba que hacia abajo de la tabla.


@elgallogustavo.



lunes, 25 de febrero de 2019

Un gran triunfo, amplio en el trámite, exiguo en el resultado

El "choque" de domingo entre Morón y Quilmes, en el Oeste, sin dudas que constituía una auténtica "final" para ambos, teniendo en cuenta la paridad en puntos y, en especial, en la lucha por sumar para conservar la categoría, tratándose de dos rivales directos en la incómoda tabla de los promedios.

Así las cosas, y tras casi 20 años del último enfrentamiento entre Gallos y "Cerveceros", con el Deportivo Morón en condición de local, Quilmes visitaba por primera vez el Nuevo Francisco Urbano, luego del "reencuentro" de la temporada pasada, en el "Centenario", con la polémica victoria local por 2 a 1, y los dos penales más que dudosos, sancionados por Héctor Paletta, en una noche quilmeña plagada de suspicacias, en el inicio de una "levantada" que le permitiría a la "Cerveza" asegurar la permanencia y evitar hilvanar dos descensos consecutivos (puesto que provenía de perder su lugar en la Superliga, en la campaña 2016/2017).

Con el regreso de Junior Mendieta, luego de cumplir en Mendoza, la fecha de suspensión por acumulación de tarjetas amarillas, la ausencia obligada de Fabricio Alvarenga, expulsado ante Independiente Rivadavia y sancionado con nada menos que tres jornadas, el equipo de la dupla Méndez-Pico, exhibía asimismo el debut absoluto en primera, del juvenil Mariano Bracamonte, por el lateral derecho, en lugar de un Maximiliano Paredes, de bajos rendimientos, y sin lugar siquiera en el banco de los suplentes, para el trascendental cotejo frente a Quilmes.

Asimismo, la ausencia reiterada de Nicolás Ramírez, aún aquejado de una "rebelde" contractura en su gemelo derecho, permitía la confirmación de Gastón González en medio, en esta ocasión, más recostado sobre la banda diestra y de Luciano Lapetina en el "callejón" opuesto, luego del gran partido del rosarino en el "Bautista Gargantini".

Y precisamente, todos los mencionados, resultarían de los puntos más altos de un Morón parejo en rendimientos, con un sólido andar de conjunto y destacadas actuaciones individuales, en especial en la primera etapa, que redondearían la mejor exhibición futbolística del ciclo Méndez-Pico y del Deportivo Morón en general, en mucho tiempo, quizá desde aquellos lejanos partidos de la "era Otta", en la Primera "B" Metropolitana, en el marco de aquella inolvidable campaña del sólido y lujoso campeón de 2017.

En efecto, y al igual que ocurriera en Mendoza, Luciano Lapetina confirmaría su "agradable sorpresa" ante "La Lepra" mendocina, jugando un enorme partido, desbordando constantemente por la banda izquierda, llegando al fondo y tirando centros, además de colaborar permanentemente en la contención y recuperación del balón, cuando la visita pretendía hacerse del mismo, en los pocos momentos en que Morón se lo permitiera, en particular durante el primer tiempo, cuando sólo un equipo se manifestara en la agradable tarde del Nuevo Francisco Urbano, en base al control del mediocampo y una presión asfixiante en la salida de la visita, así como la solidaridad para "doblar" en la marca, a cada camiseta azul que intentara progresar en el campo.

Unos metros más adelante, más suelto en posición de ataque y apuntalando la ofensiva del Gallo, Junior Mendieta volvería a subirse al "podio" de los destacados, en su regreso tras la suspensión, constituyendo junto al mencionado Lapetina, las opciones más claras de desequilibrio de la defensa visitante. Del mismo modo, un Gastón González corrido hacia la derecha, reiteraría y potenciaría la buena producción mendocina, jugando su mejor partido desde que arribara al Deportivo Morón, manejando los "hilos" del equipo y generando el fútbol que tanto extrañaba el Gallo (en especial, ante la ausencia de "Nico" Ramírez), sin prescindir jamás de la cuota de sacrificio necesaria, para desdoblarse en la contención y colaborar con otro encomiable partido del "doble cinco".

Con un promisorio debut de Mariano Bracamonte, nada menos que en un cotejo trascendente, clausurando su sector y hasta animándose a incursionar en ataque, con criterio y velocidad, el Deportivo Morón sorprendería a Quilmes desde el mismo inicio, quitándole la tenencia del balón, en base a fútbol asociado y a un par de toques, generándole el primer mano a mano de la tarde, antes de los tres minutos de juego, cuando Marcos Ledesma el ahogara el "grito" a Mendieta, un buen arquero visitante, responsable en gran medida, de la exigua diferencia en el marcador y a la postre, de mantener a Quilmes en partido, hasta el pitazo definitivo de Sebastián Ranciglio.

En una primera mitad casi perfecta del Gallo, donde literalmente "borraría" del terreno de juego a su rival y le generaría no menos de cuatro o cinco opciones clarísimas de gol, la justicia en el marcador arribaría recién a los '19 de la etapa, cuando Matías Nizzo (otro de gran partido), en posición de "nueve", definiera como tal, con una gran media vuelta y una mejor definición, ante una notable habilitación por izquierda de Junior Mendieta, para hacer delirar al Oeste, con un gol tan merecido como necesario.

A partir de allí, y con la tranquilidad del resultado a favor, se vería lo mejor del Deportivo Morón en mucho tiempo, controlando pelota y terreno casi a voluntad, sin pasar grandes sobresaltos en defensa, con otra muy buena tarea de la zaga central, al igual que en Mendoza, a partir de la labor destacada de Valentín Perales, el acompañamiento y prodigalidad de "Nico" Martínez (cerca del cierre, ¡trabó una pelota con la cabeza!), y el eficaz rendimiento del capitán, Emiliano Mayola, para controlar a una de las mayores preocupaciones de la tarde: el "grandote", Federico Anselmo.

En un primer tiempo que, de haber finalizado 3 a 0 en favor del Gallito, hubiese estado más que ajustado al desarrollo del juego y a las siderales diferencias futbolísticas, entre Morón y Quilmes (tal vez, como pocas veces visto en el pasado entre ambos), la falta de contundencia en el arco rival, volvería a privar al local, de una diferencia que le otorgara mayor tranquilidad para afrontar los segundos '45.

Ya en el complemento, en los minutos iniciales, el Gallo volvería a dilapidar una serie de ocasiones inmejorables para ampliar el marcador, pero la falta de "tiza" de Facundo Pumpido (de irreprochable prodigalidad para "pelear" cada pelota y correr los '90, pero fallando en su función principal: el gol), y hasta un "manotazo" providencial de Marcos Ledesma, para evitar sobre la línea, un tanto "hecho" de Cristian Lillo, la necesidad de Quilmes comenzaría a emparejar las acciones, apostando a una auténtica "lluvia" de centro sobre el área del Gallo, desde el botín del "10", Juan Imbert y en procura de la cabeza de Anselmo o la peligrosidad siempre latente de un jugador de jerarquía de primera, como el "diminuto gigante", Franco Niell.

Y es allí donde emergería la última figura de la tarde, aquella que aparece cada vez que el equipo lo requiere, para sostener el cero en su arco o la diferencia mínima, como en este caso: un Bruno Galván enorme, para el cual los adjetivos empiezan a resultar escasos, habría de aparecer en toda su dimensión, para ahogarle a la visita un par de goles casi "hechos", uno con la repentización que lo caracteriza, sacando un "manotazo" salvador sobre su poste derecho, otro con el pie, en dos ocasiones, ante la entrada de Anselmo y en cada centro que Quilmes ensayara en el área de Morón, para "atenazar" entre sus manos, un triunfo tan imprescindible, como justo e innecesariamente sufrido en el final del partido.

Si hasta habría espacio para un tanto anulado a la visita, por posición adelantada del longílineo y peligroso, Federico Anselmo, pero que Sebastián Ranciglio, de regular arbitraje, aunque en este caso con buen criterio y a instancias de su juez asistente, anularía el cabezazo goleador del "9" visitante, por un off side evidente, pese al reclamo airado del autor del gol y sus compañeros, en especial con el línea.

Con Franco Racca por Mariano Bracamonte (acalambrado en su pierna derecha), como lateral diestro, Nisim Vergara en lugar de Junior Mendieta y Diego Cháves en reemplazo de Facundo Pumpido (de vuelta, de manera oficial, tras cinco meses de ausencia por lesión, y hasta con la chance de anotarse en el marcador, con un "puntazo" en el área, que se iría apenas por encima del travesaño), Morón terminaría sufriendo más de lo debido, en un partido en el que fue amplio dominador del desarrollo y que de haber podido capitalizar alguna de las seis o siete opciones clarísimas de gol con que contara, hubiese terminado el pleito mucho antes, sin zozobras y por una diferencia más acorde en la "chapa" definitiva del partido.

En definitiva, en un gran partido, sin dudas la mejor producción en largo tiempo, el Deportivo Morón se quedaría con tres puntos necesarios y merecidos, en un trámite que debió cerrar con holgura, pero que su propia ineficacia frente al arco rival, lo complicara hasta el último suspiro.



@elgallogustavo.



sábado, 23 de febrero de 2019

A "bajarle la espuma" al "Cervecero"

Luego del empate en uno, del último fin de semana, frente a Independiente Rivadavia en Mendoza, el Deportivo Morón regresa al Nuevo Francisco Urbano, para afrontar un compromiso "clásico" por rivalidad e historia, y trascendental por actualidad, frente a un Quilmes que comparte con el Gallo, la prioridad de asegurar la permanencia en la categoría, para recién después comenzar a soñar con puestos de Reducido.

En efecto, este domingo 24 del corriente, a partir de las 17, el equipo de Alejandro Julián Méndez y Walter Reinaldo Pico se "topará" con un "Cervecero" igualado en puntos con el Gallito (ambos coinciden en 16 unidades, Morón en 15 cotejos jugados y Quilmes en 16) y con una unidad de diferencia en favor del Deportivo Morón, en la tabla de los promedios, en un encuentro que será arbitrado por Sebastián Ranciglio, secundado por Damián Espinoza y Alejandro Schnller como asistentes uno y dos, respectivamente, sumados a Carlos Boxler como cuarto árbitro, en el marco de un cotejo televisado por DirecTV, correspondiente a la 17° fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional, temporada 2018/2019.

Con la baja obligada de Fabricio Alvarenga, expulsado en el "Gargantini" y sancionado con tres fechas de suspensión, a instancias del informe elaborado por Pablo Giménez, árbitro del partido ante la "La Lepra" mendocina, el lugar de uno de los refuerzos del Gallo para este segundo semestre, será ocupado por Junior Leandro Mendieta, quien regresa de su suspensión por cinco amarillas, sanción que cumplimentara precisamente ante Independiente Rivadavia.

Asimismo, con la vuelta entre los convocados de Franco Racca, ausente en Mendoza por un desgarro de grado uno en el isquiotibial de pierna izquierda, Méndez y Pico deberán decidirse entre el oriundo de Leones, Córdoba, o si persisten con el rionegrino Valentín Perales, de buen desempeño en la "tierra del sol y el buen vino".

Nuevamente sin Nicolás Ramírez entre los "18", aún en recuperación de la fuerte contractura en su gemelo derecho, que lo marginara también del empate en uno en Mendoza, Gastón González volverá a ser titular ante el "Cervecero", del mismo modo que Luciano Lapetina, por el sector izquierdo del mediocampo del Gallo, un rosarino, ex reserva de Godoy Cruz Antonio Tomba, que constituyera una grata sorpresa, redondeando un gran partido ante Independiente Rivadavia, en una posición que no es la suya (habitualmente se desempeña como lateral zurdo) y con muy pocos minutos en primera, desde su arribo al club, en tiempos de Walter Otta como entrenador.

Finalmente, con la ausencia de Maximiliano Paredes, por razones tácticas, quien ni siquiera ocupará un lugar en el banco de los suplentes, su puesto muy posiblemente sea ocupado por el juvenil Mariano Bracamonte, que de confirmarse, significará el debut absoluto en primera, de un promisorio valor de inferiores, con importantes antecedentes en juveniles y más recientemente, en la Tercera dirigida por Alejandro "Chiche" Migliardi y Sebastián Sibelli.

Así las cosas, con dudas en el "once" y urgencias en materia de resultados, el Deportivo Morón recibirá por primera vez a Quilmes, en el Nuevo Francisco Urbano, habiendo sido local del "Cervecero", por última vez, en el "viejo" Francisco Urbano, de Brown y La Roche, el sábado 27 de noviembre de 1999, con empate final sin goles.

Por un triunfo que nos aleje en los promedios, el Gallo busca "bajarle la espuma" al "Cervecero".



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