sábado, 13 de abril de 2019

A Rafaela, a "despertar" de esta "pesadilla"

Y en la "recta" final del campeonato, el Deportivo Morón está obligado a sumar dos puntos, a falta de otras tantas fechas, para no depender de nadie, en la "pelea" que mantiene insomne, ansioso y en vilo a todo el Oeste: lograr la permanencia en una categoría, que costara tanto recuperar, al cabo de 17 interminables años de frustraciones, desilusiones y angustias mal avenidas.

Luego del desahogo enorme del triunfo ante Olimpo de Bahía Blanca, en el Nuevo Francisco Urbano, del último viernes, con el tanto "salvador" de Gastón González, no sin polémicas, como la gran mayoría de los partidos, dentro de un Ascenso mediatizado por los pésimos arbitrajes y las sospechas cruzadas de "tráfico de influencias" dirigenciales, que "manchara" como nunca antes a un fútbol argentino "enfermo" de egos e intereses personales, en perjuicio del hincha común y en definitiva, del espectáculo más hermoso, apasionante y convocante del mundo, la derrota de Los Andes en Santiago del Estero, ante Mitre, aportó una sonrisa de "alivio" por el Oeste, pero la victoria posterior de Quilmes, en el clásico con Nueva Chicago, volvería a "fruncir el ceño" entre los atribulados socios e hinchas del Gallo.

Así las cosas, este lunes a partir de las 21:05, cerrando la fecha 24 y anteúltima de la Primera "B" Nacional, el equipo de la dupla, Alejandro "Chiche" Migliardi y Sebastián Sibelli tendrá otra complicada "prueba de carácter", cuando deba visitar a Atlético de Rafaela en el "Nuevo Monumental", con el arbitraje de Yael Falcón Pérez, quien estará acompañado por Ernesto Callegari y Hernán Salado Paz, como asistentes uno y dos, respectivamente, más Lucas Comesaña como cuarto árbitro, en un cotejo televisado por TyC Sports.

Con la buena noticia de depender de sí mismo, el Gallo jugará su partido ante "La Crema", con todos los resultados "puestos", dado que Los Andes recibirá en el "Eduardo Gallardón" a Chacarita, este sábado por la tarde y Quilmes, por su parte, visitará a Guillermo Brown en Puerto Madryn, el domingo también en horas de la tarde, ambos cotejos sin televisación de aire, aunque con la alternativa de "seguirlos" por la plataforma de streaming de TyC Play.

Si bien las posibilidades matemáticas son variadas, entre los tres "contendientes" en pugna (a los que se puede sumar Defensores de Belgrano, que el domingo visita en Carlos Casares, a Agropecuario, pero que con un punto en dos partidos, tampoco depende de terceros), el Gallo independientemente de los resultados ajenos, con un triunfo en Rafaela se quita definitivamente la "soga del cuello", mientras que con un empate o una derrota, comenzarán a tallar los puntos que sumen en Lomas y Quilmes.

Por ejemplo, en el caso que Chacarita derrotara a Los Andes, Morón aún perdiendo ambos partidos que le restan, ya estaría matemáticamente salvado, mientras que un empate entre "Milrayistas" y "Funebreros" obligará al Gallito a llevarse también un punto de Rafaela, para olvidarse por completo de este final de torneo de "novela de terror". 

En el peor de los escenarios, con triunfos ajenos y derrota propia, el Deportivo Morón deberá esperar a sumar un punto en la fecha de cierre de la temporada, nada menos que de local, frente a un Los Andes necesitado de ganar sí o sí, en una "finalísima mano a mano", donde los nervios y la ansiedad dentro y fuera del rectángulo de juego, constituyen seguramente el "infierno tan temido" por los maltratados corazones moronenses.

Respecto del equipo, porque en definitiva, de eso debería tratar esta previa, y sin embargo, hasta aquí seguimos "haciendo números" de forma casi "frenética, el once del Gallo contará con dos bajas obligadas, dada la suspensión por dos jornadas de Junior Leandro Mendieta, por su expulsión en Madryn, de las cuales ya cumpliera con una ante Olimpo y estará afortunadamente disponible en el cotejo final de torneo ante Los Andes, que esperemos sea sólo un mero partido para cumplimentar el calendario y de paso, desahogarse a "voz en cuello", por la permanencia en la categoría, durante la próxima temporada 2019/2020.

Otro ausente de vital importancia para el "equilibrio" táctico del equipo, será Matías Nizzo, que ante el "Aurinegro" bahiense recibiera la quinta amarilla, perdiéndose de esta manera el cotejo de este lunes en Rafaela, pero asegurando su presencia en el partido con el "Milrayitas", con fecha y horario pautados para el sábado 20 del corriente, a las 13:05, en el Nuevo Francisco Urbano, con transmisión simultánea de TyC Sports, respecto de todos los cotejos que definan la permanencia en el Nacional.

Ante la ausencia del "Coqui" Nizzo, "Chiche" y Sibelli se inclinarían por hacer ingresar al uruguayo Mauricio Alonso, como carrilero por derecha, a fin de correr al medio a Gastón González, para "recontruir" el doble cinco junto a Cristian Lillo, y con Nicolás Ramírez, como principal "usina" de fútbol, por la banda opuesta, con el objeto de "abastecer" a la dupla ofensiva que dejara una buena imagen con Olimpo, conformada por Facundo Pumpido y Ezequiel Lavezzi.

De todos modos, y con el equipo sin confirmar, tampoco debería descartarse la opción de la reaparición del rionegrino Valentín Perales, pero en función de volante central (rol que ya cumpliera en el pasado reciente y con éxito), manteniendo a González por derecha y Alonso aguardando su chace en el banco de los relevos.

Como sea y con los "intérpretes" que se trate, Morón continúa dependiendo de sí mismo y con una victoria en Rafaela este "suplicio" de números y posibilidades tocaría definitiva y afortunadamente a su fin. Y aún con un empate, un resultado similar en Lomas o un triunfo visitante, se festejaría en el Oeste como una victoria propia.

Para ello, este sábado el plantel entrenará en el predio de Calderón y el domingo por la mañana en el estadio, para luego de un asado de camaradería emprender el viaje hasta "La Perla del Oeste santafecino", con mucho, pero mucho más que tres puntos en juego.

Y es que comienza a definirse el torneo y con él, a aumentar las "pulsaciones" de un hincha de Morón que, por acostumbrado a los "sufrimientos", no significa que pueda "pilotear" sin angustias definiciones tan "traumáticas" como la que se avecina, en las dos últimas fechas.

Ojalá ganamos en Rafaela y se termine la "pesadilla", por el bien de tantas "arterias" y "coronarias" en el expectante y afligido Oeste.

¡Vamos Gallo, CARAJO!.



@elgallogustavo.



viernes, 5 de abril de 2019

Tras una semana "agitada", el Gallo respiró aliviado y es todo esperanza

Y al cabo de una semana "frenética", de las más convulsionadas en los últimos años, el Deportivo Morón dentro de la cancha, nos (y se regaló) una sonrisa enorme, que más que alegría se asemejó a un profundo y necesario desahogo, porque el Gallo ganó la primera de las tres "finales" que le esperan hasta el final del campeonato, sumando tres puntos vitales para "alimentar" el sueño que desvela a todo el Oeste: permanecer en la categoría.

Con el debut de otra dupla del "riñón" mismo del club, conformada por Alejandro Esteban "Chiche" Migliardi y Sebastián Sibelli, ambos entrenadores de la Tercera, y con apenas un "puñado" de entrenamientos, jugadores y cuerpo técnico desde adentro, con el apoyo siempre incondicional de la gente, de la "línea de cal", apenas hacia afuera, Morón tomó una "bocanada" de oxígeno fundamental, para aguardar con un poco más de tranquilidad los partidos de Los Andes (del sábado a la noche, frente a Mitre en Santiago) y Quilmes (con Chicago, en el cierre nocturno de la fecha, este lunes en el "Centenario"), sin "descuidar" lo que pueda pasar con Defensores de Belgrano, hoy por debajo del Gallito en los promedios, y con una encuentro difícil ante el Villa Dálmine de Walter Otta, el sábado por la tarde, en el Bajo.

Y es que Morón jugó el partido con Olimpo, inmerso también en la lucha por eludir el descenso, pero en la tabla de los promedios de los "indirectamente afiliados" (con Santamarina de Tandil y Gimnasia de Jujuy) como se deben afrontar este tipo de auténticas finales y con tanto en juego: con actitud, corazón "caliente" y cabeza "fría", para buscar la victoria con las mejores "armas" disponibles, y una vez lograda la ventaja, abroquelándose en su terreno, "jugando" con los nervios y la desesperación visitantes, trasladándole la responsabilidad y la necesidad a su rival, sin sobrarle absolutamente nada, pero justificando en la búsqueda permanente y la inteligencia táctica, un triunfo tan ajustado como merecido y festejado.

Sin el desequilibrio habitual de Junior Mendieta, suspendido por dos fechas, a consecuencia de su expulsión en Puerto Madryn (con lo cual, cumplida la mitad de la pena ante los bahienses, estará a disposición en la jornada de cierre, con Los Andes en el Oeste), Migliardi y Sibelli apostarían a un 4-4-2 más tradicional y previsible para los "intérpretes", con Bruno Galván en el arco, la última línea dispuesta por Méndez y Pico hace una semana atrás (Maximiliano Paredes, Franco Racca, Emiliano Mayola y Nicolás Martínez), el doble cinco de siempre, con Matías Nizzo y Cristian Lillo, con Gastón González por derecha y Nicolás Ramírez por el sector opuesto, y dos puntas, con la vuelta de Facundo Pumpido y el ingreso desde el arranque de Agutín Lavezzi.

En una primera parte donde Morón intentaría el desequilibrio por la bandas, para buscar la "cabeza" de Pumpido en el área, o su "pivoteo" para la llegada de algún volante, de frente al arco contrario, el fútbol lo generaría Nicolás Ramírez, el mejor de la agradable tarde en el Oeste, bien acompañado en la derecha por Gastón González, en su doble de rol de contención y primer pase ofensivo y nuevamente, otra labor pareja y destacada de Matías Nizzo, quien sin embargo se perderá el próximo cotejo, con Rafaela de visitante, al haber recibido la quinta tarjeta amarilla, de manos del tucumano Luis Lobo Medina, un árbitro de mal desempeño, pero con polémicas que esta vez perjudicaran a la visita, en jugadas puntuales que podrían haber cambiado el rumbo final del partido.

Tras unos primeros '45 con buenas intenciones, de parte del Gallo, aunque sin la profundidad necesaria que lo limitara en todo el campeonato, y una par de aproximaciones en los pies de González desde afuera, de Lillo de cabeza y la más clara, de Ramírez en el área, tras centro de Lavezzi, Morón se iría al descanso con buenas sensaciones, aunque con alguna señal de "alerta" en su propia área, en las contadas ocasiones en que la visita se apartara de su "libreto" de esperar y salir rápido en la contra.

Ya en el complemento, nuevamente Lavezzi contaría con otra clara, ante la asistencia de Ramírez, aunque el zurdazo forzado y cruzado del "Pochito", se iría apenas "ancho" por el "caño" zurdo del arquero.  

Hasta arribar al minuto 10 del segundo tiempo, en que "Nico" Ramírez "sacaría a pasear" a su marcador sobre la banda izquierda del ataque del Gallo y tras el desborde y posterior centro al área chica, Pumpido y Lavezzi irían en búsqueda del cabezazo goleador, llegando primero en la carrera el sobrino de "Ezequiel", para impulsar el balón con su brazo fuera del arco, es decir, hacia el área, donde Gastón González capturaría el rebote para cruzar la pelota al primer palo y desatar, por un lado, el "delirio" dentro y fuera de la cancha y, por el otro, los reclamos "medidos" de algunos  jugadores y auxiliares de Olimpo, que en virtud de su "mesura", parecieran no haber observado nítidamente la acción del "9" local.

Con la esperada ventaja a su favor, y más de '40 por delante, el Gallo se replegaría en su campo, con dos líneas de cuatro bien definidas y compactas, a partir del ingreso de Juan Celaya por "Nico" Ramírez, el mejor de la cancha, apostado a definir el pleito mediante alguna contra, que finalmente no se concretaría, ni tampoco habría de contar con chances para cerrar el resultado.

Defendiendo "a pie firme" en su área y "luchando" como la última cada pelota, Morón sostendría sin demasiados sobresaltos los intentos con más ganas que fútbol, de un Olimpo que desnudaría a la vez sus limitaciones, puesto a tomar la iniciativa por imperio de la necesidad, donde empezarían a destacarse los hombres de la última línea local, en especial Nicolás Martínez y Maximiliano Paredes, de buen segundo tiempo.

Sin profundidad para la contra, ni Mauricio Alonso, ingresado por Agustín Lavezzi, ni Fabricio Alvarenga, sustituto de Gastón González, lograrían permitirle a Morón volver a "preocupar" a Olimpo en su campo y, con Ramírez también descansando, tampoco podría defenderse con la pelota, con lo cual las "embestidas" de Olimpo comenzarían a repetirse, con el peligro siempre latente de un error o desatención, sosteniendo la ventaja tan cerca de Galván.

Así la visita dilapidaría un "cara a cara" con el arquero del Gallo, desviándola en soledad al lado del palo derecho, pero en fuera de juego, acción que resultaría una suerte de "anticipo" de la última polémica de la tarde, con el gol anulado a Olimpo en tiempo de descuento.

Con seis minutos adicionados y Morón "bancando" en su área, los centros que comenzaban a "arreciar" desde ambos laterales, en una de las últimas jugadas de la tarde, el corazón del hincha del Gallo a punto estaría de detenerse, cuando tras una serie de despejes de cabeza, y luego que Olimpo manejara la pelota de una lateral al otro, Axel Rodriguez, ingresado para sumar presencia en ataque, ganaría de cabeza en el área local para poner la pelota lejos de Bruno Galván, sobre su palo derecho. Sin embargo y a instancias de su asistente, Luis Medina Lobo habría de invalidar un gol (al parecer) legítimo de la visita, devolviendo del "infarto" a más de uno de los presentes en el Nuevo Francisco Urbano.

Sin tiempo para mucho más y con el pitazo final del árbitro, mientras de un lado los jugadores y cuerpo técnico de Olimpo se "arremolinaban" alrededor de la terna arbitral, ya sin la "mesura" de los reclamos en el gol del triunfo, del otro lado de la cancha, los "18" de Morón se fundían en un abrazo prolongado, ante el aplauso y el desahogo de todo el público local, que viviera los minutos finales con el corazón de Gallo en la "boca".

En una semana "caliente" y compleja, como hacía rato no se vivía en el club, dentro de la cancha, los protagonistas se "olvidaron" del "afuera" institucional, para regalarnos y regalarse tres puntos tan vitales como sufridos.

Quedan dos finales, y el Oeste hoy es una fiesta de ilusión y esperanza "Nacional".

De las polémicas, esta vez, que se ocupen y preocupen los demás.



@elgallogustavo.



jueves, 4 de abril de 2019

A dejar el "alma" dentro y fuera de la cancha

En medio del clima de crisis institucional, con la renuncia en la fecha del propio presidente de la institución, el Deportivo Morón debe afrontar un partido trascendental en su lucha por la permanencia en la categoría, con un rival comprometido en la misma "pelea", por en la tabla de los promedios de los "afiliados indirectamente a la AFA", como Olimpo de Bahía Blanca, en pugna "mano a mano" con Santamarina de Tandil, del mismo modo en que el Gallo se halla en disputa con Quilmes y Los Andes.

De esta manera, este viernes 5 de abril, desde las 15:30, el Gallito recibirá en el Nuevo Francisco Urbano, al "Aurinegro" bahiense, ya sin la dupla, Méndez-Pico en el banco, ni Juan Pablo Pumpido, su "reemplazante" en el cargo por apenas unas horas, y sí con otro "dueto" del "riñón" del club, en esta oportunidad conformado por Alejandro Esteban "Chiche" Migliardi y Sebastián Sibelli, ambos entrenadores de la Tercera, que recientemente finalizara su competencia, quedando a un paso de clasificar a semifinales, luego de un interesante torneo, con una base de juveniles promisorios y de pronto "salto" a primera.

Con el arbitraje del tucumano Luis Lobo Medina, de "dudosos" antecedentes en los torneos Federales, el equipo de Migliardi y Sibelli se halla concentrado en el predio de Calderón, con la totalidad del plantel profesional, incluido Junior Mendieta, expulsado en Madryn y por lo tanto baja obligada para este partido, por pedido expreso de los jugadores al cuerpo técnico y la dirigencia.

Sin demasiados indicios sobre el primer "once" de "Chiche" y Sibelli, todo parecería indicar que no habría demasiados cambios respecto de los últimos equipos que dispusiera la renunciante dupla, Méndez-Pico, aunque con la "sensación" de un planteo más sencillo y previsible para los protagonistas, acorde al escaso tiempo de trabajo para este encuentro (es decir, un 4-4-2 más marcado) y la inclusión de todos los "referentes" del plantel en cancha, lo que determinaría que para la "final" ante Olimpo, Damián Akerman y Facundo Pumpido constituyan el "tándem" de ataque, ambos ausentes ante Brown, en Puerto Madryn, a consecuencia de sendas lesiones (con la alternativa de Ezequiel Lavezzi, para el caso que alguno de los dos no esté al ciento por ciento).

Con la baja reseñada de Junior Mendieta (aún sin certezas oficiales sobre su sanción disciplinaria), lugar que podría ser ocupado por Gastón González ó Fabricio Alvarenga, por la banda opuesta, es decir, la izquierda, es muy factible que Nicolás Ramírez ocupe el lugar que hasta la fecha pasada tuviera a Luciano Lapetina como titular, de flojo partido en el "Raúl Conti", del mismo modo que casi todo el resto de sus compañeros en la tarde de Puerto Madryn.

Así las cosas, y en medio de una semana de las más agitadas institucionalmente, en largo tiempo, el Deportivo Morón afrontará la primera de las tres últimas "finales" del torneo, que determinará su suerte y continuidad en la "B" Nacional.

Algo que, desde hace semanas, aflige y le quita el sueño a todo el Oeste.

A ganar o ganar. Y dejar el "alma" dentro y fuera de la cancha.



@elgallogustavo.



Renunció Alberto Meyer

Tras el "papelón" institucional sin precedentes, del director técnico que anunciado doce horas antes, finalmente no fue, luego de una muy desafortunada reunión de Juan Pablo Pumpido y sus asistentes con el presidente Alberto Meyer, los tiempos en el cargo del ahora ex "mandamás" del Deportivo Morón comenzaron a "pender de un hilo", tan fino como su "cordura" en los últimos tiempos.

De esta manera, luego de ese penoso episodio, que literalmente "espantara" a Pumpido (quien arribara al Oeste desde Santa Fe, con un acuerdo cerrado por teléfono), y originara casi de inmediato, la renuncia del director deportivo del club, Angel Moretto, quien luego aceptaría permanecer en su rol hasta el final del campeonato, por pedido expreso del plantel, en el seno de una comisión directiva cansada de las actitudes personalistas y "caprichosas" del ex presidente, significó tal vez el "empujón" anímico necesario para animarse a tomar una decisión "colegiada", consensuada e imprescindible para la "salud" institucional a presente y futuro.

En efecto, y luego del último "ladrillo en la pared", de la reunión pautada con otro entrenador, Martín Astudillo, durante el mediodía del miércoles, a instancias del propio Meyer y, fiel a su estilo de siempre, pero exacerbado en los últimos tiempos, "apurada" en soledad y a espaldas del resto de sus pares, la confirmación de la misma, no sin lógica molestia, vía mensajes entre varios integrantes de la directiva, determinaría la llegada e incorporación al cónclave del vicepresidente, Roque Labbozzetta, a fin de impedir que Alberto Meyer "cerrara" a otro DT, de manera inconsulta, y en definitiva, repetir la "experiencia vergonzosa" del desaire a Pumpido, en este caso con Astudillo, pero por la posterior negativa de sus pares de directiva.

Así las cosas, convocados a reunión de comisión directiva para la tarde-noche del miércoles, los pares del presidente acordarían por unanimidad, el pedido de renuncia al presidente (de lo contrario, los que se hubieran alejado en "masa", habrían sido la totalidad del resto de sus miembros), mientras el presidente aguardaba por la resolución de la misma, en una estación de servicio, a pocas cuadras del Nuevo Francisco Urbano, sobre Hipólito Yrigoyen, en una imagen de "soledad" que revela el estado de "cero" consenso que supo "ganarse" por deméritos propios, no sólo entre los socios e hinchas, sinó también entre sus propios compañeros de comisión.

Enterado de la decisión unánime de la directiva, Alberto Meyer habría prometido redactar su renuncia en la mañana de este jueves, situación que se concretaría con cierta demora, por algunas condiciones personales y tras solucionar detalles formales, puesto que se requiere de algunas firmas para oficializar en actas, la decisión política e institucional ya concretada: que Alberto Meyer ha dejado de ser el presidente del Deportivo Morón.

Sin acefalía alguna, ni necesidad de convocar a elecciones anticipadas, puesto que a partir de su oficialización legal y formal, Roque Labbozzetta asumirá como nuevo presidente, mientras que Oscar Richelet, vocal titular 1°, ejercerá el cargo de vicepresidente, que la vacante de Labozzetta generara en los hechos, ante su promoción al máximo cargo.

Excéntrico, impulsivo, autoritario, "loco" asumido con "orgullo", "caprichoso" y políticamente "un elefante en un bazar", además de cultor de un estilo personalista extremo, de gestión centralizada y única, donde todas las decisiones debían pasar por él o no pasaban, más propio de los dirigentes de clubes de los '70, que de las exigencias de las instituciones modernas, Alberto Rubén Meyer desde su vuelta en junio de 2016 (ya había ejercido el cargo, en el pasado, entre 2004 y 2010, con la resolución de la "convocatoria de acreedores", en el medio), dilapidaría en demasiado poco tiempo y fiel a su necedad sin remedio, el "capital" público de haber sido el "presidente del campeonato" de 2017, más allá de haber continuado un proceso futbolístico serio y bien fundamentado, de parte de la gestión anterior, con el mérito personal de haber mantenido dicho plantel y cuerpo técnico, y sí, haber equilibrado las cuentas "heredadas" en "rojo".

Con una primera gestión regular, de un buen primer año y un segundo donde ya evidenciaría los errores de fondo y forma que determinarían su "debacle" posterior, su pésima gestión desde mayo de 2018 en adelante (y con mandato hasta abril de 2020) , ensimismado en su concepción de ser el "dueño de la lapicera" y por lo tanto, arrogándose la facultad de decidir a su antojo y en soledad, "ninguneando" permanentemente a propios y extraños, bajo la penosa consigna de "yo la pongo, yo decido, y sinó conseguila vos", Alberto Meyer supo "ganarse" un descrédito impensado para un presidente "campeón" en junio de 2017, sumado a malas decisiones con referentes históricos del club, como ocurriera con el malogrado retorno de Román Martínez, "capricho" exclusivo del hoy ex presidente, impagable desde todo punto de vista y que pese a la oposición de sus pares, insistiría con una contratación "rutilante" y esperada por muchos, que terminaría en un escándalo penoso, con el consecuente costo público para un jugador surgido e identificado con Morón y que hoy, lamentablemente, tendría problemas en volver a sentarse en la platea, como un hincha más, tal cual solía hacerlo hasta su frustrado regreso.

En definitiva, y desde la fecha, la historia institucional dirá que renunció el presidente en funciones, Alberto Rubén Meyer, por razones personales, pero detrás de la formalidad quedarán los verdaderos motivos de un "adiós" anunciado, de alguien que llegó para "reflotar" un club en crisis económica profunda y que, por la exacerbación de sus actitudes autoritarias, necias y de soberbia, terminó por alejarse en silencio, solo y por la puerta de "servicio".

Que sea el puntapié inicial para la búsqueda de un Deportivo Morón inclusivo, abierto, democrático y participativo, donde la institución vuelva a situarse por encima de cualquier nombre y apellido o "billetera gorda".


@elgallogustavo.



martes, 2 de abril de 2019

Al final, Pumpido no será DT de Morón... Un bochorno más y van?

Finalmente, Juan Pablo Pumpido no será el próximo director técnico del Deportivo Morón.

Anunciado oficialmente como tal, y con la "bienvenida" de rigor desde las redes sociales del club, el hijo de Nery y el primo de Facundo, había acordado "por teléfono", con el director deportivo del club, su arribo para esta tarde, procedente de su Santa Fe natal, junto a su ayudante de campo, Ariel Donnet y su preparador físico, Adrián Villarreal, a fin de asumir funciones como nuevo entrenador, desde las 16, en su primera práctica con el plantel, a puertas cerradas y dos horas después proceder a su presentación formal en sociedad ante los medios partidarios y nacionales.

Es más, en la noche del lunes, y tras el acuerdo "por teléfono" con los representantes de la institución, encargados de la negociación, Juan Pablo Pumpido salió en un par de medios locales, ya en rol de nuevo entrenador del Deportivo Morón y tenía comprometidas otras tantas entrevistas, para este miércoles, como ante los micrófonos de "Corazón de Gallo", de 12 a 13 por FM Pacífico 97.9, junto a Jorge Marinelli, Maxi Benozzi y quien suscribe.

Sin embargo, en las jornada, y tras un encuentro entre Juan Pablo Pumpido y sus asistentes, y el presidente de la institución, Alberto Meyer, acompañado del director deportivo del club, Angel Moretto, el "nuevo entrenador" del Gallo, por espacio de apenas unas horas y sin vínculo contractual de por medio, no quedó para nada convencido con ciertas actitudes y afirmaciones presidenciales, lo que determinaría que Pumpido y su equipo adujeran ausentarse "momentáneamente" para almorzar y en rigor de verdad, habiendo almorzado o no..., se subieran a su auto y emprendieran por Panamericana con destino de regreso a Santa Fe, sin responder a los insistentes llamados de presidente y director deportivo.

Puesto en duda, primero, el entrenamiento pautado para las 16, y luego cancelada su llegada, por lo menos durante la jornada de hoy, por los canales de comunicación oficiales, hace minutos se confirmaría que en definitiva, y pese a lo anunciado públicamente por ambas partes (dirigencia y Pumpido) en la noche del lunes, el mismo NO será el próximo entrenador del Gallo, descartándose definitivamente su llegada al Deportivo Morón.

Entre las razones extraoficiales que se esgrimen para justificar semejante bochorno (en verdad, uno más, de los tantos que han arrastrado a Morón hasta esta penosa situación deportiva, en especial en los últimos tiempos), al parecer, por una lado, la "broma" de Alberto Meyer respecto de andar "por la vida" armado, habría encendido las "señales de alerta" en un Juan Pablo Pumpido que no lo conoce y, por otro, la advertencia presidencial, según su entorno también en tono de "chiste" (?), sobre que el primer mes lo iba a cobrar sin problemas, pero del segundo en adelante, debería "tener un poco de paciencia"..., habrían cambiado el semblante de un cuerpo técnico que terminaría por buscar una excusa "elegante" para abandonar la reunión, emprender el camino de regreso y no atender nunca más los teléfonos.

En definitiva, y con los entrenadores de la Reserva, Alejandro "Chiche" Migliardi y Sebastián Sibelli, a cargo de la práctica vespertina de hoy (pautada precisamente para la tarde, a fin de darle tiempo a Pumpido y sus ayudantes para que pudieran llegar desde Santa Fe), y a escasos tres días del trascendental partido frente a Olimpo, en el Nuevo Francisco Urbano, de este viernes 5 de abril, a las 15:30, vital para el sueño de mantener la categoría, el Deportivo Morón vuelve a estar sin director técnico, sumando un "capítulo" vergonzoso más, a su "decálogo" de bochornos y desprolijidades inadmisibles de los últimos tiempos.

"Descendidos" desde hace rato desde lo dirigencial, sólo el amor de la gente desde afuera y la "verguenza deportiva" de los protagonistas desde adentro, serán capaces de operar el "milagro" futbolístico que nos permita quedarnos en la "B" Nacional, para luego sí, más tranquilos, modificar muchísimas cosas que nos han llevado a este punto de crisis deportiva, pero también de degradación institucional, que lastima profundamente y genera infinita pena.


@elgallogustavo.



Juan Pablo Pumpido, el nuevo DT

Tras el alejamiento de Alejandro Méndez y Walter Pico, acordado durante el mediodía del lunes, luego del entrenamiento, las dirigencia del Deportivo Morón habría de encarar una "carrera contra reloj" para elegir al sucesor en el cargo, para lo cual habrían de entablar conversaciones con varios entrenadores, tales los casos de Diego Cagna, Fernando Ortiz, la dupla conformada por Sergio Gómez y Favio Orsi, Pedro Troglio y Omar De Felippe, entre otros, surgiendo casi a última hora de la tarde-noche, el nombre y apellido que finalmente se convertirá en el nuevo director técnico del Gallo, a partir de este mismo martes, desde las 16, cuando encabece su primer entrenamiento con el plantel, de cara a la auténtica final frente a Olimpo, del viernes 5 de abril, a las 15:30, en el Nuevo Francisco Urbano: se trata de Juan Pablo Pumpido, hijo del recordado arquero de la selección y campeón del mundo en "México '86", Nery Alberto Pumpido y más cercano a nuestro día a día, primo de Facundo Pumpido, actual delantero del Gallito.

Nacido el 21 de diciembre de 1982 (36 años), en Santa Fe, Juan Pablo Pumpido tuvo un paso como futbolista, por las inferiores de Unión de Santa Fe, Platense y San Lorenzo, para luego abandonar prematuramente a los 20 años, a fin de dedicarse a la culminación de sus estudios secundarios y más tarde iniciar la carrera de periodismo deportivo.

A los 21 años comienza su carrera como técnico, entrenando a la reserva del Santa Fe Fútbol Club, haciéndose cargo del primer equipo, que militaba en el entonces Torneo Federal "C", dos años más tarde. Asimismo, tiempo después se convierte en ayudante táctico, primero de Roberto Trotta en Independiente Rivadavia de Mendoza y luego junto a su padre, en Unión de Santa Fe y Olimpia de Paraguay.

Luego, Juan Pablo Pumpido asume el compromiso de entrenar a la reserva del "Tatengue", y en noviembre de 2016 asume interinamente como técnico de la primera de Unión de Santa Fe, tras el alejamiento de Leonardo Madelón.

En su primer campeonato con Unión, en la temporada 2016/17, dirige 13 partidos, con cuatro triunfos, cuatro empates y cinco derrotas, además de 15 goles a favor y 17 en contra, obteniendo poco más del 41 por ciento de los puntos. Tras la renovación de su contrato, en la campaña 2017/18, Pumpido logra un 40,74 por ciento de los puntos en juego, al cabo de 27 encuentros, producto de ocho victorias, nueve empates y diez caídas, con 26 goles a favor y 32 en contra, cesando en sus funciones en abril de 2017, luego de una derrota frente a Vélez.

Más tarde, en julio de 2017 asume como entrenador de Patronato de Paraná, tras la renuncia de Rubén Forestello, con una efectividad del 40 por ciento en 33 cotejos, a partir de ocho victorias, diez igualdades y quince derrotas, con 27 tantos a favor y 41 en contra, hasta su alejamiento del cargo, en septiembre del año último.

Así las cosas, Juan Pablo Pumpido, 36 años, hijo del campeón del mundo, Nery Alberto y primo de Facundo, el punta del Gallo, es el nuevo director técnico del Deportivo Morón (junto a Ariel José Donnet, como su ayudante de campo y Adrián Villarreal, preparador físico), en la complicada tarea de salvar al Deportivo Morón de un descenso que "acecha" y agobia por igual.


@elgallogustavo.



lunes, 1 de abril de 2019

Se alejaron Méndez y Pico

La derrota del Gallo en Puerto Madryn, no sólo complicó aún más la delicada situación del Deportivo Morón, respecto del descenso, a falta de tres partidos para el final del torneo, sino que además significó el adiós definitivo de la dupla técnica conformada por Alejandro Julián Méndez y Walter Reinaldo Pico, quienes este lunes decidieron dar un paso al costado, que le permita a la dirigencia hallar otra alternativa, en procura de "enderezar" el rumbo de un equipo que hoy parece sin reacción, ante la inminencia de una posible pérdida de la categoría.

Los renunciantes, Méndez y Pico, asumieron el lunes 29 de octubre de 2018, en la octava fecha del actual torneo, tras el alejamiento de Walter Otta, en el empate en uno ante Defensores de Belgrano, en el Nuevo Francisco Urbano, con el gol de Matías Pardo, y tras un buen comienzo en los números, con dos triunfos y dos empates, además de una saludable y generosa propuesta futbolística, la derrota con Temperley (1-3, gol de Damián Akerman) en el Oeste, por la fecha 12, del pasado 2 de diciembre, implicaría el inicio de una "pendiente" que sólo encontraría en Quilmes, un "desahogo" en la victoria 1 a 0, con tanto de Matías Nizzo, del domingo 24 de febrero, por la 17° fecha, para luego "hilvanar" una serie de magros resultados, con dos empates y tres derrotas, incluyendo el 1-5 con Ferro en Caballito, obteniendo en definitiva poco más del 35 por ciento de los puntos, con tres victorias, seis igualdades y cinco caídas, además de trece goles a favor y dieciocho en contra.

Con la cercanía inquietante del "infierno tan temido" del descenso, impensado no sólo a principios de temporada, sino apenas una decenas de partidos atrás, la nueva derrota en Puerto Madryn implicaría un cambio de "timón" abrupto, a escasos tres partidos para el cierre de una temporada para el olvido, y que de no mediar una levantada anímica y futbolística del equipo, podría "tirar por la borda" en apenas dos campañas, lo mucho que nos costara ("sangre, sudor y lágrimas", literal) el retorno a la Primera "B" Nacional,  luego de 17 interminables años en una categoría indigna para la historia y la raigambre popular de nuestro querido Gallo.

Pero ocurre que estamos "enamorados" de un club cíclico, con cierto dejo autodestructivo, donde los egos, los "caprichos" y los personalismos extremos, que caracterizaran a las sucesivas dirigencias en los últimos 30 años, nos han alejado de cualquier sueño de crecimiento y calidad institucional, para sumirnos en la mediocridad del egoísmo absurdo y sin proyecto de conjunto, con el "telón de fondo" de un "internismo" eterno y feroz, donde los "personajes" han pasado a ser más importantes que el mismo club y lo único que se "mide" en la contienda diaria, es "quién la tiene más larga", sin importar "cargarse" al propio Morón en la imbécil y ordinaria disputa personal.

Y así estamos, a un paso de involucionar en tres partidos, nada menos que 27 años.

Gracias por todo, "Cabezón", de corazón..., lo mismo para Walter Pico.... No cualquiera era capaz de hacerse cargo del "fierro caliente" que dejara Otta, luego de su alejamiento intempestivo, en la fecha siete.

Y ojalá la antojadiza fortuna futbolística, acompañe rápidamente a su sucesor en el cargo, en semejante momento crítico y sin margen de error, con apenas tres partidos por delante, donde habrá de definirse a nivel deportivo e institucional, mucho más que un nuevo descenso a la "B" Metropolitana.

Nos toca sufrir..., una vez más. Esperemos que el final, por lo menos sea feliz.



@elgallogustavo.