martes, 17 de mayo de 2022

Punto que "suma", rendimiento que "resta"

Luego del breve "retorno" a la "Copa Argentina", del último jueves por la noche, en Santa Fe, el Gallo debía volver a su "realidad" de cada semana, que lo encuentra debatiéndose en un torneo de la Primera Nacional, en el que no logra "hacer pie", transcurridas ya 15 fechas de 36 jornadas, de un certamen tan parejo, como extenuante e inadmisible desde la logística, salvo para los "cráneos" de Viamonte 1366.

En ese contexto, y tras la prematura eliminación "copera", a manos de un cuasi descendido Patronato de Paraná, el equipo de Gastón Coyette recibía en el Oeste a All Boys, de buena actualidad y encaramado en los puestos de vanguardia.

Con la "chapa" final del 0 a 0, al cabo de un cotejo discreto, el empate podría tener "sabor a poco", a la luz de las necesidades del Gallo, de sumar en un certamen que lo tiene de la mitad hacia abajo, en la tabla de posiciones. Sin embargo, y en el balance de los '90, el punto no parece tan mal "negocio", si tomamos en cuenta que, desde el arranque mismo del segundo tiempo, Morón jugaría todo el complemento con un jugador de menos, por la expulsión de su capitán, Leonel Bontempo, por doble amonestación, ante un forcejeo y empujón evitables, en una jugada intrascendente, sancionado por un pésimo Nazareno Arasa, que no juzgaría con la misma severidad, dos infracciones flagrantes de Leandro Martínez Montagnoli, que debió correr la misma "suerte" de "ducha" anticipada, que el lateral zurdo de Morón.

Con el mismo once de inicio, que frente a Patronato en cancha de Colón, Gastón Coyette volvería a "apostar" por Juan Martín Rojas en el arco, en lugar de Bruno Galván, un joven correntino que nuevamente respondería de muy buena manera, con sobriedad y acierto en aquellas en que lo "convocaran" a intervenir, como en un remate "envenenado" desde afuera del área, de Agustín Morales, el "7" visitante, antes del primer minuto de la etapa complementaria (de su despeje al tiro de esquina, sobrevendría la disputa en el área, entre Bontempo y Octavio Bianchi, que terminaría con la expulsión del capitán local), constituyendo uno de los "puntos altos" del Gallo, dentro de una defensa que volvería a ser lo mejor del equipo, con Lucas Abascia como "emblema" y figura excluyente, propia y del partido, y unos "escalones" por debajo, Damián Adín y Cristian Paz (el primero, en su mejor versión, en bastante tiempo y el segundo, "recuperado" de su errática experiencia en "Copa Argentina").

Del partido en sí, muy poco para destacar, por lo menos, desde la sana intención editorial de no resultar reiterativos y redundantes, aburriendo desde estas líneas, con otra actuación colectiva para un rápido y "piadoso" olvido, de un Morón que parece no poder "reponerse" de la "amnesia" sufrida en la "gestión Orfila", a partir de un equipo en búsqueda de un rumbo y una línea, pero aún sin fortuna, ni volumen de juego, ni profundidad en ofensiva, con movimientos previsibles y repetitivos, sin la "rebeldía" del torneo pasado y con intérpretes muy por debajo de lo esperado, como el caso de Rodrigo Sayavedra, que parece una "sombra" del jugador que conociéramos en Estudiantes de Caseros y sobre el que tantas expectativas se depositaran en la previa del torneo, y cuya "ausencia" sin aviso, hoy impacta de manera significativa en la carencia de creación y cambio de ritmo, de tres cuartos en adelante.

Sin ideas, ni fútbol, ni precisión en los pases, más allá de las sanas intenciones, no plasmadas con acierto en el campo de juego, un Gallo en procura de su "destino", pero lejos de mejoras significativas, volvería a evidenciar su impotencia para ganar el partido, por méritos propios (del medio hacia adelante), y como contrapartida, confirmaría la fortaleza de su defensa, que le permitiría quedarse con un punto, ante uno de los equipos que animan el torneo, pese a jugar todo el segundo tiempo con un hombre de menos y, sin embargo, no sufrir en ningún momento del complemento, la desventaja numérica, en el desarrollo y mucho menos, en su propio arco.

Con el desgaste a cuestas, de un itinerario que incluyera Mendoza-Morón-Santa Fe-Morón, en apenas ocho días, y con una nuevo y extenuante viaje por delante, a Santiago del Estero, en menos de una semana, la "respuesta" física se suma al problema preexistente, de una equipo que busca y no encuentra "soluciones" futbolísticas, a una realidad que "ocupa" a los protagonistas, pero empieza a "preocupar" a quienes observamos desde afuera. 

Con jugadores que no están, y deberían estarlo, porque claramente las alternativas en buen nivel no abundan, otros que sí lo están, pero no responden de la manera deseada a la confianza depositada y también, algún otro que seguramente, justificará en la semana, es decir, en aquellos momentos en que sólo el entrenador puede valorar lo realizado, para justificar ser parte en todos los encuentros y no conforme con ello, erigirse en la primera opción de cambio "obligada", para los últimos cuerpos técnicos (no sólo el actual), pese a jamás confirmarlo con su rendimiento en el campo de juego (antes y ahora).

En definitiva: punto que "suma", rendimiento que "resta".


@elgallogustavo.



         📸: Alejandra Busto.


viernes, 13 de mayo de 2022

Fin del "sueño copero". De vuelta a la "realidad"

Y el "sueño copero" de Morón, duró poco más de 45 minutos, hasta que un salida rápida de Alan Schönfeld, fuera interceptada en el borde del área, sobre el sector izquierdo, para un centro pasado hacia el lado opuesto, con la defensa desacomodada, para Axel Rodriguez, con un cabezazo certero (a los 8' del complemento), por detrás de todos y sin marcas, venciera la resistencia de Juan Martín Rojas, de buena respuesta en el arco del Gallo, tras larga ausencia como titular.

Hasta allí, el equipo de Walter Coyette había sostenido bien el desarrollo, más allá de algunos desacoples defensivos por el flanco derecho, "hueco" entre Damián Adín y Cristian Paz, que Patronato usufructuara en varias ocasiones, en el primer tiempo, para provocar incluso un penal, a los 9 minutos de iniciado el juego, por una clara infracción del propio Paz, en perjuicio de Jonathan Herrera, que la displicencia en la ejecución de Gabriel Gudiño, "picando" la pelota, no sorprendiera a Rojas, para contener el remate desde los doce pasos, sin demasiado esfuerzo, parado en mitad del arco.

Como contrapartida, y a diferencia de lo que nos tiene "acostumbrados" en el torneo de la Primera Nacional, a los problemas en su última línea, Morón opondría una ofensiva "picante", con un buen partido de Mateo Levato, "pivoteando" y preocupando a su marcador, Leonel Mosevich, a quien habría de ganarle la "espalda", sobre los 20' de la primera etapa (tras un pelotazo profundo de Leonel Bontempo), para habilitar a Rodrigo Sayavedra, dentro del área, quien con la "punta" del botín dejaría "mano a mano" a Alan Schönfeld ante Facundo Altamirano, arquero del "Patrón", que con los pies impediría que el Gallo se pusiera en ventaja.

Ocho minutos más tarde, otra buena combinación por izquierda, entre Gastón González y Fernando Bersano, terminaría con el centro pasado del ex Talleres y Villa Dálmine, al segundo palo, que una vez más, Sayavedra (de flojo rendimiento, pero protagonista en las acciones más peligrosas) no podría conectar con comodidad y precisión, para habilitar a Levato o Schönfeld, por el centro, en otra ocasión inmejorable para modificar el rumbo futuro del partido.

Sin embargo, el planteo táctico de Coyette, saludable en ofensiva, con tres puntas y los laterales con permanente vocación de ataque, en especial, Damián Adín (de buen desempeño a la hora de proyectarse, pero con problemas en el retroceso), expondría las debilidades de los centrales, en especial de Cristian Paz, paradójicamente, el más regular y "rendidor" en el torneo Nacional, pero que "sufriera" el "uno a uno" ante los puntas de Patronato, una constante que se repetiría en todas las líneas, en cada "mano a mano", donde los futbolistas del "Patrón" parecían tener una "velocidad" más que los jugadores del Gallo, tal vez acostumbrados a la intensidad de la Liga Profesional, más allá que Patronato se halle último cómodo y con "pronóstico" de pronto retorno a la segunda categoría.

Luego de una primera etapa pareja y entretenida, con buenas intenciones y situaciones de ambos lados, la apertura del marcador, por parte de Axel Rodriguez, a los 8' del complemento, "rompería" el encuentro, y en una "ráfaga" de apenas dos minutos, Patronato sentenciaría la eliminatoria, cuando Nicolás Castro tomase un rechazo imperfecto, fuera del área, sobre la banda derecha, para sacar un remate letal, con potencia y dirección, para meterse abajo, junto al poste diestro de Juan Martín Rojas, a los 10' del complemento.

Con el 2 a 0 en contra, antes del primer cuarto de hora del segundo tiempo, este Morón de "mandíbula floja", comenzaría lenta y progresivamente a desdibujarse, perdiendo el orden que había mostrado en los primeros '45, hasta ingresar en un estado de desorden colectivo importante, propiciado desde el banco, con demasiados cambios y "aglomeración" de delanteros (con Alan Salvador, Damián Akerman, Luis López, Gonzalo Salega y Santiago Sala en cancha y la exclusión incomprensible de Levato, de lo mejor en la noche santafecina), que lejos de aportar soluciones, contribuyeron a la confusión general de un Morón, "perdido" en el resultado y ahora también en el "rumbo".

De allí y hasta el final, el Gallo se expondría a alguna contra de un Patronato, que manejaría con tranquilidad el desarrollo del juego, a lo que opondría la voluntad de ir hacia adelante sin ideas, pero con dignidad en busca del descuento, que lo volviese a "poner en partido" y que pudo (y hubiese merecido) lograrlo, en tiempo agregado, con una media vuelta del "Animal" López, con el arco libre de arquero, pero con la pierna "salvadora" de Carlos Quintana, para despejar el peligro y privar a la multitud que llegara desde el Oeste (como en cada edición de la "Copa Argentina"), de un final con mayor "dramatismo" y esperanza de empate agónico y con sabor a hazaña.

En una temporada de "alegrías" futbolísticas escasas y efímeras, la vuelta "copera", luego de cuatro años de ausencia, no fue la excepción a una "regla", que esperemos comience a "doblegarse" el próximo lunes, frente a All Boys, en el Oeste.

Una vez más, se perdió en la cancha, pero se "ganó" en la tribuna. Ojalá, más pronto que tarde, esa "ecuación" se equipare, para depositar al equipo en una categoría, a la que la gente de Morón "ascendió" hace largo tiempo.


@elgallogustavo.



       📸: Copa Argentina.


domingo, 8 de mayo de 2022

Morón, el peor "rival" de Morón

Tras la derrota por la mínima, en su visita a Gimnasia en Mendoza (la quinta caída en el certamen de la Primera Nacional y la primera con Gastón Coyette como entrenador), y habiéndose jugado más del 25 por ciento del torneo, esto es, 14 "capítulos" sobre 36 (descontando la jornada libre), queda claro que, más allá de errores particulares y dificultades reiteradas de funcionamiento colectivo, en definitiva y sin pretender ingresar en el "farragoso"" terreno de la psicología de conjunto (que claramente no constituye nuestro "fuerte"), en el recorrido del presente campeonato, el peor "rival" con el que se ha enfrentado el Deportivo Morón, ha sido siempre el propio Morón, "ciclotimia" que no ha podido resolver ni mucho menos superar, por lo menos a la fecha.

En efecto, ante el "Lobo" mendocino, el Gallo regresaría al Oeste con las "manos vacías", una vez más, debido a yerros propios que a méritos de su rival, que también nuevamente, con demasiado "poco", terminaría alzándose con tres puntos, que representan un "premio" excesivo para la escasa "lucidez" local, pero sin lugar a dudas, un "castigo" duro, pero "justo", para un Morón que, como en la tarde mendocina, tiende a "facilitarle" demasiado las cosas a muchos de sus rivales de turno.

Así las cosas, en el marco de un desarrollo mediocre, aunque "entretenido" por la voluntad de uno y otro y en especial, "flaco" de ideas futbolísticas por ambos lados, Morón terminaría perdiendo un punto que debió ganarse en el campo de juego, a partir de otro error grosero de Bruno Galván, ante una pelota que no tenía mayor peligro ni dificultad, para adelantar inesperadamente en el marcador al local, cuando no había pasado absolutamente nada, para justificar la diferencia en favor de uno u otro, y a partir de allí, facilitarle la tarea a un Gimnasia de Mendoza carente de "luces" para aprovechar el "regalo" y definir el encuentro en el primer tiempo, permitiendo a su vez, que Morón permaneciese "en partido", pese a sus dificultades ya conocidas para generar fútbol y, en definitiva, para hallar claridad y contundencia en los metros finales rivales, como para poder aspirar a empatar (ni siquiera hablamos de dar vuelta el resultado).

Con el mismo once de inicio, que una semana atrás, en el debut de Gastón Coyette como técnico, superara con autoridad y contundencia a San Telmo, en el Oeste, hasta el minuto 21 de la primera etapa, en que el trámite del partido se tornaba equilibrado y sin emociones, llegaría la jugada "bisagra" de la tarde, cuando un centro alto y sin mayores intenciones ofensivas de Ulises Ortegoza, el más desatacado del local y del encuentro, determinara el error grosero de Galván (similar al "sufrido" en Chaco, un par de fechas atrás), que ante el intento de "embestida" de un rival, no concretado (porque el delantero local no llegaría a "tocar" ni entorpecer la acción del "1" del Gallo), le quitara la vista al balón o calculase mal, para en definitiva, no reaccionar a retener o rechazar el balón, que habría de "colarse" por encima de su "humanidad", para el uno a cero insospechado e injustificado de Gimnasia y Esgrima de Mendoza.

A partir de ese momento, el partido se "quebraría", acrecentando el nerviosismo de un Morón, que a excepción de la victoria en Tandil, ante Santamarina, nunca pudo remontar un resultado parcial adverso, con las complicaciones que ha demostrado, al cabo de catorce jornadas de campeonato, para sobreponerse a los "golpes" recibidos, en especial, a los "autoinfligidos", que han sido la mayoría en la presente campaña (no de manera intencional, claro está).

En el complemento, el Gallo demostraría otra actitud y luego de unos primeros minutos, en los que el local generara una o dos opciones claras, los dirigidos por Coyette irían con escasas ideas, pero con orden y decisión en busca del empate, y allí volvería a aparecer el mayor déficit que lo acompaña en este 2022: la falta repetida de claridad, para poner "cara a cara" a un punta con el arquero rival y cuando ello pudiese suceder, la ausencia reiterada de contundencia y precisión para aprovechar las ocasiones de gol frente al arco rival.

Y en definitiva, entre errores demasiado "costosos" en el propio arco y la ineficacia "endémica" para generar zozobra en el ajeno, Morón una vez más, como en una "secuela" previsible de un "filme de terror de bajo presupuesto", volvería a ser responsable de una "profecía autocumplida", en el que se complica solo y a la vez facilita la labor contraria, una, y otra y otra vez.

Ahora, con Patronato por "Copa Argentina" y All Boys, de buen rendimiento en el torneo regular, en el horizonte más próximos, las dudas más acuciantes pasan por saber, si en lo inmediato y lo más pronto  posible, Morón podrá "lidiar" consigo mismo, para poder empezar a "lidiar" con el "afuera" de sus rivales de turno.

Pero lo nuestro es (apenas) lo futbolístico. Para la faz psicológica, el plantel cuenta con una profesional de reconocida calidad y trayectoria que, junto a Coyette, sin dudas que les espera una laboriosa y nada sencilla tarea.

Morón, el peor "rival" de Morón.


@elgallogustavo.



         📸: Deportivo Morón.


sábado, 30 de abril de 2022

Técnico que debuta, gana!

Comenzó el ciclo de Gastón Coyette como director técnico del Gallo y de la mejor manera, no sólo por el contundente 3 a 1 sobre San Telmo, conseguido con autoridad y auspiciosos momentos de buen fútbol, en especial en el primer tiempo, sino también porque en apenas algunos días de trabajo, el plantel parece haber asimilado algunas de las premisas básicas, que definieran el estilo y la búsqueda del nuevo entrenador en sus primeras exposiciones públicas, en los medios partidarios del "Mundo Morón".

En efecto, ante el "Candombero", el Gallo procuraría ser protagonista desde el minuto cero, a partir de la posesión del balón y la salida rápida, en especial por las bandas, con Alan Schönfeld (de regreso a su mejor nivel) y Fernando Bersano (nuevamente entre los más destacados), para provocar el desequilibrio con los "extremos", a quienes su sumarían los marcadores de punta, a partir de la subida permanente de Leonel Bontempo (capitán y también en el "podio") y la menos frecuente de Damián Adín, de regreso a la titularidad, siempre alternándose en las "trepadas" ofensivas, a fin de no comprometer el retroceso ni alterar el equilibrio defensivo.

Asimismo, con Gastón González más "suelto" y con menos "obligación" de marca, este Morón de Coyette recuperaría a su jugar más relevante, a la hora de la distribución criteriosa del balón y la búsqueda de "sociedades" futbolísticas, con un buen partido de Santiago Ubeda, como único "5" y la mejora en el rendimiento de Rodrigo Sayavedra, en función de "interno" y dispuesto a participar y dotar de claridad a esos circuitos futboleros que tanto hicieron falta en lo que va del torneo.

Sin la pelota, Morón buscó presionar desde la salida de "Telmo", para generar el error visitante en campo rival y acelerar la contra, aprovechando la rapidez de sus extremos y el "pivoteo" de Mateo Levato (de buen partido en sus movimientos, pero otra vez errático frente al arco de Luis Ardente), logrando tomar desacomodado en más de una ocasión a la visita y fundamentalmente, "defenderse" con la pelota y bien lejos de su arco, para que la última línea y Bruno Galván, pudieran "disfrutar" de una tarde "tranquila", como hace bastante no tenían (con la buena noticia adicional del retorno de Cristian Paz, el más rendidor y regular, ausente en Chaco por suspensión).

Así las cosas, superado el primer cuarto de hora, Morón comenzaría a sentirse más seguro con el balón y cómodo en el trámite del partido, tanto es así que a los 18' de juego, Leonel Bontempo anticipara y se aventurara en ataque con decisión, "asociandose" con Rodrigo Sayavedra, para habilitar por izquierda la llegada al fondo de Fernando Bersano, cuyo centro daría en la mano, separada del cuerpo de Nicolás Romat, primer zaguero central visitante, acción que Nahuel Viñas sancionara con penal. Un minuto más tarde, Gastón González, con un derechazo suave y con "clase" a la izquierda de Luis Ardente, comenzaría a darle mayor justicia a la tarde del Nuevo Francisco Urbano, con el 1 a 0 del Gallo.

Sin permitir la "reacción" del rival, Morón siguió "yendo" con los mismos argumentos, en búsqueda del segundo gol, a la vez que no sufriría de modo alguno, el partido en sus últimos metros, pese a la necesidad de San Telmo, de ir en procura del empate.

De esta manera, sobre los '37 de la primera mitad, Bersano generaría una infracción en la banda zurda, a la altura del área rival, para que el "guante" que González tiene por pie diestro, le diera un "pase gol" a la cabeza de Alan Schönfeld, que ingresando por el primer palo, con igual dosis de sorpresa que de "polenta", desviara el balón al segundo tanto local, dejando virtualmente "parado" a Ardente, el experimentado "1" visitante.

Ya en el complemento, Morón cedería la iniciativa a la necesidad de "Telmo", que se apoderaría del control territorial y de la pelota, pero lejos de generar zozobra en el arco del Gallo, a partir de la contra, "sufriría" el desarrollo del segundo tiempo en su propio arco, ante un equipo de Coyette que debió hallar el tercer "festejo" mucho antes, de no mediar algunas malas decisiones en el pase final y la "pólvora mojada" de Mateo Levato, que tuvo un par de chances para ampliar la diferencia y no supo aprovecharlas.

Hasta que a los 37' de la etapa final, Alan Schönfeld dejara en el camino, por velocidad y potencia a su marcador, llegara al fondo y pusiera un centro al "corazón del área", para que Alan Salvador, que había ingresado momentos antes por Bersano, de zurda, le "rompiera" el arco a Luis Ardente.

Con el 3 a 0 contundente y merecido, y el buen ingreso de Santiago Coronel (en lugar de Sayavedra), para manejar los hilos del contraataque, Morón se encontraría tan cómodo con el trámite, como en el resultado, que la visita, de tanto ir, hallaría un "hueco" por la izquierda, para que el envío al segundo palo, encontrara solo a Horacio Martínez, a los 42' del complemento, para que el "Candombero" descontara en una jugada aislada y "decorara" un poco la "chapa" final, de un partido en el que jamás pudo comprometer el buen andar del Gallo.

En definitiva, comenzó la "era Coyette" y de la mejor manera.

Pero no sólo por el resultado y la tercera victoria en trece fechas, sino por un funcionamiento más que auspicioso, con apenas una semana de trabajo.

Ahora, a confirmar todo lo bueno, en Mendoza, en una auténtica "prueba de fuego".

Por lo pronto, hoy el Oeste es pura "sonrisa" y por como venía la temporada, también es legítima y moderada esperanza.

Ya lo dice el viejo apotegma futbolero: "técnico que debuta, gana"!.


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.

lunes, 25 de abril de 2022

Gastón Coyette, es el nuevo DT

Luego del alejamiento de Alejandro Orfila, de la dirección técnica del Deportivo Morón y el breve interinato de la "dupla" conformada por Alejandro "Chiche" Migliardi y Joaquín Iturrería, este lunes fue "presentado en sociedad" el nuevo entrenador del Gallo, que tendrá la compleja tarea de hallarle un rumbo a un equipo que parece "quebrado" futbolística y anímicamente, con doce unidades en once partidos y tan sólo seis goles a favor, con dos triunfos en lo que va del certamen: se trata de Walter Gastón Coyette (se lo conoce por Gastón, sin el "Walter"), de último paso por Alvarado de Mar del Plata y que como técnico, ascendiera a Chacarita a Primera en 2017 y que firmara con el Gallo por el término de un año.

Nacido el 28 de enero de 1976 (46 años) en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, Gastón Coyette fue un volante ofensivo o enganche, que debutó como jugador en Lanús, en 1994, disputando 113 partidos en sus tres períodos en el "Granate" (1994-1997, 1999-2000 y 2001-2002), en el inicio de una extensa y exitosa carrera, que incluyera pasos por el fútbol español, mexicano y ecuatoriano. A saber: Leganés de España (1997-1998), Platense (1998-1999), Atlas de México (2000-2001), Argentinos Juniors (2002-2003), Unión de Santa Fe (2003), Deportivo Quito de Ecuador (2004), Juventud Antoniana de Salta (2004-2005), Huracán (2005-2006 y 2007-2008), Quilmes (2006), para "colgar los botines" con la casaca de Chacarita (2008-2009).

Como futbolista, fue parte del plantel de la Selección Juvenil Sub-20, que obtuvo el título en el Mundial de Qatar, en 1995 y un año más tarde, en 1996, se consagró campeón de la "Copa Conmebol" con Lanús. Además, ostenta dos ascensos a Primera división, uno con Huracán, en 2007 y el restante en 2009, con el "Funebrero".

Su primera experiencia como entrenador, se remonta a 2010, donde entre enero y septiembre se desempeña como ayudante de Diego Cocca, en Gimnasia y Esgrima La Plata, por el lapso de 29 partidos. Al año siguiente, entre febrero y septiembre de 2011 y siempre como ayudante de campo de Diego Cocca, asume en el Santos Laguna mexicano, por espacio de 22 encuentros. Luego, entre octubre de 2011 y febrero de 2012 acompaña a Cocca en Huracán y su última experiencia como ayudante, la realiza en la Selección Nacional Sub-17, al mando de Miguel Angel Lemme, de enero 2015 a febrero 2016.

El 25 de febrero de 2016 asume su primera experiencia como técnico principal, en el club con el cual se "despidiera" del fútbol profesional: Chacarita Juniors, donde dirige en 73 cotejos, con 35 triunfos, 18 empates y 20 derrotas, con 91 goles a favor y 61 en contra, y una efectividad del 56,16 por ciento, que lo llevara a ascender con el "Funebrero" a Primera División, en julio de 2017. Tras 647 días en el cargo, el 3 de diciembre de 2017, cesa como entrenador de Chacarita, tras una magra campaña en la máxima categoría de nuestro medio, con diez victorias, ocho empates y otras tantas derrotas, al cabo de 26 partidos.

El 18 de abril de 2018 acepta la conducción técnica de San Martín de San Juan, club en el que permanece por espacio de 155 días (hasta el 20 de septiembre de 2018) y tan sólo nueve cotejos, con dos victorias, tres igualdades y cuatro caídas, y un porcentaje de efectividad apenas superior al 30 por ciento. El 27 de septiembre de 2018 asume en San Martín de Tucumán, donde permanece 142 días y 14 partidos, con tres triunfos, seis empates y cinco derrotas, y una efectividad inferior al 40 por ciento, hasta su dimisión el 16 de febrero de 2019.

El 17 de septiembre de 2019, afronta su única experiencia como entrenador principal, fuera del país, hasta la fecha, en Unión La Calera de Chile, por espacio de 80 días y apenas cinco cotejos (dos victorias, un empate y dos caídas), cesando en sus funciones el 6 de diciembre de 2019. 

De regreso en nuestro país, el 1° de julio de 2020 se "calza" el "buzo" de técnico en Alvarado de Mar del Plata, su última experiencia, donde permanece en el cargo durante 635 días y 48 encuentros, con 15 triunfos, 13 empates y 20 derrotas, con una efectividad del 40,97 por ciento, hasta su cese el pasado 28 de marzo de 2022.

En definitiva, y más allá de los números de su carrera, desde la fecha, Gastón Coyette, tendrá la complicada misión de "levantar" futbolística y anímicamente a un Morón, que "deambula" por la tabla de posiciones, en el puesto 26° entre 37 equipos.

Finalmente, el staff del nuevo entrenador se completa con:

✅ Germán Zilberberg - AC

✅ Gabriel Ramón - AC

✅ Manuel Sánchez - PF

✅ Emiliano Romero - PF

✅ Sebastián Gambetta - EA

✅ Vicente Barrios - Analista de Video

✅ Ignacio Balletti - Analista de Video.


Ojalá, esta vez, el "CoyOte" logre atrapar al "Correcaminos".


@elgallogustavo.



               📸: Deportivo Morón.


domingo, 24 de abril de 2022

Ineficacia "for ever"

Tras la salida de Alejandro Orfila, luego del empate a cero con San Martín de San Juan y con quien se acordara una rescisión con cargo hasta el 15 de mayo, Alejandro "Chiche" Migliardi (una vez más, como ante cada "crisis" futbolera, de 2018 a la fecha) y Joaquín Iturrería, coordinador de inferiores, se harían cargo provisoriamente del primer equipo, con el desafío de visitar a Chaco For Ever, en Resistencia, en el "horizonte" más cercano.

Así las cosas, el Gallo visitaría al "Negro" chaqueño, con varios cambios respecto del último "once", dispuesto por Orfila: en el arco, la vuelta de Bruno Galván por Juan Martín Rojas; Mariano Bracamonte por primera vez desde el arranque, como lateral diestro, en reemplazo del suspendido Cristian Paz, generando el corrimiento a la zaga de Cristian Broggi, en el rol de primer marcador central (la posición que sostuviera Orfila desde su arribo al club, y en la que más tarde, jamás lo utilizara a "Chucky"), con Lucas Abascia completando la "cueva" y Leonel Bontempo, en su segundo partido en la temporada por la banda izquierda.

En el mediocampo, la nueva ausencia obligada por lesión, del capitán Cristian Lillo, determinaría una de las mayores "sorpresas" de la "dupla", inclinándose por el debut absoluto de Pablo Ferreira como volante central, relegando a Santiago Ubeda, quien ni siquiera resultara convocado (con Gastón González por derecha y Santiago Coronel por el sector opuesto), y por delante, Alan Schönfeld, un poco más "arriba", para procurar el desequilibrio por derecha, con Mateo Levato por el centro y Fernando Bersano por la banda zurda del ataque visitante.

Y respeto de Pablo Ferreira, la "dupla" no se equivocaría en la elección, con un partido más que interesante del joven de tan sólo 17 años, con buen pie para el primer pase y fundamentalmente, mucha personalidad para "trabar", "pelear" y de ser necesario, ponerse "cara a cara" con colegas rivales, que lo doblaban en edad y ni hablar en experiencia.

En el primer tiempo, y en especial, en los primeros minutos de partido, se vería lo mejor del equipo de Migliardi e Iturrería, anticipando a su rival casi desde la salida, para imponerse por velocidad y juego asociado, tanto es así que en apenas diez minutos, Morón le generaría a Chaco For Ever, dos ocasiones inmejorables de gol, la primera, al minuto de iniciado el cotejo, con una "trepada" de Alan Schönfeld hasta dentro del área rival, aunque sin tiempo ni espacio para buscar la descarga por el medio y a los '10, luego de otra muy buena acción colectiva, con Gastón González como asistidor, el pase "entre líneas" dejaría "cara a cara" a Mariano Bracamonte con el "1" local, con un remate alto y defectuoso del lateral del Gallo.

En ese primer cuarto de hora, en el que Morón debió sacar diferencia en el marcador, la visita dominaría las acciones y "maniataría" al local, de tal manera que al equipo de Daniel Cravero, "perdido" y confundido en el campo, ante su gente, demoraría hasta los 20 ó 25 de la etapa inicial, hasta ajustar las marcas por el sector izquierdo de su defensa (donde el Gallo armaría sus mejores avances) y arrimaría algún peligro esporádico al arco de Bruno Galván, por intermedio de algún tiro libre. En este punto, es de subrayar que Morón cometió el error recurrente de generar demasiados tiros libres evitables, en ambos laterales y por el centro, permitiendo al local ganar en confianza y "meterse en partido".

Luego de aquella "meseta", en la que Morón permitiera que Chaco For Ever emparejara el trámite, los dirigidos por Migliardi e Iturrería retomarían el control de las acciones, generando otras dos oportunidades muy claras de gol, como la que Fernando Bersano, ingresando por el centro, elevaría por encima del travesaño, "apareado" por su marca y unos minutos más tarde, la llegada franca y solitaria de Mateo Levato, que sin ángulo para rematar al arco, decidera buscar a Schönfeld por el medio, aunque sin la suficiente precisión, para concretar una justificada diferencia.

Hasta que, sobre los '42 de la primera etapa, y cuando el 0 a 0 con destino al entretiempo, ya implicaba un "premio" excesivo para los chaqueños, y un "castigo" para la reiterada falta de precisión y contundencia de Morón, luego del rechazo en defensa, de una infracción concedida por Mariano Bracamonte en la derecha, la pelota derivaría en el sector opuesto, donde el volante central de Chaco For Ever, Emanuel Díaz, efectuara una "suerte" de rechazo alto y largo, con destino al arco de Galván, que para sorpresa de propios y extraños, lo encontrara al "1" de Morón unos pasos adelantado, tanto como para que el balón se metiera a sus "espaldas", pese al esfuerzo final por evitar la conquista local, casi de "casualidad" y sin proponérselo.

Tal vez, pudo haber habido algún empujón, complicado de advertir a la distancia, puesto que Matías Romero, el "9" local se hallaba en el área chica y en procura del balón, pero en definitiva, la figura del Gallito en varios partidos, para sostener el cero, como Bruno Galván, en esta ocasión cargó con la responsabilidad de un gol de "otro partido", para darle la ventaja a los chaqueños, de manera inmerecida, casi en el epílogo del primer tiempo, y como suele pasar con los arqueros, cuando tienen la desgracia de equivocarse, el yerro se suele pagar con un gol en contra.

En el complemento, ya Morón no fue el mismo de los primeros '45, donde se impusiera a partir del buen desempeño de Santiago Coronel, y pese a la obligación de ir por el empate, le costaría mucho más acercarse con criterio y peligro al arco local, y en las pocas que tuvo (un remate dentro del área de Alan Schönfeld, un tiro libre de Gastón González y una "mano a mano" de Levato), se toparía con buenas reacciones de Gastón Canuto, el buen arquero chaqueño y en especial, con el "karma" que acompaña (para mal) a este equipo desde el inicio de la temporada: la preocupante falta de "puntería" y la anomia recurrente de gol.

Para colmo, en la última línea propia, las cosas habrían de complicarse más de una vez, otorgándole a Chaco For Ever la posibilidad de ampliar la ventaja, que por entonces comenzaba a justificar,  no tanto por méritos propios, sino por deméritos de Morón, tanto que en una jugada, contó con la "ayuda" impensada de un perro, que ingresara dentro del área visitante, en pleno juego, y cuando Matías Romero se aprestaba a rematar al arco, desde una posición favorable, el "amigo" canino corriera a la par de la pelota, incomodando el derechazo final y muy desviado del delantero centro local. 

Asimismo, un rato después, a partir de otra infracción innecesaria sobre la izquierda del ataque local, un tiro libre de Alvaro Cuello "reventaría" el poste derecho de Galván, previo desvío en el propio Bruno, en una acción que bien pudo "sentenciar" el resultado, bastante antes del pitazo final de Juan Pafundi.

Demasiado "premio" para Chaco For Ever y excesivo "castigo" para Morón, los goles que el Gallo no supo capitalizar, en especial en la primera etapa, los "pagaría" muy caro, con un gol increíble, del que jamás se pudo recuperar.

El Gallo jugó mejor y mereció mayor suerte, pero el fútbol se resume en convertir los goles en el arco rival y evitar los ajenos en el propio.

Y en ese aspecto, cumpliendo apenas con esos escasos y básicos argumentos, a Chaco For Ever le alcanzaría para quedarse con los tres puntos y complicar aún más a un atribulado Morón.


@elgallogustavo.



         📸: Alejandra Busto.


domingo, 17 de abril de 2022

Un final anunciado

"Triste... Y final"?... Titulábamos el pasado domingo 3 de abril, tras la derrota de local, frente a Estudiantes de Buenos Aires, porque presumíamos el final de un ciclo, de manera irreversible, más allá que en los días subsiguientes, la "agonía" de un final anunciado se hubiese prolongado innecesariamente, durante dos cotejos más, entre las "renovaciones de confianza" tácitas, las "ganas de revertir" las cosas, casi de rutina y en especial, la falta de recursos económicos para afrontar una rescisión unilateral, en tanto y en cuanto no sobreviniera una renuncia, que a la sazón, jamás sucedió, pese a dos nuevos empates y con "sabor" a "más de lo mismo".

Decimos esto, porque luego de la igualdad en cero de este sábado 16 de abril, de Semana Santa, ante San Martín de San Juan, Alejandro Orfila dejó la dirección técnica del Deportivo Morón, aunque no por decisión propia, sino por pedido de la secretaría técnica y la dirigencia, quienes cesantearon en sus funciones al ahora ex entrenador del Gallo, que en su corto y opaco paso por el club, apenas cosechó 12 puntos, producto de dos triunfos, seis empates y tres derrotas, con un porcentaje de efectividad de 36,3 por ciento de los puntos en juego, además de convertir seis goles en once jornadas, con idéntica cantidad de tantos en contra (logrando su primer gol en el certamen, para su también primera victoria, en la séptima fecha, ante Rafaela en el Oeste) y lo más llamativo y contundente, en su pobre estadística, de haber utilizado 24 jugadores del plantel, lo que claramente indica que Orfila jamás encontró un equipo base.

Por si fuera poco, en este sentido, el concepto de "versatilidad", esgrimido públicamente por el ahora ex entrenador, Alejandro Orfila, no sabemos si generó molestias o no entre sus dirigidos, porque uno no está en el "día a día" del plantel, pero lo cierto es que, la decisión de darle la titularidad a un futbolista, cualquiera que sea, para a la fecha siguiente, ni siquiera convocarlo al banco de los suplentes, seguramente no contribuyó jamás a fomentar la confianza entre los jugadores, generando una "rotación" permanente de nombres, que a cualquiera de nosotros mismos y en el ámbito laboral que se trate, nos hubiese provocado incomodidad e incertidumbre.

De hecho, en el cotejo con los sanjuaninos, Orfila tomaría decisiones tácticas llamativas, como enviar al banco a Bruno Galván (una de las vallas menos vencidas del torneo y figura del empate precedente en Villa Crespo), para el ingreso de Juan Martín Rojas, con escasos minutos en cancha, de manera oficial, desde hace un buen tiempo a esta parte.

En la misma línea, también llamaría la atención, el cambio de Alan Schönfeld como lateral derecho (puesto que conoce de su pasado, pero no precisamente reciente) por Cristian Broggi, además de "darle un descanso" obligado a Gastón González, con destino al banco de los suplentes, que si bien el "Mellizo" no se halla atravesando por un buen momento, ni mucho menos, en un equipo con muy escasa generación de juego, prescindir de Gastón González, no parecía a priori, de las decisiones más acertadas.

Más allá de "versatilidades", "rotaciones" cuestionables y un bajo nivel general en muchos de los protagonistas salientes de la última campaña, Morón frente a San Martín de San Juan repetiría una actuación regular, con algunas "grageas" de juego, en especial a través de Santiago Coronel y Gonzalo Salega, y el desequilibrio que otra vez generaría Fernando Bersano, como extremo izquierdo, que dejaría un par de veces en situación de gol a sus compañeros, al igual que ocurriese en el empate uno a uno, ante Atlanta en Villa Crespo, el pasado fin de semana (y en esas oportunidades, la falta de precisión y puntería, frente al arco contrario, justificaría el por qué de los escasos seis goles en once partidos).

Pero como ocurriese durante todo el campeonato, a lo largo del poco más de 25 por ciento de certamen disputado, serían "arrestos" y "momentos", demasiado esporádicos y discontinuos, como para pretender ganar con autoridad el encuentro y mucho menos, ilusionarse con una mejora del rendimiento individual y colectivo, a futuro inmediato.

En definitiva, empató Morón 0 a 0 con los sanjuaninos y Alejandro Orfila dejó de ser el director técnico.

Un final anunciado, tiempo antes, que solamente el protagonista principal y algunos secundarios, parecían no registrarlo.

"Triste y final"... Ahora sin signo de pregunta.

"Borrón y cuenta nueva", por el bien del Gallo.


@elgallogustavo.



        📸: Archivo, Alejandra Busto.