jueves, 20 de abril de 2023

Con pena y sin gloria: eliminados

Y en Copa Argentina no hubo sorpresas. 

El Morón que viene decepcionando fecha tras fechas, en el torneo de la "B" Nacional, volvió a mostrar sus limitaciones del medio en adelante y sus "horrores" en defensa, repetidos ya hasta el cansancio, para permitir que un pobre San Martín de Tucumán, que también confirmó su deslucido presente, se quedara  con el "pasaje" a la próxima instancia "copera", eliminando prematuramente a un Gallo sin repuestas, anímicas ni futbolísticas, más allá de las fallos arbitrales que lo perjudicaran, en situaciones y jugadas decisivas.

Con apenas dos modificaciones, respecto del once que iniciara el cotejo frente a Almirante (con la vuelta de Bruno Galván al arco, tras larga ausencia, en lugar de Josué Ayala y el regreso de Damián Adín, en reemplazo del lesionado Ezequiel Schelotto), a Morón le costó "hacer pie" en el comienzo del partido, ante un "Santo" tucumano que habría de presionarlo bien arriba, generándole casi la única situación de riesgo en esa primera etapa, a los 30 segundos, a partir de un desborde por derecha, centro y definición alta de Emanuel Dening, capitán y goleador de los dirigidos interinamente por Alexis Ferrero.

Sin embargo, con el correr de los minutos, en una partido deslucido y de escaso relieve individual y colectivo, de los dos lados, las situaciones más claras las tendría Morón, y ambas en los pies de Brian Orosco, primero a partir de un desborde y centro de Franco García, por el flanco derecho, que Ezequiel Rescaldani dejaría pasar, para que la pelota le quedara al "10" del Gallo, de frente al arco, pero para su perfil diestro, remate que rechazaría Francisco Tinaglini, arquero de San Martín, sobre su "caño izquierdo. Y luego, promediando la primera etapa, otro buen desequilibrio individual, en este caso por izquierda, a cargo de Gonzalo Salega (de lo mejor en la tarde santafecina), cuyo centro nuevamente habilitaría a Brian Orosco, que esta vez de zurda, facilitaría otra buena respuesta del "1" tucumano, con un envío potente, pero sin demasiada dirección.

Con estas pocas aproximaciones, se extinguiría el primer tiempo, más luchado que jugado y con contadas emociones, pero con un Morón de discreto desempeño, aunque dada la pobreza compartida con su rival, a tono y en partido.

Ya en el complemento, cuando poco y nada había sucedido, dos jugadas determinarían el desenlace definitivo del encuentro, a partir de dos errores arbitrales de Carlos Córdoba, que perjudicarían claramente a Morón, que a partir de allí perdería la (poca) compostura y se dejaría ganar una vez más por la desesperación: primero, una infracción que debió ser sancionada con amonestación y que por tratarse de Wilfredo Olivera, zaguero de San Martín, hubiese significado su expulsión por doble amarilla, y unos minutos más tarde, a los 12 del segundo tiempo, la falta de Emanuel Dening sobre Nicolás Henry, no sancionada en el mediocampo y en la continuidad de la jugada, la infracción sí convalidada de Brian Orosco, en su intento por cubrir el lateral izquierdo, de cuyo "cobro" sobrevendría la apertura del marcador.

Y allí comenzaría otra "historia", la ya conocida de los errores defensivos costosos, como el centro (similar al segundo tanto de Almirante Brown, el sábado último), con "rosca" al segundo palo, que sobraría a todos, y en el "mano a mano", Agustín Gómez volvería a perder la marca, en este caso con Nahuel Banegas, el autor del cabezazo goleador y antes de mover del medio, la reiterada protesta de Orosco, que determinaría su segunda amonestación y consecuente expulsión, para dejar al Gallo perdiendo uno a cero y con un jugador menos, con escasos segundos de diferencia.

Y es que, según parece, algunos protagonistas confunden el concepto de "rebeldía" (y/o "carácter"), algo de lo que carece este equipo, desde la fecha inaugural del campeonato, puesto que "rebelarse", quiere decir "romper el esquema" para procurar cambiar la realidad, intentando otras cosas desde el juego, con mayor compromiso e imaginación, pero no "pelearse" o discutir con el árbitro o los rivales, hasta resultar expulsado, porque eso implica un acto de irresponsabilidad y hasta de inmadurez deportiva o ingenuidad, y el fútbol, claro está, es un juego de "vivos", esto es, de jugadores "despiertos" y emocionalmente lúcidos y estables, para sacar "ventajas" lícitas, de todas las facetas de un deporte de contacto y antagonismos.

Con el resultado en contra y el jugador de menos, la "película" repetida volvería a exhibirse, profundizada por la desesperación colectiva y la confusión de los cambios, hasta que en una contra de tantas, con Morón "regalado", pero ni siquiera en ataque, tanto Maximiliano Coronel, como Gómez,  habrían de detener su marcha, para protestar por un off side inexistente, dejando que el delantero tucumano se "libere" rumbo al arco, para ceder al medio de área, para que solo y sin ningún defensor a la vista, el ingresado Mauro Verón sentencie el resultado, que pudo ser más amplio, de no mediar alguna atajada de Galván, una rechazo de Coronel al palo propio y la mala puntería rival.

En el cierre, toda la frustración de un Morón otra vez derrotado, se vería reflejada en el reclamo airado de Fabián Nardozza, Guillermo Crudo, su ayudante de campo y hasta del propio Orosco, contra un Carlos Córdoba que claramente perjudicó al Gallo con un par de determinaciones decisivas para el resultado, pero que en definitiva, no tiene responsabilidad en las limitaciones individuales y colectivas, de un equipo siempre errático, incapaz e impotente, que no puede consigo mismo.

Como siempre, lo mejor de la tarde santafecina, la gente del Gallo que "copó" su cabecera y transformó al estadio de Unión en el Nuevo Francisco Urbano.

La fidelidad de esa gente, merece algo mejor. 

Y merecen también respuestas..., dentro y fuera de la cancha.


@elgallogustavo.



      📸: Copa Argentina.


domingo, 16 de abril de 2023

"Clásico" empate, con "sabor a poco"

En un partido emotivo, en especial, en el segundo tiempo, Morón tuvo todo para quedarse con el clásico barrial, frente a Almirante, pero a diez del final, una sucesión de errores propios en defensa, ya un "karma" para este equipo, en la actual temporada, lo privó de tres puntos merecidos y que le hubieran venido muy bien no sólo en la tabla, sino en el ánimo de conjunto.

Ante una multitud del Gallo, que regaló en la tarde del sábado, un marco imponente e inolvidable (tal como nos tiene acostumbrados), esta vez el equipo dirigido por Fabián Nardozza, supo contagiarse del entorno para jugar con el carácter y la convicción que se disputan esta clase de partidos, poniéndose dos veces arriba en el marcador, primero a través de una gran definición de emboquillada de Brian Orosco, tras una habilitación milimétrica de Gonzalo Salega, en el epílogo del primer tiempo y luego, consumado hacía un ratito, el primer empate de la visita, una golazo formidable de Nicolás Henry, apenas pasado el cuarto de hora del complemento, recibiendo un rechazo en defensa, para "matarla" con el pecho y sacar un zurdazo inapelable, a media altura, lejísimo del alcance del arquero.

Y allí debió "cerrar" el cotejo para el Gallo, para felicidad de la multitud que festejaba la vuelta al triunfo en el clásico, pero también para un equipo que había sido superior desde los 30' del primer tiempo en adelante, se había puesto en ventaja en el momento justo e incluso había sido capaz de reponerse del empate en uno de Almirante, a los 13' del complemento, mérito a una gran definición de Tomás Bugallo, pero sin embargo, una vez más, sus carencias defensivas, repetidas en cada encuentro, hicieron imposible mantener un resultado favorable.

Es que ganaba Morón, después de varias fechas, victoria que le permitía salir del fondo de la tabla, y dentro del campo de juego (que lució mejor que en anteriores ocasiones), justificaba ese triunfo parcial, en su juego, pero fundamentalmente en sus ganas y su convicción de ganarle al líder, hasta que, a los 35' del segundo tiempo, Gerónimo Ulibarri (que había reemplazado al "Galgo" Schelotto, lesionado en el final de la primera mitad) pierde ante la experiencia del "Gurí" García, permitiéndole enviar un centro "envenenado" al "corazón de área", que en su trayecto, no pudo ser rechazado por Santiago Ubeda, menos por Maxi Coronel, que en lugar de saltar, pareció agacharse, ni por Agustín Gómez, que perdería la marca de Germán Rivero, el autor del definitivo 2 a 2, que ante semejante sucesión de "licencias" defensivas, sumadas al estatismo de Josué Ayala, no tendría más que empujarla a la red, para que Almirante festeje un empate, frente al último de la tabla, que debió ser derrota del puntero.

"Rehén" de sus defectos repetidos, Morón se quedó con un vibrante empate 2 a 2 frente a Almirante, pero con "sabor a poco", por el cambio de actitud que demostró en el clásico y porque fue mejor que su rival, además de hallarse dos veces en ventaja, como jamás antes en lo que va del actual torneo.

Ojalá, más allá del resultado final, el Gallo se aferre a esa mejora colectiva, para que los triunfos vayan apareciendo y con ellos, la tranquilidad necesaria para salir del fondo de la tabla.

Toda esa gente que lo sigue, incondicionalmente, se lo merece.



@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.




   📸: Gentileza, Ariel Orellano.

jueves, 6 de abril de 2023

Felices Pascuas...

Al cabo de un prolongado bostezo de más de 90 minutos, matizado por algunos muy breves momentos de interés y atención circunstancial, Morón empató sin goles en su visita a Santiago del Estero, ante un Güemes con similares carencias y presente, aunque con la voluntad de un protagonismo impulsado por su localía, y que pese a sus buenas intenciones, no lograra superar a la pobre realidad del Gallo, que sigue sin poder ganar, con una repetida anomia ofensiva y con errores en defensa, esta vez no usufructuados por las limitaciones de su rival.

Con el regreso de Agustín Gómez, tras cumplir la fecha de suspensión por acumulación de amarillas, por el lesionado Maxi Coronel, y las ausencias de Diego Sosa y Brian Orosco (flamante papá), más la aparición desde el banco de Agustín Allione, Fabián Nardozza dispondría por primera vez, desde su llegada, de un doble cinco más tradicional, con Pablo Ferreira y la vuelta de Santiago Ubeda (por Gonzalo Berterame), por primera vez juntos, Gonzalo Salega por izquierda, desde el minuto cero y Santiago Coronel más "suelto" que en partidos anteriores, nuevamente con Leo Ramos como delantero centro y Franco García, por afuera, aunque sin la gravitación de otros partidos.

En un primer tiempo "soporífero", las necesidades compartidas, lejos de provocar un espectáculo interesante, por la búsqueda, que suele generar mayores espacios, ni el "Gaucho" santiagueño, ni el Gallo del Oeste pudieron hilvanar algo de fútbol asociado, mucho menos situaciones frente a los arcos, más allá de un remate desde afuera del "Topo" Coronel y una buena intervención de Josué Ayala, enmendando una mala salida inicial, tras un tiro de esquina, negándole el gol a Iván Maggi, el "9" local.

Ya en el complemento, Ezequiel Rescaldani reemplazaría al uruguayo García, desde el reinicio del juego, teniendo la más clara del segundo tiempo y del partido, en su botín izquierdo, luego de la mejor combinación visitante, en la noche de Santiago, a un toque y en velocidad, en el borde del área, para que el punta del Gallo, como le viene pasando, cada vez que le queda alguna, la tire irremediablemente afuera.

Dentro de la "chatura" de una partido sin relieve y con muy escasas luces, como el propio estadio, que sufriría un breve corte de luz al comienzo del partido, Maximiliano Casa, el "7" local, resultaría de lo mejor y más desequilibrante, dentro de un trámite anodino, y en el que se "prestarían" la pelota, uno y otro, no por gentileza, sino por una imprecisión constante y compartida en ambos conjuntos, incapaz de generar tres pases seguidos con acierto y destino.

Pero el referido punta zurdo de Güemes, se las arreglaría para traerle complicaciones a Damián Adín (además de contar con una chance clara de gol, en el complemento), tanto es así que provocaría las dos infracciones de amarilla, que terminarían por sacar del partido al lateral diestro de la visita, apenas pasado el primer cuarto de hora del segundo tiempo.

Y si lo de Morón había sido pobre e ineficaz con once, con un hombre de menos, el arco de enfrente le quedaría lejísimo y la tenencia de la pelota resultaría una quimera, factores que el equipo de Walter Perazzo aprovecharía para apretar un poco más al Gallo contra su arco, con decisión pero escasa lucidez ofensiva.

Aún así, un tiro libre en el ángulo, formado entre el travesaño y el poste derecho de Ayala, más un cabezazo de Lucas Cano a las manos del "1" de Morón y la más clara de todas, el ingreso de Iván Maggi solo por izquierda, para cruzarla apenas desviada sobre el "caño" zurdo del arco de la visita, terminarían por inclinar la balanza para el lado del "Gaucho", y dándole un poco más de "color" al punto conseguido por el Gallo, que sin embargo, y en el balance de los 90', jugó uno de sus peores partidos del torneo, y eso que no viene siendo precisamente un "dechado de virtudes", pero por lo menos en los cotejos anteriores, cualquiera fuese el resultado final, generó las chances de gol, que en las noche de Santiago no existieron.

El pitazo de Lucas Comesaña, de mal partido como nos tiene acostumbrados, le daría un poco de sosiego al alma atribulada de los hinchas de Morón, que necesitados de un triunfo, debieron toparse con otra actuación decepcionante, pese a repartir puntos.

Ahora será tiempo de quedar libre, el próximo fin de semana, y al regreso a la competencia, siempre en el "subsuelo" de la tabla de posiciones, recibir al líder de la zona, nada menos que Almirante, en el Nuevo Francisco Urbano, en un cotejo que para muchos hinchas puede resultar el límite de la paciencia, para un equipo que hasta aquí, no ha demostrado nada: ni juego, ni carácter, ni rebeldía.

"Felices Pascuas. ¿La casa está en orden?"...


@elgallogustavo.



       📸: Prensa, Güemes (SdE).


lunes, 3 de abril de 2023

"Estados alterados"

Morón volvió a perder y suma seis puntos sobre 27 posibles (con un triunfo, tres empates y cinco derrotas), mientras se hunde cada vez más en el fondo de la tabla de posiciones de la Zona "A", del torneo de la Primera Nacional, al cabo de nueve jornadas.

Por si fuera poco, suma doce goles en contra en nueve presentaciones, apenas por debajo de San Telmo que recibió 14 goles (pero suma ocho puntos, con dos victorias y un cotejo menos, porque ya quedó libre) y lo más preocupante, reúne tan sólo cinco goles a favor, al igual que Alvarado, que acumula ocho unidades en igual cantidad de partidos.

Más allá de las estadísticas y los números fríos, el Gallo no mereció perder frente a Patronato, que sacó la diferencia en su segunda llegada y después manejó la ventaja con "oficio", pero también es cierto que Morón no supo empatarlo, mucho menos ganarlo, dilapidando cada una de las ocasiones de gol generadas frente al arco de Julio Salvá, a la postre una de las figuras del encuentro, ni siquiera de penal, ante una infracción inexistente en perjuicio de Gonzalo Salega, y que Leonardo Ramos desperdiciara, con un remate débil y anunciado, a los 25' del complemento.

Cronológicamente hablando, el equipo de Fabián Nardozza, con el único cambio obligado de Pablo Calderón en reemplazo del suspendido Agustín Gómez (que en Mendoza llegara al límite de amonestaciones), comenzaría imponiendo condiciones en el juego, en especial en "tres cuartos", a partir de las sociedades entre Brian Orosco, Santiago Coronel y Gonzalo Berterame, con un buen partido de Pablo Ferreira como único volante central, lapso durante el cual el Gallo controlara a Patronato y le generara no menos de cuatro situaciones claras de gol, todas bien conjuradas por el "1" del "Patrón", nuestro conocido Julio César Salvá, incluyendo un penal no sancionado por un paupérrimo Franco Acita, por una mano que no vio o deliberadamente decidió obviar.

Pero como suele pasarle a este equipo, en su mejor momento del partido, un retroceso defensivo casi amateur, le permitiría a la visita, en su segunda llegada, habilitar a Jorge Valdez Chamorro, para meter un derechazo esquinado, con tiempo y espacio para controlar el balón y elegir el palo, ante una línea de volantes locales superada, una defensa demasiado "hundida" contra su arco y un Josué Ayala que de "arriba" resulta "amo y señor" de su área, pero de abajo, cada vez que lo prueban, es gol rival, como en este caso.

A los 19' del primer tiempo, y con el resultado adverso, más allá de los merecimientos de uno y otro (al fútbol se gana con goles y no por acumulación de puntos, como en el boxeo, dicho sea de paso), de a poco y con el correr de los minutos, el equipo volvería a demostrar su condición de "mandíbula floja", continuando con las simbologías pugilísticas, pero fundamentalmente, iniciaría una camino de no retorno, que es la imposibilidad de manejar el apuro y la desesperación por el empate, para caer primero en el desorden y más tarde en la anarquía táctica dentro de la cancha.

En el agregado de la primera etapa, y luego que un remate desde afuera, de Santiago Coronel, se estrellara en el poste diestro de Salvá, una mano evidente, pero polémica a la hora de sancionarla con penal, del debutante Facundo López, en lugar del lesionado Maxi Coronel (colaboración mediante, de un pique impredecible, propio de una campo de juego cada fecha más impresentable), Franco Acita dudara en cobrar, el remate desde los once metros que, por segunda fecha consecutiva, el palo derecho evitara el segundo gol rival, para mantener a Morón en partido, pese a que Ayala adivinara el "caño", pero lejos estuviese de contener el remate de Damián Arce, otro de los destacados en la visita.

Ya en el complemento, la poca claridad evidenciada por Morón, en el primer tiempo, se iría extinguiendo con el paso del tiempo y la ansiedad que bajara lógicamente desde el afuera, se convertiría en apuro, luego en desesperación y más tarde en anarquía, en un equipo evidentemente incapaz de manejar la frustración ajena y propia.

En lo individual, a diferencia de los sucedido en Mendoza, hace una semanas atrás, lo mejor del Gallo se vería desde los laterales, con un buen partido, tanto de Damián Adín como de Nicolás Henry, más la voluntad inquebrantable del uruguayo, Franco García, de lo mejor del partido, yendo a todas, "fajándose" con la defensa visitante y generado sus propios espacios, para rematar desde afuera con peligro o "pivotear" para la llegada de los volantes.

Y una vez más, el ingreso de Gonzalo Salega (por Berterame), desequilibrante por la banda izquierda, para desbordar a una segura defensa de Patronato, con otro ex Morón, de buen partido, como Cristian González, determinante en el penal (que no fue) malogrado por Leonardo Ramos y en un par de situaciones más, que podrían haber generado mayor peligro, de no mediar una terminación siempre imperfecta, con centros de pelota parada o en movimiento, con centros bajos, débiles y repetidos, sencillos para la cabeza del defensor visitante, estacionado en el primer palo.

La salida de Pablo Ferreira, en lugar de un Diego Sosa que, nueve fechas mediante, no se entiende bien en qué posición se desempeña, terminaría por "romper" el desarrollo del partido, generando un "agujero" en el círculo central, que Walter Otta interpretaría con acierto, agregándole al muy buen partido del "inoxidable" Nicolás Domingo, la asistencia de Fabio Vázquez, para que la visita con oficio y toda la gama de "malas artes", manejara los tiempos, buscando un segundo gol que no concretara, pero evitara que Morón y su necesidad se lo llevara por delante.

Y es que, por más que el Gallo terminó jugando con Orosco (y luego Matías Ledesma), Santiago Coronel, Gonzalo Salega, Diego Sosa, Franco García, Leo Ramos y Ezequiel Recaldani (por Calderón), no pudo generarle zozobra a la sólida defensa de Patronato, en los minutos finales, ya que para que la pelota le llegara a los volantes de creación, para que a su vez, estos habilitaran a sus delanteros, hacía falta previamente alguien que recuperara el balón en el medio, y del lado de Morón, no quedaba nadie para cumplir esa tarea.

Y cuando pudo acercarse con peligro, en el descuento, una vez más afloraría la figura de Salvá, para ahogarle el grito a Recaldani, con un remate potente y contra el palo y, en la jugada siguiente, se quedara con un cabezazo de Ramos que parecía tener destino de red.

Volvió a perder Morón y más allá de los números, y la paupérrima campaña, preocupa la nula asimilación del equipo a la presión lógica del afuera, que lo desestabiliza, lo desespera y lo entrampa en su propia vorágine.

Mucho trabajo para Nardozza y a repensar los objetivos iniciales.

Ni campeonato, ni reducido. A mejorar, para mantener la categoría, sin tener que penar hasta la última fecha.

Y si por el camino, la "taba" cambia la suerte, pues bienvenido sea.

Otra no queda.

Y que los responsables primarios, los "padres de la criatura", se concentren en mejorar la realidad, en lugar de pelearse con los rivales de turno o molestarse por las opiniones libres de los propios. No todos se callan la boca por "salir en la foto".


@elgallogustavo.



       📸: Deportivo Morón.


domingo, 26 de marzo de 2023

"Punto"... de partida?

Morón se trajo de Mendoza, más que un punto de visitante y buenas sensaciones por lo hecho en el último cuarto de hora de partido: se vino con una respuesta anímica ausente en las siete jornadas anteriores, que le permitiera empatar en el epílogo y en una ráfaga de dos minutos, un encuentro que parecía irremediablemente perdido, por el resultado (0-2) y porque hasta hoy, este equipo no había sido capaz de sobreponerse a una situación adversa, tanto es así que pudo y mereció ganarlo, en el quinto minuto agregado, de no mediar el absurdo off side sancionado a Gonzalo Salega (fundamental en la remontada, desde su ingreso en el complemento), despojo perpetrado entre el árbitro, Pablo Giménez y uno de sus asistentes.

Tras un primer tiempo flojo de ambos, con mayores y mejores intenciones de Gimnasia de Mendoza, que contó con la posibilidad de abrir el marcador, con un penal en el palo, ejecutado por Maximiliano Padilla, promediando la primera etapa, por una mano de Agustín Gómez, no observada por el árbitro, pero sí por el juez asistente que más tarde sancionaría la posición adelantada inaudita de Salega, este Morón de Fabián Nardozza poco y nada había mostrado en esos 45' iniciales, con apenas un par de remates desde afuera, de Brian Orosco, Santiago Coronel y Leo Ramos, más aproximaciones que situaciones concretas de gol, para un Gallo que volvió a mostrarse carente de fútbol asociado y con demasiadas imprecisiones e inconvenientes repetidos en defensa, en especial, por los laterales.

Sin embargo, del lado local tampoco aportarían demasiado para evitar el "bostezo", más allá del penal malgrado y alguna otra situación, en los pies de Matías Nouet (de buen partido), un activo y siempre peligroso Bruno Nasta y del conocido Fernando Bersano, con "caño" a Damián Adín y un remate posterior cruzado y desviado, como nos tenía acostumbrados en el Oeste, más un cabezazo al "techo" del arco de Santiago López.

Pero en el entretiempo, el ingreso de Nahuel Menéndez, en el "Pituco", en lugar del lateral diestro, Facundo Nadalín, resultaría fundamental para cambiar el futuro inmediato del partido, ya que en apenas unos minutos, el "Lobo" mendocino avisaría con una remate del "10", Daniel Molina, apenas desviado, desde dentro del área y sin marcas, hasta que a los 7' del complemento, el referido Menéndez metiera un pase en "cortada" exquisito, a espaldas de Henry y Agustín Gómez, para que el "8" Santiago López ingresara sólo por la banda derecha y ante la salida de Ayala, la cruzara al segundo palo del arquero del Gallo, en otra floja respuesta del "1" visitante (que parece responder bien de "arriba", pero con algunos problemas a ras de piso).

En los minutos subsiguientes, a Morón le costaría recuperar la "vertical", jugándose en procura del empate, con los ingresos de Diego Sosa por Pablo Ferreira, Ezequiel Rescaldani en lugar de Franco García y minutos más tarde, el punto de inflexión de la remontada visitante, con Gonzalo Salega en reemplazo de Nicolás Henry, un "Pony" fundamental para desbordar y "lastimar" por el carril izquierdo.

Aunque Morón habría de recibir otro "cachetazo", a los '33 del segundo tiempo, cuando de una cesión de Adín a Ayala, con la presión de la ofensiva local demasiado próxima, el arquero de Morón intentara sacar largo con el pie, pero su remate rebotara en el "9" del "Lobo" mendocino, Bruno Nasta, que primero quedara de cara al gol, hasta que Josué Ayala pudiese recuperarse para bloquear el remate con su humanidad y, en una situación casi de artes marciales mixtas, más que de fútbol, con ambos (Ayala y Nasta) "enroscados" en una lucha cuerpo a cuerpo, al borde del área (y del penal), el delantero centro local lograra empujar la pelota al gol, con un remate débil, superando no sólo el "blooper" del arquero, sino la respuesta tardía y lenta del resto de sus compañeros de la última línea.

Con el partido 2 a 0 en favor de Gimnasia de Mendoza, sin hacer demasiado, pero justificándolo hasta allí, el partido parecía encaminarse irremediablemente a otra derrota del Gallo, que encima se exponía a otras contras que pudiesen aumentar aún más el resultado (para un local que había convertido apenas tres goles en siete fechas, al igual que Morón), hasta que a los 38' del complemento, de una apertura de primera, de Ramos, para el desborde y centro "tres dedos" desde la izquierda, de Salega, Brian Olivera (que antes del segundo tanto local, había evitado la más clara visitante, en los pies de Rescaldani), rechazó de manera imperfecta la pelota, para que ingresando por detrás, Leonardo Ramos se sacara la "mufa", para el descuento del Gallito.

Y en una ráfaga, apenas dos minutos más tarde, un tiro libre de Santiago Coronel en "tres cuartos", de un Morón retemplado en su ánimo y decisión, Agustín Gómez que la impulsa al centro del área, para que del lado opuesto, otra vez Leo Ramos, de cabeza le cambie el palo a Olivera, para un sorpresivo 2 a 2 de la visita, a los 40' de la etapa final, cuando todo parecía perdido.

Y hasta tuvo la chance de ganarlo, en el quinto minuto agregado, a partir de un habilitación fenomenal de Brian Orosco (de buen rendimiento) para Gonzalo Salega, que ingresando de izquierda al centro, con un "recorte" hacia adentro se sacaría de encima a su marca y ante la salida del arquero, la mandara al fondo del arco entre sus piernas... Golazo y "triunfazo" en el descuento... No, porque al árbitro, Pablo Giménez y a su asistente (el mismo que, en el primer tiempo, le marcara la mano del penal malogrado por el local) se les ocurrió sancionar una posición adelantada insólita, para anular el tanto legítimo y del triunfo agónico de Morón, cuando claramente Salega partió desde atrás, no menos de un par de metros.

Con el "pitazo" de Giménez y un final "caliente" por la jugada del gol anulado, Morón se llevó un punto importante para el Oeste, fundamentalmente porque en un cuarto de hora del complemento, pese a su pobre nivel del primer tiempo, sus escasas ideas y los "horrores" con los que convive su defensa en cada partido, esta vez pudo revertir un resultado que parecía sentenciado, a partir de un cambio de actitud ausente hasta esta tarde, en Mendoza.

En definitiva, con mejores sensaciones finales y mucho por mejorar, este Morón de Fabián Nardozza se dio cuenta que "puede". Y ese "puede" significar un verdadero comienzo.

"Punto"... de partida?. Ojalá.


@elgallogustavo.  



       📸: Deportivo Morón.


martes, 21 de marzo de 2023

Confiamos en Nardozza

Tras el gélido despido de la "dupla", Migliardi e Iturrería, con "visita" barra en el medio y rescisión de "Tino" Costa, que tardó más en la sesión de fotos de prensa oficial, a su arribo, que en la cantidad de minutos efectivos en cancha, con apenas un par de prácticas encima, Morón terminó dividiendo puntos con Alvarado, en el debut de Fabián Nardozza como técnico, en un partido que ganaba y justificaba durante 75' y en el segundo minuto agregado, volvió a cometer otro error garrafal en defensa, para "obsequiarle" un punto a una visita que jamás preocupó seriamente a la última línea del Gallo.

Hundido en el fondo de la tabla, con apenas cinco unidades sobre 21 posibles, el equipo de los "sueños", que prematuramente nos ilusionara a todos, le llevará un buen tiempo de laburo al nuevo técnico, para dejar de ser la "pesadilla" que hoy preocupa a todos, con raptos de buen juego y merecimientos, pero que siempre, de una u otra manera, termina por desinflarse y sucumbir ante el rival de turno, más por "colaboraciones" propias que argumentos futboleros ajenos.

Es que, si bien faltan todavía nada menos que 30 fechas, en apenas siete jornadas este proyecto de grupo ya se "comió" a un cuerpo técnico, "quemando" nada menos que a un ídolo del club, aunque las responsabilidades compartidas y no asumidas, se irradian a una secretaría técnica sin autocrítica pública (y por lógica extensión, a una directiva partícipe y "muda") que "jubiló" al máximo goleador histórico (con partido homenaje pendiente y sin fecha cierta), retiró de "prepo" al último referente capaz de hacerle entender a los nuevos, lo que significa esta camiseta y vació de contenido y pertenencia a un vestuario, que sólo un técnico con la "espalda" de Nardozza y el cariño que despierta en el hincha como ex campeón, podrá recomponer con el trabajo en la semana y el devenir de los partidos, lo que la necedad de unos pocos y el "blindaje" mediático de otros tantos, ("operando" cerca o a distancia, pero de manera incansable), derrumbó como un "castillo de naipes", a pesar de la nube de "humo" que se instaló como funcionalidad necesaria.

Y es que estamos hablando de la "foto" actual, no de la "película", que ninguno de nosotros sabe a ciencia cierta cómo habrá de terminar, dicho esto por todos aquellos que estarán leyendo estas líneas con fastidio politizado, mientras se golpean el pecho al grito de "la vida por el Gallo" y justifican lo injustificable, a partir de un conchabo laboral (en Morón Municipio, no Deportivo Morón) o una identificación que nada tiene ni tendrá que ver con los verdaderos intereses de la institución.

De vuelta al partido, Morón mereció ganar y hasta pudo estirar la ventaja inicial, pero con el correr de los minutos se fue deshilachando, para permitir que un limitado Alvarado, en la última embestida de la noche, se llevara un premio excesivo para Mar del Plata.

Confiamos en Fabián Nardozza, en su capacidad para revertir este triste presente y en su carácter para imponer su criterio, sin intromisiones ni condicionamientos de ninguna clase.

Y sólo en Fabián Nardozza.

El hincha de Morón, el genuino, el que no vende ni compra "humo", ni hace un culto de la soberbia, creyéndose dueño de una pasión subalterna a intereses ajenos..., ese hincha auténtico y silencioso se merece algo mejor.


@elgallogustavo.




viernes, 17 de marzo de 2023

Bienvenido Fabián (Nardozza) y buena suerte

Tras la paupérrima imagen ofrecida en la derrota 2 a 0 frente a Flandria, del último domingo en Jáuregui, en uno de esos auténticos partidos "saca técnicos", el "buzo antiflama" que caracterizara a "Chiche" Migliardi y a Joaquín Iturrería, desde su llegada como "bomberos" a la dirección técnica del Gallo, terminó por quemarlos, en lugar de protegerlos, de un "incendio" futbolístico que se iniciara fuera del campo de juego, con refuerzos no pedidos y los solicitados no concedidos, y finalmente dentro de la cancha, con rendimientos que deberían generar vergüenza propia y ajena, en quienes se empecinaron en traerlos, por simple "golpe" de efecto, para que algunos de ellos "caminaran" el césped sin ruborizarse o directamente casi no lo pisaran al cabo de seis fechas.

Como suele pasar en estos casos, en el fútbol de nuestro medio, "el hilo siempre se corta por lo más delgado", y sin "derecho a réplica", "Chiche" y Joaquín fueron despedidos en la tarde-noche del lunes pasado, luego de una reunión con los miembros de la secretaría técnica, pese a la voluntad y la convicción de la "dupla", en revertir la situación y "enderezar" el rumbo, al igual que sucediera en 2022, cuando los fueran a buscar a las inferiores, para "sacar a flote" un barco que "naufragaron" Alejandro Orfila y Walter Coyette, y cuya remontada (que conduciría a una gran campaña en las fechas finales y una clasificación al Reducido, poco menos que impensada, cuando asumieran) se iniciara a partir de un triunfo vital en Mar del Plata, ante Alvarado, precisamente el rival del Gallo el próximo lunes, pero en el Oeste.

Así las cosas, consumada la cesantía de Alejandro Migliardi y Joaquín Iturrería, quienes no volverán a desempeñar funciones en las formativas del club, comenzaría la típica "danza de nombres", habitual en estos casos, desde técnicos con pasado reciente de Liga Profesional e inaccesibles desde lo económico, pasando por algunos otros, mencionados en todos los cambios de dirección técnica, pero al frente de otras instituciones en la actualidad, hasta llegar a un "viejo conocido" de Morón, campeón como jugador en el 90', con algunas resistencias internas, en la propia secretaría técnica, por no corresponder al estilo consagrado en el "Manual de Buenas Prácticas" futboleras, que los mismos impulsaran desde su llegada, hoy reducido prácticamente a escombros, por la dinámica de una realidad que torna (lógicamente) imposible sostener lo escrito, en la tranquilidad de una pc hogareña, cuando la necesidad y la obligación te "corren de atrás" dentro de la cancha.

Y es allí donde "desembarca" Jorge Fabián Nardozza (según reza su DNI, pero conocido por todo el mundo del fútbol, desde su época de jugador, como "Fabián"), nacido el 23 de septiembre de 1965 en Ciudadela, y que vistiera como pocos, la camiseta número 5 del Gallo, en aquél inolvidable campeón de 1990.

Con debut como entrenador en Atlanta, en la temporada 2005/2006, luego se sucederían en su carrera como DT: Sarmiento de Junín (2006-2007), El Porvenir (2007-2008), Acasusso (2008-2011 y 2013-2014), Platense (2011-2012), Los Andes (2014-2015), Juventud Unida Universitario de San Luis (2016), Deportivo Riestra (2016), Barracas Central (2016-2017), Defensores de Belgrano (2017-2021), Almirante Brown (2021-2022) y Tristán Suárez (2022-2023).

En su palmarés, siempre como entrenador, se cuentan dos ascensos a la Primera Nacional: con Los Andes en 2014 y Defensores de Belgrano en 2018.

En un Morón "sumergido" en la tabla de posiciones, con apenas cuatro unidades sobre 18 posibles, la tarea de Fabián Nardozza (siempre secundado por Guillermo Héctor Crudo, ex arquero del Gallo) no sólo consistirá en armar un equipo competitivo, de una puñado de voluntades con distintos grados de capacidades y compromisos, sino un grupo carente de referentes naturales y en especial, sentido de pertenencia, debido a un apartado nunca escrito del mismo decálogo de "buenas prácticas", impulsado desde la secretaria técnica, colmado de buenas intenciones (y algunos lugares comunes), pero superado por la realidad del rodar de la pelota.

Bienvenido Fabián, y buena suerte.


@elgallogustavo.