domingo, 28 de julio de 2024

El "juego de la oca"

Como en el "juego de la oca", tras el empate en uno con Rafaela, en el Nuevo Francisco Urbano, el Gallo retrocedió un par de "casilleros", respecto de la mejora evidenciada en los últimos partidos y refrendada con otro uno a uno, pero con buenas sensaciones, antes San Telmo en la Isla Maciel, luego de un primer tiempo con "La Crema", de lo peor visto en el "ciclo de Cristian Díaz" y un complemento que apenas "salvó la ropa" y el punto en "casa".

Con la ausencia obligada de Julián Vitale, por llegar al límite de cinco amarillas acumuladas, reemplazado sin éxito por Bahiano García y la modificación táctica (también errática) de Santiago Sala en lugar de Matías Romero, respecto del once inicial frente al "Candombero", durante unos primeros 45 minutos para el olvido, Morón casi no logró pasar la mitad del campo, merced a la efectiva presión ejercida por Rafaela, que obligaba a los centrales del Gallo a "prestarse" la pelota en paralelo, sin hallar el primer pase ofensivo que le permitirse progresar rumbo al arco contrario.

Como contrapartida, el conjunto dirigido por Fabián Nardozza, de justo reconocimiento por la platea del Gallo, más allá de su alejamiento del cargo meses atrás, ejercía una presión asfixiante que le permitía recuperar el balón con rapidez, para explotar la espalda de Nicolás Henry, a partir del criterio y la precisión de Juan Galeano y la proyección ofensiva de Patricio Vidal.

En un primer tiempo muy malo, en un auténtico "deja vu" de lo peor del equipo en el presente campeonato, apenas si el local podría acercarse siquiera al arco defendido por Emanuel Bilbao, primero con un remate de Fernando Moreyra y luego a través de un intento de zurda de Gastón González, demasiado poco para un Morón que necesitaba del triunfo para confirmar lo bueno demostrado ante San Telmo y, al mismo tiempo, para acercarse al octavo puesto, último clasificatorio al Reducido, en la antesala del desafío con Deportivo Madryn en el Sur, precisamente el "propietario" a la fecha, del último "boleto" clasificatorio por el segundo ascenso a la Liga Profesional.

Sin embargo, a los 40 de la primera mitad, una habilitación en profundidad sobre la derecha del ataque de Rafaela, permitiría el centro largo del "11", Patricio Vidal, para que por el sector opuesto y sin oposición alguna, Ricardo Dichiara, el delantero centro de la visita, le "rompiera" el arco a Juan Martín Rojas, con una volea de primera, para el uno a cero de "La Crema", que no se contraponía con el desarrollo de un partido pobre y mal jugado, pero con mejor disposición de la visita.

Ya en el complemento y tras algunos minutos de escasa reacción por parte del local, Cristian Díaz haría ingresar a los "Matías",  Romero y Castro, en lugar de Sala y Lautaro Disanto, aumentando la presencia ofensiva local dentro del área de Rafaela, aunque sin claridad ni demasiadas ideas.

A pesar de ello, y antes que el reloj se convirtiera en el principal enemigo de Morón, una buena asociación entre Gonzalo Berterame y Mariano Bracamonte, terminaría con el desborde de "Braca" y el desvío al arco, en el área chica, de Matias Romero, cuyo potente remate daría en el  travesaño y por fortuna, el rebote en la espalda del arquero Bilbao, para que el Gallo encontrara con algo de azar, los caminos al empate, antes que su propia incapacidad ofensiva comenzara a cerrárselos, pese a la fragiidad de su rival de turno, anteúltimo de la zona "B".

Y en ese lapso de tiempo, entre los 13 minutos del gol en contra del empate y la media hora del complemento, Morón hasta podría haberlo dado vuelta con demasiado poco, pero dejaría pasar una vez más, el "tren del triunfo", con un par de ocasiones muy propicias, como un remate cruzado de Henry apenas desviado sobre el poste izquierdo.

De allí y hasta el final, poco y nada, o menos que nada, en el debatir de un césped un poco más verde, pero desparejo y resbaladizo, y la ausencia de ideas futbolísticas de un Morón que cuando parecía hallar finalmente el rumbo, se reencontró con la peor imagen de sí mismo.

Y retrocedió varios "casilleros".

Veremos qué nos depara este impredecible "juego de la oca", en la gélida Puerto Madryn.


@elgallogustavo.



       📸: Eduardo Fabián Acuña.


domingo, 21 de julio de 2024

Es por acá...

Morón jugó un muy buen partido, seguramente el mejor en bastante tiempo y se llevó un punto merecido de la Isla Maciel, frente a uno de los equipos que mejor funcionamiento han demostrado en el torneo, como el San Telmo de Alfredo Grelak, y hasta pudo llevarse el triunfo, de haber tenido mejores interlocutores en ofensiva.

Tras el desahogo de la necesaria victoria ante Chaco For Ever, confirmando mejoras colectivas, incluso ya evidenciadas en el empate a cero, con “sabor a poco”, con Defensores de Belgrano en el Bajo Núñez, el desafío con el “Candombero”, en su siempre complicado reducto (aún a puertas cerradas), “elevaba la vara” de ese proceso de mejora continua desde la llegada de Cristian Díaz, dando la medida con creces, neutralizando las virtudes ya conocidas de uno de los animadores de la Zona “B”, a partir de un planteo pragmático e inteligente, bien llevado al terreno por un Morón que comienza a ganar en confianza y juego colectivo.

Con el único cambio táctico de Mariano Bracamonte por Brian Machuca, retrocediendo Rodrigo Arciero a su función natural de lateral por derecha, desde el comienzo, San Telmo apostó a lo que mejor sabe, esto es, manejar la pelota con paciencia y precisión, acumulando pases en ese dominio sostenido, en procura de encontrar los caminos al gol, desde el talento y el cambio de ritmo de Adrián Fernández (revelación y jugador más determinante de la categoría), la subida permanente de dos laterales solventes en la marca y criteriosos en ofensiva (Rodrigo Ayala por izquierda y Martín Vallejos por derecha), un volante “todo terreno” como Emiliano Franco y delanteros “punzantes” y elusivos, en la culminación de su sistema 4-3-3 (José Barreto, Franco Tisera e Iñaki Lartirigoyen).

Ante ello y con mucha inteligencia táctica, el Gallo le opondría un “bloque” ordenado y bien desplegado en los límites de su terreno de juego, permitiendo que San Telmo ejerciera el dominio del balón, entre su línea de centrales, aunque cerrándole todos los espacios y alternativas de pase, con otro gran partido de Gonzalo Berterame, que agregaría el gol a su sacrificio habitual y otra buena presentación de Bracamonte, siempre cerca del “10” local, para doblar la marca y colaborar con sus defensores, cada vez que Adrián Fernández pretendió “estacionarse” sobre las bandas, para desde allí generar sociedades o habilitaciones entre líneas.

En un interesante choque de estilos totalmente diferentes, por lo menos en este partido, al dominio sostenido de “Telmo” y su búsqueda de juego asociado, Morón apostaría a un juego más directo, de salida rápida en contra, cada vez que recuperaba la pelota o interceptaba un pase.

Y así contaría con las mejores chances del primer tiempo, ambas en los pies y la cabeza de Matías Romero, la primera mal resuelta, inmejorablemente solo en el área chica contraria y la segunda con una “peinada” desviada, luego de una muy buena habilitación de Lautaro Disanto, cada encuentro más importante en el andamiaje que pretende el cuerpo técnico.

Como contrapartida y pese a una mayoritaria tenencia, la más peligrosa de San Telmo se originaría en una pelota parada (otro buen recurso y de gran variedad en el “Candombero”), que permitiría que Tisera rematara solo y “a boca de jarro”, acción de gol impedida a puro reflejos por Juan Martín Rojas, evitando la apertura del marcador con el pecho.

Ya en el complemento, Morón llevaría a su juego a San Telmo, cerrándole aún más los caminos de pase y la posibilidad de las sociedades que tan bien maneja el local, preocupando en cada contra, cada vez con mayor cantidad de protagonistas involucrados, con Gastón González y Julián Vitale, manejando los “hilos” en el mediocampo.

Y así llegaría el gol, con una muy buena “triangulación” sobre la banda izquierda, el pase justo en profundidad de Nicolás Henry (recuperado en su juego, respecto de partidos anteriores), para que Gonzalo Berterame encontrara el “hueco” y definiera con precisión junto al poste derecho de Brian Bustos, a los 17 minutos del segundo tiempo.

Por desgracia, en una de las contadas distracciones de la última línea visitante, con un San Telmo cada minuto más apremiante sobre el arco rival, desde uno de los “fuertes” locales, la llegada en profundidad por los laterales, el centro desde la izquierda de la defensa, primero encontraría la cabeza de Emiliano Franco y luego, en el área chica, la “embestida” final de Agustín Lamosa, el segundo marcador central, para empujarla al empate, también de cabeza, ante el cierre tardío y solitario de Arciero, a los 25’ de la segunda etapa.

En los minutos finales y con el ingreso de Santiago Sala, el Gallo generó un par de contragolpes mal definidos, que podrían haberle dado una nueva ventaja a un Morón, que sostuvo a “pie firme” y sin mayores sobresaltos, un punto merecido y valorado, pero con “regusto” a poco, por las opciones perdidas en el primer tiempo.

Ante uno de los mejores rivales de la zona y animador del torneo, el equipo de Cristian Díaz dio la talla y confirmó una mejora que avizora un futuro mejor, en una temporada complicada.

Sin dudas, que es por acá.


@elgallogustavo.



         📸: Deportivo Morón.


sábado, 13 de julio de 2024

Las (malas) rachas no son "for ever"

Y un día Morón volvió a ganar y para ello, a convertir un gol, cortando una “sequía” de cinco partidos consecutivos sin triunfos ni “gritos”.

De “yapa”, con la victoria 1 a 0 frente a Chaco For Ever, extendió a cuatro cotejos en fila con la valla propia en cero y cosechó el primer triunfo bajo la conducción técnica de Cristian Díaz.

Y Morón ganó bien, sin sobrarle nada, por supuesto, como ya nos tiene acostumbrados este equipo modesto del Gallo, que además de luchar contra sus limitaciones, cada quince días tiene que lidiar con un terreno de juego propio decididamente imposible y en el que, no importa lo que se haga o cuándo se haga, desde un tiempo a esta parte parece un problema insoluble, y crucial para la práctica de fútbol, en especial a ras de piso.

Para “muestra”, basta un “botón”: sobre el lateral izquierdo, de espaldas a la tribuna visitante, la pelota en lugar de picar y salir hacia afuera de los límites del terreno de juego (como indica la lógica y hasta alguna ley elemental de la física), el rebote de la pelota contra ese sector raleado de pasto, genera un bote a tierra exactamente inverso, es decir, hacia adentro, “regresando” el balón al juego, para sorpresa de defensores y atacantes, entre la línea de fondo y el área grande.

De vuelta al partido, con el regreso de Gastón González, tras cumplir con la fecha de suspensión, Cristian Díaz volvió a apostar al once de inicio que le brindara la mejor versión, durante el primer tiempo del cotejo ante Defensores en el Bajo, con la única modificación del capitán por Mariano Bracamonte.

Del otro lado, un Chaco For Ever que llegaba con idénticos problemas y necesidades a Morón, sin triunfos de visitante a lo largo del torneo, en los primeros minutos intento plantarse de igual a igual, complicando con su delantero centro, Jonathan Dellarosa, “tirado” unos metros atrás, sobre la derecha de la defensa local, para recibir entre la espalda de Rodrigo Arciero y Brian Machuca, para sorprender con cambios de frente, para la llegada de Gonzalo Cañete, el volante diestro, que tuviera en sus pies las mejores aproximaciones de la visita, en ese primer tiempo.

Por el lado de Morón, ante la imposibilidad de jugar por abajo y la lejanía táctica de un volante de buen pie para el primer pase ofensivo (lo haría durante algunos minutos, Lautaro Disanto, pero luego se “perdería”), los defensores estarían obligados al “pelotazo”, para “saltear” líneas y posibles complicaciones con el estado del campo, con un buen partido de Matías Romero, “pivoteando” y “aguantando” cada envío aéreo, propiciando la llegada de Gonzalo Berterame o algún mediocampista, como Gastón González, generando un puñado de oportunidades de gol, a través del propio Berterame, Disanto y un cabezazo de Fernando Moreyra.

Tras el entretiempo, con los ingresos de Matías Castro por Machuca y de Mauro Schönfeld en lugar de Romero, Cristian Díaz modificaría la idea táctica original, retrocediendo a Arciero al lateral derecho, plantando una línea de cuatro tradicional en el fondo y con Mauro Schönfeld como externo por derecha, generando también una línea de cuatro en el medio, propiciando mayores libertades en González, para acercarse a sus defensores y convertirse en ese primer pase claro, ausente en los primeros 45’.

Con otro esquema y sin Romero en cancha, no hubo más pelotazos a distancia y el juego comenzó a ser más fluido entre los medios, con mayor participación de Julián Vitale y un Matías Castro, en su presentación con la camiseta del Gallo, mostrándose como alternativa en el área, a partir de permanentes diagonales del centro hacia la derecha, para mover a los centrales visitantes de su posición y juntarse con Schönfeld, “picante” desde su ingreso y jugando sin dudas su mejor partido en la primera de Morón.

Y así llegaría el ansiado gol, “ausente sin aviso” desde hacía cinco fechas, con una pelota peleada en “tres cuartos” por Gonzalo Berterame (siempre destacado por juego y sacrificio), para que el pase atrás/rebote apurado y obligado de su rival, contara con la ayuda inestimable del “resbalón” de un ex Morón, Luciano Lapetina (esta vez, la cancha jugó involuntariamente a nuestro favor?), “gentileza” aprovechada por Mauro Schönfeld para controlar el balón y al ingresar al área, definir con calidad al palo diestro del arquero (previo recorte hacia dentro, con pierna derecha, para hacer pasar de largo a su marca), abriendo bien el empeine de su botín zurdo, desatando el festejo contenido, dentro y fuera de la cancha, con mucho de desahogo, a los 29’ del segundo tiempo.

De allí y hasta el final, Morón controlaría el trámite casi sin sobresaltos, máxime cuando Chaco For Ever se quedara con diez, por una roja directa, correctamente sancionada por Juan Cruz Robledo, árbitro del partido, para que el Gallo se quedara con tres puntos necesarios y vitales como el “oxígeno”.

Las (malas) rachas no son “for ever”.

 

@elgallogustavo.



      📸: Eduardo Fabián Acuña.


miércoles, 10 de julio de 2024

Fernando Barrientos, el "quinto elemento"

Ante la grave lesión ligamentaria sufrida por Juan Manuel Olivares, Morón hizo uso del cupo extra de incorporaciones, con la llegada en la fecha del experimentado mediocampista central, Fernando Omar Barrientos, de último paso por el fútbol de Malta, a préstamo hasta diciembre de 2025.

Nacido el 17 de noviembre de 1991 (32 años), en Lanús, en la provincia de Buenos Aires, Fernando Barrientos hizo inferiores en Lanús, debutando profesionalmente con el "Granate", bajo las órdenes de Gabriel Schurrer como técnico, en el Torneo Apertura 2011, frente a San Lorenzo. En aquella primera temporada, disputó dos partidos, uno como titular y otro viniendo desde el banco, con otras dos presencias entre los relevos y 75 minutos de juego.

En diciembre de 2011, Barrientos es cedido al Villarreal "B", de la segunda división española, interviniendo en cuatro cotejos, todos ellos desde el banco, con otras ocho presencias entre los suplentes, además de sumar 139 minutos en cancha, regresando a Lanús en julio de 2012, ante el descenso del Villarreal "B".

De regreso en Lanús, en la temporada 2012/2013, Fernando Barrientos interviene en siete encuentros, cuatro como titular, con otras 14 presencias en el banco, además de sumar 322 minutos efectivos, su primer gol oficial y una amonestación. En la campaña siguiente, la 2013/2014, siempre en el "Granate", Barrientos toma parte en 30 partidos, 27 de ellos desde el inicio, con 13 presencias entre los relevos, 2070 minutos en cancha, dos tantos convertidos y cinco tarjetas amarillas.

El 28 de julio de 2014 se incorpora a Rosario Central, dirigido por Miguel Ángel Russo, debutando con la camiseta del "Canalla", el 8 de agosto del mismo año, en el triunfo 3 a 1 frente a Quilmes, en el "Gigante de Arroyito", ingresando en reemplazo de Antonio Medina. 

En su primera temporada (2014) en Rosario Central, Barrientos disputó 17 encuentros, 12 desde el arranque, con otras cinco presencias en el banco, además de sumar 1165 minutos de juego, un gol y una amonestación. En la siguiente campaña, la 2015, interviene en 11 cotejos, siete como titular (cuatro partidos más al banco), con 572 minutos de juego y dos amonestaciones.

En junio de 2015, Fernando Barrientos se incorpora a Athletico Paranaense brasileño, disputando ocho cotejos en el equipo de Curitiba, cinco como titular, con seis presencias en el banco, 543 minutos en cancha y tres amarillas. En la siguiente temporada, no suma minutos, con apenas ocho presencias en el banco, aunque consagrándose campeón del Campeonato Paranaense 2016.

Para julio de 2016, Barrientos regresa a Lanús y en la temporada 2016/2017 interviene en 14 partidos, ocho como titular, con 11 presencias entre los relevos, además de sumar 762 minutos efectivos y dos amonestaciones.

En la campaña 2017/2018, siempre en el "Granate", Barrientos toma parte en once partidos, siete como titular, con otros cuatro cotejos en el banco, 636 minutos de juego, un tanto convertido y una expulsión por roja directa.

En la temporada 2018/2019 apenas toma parte en un encuentro, viniendo desde el banco y con cuatro minutos efectivos en cancha, además de una presencia entre los relevos.

En su paso por Lanús, Fernando Barrientos se consagra campeón de la Copa Sudamericana en 2013, la Supercopa Argentina 2016 y la Copa del Bicentenario, también en 2016 y resulta subcampeón de la Copa Libertadores en 2017.

Además, cosecharía los subcampeonatos locales del Torneo Clausura 2010/2011, Torneo Inicial 2013/2014 y el certamen 2018/2019.

En enero de 2019 se "muda" a Florencio Varela, para desempeñarse en Defensa y Justicia, disputando cinco partidos, uno de ellos desde el inicio, con otras seis presencias en el banco y 135 minutos de juego.

El 9 de julio de 2019, Barrientos es presentado en Guaraní de Paraguay, disputando 20 cotejos, 18 como titular, con otras tres presencias entre los relevos, 1581 minutos en cancha, un gol convertido y tres tarjetas amarillas.

En la campaña siguiente, la 2020, siempre en Guaraní, en la primera división paraguaya, interviene en 16 partidos, 13 desde el arranque, con otras 14 presencias en el banco, 988 minutos efectivos y dos amonestaciones. En Paraguay alcanza los subcampeonatos de la Copa Paraguay 2019 y el Torneo Clausura 2020.

El 28 de febrero de 2021 se sumó a Cobreloa, en la segunda división chilena, tomando parte en 26 cotejos, 23 de ellos desde el inicio, con otras tres presencias entre los relevos, además de sumar 2043 minutos de juego, cuatro goles y otras tantas amarillas.

El 14 de marzo de 2023, Barrientos se incorpora a All Boys, disputando 25 encuentros, 11 desde el arranque, con 18 asistencias entre los suplentes, 1145 minutos en cancha, una tarjeta amarilla y una expulsión por roja directa.

El 25 de noviembre de 2022 se traslada a Jujuy, para vestir la camiseta de Gimnasia y Esgrima, tomando parte en cinco cotejos, tres como titular, sumadas a otras tres presencias como relevo, 253 minutos y una amonestación.

El 5 de julio de 2023 se suma al Valleta FC del exótico fútbol maltés, interviniendo en 20 cotejos, 19 desde el inicio, con otro partido más en el banco, 1685 minutos de juego y cuatro tarjetas amarillas.

Por certámenes continentales, Fernando Barrientos disputó por Copa Libertadores, cinco partidos con Lanús en 2014 y otros cuatro cotejos con Guaraní de Asunción de Paraguay en 2020.  

Asimismo, por Copa Sudamericana, intervino en 9 encuentros en Lanús, entre 2013 y 2018, dos con Rosario Central en 2014 y uno con Paranaense en 2015.

En definitiva, Fernando Omar Barrientos, mediocampista central diestro de 32 años, de último paso por el fútbol maltés y desde la fecha refuerzo a préstamo hasta diciembre de 2025, totaliza 238 partidos oficiales (128 en nuestro medio, 89 en el exterior y 21 por torneos continentales), con diez goles convertidos como profesional (cinco en Argentina y cinco en el extranjero).

Fernando Barrientos, el "quinto elemento".


@elgallogustavo.



         📸: Deportivo Morón.


domingo, 7 de julio de 2024

"Signos vitales"

La discusión de siempre, no sólo en el fútbol en particular, sino en la vida en general: “el vaso medio lleno o el vaso medio vacío?”.

Morón volvió a empatar sin abrir el marcador, en su visita a Defensores de Belgrano y sumó su quinto partido sin triunfos ni goles a favor, aunque al mismo tiempo, alcanzó su tercer cotejo consecutivo con el arco propio en cero.

Con el debut de Lautaro Disanto (de auspiciosa presentación) desde el arranque, en reemplazo de Juan Manuel Olivares, que lamentablemente tendrá para un largo período de recuperación, el regreso de Gonzalo Berterame tras su lesión (sobre la izquierda y de buen partido, acompañando a Matías Romero en ofensiva), la incorporación por primera vez como titular de Mariano Bracamonte (uno de los más activos del equipo) y la variante táctica de Rodrigo Arciero en el mediocampo, sobre la banda derecha, con el regreso de Brian Machuca como lateral diestro, Cristian Díaz consiguió buenos “dividendos” con los cambios, tanto es así que durante la primera mitad, Morón controló al local, le sacó la pelota y jugó en terreno rival, generando un par de ocasiones y dejando una mejor imagen parcial que su oponente, pero fundamentalmente, mejores sensaciones propias, respecto de partidos anteriores.

De hecho, en ese primera etapa, al Gallo le anularon dos tantos, uno por una posición adelantada visible de Matías Romero (convertido de media vuelta por Bracamonte) y en la segunda, por otro off side, presumiblemente de Machuca, el autor del cabezazo, en una acción tan fina como últimamente nos tienen acostumbrados en el fútbol local e internacional, incluso VAR mediante.

Como contrapartida, un Morón que le cortó los habituales “circuitos” a Defensores de Belgrano, apenas “sufrió” con un remate dentro del área de Agustín Gómez y un anticipo de cabeza de Gonzalo Aquilino.

En el complemento, el Gallo tuvo la más clara, antes del primer minuto de juego, otra vez en la pies de Romero, tras una buena jugada colectiva y la asistencia de Bracamonte, pero una vez más, el remate del “9” visitante se iría lejos y “ancho” sobre el poste izquierdo de Ignacio Pietrobono, desde una posición inmejorable y en una de esas posibilidades que no suelen repetirse en partidos tan cerrados y máxime en un equipo como el de Cristian Díaz, al que le cuesta “horrores” generar situaciones de gol.

De allí en adelante, Morón “peleó” el trámite, pero fue desdibujándose lenta y progresivamente, sin volver a manejar la pelota ni a instalarse en terreno rival y llevando algo de peligro, apenas con un puñado de “pelotas paradas” (sin demasiado riesgo real) y una buena volea desde afuera, de Julián Vitale (otro de los destacados), más el dato relevante del debut de Matías Castro.

Ante ello, el conjunto de Carlos Mayor aprovechó para intentar “apretar” a la visita contra su arco, más por voluntad que por juego asociado, provocando algunos "sofocones" bien resueltos por Juan Martín Rojas, en especial ante un “puntazo” con destino de red, a cargo de Ezequiel Aguirre (que debió ser expulsado al término del primer tiempo, por una entrada peligrosa, hallándose ya amonestado, en perjuicio de Nicolás Henry, que lo sacaría de la cancha con signos de mareo y con ayuda, por el fuerte impacto en su cabeza) y en tiempo cumplido, sacándole una pelota importante al ingresado Nadir Zeineddin.

Con la evidencia de algunos “signos vitales”, en especial durante los primeros 45’, el próximo desafío para el plantel y cuerpo técnico será confirmar esas señales positivas, como una mejora real, el próximo sábado frente a Chaco For Ever.

Es que, cuando la “mano” viene “torcida”, no queda otra que aferrarse a ese “vaso medio lleno”.

De todos modos, con las expectativas tan bajas, se hace más sencillo ilusionarse con un mejor funcionamiento, que nos permita recuperar el grito de gol “atragantado” y la alegría y el desahogo de una buena semana, por un triunfo tan necesario, como el "solcito" de invierno, en estos días de intenso frío.

Esperanza, divino bálsamo del alma.

 

@elgallogustavo.



       📸: Deportivo Morón.


domingo, 30 de junio de 2024

Sin respuestas... Adentro y afuera

Por previsibles y repetidos, los comentarios de los partidos de este Morón, tan penosamente devaluado, se vuelven cada vez más difíciles de escribir (algo que, con absoluta sinceridad, no nos ocurriera en más de diez años de intentar reflejar las actuaciones del Gallo, fecha a fecha, torneo tras torneo, año a año) y suponemos también, el cansancio de los lectores, al reiterarse los argumentos y las razones de esta paupérrima actualidad, casi hasta el hartazgo, sin siquiera poder esbozar algún hecho objetivo de la realidad, que por lo menos "encienda", en uds y nosotros, al menos una pequeña "llama" de ilusión a futuro.

Y es que Morón igualó 0 a 0 en el Nuevo Francisco Urbano, con Almagro, otro de los muy flojos conjuntos de la zona y de la categoría en general, como ocurriese el pasado fin de semana con Brown de Adrogué, sumando su cuarto cotejo en fila sin triunfos y lo que es aún peor, sin convertir goles.

Y es que resulta muy complicado pensar en convertir, cuando Morón es incapaz de generar algo de juego asociado, que permita colocar a uno de sus delanteros o mediocampistas "cara a cara" con el arquero rival y la vez que ese "milagro" se produce, por una error grosero de algún defensor contrario, como ocurriese en el inicio del segundo tiempo frente a Almagro, Matías Romero definiría tan, pero tan mal el "regalo" ajeno, que nos exhime de mayores comentarios, de tan sólo ver las imágenes.

Y es que Morón, apenas acercó peligro al arco "Tricolor" en dos o tres ocasiones durante todo el encuentro, las más claras, una de "pelota parada", por un tiro libre de Santiago Sala, de otro partido, en la primera mitad, que le sacaría "astillas" al vértice superior derecho del arco defendido por Christian Limousin y el referido "horror" de Andrea Falabella, central visitante, que al intentar dominar el pase atrás de un compañero, entre su escasa ductilidad y quizá un "resbalón" propiciado por un terreno de juego cada vez más intransitable, le permitiera a Romero quedar solo de cara al arquero y definir cruzado al cuerpo del "1" de Almagro.

Por fortuna, y al igual que una semana atrás en Adrogué, al rival no le sobraron "luces" para complicar a la defensa local, más allá de un remate al travesaño de Diego Vásquez, en el primer tiempo y una tiro libre esquinado y "venenoso", desde la izquierda del ataque visitante, a la altura del área chica, apenas desviado por Juan Martín Rojas, en primera instancia y luego sí contenido por el "1" de Morón, casi sobre la línea de gol.

Después de eso, nada de nada. Como diría un viejo mago de kermesse popular: " nada por aquí, nada por allá".

Solamente lamentar la grave lesión de Juan Manuel Olivares, que lo mantendrá alejado de las canchas por varias meses, intuímos que también con algún grado de responsabilidad de un campo de juego impresentable, que ya no sólo conspira contra cualquier intención de juego, sino también contra el físico de los protagonistas.

Y es que la triste imagen que devuelve el equipo dentro de la cancha, y el deplorable estado del campo de juego, constituyen la extensión más visible de una actualidad institucional que preocupa, con un club nuevamente coptado por la política partidaria, de un municipio que vuelve a utilizar al Deportivo Morón como su "búnker" y "polideportivo" municipal (pese a contar ya con uno, pero mal ubicado, como el "Gorki Grana"), tal como ocurriese en la semana previa al partido con Almagro, con el acto de promesa a la bandera, de los alumnos de todas las escuelas del distrito, en el propio césped raleado del "poceado" terreno del Nuevo Francisco Urbano.

A priori, y sin haberlos visto aún en cancha, parece complicado que apenas dos jugadores, como los últimos refuerzos de este mercado de pases de invierno, es decir, Lautaro Disanto y Matías Castro, pendientes de debut, resulten capaces de modificar de manera tan sustancial, la realidad de un equipo que parece ir olvidándose del Reducido, para acumular puntos que lo mantengan a prudencial distancia de la Reválida.

Otra alternativa a futuro inmediato, hoy parece más propia de un "milagro", que de un proceso de posible mejora continua, de un equipo que no ofrece "señales de vida" dentro de la cancha, "punta del iceberg" de una crisis que se inicia y extiende fuera de la linea de cal, en las decisiones y rumbos dirigenciales, deportivos e institucionales.

Según parece, dependeremos más de las "desgracias" ajenas, que de las propias virtudes.

Ojalá se opere el "milagro" (por lo menos, dentro de la cancha).


@elgallogustavo.



     📸: Deportivo Morón.



viernes, 28 de junio de 2024

Matías Castro, con la responsabilidad de "pagar" con goles

Pese a que el libro de pases se prolongó por una semana más, es decir, hasta el jueves 4 de julio, a las 20, el Gallo concretó su cuarto y último refuerzo, seguramente el más esperado, puesto que se trata de la posición de mayor urgencia y necesidad en incorporar: el delantero centro.

Se trata de Matías Gastón Castro, punta nacido el 18 de diciembre de 1991 (32 años), en la provincia de Neuquén y que proviene de Gimnasia y Esgrima de Mendoza, a préstamo hasta diciembre de 2025.

Formado en la Asociación Civil, Deportiva y Cultural Patagonia, de Neuquén, luego pasaría a la Comisión de Actividades Infantiles (CAI) de Comodoro Rivadavia, donde debutaría en la Primera Nacional con apenas 16 años de edad, en 2007.

En sus cinco años en la CAI, entre 2007 y 2012, vistiendo su casaca en la Primera Nacional y más tarde en el Torneo Federal "A", intervino en 38 partidos, con 5 goles convertidos.

El 30 de junio de 2012, Matías Castro se incorpora a El Porvenir, disputando 32 cotejos y anotando dos goles, en la Primera "C". En la temporada siguiente, la 2013/2014 se suma a Defensores de Cambaceres, también en la Primera "C", tomando parte en 40 encuentros y convirtiendo nada menos que 19 tantos (17 por el certamen regular), consagrándose goleador de la categoría en 2014 y siendo subcampeón con el equipo de Ensenada.

El 4 de agosto de 2014, Matías Castro cruza el "charco" para incorporarse a Danubio, en la primera división uruguaya, disputando 27 partidos, 23 de ellos como titular, con 1991 minutos en cancha, 9 goles y cinco amonestaciones. Además intervendría en cinco cotejos por Copa Libertadores, con un tanto convertido y otros dos en Copa Sudamericana, anotando otro gol en las máximas competiciones continentales.

En junio de 2015 regresa al país, para vestir la camiseta de Unión de Santa Fe, en la Liga Profesional, tomando parte en sólo cinco partidos, uno de ellos desde el inicio (con otras ocho presencias en el banco de los suplentes, sin finalmente ingresar), sumando 113 minutos efectivos de juego, sin goles y con una única amonestación.

En diciembre del mismo 2015, Matías Castro es cedido a Unión La Calera, en la primera división chilena, disputando cinco juegos, dos desde el arranque (con seis presencias entre los relevos), además de sumar 312 minutos en cancha, convertir un gol y recibir dos tarjetas amarillas.

El 9 de julio de 2016, Unión de Santa Fe vuelve a ceder a préstamo a Matías Castro, en este caso, a Villa Española de Montevideo, de la primera uruguaya, interviniendo en nueve partidos, seis como titular (y otras siete presencias en el banco de los relevos), además de sumar 495 minutos en cancha, sin goles ni tarjetas.

Para diciembre de 2016 se incorpora a San Marcos, de la primera "B" de Chile, interviniendo en once cotejos, diez desde el inicio, con 790 minutos de juego, cuatro goles convertidos, tres amonestaciones y dos expulsiones por doble amarilla, en una campaña que consagraría a San Marcos como subcampeón de la temporada 2016/2017 de la segunda división chilena.

En junio de 2017, Matías Gastón Castro inicia su "periplo" europeo, sumándose al Xanthi de la Superliga griega, tomando parte en 17 encuentros, cuatro como titular (24 presencias entre los relevos), con 605 minutos efectivos en cancha, tres goles y otras tantas tarjetas amarillas.

Durante la siguiente temporada 2017/2018, siempre en el Xanthi de Grecia, Matías Castro interviene en 22 cotejos, once de ellos desde el arranque (con doce presencias en el banco), sumando 1271 minutos de juego, además de anotar cinco goles y resultar amonestado en cuatro ocasiones.

El 1° de septiembre de 2019, Castro vuelve al continente para sumarse a Montevideo Wanderers de la pimera división uruguaya, disputando 15 encuentros, todos como titular, con 1306 minutos en cancha, cinco goles convertidos y cuatro amonestaciones.

Para la campaña 2019/2020, Matías Castro regresa a Xanthi griego, disputando catorce partidos, diez desde el inicio, sumando 946 minutos en cancha, un tanto convertido, cuatro tarjetas amarillas y una expulsión por roja directa.

En la temporada 2020/2021 se suma al Ionikos Nikea de la segunda división de Grecia, con 27 partidos disputados, 26 como titular, con 2244 minutos de juego y nada menos que 15 goles (erigiéndose en el máximo "artillero" del torneo), para el campeonato y ascenso a primera del Ionikos, además de resultar amonestado en tres oportunidades.

El 2 de agosto de 2021, Matías Castro se incorpora a Independiente Santa Fe, en la primera división colombiana, con once encuentros disputados, dos desde el inicio y otros nueve partidos en el banco, sumando 287 minutos en cancha, dos goles convertidos y tres amonestaciones, consagrándose campeón de la Superliga de Colombia.

El 18 de febrero de 2022 se suma a Al-Wehdat Club Sport, de Amán, en el exótico fútbol de Jordania, sin registrar minutos, regresando seis meses después, en agosto del mismo año a Montevideo Wanderers, tomando parte en diez partidos, cinco como titular y otras ocho ocasiones entre los relevos, con un gol convertido y tres amonestaciones.

El 14 de febrero de 2023, Matías Castro se suma a Sportivo Luqueño de la primera división paraguaya, disputando 25 encuentros, siete desde el inicio (con 28 presencias entre los relevos), con 705 minutos efectivos de juego, además de anotar dos goles y ser amonestado en cuatro oportunidades.

Finalmente, en enero del presente año retorna al país y se incorpora a Gimnasia y Esgrima de Mendoza, en la Primera Nacional, tomando parte en siete partidos, todos llegando desde el banco de los suplentes (con otras siete presencias entre los relevos), con 116 minutos de juego y un gol, sin tarjetas.

El gol en la actual temporada se registró el 19 de febrero del corriente, en la empate 1 a 1 ante San Telmo, en Mendoza, abriendo el marcador a los 47 minutos.

En definitiva, Matías Gastón Castro, delantero centro diestro de 32 años, de 1.82 metros, que arriba a Morón como cuarto y último refuerzo de esta "ventana" de junio, a préstamo hasta diciembre de 2025, registra un total de 313 partidos oficiales (111 en nuestro medio, 195 en el exterior y siete por certámenes continentales), con 73 goles como profesional (23 en Argentina, 48 en el extranjero y dos por copas).

Llegó Matías Castro, el cuarto y último refuerzo, que ojalá "pague" con los goles en falta.


@elgallogustavo.



         📸: Deportivo Morón.