lunes, 8 de junio de 2026

El Gallo "hundió" la "Fragata" y sigue puntero

Si algo le faltaba a una primera rueda casi perfecta, a falta de dos fechas (Ciudad Bolívar en la 18°, al que se suma Ferro, del postergado de la 4°, por el "paro del fútbol"), era ganar el único partido con rivalidad especial dentro de la zona, como es el duelo siempre "picante" contra Almirante Brown.

Y el Gallo se quedó con otros tres puntos fundamentales, ante un rival no "clásico", pero sí tradicional, para tomar mayor distancia, ahora de tres puntos, en la cima de la Zona "A".

Con los ingresos de Iván Vaquero en lugar de Joaquín Livera y de Gonzalo Berterame en reemplazo de Leonel Cardozo, regresando Elías Contreras a lateral por derecha, Morón encontró muy rápido la ventaja, que a la postre resultaría definitiva, con un golazo fenomenal de Juan Manuel Olivares, desde afuera del área, apenas transcurridos dos minutos de juego.

En efecto, de un rechazo alto y defectuoso de Gustavo Cabral, el "6" de la "Fragata", al bajar la pelota de la "estratósfera", sin idea del "paradero" de la misma, el mismo Cabral y Leonardo Jara, su compañero con el dorsal "5", habrían de chocar entre sí, en un auténtico "blooper", desorientados ambos respecto del destino del balón, situación casi insólita que aprovecharía Juan Manuel Olivares para hacerse de la pelota, encarar unos metros rumbo al área y sacar un derechazo inapelable, potente y alto, lejos del alcance de Bruno Galván, el ex Morón dueño del arco de Almirante, para desatar la locura anticipada en el Nuevo Francisco Urbano, con el 1 a 0 del Gallo, a los 2 minutos de juego, por obra de un Olivares en "modo Maravilla".

En los instantes siguientes, Morón tuvo "grogui" a su rival, incapaz de reponerse del golpe de knock out, casi desde el vestuario, tanto es así que pudo haber sacado mayor diferencia, en especial, a partir de una incursión ofensiva de Franco Fagundez, que ingresando solo por el sector izquierdo y teniendo por el medio a Franco Toloza, se tuvo confianza para darle cruzado al arco, perdiéndose el balón apenas ancho por el segundo palo de Galván.

Con el correr de los minutos, Almirante lograría recuperar la "vertical" en el partido y de a poco, generarle algo de riesgo al arco de Julio Salvá, en particular desde la banda derecha, con buenos encuentros de Pedro Velurtas, el lateral diestro visitante y Ramón González, el "7" de Casanova y el mejor de Brown, que contara con dos chances claras para el empate, una bien resuelta por el "1" del Gallo y en la otra, con un rechazo de Braian Salvareschi (que luego se iría lesionado, reemplazado por Cardozo), con el arco desguarnecido y Salvá a mitad de camino.

Al regreso del entretiempo, Santiago Kubiszyn volvería al primer equipo, tras purgar ante Mitre en Santiago, la sanción por llegar a la cinco amarillas acumuladas, en reemplazo de Berterame, seguramente en búsqueda de controlar un poco más a su rival en la zona media, donde había encontrado ventajas hacia el cierre de la primera etapa.

Así las cosas, el Gallo ganaría en equilibrio en el mediocampo, controlando mejor a los volantes rivales y aguardando la ocasión para definir el pleito de contra, cediéndole la tenencia del balón al visitante, que demostraría una ausencia de ideas y de fútbol alarmantes, incapaces de generar zozobra en la última línea local, más allá de algún centro o tiro de esquina, algunos de ellos "inventados" por un árbitro del encuentro (Juan Pablo Loustau), de mal arbitraje y diferente criterio para "pitar" faltas de un lado y del otro, inclinando por momentos la cancha para el lado del arco de Salvá.

Pese a ello, Morón contaría con varias oportunidades para definir la contienda, en los pies de Toloza, de Fagundez, de Kubiszyn, de Cardozo y de Gastón González, ingresado a los 30' del complemento y protagonista en un par de ocasiones claras, pero entre la falta de justeza en la definición y algunas salvadas providenciales de Bruno Galván, Almirante se mantuvo en partido hasta el final, en buena medida por la ineficacia de Morón, que le "perdonó la vida" demasiadas veces.

Y cuando eso ocurre, muchas veces suele pagarse caro en el propio arco, porque si bien, en especial en el segundo tiempo, el Gallo fue bastante más que su rival y mereció el triunfo, lo ajustado del resultado resultó siempre un motivo de incertidumbre, de cara a los instantes finales del encuentro y al cansancio de un partido jugado por ambos como una auténtica "final".

Por suerte, en las pocas que pudo arrimar algo de peligro, un Almirante Brown tan mediocre como insistente, apareció Julio Salvá para sacar un tiro libre desde la izquierda, del ingresado Santiago "Pomelo" Vera, un cabezazo desviado de Ramón González y un remate apenas alto desde el semicírculo del área grande, que bien pudieron convertirse en un evitable "dolor de cabeza", de haber convertido alguna de la tantas chances claras referidas y desperdiciadas frente al arco de Bruno Galván.

Con el desahogo del pitazo final, la fiesta se instalaría definitivamente en un Nuevo Francisco Urbano colmado, con un Morón que supo jugar y ganar este tipo de partidos especiales, que muchas veces requieren de otras virtudes, más vinculadas a la lucha, la actitud, el nervio y la entrega física, que al fútbol bien jugado y la sumatoria de pases.

Ahora a visitar Bolívar y seguir sumando de visitante.

Por lo pronto, el Gallo "hundió" la "Fragata" y sigue puntero.


@elgallogustavo.



                  📸: Eduardo Fabián Acuña.



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