Y una tarde, finalmente, Morón recuperó la memoria.
Recuperó su convicción, su ambición, su presión alta, su búsqueda incesante, su intención de asfixiar y doblegar a su rival desde el minuto cero, su capacidad de "triangular", de sumar pases y de desequilibrar por las bandas, con la figura destacada de su mejor intérprete, no por casualidad también su capitán, Mariano Bittolo, quien jugó un partido extraordinario y volvió a mostrar el camino que hiciera del Gallo, uno de los grandes animadores de la temporada.
En un partido "bisagra", de esos vitales para recuperar confianza, no ceder más posiciones y retemplar ánimo y espíritu, el equipo de Walter Otta se reencontró consigo mismo, es decir, con su mejor versión, para derrotar sin atenuantes por 2 a 0 a Ciudad Bolívar, en apenas un tiempo, que pudo ser aún más amplio, de no mediar un par de importantes intervenciones del "1" visitante, nuestro bien conocido, Agustín Rufinetti, con un complemento que prácticamente estuvo de más, dada la superioridad evidente de un Morón que optó por administrar resultado, físico y evitar amonestaciones que determinaran suspensiones, de cara al inicio de los octavos de final del Reducido, en dos fines de semana, tras la visita del Papa a la Argentina.
Y es que luego del "golpazo" de quedar sin chances de pelear por la final, debido a una debacle increíble en el tramo decisivo del torneo, con cinco derrotas en los últimos seis partidos (con tres caídas consecutivas, todas sin anotar goles), y por si fuera poco, el tropiezo del fin de semana último, en Isidro Casanova, frente a un Almirante Brown que en la última jornada le cedió a Godoy Cruz la chance de adjudicarse la zona (y definir con Tristán Suárez el primer ascenso), Morón debía con urgencia "parar la hemorragia", recuperar la vertical y ganar como sea, ante su gente, frente a Ciudad Bolívar, no sólo para asegurarse la tercera posición final en su grupo, sino y fundamentalmente, a fin de recuperar la confianza y algo del fútbol extraviado en los últimos tiempos y encarar con renovadas expectativas, un torneo Reducido que otorga como premio otro "boleto" a la Liga Profesional, y que sin embargo, parecía haberse vaciado de contenido, ante tantas chances perdidas de hacer historia.
Pero más allá del triunfo imprescindible, en la tarde del Nuevo Francisco Urbano, lo más importante es que el conjunto de Otta recuperó la memoria y buena parte de sus mejores argumentos futbolísticos, para derrotar con justicia y sin sobresaltos a un buen equipo como Ciudad Bolívar, a partir de un gran primer tiempo, donde consiguiera la ventaja final del 2 a 0 y se quedara corto en el resultado, de no mediar las atajadas de Rufinetti, una de la figuras en el Oeste, en contraposición a su "colega", Julio Salvá, en una de las tardes más tranquilas de los últimos meses, con la valla en cero y una buena respuesta de toda la defensa, más allá de algún yerro puntual, que no supo ser aprovechado por su rival u originó la única intervención del "1" local, y a la postre, también la única jugada de riesgo de la visita en todo el partido, en un mano a mano contenido al "9" de Bolívar, Jonathan Maciel, promediando la etapa inicial.
Si bien hasta el primer gol de Morón, a los 22' de juego, por un centro desde la derecha de Franco Fagundez y el cabezazo letal de Bittolo, ingresando por el lado opuesto, el encuentro asomaba parejo y cerrado, con mejores intenciones del Gallo, pero hasta allí sin demasiada profundidad, el tanto de la apertura del marcador, precisamente de su capitán y figura destacada, le daría al Gallito la tranquilidad necesaria para manejar los tiempos del pleito, sin por ello resignar protagonismo, sino todo lo contrario, procurando definir el cotejo ya en los primeros 45', generando no menos de tres o cuatro situaciones claras de gol, evitadas por Rufinetti (y el palo, ante un tiro de esquina de Joaquín Livera, otro de los destacados, junto a Bittolo, Burruchaga y Kubiszyn), artífice de mantener en partido a Bolívar, pese a la gran superioridad local.
Y cuando parecía que la primera etapa se extinguía con un "amarrete" uno a cero, una salida larga de Salvá, bien "peinada" por Mateo Levato, más la inteligencia de Franco Fagundez para acumular marcas en la carrera, le dejaría el callejón del medio y casi sin oposición, a un recuperado Gonzalo Berterame, para definir de manera exquisita, con una "vaselina" de empeine derecho al palo más lejano de Rufinetti, antes que llegara el cierre desesperado de un defensor. 2 a 0 a los 46' del primer tiempo y partido "liquidado"... Por el rendimiento de uno y otro, sin dudas, pero con este Morón de tantos "sustos" innecesarios durante la campaña, nunca es suficiente para garantizar un triunfo merecido.
Y el complemento estuvo de más, con el Gallo cediéndole el balón a la necesidad de su rival y aún así, generándole un par de chances de contra, para marcar el tercero y después de mucho tiempo, no sufrir sofocón alguno en el arco propio, permitiéndole volver a mantener la valla en cero, luego de nueve partidos.
Por fortuna, esta vez y al contrario de lo ocurrido hace un mes, frente a Godoy Cruz, en el mismo Nuevo Francisco Urbano, Franco Acita, árbitro del encuentro, no vino al Oeste a beneficiarnos, pero tampoco a perjudicarnos, como en aquella tarde frente al "Tombino", en el que Morón perdiera su largo invicto de local, y casualmente, el punto de inflexión de su debacle futbolística posterior.
Ganó Morón y aseguró el tercer lugar, cuanto menos, para garantizar un octavo de final de local y con ventaja deportiva.
Pero lo más importante, recuperó su mejor versión y la fe en sí mismo, para encarar con renovado optimismo un torneo aparte, como lo es el Reducido por el segundo ascenso.
En dos semanas se ponen en juego, el trabajo, el sacrificio y el esfuerzo de una temporada tan extensa como extenuante, con un sueño no alcanzado, pero en una campaña irreprochable.
Eso sí... Ahora sin margen de error.
@elgallogustavo.
📷: Eduardo Fabián Acuña.
