domingo, 16 de marzo de 2025

En deuda, pero con crédito abierto

Y en una reedición de una (mala) costumbre de los últimos tiempos, San Telmo amargó a Morón en el final del partido, no para ganárselo como en las últimas dos visitas, pero sí para empatárselo, cuando el Gallo parecía tener los tres puntos en el "buche".

En efecto, sin jugar bien, con un primer tiempo en el que fue netamente superior a su rival y sin embargo, pese a crear las situaciones no pudo ponerse en ventaja y un complemento diametralmente opuesto, con un San Telmo dominador de la pelota y el desarrollo, el equipo de Walter Otta se puso en ventaja, promediando la segunda etapa y cuando parecía cuestión de esperar y "matar" de contra, la visita tomó aún mayor impulso y en definitiva, se llevó un premio justo (por lo hecho en el complemento), a falta de cinco minutos de cumplirse el tiempo reglamentario.

Con la baja obligada de Juan Manuel Cabrera, en el lateral derecho, expulsado en la derrota en Carlos Casares y sustituido por el regreso de Matías Cortave (desgarrado a los 20' del debut, en Isidro Casanova y frente a Almirante), Franco Lorenzón se correría a la banda diestra, para que Cortave y Nahuel Zárate conformen la zaga central, con la novedad táctica del ingreso de Iván Vaquero, como marcador lateral zurdo, reemplazo de Joaquín Livera, al banco de los suplentes, todo ello, sumado a la aparición desde el arranque de Emiliano Franco, un ex San Telmo, por Gastón González, quien luego ingresaría para poner en ventaja al Gallo.

Así las cosas, en la primera etapa, Morón impondría condiciones y de a poco iría inclinando la "balanza" a su favor, ante un "Candombero" dirigido por César Monasterio, al que le costaría "hacer pie" en los 45' iniciales, más allá de generar dos o tres situaciones de peligro frente al arco de Julio Salvá, algo que adelantaría las permeabilidades de una defensa local, que no se mostró nada sólida, en particular ante los centros cruzados, al igual que en los cotejos anteriores, incluida la derrota precedente ante Agropecuario.

Pese a ello, en ese primer tiempo favorable al Gallito, los de Walter Otta tendrían un cabezazo en el palo de Ivo Costantino (tras un buen tiro libre desde la izquierda, a cargo de Jonathan Berón), un remate desde afuera y en el rebote, otro ingresando al área grande, apenas ancho sobre el segundo palo, ambos a cargo de Yair González (una vez más, el más "vertical" y punzante de Morón) y otro intento desde fuera del área grande, de Pablo Ferreira, apenas "rasguñado" sobre el travesaño por Joaquín Enrico, el "1" de la Isla Maciel, muy seguro en sus intervenciones y hasta allí, el principal responsable del 0 a 0 parcial, al término de la etapa de inicio.

Ya en el complemento, Monasterio haría unos retoques tácticos en el mediocampo y al igual que ante Agropecuario, en Carlos Casares, Morón no volvería a ser el mismo del primer tiempo, pese a ponerse en ventaja, a los 25 minutos, luego de una pelota peleada y recuperada por Yair González, para que el "7" del Gallito envíe un centro pasado, casi al punto del penal, para que Gastón González, (ingresado por Mariano Bíttolo), sin parar la pelota, tomándola de volea, impidiendo el tiempo necesario para la cobertura de la marca o un mejor posicionamiento del arquero, la mandara a media altura, con potencia, cerca del poste izquierdo visitante, para el 1 a 0 de Morón, merecido por lo hecho en la primera parte, pero no por lo flojo de los 45' finales.

Con lo mucho que le cuesta a este equipo hacer un gol (en un momentáneo "deja vu" del torneo pasado), todo hacía suponer que Morón seguiría peleando el partido en el medio, para aprovechar alguna contra y definir el pleito, algo parecido a lo que sucediera en su única victoria, a la fecha, en el presente torneo, frente a Central Norte, también en el Nuevo Francisco Urbano.

Sin embargo, mitad por inercia propia y mitad por el empuje de un San Telmo que empezó a "llevárselo por delante", con decisión, pero también con fútbol, Morón defendería cerca de su área, algo que aprovecharía la visita, además del ingreso del "17" de "Telmo", Nahuel Curcio, quien terminaría por resultar un gran acierto de César Monasterio, puesto que jugando de la izquierda hacia el centro, de la ofensiva visitante, complicaría a Franco Lorenzón y primero, generaría una enorme atajada de Salvá, para enviar su remate por encima del travesaño, y a los 40' del segundo tiempo, un centro preciso, pese a la marca y el escaso "recorrido" de su pierna diestra, para ponérsela encima de la cabeza a Iñaki Larthirigoyen, que anticipándose a un agotado y "acalambrado" Iván Vaquero (que hacia tiempo que no jugaba 90' y en un equipo ya sin cambios), alcanzaría apenas a "peinarla" sobre el poste izquierdo, lo suficiente para alejarla de las manos de Julio Salvá y colocar el 1 a 1 definitivo, enmudeciendo una vez más, como en las últimas visitas "Candomberas", a un Gallo que estaba sufriendo esa clase de centros cruzados, pero que sin embargo, parecía empezar a disfrutar de su segundo triunfo en la temporada.

Sin embargo, en un segundo tiempo en el que generaría poco y nada (más allá de otro buen remate desde afuera de Berón, previo al gol de Gastón González), la suerte le resultaría esquiva en la última acción del tiempo agregado por un correcto Pablo Giménez, cuando de un pelota "guapeada" por Fabricio Sanguinetti (en lugar de Franco) entre los centrales, en la puerta del área grande, le cedería el pase por derecha al ingresado Facundo Báez (por un lesionado Yair González) y su remate "bombeado" rumbo al poste diestro del arquero, con destino irremediable de gol, daría en el travesaño, para que las ilusiones de volver a sumar de a tres, de un Morón al que le viene "costando" el campeonato, se terminaran por diluir con el pitazo final de Giménez.

Con mucho por mejorar, pero también mucho torneo por recorrer, sólo queda trabajar como hasta ahora, para que el arco rival se abra con mayor facilidad, por virtudes propias (y si es posible de los delanteros) y la defensa propia resulte inexpugnable para las ambiciones ajenas.

Lo pudo y no lo supo ganar. Como frente a Gimnasia de Jujuy, en el mismo escenario. Y mereció mejor fortuna, al igual que en sus dos derrotas, ante Gimnasia de Mendoza y Agropecuario.

Ahora hay que visitar San Martín, para enfrentar a Chacarita, el próximo domingo por la tarde.

Una ocasión y un partido ideal para empezar a consolidar lo propio, asignatura todavía pendiente.

En deuda, pero con crédito abierto.


@elgallogustavo.



     📸: Eduardo Fabián Acuña.


lunes, 10 de marzo de 2025

La "soja" no es para el Gallo...

Un viejo axioma futbolero, sentencia que: "los goles que no se festejan en el arco contrario, se sufren en valla propia", y es precisamente lo que sucedió en Carlos Casares, con la segunda derrota al hilo del Gallo, de visitante, frente a un modesto Agropecuario Argentino.

Repitiendo el once de inicio que provenía de empatar en cero con Gimnasia de Jujuy, en el Nuevo Francisco Urbano, Morón tuvo las chances y pudo ponerse en ventaja en la primera mitad, pero entre la falta de puntería propia y las virtudes del arquero local (el "bueno" de Germán Salort), en las dos o tres que fueron al arco, Morón desperdició una vez más, su mejor momento en el partido, permitiendo que un limitado conjunto "Sojero", en complicidad con un "permisivo" arbitraje de Nahuel Viñas, se impusiera en el complemento y se quedara con los tres puntos, de otro partido en el que Morón (por lo hecho en los primeros 45') mereció mejor suerte, pero en el fútbol no se toman en cuenta los merecimientos, sino que se define por goles y contundencia frente al arco rival.

En efecto, en un primer tiempo no bien jugado, pero entretenido, por la permeabilidad de dos defensas poco sólidas, luego de unos 15' iniciales en los que a Morón le costara hacer pie, en un terreno "pesado", propio de las lluvias de los días previos y el "capricho" ya conocido, de un rival sin infraestructura, ni hinchas, no sponsors, ni localía y solamente sostenido por el "berretín" financiero del "rey la soja" e hincha de Racing, y la influencia económica de su SAD de hecho en la AFA y el Colegio de Arbitros, en el desagregado de los 45' iniciales, el equipo de Walter Otta tuvo las mejores opciones, a partir de los centros desde la derecha de Yair González o las acciones individuales de Jonathan Berón, de la izquierda hacia el centro, con dos chances claras en los pies del ex Vélez, una "peinada" de Franco Lorenzón (que se cansó de ganar de cabeza en el área local) y un gol anulado a Ivo Costantino, a instancias del juez asistente, por una presunta posición adelantada.

En contrapartida, lo más peligroso de Agropecuario siempre estuvo por las bandas, con los centros cruzados desde la derecha, a cargo de Alejandro "Loco" Melo y el peligro latente de Brian Blando por la banda opuesta, que ya en la primera etapa condicionaría con la primera amarilla, a su marcador, Juan Manuel Cabrera (así y todo, con sus limitaciones a cuestas, más atento y seguro en la marca que se compañero por izquierda, Joaquín Livera).

Ya en el complemento, a los 3 minutos de reiniciado el juego, otro centro "venenoso" al área del Gallo, encontraría una vez más a Livera por detrás de su marca, provocando la reacción tardía que, en territorio de Grobocopatel, le permitiría al árbitro del encuentro, cobrar penal en favor de Agropecuario, de mejor rendimiento, en buena medida, a partir de las "versiones mejoradas" del experimentado interno diestro, Juan Ignacio Sills, del habilidoso enganche David Gallardo y de uno que siempre nos complica (con cualquier camiseta), o por lo menos, si no convierte, se transforma en figura ante Morón: el "inoxidable" Alejandro Gagliardi.

Sumado a una mayor solidez en defensa, en especial de Milton Leyendeker en la zaga, aquél de la patada "criminal" a Exequiel Zeballos de Boca, por "Copa Argentina", en agosto de 2022, que le fracturara el tobillo derecho a los 25' de juego y tuviese que purgar una sanción de ocho fechas, mientras el "Changuito" debió  afrontar una operación, ocho meses de recuperación y quizá, hasta hoy, no volver a ser el mismo que deslumbrara con su velocidad y gambeta, desde su debut en primera.

Cosas del destino, tras la extensa y poco usual sanción disciplinaria, Milton Leyendeker estaría disponible recién en la última fecha de la temporada 2022, precisamente frente a Deportivo Morón, en Carlos Casares, en un empate cero a cero (con la expulsión de Leonel Bontempo en la primera etapa), que impediría que el Gallo obtuviese una mejor posición final y con ello, por ejemplo, un cruce de local en el Reducido de ese torneo, debiendo ir a ganar a Mendoza, frente a Gimnasia y Esgrima (con igualdad a uno y eliminación, no sin polémicas arbitrales, como cada pleito en ese escenario).

De regreso a la actualidad, un minuto más tarde de la sanción del penal, Brian Blando, el más destacado del local y del partido, junto a Alejandro Melo, sentenció el uno a cero (a la postre definitivo), definiendo con precisión, alto y al medio del arco, aprovechando que Julio Salvá se había jugado sobre el poste diestro.

Tras el uno a cero local, conseguido con poco y nada, luego de un primer tiempo favorable a Morón, "Agro" podría haber aprovechado el "golpe" que significó el resultado en contra, en el equipo de Otta, que nunca logró sobreponerse a la desventaja, sin generar jugadas claras de gol, como en la primera mitad, máxime a partir de la expulsión de Cabrera, por doble amarilla, con un Gallo descompensado en defensa, a falta de quince minutos para el final del partido.

Pese a los cambios propuestos desde el banco, Morón no pudo en ningún momento poner en aprietos al seguro golero local, incluso a pesar de contar con la chance malograda de un nuevo penal, en favor de Agropecuario, mal ejecutado por el "Loco" Melo, a los 23' del segundo tiempo, que podría haber retemplado el ánimo visitante y si embargo no lo pudo sacar jamás del letargo, la confusión y la falta de ideas del complemento.

En rigor de verdad, en el cuarto de hora final del encuentro, Morón la "sacó barata", porque además del penal malogrado por Melo, con un Morón "regalado" en defensa, cansado e impotente, el "Sojero" tuvo el 2 a 0, primero en los pies del lateral, Danilo Ruiz Díaz, que mano a mano con Salvá, definió al primer palo y el "1" visitante salvó el gol con el pie y en el agregado, el ingresado Facundo Sánchez, llegando sólo por la derecha, cruzó el remate al poste más lejano, apenas desviado.

En definitiva, en otro partido "cerrado" y parejo, al igual que frente a Gimnasia en Mendoza y su homónimo jujeño en el Oeste, Morón volvió a pagar caro su falta de contundencia en el arco rival, desaprovechando su "momento" en el partido y permitiendo una vez más, que un rival limitado "facture" con oportunismo y eficacia, para quedarse con tres puntos, que en el global de los 90', parecen un "premio" excesivo a las escasas virtudes demostradas en el terreno de juego.

Morón necesita volver al triunfo, de eso no quedan dudas, pero para ello es imprescindible que las que genera, o por lo menos alguna de ellas, vayan adentro.

De lo contrario todo será muy cuesta arriba.

Queda mucho campeonato por transitar y muchos aspectos por mejorar, como quedara dicho, la contundencia en el arco rival, pero también la escasa presencia en el círculo central y las permisibilidades concedidas desde los laterales, en particular, el izquierdo.

Ahora viene San Telmo, con César Monasterio.

Que no se repita el "Candombe" ajeno, como en las últimas visitas al Nuevo Francisco Urbano.


@elgallogustavo.



     📸: Eduardo Fabián Acuña.


lunes, 3 de marzo de 2025

Con la "pólvora mojada"...

El Gallo dejó pasar una buena oportunidad para volver a sumar de a tres y apenas igualó en cero con Gimnasia y Esgrima de Jujuy, en el Oeste, en un partido de trámite cerrado y condicionado por las inclemencias climáticas, a las que se sumaría una terna arbitral de mal desempeño y decisiones discutibles, para ambos conjuntos.

Con el regreso de Pablo Ferreira a la titularidad, en el círculo central, tras su paso por el fútbol serbio y el cambio táctico de Jonathan Berón desde el inicio, en lugar de Fabricio Sanguinetti, al banco, respecto del once que comenzara el juego en Mendoza, desde el pitazo inicial, Felipe Viola, árbitro del encuentro, revelaría sus intenciones de no pasar inadvertido en la inclemente noche del Nuevo Francisco Urbano: antes del minuto de juego, allá por los quince segundos (?), amonestaría a Berón por un "planchado" (algo que ya advertimos desde la fecha inicial, con su expulsión en Isidro Casanova, para un jugador que no le escapa al "roce" y es vehemente, pero juega al límite de la tarjeta, en muchas de sus intervenciones) y apenas cuatro minutos más tarde, el mismo cartón amarillo por otra entrada fuerte, en este caso para Hugo Soria, el volante central de la visita.

Sin emociones frente a los arcos, con el campeón de 2017, Milton Álvarez "custodiando" los tres palos de la valla Jujeña, en esa primera etapa, en que los protagonistas luchaban entre sí y compartían además una "batalla" perdida contra los elementos (el agua, el barro y la lluvia), apenas pudo contabilizarse un remate de Ivo Costantino desviado (en una cancha que invitaba a probar desde afuera y lo hicieron muy poco), tras una buena cesión de Mariano Bíttolo y en el arco de enfrente, una jugada clara de gol, malograda frente a Julio Salvá, por el mediocampista diestro del "Lobo" jujeño, Santiago Camacho.

En el complemento, sin Walter Otta en el banco local, expulsado por Felipe Viola, por dirigirse en términos descomedidos al cuarto árbitro, de acuerdo a la explicación que el mismo Viola le daría al entrenador del Gallo, cansado de que todas las pelotas "divididas" las cobrase en favor de la visita, Morón intentó sobreponerse a los "caprichos" de la naturaleza y avisó con un buen remate de Yair González, bien conjurado por Milton Álvarez.

Sobre los 18' del segundo tiempo, sobrevendría una doble jugada que podría haber modificado el rumbo del partido, más dentro de un trámite tan parejo y cerrado, primero con un cabezazo con destino irremediable de red, una vez más de Yair González, que sólo un arquero como Milton Álvarez podría contener y en la acción siguiente, mientras la pelota volvía al área visitante en forma de centro, Nicolás Dematei, un "abonado" al juego físico, siempre al filo del reglamento, forcejearía con Ivo Costantino, cayendo al piso los dos, para que Felipe Viola, sin dudarlo, marcase penal para Morón, en una jugada que sinceramente no pareció en absoluto infracción del "Vikingo", a quien tal vez le pasaron "factura" (al fin...) por tantos otros penales e infracciones disimuladas por infinidad de árbitros, en una cantidad incontable de partidos, con varias camisetas.

Expulsión "cantada" del propio Dematei, un par de minutos después, quien se lo quería "comer" al árbitro del encuentro, al igual que varios otros de sus compañeros, casi cinco minutos después, recién pudo finalmente ejecutarse el tiro desde los once metros, que con una carrera corta, de apenas un par de pasos, fiel a su estilo y abriendo el botín diestro para "llenarse" el empeine de pelota, Gastón González estrellaría el balón contra el poste zurdo de Álvarez, que adivinaría la intención, aunque sin llegar a intervenir, ante el remate a media altura y bien esquinado, pero que saldría despedido con potencia hacia el aérea grande, "atragantando" el grito de gol, bajo una lluvia incesante e impiadosa.

De allí y hasta el final, con un jugador más, durante alrededor de 25 minutos, Morón que aprovechó el mayor resto físico, ante un rival que tuvo que replegarse y prodigarse el doble, cuando las piernas ya "pesaban" para todos los protagonistas, mereció quedarse con la victoria, pero como en Mendoza, en las que generó no tuvo contundencia o se encontró con Milton Álvarez, a la postre, el más destacado de un encuentro deslucido por los condicionantes climatológicos.

Sin jugar bien, el equipo de Otta justificó llevarse algo más que un punto, frente a un rival amarrete, con una defensa sólida y uno de los mejores arqueros de la categoría.

Pero habrá que empezar a "meterla", porque la "tabla moral" de los merecimientos se extinguió hace ya mucho tiempo, junto con aquella gran revista deportiva, llamada "Sólo Fútbol".

El viernes por la tarde, en Carlos Casares, es una buena oportunidad para sacarse la "mufa" y amargar al "Sojero".

A afinar la puntería.


@elgallogustavo.



       📸: Deportivo Morón.


lunes, 24 de febrero de 2025

Paso en falso

Morón no "hizo pie" en Mendoza y una vez más, se volvió con las manos vacías, de una provincia hermosa para visitar, pero esquiva para jugar al fútbol.

Con el único antecedente de aquél triunfo en 2018, también con Walter Otta como técnico, frente a Independiente Rivadavia, con gol de Nicolás Ramírez, el Gallo no había podido ganar en todos los cotejos precedentes, en la provincia del buen sol y mejor vino, incluido el duelo semifinal por "Copa Argentina", edición 2017, frente a River Plate y en el "Malvinas Argentinas", casualmente con Julio Salvá en el arco del Gallito.

En los pleitos personales con Gimnasia y Esgrima, Morón jamás había podido derrotar al "Lobo" mendocino, con cuatro empates y tres derrotas, que ahora suman cuatro, tras el 0-1 del último domingo.

Repitiendo el once de inicio, que derrotara a Central Norte de Salta, en el Nuevo Francisco Urbano, pero con la vuelta de Jonathan Berón en el banco de los suplentes, tras cumplir la fecha de suspensión, por su expulsión en la primera fecha, frente a Almirante en Isidro Casanova, Morón "regaló" un tiempo, puesto que estuvo prácticamente "ausente" durante los primeros 45 minutos del cotejo ante Gimnasia y Esgrima, algo que aprovecharía el local para sacar la ventaja inicial, que a la postre la daría los tres puntos en juego, con demasiado poco.

En una primera mitad donde Morón se mostraría inconexo y errático, con el correr de los minutos, el "Lobo" mendocino sacaría provecho de la "ausencia sin aviso" de su rival, para manejar el trámite del partido y en base a centros cruzados, complicar a una defensa visitante que no se mostraría firme, sin presencia ni quite en el medio y escasa profundidad en ofensiva, a excepción de Yair González, el único "punzante" y presente en la calurosa noche de Mendoza.

Tras la casi convalidación de un "gol", que hubiese resultado escandaloso, luego de un tiro libre desde lejos, que se le "escurre" por debajo del cuerpo a Salvá y con reflejos, logra detener la pelota antes que siquiera se sitúe sobre la línea de gol, el juez asistente, que ya había omitido un off side evidente de un delantero local, correría rumbo al centro del campo para convalidar el gol que nunca fue, ni por confusión, hasta que el árbitro del partido, ante los reclamos enloquecidos de los jugadores y el banco Morón, se tomara su tiempo y decidiera no confirmarlo, en una acción que confirmara las sospechas siempre subyacentes en ese escenario, puesto que si no lo anuló en primera instancia, es porque no lo vio y se apoyó en su lamentable juez asistente, y de haber sido así, no habría razones para anularlo, unos minutos más tarde, a instancias vaya a saber de quién. O lo habría visto y "si pasaba, pasaba"?... En fin!...

Lo cierto es que, tan sólo un rato más tarde, a los 25' de la etapa inicial, un centro casi desde mitad de cancha, desde el sector derecho del ataque local, permitiría que Facundo Lencioni, de lo mejor exhibido por el local, se filtrara entre los centrales de Morón (en una acción muy similar al gol del empate de Almirante Brown, en el debut), para que de primera y con una gran definición, dejara sin chances a Salvá, impulsando el balón al fondo de la red, sobre el poste derecho, para el 1 a 0, hasta allí merecido de Gimnasia y Esgrima de Mendoza.

Con la diferencia en el "bolsillo", el "Lobo" cedería el trámite del partido y permitiría que Morón asuma el protagonismo, con un par de acciones de peligro, siempre en los pies de Yair González, la primera en una llegada a fondo, sobre la banda izquierda, definida con imprecisión frente al arquero y en la más clara del partido, "recortando" hacia el centro y luego de sacarse de encima a dos rivales, meter un zurdazo letal que tenía destino de red y merecía ser gol, por la excelente acción individual, pero el palo diestro del arco local, le negaría el empate a un Morón que por entonces, sólo por empuje e individuales como Yair González, no hubiese estado tan mal irse al descanso con el uno a uno, pese a un sofocón, en el agregado del primer tiempo, una vez más, con otro centro y un cabezazo de Diego Mondino, apenas sobre el travesaño.

Ya en el complemento, con Jonathan Berón en cancha, en lugar de un apático Fabricio Sanguinetti, el Gallo se mostraría más "picante" en ofensiva, aunque en esta oportunidad, Ivo Costantino no tendría un buen partido, bien absorbido por la marca de los centrales mendocinos.

En un trámite anodino, cortado y sin emociones, a la medida de la escasa diferencia local, Morón no sufriría en su área, pero tampoco generaría demasiado en la ultimos metros del local, hasta que los ingresos de Facundo Báez, Renzo Reynaga y Emiliano Franco le dieran otro "oxígeno" a la visita y en el cuarto de hora final encontrase las opciones más claras del complemento, como en aquél tiro de esquina desde la izquierda, que primera encontrase la cabeza de Franco y una notable reacción de Lautaro Petruchi, arquero de Gimnasia y en el rebote, una media vuelta del mismo Emiliano Franco, que se iría apenas ancha sobre el poste izquierdo.

El "pitazo" final de Álvaro Carranza, siempre de "dudoso" arbitraje, resultaría un premio a la efectividad del "Lobo" mendocino, que dentro de un trámite pobre y anodino, supo usufructuar su tiempo (el primero) y convertir una de las tres o cuatro ocasiones que generara al cabo de los 90', a la inversa de Morón, que a igual cantidad de ocasiones de gol, no pudo concretar ninguna, en los pocos lapsos en que pudo imponer su juego al de su rival.

Mendoza, hermoso destino argentino para veranear, pero no para jugar al fútbol profesional.

El Gallo, nuevamente no "hizo pie" en la "tierra del sol y el buen vino" y una vez más, se volvió al Oeste con la manos vacías.

A aprender de los errores y las enseñanzas de la derrota, para recibir a los Jujeños, la próxima semana.

En Mendoza, Morón no pudo con la "historia". Aunque tampoco colaboró su flojo desempeño.

Un paso en falso.


@elgallogustavo.



       📸: Deportivo Morón.




lunes, 17 de febrero de 2025

"Bienvenidos al tren"...

En el regreso oficial de Walter Otta, al Nuevo Francisco Urbano, nuevamente a cargo del banco del Gallo, Morón consiguió una justificada, laboriosa y convincente victoria, la primera del campeonato, frente a un duro Central Norte de Salta, por la segunda fecha del "extra large" torneo de la Primera Nacional.

Ratificando los alentadores indicadores de la jornada inicial, en el empate a uno, con "sabor a poco", frente a Almirante Brown en Isidro Casanova, el Morón de Otta justificó el triunfo en la etapa complementaria, luego de un "trabajoso" y parejo primer tiempo (a la inversa de lo ocurrido hace una semana, en el "Fragata Presidente Sarmiento", donde la mejor versión del Gallo se viese en la etapa inicial), confirmando la idea de juego que el cuerpo técnico pretende de este equipo, pero además, agregándole un "componente" necesario e inexistente en la pobre temporada 2024: el desequilibrio individual, sumado al buen manejo del balón y las interesantes "sociedades" colectivas, que permitieran a Morón, casi en el epílogo de la primera mitad, conseguir "destrabar" y empezar a ganar un partido parejo y disputado, frente a un duro Central Norte de Salta, merced a la jerarquía individual de sus protagonistas.

Con los ingresos de Franco Lorenzón, el autor del gol el Casanova, por el lesionado Matías Cortave, del retornado Santiago Kubiszyn por Matías Ballini (también con alguna "nana" muscular, propia de estos primeros partidos) y el uruguayo Fabricio Sanguinetti en lugar del suspendido Jonathan Berón (expulsado ante Almirante), Morón no vio resentirse su fisonomía de equipo, dominando el balón y prevaleciendo en las acciones, ante un aguerrido y batallador Central Norte, un "Cuervo" salteño con Emmanuel Giménez como "estandarte" en su mediocampo, tan vigente como aquél campeón 2017 con la casaca del Gallito.

Dentro de una primera etapa sin emociones, ni sobresaltos para Julio Salvá, Morón hilvanaría las mejores opciones, sin demasiada profundidad, hasta que a los 39' de la etapa de inicio, Fabricio Sanguinetti desbordara por la banda izquierda y con un buen centro, a media altura y al segundo palo, permitiese la llegada goleadora de Yair González, a quien el Nuevo Francisco Urbano parece sentarle bien y en especial, en el arco que da espaldas a la parcialidad local, para empujarla al gol y poner arriba a Morón, cuando el trámite del partido se había tornado tan parejo como complejo.

Ya en el complemento, con la tranquilidad de la diferencia parcial, Morón cedió por momentos la tenencia del balón, para que la necesidad de la visita le abriera espacios al contragolpe letal, con Mariano Bíttolo, capitán y cada partido más preponderante para el conjunto, bien acompañado por "los González", el mencionado Yair y Gastón, la presencia siempre inquietante de un Costantino que obliga y desgasta a sus rivales, más el "picante" y la velocidad de Sanguinetti.

Como contrapartida, Central Norte recién a los 35' del complemento arrimaría algo de peligro, a una sólida defensa local, con laterales seguros en la marca y dispuestos siempre a sumarse en ataque por sorpresa (con un mejor partido de Juan Manuel Cabrera, por derecha, a la inversa de lo sucedido en Casanova, con un mejor rendimiento de Joaquín Livera por la banda opuesta) y dos zagueros sin fisuras, efectivos tanto de arriba como de abajo, con un rendidor Lorenzón y un buen partido de Nahuel Zárate, más la tranquilidad que genera Julio Salvá en el arco, de escaso trabajo en la calurosa tarde del Oeste.

Con el paso de los minutos, y pese a que la visita podía manejar la pelota, pero no generar peligro, el resultado "corto" imponía el "refresco" de protagonistas desde el banco de los suplentes, para reemplazar a jugadores progresivamente extenuados como Bíttolo, Yair y Gastón González, Costantino y Sanguinetti, aciertos tácticos del cuerpo técnico, visto los rendimientos determinantes para el resultado final del encuentro, de Thiago Lauro, Emiliano Franco, los debutantes Renzo Reynaga y Facundo Báez, más el regreso de Franco Disanto, todos recambios oportunos y decisivos.

Salvo un remate desde afuera de Santiago Rinaudo, el "7" de la visita, Central Norte no conseguiría transformar sus ganas en acciones de riesgo frente al arco de Salvá, mientras cada contragolpe comenzaba a desmoronar las últimas defensas salteñas, como en aquella jugada individual de Reynaga, que tras eliminar con un "caño" a su marcador, rematase con violencia al palo diestro de Alan Gonzalez, el arquero del "Cuervo", evitando con una gran atajada, lo que hubiese significado un auténtico golazo, para una gran presentación del ex Estudiantes de Río Cuarto.

Cuando el partido parecía extinguirse con la ventaja mínima para el Gallo, el pibe de Argentinos Juniors, Facundo Báez, armaría un auténtico "jugadón", desde la banda izquierda del ataque, con un hermoso regate y "recorte" hacia el centro, "bicicleta" incluida, para buscar el espacio y rematar al arco, de cuyo rebote Emiliano Franco, en posición de centrodelantero, habría de capturarlo para impulsar el balón y definir el pleito, en el primer minuto de tiempo agregado, por un correcto arbitraje de Lucas Cavallero (en su "primera vez" con el Gallito).

Y hasta hubo tiempo para alguna contra más, hasta que el pitazo final sentenció la suerte de unos y otros, desatando la algarabía de la multitud de Morón, "rompiéndose" la palmas de las manos en los aplausos, en dirección al campo de juego, pero con la mirada y el corazón puestos en el banco de los suplentes.

Ganó Morón, su primer partido en el torneo, en el regreso oficial de Walter Otta al Nuevo Francisco Urbano, una vez más, como técnico del Gallo.

Y la ilusión, cada semana, se confirma y consolida un poquito más.

Hay cuerpo técnico, hay equipo y sobra hinchada. 

"Bienvenidos al tren", de una esperanza, llamada Deportivo Morón.


@elgallogustavo.



       📸: Eduardo Fabián Acuña.


lunes, 10 de febrero de 2025

"Punto" de partida

Auspicioso y prometedor debut del Gallo en la temporada 2025, tras la enorme decepción de la campaña pasada.

En el esperado regreso oficial de Walter Nicolás Otta y su cuerpo técnico, luego de casi siete años de melancólica y añorada ausencia en el banco de los suplentes, Morón se llevó un punto con "sabor a poco" de su "clásica" visita a Isidro Casanova, en una primera fecha "heavy", para poner a prueba un equipo "nuevo" casi por completo.

En efecto, del once inicial, sólo Gastón González "sobrevivió" al "apocalipsis" futbolero de un magro 2024 y sin embargo, el Gallo mostró un funcionamiento que ilusiona, con las previsiones lógicas de un debut absoluto, en especial durante la primera etapa, donde marcara la diferencia mínima en el resultado, que desde lo colectivo e individual en muchos de sus nuevos protagonistas, implicaría una ventaja más amplia, frente a un Almirante de Fabián Nardozza, "reducido" a la mínima expresión por la visita y frente a su gente.

Con el retorno de Julio Salvá, en el arco, una línea de fondo totalmente remozada, con Juan Manuel Cabrera como lateral diestro, la vuelta de Matías Cortave y Nahuel Zárate en la zaga, más Joaquín Livera por izquierda; el referido Gastón González sobre la banda diestra, Matías Ballini en el círculo central y Mariano Bíttolo en rol de interno zurdo, sumados a Yair González un poco más adelantado e Ivo Costantino por el centro y Jonathan Berón "obligando" por izquierda, en la ofensiva de Morón, el equipo de Otta rápidamente se impondría en el trámite por mejor manejo de la pelota y juego asociado, mientras el local apostaba a sus individualidades de regreso, como el "Gurí" Diego García en la creación y los centros y el "Pomelo" Santiago Vera en la definición, precisamente la "dupla" que "rescataría" el punto para "La Fragata", en el segundo tiempo.

A los 19 minutos de la etapa inicial, una lesión muscular dejaría prematuramente al Gallo, sin un experimentado en la zaga, como Matías Cortave, ingresando Franco Lorenzón en su reemplazo, un joven marcador central diestro a préstamo de San Lorenzo, que supo tenerlo Walter Otta en Estudiantes de Caseros y en la pasada temporada se destacara en Deportivo Merlo, en la Primera "B" Metropolitana.

Sin demasiadas acciones de riesgo frente a los arcos, Morón tenía mejor manejo del balón y de a poco, comenzaría a "desnudar" las flaquezas defensivas de Almirante, con dos delanteros de características diferentes, pero que obligaban por igual a la defensa local, con buenas presentaciones de Costantino y Berón, bien asistidos por la "sociedad de los González" (Gastón y Yair por derecha) y los buenos encuentros de Livera y Bíttolo por izquierda, este último siempre dando indicaciones y ordenando a sus compañeros dentro del campo de juego.

A los 25' de la etapa inicial, de un tiro de esquina de Livera (el nuevo "dueño" de las "pelotas paradas") desde la izquierda, sobre el segundo palo, Franco Lorenzón se anticiparía con la punta del botín, a su marcador, para silenciar a todo Casanova, con una ventaja que el Gallo merecía, no tanto por lo generado frente al arco contrario, pero sí por lo gestado en todas sus línea, muy superior a un Almirante confundido e impotente.

Incluso, el mismo Joaquín Livera pudo ampliar la diferencia, diez minutos más tarde, con un buen remate desde afuera, que obligara a una mejor reacción del "Mono" Ramiro Martínez, el buen arquero "Mirasol", en dos tiempos.

Ya en el complemento, con otro de los "repetidos" de 2024, Thiago Lauro en reemplazo de Ballini, de correcto partido, Morón apostó a retroceder unos metros y permitir que la necesidad del local le permitiese "liquidarlo" de contra, pero la realidad es que nunca pudo hilvanar un contragolpe capaz de resolver el pleito y mientras mermaban sus reservas físicas y futbolísticas, se "agrandaba" un Almirante que llegaría al empate por imperio de las ganas y no de un mejor juego asociado, más allá del encuentro inconveniente de aquellos dos que no deben "congeniar", porque de la contrario el rival "paga" siempre las consecuencias: centro desde la derecha del "Gurí" García y "Pomelo" Vera que aprovecha la "espalda" de Nahuel Zárate (algo a tener en cuenta y corregir), para poner el 1 a 1, a los 17' del complemento, en casi la única acción colectiva y de riesgo del local, en todo el partido.

De los ingresos posteriores, el uruguayo Fabricio Sanguinetti aportaría "picante" y velocidad a una ofensiva de Morón, ya sin "combustible" (también debutaría Emiliano Franco y regresaría Santiago Kubiszyn) con Costantino (de buen partido) agotado y sin Berón (otro punto alto) en cancha, expulsado por un roce innecesario con Natan Acosta (también con roja, pero en su caso directa), algo que también deberá revisar el joven valor venido de Vélez (y al que Otta también conoce de Caseros), porque va a todas y obliga, pero en ese roce al que no le escapa, por "guapo" y también hábil, se puede "comer" una expulsión evitable, por doble amonestación, como la sancionada por Juan Pafundi, árbitro del cotejo, de muy buena labor.

Empate final a uno, que puede resultar "justo", por una primera etapa favorable a Morón y el complemento a Brown, pero sin embargo, en el "desagregado" fino de cada etapa, lo del Gallo fue mucho mejor que lo de su rival, hasta que se fuera quedando sin "piernas" en el segundo tiempo, para poder sostener ese ritmo y de esa manera, permitir que el local equilibre las acciones con voluntad, arribando a un punto que dejaría más contentos a los "dueños de casa", que a los visitantes.

En el caso del equipo de Walter Otta, lo que resulta auspicioso y prometedor fue su funcionamiento colectivo y varios de sus rendimientos individuales, en un debut absoluto, frente a un rival clásico y en un reducto "chivo".

Punto de partida. Ilusiones renovadas. Parece haber con qué.


@elgallogustavo.



        📸: Eduardo Fabián Acuña.

jueves, 30 de enero de 2025

El hijo del "Burru"

El hijo de un campeón del mundo, es nuevo refuerzo del Gallo.

En efecto, Mauro Antonio Burruchaga, hijo de Jorge Luis, campeón del mundo en México '86 y autor del tercer y definitivo gol, para el triunfo 3 a 2 frente a Alemania, en el "Estadio Azteca", tras una corrida inolvidable, a poco del final, venía entrenando a prueba con el plantel de Walter Otta (incluso jugó en todos los amistosos), conformó y firmó su contrato a préstamo, hasta diciembre de 2025.

Nacido el 27 de junio de 1998 (26 años), en la Ciudad de Buenos Aires, Mauro Burruchaga, hermano mayor de Román, tenista de 22 años y de gran proyección en el circuito profesional de la ATP, hizo todas las inferiores en River Plate, debutando en Reserva en octubre de 2015, compartiendo equipo con Nahuel Gallardo (hijo de Marcelo) y Gianluca Simeone (hijo del "Cholo").

Pese a destacarse en Tercera, jugando la mayoría de los partidos como titular, Mauro Burruchaga no llegaría a debutar por torneos oficiales en River, más allá de haber jugado unos minutos, durante un amistoso frente a la Universidad de Chile, en el vecino país trasandino, la noche del 24 de marzo de 2018.

Sin lugar en el primer equipo del "Millonario", Mauro Burruchaga (también nieto de Néstor Raúl "Pipo" Rossi, gloria riverplatense y de la selección argentina), el 17 de agosto de 2018, con 21 años, emigra por dos temporadas al Chievo Verona de la Serie "A" italiana, ya como agente libre, al no haber firmado contrato con el club de Núñez, siendo convocado 25 veces al banco de los suplentes, hasta su debut oficial, el 5 de diciembre de 2018, en la derrota del Chievo 2 a 1 frente a Cagliari, por Copa de Italia, disputando 57 minutos.

En la campaña siguiente, la 2019/2020, con el Chievo Verona en la Serie "B", Mauro Burruchaga no registra minutos en cancha, regresando al continente, pero no a la Argentina, sino a Uruguay, más precisamente al Deportivo Maldonado, el 23 de enero de 2020.

Sin embargo, el hijo de "Burru" tampoco consigue continuidad en la primera división del fútbol uruguayo, con apenas tres presencias en el conjunto de Maldonado, sin finalmente ingresar.

Ante ello, el 21 de abril de 2021 se "muda" a Albion FC, de la segunda división de Uruguay, interviniendo en diez partidos, tres de ellos como titular, con otras 15 convocatorias entre los relevos, además de sumar 287 minutos de juego, ser amonestado en una ocasión y convertir su primer y hasta la fecha, único gol oficial, el 22 de julio de 2021, en el triunfo 2 a 0 de Albion, en su visita a Danubio, sellando el resultado a los 27' del complemento.

En la temporada siguiente, la 2022, con Albion en primera división, Mauro Burruchaga apenas toma parte en tres cotejos, todos viniendo desde el banco, con otras siete convocatorias como relevo y 21 minutos efectivos en cancha.

El 4 de febrero de 2023, regresa al país, para vestir la camiseta que viera "nacer" futbolísticamente a su papá, a principios de los 80', es decir, Arsenal de Sarandí, por entonces en la Liga Profesional, disputando sus primeros seis encuentros oficiales en el fútbol argentino, todos llegando desde el banco, con otras 14 presencias entre los relevos, 42 minutos de juego y una tarjeta amarilla.

En nuestro medio, Burruchaga debutaría con el conjunto del "Viaducto", el 20 de octubre de 2023, frente a Talleres de Cordoba con Darío Espínola como técnico, ingresando a los 34' del segundo tiempo, precisamente en el encuentro que determinaría el descenso de Arsenal a la Primera Nacional.

En definitiva, Mauro Antonio Burruchaga (26 años), mediocampista central zurdo, que también puede desempeñarse como interno por izquierda, que se hallaba a prueba en el plantel de Walter Otta y que en la fecha se convirtió en nuevo refuerzo del Gallo, totaliza 20 partidos oficiales (14 en el exterior y seis en nuestro país), con un gol convertido como profesional.

Llegó el hijo del "Burru" (que seguramente procurará escribir su propia historia).


@elgallogustavo.