miércoles, 24 de mayo de 2017

El Gallo y el “Guapo” no se sacaron ventajas, a seis fechas del final

A contramano de la tabla, que marca una diferencia sideral de diecisiete puntos entre el líder, Deportivo Morón, y el undécimo en las posiciones (y por el momento, fuera de la zona de clasificación al Reducido), Barracas Central, las diferencias reales entre uno y otro, dentro de las cancha fueron mínimas, por lo que el empate final en uno, entre el Gallo y el “Guapo” refleja la paridad existente en la noche del Nuevo Francisco Urbano, por la 32° fecha del torneo de la Primera “B”, temporada 2016/17.

En efecto, si bien el “Camionero” evidenciara un andar irregular durante toda la temporada, por nombres propios y presupuesto, se sabía de antemano que no iba a resultarle un rival sencillo el equipo de Walter Otta, cosa que habría de ponerse de manifiesto apenas iniciado el cotejo, con una visita plantada en terreno del Gallito y dispuesta a jugarle de igual a igual al cómodo líder del campeonato.

Durante esos primeros minutos, Barracas ejercería el control del balón y el predominio del terreno de juego, ante un Morón errático e inconexo, que justificaría la ventaja parcial del “Barranqueño”, cuando a los ’17 del primer tiempo, el goleador del categoría, Juan Martín, recibiera por izquierda una precisa asistencia de Matías Sproat y con una certera volea de derecha, dejara sin reacción posible a Milton Alvarez, para colocar el sorpresivo uno a cero a favor del equipo de Alejandro Milano.

Tras el cimbronazo de la desventaja inicial, algo que no le ocurría al elenco de Walter Otta, desde hace un buen tiempo a esta parte, el Gallo intentaría reencontrarse con su fútbol y el protagonismo inclaudicable que lo distinguiera en todo el campeonato, a partir de la generación de juego de Rodrigo Díaz y Gerardo Martínez, en procura de encontrarse con Damián Akerman y Nicolás Ramírez, en ofensiva, algo que ocurriese “a cuenta gotas” al cabo de toda la etapa inicial.

Ya sin Emmanuel Giménez, quien debiera abandonar el campo de juego, a los ’34 del primer tiempo con una molestia muscular, y con Matías Pardo en su reemplazo, las necesidades del Gallo lo llevaría a pararse unos metros más adelante, lo que obligaría a la visita a replegar líneas y a apostar a una contra que jamás terminaría de cristalizarse.

Con el líder del torneo lanzado con decisión en búsqueda del empate, a los ’15 del segundo tiempo, una excelente combinación a un toque, entre Rodrigo Díaz y Damián Akerman, terminaría con el “Rengo” cara a cara con Elías Gómez y, cuando el “siete bravo” de Morón se disponía a rematar, resultase derribado con clara infracción en el área, que Ignacio Lupani sancionaría con penal y Damián Akerman cambiara por gol, para la festejada y merecida igualdad en uno.

A partir de allí, y con los ingresos de Javier Rossi por Akerman y más tarde, de Leandro Guzmán en lugar de Nicolás Ramírez, el Deportivo Morón acorralaría a la visita contra su arco, generándole algunas acciones de peligro, tanto es así que, si se hubiese tratado de un match de boxeo, el Gallo habría de ir ganando el pleito en las tarjetas, en fallo dividido y por diferencia mínima.

Quizá las más clara para Morón, se registraría a diez del final del encuentro, cuando de un preciso centro de Gerardo Martínez, el “Bicho” Javier Rossi se elevara más allá de todos los defensores, aunque su cabezazo forzado se iría muy cerca del travesaño de Elías Gómez.

Como contrapartida, el Gallo que contó con las ocasiones para ganarlo, también pudo perderlo y sobre la hora, cuando a los ’45 exactos del segundo tiempo, César Carranza se filtrara entre los centrales locales y tras encarar a Milton Alvarez, la valla menos vencida del torneo generara el quite más trascendente de la noche, rechazando con sus pies lo que hubiese significado el segundo de Barracas Central, ya en el tiempo agregado al reglamentario.

Con el pitazo final de Lupani, el Deportivo Morón se alzaría con un punto importante, ante un rival rico en individualidades y nombres propios, partido en cuyo desarrollo y al cabo de los ’90 de juego, bien podría haberse transformado en una victoria, aunque también podría haber finalizado en derrota, de no mediar los reflejos de ese enorme arquero que tiene el Gallito, Milton Alvarez, que llamado a intervenir pocas veces en el complemento, fuera capaz de reaccionar con acierto, casi en la última bola del encuentro, para ahogarle el grito a Carranza.

A falta de seis fechas para el cierre del torneo, el Deportivo Morón comienza a pensar en Fénix, a quien deberá enfrentar el próximo sábado, desde las 13:05, en el “Estadio Guillermo Laza” de Deportivo Riestra.

A seis pasos del sueño, el Deportivo Morón se desembarazó de un rival “chivo” y con ocho puntos de ventaja sobre su escolta, Atlanta (quien aún debe quedar libre), mantiene una diferencia apreciable respecto del “Bohemio”.


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                                      Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

domingo, 14 de mayo de 2017

El “tren de la alegría”

En la tarde de sábado de Villa Lynch, el Deportivo Morón consiguió un triunfo vital, en su visita a la UAI Urquiza, con el gol de Gerardo Martínez, de cabeza, a los ’43 del primer tiempo, para sacar provecho de la derrota a primera hora, de Almirante Brown y sacar aún más ventaja respecto de su nuevo escolta, Atlanta, distante diez unidades de un Gallo que se ilusiona con el ascenso, a falta de siete jornadas para el cierre del torneo de la Primera “B”.

En efecto, el equipo de Walter Otta, que provenía de un empate con sabor a poco ante Villa San Carlos, donde mereciera mejor suerte, de no mediar la actuación sobresaliente de Pablo Bangardino,  el “uno” de los de Berisso, arribaba al “Monumental de Villa Lynch” con la premisa de volver a sumar de a tres, a sabiendas de la derrota a primera hora de Almirante Brown, que le permitiría sacar diez de ventaja, respecto del segundo, a falta de 21 puntos en juego, habiendo ya quedado libre, a diferencia del “Bohemio”, su nuevo y único escolta, que aún debe cumplir con la obligación de la jornada de descanso.

Durante los primeros minutos, la UAI Urquiza se adaptaría mejor a las dimensiones reducidas de su campo de juego, monopolizando el uso del balón en el mediocampo, aunque sin generar peligro real al arco de Milton Alvarez, hasta que promediando la misma y a partir de los encuentros ofensivos, entre Gerardo Martínez, Matías Pardo y Leandro Guzmán, el Gallito se apoderara de la pelota y a partir de ella, de las situaciones de riesgo, hasta que a los ’43 de la etapa inicial y precisamente a través de los tres protagonistas referenciados, Matías Pardo encarara imparable rumbo al arco local, para luego habilitar al “Chaco” Guzmán por derecha, de cuyo centro preciso al punto penal, emergiera la figura de Gerardo Martínez, para con un cabezazo esquinado contra el poste derecho de Pietrobono, abriera la cuenta para el Deportivo Morón.

De regreso en el complemento, las urgencias del local, en procura del empate, implicarían que el “Furgonero” volviese a ejercer el dominio territorial y de la pelota, aunque esta vez con mayor presencia en el área del Gallo, en especial a partir del ingreso de Isaac Suárez, quien asistiría a Facundo Diz para preocupar a una defensa del único líder que siempre respondería con acierto, con puntos altos en toda la línea, aunque con actuaciones sobresalientes de Cristian Broggi y, fundamentalmente de Franco Racca, en su vuelta al equipo, tras purgar la fecha de suspensión por su expulsión ante Deportivo Español, en la fecha 29°.

Sin embargo, el Deportivo Morón también contaría con posibilidades clarísimas de ampliar el marcador, como el tiro de esquina casi olímpico de Gerardo Martínez, que en el rebote de Pietrobono a punto estaría de conectar Cristian Broggi, debajo del arco, o la corrida de Matías Pardo, la figura del encuentro, detenido con infracción para roja, a centímetros del área local, y de cuyo tiro libre por poco Gerardo no se anotara con un doblete.

O la peinada de Javier Rossi, tras otro córner del “diez” visitante, que la defensa de la UAI rechazase en la línea, o la pelota robada por el propio “Pichín” que antes de ser detenido nuevamente con falta, la empujara como pudiese rumbo al arco de la UAI Urquiza, y que fuese desviado apenas en su derrotero rumbo a la red, por el arquero local, aunque fuera de los límites de su área, lo que hubiese determinado la expulsión de Ignacio Pietrobono, acción pasada por alto por Lucas Di Bastiano, árbitro del encuentro, de flojo desempeño en las fundamentales.

Pero como suele ocurrir con el Gallo, los corazones moronenses deberían sufrir hasta el descuento, por una victoria trabajada y obtenida con absoluta justicia, debido al remate cruzado del interesante enganche local, Sebastián Contreras, que pasase apenas ancho sobre el palo más lejano de Milton Alvarez, que pareció “empujarla” con la vista hacia afuera de los límites de su arco, con la “ayuda” de la comitiva visitante en Villa Lynch y de los miles de hinchas de Morón que lo siguieron y padecieron por televisión.

Sin más tiempo por jugar, el Deportivo Morón se alzaría con tres puntos fundamentales en su búsqueda de la ilusión tantas veces postergada, pellizcándose una y otra vez, ante una  realidad tan contundente en rendimiento y números, como feliz, que lo encuentra líder absoluto con diez de ventaja sobre su inmediato perseguidor, a falta de siete cotejos para la concreción del sueño más soñado en los últimos 27 años.


En la casa del “Furgonero”, el Gallo se subió al “tren de la alegría”.


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                                      Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

jueves, 11 de mayo de 2017

Cuando no se puede ganar, no se debe perder

Por la 30° fecha del torneo de la Primera “B”, el Gallo no pudo pasar del empate frente a Villa San Carlos, lo que aún le permite mantener una significativa diferencia de ocho puntos, respecto de su más inmediato perseguidor, el nuevo y único escolta, Almirante Brown.

Desde el comienzo del cotejo, el Deportivo Morón intentó por todos los caminos posibles, doblegar a un Villa San Carlos ordenado y necesitado de puntos, para escaparle a la zona baja de la lucha por el descenso.

Así las cosas y pese al protagonismo que asumiría el equipo de Walter Otta, la visita, dirigida por Facundo Besada, habría de plantear un partido cerrado y jugado en escasos metros del campo de juego, abroquelándose con acierto y orden táctico en dos líneas de cuatro, que dificultarían la habitual circulación del balón del Deportivo Morón, en una ofensiva que debió debatirse con la férrea marca de los última línea de los Berisso.

Tanto es así que, pese al dominio territorial y del balón ejercido por el Gallo, solamente habría de generar una jugada manifiesta de gol, tras un par de amagues en el área de Damián Akerman, para sacarse de encima la marcación escalonada de la visita y tras lograrlo, generar la primera gran atajada de Pablo Bangardino, el arquero de San Carlos, a la postre la figura destacada y determinante para que el Deportivo Morón no pudiese alzarse con los tres puntos en juego.

Ya en el segundo tiempo, Walter Otta (quien precisamente frente a la “Viila” de Berisso, habría de cumplir 50 partidos en la dirección técnica del Deportivo Morón), procuraría mayor presencia ofensiva, con los ingresos de Matías Pardo, Javier Rossi y Leandro Guzmán, aunque los mismos no redundarían en el efecto esperado en la última línea de San Carlos, quienes llegaron al Oeste en procura de un punto y habrían de conseguirlo.

Con el paso de los minutos, el once de Otta justificaría la victoria, pero Pablo Bangardino, la figura del encuentro, le ahogaría el desnivel al “Rengo” Rodrígo Díaz, tras un tiro libre desde el sector derecho de la defensa visitante, y en otra jugada muy polémica, Pablo Giménez, árbitro del encuentro, pasaría por alto un claro penal a favor del Deportivo Morón, por una mano grosera de la defensa de Villa San Carlos.

Ante el pitazo final de Giménez, el Gallo resignaría dos puntos que, en el balance general del partido y sus merecimientos, debieron quedar en poder del Gallo, pero por la excelente tarea de Bangardino, golero visitante y la falta de claridad de Morón en ofensiva, habrían de repartir puntos con un Villa San Carlos, cuyo mérito mayor fuera cerrarse en su extrema defensa y contrarrestar todo intento ofensivo de un Morón sin puntería, en la noche del Nuevo Francisco Urbano, pero que sin embargo merecería mejor fortuna en el desarrollo de los ’90 de juego.

A ocho de distancia de Almirante Brown, y a falta de ocho partidos para el final del camino, el Deportivo Morón necesita sumar de a tres en Villa Lynch, frente a la UAI Urquiza, el próximo sábado desde las 14, para mantener su situación de privilegio y acercarse un pasito más, al sueño grande de un anhelo postergado desde hace 27 años.

Cuando no se puede ganar, no se debe perder, y esa es una premisa que este conjunto de Walter Otta ha internalizado para bien, con prescindencia de los merecimientos y las necesidades.

Sin desesperación ni ansiedades, el Gallo agota sus últimos desafíos, a sabiendas que solamente depende de sí, y que un punto suma, cuando al final del camino la recompensa es grande.


A ocho del final y con ocho de distancia, el Gallo es líder y administra su ventaja, en procura de ese sueño que desvela y mantiene en vilo a todo el Oeste, en un insomnio “dulce” con sabor a ilusión intacta.


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                                      Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

domingo, 7 de mayo de 2017

9 x 9: A 9 pasos del sueño y a 9 de distancia

Este último sábado, apenas transcurrido el mediodía, el Deportivo Morón afrontaba un viaje riesgoso, tal vez, de los de mayor complejidad en la previa, por la categoría de su rival y su racha positiva de seis encuentros, además de los antecedentes de un oponente siempre difícil, en un reducto históricamente esquivo para el Gallo.

Así las cosas, por la 29° fecha del torneo de la Primera “B”, el equipo de Walter Nicolás Otta debía revalidar sus credenciales de único líder del certamen, con la chance adicional y cierta de estirar la ventaja a nueve puntos, sobre su escolta, Defensores de Belgrano, visitando en el “Estadio España”, a un Deportivo Español que, duro y bien trabajado tácticamente como todo conjunto de Eduardo Pizzo, venía de cosechar nada menos que 16 de los últimos 18 puntos disputados.

Con todos estos antecedentes, el local se apoderaría del control del balón y el terreno, ni bien iniciado el cotejo, generando la primera zozobra sobre el arco de Milton Alvarez, apenas a los cuatro minutos de juego, a partir de un cabezazo mal definido por Cristian Amarilla, el “once” local, tras un tiro de esquina enviado desde la derecha del ataque de Morón.

Sin embargo, con el paso de esos primeros minutos, el líder del campeonato se asentaría mejor en terreno “Gallego”, para pasar a dominar las acciones y con ellas, las mejores opciones de riesgo, primero con un tiro libre apenas ancho de Emmanuel Giménez y más tarde, con un remate formidable de Rodrigo Díaz que, en su espiral descendente sobre el arco, a poco estuvo de “colarse” entre el esfuerzo del arquero y el travesaño.

Más tarde, superada aquella primera media hora de buen juego y vocación ofensiva, de ambas partes, el partido se emparejaría en la zona media, sin preeminencia de ninguno ni situaciones frente a los arcos, hasta que a cuatro del final del primer tiempo, Milton Alvarez comenzara a cimentar otra tarde como figura del Gallo, conteniendo una media vuelta en el área chica, del ex Morón, Federico Turienzo, que generaría una atajada fenomenal del “uno” del puntero del campeonato, y de cuyo rebote no supiera sacar provecho el hábil y escurridizo extremo izquierdo “españolista”, Cristian Amarilla.

Ya en el complemento, y con Nicolás Minici en cancha, por la lesión de Nicolás Martínez, a los cuatro minutos de reiniciado, un rechazo largo de Juan Gabriel Ferreira, desde el borde el área visitante, derivaría en un despeje de cabeza de la defensa de Español, para que, acto seguido, el “Rengo” Díaz (nuevamente de gran partido, un peldaño por debajo de Alvarez en el podio imaginario de los mejores del Gallo en el mediodía del Bajo Flores), anticipara una pelota bárbara ante Leandro Lugarzo, el dos “Gallego”, y aprovechando la “cortina” generada por la presencia de Damián Akerman, extendiera el pase en profundidad más allá del goleador histórico, para habilitar de manera fantástica a Nicolás Ramírez, que ingresando desde la izquierda y hacia el centro del área, superara en velocidad a su marca y con un remate bajo y preciso, sobre el palo derecho de Cristian Correa, le diera el triunfo parcial a Morón.

Con la ventaja consumada, el equipo de Otta intentaría poner en práctica lo que mejor sabe: defenderse con la pelota y sin resignar el protagonismo ofensivo, para mantener a su rival lo más lejos posible de Alvarez, hasta que a los catorce del segundo período, un “encontronazo” de tantos, como suelen darse entre el delantero que, de espaldas al arco, pretende controlar una pelota que proviene de alto, y el defensor que de frente al balón, se lo lleva “puesto” utilizando incluso los brazos (de manera involuntaria, en el salto), determinara la polémica expulsión de Franco Racca, quien en consideración de Eduardo Gutiérrez, árbitro del encuentro, habría tenido la intención de aplicarle un codazo en la cabeza a Amarilla.

Con media hora por delante, el Deportivo Morón se abroquelaría bien en torno a su siempre segura defensa y, contra rápida mediante, intentar sorprender a su rival adelantado, en su necesidad de empatar el encuentro, lo que a punto estuviese de ocurrir, algunos minutos más tarde, cuando Cristian Correa, el arquero local, le sacara un remate desde afuera, otra vez a Rodrigo Díaz, que tenía destino inexorable de red.

Ya con Cristian Broggi en el terreno de juego, en lugar del autor del gol, Nicolás Ramírez, para cubrir el “hueco” de Racca y más tarde, el de Leandro Guzmán en reemplazo de Gerardo Martínez, para no cejar en el intento de sorprender de contra y cerrar el partido, el Deportivo Español sólo preocuparía al Gallo con remates desde afuera del área, algunos de ellos bien resueltos por Milton Alvarez y otros que se habrían de perder apenas anchos.

Sin “sufrirlo” demasiado en el trámite del encuentro y las situaciones frente a su arco, pero sí en la incertidumbre del resultado, por el jugador de menos, a falta de cinco para el final del partido, y en momentos que el “Chaco” Guzmán se aprontaba a iniciar una contra con “olor” a gol, el “dos” de Español, Leandro Lugarzo, habría de cruzarle cuerpo al volante diestro de Morón, para ganarse la roja del árbitro y terminar de emparejar las acciones y el “diez contra diez” dentro del campo.

Ya sí, con la tranquilidad del resultado a su favor y la igualdad de condiciones numéricas, el esfuerzo físico de los diez jugadores del Gallito en el “Estadio España”, vería cristalizarse con el pitazo final de Gutiérrez y la sumatoria de tres puntos fundamentales en su ilusión de 27 años, para alejarse a nueve puntos a Defensores de Belgrano, y de distanciarse a diez de Riestra, Atlanta, Platense y Almirante Brown, a falta de nueve partidos para el final del campeonato.

En definitiva, ante un rival de los más exigentes en la previa y en un reducto históricamente adverso, el Deportivo Morón reafirmaría las razones de su presente, ganando uno de esos partidos que marcan la diferencia entre el simple líder y el candidato a cosas importantes y consolidan horizontes de trascendencia.

A nueve pasos del objetivo anhelado, el Gallo sueña despierto y en grande. ¡Y está perfecto!.


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                                     Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

viernes, 28 de abril de 2017

Goleó, gustó y se alejó

Con un segundo tiempo de excelencia colectiva y un Rodrigo Díaz inspirado y determinante, el Deportivo Morón aplastó sin atenuantes a Excursionistas, en la noche de jueves del Nuevo Francisco Urbano, para golearlo por 5 a 0, y sacar una diferencia de seis unidades, respecto de Defensores de Belgrano, su más inmediato perseguidor, en la apertura de la fecha 28 del torneo de la Primera “B”, que lo mantiene al Gallo más líder que nunca, a fuerza de categoría individual y de conjunto, y una solidez que se acentúa partido tras partido, a falta de diez “finales” ´para el cierre de un campeonato que ilusiona y mantiene en vilo a todo el Oeste.

Luego de un puñado de minutos iniciales de desconcierto, donde la visita saliera al campo de juego con una actitud ofensiva insospechada, y generara alguna que otra preocupación en la extrema defensa del Gallito, a los ’25 del primer tiempo, una buena combinación entre Rodrigo Díaz y Damián Akerman, terminaría con una precisa habilitación del goleador histórico de Morón, para dejar cara a cara al “Rengo” con Nerón Iriarte, arquero de “Excursio”, que tras repeler con su cuerpo el remate inicial de Rodrigo Díaz, le permitiría a la figura excluyente del encuentro, volver a empujarla casi con su vientre, para adelantar en el marcador al líder del torneo y comenzar a destrabar un partido que había amanecido parejo y “chivo”.

Ya en el complemento, Walter Otta apostaría por el ingreso de Leandro Guzmán, en lugar de Gerardo Martínez, modificación táctica que resultaría vital para el desarrollo posterior de un segundo tiempo, donde el único puntero del campeonato se florearía ante su visita, con destellos de un fútbol colectivo de nivel superlativo y aportes individuales de excepción, como el referido Rodrigo Díaz que, a escasos tres minutos de reiniciado el cotejo, y luego de otra vistosa combinación con Damián Akerman, finalizara con el ingreso del “Rengo” por el vértice izquierdo del área de Excursionistas, para sacar un zurdazo letal y esquinado, sobre el palo zurdo y más lejano del arquero, para un dos a cero que minaría por completo las respuestas anímicas y futbolísticas del “Villero”, y agrandaría a un Deportivo Morón que jugaría con la lucidez y el aplomo de un equipo que sabe lo que quiere y se intuye cada partido más cerca del objetivo soñado.

Sobre los ’23 del segundo tiempo y a partir de otra jugada excepcional de un “Rengo” Díaz imparable, lujoso y letal, luego de desbordar sobre el lateral izquierdo, frenar para desairar a su atribulada marca y enganchar con infinita clase hacia adentro, ceder generosamente el balón a Cristian Lillo, solo y perfilado sobre la medialuna del área, para ensayar un zurdazo preciso y combado sobre el palo derecho de Iriarte, para adelantar 3 a 0 al Gallo y gritar su tercer gol en el torneo, nada menos que en el partido cien con la camiseta del Deportivo Morón.

Con la correcta expulsión de Daniel Caputo, “viejo” conocido del Gallito, por intentar desviar con su mano el remate goleador de Lillo, hallándose ya amonestado, el partido se transformaría lisa y llanamente en un deleite para los ojos de los hinchas locales, ávidos de más goles, triangulaciones y fútbol, deseo que la inspirada ofensiva del único líder de la Primera “B” habría de satisfacer, primero a los ’30, con una linda combinación entre el recién ingresado Matías Pardo y Damián Akerman, que permitiera que el ícono máximo de la historia futbolística del Gallo, “canjeara” por el cuarto tanto, ingresando por el carril zurdo, para el gol 153 del hombre “leyenda” del Deportivo Morón, el mismo que ha logrado agotar el glosario de adjetivos calificativos para referenciar la grandeza de un “monstruo” sagrado, con destino ineludible de “bronce”, aplauso y devoción eternas.

Y más tarde, sólo con cuatro minutos de diferencia, permitirse en la noche “mágica” de este jueves 27 de abril, el regreso con gol de Javier Rossi, luego de una gran habilitación por derecha de Leandro Guzmán, para que la primera pelota que tocara el recuperado “Bicho”, tuviese destino de red y de quinto gol del Gallo, para un lapidario 5 a 0, que exhibiría a las claras las diferencias de categoría entre uno y otro equipo.

Ganó Morón, goleó, gustó  y se alejó… Y el Oeste es pura ilusión, a falta de diez “finales” para desatar ese grito demorado, desde hace nada menos que 27 años.

A seis puntos de “Defe” y a diez encuentros de la gloria.


Partido tras partido, ahora a pensar en Deportivo Español, con tranquilidad, esperanza y convicción.


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                                     Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

martes, 18 de abril de 2017

De a uno también se suma

Deportivo Morón llegaba a Remedios de Escalada, con la premisa de sumar de a tres, ante el último de la tabla, para mantener la diferencia de cinco unidades que lo separaban de su más próximo perseguidor, como Defensores del Belgrano, antes que el ”Dragón” derrotara a San Telmo por dos a uno y recortara esa distancia a dos puntos, en el marco de la vigesimosexta fecha del torneo de la Primera “B”, temporada 2016/2017.

Sin embargo, el Gallo se toparía con un Talleres que le jugaría el partido de igual a igual y que, durante varios pasajes del cotejo, sería capaz de “robarle” el balón al líder del campeonato, principio ineludible para un Morón que se siente seguro con el dominio de la pelota y del terreno del juego y que, por el contrario, sufre los partidos cuando es el rival quien controla el medio campo y con él predomina las acciones.

Pese a ello, la fría noche del Sur del Gran Buenos Aires comenzaría de manera inmejorable para el equipo de Walter Otta, cuando a los ’11 del primer tiempo y tras una habilitación sensacional de ese enorme jugador de toda la cancha, llamado Nicolás Ramírez, Matías Pardo quedara cara a cara con Alejandro Granero, el arquero local, y lo venciera con un derechazo seco y a media altura, para adelantar en el marcador al único líder del torneo.

A pesar de la tempranera ventaja, el Gallo no podría hacer jamás pie en terreno “Tallarín”, perdiendo con el local la “madre de todas las batallas”, en la tenencia del balón, en el mediocampo y con ello, permitiría el adelantamiento paulatino del “Albirrojo” que, a los ’22 de la primera etapa y luego de un penal inexistente sancionado por Paulo Vigliano, Daniel “Trapito” Vega haría “justicia” con el desarrollo hasta ese momento, desviando su remate sobre el palo izquierdo de Milton Alvarez.

Aunque sólo siete minutos más tarde, y en consonancia con un Morón demasiado retrasado en el campo de juego y sin control del balón ni de las acciones, determinaría que el local, de tanto manejar la pelota en las inmediaciones del área visitante, Joan Gaona recibiera con bastante fortuna un desvío de un remate defectuoso de media distancia y, casi en el área chica, resolviera con calidad, eludiendo con un enganche hacia adentro el cierre desesperado de Emiliano Mayola, para definir con certeza, fuerte y abajo, sobre la base del palo izquierdo del arco de Alvarez.

Con el empate en uno, ya más ajustado a la realidad futbolística de uno y otro, Talleres y el Deportivo Morón se retirarían a los vestuarios, para regresar tiempo después sin cambios nominales ni de rendimiento, puesto que desde el inicio del complemento, el local profundizaría sus ansias de llevarse el encuentro, ante un Morón incapaz de defenderse con la pelota y generar el juego atildado y de conjunto al que nos tiene acostumbrados.

Con un enorme trabajo en la zaga de Franco Racca, la figura del Gallito, y un muy buen segundo tiempo de Rodrigo Díaz, a partir de su ingreso en lugar de Emmanuel Giménez, los de Otta intentarían llevarse los tres puntos para el Oeste, a partir de los ’20 del complemento, dominando por primera vez en el partido, pelota y territorio, provocando alguna llegada de peligro al arco de Granero, aunque sufriendo las contras locales, que generarían un par de buenas intervenciones del “uno” de Morón.

Con el pitazo final de un Paulo Vigliano de flojísimo desempeño, el Deportivo Morón se alzaría con un punto que en la previa, podría haber sabido a poco, dada la ubicación de uno y otro en la tabla de posiciones, pero que a la luz de los acontecimientos y el desarrollo efectivo de los ’90, deberá valorarse y mucho, teniendo en  cuenta que el Gallo no pudo imponer su juego en casi todo el cotejo y, pese a ello, supo sumar de a uno para conservar la ventaja de tres, antes de su fecha libre, en un partido que pudo ser triunfo, en los primeros ’15 y que, desde allí y hasta los ’20 del complemento, también pudo haberse convertido en una dura derrota.


Porque a veces, de a uno, también se suma.

@elgallogustavo.



                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

Akerman nos obliga a soñar

El Deportivo Morón ganó anoche la primera de sus últimas trece finales y alimentó la ilusión de sus hinchas al vencer 1 a 0 a Colegiales, por la fecha número 25 de la Primera B Metropolitana.
El sueño del regreso a la Primera B Nacional está tres puntos más cerca de ser realidad después de que el equipo de Walter Otta se quedara con la victoria en la fría noche del Nuevo Francisco Urbano, donde -una vez más- apareció el inmenso Damián Akerman para resolver un partido verdaderamente difícil para El Gallo.
No tuvo el líder de la ‘B’ la fluidez colectiva de otras jornadas, pero la jerarquía del máximo goleador histórico del club sirvió para que Morón estirara su buen momento y se alejara a cinco puntos de su inmediato perseguidor, Defensores de Belgrano.
El Dragón, Platense, Atlanta y compañía ya habían hecho su parte. Faltaba que El Gallo aprovechara los empates de sus rivales más cercanos en la tabla de posiciones para que la fecha fuera perfecta. Y así fue. Costó, porque nadie dijo que sería fácil.
El conjunto de Munro, a diferencia de otros equipos que visitan el imponente estadio de Morón, llegó al Oeste para intentar ser protagonista. Le robó la pelota al puntero en varios pasajes del partido y le impidió desarrollar el juego que lo llevó a estar en la cima del campeonato. De hecho, ‘Cole’ contó con alguna situación para marcar y logró irse al vestuario con un valioso empate parcial.
Pero el Morón de Otta tiene muchos argumentos para soñar con el ascenso, incluso en noches como las de ayer, cuando pocas cosas salen bien. Uno de ellos se llama Damián y se apellida Akerman. El ‘9’ apareció a media hora del final para decidir el asunto con su gol 152 en la institución: el centro de Guzmán fue tan perfecto como el cabezazo del delantero cordobés. Desde entonces, sólo hicieron falta dos grandes intervenciones de un clave Milton Alvarez para sostener el triunfo.
De esta manera, El Gallo alcanzó los 47 puntos, le sacó media decena al escolta y lucirá un par de semanas más el traje de puntero. Aunque restan doce finales (la próxima será ante el último del certamen, Talleres de Remedios de Escalada), parece hecho a medida.
Por: Nicolás De Marco, para @depmoronoficial

                                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón