martes, 18 de abril de 2017

De a uno también se suma

Deportivo Morón llegaba a Remedios de Escalada, con la premisa de sumar de a tres, ante el último de la tabla, para mantener la diferencia de cinco unidades que lo separaban de su más próximo perseguidor, como Defensores del Belgrano, antes que el ”Dragón” derrotara a San Telmo por dos a uno y recortara esa distancia a dos puntos, en el marco de la vigesimosexta fecha del torneo de la Primera “B”, temporada 2016/2017.

Sin embargo, el Gallo se toparía con un Talleres que le jugaría el partido de igual a igual y que, durante varios pasajes del cotejo, sería capaz de “robarle” el balón al líder del campeonato, principio ineludible para un Morón que se siente seguro con el dominio de la pelota y del terreno del juego y que, por el contrario, sufre los partidos cuando es el rival quien controla el medio campo y con él predomina las acciones.

Pese a ello, la fría noche del Sur del Gran Buenos Aires comenzaría de manera inmejorable para el equipo de Walter Otta, cuando a los ’11 del primer tiempo y tras una habilitación sensacional de ese enorme jugador de toda la cancha, llamado Nicolás Ramírez, Matías Pardo quedara cara a cara con Alejandro Granero, el arquero local, y lo venciera con un derechazo seco y a media altura, para adelantar en el marcador al único líder del torneo.

A pesar de la tempranera ventaja, el Gallo no podría hacer jamás pie en terreno “Tallarín”, perdiendo con el local la “madre de todas las batallas”, en la tenencia del balón, en el mediocampo y con ello, permitiría el adelantamiento paulatino del “Albirrojo” que, a los ’22 de la primera etapa y luego de un penal inexistente sancionado por Paulo Vigliano, Daniel “Trapito” Vega haría “justicia” con el desarrollo hasta ese momento, desviando su remate sobre el palo izquierdo de Milton Alvarez.

Aunque sólo siete minutos más tarde, y en consonancia con un Morón demasiado retrasado en el campo de juego y sin control del balón ni de las acciones, determinaría que el local, de tanto manejar la pelota en las inmediaciones del área visitante, Joan Gaona recibiera con bastante fortuna un desvío de un remate defectuoso de media distancia y, casi en el área chica, resolviera con calidad, eludiendo con un enganche hacia adentro el cierre desesperado de Emiliano Mayola, para definir con certeza, fuerte y abajo, sobre la base del palo izquierdo del arco de Alvarez.

Con el empate en uno, ya más ajustado a la realidad futbolística de uno y otro, Talleres y el Deportivo Morón se retirarían a los vestuarios, para regresar tiempo después sin cambios nominales ni de rendimiento, puesto que desde el inicio del complemento, el local profundizaría sus ansias de llevarse el encuentro, ante un Morón incapaz de defenderse con la pelota y generar el juego atildado y de conjunto al que nos tiene acostumbrados.

Con un enorme trabajo en la zaga de Franco Racca, la figura del Gallito, y un muy buen segundo tiempo de Rodrigo Díaz, a partir de su ingreso en lugar de Emmanuel Giménez, los de Otta intentarían llevarse los tres puntos para el Oeste, a partir de los ’20 del complemento, dominando por primera vez en el partido, pelota y territorio, provocando alguna llegada de peligro al arco de Granero, aunque sufriendo las contras locales, que generarían un par de buenas intervenciones del “uno” de Morón.

Con el pitazo final de un Paulo Vigliano de flojísimo desempeño, el Deportivo Morón se alzaría con un punto que en la previa, podría haber sabido a poco, dada la ubicación de uno y otro en la tabla de posiciones, pero que a la luz de los acontecimientos y el desarrollo efectivo de los ’90, deberá valorarse y mucho, teniendo en  cuenta que el Gallo no pudo imponer su juego en casi todo el cotejo y, pese a ello, supo sumar de a uno para conservar la ventaja de tres, antes de su fecha libre, en un partido que pudo ser triunfo, en los primeros ’15 y que, desde allí y hasta los ’20 del complemento, también pudo haberse convertido en una dura derrota.


Porque a veces, de a uno, también se suma.

@elgallogustavo.



                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

Akerman nos obliga a soñar

El Deportivo Morón ganó anoche la primera de sus últimas trece finales y alimentó la ilusión de sus hinchas al vencer 1 a 0 a Colegiales, por la fecha número 25 de la Primera B Metropolitana.
El sueño del regreso a la Primera B Nacional está tres puntos más cerca de ser realidad después de que el equipo de Walter Otta se quedara con la victoria en la fría noche del Nuevo Francisco Urbano, donde -una vez más- apareció el inmenso Damián Akerman para resolver un partido verdaderamente difícil para El Gallo.
No tuvo el líder de la ‘B’ la fluidez colectiva de otras jornadas, pero la jerarquía del máximo goleador histórico del club sirvió para que Morón estirara su buen momento y se alejara a cinco puntos de su inmediato perseguidor, Defensores de Belgrano.
El Dragón, Platense, Atlanta y compañía ya habían hecho su parte. Faltaba que El Gallo aprovechara los empates de sus rivales más cercanos en la tabla de posiciones para que la fecha fuera perfecta. Y así fue. Costó, porque nadie dijo que sería fácil.
El conjunto de Munro, a diferencia de otros equipos que visitan el imponente estadio de Morón, llegó al Oeste para intentar ser protagonista. Le robó la pelota al puntero en varios pasajes del partido y le impidió desarrollar el juego que lo llevó a estar en la cima del campeonato. De hecho, ‘Cole’ contó con alguna situación para marcar y logró irse al vestuario con un valioso empate parcial.
Pero el Morón de Otta tiene muchos argumentos para soñar con el ascenso, incluso en noches como las de ayer, cuando pocas cosas salen bien. Uno de ellos se llama Damián y se apellida Akerman. El ‘9’ apareció a media hora del final para decidir el asunto con su gol 152 en la institución: el centro de Guzmán fue tan perfecto como el cabezazo del delantero cordobés. Desde entonces, sólo hicieron falta dos grandes intervenciones de un clave Milton Alvarez para sostener el triunfo.
De esta manera, El Gallo alcanzó los 47 puntos, le sacó media decena al escolta y lucirá un par de semanas más el traje de puntero. Aunque restan doce finales (la próxima será ante el último del certamen, Talleres de Remedios de Escalada), parece hecho a medida.
Por: Nicolás De Marco, para @depmoronoficial

                                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón

domingo, 2 de abril de 2017

¡Salud, puntero!

En la destemplada tarde de Ingeniero Maschwitz, el Deportivo Morón debía enfrentar a uno de esos rivales “incómodos” de la categoría, como lo es Acassuso, siempre un escollo complejo de sortear, y en esta oportunidad, dirigido técnicamente por un “viejo” conocido del Gallo, tal el caso de Blas Armando Giunta, que condujera tácticamente a algunos de los actuales jugadores de Morón, en aquella final del torneo reducido, que finalmente le otorgase el ascenso a la “B” Nacional, a Almagro, en diciembre de 2015.

Sin embargo y a pesar de todos los pronósticos de partido “cerrado”, trabado y en espacios reducidos, el Gallo hallaría una pronta ventaja, a los cinco minutos de iniciado el encuentro, a través de una buena definición de cabeza, a cargo de Leandro Guzmán (luego de la corrida y posterior desborde de Nicolás Ramírez), un “Chaco” Guzmán a quien el terreno mojado y de tránsito rápido, facilitaría sus condiciones naturales de desequilibrio en velocidad, en el mano a mano y por la franja derecha.

Apenas seis minutos más tarde, y merced a otra oportuna intervención ofensiva del mismo Guzmán, el líder del torneo hallaría sorpresivamente una diferencia de dos goles, presagiando un desarrollo de rumbo seguro y tranquilo, con el dos a cero en el “bolsillo”, y antes del primer cuarto de hora de partido, aunque aún restaba mucho tiempo por jugarse, ante el mismo rival “incómodo” de siempre y de visitante, en esta ocasión, en el “Estadio Armenia”.

En efecto, y superado el “shock” del 0-2 en sólo once minutos de juego, Acassuso comenzaría a “robarle” la pelota a los medios del Gallito, para primero, tímidamente, merodear las inmediaciones del área de Milton Alvarez, en un asedio que se profundizaría con el correr del primer tiempo, tanto es así que sobre los ’25 de la etapa inicial, Yamil Possi sancionara con penal una mano de Ramírez en el retroceso, que Damián Salvatierra, el “nueve” de “Ssuso”, cambiaría por gol, para colocar el parcial 2-1 y, de cara al resto del cotejo, abrir un gran signo de interrogación sobre el desarrollo futuro.

Ya en el complemento, el “Quemero” le devolvería gentilezas al Gallo y lo “golpearía” apenas iniciado el segundo tiempo (‘4 ST), tras el desborde y centro de Emir Ham, sobre la derecha del ataque local, para que Guillermo Santana la bajara y otra vez, el “Toro” Salvatierra anotara, en un dos a dos impensado durante el primer cuarto de hora del partido, cuando el Gallo se imponía dos a cero y los tres puntos parecían encaminarse con tranquilidad rumbo el Oeste.

Pero este Deportivo Morón de Walter Nicolás Otta, acostumbrado a las “paradas” bravas y a las pruebas de carácter, daría otra muestra de las razones que lo llevaran a ser el mejor equipo del torneo, cuanto menos a la fecha, recuperándose anímicamente del empate, primero, para más tarde volver a su eje futbolístico central, que tantos y tan buenos dividendos le reportara en el campeonato, apoderándose nuevamente del balón en el medio, para controlar las acciones del encuentro, hallando un pronto “premio”, a los ’15 del segundo tiempo, cuando Cristian Lillo volviera a poner en ventaja al Gallo, en el área chica y de cabeza, tras un centro preciso y “precioso” de Gerardo Martínez.

Ya con la nueva tranquilidad del resultado a favor, a Morón no se le escaparían más las “riendas” del cotejo,  permitiendo que Damián Akerman convirtiera su gol 151 con la camiseta del Gallo, a los ’32 del complemento, canjeando por gol el penal otorgado por Possi, ante la falta dentro del área, en perjuicio de Matías Pardo, de muy buen ingreso en el partido, en reemplazo de un extenuado Leandro Guzmán.

Con el 4 a 2 consumado y con poco más de diez minutos por jugar, el Deportivo Morón contaría con chances claras de ampliar aún más el marcador, en los pies de Damián Akerman, en dos ocasiones, de Cristian Lillo y también de Rodrigo Díaz, otro de buen andar, ingresando desde el banco, para relevar a un Nicolás Ramírez golpeado, “maltratado” reiteradas veces por los defensores locales.

El pitazo final de Yamil Possi generaría el festejo de los jugadores del Gallo que, luego de un gran comienzo y un empate impensado, pondrían las “cosas en su lugar”, a base de buen fútbol, carácter y goles, para seguir más líderes que nunca con 44 unidades, cuatro por encima de Atlanta, de quien tomaría más ventaja, tras la sorpresiva victoria del Deportivo Español (3-1) en territorio “Bohemio”.

Porque, para este Morón que convierte en sencillo lo difícil, no existen “paradas” bravas, simplemente desafíos, a afrontar con la entereza y la capacidad de quien anida un sueño y tiene “resto” suficiente para sustentarlo dentro del campo de juego, de local y visitante.


¡Salud, puntero!.


@elgallogustavo.



                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

sábado, 25 de marzo de 2017

¡¡150 veces GRACIAS, DAMIAN EMILIO AKERMAN!!.

Luego de la derrota en el descuento, con Atlanta en Villa Crespo, del último martes, el Deportivo Morón debía dar una prueba de carácter (otra más, en 22 partidos efectivamente disputados), para recuperarse rápidamente y vencer, ante su público, a un duro rival como el Comunicaciones de Alejandro Orfila, encaramado en el cuarto puesto de la tabla de posiciones.

Así las cosas, y lejos de complicarse o evidenciar signos de abatimiento por la pérdida del invicto de 18 jornadas, en el “León Kolbowski”, el equipo de Walter Otta convertiría en sencillo, lo a priori difícil, para superar con inobjetable claridad y hasta por momentos con suficiencia, a un “Cartero” que opondría cierta resistencia hasta la media hora del primer tiempo, hasta que Damián Emilio Akerman, el “súper héroe” inoxidable del Oeste, en la tarde de su cumpleaños 37, volviera al gol ante “Comu”, nada menos que para abrir el camino a una victoria imprescindible, al tiempo de concretar el gol 100 en el Nuevo Francisco Urbano y, fundamentalmente, inscribir su nombre en letras de oro, en otra de tantas páginas memorables aportadas a la historia grande del Gallo, convirtiendo su tanto 150 con la camiseta que mejor le sienta, en los albores de un mediodía de sábado que preanunciaba una tarde de fiesta.

En efecto, hasta ese instante “mágico”, de recuerdo imborrable en las retinas de los afortunados contemporáneos al enorme goleador histórico de la institución, Comunicaciones se había opuesto lo más posible a la ambición permanente de un Morón, que siempre tiene como “norte” el arco de enfrente, bajo la premisa de la pelota al piso y la combinación a uno o dos toques, con un Nicolás Francisco Ramírez que comenzaría a erigirse en la figura indiscutida del encuentro, aún por encima del dueño de todos los récords en el Oeste, apostado sobre la franja izquierda para “lastimar” continuamente a la defensa visitante, a fuerza de gambeta, velocidad, pausa, criterio, habilidad y mucho talento, no exento de sacrificio y solidaridad, a la hora de marcar y colaborar en la recuperación de la pelota.

Por eso, apenas iniciado el segundo tiempo, Nicolás Ramírez, el mejor de la tarde, tendría su premio en la red adversaria, tras conectar de cabeza un centro preciso de Emmanuel Giménez (otro al que le sobra calidad y de gran partido, que sin embargo deberá perderse el próximo cotejo, al recibir la quinta amarilla, de parte de Gonzalo López Aldazábal), para adelantar al Gallo dos a cero y, a fuerza de goles, pero también de dominio y buen juego, ir cerrando de a poco un partido que, apenas ’47 antes, preocupaba y mucho por la actualidad y rendimiento del conjunto de Agronomía.

A partir de allí, el Deportivo Morón profundizaría su predominio sobre la visita, hasta controlar balón y territorio casi a voluntad, máxime con la expulsión de Federico Barrionuevo, el “distinto” del “Cartero”, por doble amonestación, resultando cuestión de tiempo y precisión en los últimos metros, para que el Gallo volviera a vulnerar el arco de Sebastián Giovini, arquero de la visita, esta vez, a través de Matías Pardo (reemplazante de Rodrigo Díaz, lesionado), quien  definiría abajo y esquinado, ingresando por la izquierda, como corolario de una gran contra encabezada por Damián Akerman y continuada en la habilitación y pase gol por Nicolás Ramírez, por si algo le faltaba a su tarde perfecta en el Nuevo Francisco Urbano.

Con el 3-0 lapidario y más de ’25 por delante, el Deportivo Morón dosificaría energías y reguardaría “piernas”, luego de un reinicio de torneo apresurado y con un calendario apretado, en procura de un cuarto tanto que finalmente no llegaría, pero tampoco descuento alguno ni siquiera sufrimiento, en los “dominios” de un seguro Milton Alvarez que, por estos tiempos, constituye sin dudas el mejor arquero de la categoría.

Tras el “tropiezo” en Villa Crespo, el Gallo debía dar una gran muestra de carácter y la otorgó con creces, jugando uno de sus mejores partidos en el campeonato, para hacer sencillo lo difícil y derrotar con claridad y contundencia a un Comunicaciones en alza.

La punta es sólo nuestra. Con fútbol, goles, fiesta y el recuerdo de otra tarde histórica e inolvidable protagonizada por el emblema futbolístico máximo de todos los tiempos.


Simplemente… ¡¡150 veces GRACIAS, DAMIAN EMILIO AKERMAN!!.


@elgallogustavo.



                                         Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

miércoles, 22 de marzo de 2017

DERROTA EN LA AGONIA Y VERGÜENZA A LA SALIDA

En el segundo minuto de descuento, y luego de un centro desde la izquierda, enviado por Guillermo Sánchez, un pique antojadizo y afortunado, que elevaría el balón mucho más allá del alcance lógico de Nicolás Minici, le dejaría la pelota servida en el pecho a Diego Dorregaray, para una vez dominado el balón y encarados los últimos metros del área chica del Gallo, doblegar a Milton Alvarez (nuevamente de gran partido, con un par de intervenciones determinantes, para sostener el cero hasta el tiempo agregado), con un remate preciso, rasante y cruzado sobre el palo derecho del “uno” del Gallo.

De esta manera, y con este gol casi imprevisto, en la agonía del partido, el equipo de Fernando Ruiz se alzaría con un triunfo impensado, sólo segundos antes, a poco del cierre de un partido chato y mal jugado por ambos, que parecía encaminarse irremediablemente, a un inexorable y justificado empate en cero, que calificaba de la forma más meridiana, un pobre partido entre el líder del torneo y uno de sus escoltas, por la 22° fecha del torneo de la Primera “B”.

Antes de ese fatídico segundo minuto de descuento, de los tres agregados por Gastón Meineri, árbitro del encuentro, hubo un cotejo que tuvo al mejor Morón por apenas un cuarto de hora, hasta que la lesión de Javier Rossi obligara a Walter Otta a variar el esquema táctico pensado y ensayado en la corta semana, desde el triunfo del pasado viernes, antes Estudiantes de Buenos Aires, en el Nuevo Francisco Urbano, punto de inflexión a partir del cual, al Deportivo Morón le resultaría cada vez más difícil volver a hallar el “norte” del desarrollo, perdiendo la tenencia del balón y con ella, permitiendo el adelantamiento y presión de un Atlanta, limitado al ensayo repetido de “pelotazos”, en procura de su “faro” ofensivo, Leonardo Ramos.

Durante ese lapso, el Gallo evidenciaría rastros de las razones futbolísticas que lo han llevado a liderar el campeonato, con la buena gestión de Nicolás Ramírez apostado sobre la franja izquierda, para intentar desequilibrar con su gambeta en velocidad y habilitar a los dos puntas definidos en la oportunidad por Walter Otta, con Javier “Bicho” Rossi y Damián Emilio Akerman, juntos y desde el inicio.

Sin embargo y como quedara dicho, el imponderable de la lesión de Rossi, determinaría cambios nominales y posicionales que cambiarían el esquema pensado y diseñado por el cuerpo técnico del Gallo, desconcierto que aprovecharía el “Bohemio” para “copar” el mediocampo y comenzar a dominar el balón, aunque sin generar real peligro sobre el arco de Milton Alvarez, y cuando pudo lograrlo, merced a algún desborde del mismo Dorregaray (autor del agónico gol) o de los laterales de Atlanta, emergería la figura repetida de Alvarez para sostener el cero, sumado a otro muy interesante partido de Franco Racca, lamentablemente opacado por su expulsión por doble amarilla, en el tercer minuto de descuento, cuando Morón era todo desconcierto y estupor por el punto que se le habría de escurrir en la última jugada del encuentro.

Así las cosas, el Deportivo Morón regresaría de su excursión por el “León Kolbowski” de Villa Crespo, con una derrota posible en la previa, por la exigencia del rival y la historia “negra” de un Atlanta y un escenario estadísticamente esquivos, resignando ante el “Bohemio” su racha invicta de dieciocho cotejos, aunque no la punta del torneo, que a pesar de la caía resulta patrimonio exclusivo del Gallo, con una unidad por encima de su vencedor del martes por la noche.

Ahora, a cambiar rápidamente el “chip” y a pensar en Comunicaciones, otro de los animadores del certamen, que llega en alza y distante apenas cuatro puntos del Gallito, examen complicado para los dirigidos por Otta, y a la vez, una buena medida para auscultar la incidencia de la derrota con Atlanta y la capacidad de recuperación del único líder del torneo.

“Un tropezón no es caída”, y “a golpes se hacen los hombres”, solían decir nuestros abuelos…, aunque para “golpes”, en la noche de Villa Crespo, hayan estado los recibidos por la delegación dirigencial del Gallo que, artera, cobarde y con el “permiso” inocultable de una inacción policial vergonzosa, resultara agredida por un grupo de quince delincuentes, con la camiseta de Atlanta, que por fortuna no tuvieran un arma de fuego o, de lo contrario, la presente crónica tendría ribetes de tragedia.

Vergonzante “zona liberada”, de un operativo policial paupérrimo y cómplice, cuyo accionar indignante y desaprensivo, permitiera el ataque incalificable a nuestros dirigentes y miembros de prensa oficial que, sólo por fortuna, entre golpes, “cascotazos” (al presidente de la institución, Alberto Meyer, habrían de arrojarle un adoquín, ante la mirada impávida de los uniformados, distantes a sólo diez metros del hecho) y agresiones de todo tipo y calibre, pudieran finalmente retirarse de regreso a casa, con vida y sin lesiones graves o de consideración.

Por eso, cuando escuchamos a funcionarios de organismos de seguridad deportiva, que deambulan en “giras mediáticas”, dando cátedra sobre soluciones “mágicas” que permitan el regreso del público visitante, o dirigentes de entidades de nuestro fútbol, que se “rasgan las vestiduras” públicamente al referirse al “flagelo” de la violencia en el fútbol, deberíamos recordarles que unos, tendrían que inicialmente cumplir su función específica de prevención y control en los espectáculos deportivos, a fin de garantizar la protección de los asistentes a los mismos, y los otros, “comenzar por casa” y cuidar a las delegaciones visitantes, velando por la integridad física de cada uno sus integrantes, de la misma forma que lo hacemos en nuestra institución, ante cada comitiva que nos visita en el Nuevo Francisco Urbano.

Porque, tanto unos como otros, en la noche de Villa Crespo, “brillaron olímpicamente por su ausencia", dejando librados a dirigentes y prensa oficial de Deportivo Morón, a su entera “suerte”, abandonados a que la mera fortuna, como finalmente ocurriera, permitiese que hoy pudieran contarlo, como otra “anécdota” amarga de este fútbol nuestro, enfermo de irracionalidad y violencia, por inacción y desidia de quienes deben protegernos y velar por nosotros y, sin embargo, se dedican a declamar hacia afuera, mientras se hacen los “distraídos” hacia adentro.


Borrón y cuenta nueva. A ganarle a “Comu”, que seguimos punteros… y vivos.


@elgallogustavo.



                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

lunes, 20 de marzo de 2017

A Villa Crespo, por una de esas victorias que perfilan sueños

Luego del importante triunfo ante Estudiantes de Buenos Aires, del último viernes por la noche, en el Nuevo Francisco Urbano, este martes 21 de marzo, desde las 21.05, el Deportivo Morón deberá afrontar otra prueba de carácter, ante otro de los serios aspirantes al título, cuando visite al siempre complicado e históricamente esquivo, Atlanta, en el “León Kolbowski” de Villa Crespo, con el arbitraje de Gastón Meineri  (con José Mendoza y Ernesto Brusca, como asistentes uno y dos, respectivamente, y Alejandro Ramírez en carácter de cuarto árbitro) y la televisación en vivo de TyC Sports, en el marco de la vigesimosegunda fecha del torneo de la Primera “B”, temporada 2016/2017.

Líder absoluto y solitario de la categoría, con cuatro puntos de ventaja sobre el propio “Bohemio”, que viene de derrotar por la mínima a Talleres de Remedios de Escalada y de Defensores de Belgrano, que proviene de una derrota 2-1 ante Villa San Carlos, en el “Genacio Sálice”, el equipo de Walter Otta afrontará otro de esos partidos que marcan rumbos y aspiraciones a futuro, ante un durísimo rival, que en caso de traducirse en una victoria trascendente, le permitirá mantener la punta (y hasta profundizar ventajas, de acuerdo al resultado que obtenga el “Dragón” ante la UAI Urquiza) y una racha invicta que ya acumula 18 encuentros sin caídas.

Para visitar al “Bohemio”, el Gallo recuperará a su capitán, Emiliano Mayola, quien ante el “Pincha” cumpliera con la fecha de suspensión, por haber alcanzado el límite de cinco tarjetas amarillas acumuladas, aunque resignará a su jugador “diferente”, como lo es Gerardo Martínez, quien luego de concretar su gol antológico con Estudiantes de Buenos Aires, y ante una infracción en mitad del campo, en tiempo de descuento, alcanzara también su quinta amonestación en fila y se perderá el cotejo ante Atlanta.

Para el primero de los casos, Walter Otta tiene más dudas que certezas, dado el rendimiento parejo y superlativo de toda su línea defensiva, por lo que cual resulta casi imposible aventurar por estas horas, quién efectivamente saldrá del equipo, para dejar su lugar al capitán del equipo. En el caso de Gerardo Daniel Martínez, su reemplazante se dirimirá entre Rodrigo “Rengo” Díaz y Matías “Pichín” Pardo, dos jugadores de características diferentes, pero de idéntico relieve y categoría.

En consecuencia, este martes 21 de marzo, desde las 21.05, en Villa Crespo, el Deportivo Morón tendrá otro desafío importante, para continuar cimentando aspiraciones y persiguiendo objetivos trascendentes, ante un rival “nada Bohemio” y directo en la lucha grande por el ascenso, así como decididamente esquivo desde lo estadístico, como Atlanta.

Aunque, como suele decirse en el ambiente del deporte en general, y del fútbol en particular: “las estadísticas están hechas para romperse”.


A Villa Crespo, por una de esas victorias que perfilan sueños.


@elgallogustavo.



                                        Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

sábado, 18 de marzo de 2017

Golazo y punta para “pinchar” a Estudiantes y seguir soñando

En la noche de viernes del Nuevo Francisco Urbano, el Deportivo Morón consiguió un triunfo de esos que alimentan ilusiones y reafirman aspiraciones de grandes objetivos, al derrotar por dos a cero, al siempre complicado e incómodo Estudiantes de Buenos Aires, cuarto en la tabla de posiciones y otro de los serios candidatos al título, para consolidar su liderazgo en soledad, ahora con cuatro puntos de ventaja sobre Defensores de Belgrano (derrotado, a primera hora, por Villa San Carlos, en el “Genacio Sálice”) y estirar su racha invicta a 18 partidos sin reveses, precisamente desde hace exactamente una rueda, cuando el propio “Pincha” de Caseros lo venciera por dos a uno, en el marco de la segunda jornada del actual torneo de la “B”, temporada 2016/2017.

Con un gol psicológicamente preponderante, a los ‘3 del complemento, de un Cristian Lillo en su mejor nivel desde que viste la camiseta del Gallo, tras un gran centro de Nicolás Ramírez, quien minuto a minuto justifica los pedidos de Walter Otta, para su incorporación en el último receso, y un GOLAZO impresionante de ese “genio sin lámpara”, llamado Gerardo Daniel Martínez, quien en su partido 151 “regalando magia pura” con la camiseta de Morón, ensayara en tiempo de descuento, un envío magistral desde la derecha (apenas superada la mitad del campo, desde ángulo sesgado y bien apretado contra la línea lateral), que a centímetros de las manos de Jorge Pucheta (el buen arquero visitante), la pelota comenzara a tomar una “comba” que la alejara lenta y definitivamente de sus guantes, para transformarse en el 2 a 0 definitivo, con otra “obra de arte”, de las que ya nos tiene gratamente acostumbrados Gerardo Martínez.

En el medio de ambos episodios, hubo un encuentro duro y disputado, donde el Deportivo Morón ejerciera el dominio de las mayores ambiciones y el control de las acciones, con la reiterada y sana costumbre de jugar la pelota pegada al piso, a uno o dos toques como máximo, explotando para el desequilibrio ofensivo, la velocidad y habilidad de sus dos “rapiditos” por afuera, como Nicolás Ramírez por izquierda y Leandro Guzmán sobre derecha, ambos en un gran nivel, desequilibrantes e imparables para cualquier defensa.

Sumado a ellos, el talento de Gerardo, la categoría de Emmanuel Giménez, la prodigalidad generosa de Lillo, una defensa sólida y solidaria (con la figura destacada de Franco Racca) y la participación vital de Milton Alvarez, autor de dos atajadas monumentales, que podrían haber modificado el rumbo final del resultado (una de ellas, una triple contención, en el primer tiempo, y la segunda, un mano a mano exponiendo coraje y físico, en tiempo cumplido), convertirían al equipo de Walter Otta en un merecido ganador, jugando al fútbol cuando debió y pudo hacerlo, y poniéndose el “overol” para sostener el encuentro, cuando el desarrollo lo imponía y el rival lo exigiera.


De esta forma, con tres puntos fundamentales en sus alforjas, el Gallo sumaría 38 unidades, para conservar en soledad el liderazgo del torneo, y aguardar con renovada confianza en sus virtudes individuales y colectivas, otro complicado desafío, el próximo martes a las 21.05, cuando sea tiempo de mediarse con Atlanta en Villa Crespo, en otra buena medida para consolidar sueños y refrendar credenciales de aspirante a grandes cosas.


@elgallogustavo.



                                        Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.