martes, 6 de diciembre de 2016

EN CAMPANA, CON ALMIRANTE, POR PUNTA Y CLASICO

Y por esas extrañas vueltas del destino, al Gallo le toca afrontar el partido más esperado del calendario, frente a su clásico rival de La Matanza, estrenando liderazgo en soledad del torneo, luego de haber vencido agónica, pero merecidamente a San Telmo, hace una semana, en el Nuevo Francisco Urbano.

En efecto, este martes desde las 17.05, el Deportivo Morón de Walter Nicolás Otta, único líder del certamen, deberá visitar a Almirante Brown, en el “Coliseo” de Mitre y Puccini, en Campana, “hogar” de Villa Dálmine (algo así como la “segunda casa” del propio entrenador del Gallo), hacia donde la burocracia política y administrativa de APreViDe obligó a trasladar el encuentro, que debió haberse disputado aún a puertas cerradas, como además habrá de jugarse, pero en el “Fragata Presidente Sarmiento” de Isidro Casanova.

Con el arbitraje de Yamil Possi (con Adrián Delbarba y Gustavo Apaza, como asistentes uno y dos, respectivamente) y la televisación de TyC Sports, el Gallo intentará consolidarse en la cima del campeonato, nada menos que ante su eterno rival interdistrital, defendiendo a la vez un invicto de trece fechas, tanto es así que este conjunto del Deportivo Morón, que fue creciendo y robusteciéndose en su rendimiento, jornada tras jornada, no pierde desde la segunda fecha, ante Estudiantes de Buenos Aires, en Caseros, luego de un comienzo inesperadamente errático, de dos derrotas en igual cantidad de presentaciones, con Tristán Suárez en la fecha inaugural, en el Oeste y luego frente al “Pincha”, para de allí en adelante no caer nunca más.

Con la ausencia repetida de Damián Akerman, recuperándose en un desgarro en la zona pubiana y de Franco Racca en defensa, también desgarrado y en proceso de recuperación, Walter Otta deberá decidir si repite equipo o, por ejemplo, se inclina por el regreso desde el comienzo de Emmanuel Giménez, para dotar de mayor marca y contención a un mediocampo de mucho juego y buen pie, pero que habrá de enfrentarse a un Almirante de Alberto “Beto” Pascutti en la “cuerda floja”, que necesita de algunos buenos resultados y rendimientos para mejorar su actual pálida imagen y conservar una mínima chance de clasificar a la próxima Copa Argentina, a tres fechas para el cierre de la primera rueda y la llegada del receso estival.

Con una oportunidad inmejorable para consolidarse en el liderazgo del campeonato y, de paso, anotarse una de esas victorias que se festejan todo el año, ante el clásico rival, el Deportivo Morón ya se halla concentrado en el “Hotel Plaza” de Campana, a la espera de uno de esos cotejos que invariablemente marca el destino inmediato de cada uno de los adversarios históricos, por el valor anímico y emocional que encierran triunfos de estas características tan especiales.


En Campana, y ante Almirante Brown, el Gallito busca hacer “sonar” a su antagonista de siempre, a puertas cerradas, pero a “corazón abierto”.


@elgallogustavo.



                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

jueves, 1 de diciembre de 2016

GANO MORON Y ES UNICO LIDER

Y tuvimos que esperar ocho años, más precisamente desde el 25 de noviembre de 2008 (uno a cero a Armenio, con gol de Pablo Casado) y antes desde la calurosa tarde del 25 de noviembre de 2006, cuando el Gallo le ganaba en el viejo Francisco Urbano a Almirante Brown, por uno a cero, con gol de Mauro Conocchiari, por centro del actual ayudante de campo, Félix Benito, para poder disfrutar nuevamente de un Morón líder de un campeonato de la Primera “B”, luego del triunfo también por la mínima ante San Telmo, en este caso en el Nuevo Francisco Urbano, en la agradable noche del martes 29 de noviembre de 2016, para que el equipo de Walter Nicolás Otta alcance la cima del torneo en soledad, a escasas tres fechas del cierre de la primera rueda y, por si fuera poco, en la antesala del siempre esperado cotejo ante los de Isidro Casanova.

Con un certero cabezazo de Javier Rossi, a los ’41 del segundo tiempo, luego de un preciso tiro de esquina ejecutado por Gerardo Martínez, desde la izquierda, el Deportivo Morón accedería al merecido desahogo del uno a cero, casi en el “tiro del final”, en un partido que debió haberlo ganado desde mucho tiempo antes y sin tanto sufrimiento, ante un rival al que superara con holgura en los ’90 de juego, y al que le generara no menos de cinco o seis situaciones netas de gol, incluido un tanto legítimo de Nicolás Gásperi, promediando el complemento, que únicamente Martín Gonaldi, árbitro del encuentro, conocerá las razones para haber decidido su errónea anulación.

Luego de un comienzo de partido raro en este Morón, impreciso con la pelota en los pies, con el correr de los minutos el equipo de Otta iría adquiriendo la imagen que ya constituye su “marca registrada”, de balón pegado al piso, la utilización de las bandas para generar el desborde y desequilibrio en la última línea rival y, fundamentalmente, esa paciencia individual y de conjunto para escoger el momento justo, a fin de efectuar el pase en profundidad preciso, que aproveche el “hueco” contrario y ponga a un compañero mano a mano con el arquero o en posición franca de gol.

Sin embargo, un poco por falta de puntería en el área de “Telmo”, otro por desajustes en la “puntada final” y hasta alguna acertada intervención de la defensa y el arquero visitante, el Gallo debería retirarse al vestuario con un empate en cero, demasiado amarrete para con sus merecimientos, dados la muy buena producción colectiva y el destaque personal de un Matías Pardo imparable, punzante y solidario, que partido tras partido se va consolidando y erigiéndose en titular indiscutido, y que frente a San Telmo constituyera la figura del encuentro, además de mostrar a sus compañeros los mejores caminos ofensivos para vulnerar a un “Candombero”, que a esa altura atinaba a defenderse cada vez más cerca de su área.

En el segundo tiempo, el dominio de terreno y balón, por parte del Gallo, habría de hacerse cada minuto más sostenido, a la vez que el equipo de Jorge Franzoni se abroquelaba en defensa, con dos líneas de cuatro bien marcadas, fundamentalmente a partir de la expulsión de Héctor Buzzi, el volante central visitante, por una entrada fortísima y peligrosa contra Rodrigo Díaz que, lejos de generar su segunda amonestación en el partido, debió haber requerido la misma exclusión, pero por efecto de una roja directa.

Con la punta del campeonato al alcance de la mano (tras la igualdad más temprano de Atlanta), aunque con el marcador aún en cero ante San Telmo, el Deportivo Morón lejos de abandonar su tradicional “libreto” futbolístico, por imperio de la necesidad, el apuro y los nervios de dentro y fuera del terreno, sabría conservar la paciencia necesaria para apostar al mismo juego asociado, de pelota al piso, rotación, cambio de frente y búsqueda del “hueco”, hasta hallar su merecido premio, a ‘4 del final del encuentro, con el cabezazo preciso del “Bicho” Rossi, luego del córner de Gerardo, para colocarla bien lejos del alcance de Sergio Matinella, a media altura, sobre su palo izquierdo, y hacer delirar a un Morón que desde hace una década, ha venido soñando con este momento precioso, demasiadas veces en vano.

Ganó Morón y es único líder del torneo de la “B”, algo que no sucedía desde un 25 de noviembre de 2008 (uno a cero a Armenio, gol de Pablo Casado),  y antes desde otro 25 de noviembre, pero de 2006, en el viejo Francisco Urbano, cuando con gol de Mauro Conocchiari, el Gallo derrotaba por la mínima a Almirante Brown, nuestro rival de la próxima fecha, tras centro de Félix Benito, actual ayudante de campo de Walter Otta, por esas raros designios del destino.


Y el Oeste es una fiesta.


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                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

jueves, 24 de noviembre de 2016

LA VISITA PUSO LOS “TALLARINES” Y MORON EL “PESTO”

Luego de tres empates consecutivos (Barracas en Olavarría y Luna, Fénix en el Oeste y Platense en Vicente López, éste último en meritoria remontada), y a pesar de la significativa racha de once partidos sin perder, el Deportivo Morón necesitaba imperiosamente sumar de a tres, para encaramarse bien cerca de la punta, máxime con los resultados registrados previamente por la séptima fecha de la Primera “B” (postergada en su momento, por el paro de futbolistas profesionales), consumadas las derrotas de Deportivo Riestra, Atlanta, Estudiantes (BA) y Comunicaciones, todos ellos situados por encima del Gallo, en la tabla de posiciones, en la previa del cotejo ante Talleres de Remedios de Escalada, de este miércoles en el Nuevo Francisco Urbano.

En una de sus mejores actuaciones del presente campeonato, en especial en el Oeste, el elenco de Walter Nicolás Otta redondeó un triunfo tan justo como contundente, no tanto en los números finales, como en el desarrollo de los ’90, donde dominaría casi a voluntad a un complicado rival, con momentos de muy buen fútbol y una actuación individual y colectiva superior, en promedio, a los ocho puntos.

De entradas nomás, y como es ya una sana costumbre, en la cancha que fuese, el Gallo mostraría sus “credenciales” de protagonista ambicioso y ávido de ataque y presión alta, generándole al buen equipo de Ricardo Rodríguez, el entrenador visitante, la pérdida sistemática del balón en mediocampo y con ella, la salida rápida por los laterales, con una destacada actuación de Leandro Guzmán (con la “ocho” en la espalda, ingresando por primera vez desde el inicio, luego de su desgarro en Berisso y su vuelta en el segundo tiempo ante el “Calamar”) y un desempeño sobresaliente de Matías Pardo, quien además de anotar un gol (el tercero en el torneo) y estar a punto de convertir un segundo, como para “cerrar el estadio”, luego de una gran corrida y una apilada fenomenal en el área, apenas rechazada sobre la línea), el Gallito comenzaría a ser mucho más que su visita, desde la lucidez conceptual y el talento futbolístico de su doble enganche, con un buen partido de Rodrigo Díaz y un encuentro para el recuadro de Gerardo Martínez, autor de un gol antológico (otro en su “colección” personal de tantos maravillosos) y de ’90 a pura gambeta, calidad y distinción, de un jugador sin igual y sencillamente fuera de serie que, afortunadamente, juega para Morón.

En efecto, a los ’33 del primer tiempo y luego de haberlo intentado un par de minutos antes, Gerardo Martínez consumaría su “obra de arte”, tras recibir en su propio campo, un pase de Cristian Lillo, y al ver (o intuir) adelantado levemente a Alejandro Solito, arquero de Talleres de Escalada, ensayar una emboquillada impresionante de más de media cancha, para superar el retroceso apresurado de un sorprendido golero y clavar el balón en el ángulo superior izquierdo del arco visitante, para hacer delirar al público presente, con uno de los golazos de mejor factura de los últimos tiempos... Sencillamente formidable y para “sacarse el sombrero” y arrojarlo al campo de juego, como en las grandes piezas de teatro de antaño, en presencia de una “obra maestra”.

Sin permitir que el efecto “mágico” del uno a cero se desvanezca, y mucho menos permitir la reacción del rival, sólo cuatro minutos más tarde, Cristian Broggi encararía como suele hacerlo, con verticalidad y convicción hacia el área visitante, abriendo para ello bien la cancha, y cuyo posterior centro generaría la salida apresurada de Solito, ante la presencia “amenazante” del “Bicho" Rossi, para resultar superado en el salto por la comba del balón que, devenido por el sector izquierdo, en los pies de Matías Pardo, diagonal mediante cruzaría un remate inapelable para sentenciar el marcador, con el dos a cero, ocho minutos antes del cierre del primer tiempo.

El segundo período estaría prácticamente de más, con un Morón tranquilo, paciente y confiado, y dueño absoluto de los tiempos y las acciones, generando un par de desequilibrios que hubiesen permitido ampliar el marcador y, al mismo tiempo, sin sufrir zozobra alguna en su propio arco, en una de las noches más tranquilas para Milton Alvarez.

Con el pitazo final de Eduardo Gutiérrez, el Deportivo Morón alcanzaría un triunfo tan festejado como merecido y contundente, para estirar a doce la cantidad de encuentros sin caídas (con siete victorias y cinco empates) y alcanzar el sitial de escolta (junto a Atlanta y Riestra) del nuevo y sorprendente líder, UAI Urquiza, con un partido menos que el conjunto universitario, quien aún debe quedar libre, a falta de cuatro fechas para el final de la primera rueda.

La visita puso los “Tallarines” y el Gallo agregó el “pesto”.


@elgallogustavo.



                                        Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

martes, 22 de noviembre de 2016

MIERCOLES POR LA NOCHE, IDEAL PARA “TALLARINES”

Luego de la remontada del último viernes, ante Platense en Vicente López, donde el Gallo habría de reponerse de un 2-0 abajo, en ’35 del primer tiempo, para terminar igualándolo y por poco, no llevándose un triunfo de un reducto histórica y tradicionalmente esquivo, este miércoles desde las 20, en el Nuevo Francisco Urbano, el “maratón” de partidos en continuado no se detendrá para el Deportivo Morón, ya que deberá enfrentar a Talleres de Remedios de Escalada, por la séptima fecha del torneo de la Primera “B” (postergada en la oportunidad, por el paro de jugadores profesionales), con el arbitraje de Eduardo Gutiérrez, secundado por Norman Grela y Martín Bustos, como asistentes uno y dos, respectivamente, y sin televisación de aire.

Con la ausencia confirmada de Emmanuel Giménez, expulsado por doble amonestación, frente al “Calamar”, el equipo de Walter Nicolás Otta deberá encontrarle un reemplazante, para cuyo puesto hay varias alternativas, entre Damián Toledo, Rodrigo Basualdo y el mismo juvenil, Agustín Onofrio, quien ya cumpliera la fecha de suspensión, por su roja directa en Tercera, en la derrota del Gallo dirigido por Lara-Migliardi, hace dos semanas, ante Ferro en Caballito.

En procura de sumar tres puntos que lo sitúen ya en el lote de punteros, dependiendo siempre de los resultados ajenos, este miércoles el Gallito necesita ganarle a Talleres (RE), para prolongar su actual racha de once encuentros sin caídas (desde las dos derrotas consecutivas, de las primeras jornadas, luego de lo cual hilvanaría una seguidilla de seis triunfos y cinco igualdades), y al mismo tiempo, para volver a la victoria, luego de los últimos tres empates en fila, frente a Barracas en Olavarría y Luna, luego ante Fénix en el Oeste y finalmente, el pasado viernes, con Platense en Saavedra.

Con la obligación de ganar o ganar para prenderse bien arriba, y recortar los tres puntos que lo separan de los líderes, Riestra y Atlanta, y la necesidad extra de recuperar el quinto lugar en la tabla de posiciones, resignado en la jornada anterior, a manos de la UAI Urquiza, con vistas a la clasificación a la próxima Copa Argentina 2016/2017, que otorga sólo cinco cupos a la Fase Final de la misma, durante el año venidero, el Gallo vuelve a jugar ante su público, para regalar y regalarse un triunfo que eventualmente lo “trepe” a lo punta del torneo, a falta de cuatro fechas para el cierre de la primera rueda.


En una noche fresca, como se anuncia para el miércoles, nada mejor que unos buenos “Tallarines” para picar en “punta”.


@elgallogustavo.



                                     Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

sábado, 19 de noviembre de 2016

UN PUNTO QUE VALE MAS QUE UNO

Si allá por los ’35 del primer tiempo, le hubiésemos podido preguntar a cualquier hincha del Gallo, si “firmaba” el empate final con Platense, seguramente la mayoría de los consultados nos hubiese contestado positivamente, al momento en que el equipo de Walter Otta se hallaba dos a cero abajo, y más cerca del tercero de “Tense” que del descuento de Morón.

Porque Morón habría de comenzar sufriendo el encuentro, y por contraste, el “Calamar” sintiéndose muy cómodo en su “casa” del “Ciudad de Vicente López”, a partir de un mediocampo de buen pie y mucha circulación de balón, en especial a través de Jonathan Bustos, Luis Quiroga y Patricio Rodríguez, a quienes habrían de sumárseles Fernando Lorefice y Francisco Vazzoler, para “atormentar” a un Morón que le costaría mucho hacer pie y se vería superado nítidamente por su rival, en especial durante los primeros ’45.

Así las cosas, no extrañaría que los de Omar Labruna se pusieran rápidamente en ventaja, a los ’15 de la etapa inicial, luego que Luis Quiroga se llevara las marcas y permitiera el remate franco, bajo y rasante de Jonathan Bustos, que tras pegar en el poste derecho de Milton Alvarez, se convertiría en la apertura del marcador.

Por si fuera poco, y cuando Morón comenzaba a procurar emparejar el trámite, aunque se exponía a cada contra rival, una buena jugada colectiva terminaría con la habilitación a Francisco Vazzoler, quien sólo tendría que empujarla al gol para alejar al “Calamar” a dos goles de distancia, de un Gallito aún más lejos en el desarrollo del encuentro.

Iban ’35 del primer tiempo y, sin embargo, cuando el dos a cero del local comenzaba a presagiar una tarde “negra” para el Gallo, el once de Otta comenzaría a recuperar lentamente la “vertical” colectiva, generando una salvada providencial sobre la línea, en dos jugadas consecutivas y, finalmente, a los ’44 del primer tiempo, de un buen envío desde la derecha de Gerardo Martínez, Javier Rossi por detrás de los centrales, como buen “Bicho” del área chica, le cambiaría de cabeza el palo a Ezequiel Mastrolía, para acercar a Morón en el resultado y, en definitiva, devolverlo al partido, cuando todo parecía a pedir del “Calamar”, en aquella primera etapa de “pesadilla”.

Ya en el complemento y con el ánimo retemplado, el Deportivo Morón del segundo tiempo habría de salir al campo de juego mucho más tranquilo, confiado y paciente, invirtiendo completamente los roles del errático primer tiempo, al punto de quitarle el predominio del balón a los volantes locales, para que comenzara a circular por las suelas sapientes de los “nuestros”, tales los casos de Gerardo Martínez, Emmanuel Giménez, Matías Pardo y, fundamentalmente, Rodrigo Díaz, quien tirado unos metros más adelante, encabezaría cada ataque del Gallo en busca del empate y de un tiro libre, ejecutado por el propio “Rengo”, alcanzar el impensado empate, tan sólo media hora antes, gracias a un preciso y precioso cabezazo de Franco Racca.

Corrían quince minutos del segundo tiempo y el partido asomaba con cambiar drásticamente de manos, y en cada contra del Gallo parecía despuntar el tercero de la visita, ante un “Ciudad de Vicente López” que habría de enmudecer ante la notable reacción del Deportivo Morón, apuntalado desde su defensa por un gran partido de Cristian Broggi y otro similar del sorpresivo goleador, Franco Racca.

Si bien la expulsión de Emmanuel Giménez, por doble amarilla, hubo de contener el “pleno” final a ganador del equipo de Otta, y puesto a “aguantar” el trabajado y meritorio dos a dos, a diez del cierre, pudo sostenerlo con diez hombres y con absoluta justicia, premio a una recuperación futbolística notable, que pondría de manifiesto una vez más, en un terreno siempre esquivo y ante un rival peligroso y un desarrollo cuesta arriba, que ostenta credenciales y razones suficientes para ilusionar, tanto desde lo futbolero como desde el carácter y la fortaleza anímica, aún en las condiciones más adversas, como aquellos primeros ’45 en Vicente López.


En definitiva, el Gallo se trajo un punto, que vale más que uno, y prolonga la racha invicta a once sin caídas, y que además, invita a dar pelea en el campeonato y a soñar en grande. 


@elgallogustavo.



                                      Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

jueves, 17 de noviembre de 2016

A VICENTE LOPEZ POR UN TRIUNFO NECESARIO

Luego del empate fuera de cálculos ante Fénix, en el Nuevo Francisco Urbano, del último lunes por la noche, al Gallo la suerte le hizo un guiño y con la derrota de Atlanta frente a Deportivo Riestra, el equipo de Walter Otta, lejos de alejarse de la punta, redujo a tres la distancia con los líderes (el propio “Bohemio” y Comunicaciones), con un partido menos que ambos, en la antesala de un encuentro siempre especial y complicado para el Deportivo Morón: la visita al “Ciudad de Vicente López”, para enfrentar a Platense, este viernes a las 18.05, con televisación de TyC Sports y el arbitraje de Mauro Biasutto (acompañado por Luis Rallo y Sergio Colli, como asistentes uno y dos, respectivamente, así como Sebastián Zunino como cuarto árbitro), en el marco de la decimoquinta fecha del torneo de la Primera “B”, temporada 2016/2017.

En una semana corta, con poco espacio para el descanso y la recuperación física, el plantel del Gallito trabajó con las buenas noticias de las altas médicas y el regreso al trabajo a la par del grupo, tanto de Nicolás Minici como de Leandro Guzmán, mientras se aguarda por el restablecimiento definitivo de Damián Akerman, ausente frente al “Cuervo” en la ofensiva de Morón, aunque el goleador histórico del Gallo y del equipo en el actual certamen, deberá aguardar algunos días más, para intentar alcanzar su gol 150 con la camiseta que mejor le sienta.

Con Cristian Broggi en condiciones de regresar al once de inicio, luego de cumplir con la fecha de suspensión, por su expulsión ante Barracas, lateral derecho donde Walter Otta deberá optar entre dicha vuelta o la continuidad de Juan Ferreira, sumada a alguna posible variante en el mediocampo, en procura de mayor volumen de juego por las bandas, el Deportivo Morón afrontará un viaje siempre de riesgo e históricamente esquivo a Vicente López, ante un “Calamar” de floja actualidad y rendimiento, pero de rico plantel y jugadores de jerarquía.

Por la ilusión y el sueño de ascenso, con el desafío de prolongar el invicto de diez fechas, en los “dominios” del inolvidable Roberto Goyeneche.


Perdón, querido “Polaco”…, pero tiene que ganar el Gallo.


@elgallogustavo.



                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

martes, 15 de noviembre de 2016

IMPENSADO EMPATE

En un partido discreto, donde el Deportivo Morón no pudo repetir actuaciones anteriores, el Gallo no pudo pasar de un impensado empate en cero ante el humilde Fénix, en el Nuevo Francisco Urbano, en encuentro correspondiente a la decimocuarta fecha del torneo de la Primera “B”, temporada 2016/2017.

Sin Damián Akerman lesionado en el cotejo anterior, frente a Barracas en Olavarría y Luna, con la vuelta de Emmanuel Giménez, recuperado de la molestia que lo ausentara ante el mismo “Guapo”, y el ingreso de Juan  Gabriel Ferreira por el suspendido Cristian Broggi, el equipo de Walter Otta afrontaba el duelo con el “Cuervo”, en el Oeste, con la necesidad de sumar tres puntos importantes para acercarse a la punta, ante uno de los conjuntos de peor rendimiento hasta el momento, aunque bien sabemos que ningún partido se gana en la previa y por lo general, a lo largo de la historia, al Deportivo Morón siempre le han costado este tipo de enfrentamientos, accesibles en lo apriorístico.

En el primer tiempo se vería lo mejor de un Morón “apagado”, a pesar de la hermosa “súper luna” que decoraba el ya hermoso Nuevo Francisco Urbano, donde exhibiría la paciencia necesaria para manejar el balón y aguardar por la aparición del “hueco” necesario para provocar el desnivel, en un ordenado esquema defensivo visitante, tanto es así que contaría con las mejores opciones para desnivelar, fundamentalmente en los pies de Javier Rossi, quien a punto estaría de “puntear” al gol un centro rasante desde la izquierda y minutos más tarde, Agustín Pérez, arquero de la visita, estaría rápido de reflejos para atorar un mano a mano clarito ante el propio “Bicho”.

Sin embargo, con el correr de los minutos y la “chapa” en cero, los medios de Morón perderían el predominio del balón y el desarrollo comenzaría a tornarse parejo, al punto de generar alguna zozobra en el área propia, propiciando buenas intervenciones tanto de Milton Alvarez como de la extrema defensa del Gallito.

Ya en el complemento, los nervios y la ansiedad por torcer el empate, acicateados por el paso de los minutos, generarían que el Deportivo Morón perdiera definitivamente el rumbo futbolístico del cotejo, chocando una y otra vez contra una sólida defensa visitante, dividida en dos ordenadas líneas de cuatro, apelando al recurso “in extremis” de algún tiro libre de Gerardo Martínez, o a cualquier desborde con centro pasado, para explotar la velocidad de Matías Pardo y el cabezazo de Rossi, aunque siempre contenidos por el andamiaje escalonado del equipo de Atilio Svampa.

Con el pitazo final de Carlos Stoklas, el Deportivo Morón estiraría a diez la racha invicta, hecho que no resulta menor, aunque en definitiva y desde los futbolísitico, resignaría dos puntos en su lucha por arrimarse al liderazgo del torneo, en una noche de conjunto “apagada”, a pesar de la “súper luna” que le diera un marco aún más brillante, al siempre hermoso Nuevo Francisco Urbano.

A dar vuelta la página, y buscar el triunfo ante el “Calamar”, en Vicente López, el próximo viernes desde las 18.05, con la ilusión y la fe intactas.


@elgallogustavo.



 
                                         Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.