martes, 31 de mayo de 2022

La calma (y grito de gol) después de la "tormenta"

Luego de una de las semanas más futbolísticamente convulsionadas, de los últimos años a esta parte, con la renuncia de Gastón Coyette en el medio, tras su fallido intento de "limpiar" a Damián Akerman, y el respaldo unívoco del ídolo entre los socios e hinchas, que empujara a la directiva a "soltarle la mano" al ahora ex entrenador, so pretexto de desconocer la decisión y voluntad del DT, el equipo dirigido una vez más por la "dupla" de "Chiche" Migliardi y Joaquín Iturrería (pero esta vez, no como "interinato") volvió a "gritar" un gol, tras cuatro partidos en cero, aunque no alcanzaría para quedarse con los tres puntos, ante un "amarrete" Deportivo Riestra y un siempre polémico Diego Ceballos, árbitro del encuentro.

En efecto, la insólita determinación de Coyette, el jueves de la pasada semana, de comunicarle al jugador más trascendente en la historia del club, de que no iba a ser tenido en cuenta, con siete meses de contrato por delante, en vigencia física y  con un "adiós" meditado en las "gateras", acorde a esa dimensión de futbolista récord, que posiblemente jamás pueda emularse ni en otros 75 años de vida como institución, y la desprolija salida de su cargo, entre directivos que perjuraban no saber nada (lo que es aún más grave que haberlo premeditado), en un desagradable "deja vú" de aquellos años de desorden y anarquía futbolera, entre el 2010 y mediados de 2016, Alejandro "Chiche" Migliardi, otro ídolo de Morón y desde 2018 a esta parte, devenido en "bombero" y "boy scout", todo al mismo tiempo, aceptaría un nuevo reto, junto a Joaquín Iturrería, al frente una vez más del primer equipo, apenas un par de días antes del compromiso formal con Deportivo Riestra.

En lo estrictamente futbolístico, en la gélida noche del Nuevo Francisco Urbano, este Morón que no gana..., para "disgustos" (dentro y fuera de la cancha), a los cinco minutos de iniciado el juego, el "destino" o mejor dicho, la "runfla" permanente del Colegio de Árbitros, complicaría aún más la situación precedente, a partir de un penal inexistente sancionado por Diego Ceballos, un "abonado" a convalidar penales fuera del área.

Porque la mano de Cristian Paz existió, sin ninguna duda, pero fuera del rectángulo comprendido por el área grande, que según parece Ceballos desconoce cada vez que le toca arbitrar a un equipo cercano al "poder" de AFA. 

"Speed" y "furioso", Walter Acuña cruzaría el disparo sobre poste izquierdo, para dejar sin chances a Juan Martín Rojas, que venía de contener un tiro desde los doce pasos, en el "amanecer" del cotejo frente a Patronato, por "Copa Argentina", para que la convulsionada semana de Morón, sufriera otro "cachetazo", con el uno a cero del "Malevo", en su primera acción ofensiva de juego.

Pese al "cimbronazo" de la desventaja desde el "vestuario", el Gallo no perdería la calma, situándose en terreno contrario y procurando arribar al empate con más voluntad que fútbol, una constante a lo largo de las diecisiete fechas disputadas del presente campeonato.

Con los regresos de Leonel Bontempo y Lucas Abascia, tras sus ausencias obligadas, en el viaje a Santiago, y el cambio táctico de Santiago Sala en reemplazo de Rodrigo Sayavedra, que no figuraría ni entre los concentrados, Morón iría con decisión, pese a la poca claridad, y de un centro desde la izquierda de Fernando Bersano y un rechazo de la defensa, Gastón González recuperaría algo de la "memoria" del torneo pasado y con un derechazo letal, fortísimo y a media altura, desataría el "nudo" de gol "atragantado" en las gargantas de los hinchas del Gallo, para meter un "zapatazo" hermoso y un golazo que reconciliaba el resultado con el trámite del partido, a los 12' del primer tiempo.

De allí y hasta el final de la etapa, se vería lo mejor de Morón en la noche, "apretando" a su rival contra su área, pero una vez más, sin la cuota necesaria de lucidez y contundencia como para aprovechar su mejor momento en el encuentro, antes del descanso del entretiempo.

En el complemento, el Gallo intentaría repetir la postura de protagonismo de la etapa inicial, pero no lograría "lastimar" a su adversario, más allá de un remate a distancia, a cargo de Bersano, que demandaría una gran atajada de Matías Vega, el "1" visitante, para evitar que el Gallo lo diera vuelta.

Como contrapartida, este flojo Riestra, tampoco complicaría a la última línea local, convirtiendo al segundo tiempo en una etapa sin emociones y con una mayor tenencia del balón, por el lado del Gallo, pero que se diluía en los "arrabales" del área del "Malevo" de Pompeya.

Con la "chapa" final del uno a uno, y el despropósito de un Morón con mayor cantidad de amarillas, en relación a un Riestra que se "cansó" de "pegar", en especial durante el primer tiempo, como nos tiene acostumbrados, máxime en presencia de la complicidad tácita de árbitros condescendientes con los "amigos" del poder, tal el caso repetido de Diego Ceballos, el Gallo de la "dupla" Migliardi-Iturrería, supo sobreponerse a una semana compleja y un partido "cuesta arriba", para sacar un "aprobado" con apenas dos entrenamientos previos al "estreno".

Ahora, otro tipo de prueba y medida: a visitar Barrio Alberdi, para enfrentar al único líder, Belgrano de Córdoba.

Después de la "tormenta", algo de calma. 

Y un gol, tras cuatro fechas, que no es poco.

A confiar, trabajar y ordenar lo que haya que ordenar, mucho más allá de la línea de cal.


@elgallogustavo.



          📸: Deportivo Morón.


lunes, 23 de mayo de 2022

Empate a cero y "punto"

En la previa de su viaje a Santiago del Estero, para enfrentar a Güemes de aquella provincia, dos constituían las premisas fundamentales del "desafío" en ciernes: como primera medida, sumar en un escenario siempre difícil, pese a la pobre actualidad del "dueño de casa" y en segunda instancia, procurar mejorar los rendimientos individuales "en falta" y en definitiva, el andar "colectivo" de un equipo en "deuda" consigo mismo y con su público.

A la luz del empate final en cero, al cabo de un partido discreto, parejo y con muy escasas emociones por ambos lados, con supremacías alternadas y momentos para el "bostezo" (en la tierra de la "siesta", precisamente), en el primero de los ítems, el conjunto de Gastón Coyette se trajo de Santiago un punto que suma en las posiciones y ante un "rival directo" en la "tabla de abajo", resulta importante para mantenerse a una distancia prudencial, de ocho y siete puntos, respecto de Santamarina y Tristán Suárez, hoy por hoy, quienes estarían perdiendo la categoría, a dos fechas de cumplimentar la mitad exacta del campeonato de la Primera Nacional.

Sin embargo, la segunda de las "búsquedas", en la antesala de la "excursión" santiagueña, se cumpliría a medias, con algunos rendimientos individuales para destacar, como el nivel en sostenido crecimiento de Santiago Ubeda en el mediocampo (el mejor frente a Güemes, en Morón y del partido), la consolidación de Juan Martín Rojas en el arco y la solidez de una defensa que no pasó mayores sobresaltos, más allá de la modestia de su rival de turno y pese a las ausencias de Leonel Bontempo (reemplazado por Lucas Angelini, que no "desentonó") y Lucas Abascia (sustituido por Cristian Broggi, de correcto desempeño como central por izquierda), con el siempre regular y "rendidor" aporte de Cristian Paz, sumados a la voluntad de Damián Adín, a veces con su "desorden" a cuestas.

Y es que, una vez más, los problemas ya "endémicos" de este Morón, comenzarían "un paso por delante" de Santiago Ubeda, con un Gastón González "desconocido", que se extraña y se necesita para aportar la "claridad" del torneo pasado, de acuerdo a su reconocida categoría, la alternancia de "buenas y malas" de Alan Schönfeld (que necesita de ese "asistidor" criterioso y oportuno, para poder ganar con su velocidad y potencia), la reiteración de una versión "devaluada" de Rodrigo Sayavedra, que sigue "ausente sin aviso" y en "deuda" con las expectativas que lo trajeran a Morón, y en ofensiva, un Fernando Bersano que no logra regularidad en su rendimiento, y a un partido bueno y desequilibrante, le sigue otro intrascendente, hasta llegar a Mateo Levato, de innegable calidad y voluntad para "buscar" y generar espacios, pero demasiado solo y lejos del arco rival, como para pretender que defina con precisión, alguna de las pocas que tiene, cuando rara vez le llega la pelota al área.

Es decir, Morón repitió en Santiago del Estero, los déficits de conjunto que lo aquejan y por el momento, no logra solucionar, pese a tener momentos de control del terreno y balón, como al inicio del partido y en el cierre del mismo, con un manejo de la pelota paciente y criterioso, pero que al carecer del cambio de ritmo para sorprender en "tres cuartos" o de la precisión para ensayar un "pase filtrado", que deje a un delantero o volante, "cara a cara" con el arquero rival, ese dominio discontinuo se vuelve improductivo, por la repetido, previsible y por momentos, hasta monótono.

Sólo un tiro desde lejos, de Gastón González, a los 8' de iniciado el juego, más tarde un cabezazo desviado de Mateo Levato, también en el primer tiempo, y una llegada profunda pero mal definida, de Mariano Bracamonte (otra vez, de interesante ingreso e innegable vocación ofensiva) en el descuento, resultarían demasiado poco para un Morón que necesitaría de una justeza y una eficacia de las que adolece, para poder ganar un partido, prácticamente sin "pisar el área" ni patear al arco (es verdad que, en tiempo cumplido, pudo haber un penal a González, no cobrado por Gastón Monzón Brizuela, de correcto arbitraje, pese a sus "antecedentes" y esta jugada del epílogo).

También es cierto, que del otro lado, Güemes no complicaría una tarde-noche "tranquila" de Juan Martín Rojas y de renovada solvencia de la última línea del Gallo, con un par de buenas atajadas del "1" visitante, cuando fuera "llamado" a intervenir y una defensa del Deportivo Morón que jamás pasó  sobresaltos, ante la modestia de un "Gaucho" sin ideas ni capacidad individual o colectiva para el desequilibrio.

En definitiva, el 0 a 0 en Santiago, resultaría un claro reflejo de la pobre actualidad de ambos, en la tabla de posiciones y, en especial, de la ausencia de contundencia en el arco contrario, de un local con 8 goles en 15 partidos (y sólo dos victorias) y un Morón con 9 tantos en 16 encuentros (con dos igualdades a cero consecutivas y apenas tres triunfos).

Empate a cero y "punto".


@elgallogustavo.



           📸: Alejandra Busto.



martes, 17 de mayo de 2022

Punto que "suma", rendimiento que "resta"

Luego del breve "retorno" a la "Copa Argentina", del último jueves por la noche, en Santa Fe, el Gallo debía volver a su "realidad" de cada semana, que lo encuentra debatiéndose en un torneo de la Primera Nacional, en el que no logra "hacer pie", transcurridas ya 15 fechas de 36 jornadas, de un certamen tan parejo, como extenuante e inadmisible desde la logística, salvo para los "cráneos" de Viamonte 1366.

En ese contexto, y tras la prematura eliminación "copera", a manos de un cuasi descendido Patronato de Paraná, el equipo de Gastón Coyette recibía en el Oeste a All Boys, de buena actualidad y encaramado en los puestos de vanguardia.

Con la "chapa" final del 0 a 0, al cabo de un cotejo discreto, el empate podría tener "sabor a poco", a la luz de las necesidades del Gallo, de sumar en un certamen que lo tiene de la mitad hacia abajo, en la tabla de posiciones. Sin embargo, y en el balance de los '90, el punto no parece tan mal "negocio", si tomamos en cuenta que, desde el arranque mismo del segundo tiempo, Morón jugaría todo el complemento con un jugador de menos, por la expulsión de su capitán, Leonel Bontempo, por doble amonestación, ante un forcejeo y empujón evitables, en una jugada intrascendente, sancionado por un pésimo Nazareno Arasa, que no juzgaría con la misma severidad, dos infracciones flagrantes de Leandro Martínez Montagnoli, que debió correr la misma "suerte" de "ducha" anticipada, que el lateral zurdo de Morón.

Con el mismo once de inicio, que frente a Patronato en cancha de Colón, Gastón Coyette volvería a "apostar" por Juan Martín Rojas en el arco, en lugar de Bruno Galván, un joven correntino que nuevamente respondería de muy buena manera, con sobriedad y acierto en aquellas en que lo "convocaran" a intervenir, como en un remate "envenenado" desde afuera del área, de Agustín Morales, el "7" visitante, antes del primer minuto de la etapa complementaria (de su despeje al tiro de esquina, sobrevendría la disputa en el área, entre Bontempo y Octavio Bianchi, que terminaría con la expulsión del capitán local), constituyendo uno de los "puntos altos" del Gallo, dentro de una defensa que volvería a ser lo mejor del equipo, con Lucas Abascia como "emblema" y figura excluyente, propia y del partido, y unos "escalones" por debajo, Damián Adín y Cristian Paz (el primero, en su mejor versión, en bastante tiempo y el segundo, "recuperado" de su errática experiencia en "Copa Argentina").

Del partido en sí, muy poco para destacar, por lo menos, desde la sana intención editorial de no resultar reiterativos y redundantes, aburriendo desde estas líneas, con otra actuación colectiva para un rápido y "piadoso" olvido, de un Morón que parece no poder "reponerse" de la "amnesia" sufrida en la "gestión Orfila", a partir de un equipo en búsqueda de un rumbo y una línea, pero aún sin fortuna, ni volumen de juego, ni profundidad en ofensiva, con movimientos previsibles y repetitivos, sin la "rebeldía" del torneo pasado y con intérpretes muy por debajo de lo esperado, como el caso de Rodrigo Sayavedra, que parece una "sombra" del jugador que conociéramos en Estudiantes de Caseros y sobre el que tantas expectativas se depositaran en la previa del torneo, y cuya "ausencia" sin aviso, hoy impacta de manera significativa en la carencia de creación y cambio de ritmo, de tres cuartos en adelante.

Sin ideas, ni fútbol, ni precisión en los pases, más allá de las sanas intenciones, no plasmadas con acierto en el campo de juego, un Gallo en procura de su "destino", pero lejos de mejoras significativas, volvería a evidenciar su impotencia para ganar el partido, por méritos propios (del medio hacia adelante), y como contrapartida, confirmaría la fortaleza de su defensa, que le permitiría quedarse con un punto, ante uno de los equipos que animan el torneo, pese a jugar todo el segundo tiempo con un hombre de menos y, sin embargo, no sufrir en ningún momento del complemento, la desventaja numérica, en el desarrollo y mucho menos, en su propio arco.

Con el desgaste a cuestas, de un itinerario que incluyera Mendoza-Morón-Santa Fe-Morón, en apenas ocho días, y con una nuevo y extenuante viaje por delante, a Santiago del Estero, en menos de una semana, la "respuesta" física se suma al problema preexistente, de una equipo que busca y no encuentra "soluciones" futbolísticas, a una realidad que "ocupa" a los protagonistas, pero empieza a "preocupar" a quienes observamos desde afuera. 

Con jugadores que no están, y deberían estarlo, porque claramente las alternativas en buen nivel no abundan, otros que sí lo están, pero no responden de la manera deseada a la confianza depositada y también, algún otro que seguramente, justificará en la semana, es decir, en aquellos momentos en que sólo el entrenador puede valorar lo realizado, para justificar ser parte en todos los encuentros y no conforme con ello, erigirse en la primera opción de cambio "obligada", para los últimos cuerpos técnicos (no sólo el actual), pese a jamás confirmarlo con su rendimiento en el campo de juego (antes y ahora).

En definitiva: punto que "suma", rendimiento que "resta".


@elgallogustavo.



         📸: Alejandra Busto.


viernes, 13 de mayo de 2022

Fin del "sueño copero". De vuelta a la "realidad"

Y el "sueño copero" de Morón, duró poco más de 45 minutos, hasta que un salida rápida de Alan Schönfeld, fuera interceptada en el borde del área, sobre el sector izquierdo, para un centro pasado hacia el lado opuesto, con la defensa desacomodada, para Axel Rodriguez, con un cabezazo certero (a los 8' del complemento), por detrás de todos y sin marcas, venciera la resistencia de Juan Martín Rojas, de buena respuesta en el arco del Gallo, tras larga ausencia como titular.

Hasta allí, el equipo de Walter Coyette había sostenido bien el desarrollo, más allá de algunos desacoples defensivos por el flanco derecho, "hueco" entre Damián Adín y Cristian Paz, que Patronato usufructuara en varias ocasiones, en el primer tiempo, para provocar incluso un penal, a los 9 minutos de iniciado el juego, por una clara infracción del propio Paz, en perjuicio de Jonathan Herrera, que la displicencia en la ejecución de Gabriel Gudiño, "picando" la pelota, no sorprendiera a Rojas, para contener el remate desde los doce pasos, sin demasiado esfuerzo, parado en mitad del arco.

Como contrapartida, y a diferencia de lo que nos tiene "acostumbrados" en el torneo de la Primera Nacional, a los problemas en su última línea, Morón opondría una ofensiva "picante", con un buen partido de Mateo Levato, "pivoteando" y preocupando a su marcador, Leonel Mosevich, a quien habría de ganarle la "espalda", sobre los 20' de la primera etapa (tras un pelotazo profundo de Leonel Bontempo), para habilitar a Rodrigo Sayavedra, dentro del área, quien con la "punta" del botín dejaría "mano a mano" a Alan Schönfeld ante Facundo Altamirano, arquero del "Patrón", que con los pies impediría que el Gallo se pusiera en ventaja.

Ocho minutos más tarde, otra buena combinación por izquierda, entre Gastón González y Fernando Bersano, terminaría con el centro pasado del ex Talleres y Villa Dálmine, al segundo palo, que una vez más, Sayavedra (de flojo rendimiento, pero protagonista en las acciones más peligrosas) no podría conectar con comodidad y precisión, para habilitar a Levato o Schönfeld, por el centro, en otra ocasión inmejorable para modificar el rumbo futuro del partido.

Sin embargo, el planteo táctico de Coyette, saludable en ofensiva, con tres puntas y los laterales con permanente vocación de ataque, en especial, Damián Adín (de buen desempeño a la hora de proyectarse, pero con problemas en el retroceso), expondría las debilidades de los centrales, en especial de Cristian Paz, paradójicamente, el más regular y "rendidor" en el torneo Nacional, pero que "sufriera" el "uno a uno" ante los puntas de Patronato, una constante que se repetiría en todas las líneas, en cada "mano a mano", donde los futbolistas del "Patrón" parecían tener una "velocidad" más que los jugadores del Gallo, tal vez acostumbrados a la intensidad de la Liga Profesional, más allá que Patronato se halle último cómodo y con "pronóstico" de pronto retorno a la segunda categoría.

Luego de una primera etapa pareja y entretenida, con buenas intenciones y situaciones de ambos lados, la apertura del marcador, por parte de Axel Rodriguez, a los 8' del complemento, "rompería" el encuentro, y en una "ráfaga" de apenas dos minutos, Patronato sentenciaría la eliminatoria, cuando Nicolás Castro tomase un rechazo imperfecto, fuera del área, sobre la banda derecha, para sacar un remate letal, con potencia y dirección, para meterse abajo, junto al poste diestro de Juan Martín Rojas, a los 10' del complemento.

Con el 2 a 0 en contra, antes del primer cuarto de hora del segundo tiempo, este Morón de "mandíbula floja", comenzaría lenta y progresivamente a desdibujarse, perdiendo el orden que había mostrado en los primeros '45, hasta ingresar en un estado de desorden colectivo importante, propiciado desde el banco, con demasiados cambios y "aglomeración" de delanteros (con Alan Salvador, Damián Akerman, Luis López, Gonzalo Salega y Santiago Sala en cancha y la exclusión incomprensible de Levato, de lo mejor en la noche santafecina), que lejos de aportar soluciones, contribuyeron a la confusión general de un Morón, "perdido" en el resultado y ahora también en el "rumbo".

De allí y hasta el final, el Gallo se expondría a alguna contra de un Patronato, que manejaría con tranquilidad el desarrollo del juego, a lo que opondría la voluntad de ir hacia adelante sin ideas, pero con dignidad en busca del descuento, que lo volviese a "poner en partido" y que pudo (y hubiese merecido) lograrlo, en tiempo agregado, con una media vuelta del "Animal" López, con el arco libre de arquero, pero con la pierna "salvadora" de Carlos Quintana, para despejar el peligro y privar a la multitud que llegara desde el Oeste (como en cada edición de la "Copa Argentina"), de un final con mayor "dramatismo" y esperanza de empate agónico y con sabor a hazaña.

En una temporada de "alegrías" futbolísticas escasas y efímeras, la vuelta "copera", luego de cuatro años de ausencia, no fue la excepción a una "regla", que esperemos comience a "doblegarse" el próximo lunes, frente a All Boys, en el Oeste.

Una vez más, se perdió en la cancha, pero se "ganó" en la tribuna. Ojalá, más pronto que tarde, esa "ecuación" se equipare, para depositar al equipo en una categoría, a la que la gente de Morón "ascendió" hace largo tiempo.


@elgallogustavo.



       📸: Copa Argentina.


domingo, 8 de mayo de 2022

Morón, el peor "rival" de Morón

Tras la derrota por la mínima, en su visita a Gimnasia en Mendoza (la quinta caída en el certamen de la Primera Nacional y la primera con Gastón Coyette como entrenador), y habiéndose jugado más del 25 por ciento del torneo, esto es, 14 "capítulos" sobre 36 (descontando la jornada libre), queda claro que, más allá de errores particulares y dificultades reiteradas de funcionamiento colectivo, en definitiva y sin pretender ingresar en el "farragoso"" terreno de la psicología de conjunto (que claramente no constituye nuestro "fuerte"), en el recorrido del presente campeonato, el peor "rival" con el que se ha enfrentado el Deportivo Morón, ha sido siempre el propio Morón, "ciclotimia" que no ha podido resolver ni mucho menos superar, por lo menos a la fecha.

En efecto, ante el "Lobo" mendocino, el Gallo regresaría al Oeste con las "manos vacías", una vez más, debido a yerros propios que a méritos de su rival, que también nuevamente, con demasiado "poco", terminaría alzándose con tres puntos, que representan un "premio" excesivo para la escasa "lucidez" local, pero sin lugar a dudas, un "castigo" duro, pero "justo", para un Morón que, como en la tarde mendocina, tiende a "facilitarle" demasiado las cosas a muchos de sus rivales de turno.

Así las cosas, en el marco de un desarrollo mediocre, aunque "entretenido" por la voluntad de uno y otro y en especial, "flaco" de ideas futbolísticas por ambos lados, Morón terminaría perdiendo un punto que debió ganarse en el campo de juego, a partir de otro error grosero de Bruno Galván, ante una pelota que no tenía mayor peligro ni dificultad, para adelantar inesperadamente en el marcador al local, cuando no había pasado absolutamente nada, para justificar la diferencia en favor de uno u otro, y a partir de allí, facilitarle la tarea a un Gimnasia de Mendoza carente de "luces" para aprovechar el "regalo" y definir el encuentro en el primer tiempo, permitiendo a su vez, que Morón permaneciese "en partido", pese a sus dificultades ya conocidas para generar fútbol y, en definitiva, para hallar claridad y contundencia en los metros finales rivales, como para poder aspirar a empatar (ni siquiera hablamos de dar vuelta el resultado).

Con el mismo once de inicio, que una semana atrás, en el debut de Gastón Coyette como técnico, superara con autoridad y contundencia a San Telmo, en el Oeste, hasta el minuto 21 de la primera etapa, en que el trámite del partido se tornaba equilibrado y sin emociones, llegaría la jugada "bisagra" de la tarde, cuando un centro alto y sin mayores intenciones ofensivas de Ulises Ortegoza, el más desatacado del local y del encuentro, determinara el error grosero de Galván (similar al "sufrido" en Chaco, un par de fechas atrás), que ante el intento de "embestida" de un rival, no concretado (porque el delantero local no llegaría a "tocar" ni entorpecer la acción del "1" del Gallo), le quitara la vista al balón o calculase mal, para en definitiva, no reaccionar a retener o rechazar el balón, que habría de "colarse" por encima de su "humanidad", para el uno a cero insospechado e injustificado de Gimnasia y Esgrima de Mendoza.

A partir de ese momento, el partido se "quebraría", acrecentando el nerviosismo de un Morón, que a excepción de la victoria en Tandil, ante Santamarina, nunca pudo remontar un resultado parcial adverso, con las complicaciones que ha demostrado, al cabo de catorce jornadas de campeonato, para sobreponerse a los "golpes" recibidos, en especial, a los "autoinfligidos", que han sido la mayoría en la presente campaña (no de manera intencional, claro está).

En el complemento, el Gallo demostraría otra actitud y luego de unos primeros minutos, en los que el local generara una o dos opciones claras, los dirigidos por Coyette irían con escasas ideas, pero con orden y decisión en busca del empate, y allí volvería a aparecer el mayor déficit que lo acompaña en este 2022: la falta repetida de claridad, para poner "cara a cara" a un punta con el arquero rival y cuando ello pudiese suceder, la ausencia reiterada de contundencia y precisión para aprovechar las ocasiones de gol frente al arco rival.

Y en definitiva, entre errores demasiado "costosos" en el propio arco y la ineficacia "endémica" para generar zozobra en el ajeno, Morón una vez más, como en una "secuela" previsible de un "filme de terror de bajo presupuesto", volvería a ser responsable de una "profecía autocumplida", en el que se complica solo y a la vez facilita la labor contraria, una, y otra y otra vez.

Ahora, con Patronato por "Copa Argentina" y All Boys, de buen rendimiento en el torneo regular, en el horizonte más próximos, las dudas más acuciantes pasan por saber, si en lo inmediato y lo más pronto  posible, Morón podrá "lidiar" consigo mismo, para poder empezar a "lidiar" con el "afuera" de sus rivales de turno.

Pero lo nuestro es (apenas) lo futbolístico. Para la faz psicológica, el plantel cuenta con una profesional de reconocida calidad y trayectoria que, junto a Coyette, sin dudas que les espera una laboriosa y nada sencilla tarea.

Morón, el peor "rival" de Morón.


@elgallogustavo.



         📸: Deportivo Morón.