sábado, 4 de mayo de 2024

La "modorra" santiagueña, la "sacudió" el protagonista menos pensado

Morón manejaba el trámite del partido, era superior a su rival (en los términos ya conocidos, de un Gallo muchas veces de toque repetido, intrascendente y muy escasa profundidad) y dentro de la "humildad de conjunto", de un encuentro de "vuelo bajo" y sin relieve, merecía un poquito más que el cero a cero, hasta que al regreso del entretiempo y a medida que Mitre demostraba su incapacidad para torcer el rumbo, al igual que sucediera tiempo atrás, en Rafaela (expulsó a Brian Machuca, por una falta inexistente en el complemento, cuando Morón lo ganaba bien y era muy superior), comenzaría el  "unipersonal" de. Alvaro Carranza, el árbitro cordobés en Santiago del Estero.

Primero a los 23 del segundo tiempo, con la expulsión, en este caso irreprochable de Facundo López, que intentando enmendar otro retroceso defensivo inadmisible del equipo de Fabián Nardozza, máxime ante un pelotazo previsible (el único recurso exhibido por los locales durante toda la tarde) desde la mitad de cancha, con destino al único punta en cercanías del área de Morón, el reiterado e inexplicable adelantamiento de sus compañeros de zaga, incluido el propio Lopéz y ya superado en velocidad por Franco Posse (el "9" de Mitre), para buscar el "cara a cara" con Juan Martín Rojas, con más desesperación que "timming", lo cruzaría duro desde atrás, en una acción prometedora de gol. Roja directa (otra más, para un López que juega muchas veces expuesto, por errores propios y ajenos) y el partido que empezaba a complicarse, en este caso por razones reglamentarias valederas.

La segunda expulsión de la tarde santiagueña se prodiciría casi a los 40 minutos del complemento, pero minutos antes, un par de hechos previos podrían encontrar explicaciones posibles, aunque no atendibles ni justificables, al cierre del "unipersonal" arbitral de Carranza.

Así las cosas, a los 11' de la misma etapa complementaria, Matías Romero reemplazaría a un inconexo Mauro Schönfeld y sobre los 33', otro buen ingreso de Patricio Núñez por Ezequiel Rescaldani, (con una sola opción de gol en el primer tiempo y siempre lejos del arco, como en sus peores momentos de la pasada temporada), harian que la supremacía posicional de Morón obtuviera más "picante" en los metros finales locales, tanto es así que en un puñado de acciones bien verticales de Núñez, abierto y "suelto" por la banda diestra, para luego "recortar" hacia el centro, dejaría en posición de gol a varios de sus compañeros, como Gonzalo Berterame y en especial al formoseño Romero, con las dos más claras, una de cabeza bien resuelta por el arquero y la otra ingresando solo por derecha, mal definida, al cuerpo del "1" de Mitre, Luciano Jachfe.

Con ese poquito, más una acción increíble desperdiciada por Juan Manuel Olivares, en la primera parte, un remate desde su propio campo de Gastón González, en el complemento, apenas desviada y aprovechando el adelantamiento del golero, a las cuales podría sumarse una doble acción, con dos potenciales infracciones dentro del área local, una a Romero (no pareció penal) y la segunda a Nicolás Henry (dudosa, pero sin embargo sancionable), y cuando en definitiva, Mitre no daba "señales de vida" y Morón parecía más cerca del triunfo con un jugador menos, a los 39 del segundo tiempo, en una acción sin consecuencia alguna y en "tres cuartos" del terreno local, el árbitro (de frente a la jugada) creyó ver un "codazo" de Matías Romero y dejaba al Gallo con dos menos, a falta de cinco minutos más el agregado.

En rigor de verdad, jugadas como la referida (a veces imprudentes, es muy posible) existen de a decenas en cada partido y salvo intervención de un asistente mejor ubicado (esta fue casi en mitad de cancha) o la asistencia del VAR en Liga Profesional, hay que estar muy convencido para sancionarla con tamaño rigor y sin ningún lugar a dudas. O en el caso de futuros refuerzos, al igual que en el caso de los defensores en el área, los clubes deberán plantearse seriamente contratar futbolistas amputados de sus extremidades superiores, para evitar este tipo de interpretación arbitral, ante un jugador que natural e instintivamente salta de espaldas con el brazo extendido, no sólo para ganar impulso, sino para evitar el golpe artero del defensor que viene de frente.

Como sea, aún con dos jugadores menos, lo de Mitre fue tan, pero tan pobre, que colaboró con un Morón que no debió sufrir en los minutos restantes, más allá de errores propios, como en la expulsión de Facundo López y en los condicionamientos que generan demasiados árbitros, en especial en plazas del interior, tradicionalmente "complejas", como lo es Santiago del Estero y en particupar, el modesto estadio de Mitre, club de fuertes e inocultables vínculos con el poder concentrado de AFA y el Colegio de Árbitros.

En este punto, no equiparemos posibles actos imprudentes propios del juego y la interpretación arbitral, con ser incautos respecto de "aquellos" que se "equivocan" adrede y digitan desde la "rosca" político-futbolera, muy ligadas desde siempre y más desde 2022, en el predio de Ezeiza.

Punto que vale, más como prueba de carácter, que por lo demostrado en el juego. 

En Santiago del Estero, la "modorra" de la tarde la "sacudió" el protagonista menos pensado.


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.


2 comentarios:

  1. Fue un partido para definir si tuviéramos delanteros, Rescaldani muy lento, y nadie patea de primera, cuando se acomodan con 2 o 3 toques ya el riesgo de gol lo perdemos.

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  2. Desde que se retiró Akerman no tuvimos nunca más un goleador top 10 en la tabla de goleadores. El goleador actual Gastón, muchos de penal, pero los 9 no la meten, son muy rústicos.Aguante Gallo!

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