Y el destino suele tener esas cosas... Este Morón de Blas Armando Giunta se impuso en tantos partidos de manera inmerecida que, casi por decantación y "represalia" divina, debía de terminar derrotado, en aquél partido que más habría de buscarlo y en el que más hubo de merecer, al menos, el empate.
Morón volvió a caer en el Nuevo Francisco Urbano, y estiró a seis los encuentros sin alegrías (con dos derrotas, ambas de local y cuatro igualdades), convirtiendo sólo dos goles en ese lapso (a Almagro y Comunicaciones), para cosechar apenas cuatro de los últimos dieciocho puntos en juego, anclándose en la segunda mitad de una tabla de posiciones que ya nadie quiere mirar, alejados fatalmente de la lucha por los puestos de vanguardia.
Y sin embargo, en la destemplada tarde de sábado (¿será que, estamos tan desacostumbrados a jugar en sábado a la tarde, que hasta en el resultado nos vimos "sorprendidos" y sin reacción?), este Morón de Giunta no mereció perder en absoluto, generando en '90, más ocasiones de gol que en la sumatoria de los cinco encuentros anteriores.
Claro que, como primera medida, enfrente se hallaba nada menos que Atlanta, esa auténtica "bestia negra" histórica nacida en Villa Crespo y que, por algún raro designio del mismo destino, nos amarga la existencia cada vez que nos coteja, sin importar las valoraciones futbolísticas previas, los antecedentes de cada uno en la temporada y hasta la localía circunstancial.
Además, este Gallo que se formó para pelear el campeonato, por lo menos desde la inversión económica, y que hoy deambula a tientas lejos de todo, comete un sinfín de errores defensivos (muchos de ellos graves y repetidos), que a la sazón resultan costosísimos y determinantes para el desenlace de los partidos, al mismo tiempo de no generar demasiado en ofensiva y, cuando logra hacerlo, tal cual frente a Atlanta, se muestra incapaz de capitalizarlas, aunque se traten de remates francos al arco, a dos metros de la línea rival de meta.
De entrada, ante el "Bohemio", el cuerpo técnico del Gallito ensayaría una variante táctica, hasta la fecha inédita, como lo sería el desplazamiento de Cristian Yassogna por el carril izquierdo del mediocampo (adelantando a Rodrigo Lemos como "ocho" e incluyendo a Carlos Ramos en el lateral derecho), fundamentalmente para impedir las peligrosas subidas de Lucas Mancinelli, otrora marcador de punta diestro, y hoy volante por el mismo sector, erigido desde la asunción de Arnaldo Sialle, en uno de los goleadores de la visita y principal factor de quiebre y desequilibrio.
Y en rigor de verdad, durante esa primera etapa, el referido cambio posicional del "todo terreno" Yassogna, daría los frutos esperados por Giunta, sumados a una mejor versión de Federico Domínguez, como cada vez que se desenvuelve como "doble cinco", y hasta un mayor acompañamiento de Leonel Altobelli (por lo menos, desde las intenciones y presunciones apriorísticas), a partir de la inclusión de un Diego Barrios Suárez, que hoy se halla tan lejos de aquel delantero letal de 2010, como el césped del Nuevo Francisco Urbano, respecto del Camp Nou.
Cierto es también que, con este esquema en cancha, el Gallo se convertiría en "Deportivo pelotazo", en la búsqueda de alguna peinada del propio punta paraguayo, con destino a las embestidas incontrolables de Altobelli o los adelantamientos de Yassogna, cada vez que Mancinelli y la rigidez táctica de Giunta se lo permitieran.
Y Morón contaría con sus opciones para abrir el marcador y hasta acopiaría los merecimientos necesarios para ponerse en ventaja, pero por desgracia o falta de puntería, primero Yassogna y más tarde Altobelli, habrían de dejar pasar sus chances, destacándose el remate de emboquillada de este último, desde 35 metros, que a punto estuviese de convertirse en un golazo, tras dejar inmóvil al arquero Rodrigo Barucco y reventar el travesaño, para negarle al local una diferencia parcial justificada en el desarrollo del partido.
Sin embargo, y tal cual nos tiene (mal) acostumbrados, sobre los '28 del primer tiempo, la defensa del Gallo pondría nuevamente en práctica, ese compendio costoso de errores y desatenciones, primero para perder una pelota sencilla y "suelta" con Juan Galeano, luego no poder defenderla entre tres frente a Hugo Silva y, finalmente, tras el centro de éste último, encontrar el cabezazo goleador de Emiliano Bonfigli, bochornosa e inauditamente solo en el medio del área chica.
Con el "baldazo de agua cloacal", y el uno a cero en contra, Morón perdería todo lo bueno realizado hasta ese momento, tanto es así que la visita podría haber aumentado la cuenta, a través de Lucas Mancinelli, generando una gran respuesta de Sebastián Peratta, para evitar el "pleno" de Atlanta, con dos goles en igual cantidad de llegadas. A la postre, es justo y oportuno reconocerlo, las únicas dos ocasiones del "Bohemio" al cabo de 94 minutos globales.
En el complemento, con escasas ideas, menos fútbol, pero con mucho de decisión, el Gallo avisaría desde temprano sus intenciones y necesidades de igualar el encuentro, siempre por la vía de los centros, hasta que promediando la etapa, Blas Giunta habría de ponerle punto final al "Deportivo pelotazo", ingresando a Gerardo Martínez, quien se mostraría mucho más activo y lúcido que frente a Comunicaciones.
De los '20 en adelante, Morón dilapidaría una buena cantidad de ocasiones manifiestas y clarísimas de gol (en un número no generado, desde hace mucho tiempo), pero con diferencia de dos minutos, primero Ariel Otermín, rematando solo en el área chica, con el arquero vencido (para "alcanzársela" a un dirigente "Bohemio", sentado en la tribuna visitante) y más tarde el propio Gerardo, ingresando en soledad por la derecha y desviando increíblemente su implacable pegada diestra, privarían al local de un empate merecido, cuanto menos, en la búsqueda.
De allí y hasta el final del cotejo, el Deportivo Morón contaría con varias aproximaciones más y dos chances muy claras, a partir de un tiro libre de Gerardo Martínez, de frente al arco y en el borde del área y, fundamentalmente, a través del incansable Leonel Altobelli que, en tiempo de descuento y con pelota dominada, solo y a tiro de empate, habría de entrarle pifiado para fortuna de un Barucco, que se hizo de una "masita", cuando la jugada tenía destino natural de "bombazo" y "a cobrar".
Y es que el destino suele tener esas cosas..., por eso Morón, frente a su "bestia negra" histórica, habría de caer nuevamente derrotado, en el partido en el cual acumulara mayores niveles de merecimientos, como para justificar, al menos, quedarse con un empate.
Quizá como "expiación" de "favores" concedidos y dilapidados con antelación y mucho de "pecados" y errores repetidos, Morón volvería a perder también fuera de la cancha, con la bochornosa postal final de dirigentes impedidos de ingresar al vestuario local (en su intento de acceder a abrir el portón del estacionamiento vehicular, ubicado debajo de la popular visitante), represión policial (y del propio personal de seguridad del club) desde adentro y desde afuera del mismo vestuario, gases lacrimógenos, bastonazos a "diestra y siniestra", la presencia de la "vedette" del momento, es decir, el gas pimienta (que afectara a varios directivos y socios presentes, principalmente a Gabriel Mansilla), y un directivo como Mauro Lavallo que, de su intento por apaciguar los ánimos, terminaría con una balazo de goma en la rodilla.
En este punto, y en presencia de un club decidida y fatalmente coptado por la política partidaria y, en consecuencia, rehén absoluto de sus internas y hasta de sus "operaciones" cruzadas, nos preguntamos quién es el encargado de impartir las órdenes en el Deportivo Morón, por estos días, cuando un vestuario "clausurado" desde adentro (¿por decisión del cuerpo técnico?), origina una represión insensata de la "maldita" policía bonaerense, en complicidad con la inepta seguridad propia, en momentos que debería "dar la cara" el presidente Diego Spina, y el mismo "brilla" absoluta e intolerablemente por su ausencia.
Sin dudas que una derrota dolorosa, más afuera que adentro de la cancha. Porque, en definitiva, a la suerte hay que "ayudarla", y al destino, forjarlo con aciertos y presencias.
Pero, verdad de Perogrullo, cuando el "piloto" se ausenta, invariablemente el "avión" se estrella.
Y en este Morón (adentro y afuera)..., ¿dónde está el "piloto"?.
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
Fotos: gentileza, Osvaldo Abades (h).
domingo, 7 de junio de 2015
viernes, 5 de junio de 2015
Frente al "Bohemio", en la vuelta al Oeste..., cueste lo que cueste.
Tuvieron que pasar diecinueve días de espera, luego de las dos semanas más trágicas del fútbol argentino, por lo menos, dentro de los confines de un campo de juego, para reencontrarnos con el mismo Morón de siempre, es decir, sin convicción dentro de la cancha, sin ambición en el banco de los suplentes y sin decisión en sus dirigentes.
Lejos de todo, a quince puntos del líder, Defensores de Belgrano, y a cuatro del último clasificado al Reducido, Flandria, este Morón que hoy se sitúa a sólo ocho unidades por encima del último de la tabla, Almagro, necesita con urgencia volver a sumar de a tres (cosa que no hace desde hace cinco fechas, con cuatro empates y una derrota), y en los próximos días volverá a contar con una gran posibilidad (tal vez la última, antes del cierre de la primera rueda), para ganar dos partidos seguidos en condición de local, algo que no ha podido lograr al cabo de 16 jornadas efectivamente disputadas.
Para ello, primero deberá vencer al Atlanta del "gigante" Arnaldo Sialle, cuando lo reciba en el Nuevo Francisco Urbano, este sábado a las 16.30, con arbitraje de Carlos Stoklas y la televisación en vivo de "Pacífico TV Morón", a través de su canal exclusivo de YouTube, en el marco de la 18° jornada de la "B".
Más tarde, el próximo miércoles 10 del corriente, el Gallo recuperará el postergado frente a Deportivo Español, correspondiente a la 16° fecha del torneo de la Primera "B" 2015, a partir de las 15, en el mismo Nuevo Francisco Urbano, con arbitraje de Gonzalo López Aldazábal y la transmisión en directo de "Pacífico TV Morón".
Para el primero de los desafíos en ciernes, esto es, frente al "Bohemio", Blas Armando Giunta ensayará una variante obligada por lesión y otra de naturaleza táctica, respecto del once que iniciara el cotejo en Agronomía: en efecto, debido a la distensión ligamentaria que padece Cristian Damián Lillo, en su rodilla derecha, se producirá el ingreso de entrada (luego de muchísimo tiempo), de Carlos Alberto Ramos, pero para desempeñarse en su habitual posición de lateral por derecha, lo que a su vez, generará el adelantamiento de Rodrigo Lemos como carrilero diestro, corriéndose Cristian Román Yassogna hacia la banda izquierda de un mediocampo del Gallo, que se conpletará con Jonathan Páez y Federico Domínguez en el "doble cinco".
Asimismo, en la ofensiva, y como "premio" a su buen desempeño desde el minuto cero, el último sábado, en la igualdad uno a uno ante Comunicaciones, el juvenil punta colombiano, Santiago de Ossa, retornará al banco de los suplentes, siendo sustituido por un Diego Alfonso Barrios Suárez, quien tendrá una nueva oportunidad en el primer equipo, al igual que Ramos, luego de un largo "compás de espera".
En consecuencia, los titulares del Deportivo Morón que recibirán a Atlanta (que proviene de vencer dos a cero a Tristán Suárez), este sábado desde las 16.30, en el Oeste, serán los siguientes: Sebastián Darío Peratta; Carlos Alberto Ramos, Nicolás Miguel Gásperi, Emiliano Jonathan Iván Mayola (capitán), Ariel Otermín; Rodrigo Lemos Argañaraz, Jonathan Páez, Federico Domínguez, Cristian Román Yassogna; Víctor Leonel Altobelli, Diego Alfonso Barrios Suárez.
Completan el listado de concentrados, uno de los cuales quedará afuera de los dieciocho: Carlos David Morel, Maximiliano Jerez, Cristian Federico Broggi, Adrián Maximiliano Peralta, Lucas Sebastián Nanía, Gerardo Daniel Martínez, Junior Leandro Mendieta y Santiago De Ossa.
Frente al "Bohemio", en el Oeste, por una "sonrisa"..., cueste lo que cueste.
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).
Lejos de todo, a quince puntos del líder, Defensores de Belgrano, y a cuatro del último clasificado al Reducido, Flandria, este Morón que hoy se sitúa a sólo ocho unidades por encima del último de la tabla, Almagro, necesita con urgencia volver a sumar de a tres (cosa que no hace desde hace cinco fechas, con cuatro empates y una derrota), y en los próximos días volverá a contar con una gran posibilidad (tal vez la última, antes del cierre de la primera rueda), para ganar dos partidos seguidos en condición de local, algo que no ha podido lograr al cabo de 16 jornadas efectivamente disputadas.
Para ello, primero deberá vencer al Atlanta del "gigante" Arnaldo Sialle, cuando lo reciba en el Nuevo Francisco Urbano, este sábado a las 16.30, con arbitraje de Carlos Stoklas y la televisación en vivo de "Pacífico TV Morón", a través de su canal exclusivo de YouTube, en el marco de la 18° jornada de la "B".
Más tarde, el próximo miércoles 10 del corriente, el Gallo recuperará el postergado frente a Deportivo Español, correspondiente a la 16° fecha del torneo de la Primera "B" 2015, a partir de las 15, en el mismo Nuevo Francisco Urbano, con arbitraje de Gonzalo López Aldazábal y la transmisión en directo de "Pacífico TV Morón".
Para el primero de los desafíos en ciernes, esto es, frente al "Bohemio", Blas Armando Giunta ensayará una variante obligada por lesión y otra de naturaleza táctica, respecto del once que iniciara el cotejo en Agronomía: en efecto, debido a la distensión ligamentaria que padece Cristian Damián Lillo, en su rodilla derecha, se producirá el ingreso de entrada (luego de muchísimo tiempo), de Carlos Alberto Ramos, pero para desempeñarse en su habitual posición de lateral por derecha, lo que a su vez, generará el adelantamiento de Rodrigo Lemos como carrilero diestro, corriéndose Cristian Román Yassogna hacia la banda izquierda de un mediocampo del Gallo, que se conpletará con Jonathan Páez y Federico Domínguez en el "doble cinco".
Asimismo, en la ofensiva, y como "premio" a su buen desempeño desde el minuto cero, el último sábado, en la igualdad uno a uno ante Comunicaciones, el juvenil punta colombiano, Santiago de Ossa, retornará al banco de los suplentes, siendo sustituido por un Diego Alfonso Barrios Suárez, quien tendrá una nueva oportunidad en el primer equipo, al igual que Ramos, luego de un largo "compás de espera".
En consecuencia, los titulares del Deportivo Morón que recibirán a Atlanta (que proviene de vencer dos a cero a Tristán Suárez), este sábado desde las 16.30, en el Oeste, serán los siguientes: Sebastián Darío Peratta; Carlos Alberto Ramos, Nicolás Miguel Gásperi, Emiliano Jonathan Iván Mayola (capitán), Ariel Otermín; Rodrigo Lemos Argañaraz, Jonathan Páez, Federico Domínguez, Cristian Román Yassogna; Víctor Leonel Altobelli, Diego Alfonso Barrios Suárez.
Completan el listado de concentrados, uno de los cuales quedará afuera de los dieciocho: Carlos David Morel, Maximiliano Jerez, Cristian Federico Broggi, Adrián Maximiliano Peralta, Lucas Sebastián Nanía, Gerardo Daniel Martínez, Junior Leandro Mendieta y Santiago De Ossa.
Frente al "Bohemio", en el Oeste, por una "sonrisa"..., cueste lo que cueste.
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).
martes, 2 de junio de 2015
Segundas partes, nunca fueron buenas... Y las obras, ¿dónde están?.
Tiempo atrás, desde este mismo espacio, publicábamos un documento fotográfico revelador, propio de la "lente" única y generosa de Osvaldo Abades, sobre cuya contundencia incontrastable, nos permitíamos advertir sobre la demora incalificable, inquietante y carente de explicaciones oficiales, respecto de las obras correspondientes a la segunda etapa del proyecto de traslado del nuevo estadio.
Asimismo, sólo días más tarde, y a partir de otra tardía y agresiva desmentida de parte de la dirigencia, mediante un nuevo y desafortunado comunicado de prensa, plagado de vaguedades y carente por completo de certidumbres e informaciones concretas, concluíamos con algo de sorna, pero mucho más de tristeza, que el Deportivo Morón, seguramente constituye el único lugar sobre la faz de la Tierra, donde las "versiones malintencionadas" que se denuncian y endilgan sistémicamente (por lo menos, hacia cierto sector no condescendiente del periodismo partidario), es un hecho que, más temprano que tarde, terminan por hacerse realidad, de manera invariable.
En este sentido, y de entre el cúmulo de "versiones malintencionadas" que hubieron de desestimarse de manera oficial, liviana, tardía y hasta de malos modos, la que advertía sobre el flagrante incumplimiento de la empresa constructora, a menos de dos meses del plazo legalmente previsto para la finalización de la segunda etapa de construcción del Nuevo Francisco Urbano, en la víspera, es decir, el último lunes 1° de junio del corriente, hubo de concretar su "profecía autocumplida", y tal cual lo advertido en su momento, por aquella brillante y oportuna fotografía de Osvaldo Abades, el plazo contractual ha sido cumplido y de la segunda etapa de obra, hoy sólo se avizoran unas pocas paredes a medias y la inquietud por el futuro de una edificación que además de esta etapa inconclusa, incluye una tercera, en medio de la desidia inocultable de "Bautec", el desinterés manifiesto del Municipio (garante del proyecto) y el hermetismo inexplicable de la propia dirigencia del Deportivo Morón.
Ante esta grave y, al mismo tiempo, penosa situación que atraviesa nuestra maltratada institución, los únicos que se han puesto del lado del socio e hincha y, en definitiva, de la defensa irrestricta y en soledad de los intereses del club, son los miembros de la Comisión Ad Hoc, quienes a pesar de la lucha desigual y hasta del desdén de la propia "gestión Spina", desde su conformación en Asamblea, han sido los responsables directos de defender y controlar la construcción; y por ende, los únicos preocupados y ocupados en hacer valer la letra de un contrato de fideicomiso y unos planos de obra, alterados premeditada y permanentemente por la constructora y jamás fiscalizados por una dirigencia, que hace rato eligió despojarse de su responsabilidad primaria.
En consecuencia, ante este cuadro de situación, y en presencia del incumplimiento de obra, así como de la superación del plazo legal previsto para la segunda etapa, situación contemplada en el contrato de fideicomiso con resarcimientos económicos importantes a favor del club, consistentes en el pago de una multa de entre 2 mil y 3 mil dólares por cada día de atraso; además de procedimientos administrativos a poner en marcha, como la "denuncia" por parte de la institución, ante el administrador fiduciario (el "Grupo Banco Provincia"), y no el procedimiento de "gentil consulta" al garante del proyecto (el Municipio de Morón), de acuerdo al escueto y errático último comunicado esgrimido por la dirigencia, los miembros de la Comisión Ad Hoc han solicitado una reunión urgente con todas las partes involucradas, para conocer el estado actual de las obras y en cuya nota, remitida al presidente Diego Spina (fechada el mismo lunes 1° de junio), dicha solicitud se fundamenta en las siguientes (y poderosas) razones:
1) "Cumplido el plazo de 18 meses para la finalización de obras y luego de recorrer el día sábado próximo pasado las mismas, confirmamos el estado de fuerte retraso e indefiniciones en la continuidad de las obras, al punto que a hoy no se cuenta con los respectivos planos de las mismas para su realización".
2) "Se sigue manifestando por parte del responsable de la obra, que tanto vestuarios como locales serán provistos de techo de chapa, situación que no varió de la visita y reunión informal mantenida con Ud. (en referencia a Spina), el día sábado 16 de mayo próximo pasado".
3) "De la visita y charla última observamos modificaciones nocivas a las instalaciones en la sede social y locales (esta etapa, a grandes rasgos, incluye pileta, vestuarios, zona parquizada, sede definitiva, confitería y local comercial de grandes dimensiones, sobre Av. Hipólito Yrigoyen), en lo que respecta a medidas, cantidades y errores de diseño que creíamos ya superados y debidamente aclarados con los responsables del desarrollo del proyecto. Ante ello, llama poderosamente la atención, la inacción de parte del ente municipal en el control y seguimiento de las tareas, bajo la responsabilidad del Sr. Pablo Izcovich, fundamentalmente en lo que respecta a la resolución de los temas que se van planteando en una obra de tal envergadura".
4) "Por último y en lo que respecta a los problemas, vicios y faltantes de terminación de obras correspondientes a la primera etapa nada se ha modificado al respecto, por lo que le solicitamos tenga a bien remitirnos copia del acta de toma de posesión de la misma, y la correspondiente a la suscripta con motivo de la ULTIMA REUNION ("FORMAL", y las mayúsculas corren por nuestra cuenta), acaecida en el mes de OCTUBRE del 2014" (nuevamente, la mayúscula es obra nuestra).
"Por todo lo expuesto es que solicitamos la reunión antedicha, en el convencimiento que del debate debe necesariamente surgir las soluciones definitivas de una obra que al estar inconclusa, ya comienza a generar fuertes niveles de lucro cesante a la institución".
Mientras tanto, el Nuevo Francisco Urbano, a menos de dos años de su inauguración, nunca contó con un césped "serio" y medianamente acorde a un club deportivo profesional (problema aún irresuelto, del que jamás se haría cargo la constructora, corriendo por cuenta del club su mitigación, con fondos municipales), además de sufrir una depreciación constante y alarmante en su estructura física, lo que revela la baja calidad de los materiales utilizados en su construcción (caños pinchados, desagües cloacales que se desbordan, paredes que se agrietan, azulejos rotos, una lavandería donde sólo funciona la instalación de caños de agua fría, el piso de la confitería que se hunde, sumados a la ausencia de desniveles en los palcos, constituyen sólo algunos de los múltiples errores, faltantes y roturas que evidencia de manera temprana, nuestra nueva "casa").
Porque en definitiva, y consumada la advertencia del incumplimiento en las obras relativas a la segunda etapa de construcción del nuevo estadio, una vez más y casi como "profecía autocumplida", en este Deportivo Morón de transparencia nula y explicaciones ausentes, las "versiones malintencionadas" del periodismo partidario no condescendiente, resultan invariablemente confirmadas por la desidia, la inoperancia y la soberbia dirigenciales, claro está, acompañadas del inexorable peso de la verdad, la realidad y el tiempo.
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
Fotos (archivo): gentileza, Osvaldo Abades (h).
Asimismo, sólo días más tarde, y a partir de otra tardía y agresiva desmentida de parte de la dirigencia, mediante un nuevo y desafortunado comunicado de prensa, plagado de vaguedades y carente por completo de certidumbres e informaciones concretas, concluíamos con algo de sorna, pero mucho más de tristeza, que el Deportivo Morón, seguramente constituye el único lugar sobre la faz de la Tierra, donde las "versiones malintencionadas" que se denuncian y endilgan sistémicamente (por lo menos, hacia cierto sector no condescendiente del periodismo partidario), es un hecho que, más temprano que tarde, terminan por hacerse realidad, de manera invariable.
En este sentido, y de entre el cúmulo de "versiones malintencionadas" que hubieron de desestimarse de manera oficial, liviana, tardía y hasta de malos modos, la que advertía sobre el flagrante incumplimiento de la empresa constructora, a menos de dos meses del plazo legalmente previsto para la finalización de la segunda etapa de construcción del Nuevo Francisco Urbano, en la víspera, es decir, el último lunes 1° de junio del corriente, hubo de concretar su "profecía autocumplida", y tal cual lo advertido en su momento, por aquella brillante y oportuna fotografía de Osvaldo Abades, el plazo contractual ha sido cumplido y de la segunda etapa de obra, hoy sólo se avizoran unas pocas paredes a medias y la inquietud por el futuro de una edificación que además de esta etapa inconclusa, incluye una tercera, en medio de la desidia inocultable de "Bautec", el desinterés manifiesto del Municipio (garante del proyecto) y el hermetismo inexplicable de la propia dirigencia del Deportivo Morón.
Ante esta grave y, al mismo tiempo, penosa situación que atraviesa nuestra maltratada institución, los únicos que se han puesto del lado del socio e hincha y, en definitiva, de la defensa irrestricta y en soledad de los intereses del club, son los miembros de la Comisión Ad Hoc, quienes a pesar de la lucha desigual y hasta del desdén de la propia "gestión Spina", desde su conformación en Asamblea, han sido los responsables directos de defender y controlar la construcción; y por ende, los únicos preocupados y ocupados en hacer valer la letra de un contrato de fideicomiso y unos planos de obra, alterados premeditada y permanentemente por la constructora y jamás fiscalizados por una dirigencia, que hace rato eligió despojarse de su responsabilidad primaria.
En consecuencia, ante este cuadro de situación, y en presencia del incumplimiento de obra, así como de la superación del plazo legal previsto para la segunda etapa, situación contemplada en el contrato de fideicomiso con resarcimientos económicos importantes a favor del club, consistentes en el pago de una multa de entre 2 mil y 3 mil dólares por cada día de atraso; además de procedimientos administrativos a poner en marcha, como la "denuncia" por parte de la institución, ante el administrador fiduciario (el "Grupo Banco Provincia"), y no el procedimiento de "gentil consulta" al garante del proyecto (el Municipio de Morón), de acuerdo al escueto y errático último comunicado esgrimido por la dirigencia, los miembros de la Comisión Ad Hoc han solicitado una reunión urgente con todas las partes involucradas, para conocer el estado actual de las obras y en cuya nota, remitida al presidente Diego Spina (fechada el mismo lunes 1° de junio), dicha solicitud se fundamenta en las siguientes (y poderosas) razones:
1) "Cumplido el plazo de 18 meses para la finalización de obras y luego de recorrer el día sábado próximo pasado las mismas, confirmamos el estado de fuerte retraso e indefiniciones en la continuidad de las obras, al punto que a hoy no se cuenta con los respectivos planos de las mismas para su realización".
2) "Se sigue manifestando por parte del responsable de la obra, que tanto vestuarios como locales serán provistos de techo de chapa, situación que no varió de la visita y reunión informal mantenida con Ud. (en referencia a Spina), el día sábado 16 de mayo próximo pasado".
3) "De la visita y charla última observamos modificaciones nocivas a las instalaciones en la sede social y locales (esta etapa, a grandes rasgos, incluye pileta, vestuarios, zona parquizada, sede definitiva, confitería y local comercial de grandes dimensiones, sobre Av. Hipólito Yrigoyen), en lo que respecta a medidas, cantidades y errores de diseño que creíamos ya superados y debidamente aclarados con los responsables del desarrollo del proyecto. Ante ello, llama poderosamente la atención, la inacción de parte del ente municipal en el control y seguimiento de las tareas, bajo la responsabilidad del Sr. Pablo Izcovich, fundamentalmente en lo que respecta a la resolución de los temas que se van planteando en una obra de tal envergadura".
4) "Por último y en lo que respecta a los problemas, vicios y faltantes de terminación de obras correspondientes a la primera etapa nada se ha modificado al respecto, por lo que le solicitamos tenga a bien remitirnos copia del acta de toma de posesión de la misma, y la correspondiente a la suscripta con motivo de la ULTIMA REUNION ("FORMAL", y las mayúsculas corren por nuestra cuenta), acaecida en el mes de OCTUBRE del 2014" (nuevamente, la mayúscula es obra nuestra).
"Por todo lo expuesto es que solicitamos la reunión antedicha, en el convencimiento que del debate debe necesariamente surgir las soluciones definitivas de una obra que al estar inconclusa, ya comienza a generar fuertes niveles de lucro cesante a la institución".
Mientras tanto, el Nuevo Francisco Urbano, a menos de dos años de su inauguración, nunca contó con un césped "serio" y medianamente acorde a un club deportivo profesional (problema aún irresuelto, del que jamás se haría cargo la constructora, corriendo por cuenta del club su mitigación, con fondos municipales), además de sufrir una depreciación constante y alarmante en su estructura física, lo que revela la baja calidad de los materiales utilizados en su construcción (caños pinchados, desagües cloacales que se desbordan, paredes que se agrietan, azulejos rotos, una lavandería donde sólo funciona la instalación de caños de agua fría, el piso de la confitería que se hunde, sumados a la ausencia de desniveles en los palcos, constituyen sólo algunos de los múltiples errores, faltantes y roturas que evidencia de manera temprana, nuestra nueva "casa").
Porque en definitiva, y consumada la advertencia del incumplimiento en las obras relativas a la segunda etapa de construcción del nuevo estadio, una vez más y casi como "profecía autocumplida", en este Deportivo Morón de transparencia nula y explicaciones ausentes, las "versiones malintencionadas" del periodismo partidario no condescendiente, resultan invariablemente confirmadas por la desidia, la inoperancia y la soberbia dirigenciales, claro está, acompañadas del inexorable peso de la verdad, la realidad y el tiempo.
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
Fotos (archivo): gentileza, Osvaldo Abades (h).
sábado, 30 de mayo de 2015
"Pecados" (repetidos) de mezquindad.
Los cambios no "paridos" desde el propio convencimiento, resultan invariablemente, nada más que mera "cosmética", y esa es, precisamente, una de la mayores falencias que ha repetido este cuerpo técnico del Gallo, que esperó dieciseis fechas de campeonato para "animarse" a jugar de arranque con dos delanteros definidos, para volver al esquema tradicional que tan magros resultados ha exhibido, en el afán mezquino y contraproducente de "cuidar" el mínimo guiño positivo del destino.
Es que debimos aguardar diecinueve días, tras la suspensión reiterada del futbol argentino, como consecuencia de dos de las semanas más trágicas de su historia, dentro de los campos de juego, para encontrarnos nuevamente con el mismo equipo que "dejamos" el pasado once de mayo, en el "Tres de Febrero", esto es, un conjunto con escasa vocación ofensiva y ambiciones recortadas desde el propio banco de suplentes, capaz de jugarse todo a un "pleno" en '90, y apostando siempre a riesgo, ante la certeza de un Morón carente de ideas, juego y oportunidades y que, al mismo tiempo, siempre será capaz de "regalar" la desconcentración necesaria, como para que el rival de turno facture de la ventaja y la capitalice en su beneficio.
Como en tantas otras tardes, a lo largo del paupérrimo derrotero del actual campeonato, el Deportivo Morón jugó nuevamente para el olvido y, si bien ni siquiera habría de merecer el punto que se llevó de Agronomía, pudo y hasta debió ganar injustamente el encuentro, de no mediar una vez más el amarretismo dogmático de su cuerpo técnico, que volvería a equivocarse fatalmente en sus decisiones tácticas, condicionando con sus desaciertos, el desarrollo definitivo de un cotejo que pretendió "cerrar" demasiado pronto, "jugando" con el "fuego incandescente" de un equipo incapaz de brindar seguridades suficientes y permanentes.
Porque hasta el golazo de Cristian Lillo, a poco menos de cinco minutos para el cierre del primer tiempo, tras una contra rápida, una habilitación magistral de Santiago de Ossa y una "vaselina" formidable en la definición, el Gallo no había hecho mérito alguno como para ponerse en ventaja, tanto es así que la figura excluyente del encuentro hasta ese momento (y que habría de prolongarse hasta el epílogo del mismo), no sería otro que Sebastián Darío Peratta, factor determinante para conjurar las mejores ocasiones del "Cartero" y, en definitiva, para mantener el arco en cero y la providencial ventaja inicial, al cabo de la etapa.
Con las falencias de costumbre, es decir, la permeabilidad en defensa, el escaso juego en el medio y la nula profundidad en ataque (con dos llegadas en '90, incluida la del gol, ambas en los '45 iniciales), en aquella primera parte, a la confirmación del regreso a escena del mejor Peratta, habría que sumarle la solidez habitual de Emiliano Mayola y, en especial, la presentación en sociedad, por vez primera desde el arranque, de un juvenil Santiago de Ossa que consolidó en '45, el potencial y las condiciones evidenciadas a cuenta gotas, en los partidos previos, no precisamente por decisión propia, sino por la ortodoxia de sistemas tácticos que, hasta esta tarde, sólo le habían permitido mostrarse por apenas un puñado de minutos oficiales.
Por desgracia, y cuando muchos de nosotros, a pesar de las escasas razones futbolísticas esgrimidas en cancha, comenzábamos a fantasear con la posibilidad cierta del primer triunfo fuera de casa, a partir de la velocidad y habilidad del propio De Ossa y de la profundidad de Leonel Altobelli, para comandar alguna otra réplica que clausurara el resultado; la órden de Blas Armando Giunta se dirigiría en sentido exactamente contrario, excluyendo del partido al joven punta colombiano, para apostar al ingreso de un inexpresivo Gerardo Martínez.
Cambio que modificaría drástica y definitivamente el rumbo y destino del partido, en la fría de tarde de Agronomía, no tanto por el mal partido de Gerardo, sino más bien por la decisión de privar a la ofensiva del Gallo, de la única cuota de desequilibrio en ataque, capaz de hacer diferencia y acompañar a nuestro ya conocido "Llanero Solitario". Porque, vale la aclaración..., iban "apenas" veinte minutos del segundo tiempo.
Del otro lado, Eduardo Pizzo terminaría de sentenciar la suerte del encuentro, con la salida de Pablo Vacaría y el ingreso de Javier Vatter, a la sazón el responsable del merecido empate de Comunicaciones y el hombre más inquietante dentro y fuera del área visitante.
Y como afirmábamos al comienzo de la presente, respecto de aquellos cambios que resultan únicamente "cosmética", cuando no "paren" desde la convicción más profunda, el técnico del Deportivo Morón, embelesado por un triunfo cercano y factible, pero al mismo tiempo inmerecido y sin valores ni méritos destacables, propiciaría una vez más, desde la usina errática de sus mezquinas decisiones tácticas, el retroceso innecesario de un equipo que esperaría a su rival, exageradamente cerca del arco de Sebastián Peratta y, lo que resulta aún peor, demasiado confiado en una solvencia defensiva que jamás tuvo, por lo menos en esta temporada.
Así las cosas, a menos de diez para el final, y al mismo tiempo que desde el banco, se decidía el ingreso de un quinto defensor, con el ingreso de Cristian Broggi, la película tantas veces vista habría de repetirse, tal vez como castigo al amarretismo como concepto, cuando ante un nuevo desborde por las bandas, en este caso, por la izquierda del retornado Ariel Otermín, el balón habría de viajar por aire y sin escalas, hasta la cabeza goleadora de Javier Vatter, quien tendría el suficiente tiempo y espacio de colocar el envío bien lejos del arquero, dadas las ventajas alarmantes dispensadas (una vez más) por la marca inexistente de Rodrigo Lemos.
Empate largamente justificado, por un Comunicaciones sin ideas, aunque ordenado y ambicioso, tanto es así que hasta continuó buscando y mereciendo el triunfo aún en inferioridad numérica, durante los últimos minutos de partido, a partir de la acertada doble amarilla para su lateral derecho, Cristian Varela, responsable de simular un penal que jamás sucedió.
Luego de diecinueve días de "ausencia" obligada, por la tragedia reiterada que viviera el fútbol argentino, el Morón de Blas Giunta volvió al "ruedo" oficial ante el "Cartero", en Agronomía, evidenciando las razones que justifican su triste recorrido: la falta de convicción dentro de la cancha, indubitablemente originada en la ausencia de ambición, más allá de la línea de cal. Y hasta en la alarmante falta de decisión, entre la dirigencia del Gallo, si decidimos posar nuestra mirada, un poco más allá del propio terreno de juego.
Repetidos "pecados" de mezquindad, que nos alejan cada vez más, no sólo de la lucha por un campeonato, sino fundamentalmente, de nuestra historia compartida y nuestros sueños postergados.
No queda otra que "bancar".
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).
Es que debimos aguardar diecinueve días, tras la suspensión reiterada del futbol argentino, como consecuencia de dos de las semanas más trágicas de su historia, dentro de los campos de juego, para encontrarnos nuevamente con el mismo equipo que "dejamos" el pasado once de mayo, en el "Tres de Febrero", esto es, un conjunto con escasa vocación ofensiva y ambiciones recortadas desde el propio banco de suplentes, capaz de jugarse todo a un "pleno" en '90, y apostando siempre a riesgo, ante la certeza de un Morón carente de ideas, juego y oportunidades y que, al mismo tiempo, siempre será capaz de "regalar" la desconcentración necesaria, como para que el rival de turno facture de la ventaja y la capitalice en su beneficio.
Como en tantas otras tardes, a lo largo del paupérrimo derrotero del actual campeonato, el Deportivo Morón jugó nuevamente para el olvido y, si bien ni siquiera habría de merecer el punto que se llevó de Agronomía, pudo y hasta debió ganar injustamente el encuentro, de no mediar una vez más el amarretismo dogmático de su cuerpo técnico, que volvería a equivocarse fatalmente en sus decisiones tácticas, condicionando con sus desaciertos, el desarrollo definitivo de un cotejo que pretendió "cerrar" demasiado pronto, "jugando" con el "fuego incandescente" de un equipo incapaz de brindar seguridades suficientes y permanentes.
Porque hasta el golazo de Cristian Lillo, a poco menos de cinco minutos para el cierre del primer tiempo, tras una contra rápida, una habilitación magistral de Santiago de Ossa y una "vaselina" formidable en la definición, el Gallo no había hecho mérito alguno como para ponerse en ventaja, tanto es así que la figura excluyente del encuentro hasta ese momento (y que habría de prolongarse hasta el epílogo del mismo), no sería otro que Sebastián Darío Peratta, factor determinante para conjurar las mejores ocasiones del "Cartero" y, en definitiva, para mantener el arco en cero y la providencial ventaja inicial, al cabo de la etapa.
Con las falencias de costumbre, es decir, la permeabilidad en defensa, el escaso juego en el medio y la nula profundidad en ataque (con dos llegadas en '90, incluida la del gol, ambas en los '45 iniciales), en aquella primera parte, a la confirmación del regreso a escena del mejor Peratta, habría que sumarle la solidez habitual de Emiliano Mayola y, en especial, la presentación en sociedad, por vez primera desde el arranque, de un juvenil Santiago de Ossa que consolidó en '45, el potencial y las condiciones evidenciadas a cuenta gotas, en los partidos previos, no precisamente por decisión propia, sino por la ortodoxia de sistemas tácticos que, hasta esta tarde, sólo le habían permitido mostrarse por apenas un puñado de minutos oficiales.
Por desgracia, y cuando muchos de nosotros, a pesar de las escasas razones futbolísticas esgrimidas en cancha, comenzábamos a fantasear con la posibilidad cierta del primer triunfo fuera de casa, a partir de la velocidad y habilidad del propio De Ossa y de la profundidad de Leonel Altobelli, para comandar alguna otra réplica que clausurara el resultado; la órden de Blas Armando Giunta se dirigiría en sentido exactamente contrario, excluyendo del partido al joven punta colombiano, para apostar al ingreso de un inexpresivo Gerardo Martínez.
Cambio que modificaría drástica y definitivamente el rumbo y destino del partido, en la fría de tarde de Agronomía, no tanto por el mal partido de Gerardo, sino más bien por la decisión de privar a la ofensiva del Gallo, de la única cuota de desequilibrio en ataque, capaz de hacer diferencia y acompañar a nuestro ya conocido "Llanero Solitario". Porque, vale la aclaración..., iban "apenas" veinte minutos del segundo tiempo.
Del otro lado, Eduardo Pizzo terminaría de sentenciar la suerte del encuentro, con la salida de Pablo Vacaría y el ingreso de Javier Vatter, a la sazón el responsable del merecido empate de Comunicaciones y el hombre más inquietante dentro y fuera del área visitante.
Y como afirmábamos al comienzo de la presente, respecto de aquellos cambios que resultan únicamente "cosmética", cuando no "paren" desde la convicción más profunda, el técnico del Deportivo Morón, embelesado por un triunfo cercano y factible, pero al mismo tiempo inmerecido y sin valores ni méritos destacables, propiciaría una vez más, desde la usina errática de sus mezquinas decisiones tácticas, el retroceso innecesario de un equipo que esperaría a su rival, exageradamente cerca del arco de Sebastián Peratta y, lo que resulta aún peor, demasiado confiado en una solvencia defensiva que jamás tuvo, por lo menos en esta temporada.
Así las cosas, a menos de diez para el final, y al mismo tiempo que desde el banco, se decidía el ingreso de un quinto defensor, con el ingreso de Cristian Broggi, la película tantas veces vista habría de repetirse, tal vez como castigo al amarretismo como concepto, cuando ante un nuevo desborde por las bandas, en este caso, por la izquierda del retornado Ariel Otermín, el balón habría de viajar por aire y sin escalas, hasta la cabeza goleadora de Javier Vatter, quien tendría el suficiente tiempo y espacio de colocar el envío bien lejos del arquero, dadas las ventajas alarmantes dispensadas (una vez más) por la marca inexistente de Rodrigo Lemos.
Empate largamente justificado, por un Comunicaciones sin ideas, aunque ordenado y ambicioso, tanto es así que hasta continuó buscando y mereciendo el triunfo aún en inferioridad numérica, durante los últimos minutos de partido, a partir de la acertada doble amarilla para su lateral derecho, Cristian Varela, responsable de simular un penal que jamás sucedió.
Luego de diecinueve días de "ausencia" obligada, por la tragedia reiterada que viviera el fútbol argentino, el Morón de Blas Giunta volvió al "ruedo" oficial ante el "Cartero", en Agronomía, evidenciando las razones que justifican su triste recorrido: la falta de convicción dentro de la cancha, indubitablemente originada en la ausencia de ambición, más allá de la línea de cal. Y hasta en la alarmante falta de decisión, entre la dirigencia del Gallo, si decidimos posar nuestra mirada, un poco más allá del propio terreno de juego.
Repetidos "pecados" de mezquindad, que nos alejan cada vez más, no sólo de la lucha por un campeonato, sino fundamentalmente, de nuestra historia compartida y nuestros sueños postergados.
No queda otra que "bancar".
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).
viernes, 29 de mayo de 2015
Tras diecinueve días, el Gallo visita al "Cartero", con dos cambios y su necesidad a cuestas.
Al cabo de un inesperado parate de diecinueve días, tras la suspensión de todo el fútbol local (o casi todo), primero a consecuencia de la trágica muerte de Emanuel Ortega, el joven futbolista de San Martín de Burzaco, y el último domingo, por el dramático deceso de Cristian Gómez, jugador de Atlético Paraná, el Gallo volverá al "ruedo" oficial este sábado, a partir de las 15.30, cuando visite a Comunicaciones, en el "Estadio Alfredo Ramos" de Agronomía, por la 17° fecha del campeonato 2015 de la Primera "B", con arbitraje de Hernán Mastrángelo, sin televisación de TyC Sports, pero sí de "Pacífico TV Morón", a través de su canal exclusivo de YouTube.
Así las cosas, luego de dos semanas trágicas para el fútbol argentino, y en virtud del doble aplazamiento consecutivo, la postergación aún sin programación del encuentro por la fecha 16, frente a Deportivo Español, y con la novedad de un futbolista menos, dentro del numeroso plantel profesional de Morón, a partir de la rescisión de Cristian Omar Díaz (quien fuera solicitado por el DT, como refuerzo para el actual torneo, y tan sólo jugara unos minutos en la segunda jornada, frente a la UAI Urquiza, bajándole de cabeza la pelota a Cristian Yassogna, para que éste convirtiese la igualdad final en uno), el Deportivo Morón ensayará dos cambios nominales y de esquema, respecto del once que proviene de empatar uno a uno con Almagro, en Villa Raffo, cotejo que se disputase el ya "lejano" lunes 11 de mayo.
En consecuencia, este Gallo que tuvo la chance de recuperar en dicho lapso a Ariel Otermín, quien de esta forma regresará al primer equipo, en lugar de Ariel Broggi, al mismo tiempo, registrará el debut desde el arranque, del juvenil y prometedor punta colombiano, Santiago De Ossa (en reemplazo de un irregular Gerardo Martínez), para acompañar a Leonel Altobelli en ofensiva y en definitiva, modificar el habitual sistema táctico de 4-4-1-1, por un esquema más tradicional y ambicioso de 4-4-2.
De este modo, los titulares de Blas Armando Giunta que intentarán sumar de a tres, ante el "Comu", y cortar una racha negativa de cuatro encuentros sin triunfos, serán: Sebastián Darío Peratta; Rodrigo Lemos Argañaraz, Nicolás Miguel Gásperi, Emiliano Jonathan Iván Mayola, Ariel Otermín; Cristian Román Yassogna, Jonathan Páez, Cristian Damián Lillo, Federico Domínguez; Santiago De Ossa, Víctor Leonel Altobelli.
Completan el listado de concentrados, uno de los cuales quedará finalmente marginado: Carlos David Morel, Gabriel Darío Díaz, Ariel Federico Broggi, Adrián Maximiliano Peralta, Lucas Sebastián Nanía, Gerardo Daniel Martínez, Junior Leandro Mendieta y Diego Alfonso Barrios Suárez.
Tras diecinueve días de parate, el Gallito vuelve al "ruedo", en Agronomía y ante el "Cartero", para intentar recuperar la alegría por un resultado positivo (el primero, fuera de casa) y, de ser posible, dar alguna señal de mejoría futbolística, tal vez, persiguiendo la huella del último cuarto de hora ante Almagro.
Porque, en definitiva, la esperanza siempre será lo último que se pierda (a pesar de la realidad y su contundencia, a la fecha, fatalmente incontrastable).
Ojalá no vuelvan a "lastimarnos" los ojos, y el corazón maltrado, aunque siempre orgulloso... de Gallos.
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).
Así las cosas, luego de dos semanas trágicas para el fútbol argentino, y en virtud del doble aplazamiento consecutivo, la postergación aún sin programación del encuentro por la fecha 16, frente a Deportivo Español, y con la novedad de un futbolista menos, dentro del numeroso plantel profesional de Morón, a partir de la rescisión de Cristian Omar Díaz (quien fuera solicitado por el DT, como refuerzo para el actual torneo, y tan sólo jugara unos minutos en la segunda jornada, frente a la UAI Urquiza, bajándole de cabeza la pelota a Cristian Yassogna, para que éste convirtiese la igualdad final en uno), el Deportivo Morón ensayará dos cambios nominales y de esquema, respecto del once que proviene de empatar uno a uno con Almagro, en Villa Raffo, cotejo que se disputase el ya "lejano" lunes 11 de mayo.
En consecuencia, este Gallo que tuvo la chance de recuperar en dicho lapso a Ariel Otermín, quien de esta forma regresará al primer equipo, en lugar de Ariel Broggi, al mismo tiempo, registrará el debut desde el arranque, del juvenil y prometedor punta colombiano, Santiago De Ossa (en reemplazo de un irregular Gerardo Martínez), para acompañar a Leonel Altobelli en ofensiva y en definitiva, modificar el habitual sistema táctico de 4-4-1-1, por un esquema más tradicional y ambicioso de 4-4-2.
De este modo, los titulares de Blas Armando Giunta que intentarán sumar de a tres, ante el "Comu", y cortar una racha negativa de cuatro encuentros sin triunfos, serán: Sebastián Darío Peratta; Rodrigo Lemos Argañaraz, Nicolás Miguel Gásperi, Emiliano Jonathan Iván Mayola, Ariel Otermín; Cristian Román Yassogna, Jonathan Páez, Cristian Damián Lillo, Federico Domínguez; Santiago De Ossa, Víctor Leonel Altobelli.
Completan el listado de concentrados, uno de los cuales quedará finalmente marginado: Carlos David Morel, Gabriel Darío Díaz, Ariel Federico Broggi, Adrián Maximiliano Peralta, Lucas Sebastián Nanía, Gerardo Daniel Martínez, Junior Leandro Mendieta y Diego Alfonso Barrios Suárez.
Tras diecinueve días de parate, el Gallito vuelve al "ruedo", en Agronomía y ante el "Cartero", para intentar recuperar la alegría por un resultado positivo (el primero, fuera de casa) y, de ser posible, dar alguna señal de mejoría futbolística, tal vez, persiguiendo la huella del último cuarto de hora ante Almagro.
Porque, en definitiva, la esperanza siempre será lo último que se pierda (a pesar de la realidad y su contundencia, a la fecha, fatalmente incontrastable).
Ojalá no vuelvan a "lastimarnos" los ojos, y el corazón maltrado, aunque siempre orgulloso... de Gallos.
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).
jueves, 21 de mayo de 2015
Y ahora, Gallito, ¿quién podrá "defendernos"?..., por los menos, de los "males clínicos".
En las últimas horas trascendió otro dato inquietante, de esta realidad que golpea día a día al Deportivo Morón, y no precisamente por mero ensañamiento del destino, sino a consecuencia de una gestión que ya debe considerarse como desastrosa, a pesar de los esfuerzos de mucha gente, que desde adentro o en los "arrabales" de la administración formal, realizan denodados intentos para mitigar el cotidiano "descontrol" financiero: por una deuda acumulada de siete meses, hoy la institución se halla sin servicio de kinesiología (con lo vital que, tal disciplina significa dentro de una institución deportiva) y, en definitiva, al borde de quedar virtualmente sin cuerpo médico.
En efecto, y dentro del cúmulo de salarios adeudados que "decoran" este penoso presente institucional, tal vez el que aqueja al plantel profesional médico del Deportivo Morón, sea el que más inadvetido pase, en especial para quienes tienen la obligación de abonarles el sueldo, dado que todos quienes lo componen, en sus diferentes especialidades, se hallan tan identificados con el club, que continúan ejerciendo sus funciones a pesar de los "olvidos" mensuales repetidos, en virtud del amor que los une con el Deportivo Morón, en muchos casos de años, y asimismo, a sabiendas de lo imprescindible que resulta su labor, como para privar a Morón de tan sensible servicio.
Sin embargo, y dada la mora de siete meses en materia de salarios, hoy los encargados de la salud han "plantado bandera" y con sobrada razón, en virtud de la falta de respuestas oficiales, para con un servicio médico asistencial de primerísimo nivel y calidad, que semanalmente resta tiempo a sus tareas remuneradas en consultorios particulares, para atender la necesidades médicas y paramédicas de un plantel profesional, que a esta altura, parece administrado por una gestión francamente "amateur".
De hecho, el último martes por la mañana, el club debió recurrir a contratar los servicios de un médico ajeno a la institución, para poder cumplimentar con la presencia facultativa elemental, requisito reglamentario básico, a fin de permitir la disputa oficial del encuentro de Reserva, frente a Deportivo Español.
Asimismo, y habiendo dos futbolistas profesionales en sendos procesos de rehabilitación, de sus respectivas roturas de ligamentos cruzados e intervenciones quirúrgicas posteriores, tales los casos puntuales de Damián Ezequiel Toledo y Javier Emanuel Pérez, hoy los mismos se hallan obligados a buscar asistencia kinésica fuera del club, a consecuencia de la ausencia del kinesiólogo correspondiente, en virtud de la crisis salarial que afronta el cuerpo médico del Gallo.
Con una deuda global que ya se sitúa por encima de los seis millones de pesos, dos millones y medio de los cuales, solamente corresponden al "festival" de cheques emitidos para diferir la mora de dos meses y medio con el plantel profesional, en virtud de un déficit operativo que, según el (des)balance entre ingresos y egresos, puede ubicarse entre los 300 mil y los 600 mil pesos, de acuerdo al mes que se tome como referencia (con lo cual, en lógico promedio, el mismo ha de hallarse cerca del medio millón mensual), este Deportivo Morón aquejado de atrasos en los sueldos casi por todos lados, diariamente convive con las consecuencias indeseadas de una pésima administración, que ha tenido su origen, sin ninguna duda, en el millón cien mil pesos que se lleva por mes un fútbol profesional, carente en absoluto de resultados deportivos y que, desde la conformación del actual plantel, hace casi un año, jamás ha logrado concretar un pago mensual completo y en efectivo.
En definitiva, en un Deportivo Morón futbolística e institucionalmente sin "cura", por lo menos a la vista y en lo inmediato, no es de extrañar que hasta el cuerpo médico "pague los platos rotos".
Y ahora, Gallito, ¿quién podrá "defendernos" de nuestros males?..., por lo menos, los "clínicos" (de los otros, mejor ni hablemos).
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
En efecto, y dentro del cúmulo de salarios adeudados que "decoran" este penoso presente institucional, tal vez el que aqueja al plantel profesional médico del Deportivo Morón, sea el que más inadvetido pase, en especial para quienes tienen la obligación de abonarles el sueldo, dado que todos quienes lo componen, en sus diferentes especialidades, se hallan tan identificados con el club, que continúan ejerciendo sus funciones a pesar de los "olvidos" mensuales repetidos, en virtud del amor que los une con el Deportivo Morón, en muchos casos de años, y asimismo, a sabiendas de lo imprescindible que resulta su labor, como para privar a Morón de tan sensible servicio.
Sin embargo, y dada la mora de siete meses en materia de salarios, hoy los encargados de la salud han "plantado bandera" y con sobrada razón, en virtud de la falta de respuestas oficiales, para con un servicio médico asistencial de primerísimo nivel y calidad, que semanalmente resta tiempo a sus tareas remuneradas en consultorios particulares, para atender la necesidades médicas y paramédicas de un plantel profesional, que a esta altura, parece administrado por una gestión francamente "amateur".
De hecho, el último martes por la mañana, el club debió recurrir a contratar los servicios de un médico ajeno a la institución, para poder cumplimentar con la presencia facultativa elemental, requisito reglamentario básico, a fin de permitir la disputa oficial del encuentro de Reserva, frente a Deportivo Español.
Asimismo, y habiendo dos futbolistas profesionales en sendos procesos de rehabilitación, de sus respectivas roturas de ligamentos cruzados e intervenciones quirúrgicas posteriores, tales los casos puntuales de Damián Ezequiel Toledo y Javier Emanuel Pérez, hoy los mismos se hallan obligados a buscar asistencia kinésica fuera del club, a consecuencia de la ausencia del kinesiólogo correspondiente, en virtud de la crisis salarial que afronta el cuerpo médico del Gallo.
Con una deuda global que ya se sitúa por encima de los seis millones de pesos, dos millones y medio de los cuales, solamente corresponden al "festival" de cheques emitidos para diferir la mora de dos meses y medio con el plantel profesional, en virtud de un déficit operativo que, según el (des)balance entre ingresos y egresos, puede ubicarse entre los 300 mil y los 600 mil pesos, de acuerdo al mes que se tome como referencia (con lo cual, en lógico promedio, el mismo ha de hallarse cerca del medio millón mensual), este Deportivo Morón aquejado de atrasos en los sueldos casi por todos lados, diariamente convive con las consecuencias indeseadas de una pésima administración, que ha tenido su origen, sin ninguna duda, en el millón cien mil pesos que se lleva por mes un fútbol profesional, carente en absoluto de resultados deportivos y que, desde la conformación del actual plantel, hace casi un año, jamás ha logrado concretar un pago mensual completo y en efectivo.
En definitiva, en un Deportivo Morón futbolística e institucionalmente sin "cura", por lo menos a la vista y en lo inmediato, no es de extrañar que hasta el cuerpo médico "pague los platos rotos".
Y ahora, Gallito, ¿quién podrá "defendernos" de nuestros males?..., por lo menos, los "clínicos" (de los otros, mejor ni hablemos).
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
miércoles, 13 de mayo de 2015
Morón y "el infierno tan temido": bitácora de crisis.
Un predio "Raúl Florentino Di Carlo" de Pontevedra, nuevamente bajo amenaza cierta de remate, que halla providencial salvataje a través de una iniciativa particular, de un conspicuo socio, que tuvo a bien adelantar los 231 mil pesos adeudados en materia de tasas municipales, dinero que le será reintegrado, en una parte, con lo recaudado en la próxima fiesta de cumpleaños de la institución y, en la restante, bajo el formato de promesa incierta de importes futuros devenidos de la Comuna.
Técnicos y preparadores físicos de divisiones inferiores, a quienes se les deben tres meses de sueldo (emolumentos que, dicho sea de paso, distan bastante de los oblados a sus pares del fútbol profesional) y que, de no mediar la intervención de otros socios y colaboradores permanentes, la mora resultaría aún peor, al abonar de sus peculios personales parte del dinero, a cambio de palcos en el Nuevo Francisco Urbano.
La carencia cada vez más notable y grave de elementos básicos para el entrenamiento diario de los chicos de inferiores, como pelotas e infladores, que suelen suplirse con las donaciones y aportes personales de distintos socios y grupos de hinchas que organizan rifas y cenas a beneficio, casi mensualmente, para disimular con su generosidad silenciosa y desinteresada, la ausencia de presupuesto destinado a garantizar el futuro de nuestros jóvenes valores.
Un plantel profesional al que recién, hace tan sólo algunos días, ya en pleno mayo, se les cancelara parte de los sueldos adeudados de febrero, restando aún el porcentaje faltante del mismo mes, así como todo marzo y desde el 20 del corriente, también abril, para remontar el "barrilete" que dejó la sinrazón de un presupuesto hipertrofiado de un millón de pesos mensuales, con destino a una plantilla generosa desde lo cuantitativo (con casi 40 futbolistas rentados) y de escaso relieve cualitativo.
Sin dejar de mencionar, en este punto, el cansancio de un plantel desgastado por reiteradas promesas de pago incumplidas y la medida de fuerza que generara, semanas atrás, consistente en el cese de actividades durante una sola jornada de entrenamiento, agravada ante la penosa constatación de la falta de aportes a la obra social del gremio de los jugadores, sufrida en carne propia por un integrante del primer equipo y su pequeña hija, y "coronada" por la ausencia de respuestas de los encargados habituales del fútbol profesional.
Una errática subcomisión de fútbol que virtualmente ha dejado de existir como tal, y que ha debido ser reemplazada de urgencia y en la contingencia, por segundas líneas dirigenciales que se vieron obligadas a asumir responsabilidades insospechadas hasta hace muy poco tiempo, pero que hoy resultan vitales para responder a las necesidades y requisitorias diarias de plantel y cuerpo técnico, ante la retirada voluntaria de los auténticos y originales responsables del área.
Un presidente que luego de concentrar poder y decisiones de forma compulsiva, y menospreciar a sus pares de comisión directiva, de manera casi sistemática, por considerarlos incapaces de conseguir los medios económicos a los que el sí tenía acceso (por lo menos hasta hace poco, en que las arcas municipales veían como una "oportunidad de negocios" a nuestro club, y no como una "inversión de riesgo", tal como es avizorada desde hace un tiempo, desde el poder distrital), y sin la delegación de funciones y facultades necesarias, abandonara de hecho la oficina de presidencia en la sede social, para asumir tareas en su flamante despacho en el "Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas", en su novel rol de "mano derecha" de la nueva intervención.
Mientras tanto, la segunda etapa de construcción del Nuevo Francisco Urbano se halla próxima a su fecha límite, esto es, el venidero 31 de mayo, y según ha podido apreciarse, tras la reclamada vuelta a las obras, luego de cinco meses en los cuales no se moviera un andamio, parece bastante improbable y lejana la obligación del grupo inversor, de cumplir en los plazos contractualmente previstos, bajo el silencio sugestivo y premeditado de una dirigencia que pareciera haberse desentendido del proyecto, en "favor" de la plausible y solitaria tarea de la Comisión Ad Hoc.
Sin contar que el nuevo estadio se deprecia día a día y nadie parece notarlo o, lo que es aún peor, importarle, más allá del esfuerzo de los miembros de Peñas y Filiales, siempre dispuestos a cubrir los "baches" de una desidia e inoperancia dirigencial alarmantes.
A lo que se suma el déficit mensual operativo de (no menos) $ 300 mil, un pasivo acumulado del que nadie habla, ni mucho menos "blanquea" números reales. Del mismo modo que nadie aclara cómo se solventa un presupuesto total de un millón y medio de pesos por mes, con ingresos genuinos cada día más exiguos, a partir de sponsors ya facturados en su totalidad, derechos de televisación cobrados con cuatro meses de antelación y una masa societaria que mes a mes evidencia una "diáspora" y una "sangría" tremendas, a consecuencia de los absurdos días y horarios en que se disputan los partidos del Ascenso, con la venia "tácita" de una dirigencia de fútbol cobarde, genuflexa y cómplice, de la cual el Deportivo Morón forma parte, a espaldas de la necesidades institucionales y en desmedro de la defensa de los intereses societarios.
Y un equipo que no reacciona, ni transmite nada dentro de la cancha. Y un director técnico mezquino y sin autocrítica, que pretende hallar resultados diferentes, repitiendo hasta el hartazgo, la misma gastada, errática y previsible fórmula, carente de éxito a poco de culminar la mitad del actual torneo.
En definitiva..., Morón y "el infierno tan temido".
Diario y bitácora de crisis.
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
Técnicos y preparadores físicos de divisiones inferiores, a quienes se les deben tres meses de sueldo (emolumentos que, dicho sea de paso, distan bastante de los oblados a sus pares del fútbol profesional) y que, de no mediar la intervención de otros socios y colaboradores permanentes, la mora resultaría aún peor, al abonar de sus peculios personales parte del dinero, a cambio de palcos en el Nuevo Francisco Urbano.
La carencia cada vez más notable y grave de elementos básicos para el entrenamiento diario de los chicos de inferiores, como pelotas e infladores, que suelen suplirse con las donaciones y aportes personales de distintos socios y grupos de hinchas que organizan rifas y cenas a beneficio, casi mensualmente, para disimular con su generosidad silenciosa y desinteresada, la ausencia de presupuesto destinado a garantizar el futuro de nuestros jóvenes valores.
Un plantel profesional al que recién, hace tan sólo algunos días, ya en pleno mayo, se les cancelara parte de los sueldos adeudados de febrero, restando aún el porcentaje faltante del mismo mes, así como todo marzo y desde el 20 del corriente, también abril, para remontar el "barrilete" que dejó la sinrazón de un presupuesto hipertrofiado de un millón de pesos mensuales, con destino a una plantilla generosa desde lo cuantitativo (con casi 40 futbolistas rentados) y de escaso relieve cualitativo.
Sin dejar de mencionar, en este punto, el cansancio de un plantel desgastado por reiteradas promesas de pago incumplidas y la medida de fuerza que generara, semanas atrás, consistente en el cese de actividades durante una sola jornada de entrenamiento, agravada ante la penosa constatación de la falta de aportes a la obra social del gremio de los jugadores, sufrida en carne propia por un integrante del primer equipo y su pequeña hija, y "coronada" por la ausencia de respuestas de los encargados habituales del fútbol profesional.
Una errática subcomisión de fútbol que virtualmente ha dejado de existir como tal, y que ha debido ser reemplazada de urgencia y en la contingencia, por segundas líneas dirigenciales que se vieron obligadas a asumir responsabilidades insospechadas hasta hace muy poco tiempo, pero que hoy resultan vitales para responder a las necesidades y requisitorias diarias de plantel y cuerpo técnico, ante la retirada voluntaria de los auténticos y originales responsables del área.
Un presidente que luego de concentrar poder y decisiones de forma compulsiva, y menospreciar a sus pares de comisión directiva, de manera casi sistemática, por considerarlos incapaces de conseguir los medios económicos a los que el sí tenía acceso (por lo menos hasta hace poco, en que las arcas municipales veían como una "oportunidad de negocios" a nuestro club, y no como una "inversión de riesgo", tal como es avizorada desde hace un tiempo, desde el poder distrital), y sin la delegación de funciones y facultades necesarias, abandonara de hecho la oficina de presidencia en la sede social, para asumir tareas en su flamante despacho en el "Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas", en su novel rol de "mano derecha" de la nueva intervención.
Mientras tanto, la segunda etapa de construcción del Nuevo Francisco Urbano se halla próxima a su fecha límite, esto es, el venidero 31 de mayo, y según ha podido apreciarse, tras la reclamada vuelta a las obras, luego de cinco meses en los cuales no se moviera un andamio, parece bastante improbable y lejana la obligación del grupo inversor, de cumplir en los plazos contractualmente previstos, bajo el silencio sugestivo y premeditado de una dirigencia que pareciera haberse desentendido del proyecto, en "favor" de la plausible y solitaria tarea de la Comisión Ad Hoc.
Sin contar que el nuevo estadio se deprecia día a día y nadie parece notarlo o, lo que es aún peor, importarle, más allá del esfuerzo de los miembros de Peñas y Filiales, siempre dispuestos a cubrir los "baches" de una desidia e inoperancia dirigencial alarmantes.
A lo que se suma el déficit mensual operativo de (no menos) $ 300 mil, un pasivo acumulado del que nadie habla, ni mucho menos "blanquea" números reales. Del mismo modo que nadie aclara cómo se solventa un presupuesto total de un millón y medio de pesos por mes, con ingresos genuinos cada día más exiguos, a partir de sponsors ya facturados en su totalidad, derechos de televisación cobrados con cuatro meses de antelación y una masa societaria que mes a mes evidencia una "diáspora" y una "sangría" tremendas, a consecuencia de los absurdos días y horarios en que se disputan los partidos del Ascenso, con la venia "tácita" de una dirigencia de fútbol cobarde, genuflexa y cómplice, de la cual el Deportivo Morón forma parte, a espaldas de la necesidades institucionales y en desmedro de la defensa de los intereses societarios.
Y un equipo que no reacciona, ni transmite nada dentro de la cancha. Y un director técnico mezquino y sin autocrítica, que pretende hallar resultados diferentes, repitiendo hasta el hartazgo, la misma gastada, errática y previsible fórmula, carente de éxito a poco de culminar la mitad del actual torneo.
En definitiva..., Morón y "el infierno tan temido".
Diario y bitácora de crisis.
Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.
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