lunes, 8 de abril de 2013

A veinte años de la desaparición física de Machado Ramos, nuestro homenaje en un momento clave para el destino del Gallo.



A veinte años (9 de abril de 1993 - 9 de abril de 2013) de la desaparición física del Dr. Virgilio Machado Ramos, "el presidente de los campeonatos", como bien se ganara su mote, a fuerza de éxitos deportivos e institucionales, entre principios de los '70 y inicios de los '90, vaya nuestro homenaje a un personaje señero para el fútbol argentino e imprescindible en nuestra historia institucional; paradójicamente en tiempos nuevamente complejos para el Deportivo Morón, en medio de momentos históricos para el devenir futuro del club, y un resurgimiento social, administrativo y financiero, desteñido por un presente futbolístico más que crítico y las dudas sembradas en la masa societaria, en relación a la construcción del nuevo estadio, a tan sólo cuatro partidos de abandonar el Francisco Urbano de manera nostálgicamente definitiva.


Más allá del merecido y sentido recordatorio a uno de nuestros referentes dirigenciales de mayor envergadura, difícilmente igualable o siquiera imitable en el futuro, la reproducción de la presente nota constituye indirectamente y sin proponérselo, un ejercicio de memoria interesante y necesario, máxime en la actual coyuntura, de desparejo resurgimiento y en medio de un proceso de cambios decisivos y hasta refundacionales, aunque sembrado de dudas y temores ante la posible repetición de errores, que atenten gravemente contra nuestro patrimonio más sagrado..., miedo entendible y justicado en presencia de toda una historia reciente de malas decisiones, desatinos institucionales y dudosos negocios, que determinaran la pérdida progresiva de bienes, prestigio, ilusiones y sueños de grandeza compartidos, así como largamente atesorados.

 

"Réquiem para Machado Ramos, desaparecido presidente de Morón".



"El reposo del guerrero".


Se descompuso por última vez el sábado 9 de abril, al mediodía. En su casa de Avenida del Libertador, en el barrio de Palermo, sintió que su vida se extinguía en aquella Semana Santa. Exactamente a las 12.45, en una ambulancia rumbo al Hospital Finochietto, se agotaban las fuerzas del Doctor Virgilio Machado Ramos. Fe velado en la Casa de Carlos Gardel, en Jean Jaurés 735, por la que desfilaron infinidad de personalidades vinculadas al fútbol, la política y el espectáculo. Los dirigentes de casi todos los clubes de AFA, su amigo de siempre, Silvio Soldán; Atilio Stampone; el plantel profesional del Deportivo Morón; ex jugadores de la institución, etc. Sus restos fueron cremados y el martes 13, alrededor del mediodía, las cenizas esparcidas (por familiares y amigos) en el césped del estadio de Brown y La Roche. A los sesenta y ocho años, pasaba a formar parte de su materia.

Doctor en Ciencias Económicas, Don Virgilio F.  Machado Ramos, casado, dos hijas (Marta y Liliana) irrumpió en el mundo del fútbol allá por 1967, cuando se acercara a AFA, como delegado de Colón de Santa Fe. “El fútbol argentino ha perdido un gran dirigente y yo personalmente, he perdido un amigo. Lamento mucho la desaparición física de Machado Ramos, pero nos quedan muchas cosas que nos enseñó y que también hemos luchado juntos”. (Lo recuerda Jorge Serna, delegado de Central Córdoba de Rosario).

“Personalmente fui compañero y amigo de Machado Ramos y desde el año 1967 que participábamos juntos en esta Casa (AFA). No ha dolido mucho, fue un gran dirigente y un gran amigo. Nada más. Gracias”. (Palabras de Marcos Budeski, representante de Quilmas. Como en el caso de Serna, dos referentes inamovibles a la hora de los recuerdos).

Por invitación del entonces presidente de Morón, Francisco Urbano (falleció el 23 de agosto de 1986) y en virtud de la radicación de una empresa frigorífica santafecina en dicha localidad, Machado Ramos se arrima por primera vez al “Gallito”, sin imaginar que estaba en presencia de su gran amor: “Habían hecho una cena, no recuerdo si aniversario, y entre los invitados lanzaron una rifa. Nosotros que estamos en los clubes sabemos lo difícil que es vender rifas, que la gente no se compromete mucho y a lo sumo se llevan dos o tres. Entonces, cuando le preguntaron a él, dijo: ‘Yo les vendo cincuenta números’…y los vendió, porque al otro día trajo la plata. En ese momento todo el mundo abrió grande los ojos y pensó –éste es el hombre-. Desde ese día, no lo dejaron ir más de Morón”. (Rememora Alberto P. Gil, actual dirigente del “Gallito” y uno de los párvulos de entonces, que más tarde se convertiría en discípulo).

Debieron transcurrir nada más que dos años, para que Machado Ramos asumiera la presidencia del club en calidad de primerizo, en una época muy atesorada por su parcialidad porque coincide con la única residencia en Primera División. Aquél 1969, fue el año de esplendor de Morón, con la construcción de la tercera tribuna (la que utiliza el local, que da a la calle Alte. Brown), la instalación del sistema lumínico en el estadio y un padrón de socios récord, calculado en 20.000 (como referencia, hoy en día cuenta con 3.500).

El paso del “Gallo” en primera fue muy corto. Tan fugaz, que en 1970 volvió a bajar. Con los deseos de permanencia se aleja Machado y el club pierde una rutilancia que jamás podrá recuperar.

Nueve años después encontramos a Morón una división más abajo (Primera “C”) y es tan grande la presión, que Virgilio Machado Ramos acepta volver, haciéndose cargo de la Subcomisión de Fútbol. Una temporada más tarde recupera la categoría y el doctor patentiza un slogan que por siempre lo identificará: “El presidente de los campeonatos”.

“En el año ’80, cuando Morón logra el ascenso a la “B”, el Dr. Machado Ramos al reasumir la presidencia viste la plantel profesional con prendas sport de una conocida casa de moda masculina (La misma que años atrás, durante una manifestación, fue saqueada y destruida en Av. de Mayo y Perú). Habría que imaginarse a los jugadores de Morón, llegando impecablemente vestidos a canchas de primera “C”, donde (en aquellos tiempos) el barro y la humildad eran decorados habituales”. (Acota con nostalgia Hugo Toschi, nuevo presidente de la institución, tras la desaparición de Machado Ramos, siempre preocupado por la elegancia).

Entre el ’80 y el ’86 se retira un par de años, lo que algunos apresurados predijeron como “cuarteles de invierno”, hasta que finalizado el Torneo Apertura, Morón pierde una categoría y se torna imprescindible el regreso del viejo maestro.

Se presentan tres listas: el oficialismo, la denominada “20 de junio” (fecha de fundación del club) y la “Agrupación Nuevo Gallo”, movimiento que propugnaba la vuelta de Machado. Movida que, en definitiva no se concretaría y de cuya negociación se extractan éstos párrafos: “…Me he negado hasta el presente a volver al club, porque tengo aún fresco el recuerdo de mis presidencias anteriores…la capacidad de esfuerza se agota con el tiempo… si volviera a Deportivo Morón no podría aceptar pasar sin pena ni gloria por la institución… si no vengo con (…) ambiciones, mejor me quedo en mi casa”. (De la carta: “Por qué no acepto ser candidato a presidente de Deportivo Morón”- Revista “Agrupación Nuevo Gallo”- número seis- 1985).

Años más tarde, la problemática situación de un club al borde de la quiebra precipita el malogrado regreso de Machado Ramos, quien no sólo lo desahoga económicamente, sino que lo saca campeón de la “B”, en la temporada ‘89/’90. (Curiosamente, también para Semana Santa).

Allí comienza otra historia, aquella que no desearíamos contar y que sin embargo simboliza el epicentro de esta tormenta llamada información. Las molestias estomacales de mediados del año pasado y la posterior intervención en el “Instituto Argentino del Diagnóstico”, en octubre de 1992.

La forzosa reasunción del 17 de enero, ante la amenaza de Samid, y en una asamblea que lo catapultó por aclamación. El deterioro final, la agonía de los últimos días y su despedida: “Sigan luchando, muchachos, no dejen caer al club”.

Quizás la verdad más perfecta la sintetice Carlos Derebían, secretario de actas del Nacional “B”: “… Entiendo que fuera de las discusiones y los desentendidos, hay que valorar siempre los buenos recuerdos. Machado Ramos ha sido un personaje señero, un maestro y el fútbol va a sentir su pérdida, tal vez adelante. Porque ha dejado una enseñanza lo recordaremos siempre, con toda seguridad”·.

Lo demás, no forma parte de esta historia. Es propiedad exclusiva del césped de la cancha de Morón.


N. de R.: la presente nota fue escrita por quien suscribe, Gustavo Adrián Requelme, y publicada en la revista “Esto es EL ASCENSO”; Año 1, Nº 11, de mayo de 1993.





2 comentarios:

  1. ..... Excepcional esta nota. Describe exactamente lo grande que fue el Dr Virgilio Machado R
    amos.Han hecho Justicia. Felicitaciones por tan buen periodismo

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  2. Muchas Gracias por el presente homenaje.
    En nombre de su familia.
    Su nieto.
    Claudio Contratti Machado.

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