martes, 16 de octubre de 2018

"Deseo y decepción"... Las razones de un adiós inesperado

Como reflejáramos días atrás, una vez "desatado" el conflicto contractual, entre Román Martínez y el Deportivo Morón, con las ausencias reiteradas del propio jugador, a los entrenamientos del martes 9 al viernes 12 del corriente inclusive, y la posterior carta documento enviada por la directiva del club (el viernes último), intimando al futbolista a reincorporarse a sus tareas habituales y asimismo, justificar sus inasistencias, bajo apercibimiento de proceder a la rescisión unilateral del vínculo entre ambas partes, con exclusiva responsabilidad del "empleado", resultaba evidente que las posiciones se habían "radicalizado" de manera tal y en tan corto tiempo, que los días de Román Martínez parecían contados con la camiseta del Gallo.

En efecto, y tras quedar lógicamente marginado de los "18" que el sábado pasado igualaran en uno frente a Villa Dálmine, en Campana, Román Martínez habría de retornar a las prácticas este lunes en el Nuevo Francisco Urbano, a partir seguramente de una recomendación de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), a efectos de evitar posibles sanciones disciplinarias y favorecer la negociación de partes, a pesar que las diferencias ya resultaban virtualmente insalvables.

En este marco, en la tarde-noche del martes 16 del actual, habrían de reunirse en la sede de Agremiados, la cúpula de la misma, con el vicepresidente primero de la institución, Roque Labbozzetta, arribando a un acuerdo de rescisión, sobre la base de abonarle al jugador, como suele ser de práctica habitual y legal en estas situaciones, hasta el último día trabajado (en el caso particular de Román, corresponde hasta el lunes 8 de octubre), más una diferencia económica a determinar entre "empleador" y "empleado".

Así las cosas, arribado el entendimiento, este miércoles 17 deberán reunirse las partes para zanjar los últimos detalles, como la diferencia económica referida, para luego de ello suscribir la rescisión formal del contrato que, en julio hubiera de vincular a Román Martínez por el plazo de tres años, más allá de la posibilidad de extinguirlo antes de tiempo, por diversos motivos de uso normal y corriente en este tipo de contratos, en el ambiente del fútbol.

En consecuencia, y si bien, desde lo legal, hasta que no se firme efectivamente la rescisión del contrato aún vigente y, como segundo paso necesario, un notario matriculado de fe y seguridad jurídica a la extinción contractual rubricada por las partes intervinientes, garantizando con su firma la plena legitimidad del acto y documento (a fin de evitar posibles reclamos posteriores, entre otros temas), resta el paso formal para que Román Martínez abandone la institución, algo que finalmente ocurrirá en cuestión de horas, dada la voluntad de uno y otros, y al acuerdo al que llegaran en Agremiados, en la fecha.

De este modo, habrá de tocar a su fin, de la manera menos pensada, uno de los regresos más esperados por los socios e hinchas del Gallo, expectativa que habría de quedar de manifiesto, durante la conferencia de prensa organizada para anunciar el retorno, con emociones "a flor de piel", en todos los presentes, incluidos los protagonistas (dirigencia, encabezada por su presidente y el propio jugador), y una concurrencia única para un evento de este tipo, prácticamente sin precedentes (salvo la que anunciara en el pasado reciente, el regreso de Sebastián Peratta, casualmente de similar salida "traumática" del club, aunque en otros tiempos no tan efimeros).

Tras seis partidos disputados en la temporada (cinco por el Torneo de la Primera "B" Nacional y el restante por "Copa Total Argentina"), en su impensado segundo y breve ciclo en el club que lo viera nacer, Román Martínez se lleva consigo dos goles oficiales en su vuelta (ante Colón, en Rosario, por "Copa" y frente a Central Córdoba, en Santiago, por el certamen "Nacional"), además, desde lo estrictamente futbolístico, una actuación para la ilusión con el "Sabalero", un buen partido en Santiago del Estero, dos opacos rendimientos (al igual que casi todo el equipo) en las derrotas con Almagro de local y Platense en Vicente López, una actuación regular con Gimnasia de Mendoza en el 0 a 0 en el Oeste y un segundo tiempo de mucho sacrificio y entrega, en la única victoria hasta el momento, en el temporada 2018/2019 de la "B" Nacional, con Agropecuario en el Nuevo Francisco Urbano (además de dos amonestaciones, con Almagro y Agropecuario).

Desde lo institucional, quedará el "sabor amargo" de haber malogrado la oportunidad de potenciar la vuelta a su "casa" de un jugador de características excepcionales, merced a responsabilidades compartidas y concurrente, que implicarían el "principio del fin", de una relación de "amor", que terminaría en decepción: del lado del club, el haber "forzado" el presupuesto del fútbol profesional, para concretar la vuelta de un jugador anhelado por muchos, pero como "golpe de efecto" para silenciar las críticas ante las partidas de Javier Rossi, polémicas mediante, y de otros referentes del ascenso y posterior permanencia en la categoría, como Rodrigo Díaz, a partir de la firma de un contrato por una cifra muy importante para la divisional y que, más allá de eso, en la práctica, implicaba un compromiso de pago de inconveniente a imposible de pagar, para la complicada actualidad financiera del Deportivo Morón.

Como contrapartida, y a pesar de la legitimidad del reclamo contractual del jugador, de plena conformidad con lo suscripto por las partes en el momento de un "reencuentro amoroso" que parecía "indestructible", el error garrafal de Román Martínez llevado a actuar, quizá por un enojo comprensible con la dirigencia, pero permitiendo que se manifestara en una suerte de "abandono de tareas", sin justificación legal alguna, que no sólo le otorgara a la institución la posibilidad de negociar en condiciones de mayor fortaleza, sino que, fundamentalmente, lo expusiera de manera negativa ante la opinión pública en general y, en especial, ante los socios e hinchas de Morón, que mayoritariamente tomaron su actitud como una falta de respeto al club y su grado de compromiso con el mismo.

En este punto, no resulta un dato menor que Román Martínez jamás haya tenido copia del "Convenio de Imagen", contrato de partes conocido vulgarmente como el "negro", tal vez por exceso de confianza o de desidia, lo que en definitiva neutralizaría su justificado reclamo, dado que en consecuencia, el único vínculo contractual con el club haya sido el "blanco", registrado legal y formalmente en AFA, por un valor inferior a la mitad del compromiso de pago reclamado por el jugador.

Y es que, en estos ámbitos tan sensibles como el fútbol, donde las pasiones y las emociones se hallan siempre a "flor de piel" (como en aquella próxima y a la vez tan lejana conferencia de prensa), más allá de las razones particulares y la legitimidad de los intereses en juego, las actitudes personales pueden llegar a determinar el final abrupto y con infinita pena, de aquellos "amores" que parecían para siempre, y duraron sólo un "suspiro" de seis "encuentros".

Porque, en definitiva y como suele suceder, en temas del "corazón", muchas veces la "decepción" resulta directamente proporcional al "deseo" original malogrado. Y es allí, donde las "verdades" de  los contratos y el dinero, no saben absolutamente nada de las "razones" que animan a la "pasión".


@elgallogustavo.



1 comentario:

  1. Otta nos mandas nuevamente a la B. Sos un desastre, haber si los lameculos dejan de elogiarte, armaste un equipo sin ideas

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