domingo, 24 de mayo de 2026

Se recuperó con el "Pincha" y sigue prendido

Tras la impensada derrota en Floresta, en la última acción del juego frente a un más que modesto All Boys, Morón necesitaba imperiosamente volver al triunfo, luego de dos cotejos consecutivos sin sumar de a tres (empate de local con Los Andes y la referida caída con el "Albo", en ambos casos sin convertir goles, algo desusado para este equipo), y pudo lograrlo frente a un siempre complicado Estudiantes de Buenos Aires, que lo puso en aprietos once contra once y que aún con dos jugadores más y la diferencia mínima a su favor, le costó más de la cuenta a Morón cerrar la "chapa" del encuentro con el 2 a 0, recién en el segundo minuto agregado.

Con algunos cambios obligados, tal la aparición de Leonel Cardozo en la zaga, en lugar del suspendido Franco Vázquez, expulsado ante All Boys, el ingreso desde el inicio de Iván Vaquero como lateral zurdo por el lesionado Joaquín Livera y la vuelta como titular de Franco Toloza en reemplazo de otro "averiado", Mariano Bíttolo, el Gallo apostó a una disposición aún más ofensiva de la que viene mostrando el conjunto de Walter Otta, con Gonzalo Berterame por izquierda y del centro hacia la derecha del ataque moronense, el mencionado Toloza y el uruguayo Franco Fagúndez.

Sin embargo, la ausencia obligada del capitán Bíttolo se notaría, resentida esa sociedad de habituales intérpretes de "buen pie", en especial por izquierda, acompañando en la creación a Juan Manuel Olivares y juntándose con criterio y verticalidad, con Berterame y el otro zurdo con recorrido largo y centros "punzantes", Livera.

Sin la fluidez y el volumen de juego que suelen aportar desde ese sector del campo de juego, los medios de Estudiantes aprovecharían para imponer condiciones en el medio, cortando los circuitos futboleros habituales del Gallo y tornando más esporádicos y forzados los encuentros con los puntas, que debían retroceder para tomar contacto e incluso colaborar en la recuperación del balón.

Con escasa situaciones frente a los arcos, más allá de un buen ingreso ofensivo de Elías Contreras, cuyo remate se iría apenas desviado por el primer palo y como respuesta, un desborde peligroso por izquierda del "Pincha", cuyo centro por fortuna saldría imperfecto, hasta la media hora del primer tiempo, al Gallo le costaría mucho ensamblar los circuitos y tener precisión, para inclinar la balanza del desarrollo a su favor.

Hasta que de una muy buena acción colectiva, de esas que pedíamos renglones arriba por la izquierda del ataque de Morón, Olivares haría la pausa necesaria para la llegada de Berterame, y con una "pincelada" de talento, con sello propio, habilitaría de taco el pase a su espalda, para que Berterame encare con decisión hasta el fondo, envíe el centro justo con ventaja para los delanteros y pasado Toloza en el salto, por detrás de él apareciera Franco Fagúndez para meter un cabezazo terrible y preciso, con el poste diestro del arquero, que habría de quedarse irremediablemente parado, para el 1 a 0 del Gallo y el desahogo, a los 32' del primer tiempo.

Y unos minutos más tarde, el partido terminaría de "romperse" de la manera menos pensada, en dos acciones entre los 40' y los 43' de juego, Estudiantes se quedaría con dos jugadores menos, por las expulsiones del "2" Jorge Benítez y del "11", Enzo Acosta, ambas por doble amarilla y bien sancionadas, una de ellas más que evitable, la de Acosta, que primero recibió la amonestación por una falta cerca del área y segundos después, por exceso verbal y aplaudir irónicamente al árbitro, Juan Robledo Cruz, habría de ganarse la segunda amarilla y con ella la expulsión, de una manera más que irresponsable y absurda, cuando el ambiente del partido transitaba por carriles normales, sin más fricción que la habitual en la categoría ni polémicas determinantes.

Como sea, entre los 32' y los 43' de la primera etapa, el partido habría de definirse casi por completo en favor del Gallo, con la ventaja a su favor y la superioridad numérica de dos jugadores, faltando sólo sentenciarlo en el resultado con algún gol más, algo que precisamente se le complicaría a Morón en el complemento.

Y es que manejó y se defendió con la pelota en el segundo tiempo y también Walter Otta hizo cambios para evitar complicaciones, como reemplazar a Cardozo y Santiago Kubiszyn amonestados, con Gastón González en cancha para manejar pelota y tiempos, más Ezequiel Bulacio y Juan Cruz Esquivel acompañando la ofensiva de Fagúndez y más tarde el retorno de Thiago Lauro, por la lesión de Maximiliano González (que había ingresado en el entretiempo por Leonel Cardozo), pero pocas veces pudo llevarle peligro al arco del "Pincha", más allá de un remate desviado de Contreras, tomando el rebote de los defensores o la más clara, un remate de Fagúndez al palo zurdo de Nicolás Campisi, el "1" de Caseros.

Y si bien a Estudiantes, con dos menos, el arco de Julio Salvá le quedaba lejísimo, a los 30' de la etapa final y por un momento, se paralizaron los corazones en el Oeste, por un ingreso del "8" Federico Sena, que bien pudo ser el empate o incluso penal para la visita, por un agarrón pequeño, pero cobrable de Mauro Burruchaga en el forcejeo, que a la postre, impidiera el remate franco de cara al arco del Gallo.

Por suerte, para evitar sufrimientos innecesarios en el agregado, por algún centro cruzados de esos que sabemos le duelen a la defensa del Gallito, en una contra tardía pero efectiva, de una pelota recuperada en el área propia, Bulacio jugó con Fagúndez, que con un buen gesto técnico habilitó en "cortada" a Gastón González, dentro del área, para que el "16" de Morón definiera con la jerarquía que lo caracteriza, de "pie a pie", para evitar el "achique" del arquero y colocarla con justeza, por encima de la pierna extendida del "1" y bien cerca del palo derecho, para el 2 a 0 tranquilizador y final, frente a un siempre complicado Estudiantes, en esa auténtica "fortaleza" llamada Nuevo Francisco Urbano.

El Gallo volvió al triunfo y lo hizo, para sacarse la "mufa" de Floresta y seguir alimentando la ilusión más grande.

Ahora, a visitar Santiago del Estero. Y después recibir a Almirante.


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.



martes, 19 de mayo de 2026

Derrota absurda

Morón es tan protagonista de los partidos, que los gana y hasta los pierde solo.

Es que no basta con complicarse, por demérito propio, sino que últimamente, va un paso más allá y pierde partidos increíbles, como frente a All Boys, que no ganaba desde hace 11 partidos, más precisamente de marzo de este año y con un técnico interino, tras el alejamiento en la semana de Aníbal Biggeri.

Pero este Morón también está acostumbrado a darle una mano a los rivales en crisis, tanto es así que cayó, a la fecha, frente a tres de los peores equipos de la temporada, como Almagro, San Miguel y ahora un All Boys, de lo más pobre y limitado de los últimos años.

Pero esto también es Morón, al igual que el equipo que somete de local y por momentos juega un fútbol de alto nivel, de visitante muestra su peor versión, apocado, inconexo y fácilmente vulnerable, tanto es así que, con sólo voluntad, empuje y pierna fuerte, un All Boys tan mediocre resulta capaz de complicar y hasta "resucitar" futbolísticamente, ante un equipo de Walter Otta que parece comenzar a pesarle, lejos del Oeste, la "pilcha" de líder y candidato a pelear la punta de su zona.

Y es que, un equipo que tenga aspiraciones de pelear por el ascenso a la Liga Profesional, no puede jamás cometer los errores infantiles y repetidos que cometió frente a uno de los rivales más pobres de la categoría, permitiéndole primero equilibrar las acciones, cayendo en la trampa de la mediocridad ajena y luego regalarle un triunfo impensado, por errores y horrores propios, el del final, en tiempo cumplido, propio de un jugador inexperto o directamente amateur.

Y es que un equipo que tenga aspiraciones de llegar a la máxima categoría de nuestro medio, no puede tampoco darse el lujo de jugar apenas 15 minutos y en ese lapso, dilapidar tres o cuatro ocasiones inmejorables de gol, en parte por una buena noche del arquero rival, pero en mayor medida, por la mala decisión a la hora de la definición y el empecinamiento en terminar de lujo, jugadas que sólo necesitaban de inteligencia y sencillez, para abrir el marcador y desnudar todas las falencias de su urgido rival.

Porque Morón desperdició no menos de cuatro jugadas claras de gol, antes del primer cuarto de hora de partido, cuando la noche en Floresta pintaba para un "paseo" del Gallo, ante un "Albo" sin ideas, ni respuestas, más que el empuje y el amor propio para intentar emparejar las acciones, entre dos equipos sin equivalencias en sistema de juego y jerarquía individual.

Sin embargo, Morón se dejó llevar al terreno ideal de All Boys, el de la lucha y el rigor físico, en lugar del fútbol que sostiene como dogma el conjunto de Otta, atropellando al Gallo contra su arco, con una defensa que no termina de "engranar" y dar seguridad.

Así las cosas, y tras un primer tiempo de mayor a menor del Gallito, en el complemento el empuje de All Boys sometería a Morón, quitándole la pelota y jugando el partido en terreno de la visita, que una vez más se quedaría con diez, a falta de doce minutos para el final del partido, por la expulsión de Franco Vázquez, en parte responsabilidad propio y en otra, por estar obligado a cortar, mal y a destiempo, aquello que los mediocampistas no son capaces de cubrir e impedir en mitad de cancha.

Porque tampoco Morón puede regalar tantas pelotas evitables, por pretender salir jugando desde su propia área, generando pérdidas y un par de buenas intervenciones de Julio Salvá, en el día de su cumpleaños número 39.

Hasta que este Morón que se complica solo y no conforme con ello, gana y pierde los partidos por méritos y errores propios, en el tiempo agregado por Pablo Giménez, en una acción absurda e incalificable, Juan Cruz Esquivel intentaría salir jugando desde su propia área (??!!), hasta perder el balón, que impulsado por Iván Zafarana, terminaría con el cabezazo goleador de Santiago Apa, para hacer "revivir" a un All Boys "muerto y enterrado", por incapacidades propias.

Conclusión, Morón perdió un partido que no debía perder, por una acción amateur, dentro del área y en el minuto 90 y pico.

Más allá del próximo partido, con Estudiantes en el Oeste y si bien el equipo sigue en la pelea, segundo a un punto de Colón, derrotas dolorosas como la registrada en la víspera, ante All Boys, implican una señal de alerta, si es que realmente se pretende soñar con algo grande.

Porque el principal problema de Morón, es el propio Morón, capaz de ganar o perder sólo los partidos.

Para ser un candidato serio, hace falta solidez y previsibilidad, algo que, por el momento, el equipo de Walter Otta exhibe de local y pierde la memoria por completo de visitante.

Derrota absurda.


@elgallogustavo.



     📸: Deportivo Morón.



domingo, 10 de mayo de 2026

"Partido que no se puede ganar, no se debe perder"

"Partido que no se puede ganar, no se debe perder", reza una de tantas máximas futboleras, jamás escritas, pero con legítimo asidero en los campos de juego, a través del tiempo.

Y eso precisamente, le sucedió al Gallo, frente a un duro Los Andes, que le planteó un partido inteligente, lo incomodó, lo maniató y hasta le sacó la pelota durante varios pasajes del segundo tiempo, el mejor argumento de Morón, tanto para atacar como para defenderse.

El equipo de Walter Otta no supo encontrarle la vuelta al bien estructurado conjunto dirigido por Leonardo Lemos y debió conformarse con un empate a cero, que pudo ser victoria, por lo hecho en el primer tiempo, pero también pudo ser derrota, por un complemento flojo, de los más inexpresivos del presente campeonato.

Con el regreso de Braian Salvareschi en lugar de Leonel Cardozo y el cambio táctico de Elías Contreras por Gerónimo Ulibarri, respecto del once titular frente a Godoy Cruz, en Mendoza, el Gallo intentó desde el inicio asumir el protagonismo y someter a Los Andes desde la verticalidad, procurando llegar con peligro hasta el arco rival, en base a las típicas triangulaciones, en especial por izquierda, entre Juan Manuel Olivares, Mariano Bíttolo, Joaquín Livera y Gonzalo Berterame, para que Franco Fagúndez continúe con su racha goleadora.

Y por momentos habría de conseguirlo, por lo menos, desde la supremacía en el juego, aunque sin traducirlo en demasiadas oportunidades manifiestas de gol, más allá de algunos desbordes de Berterame, mal resueltos dentro del área y fundamentalmente a partir de las incursiones ofensivas de Santiago Kubiszyn, quien más cerca del gol estuviera durante el encuentro, con un remate desde afuera y una embestida de cabeza,  en el primer tiempo y con otra opción clara, ingresando al área, al minuto de la segunda etapa, con un remate cruzado que parecía tener destino de red, pero un defensor habría de desviar al tiro de esquina.

De lado del "Mil Rayitas", sin tanto juego elaborado en el mediocampo, intentaría provocar peligro con envíos largos, buscando la altura de Mauricio Asenjo o la llegada de algún volante, como Alexis Chamorro, al que le anularían un gol (en claro off side, bien sancionado por Juan Pafundi) en el primer tiempo y en el segundo contaría con la más clara de la visita, con un remate al arco vacío, salvado en la línea por Kubiszyn, el mejor del partido.

En un partido de trámite intenso, pero sin demasiadas situaciones de gol frente a los arcos, Morón dejaría una mejor imagen, a la hora del entretiempo, con un mejor manejo del balón y las sociedades de siempre, aunque sin la precisión ni la profundidad de otras tardes.

Ya en el complemento, y más allá de aquella primera jugada de riesgo ya descripta, al minuto de juego, con Santiago Kubiszyn como principal protagonista, el Gallo no volvería a ser el de la primera etapa, cediendo a la presión de Los Andes, que ajustaría las marcas en el descanso, en especial, en la zona media y hasta se animaría a jugar un poco más, con el propio Chamorro, su número "10", como mejor exponente y la peligrosidad de Facundo Villarreal, reemplazante por la lesión de Camilo Viganoni, en el primer tiempo, que recostado sobre la banda derecha del ataque visitante, se convertiría sin dudas en el más desequilibrante de Los Andes.

Y así llegarían un par de "revolcones" de Julio Salvá, que alternaría alguna salida fallida, en pelota aérea, con dos o tres situaciones bien resueltas, alguna de ellas mano a mano con los delanteros rivales, para evitar que el partido fuese aún más cuesta arriba, en ese segundo tiempo, para un Morón que perdería el control de las acciones en los segundos 45'.

Aunque tampoco lo sufriría demasiado, más allá de las acciones referidas, en particular, la pelota que sacara Kubiszyn, casi en la línea, a partir de una mejor cobertura defensiva, con la vuelta de Braian Salvareschi y un buen partido de Elías Contreras, a diferencia de Livera, que tendría algunos problemas en la marca del elusivo "18", Facundo Villarreal.

En el arco de enfrente, Los Andes demostraría por qué es la valla menos vencida, con una defensa muy sólida, en especial en el juego aéreo, donde apenas permitiría algún desborde de Juan Cruz Esquivel, que volvería a ingresar en el segundo tiempo, al igual que hace una semana en Mendoza y concedería un cabezazo ofensivo al ingresado Franco Toloza, bien contenido por un sobrio arquero como Sebastián López.

En los minutos finales, con Toloza y Ezequiel Bulacio, más Esquivel y Tomás Ramírez, en su regreso tras la suspensión, por su expulsión ante San Miguel, Morón intentaría desbordar a su rival, ya decididamente refugiado en su última línea, pero a diferencia de otras tardes, la ofensiva del Gallo no estaría "fina", al igual que los medios carecerían de su habitual cuota de fútbol, esta vez ausente en la destemplada tarde del Oeste.

Final con empate a cero que califica, pero que también suma, máxime cuando en otros tiempos, no tan lejanos, este tipo de partidos cerrados que no se podían ganar, finalmente se terminaban perdiendo.

Ahora a pensar en All Boys y tratar de volver al triunfo en Floresta, con la tranquilidad de seguir una semana más como punteros, más allá de resultados ajenos.


@elgallogustavo.



            📸: Eduardo Fabián Acuña.



domingo, 3 de mayo de 2026

Hay puntos que valen mucho más que uno

Morón jugó un muy buen partido en Mendoza, en especial, en la segunda etapa y se trajo un punto valioso, ante un Godoy Cruz de irregular campaña, pero candidato natural al ascenso, por su plantel y su pasado más que reciente en la Liga Profesional.

Por si fuera poco, debió levantar una desventaja parcial en dos oportunidades y pese a las ventajas que le otorgó al "Tomba", en particular durante el primer tiempo, por los errores defensivos que viene evidenciando y le cuesta solucionar, aún así pudo acceder al 2 a 2 final y hasta traerse los tres puntos para el Oeste, consolidando su "pilcha" bien ganada de líder y su condición de equipo que sabe a qué juega, que busca siempre y que del medio en adelante, sabe con la pelota y es capaz de desnivelar en cualquier momento.

Con el cambio obligado de Gerónimo Ulibarri como lateral derecho (corriéndose Leonel Cardozo a la zaga), en lugar de Braian Salvareschi, ausente por un cláusula en el préstamo que le impedía enfrentar al conjunto dueño de su pase, sumada a la modificación táctica del reingreso desde el inicio de Mauro Burruchaga por Maximiliano González, respecto del once titular que hace una semana derrotara en el Oeste a Racing de Córdoba, Morón sufrió más que de costumbre por la banda diestra y los centros cruzados, de un "Tomba" con puntas altos y de reconocida preeminencia en el juego aéreo, como Axel Rodríguez y Martín Pino.

Y así llegaría la apertura del marcador para el local, con apenas diez minutos de juego, luego de un centro largo desde la derecha del ataque de Godoy Cruz, buscando el segundo palo de Julio Salvá, sector por donde aparecería demasiado solo y libre, Martín Pino, a espaldas de Cardozo y Ulibarri, para meter el "pase gol" de cabeza, que capitalizaría Alex Rodríguez, impulsando el balón en la línea y junto al poste izquierdo.

Una vez más en desventaja, en el "amanecer" del encuentro y por la misma vía que le ha costado al Gallo la mayoría de sus goles en contra, el equipo de Walter Otta tardaría unos minutos en reaccionar, hasta que lo hiciera, a partir del manejo criterioso de Juan Manuel Olivares, bien secundado por Santiago Kubiszyn y Burruchaga, para empezar a "desnudar" la flaquezas defensivas que también exhibía el local, con buenas "sociedades" por el lateral izquierdo, con desbordes de Joaquín Livera y la peligrosidad latente de un Franco Fagúndez, que está "picante" y "afilado" para el arco.

Y de esta manera Morón llegaría al primer empate, apenas luego de un par de minutos de manejarle la pelota y buscar con decisión el área rival, hasta que a Olivares le cometieran un penal similar al de San Telmo, pero cuya continuidad terminaría en gol, con una gran definición de Kubiszyn, aunque el árbitro no convalidara el tanto, de manera inexplicable, pero sí sancionar el remate desde los "doce pasos".

De no haber sido gol, seguramente la decisión del debutante con Morón, Maximiliano Manduca, hubiese generado un escándalo mayúsculo, entre los jugadores y el banco visitante, aunque por fortuna, Fagúndez cambiaría el penal por gol, con una gran definición sobre poste izquierdo, bien arriba, con precisión y calidad para el 1 a 1 parcial, a los 37 minutos.

Sin embargo, en un regreso a la titularidad para el olvido, apenas dos minutos más tarde, Gerónimo Ulibarri parecería dar un pase atrás, ante la presión local y luego optaría por intentar enganchar y salir jugando, perdiendo el balón en los botines de un rival, que aprovecharía el "regalo" para enviar un centro rasante y cruzado al área, que tampoco podría ser desviado en su trayectoria por Leonel Cardozo y ante el embate de Martín Pino, ni Franco Vázquez (pese a ello, de lo mejor de la defensa, en la tarde de Mendoza), ni Joaquín Livera llegarían a tiempo para cerrar al "9" rival, que al igual que Alex Rodríguez en el 1 a 0, también le ganaría en el intento de cobertura a Julio Salvá, una vez más, casi debajo del arco. 2 a 1 del "Tomba", a los 39 minutos del primer tiempo.

Y hasta pudo Godoy Cruz irse al descanso por dos goles de ventaja, algo que poco y nada hubiese tenido que ver con el desarrollo del partido, cuando de otro balón perdido por Ulibarri, sólo el cruce providencial y jugándose la "ropa" de Franco Vázquez, para arrojarse al piso y enviar la pelota al tiro de esquina, pudo evitar que Juan Segundo Morán, el lateral zurdo local, pudiese optar entre probar directamente al arco, ante el "achique" desesperado de Salvá o mandar el centro apenas atrás, una vez más, en el área chica, para que Martín Pino y otro de sus compañeros, ambos absolutamente solos, la hubiesen seguramente empujando al fondo de la red.

Al regreso del entretiempo y con el cambio imprescindible de Elías Contreras por Ulibarri, en su tarde fatídica, Morón en su primera aproximación seria y antes del minuto de juego del complemento, hallaría el merecido "premio" de un nuevo empate, cuando de un remate desde afuera del área, que parecía con intenciones de arco, más que de asistencia, de Kubiszyn, la pelota le quedaría dentro del área a Franco Fagúndez, que en "modo intratable", se daría vuelta y sacaría un remate rasante, no muy violento, pero sí bien esquinado y "venenoso", que pese a la estirada con la pierna de Roberto Ramírez, el "uno" de Godoy Cruz, no podría evitar que el balón se introduzca pegado a la base del poste derecho, para el 2 a 2 del Gallo.

Y en los minutos siguientes se pudo llevar los tres puntos de "arrebato", porque presionaría al "Tomba" bien cerca de su arco y jugaría durante varios minutos en terreno rival, con la más clara en los pies de Elías Contreras, cuyo remate preciso y fortísimo tenía destino de gol, de no mediar una atajada arriba y a mano cambiada, fenomenal de Ramírez.

Con el correr del segundo tiempo, Morón dejaría venir a Godoy Cruz, que sólo encontraría como recurso ofensivo, los enormes problemas de la última línea visitante, a la hora de los centro cruzados, algunos desviados y otros bien cortados por Salvá, aunque casi siempre ganados por los locales, dependiendo de la eficacia o no de los cabeceadores "tombinos".

Pero más allá de ese "peligro" en arco propio, más latente que real, el Gallo tuvo el partido controlado, no lo sufrió y hasta contó con la opción de "oro" para quedarse con el triunfo en tiempo cumplido, aunque la contra de Juan Cruz Esquivel, en su debut con la camiseta de Morón, no terminaría con la mejor elección, decidiendo la jugada individual, en lugar de habilitar por el medio a Gonzalo Berterame, que llegaba solo para definir cara a cara con el arquero.

El pitazo final de Maximiliano Manduca, de flojo arbitraje, generaría silbidos en la parcialidad local y satisfacción en la visita, por un punto importante y merecido, ante un rival directo que supo estar al frente en dos oportunidades, y revertirlo, pese a las propias ventajas que concedería el Gallito, en su última línea, en especial durante los primeros 45'.

Ahora, será tiempo de recibir a Los Andes, en un Nuevo Francisco Urbano al que han convertido en una fortaleza casi inexpugnable.

Morón mostró sus "credenciales" en Mendoza y sigue madurando partido a partido, para sostener el liderazgo, el juego y la ilusión.

Es que hay puntos que valen mucho más uno.


@elgallogustavo.



       📸: Deportivo Morón.