miércoles, 14 de agosto de 2013
lunes, 12 de agosto de 2013
¿Dónde está el "Polaco"?: Cabrera por Sánchez, para recibir a "Ssuso", por los primeros tres puntos oficiales en el Nuevo Urbano.
Tras el descanso obligado, a consecuencia de las P.A.S.O., mañana martes 13 (nada menos...), desde las 20 hs., el Gallo saldrá a la cancha por segunda vez en la actual temporada 2013/2014 de la "B" Metro, para recibir a Acassuso, en lo que será otro hito histórico en su historia, puesto que se tratará del primer cotejo oficial en el Nuevo Francisco Urbano, y precisamente frente al mismo rival, que le propinara una derrota inesperada, en el adiós definitivo al "viejo" Francisco Urbano, ése que durante este semana será entregado a sus nuevos dueños, tras el acto de escrituración del moderno y lujoso nuevo estadio.
Con varios días por delante y algunos "averiados" por reestablecer, el DT del Deportivo Morón, Mario Darío Grana, pudo realizar un par de prácticas de fútbol, frente a juveniles de la institución, la cuales arrojaran un saldo negativo para el entrenador, puesto que se habrían reiterado varias de las fallas evidenciadas en la derrota ante Los Andes, por la jornada incial, como la preocupación ante la reiteración de bajos rendimientos individuales.
En materia de lesiones, se esperó hasta último momento, tanto a Martín Gastón Sánchez como a Damián Emilio Akerman, ambos golpeados frente al "Milrayitas", el "Polaco" con una tendinitis en el Talón de Aquiles de su pierna izquierda, y el goleador histórico del Gallo, aquejado de una fuerte contusión intercostal. En definitiva, Sánchez no podrá ser de la partida ante el "Quemero" y lo reemplazará Claudio Martín Cabrera, mientras que Damián sí lo hará desde el arranque, aunque "prendiendo velas" para que pueda aguantar los '90, son que se agrave su dolencia.
En definitiva, los once que se hallan concentrados en un hotel céntrico, a la espera del cotejo de mañana, son los siguientes: Alejandro Esteban Migliardi; Esteban Gabriel Giambuzzi, Matías Sebastián Villavicencio, Ariel Otermín, Emiliano Jonathan Ivan Mayola; Claudio Martín Cabrera, Martín Rodrigo Granero, Mariano Barbieri; Esteban Alberto González; Mariano Matías Martínez, Damián Emilio Akerman.
Completan el listado de concentrados y ocuparán el banco de los suplentes, mañana desde las 20 hs., en el Nuevo Francisco Urbano, frente a Acassuso, con televisación en vivo de TyC Sports y arbitraje de Pablo Dóvalo (con récord de un sólo ganado, ante Platense en el "viejo" Urbano, en la noche del triplete de Akerman; cuatro empatados y siete perdidos): Juan Cruz Leguizamón, Gonzalo Nicolás Juárez, Luis Ferreyra, Hernán Gastón Parentini, Mariano Messera, Leandro Gastón Rodríguez -llegó su transfer desde Colombia- y Ezequiel Adrián Cérica.
Por la primera victoria, para la historia, en el Nuevo Francisco Urbano..., y por tres puntos fundamentales para empezar a sumar en una temporada complicadísima.
viernes, 9 de agosto de 2013
jueves, 8 de agosto de 2013
Un nuevo "refuerzo" para el Gallo: la vuelta de Gerardo Martínez, tras su experiencia "trasandina".
Desde hace algunos días que se hallaba entrenando con el plantel, a su regreso al país, tras dos temporadas "transandinas", y desde hace algunas horas puede considerarse nuevo "refuerzo" del Deportivo Morón, para esta complicada temporada 2013/2014 de la "B" Metropolitana, que iniciara el último fin de semana, sin demasiada fortuna en el debut, en el caso del Gallo: en efecto, a su vuelta y frustrada toda posibilidad de una reventa al exterior, Gerardo Daniel Martínez, aquél talentoso volante que en 2009 debutara en el Deportivo Morón (quizá, potencialmente, el mejor exponente de la cantera del Gallito, de las últimas décadas), renovó su vínculo con la institución, formará parte del presente plantel y será tenido en consideración por el técnico, Mario Darío Grana.
Nacido en Moreno, provincia de Buenos Aires, el 11 de abril de 1991 (22 años) y tras desempeñarse las dos últimas temporadas en el Cobresal de la primera división del fútbol chileno, Gerardo Martínez tendrá la oportunidad de redimirse, ante su gente y en la "casa" que lo vio nacer futbolísticamente, luego de una partida con más pena que gloria del club, debido a los cuestionamientos sobre su comportamiento y actitudes dentro y fuera del campo de juego que, en el caso de las primeras, le ocasionaran una sucesión de expulsiones infantiles y, con ellas, el paulatino quiebre de la relación con buena parte de los simpatizantes del Deportivo Morón.
Sin embargo, de regreso de una experiencia internacional más que positiva, donde madurara, no sólo desde lo personal, sinó en lo futbolístico, Gerardo Martínez, proviene de un Cobresal al que le rindiera y en gran medida, contribuyendo a salvarlo del descenso (en ambas campañas), desempeñándose como doble cinco o enganche.
Durante la primera temporada en Chile, en 2012, Gerardo Martínez totalizaría 12 partidos jugados, con 608 minutos efectivos en cancha, siendo titular en 8 encuentros y partiendo desde el banco en cuatro cotejos, sustituído en tres antes de los '90 y con otras seis ocasiones en las que ocupara un lugar entre los relevos. Asimismo, resultaría amonestado en cuatro oportunidades y expulsado en otras dos (ambas por doble amarilla), con un gol convertido en la Promoción ante el Barnechea, el sábado 24 de noviembre de 2012 -Cobresal había caído 3 a 1 de visitante y daría vuelta la serie, al derrotar 3 a 0 en el estadio "El Cobre", de El Salvador, en Atacama-.
Más tarde, en la campaña 2013, Martínez jugaría 679 minutos en 14 cotejos, ocho de los cuales desde el arranque, los seis restantes desde el banco, habiendo sido reemplazado en cuatro encuentros, sumadas a otras ocho ocasiones en que, convocado como relevo, no fuera utilizado. En este último año, recibiría cuatro amonestaciones y una sola roja directa (en el 2-2 ante O' Higgins, de visitante, el sábado 6 de abril del corriente), sin señalar tantos.
Su último partido por el torneo regular de la primera división chilena, lo disputaría el sábado 25 de mayo de 2013, de local, en la victoria 3 a 2 ante Antofagasta. Luego, en los partidos de reválida para mantener la categoría, ante Curicó Unido, Cobresal igualaría sin tantos de visita y lo definiría ampliamente a su favor, en casa, al vencer a su rival por 3 a 0, para conservar la máxima categoría, con una muy buena actuación de Gerardo Daniel Martínez, quien sería autor de una asistencia y, además, vería la tarjeta amarilla.
Es de subrayar que, hasta las promociones 2012 y 2013, en las que interviniera activa y positivamente, Gerardo Daniel Martínez, Cobresal había disputado ocho reválidas más, en toda su historia, perdiéndolas todas y, consecuentemente, descendiendo en cada una de aquellas ocho ocasiones precedentes.
Es de subrayar que, hasta las promociones 2012 y 2013, en las que interviniera activa y positivamente, Gerardo Daniel Martínez, Cobresal había disputado ocho reválidas más, en toda su historia, perdiéndolas todas y, consecuentemente, descendiendo en cada una de aquellas ocho ocasiones precedentes.
En total, Gerardo Martínez ha disputado un total de 76 encuentros (50 en Morón y 26 en Cobresal), con tres goles, dos convertidos con la camiseta del Gallo (uno en la 2009/2010, en el 3-1 frente a Deportivo Español, en el "viejo" Urbano, jugando como enganche y con Vicente José Stagliano como DT, y el segundo en la 2011/2012, en la fecha inaugural, con igualdad en uno frente a Defensores de Belgrano, en el "Juan Pascuale", con un empate dudoso de Ariel Arnaldo Ortega, de penal, bajo la dirección técnica de Oscar "Cachín" Blanco, desempeñándose como doble cinco), y el restante con la del conjunto "minero" de Chile.
Ojalá en su vuelta y tras su experiencia internacional, logre plasmar todo lo bueno que alguna vez supo insinuar y que, potencialmente, todos sabemos que puede aportar, toda vez que pueda controlar su tempestuoso temperamento. Una vez subsanado esto, sin dudas que podrá convertirse en un auténtico "refuerzo" de jerarquía.
lunes, 5 de agosto de 2013
El debut más esperado y el menos pensado...
Nuevo campeonato, nuevos
desafíos, sobre todo, el desafío de saber (y ser consciente), del duro
campeonato que se nos viene. A pesar de todo, un nuevo comienzo implica que la
esperanza y la fe se renueven. Ilusión fue la primera palabra que se me vino a
la mente. Ilusión de empezar con el pie derecho. Ilusión de ganar los primeros
3 puntos en un reducto complicado. Ilusión de hacer un buen partido.
Todas esas ilusiones se
diluyeron pronto. Cayeron tan rápido, como un castillo de naipes derribado por
el viento. Eso fue lo que sentí (me animo a decir que muchos habrán pensado lo
mismo) antes, y durante el transcurso del encuentro.
Todos sabíamos que iba a ser
un partido difícil. Nadie ponía en duda tal compromiso. Mucho más si a eso, le
sumamos, que el conjunto local fue el que mejor se reforzó en cuanto a
nombres. Pero a su vez, este beneficio, podía jugarle en contra, ya que al ser
un equipo en formación, que no se conocía mucho, implicaría un punto a favor
del "Gallo".... Lamentablemente no fue así.
A los pocos minutos de
comenzar el encuentro frente al equipo de Lomas de Zamora, el conjunto local se
puso en ventaja. Una falta infantil por parte de Ariel Otermín (perdió en
velocidad frente a Blanco), provocó un tiro libre, muy cerca del área defendida
por "Chiche" Migliardi. Producto de ese error, sumado a una
desatención defensiva (un tema demasiado conocido, sufrido y padecido por el
equipo y por todos nosotros, los hinchas) llegó el gol de Los Andes a través de
Segovia, a los 8 minutos del primer tiempo.
Morón se mostraba nervioso e
impreciso. El encargado de armar fútbol, (Esteban González) se mostraba impreciso
a la hora de pasar la pelota, por ende era incapaz de generar juego y abrir la
cancha. A eso le sumamos el flojo desempeño de Giambuzzi, (siempre superado
cada vez que el rival se decidía a atacar), debido a que nunca supo levantar la
cabeza para cruzar el mediocampo, y las pocas veces que lo hacía, se equivocaba
constantemente. Villavicencio nunca se adueñó de la defensa y no hizo “pesar”
su experiencia, en tanto que Ariel Otermín, alternaba más malas que
buenas. Gastón Sánchez intentaba (de a ratos) quebrar la resistencia
rival, pero en cada intento chocaba con una dura pared, llamada defensa. Por su
parte Martín "Vikingo" Granero, aportaba su cuota de sacrificio (fue
el mejor del equipo), metiendo su conocida garra, e incluso distribuyendo la
pelota (tarea que no le correspondía) a falta de un González cada vez más
impreciso. Mariano Martínez, aportaba su cuota de entrega. Entrega que no
bastaba para lastimar al rival. En tanto que Damián Akerman trataba de
mostrarse siempre, esperando (en vano) que le llegue de manera clara la
pelota.
Así transcurrió gran parte del
primer tiempo, hasta que llegó la expulsión del zaguero de Los Andes (Franco),
tras una dura falta contra Barbieri (de flojo desempeño al igual que la mayoría
de sus compañeros). A partir de ahí, la esperanza comenzó a renacer, esperando
una pronta recuperación anímica y futbolística de Morón. Lamentablemente nunca
sucedió.
La etapa complementaria mostró
a un Morón necesitado de lograr la igualdad, tratando de acercar un poco de
peligro al arco defendido por Gagliardo. A pesar de tal necesidad, nunca
encontró la vuelta para poder hacerlo, ya que el equipo se mostraba dubitativo
e impreciso, con muy pocas ideas a la hora de atacar. Los Andes con un jugador
menos, por momentos fue mucho más que Morón. Tampoco el conjunto de Lomas, era
Barcelona, pero a diferencia del “Gallo”, era un equipo solidario, más
sólido, que a la hora de meter, lo hacía sin dudar, y que se sacrificaba en
cada pelota. Morón por su parte se mostraba tibio y sin ideas. Por momentos,
parecía que era el mismo equipo desganado, frío y sin compromiso, del torneo
pasado. Ni aún los ingresos de Cérica, Víctor López y Messera, aportaron para
cambiar la pálida imagen del conjunto dirigido por Mario Grana.
El tiempo trascurría y la
ilusión del empate se iba diluyendo de a poco. A los 24 minutos de la etapa complementaria,
la poca esperanza vertida en el equipo, se desvanecería por completo, ya que
tras una pérdida del impreciso y cancino Esteban González, vino el segundo gol,
a través de los pies de Soriano. Para no ser tan duro con González y salir un
poco en su defensa (si así lo podemos decir), no fue sólo su responsabilidad,
ya que tras el disparo del delantero rival (que en primera instancia impactaría
en el travesaño), ningún defensor del "Gallo" se animó o tuvo la
lucidez, de parar la carrera hacia el gol de Andrés Soriano, transformándose en
meros espectadores de lujo.
Morón ni con un jugador de
más, pudo quebrar la resistencia rival. Lejos quedó la buena imagen ganada en
la pretemporada. El rendimiento del equipo realmente fue muy flojo y por
momentos sin actitud para cambiar la situación.
Faltando pocos minutos para el
final del encuentro, el paupérrimo árbitro Gutiérrez (vale la pena aclarar que
no incidió en el resultado), no cobró un claro penal a favor de Morón,
tras una evidente mano del defensor "milrayitas".
En fin, un debut que preocupa.
Un debut que decepcionó. Un debut para el olvido. Por suerte esto recién
comienza. Falta mucho camino por recorrer. Estamos a tiempo de corregir errores
u horrores (como lo quiera llamar). Un mal debut, no implica que ya estemos
descendido ni mucho menos. Lo que sí hay que hacer, es corregir temprano esos
errores, con el fin de evitar futuros lamentos. Esperamos que Grana, sepa
"engranar" las piezas que andan sueltas por ahí, para poder cambiar
la pálida imagen que dejó el equipo. Esto fue un llamado de atención, nada más.
Deseamos y anhelamos que este mal trago quede acá, y que la recuperación
anímica y futbolística llegue cuanto antes. Acassuso será la posibilidad y
oportunidad que tendremos para revertir esta situación. Que el primer partido
oficial en el Nuevo Francisco Urbano, sea el puntapie inicial hacia el camino
del éxito y de la victoria. Todavía nada está perdido. Todavía el crédito en
este equipo sigue en pie. Ojalá que no nos defrauden....
Por: Marcos Ruiz Carrizo.
domingo, 4 de agosto de 2013
Y cuándo juega, Morón?... Crónica de un dejà vu "maldito".
Y la espera terminó, nomás… Aunque por lo visto (y soportado), no hubiese estado mal aguardar un poco más…
Comenzó el torneo de la “B” Metro, temporada 2013/2014,
quizá el más vital y complejo de las últimas dos décadas a esta parte y el
Deportivo Morón volvió a reincidir, casi como si tratase de un tortuoso dejà
vu, en todos y cada uno de los débitos futbolísticos, tácticos y anímicos que
venimos padeciendo desde hace dos temporadas a la fecha, y que en definitiva,
nos han sujeto la soga del descenso al cuello, cada vez con más ajuste de
sofocación.
Si bien estaba dentro de los cálculos caer en una primera
fecha, y más de visitante (otra de las asignaturas pendientes, desde la
2010/2011, como mínimo) y ante Los Andes, uno de los equipos que mejor se reforzó
durante el último mercado de pases y que, a priori, constituye uno de los
máximos aspirante al título, sin dudas que existen formas y formas de perder en
una jornada inicial… Y la del pasado sábado, en el “Eduardo Gallardón”,
seguramente que pudo haber sido una de las peores.
Porque todo lo bueno y hasta lo muy bueno que el equipo
había insinuado en los cotejos preparatorios, nada pudo ser llevado a la
práctica, ni mucho menos plasmado en el terreno de juego, más que en los
primeros diez minutos de juego, es decir, un poco más allá de la apertura del
marcador, en la primera acción medianamente de riesgo, ensayada por el local.
En efecto, salvo en esos primeros instantes de partido,
donde se insinuara el equipo que comenzara a ilusionar en la pretemporada, con
una presión asfixiante en mitad de cancha, para una vez recuperado el balón, y
a partir del eje conductor de Esteban Alberto González, procurar la apertura
por ambos costados, y desde los laterales generar el desequilibrio en ofensiva,
este simple y sencillo plan, proyectado seguramente durante días desde el
cuerpo técnico, habría de hacerse añicos en nada más que ocho minutos, esto es,
hasta el momento preciso de la apertura del marcador, a partir de otro centro
intrascendente que, como en temporadas anteriores, tampoco esta vez fuimos capaces
de despejar correcta y efectivamente.
A partir de allí, reaparecería la edición renovada, de la
peor versión que hemos sabido soportar desde hace no menos de tres temporadas,
sin importar la variación de los nombres propios dentro de la cancha. Una
defensa insegura, lenta y dubitativa, que haría agua tanto por los costados
como por el centro, generando desbordes desde las bandas (a partir de muy
flojas actuaciones de Emiliano Jonathan Ivan Mayola y Esteban Gabriel Giambuzzi, aunque principalmente
de éste último), como ante cada avance o pelotazo frontal entre los centrales,
Matías Sebastián Villavicencio y Ariel Otermín, quienes adolecerían de anticipo y
marcarían aún peor.
En el mediocampo, todo el fútbol que estos mismos
protagonistas evidenciaran en los cotejos de pretemporada, habría de quedar
olvidado en algún rincón del “viejo” o del Nuevo Francisco Urbano, ya que a
Lomas de Zamora, arribaría un zona de volantes sin juego ni ideas, con un
“Pelado” González irresoluto en la toma de decisiones e indolente en el
traslado del balón, tanto es así que, a partir de una “calesita” de más en el
círculo central, perdería fácilmente al balón ante la presión de los medios
locales (donde se destacaría el doble cinco de Luis Zeballos y Fernando
Lorefice), para la habilitación en profundidad de Andrés Soriano, que primero
al travesaño y finalmente al fondo del arco, habría de usufructuar con
eficacia, la “generosidad” de espacios en la marca visitante y la posterior
falta de reacción ante el rebote en el larguero de Alejandro Esteban “Chiche” Migliardi.
Por los costados, de lo mejor que había mostrado el conjunto
en la fase preparatoria, tampoco encontraría Mario Grana las soluciones que
requería un equipo en desventaja, a partir de un Martín Gastón Sánchez, veloz
pero improductivo en ataque, y un Mariano Barbieri que, constituyendo lo más
destacable de un equipo sin puntos altos, arrancaría para “comerse la cancha” y
terminaría absorbido por la intrascendencia colectiva.
En el círculo central, mientras tanto, Martín Rodrigo
Granero, otro de los contados salvados apenas del “incendio”, volvería a dejar
en claro uno de los problemas endémicos del Gallo, tanto durante la era del
“Gato” Norberto Salvador Daniele, como del propio Grana: su extrema soledad a
la hora de la contención y el recupero, con un terreno de juego demasiado
“ancho” como para poder cubrirlo en toda su extensión. Por otra parte, y
durante un lapso más que prolongado, en particular del complemento, el “Polaco”
Granero debió erigirse en armador de juego, a partir de la cobertura ejercida
por los volantes “Milrayitas” sobre los interlocutores naturales en la materia
(González, Sánchez y Barbieri), merced a un acierto táctico de Felipe De La Riva, para generar
precisamente este cambio de roles en detrimento de las posibilidades del
“Vikingo”. Y pese a ello, debemos admitir que demasiado bien lo hiciera, con
sus limitaciones a cuestas y en una función que no siente y que le es táctica y
genéticamente ajena.
En la faz ofensiva, la improductividad del Gallo resultaría
lo más sorpresivo y preocupante de la tarde, teniendo en cuenta que se trata
del único sector del campo de juego, en donde no habrían de producirse
variaciones en materia de nombres y apellidos, en relación a la dupla titular
de la última temporada. Pese a ello, ni Damián Emilio Akerman, ni mucho menos
Mariano Matías Martínez (una sombra del jugador importante que finalizara la
campaña anterior) harían pie en todo el encuentro, tanto es así que en ’94 de
juego, el Deportivo Morón no generaría NI UNA situación de riesgo para el arco
defendido por Maximiliano Gagliardo, más allá de un par de meras
aproximaciones, de dudoso valor estadístico, a cargo del “Polaco” Sánchez y del
propio Akerman, una en cada tiempo.
Pero más allá de todo ello, y de lo referido en cada una de
las líneas, una vez más, lo más inquietante volvería a resultar la actitud
anímica del equipo o, mejor dicho, la casi nula actitud anímica demostrada en
este primer encuentro, por lo menos desde el minuto ocho del primer tiempo,
cuando Juan Segovia concretara la primera ventaja para Los Andes, en el primer
centro al área del Gallo, en la presente temporada 2013/2014 de la “B” Metro.
Otra vez, casi como en una suerte de dejà vu “maldito”, este
nuevo equipo del Deportivo Morón, con sólo cinco coincidencias nominales,
respecto de los titulares que terminaran el anterior campeonato, volvería a
mostrarse incapaz de recuperarse táctica y emocionalmente, ante el primer revés
en el trámite de juego y en el marcador; demostrado con meridiana claridad
desde los ’40 de juego en adelante, cuando el local se quedara con diez hombres
(por la expulsión del central Daniel Franco, ante una imprudente y violenta
falta, en perjuicio de Barbieri), lapso a partir del cual la visita dispusiera
de terreno y balón, casi a voluntad y, sin embargo, no lograra concretar ni una
sola opción de gol, en el ejercicio de un dominio aparente de las acciones, tan
meramente formal como decididamente improductivo.
En definitiva, una decepcionante como falsamente sorpresiva
presentación, que precisamente por tratarse de una primera impresión, deberá tomarse
con la cautela propia de una fecha inicial, lo mismo que hubiese ocurrido si,
en el caso inverso, nos hubiésemos alzado con los tres puntos, tras una
actuación consagratoria.
Como diría mi abuelo, no debemos olvidarnos que “la serenata
es larga”. Sin embargo, y en función de la soga del descenso que cada vez nos
ajusta más el cuello, habrá que mejorar mucho y muy rápido, para no perder más
puntos... Caso contrario, estaremos todos más que “sonados”.
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