miércoles, 7 de mayo de 2014

En trabajo de parto…

Del mismo modo que, hace casi una semana, nos referíamos al fútbol como la “dinámica de lo impensado”, dentro del cúmulo histórico de definiciones que recibiera, a la largo de los años, el deporte más hermoso del mundo, una vez concluida la presentación con derrota del Gallo, frente a Témperley, paradójicamente en el mejor partido desde la llegada de Salvador Pasini… tras la igualdad en cero con Estudiantes de Buenos Aires, también en el Nuevo Francisco Urbano, el Deportivo Morón habría de llevarse un punto, a priori con sabor a poco, pero dado el desarrollo del mismo, dentro de la presentación más pálida el equipo, en la era de “San Salvador”, esa misma dinámica del imprevisto, con forma de esférico balón, habría de dictaminar sin margen de error, que Morón la sacó definitivamente barata e incluso se hizo acreedor a un punto importante.

En efecto, en la previa y conocidos los resultados con empate, tanto de Defensores de Belgrano como Flandria (sumados a la fecha libre de la UAI Urquiza), presagiaban una fecha a pedir del Gallo, puesto que de ganarle al “Pincha” de Caseros, aumentaría la diferencia con ambos en la tabla de los promedios, con un margen tranquilizador y hasta casi indescontable, de cara a los próximos compromisos de nuestros rivales directos, que incluyen enfrentamientos “mano a mano” entre todos los involucrados, incluido el Deportivo Morón, de aquí y hasta el cierre del campeonato, en una final de juego tan apasionante como imprevisible.

De entrada nomás, y con el único cambio del reingreso de Esteban Giambuzzi, en lugar de Luis Ferreyra, por un lateral derecho que desvela al técnico del Gallo, en flagrante ausencia de intérpretes idóneos y confiables, Morón comenzaría el encuentro con las mismas dudas que exhibiría frente al “Gasolero” y que, a la postre, lo conducirían invariablemente a su primera derrota desde el arribo del “Tano” Pasini.

Con un Juan Cruz Leguizamón nuevamente dubitativo e inseguro en el arco del Gallito, aunque sin la gravitación trascendental de sus errores o inseguridades, en la chapa final del partido, como por desgracia ocurriese ante el “Celeste”, en los minutos iniciales del encuentro, la visita hallaría grietas por dónde lastimar a Morón en su última línea, al contar con dos ocasiones de gol muy claras, mezcla de méritos propios y deméritos ajenos.

Con la colaboración inestimable de una defensa una vez más vulnerable, en particular por el carril derecho (verdadero talón de Aquiles de este equipo), entre Cristian Yassogna y Sergio Sosa se las arreglarían para preocupar a una permeable última línea del Gallo, con el punto más alto en Ariel Otermín, abanderado de la resistencia y referente indiscutido de la regularidad al servicio del “cero” en el propio arco, así como de un Matías Orihuela muy recuperado, jugando quizá el mejor partido en esta segunda parte del torneo, con mayor solidez en la marca y la conocida velocidad y criterio a la hora de sumarse en ofensiva.

Sin embargo, en este Morón de rendimientos discontinuos y actualidades disímiles, ni Emiliano Mayola, ni mucho menos Esteban Giambuzzi habrían de acompañar los buenos momentos de sus referidos compañeros. En el primero de los casos, resulta cada vez más evidente que la mejor versión del ex Flandria, tuvo lugar durante el ciclo de Mario Grana, al desempeñarse en línea de tres, como stopper por izquierda, mermando notablemente su performance con cuatro en el fondo, sin la contención necesaria de Otermín a sus espaldas, cada vez que le toca anticipar lejos del área, donde hoy se lo nota inseguro y a destiempo. Distinto es el caso del Giambuzzi que, con el debido respeto, su mejor momento lo debió haber vivido en la misma posición, aunque jugando para el “Cartero”.

Luego de aquellos primeros minutos de zozobra, donde una visita “incentivada” por los deseos de vencer a Morón en su propia casa y comprometerlo con el descenso, el once de un Pasini que no gana para disfonías e hipertensiones varias, comenzaría a equilibrar el trámite del encuentro, sin brillantez pero con muchísimo esfuerzo, para intentar destejer la madeja de volantes que dispondría Fabián Anselmo, técnico del rival, con el objeto de obstaculizar las habituales usinas de generación de fútbol en el local, así como entorpecer las también usuales escaldas por las bandas, de sus “ligeritos” mediocampistas externos.

Así las cosas, con un Dante Zúñiga maniatado y errático, generoso en prodigalidad aunque nuevamente lejos de sus mejores épocas, el mayor acierto táctico de Estudiantes consistiría en propiciar que el manejo del balón en el Deportivo Morón pasara por los pies de Martín Granero, quien si bien redondearía su mejor partido desde su lesión de pretemporada, resulta bien sabido que su fuerte es el quite y la cobertura defensiva, pero jamás la administración del juego y el primer pase ofensivo.

Aún así, con todos los posibles caminos cerrados y sin demasiadas ideas a la vista, el Gallo se las arreglaría para acercar algo de peligro, durante aquella primera etapa, a partir de las escapadas de Gastón Sánchez por derecha y de Mariano Barbieri por la banda opuesta. En el caso del “Polaco”, volvería a demostrar su fenomenal velocidad, aunque muchas veces carente del mejor final en los metros finales. Por el contrario, el “petiso” Barbieri se erigiría en una de las figuras del encuentro (junto a Orihuela y Otermín, por el lado de Morón), siendo el hacedor y mentor de los mejores pasajes ofensivos del Gallito, sin descuidar su habitual generosidad a la hora de la cobertura defensiva, donde el desfasaje defensivo requiera de su solidaridad y compromiso con el equipo (en este punto, queremos creer que los dirigentes del Gallo, entre tanta ocupación preeleccionaria, habrán sondeado ya las pretensiones económicas de sus pares de Flandria, dueño del pase del oriundo de Chivilcoy, para hacerse de la ficha definitiva del jugador, una vez finalizado el presente torneo de la “B” Metro).

Con un Damián Akerman muy activo en ofensiva, aunque sin el acompañamiento necesario en los últimos metros de la cancha, a partir de un Mariano Martínez solidario de manera habitual para los encuentros en tres cuartos, pero demasiado lejos del ámbito donde su calidad hace más diferencia, las ocasiones más claras del Gallito provendrían de pelotas paradas, tras sendos cabezazos de Ariel Otermín y el propio Akerman, a la salida de dos córners cerrados, ejecutados por Barbieri y Dante Zúñiga.

Ya en el complemento, la visita volvería a hacerse fuerte en el medio y a dominar las acciones de un encuentro, tan parejo como ordinario y mal jugado. Sin embargo y merced nuevamente a las dudas de Leguizamón y las ventajas otorgadas en defensa, el “Pincha” a poco estuvo de dar el mayor disgusto en el Oeste, cuando una entrada de Diego Torres por izquierda, derivaría en un centro apenas desviado por las uñas del arquero del Gallo, para evitar que llegara a la posición de Cristian Yassogna, quien ya se relamía con la apertura del marcador y el jugoso premio especial, puesto a repartir en caso de ganar en la brumosa noche del martes.

Por si no fuera suficiente para el agitado ritmo cardíaco de los hinchas de Morón, sólo unos minutos más tarde, entre las manos de Leguizamón y el azar a su favor, impedirían que los de Caseros marcasen en el resultado, una ventaja cada vez más notoria en el desarrollo del encuentro, ante la entrada franca de Luciano Nieto, cuyo remate con destino de red, finalmente se estrellaría en el ángulo comprendido por el travesaño y el caño derecho del arco de Morón.

Al igual que frente a Témperley, si el primer tiempo del Gallito había resultado flojo, en el complemento la actuación del equipo de Pasini resultaría aún peor, destino que ni siquiera el ingreso de Gerardo Martínez podría torcer, sin preponderancia ni desequilibrio alguno en el desagregado de sus minutos en cancha.

Sin situaciones francas de gol, ante un Martín Ríos que sobrellevaría un segundo tiempo demasiado tranquilo, Gastón Meineri marcaría el final del partido, con sabor a poco desde el a priori, pero con cierto dejo de conformismo, ante los sofocones sufridos en la etapa complementaria y lo mal que se jugara en esos ’45 del epílogo.

Párrafo aparte para la vergonzosa tarea del árbitro del cotejo, que entre otras muchas atrocidades reglamentarias, pasaría por alto un claro penal a favor del Gallo, en el primer tiempo, ante una mano grosera del ex Atlas y Morón, Sebastián Lamacchia. En contraste, la grata presentación en sociedad de Marcos Vallejos, un juvenil volante central que, sustituyendo a Dante Zúñiga y desempeñándose por el carril derecho, habría de demostrar con un par de “pincelazos”, que estamos en presencia de un jugador interesante y para tener en cuenta, con mayor rodaje y minutos de juego.

En definitiva, y como expresáramos al comienzo, en esta “dinámica de lo impensado” que es el fútbol, el Morón de Salvador Pasini, en el peor partido desde su advenimiento, rescataría un empate ante el “Pincha”, para mantener diferencias en la tabla de los promedios, en la antesala de los enfrentamientos “mano a mano” entre los protagonistas principales y directamente involucrados que, en el caso el Gallo, comenzarán este próximo sábado, desde las 13, cuando deba visitar el “Monumental de Villa Lynch”, para enfrentar al modesto aunque complicado, UAI Urquiza.

A controlarse la presión y a tomar la “coramina”… Restan aún cuatro puntos y todavía estamos en trabajo de parto.

“San Salvador” Pasini…, líbranos ya de este dolor.

HAGAN LIO.

martes, 6 de mayo de 2014

Seamos responsables e inteligentes... Por amor al Gallo.

Amigos Gallos…

Esta noche, desde las 21, sin TV, el Gallo recibe a Estudiantes de Buenos Aires, en un partido más que clave para su lucha en ambos frentes. De ganar, le sacaría una diferencia casi indescontable a sus rivales directos en la tabla de los promedios, máxime de cara al inicio de los "mano a mano" con los involucrados (UAI, Defensores y Flandria), que comenzarán el próximo sábado, a partir de las 13.05 (con TV en vivo), con la visita del Deportivo Morón a Villa Lynch (por la fecha 39º). Además del aliento incondicional durante los '90 frente al "Pincha", es de subrayar la importancia de no generar ningún acto de violencia o de contravención a las reglamentaciones del fútbol o a las disposiciones de los organismos de la seguridad deportiva, que pudiesen valernos una nueva sanción disciplinaria, y hasta determinar la quita de puntos, en el marco de nuestra actual situación futbolística, a un paso de la salvación definitiva del descenso.

POR ELLO, RESULTA DE VITAL IMPORTANCIA SER MAS RESPONSABLES E INTELIGENTES QUE NUNCA, ANTES, DURANTE Y UNA VEZ FINALIZADO EL ENCUENTRO, EVITANDO INCLUSO INCURRIR EN PROVOCACIONES INTERESADAS DE TERCEROS, COMO OCURRIESE EN OPORTUNIDAD DEL COTEJO FRENTE A TEMPERLEY, CON SU ARQUERO, FEDERICO CRIVELLI.

AL MISMO TIEMPO, INSTAMOS DESDE ESTE MEDIO, A ABSTENERSE DE CUALQUIER CLASE DE EXCESO PARA CON LOS PROTAGONISTAS, EN PARTICULAR, EL PLANTEL VISITANTE Y LA TERNA ARBITRAL, SIN IMPORTAR LOS HECHOS O RAZONES QUE PUDIESEN GENERARLOS O PROPICIARLOS, CON ESPECIAL HINCAPIE EN EVITAR ARROJAR TODO TIPO DE ELEMENTOS A LOS SUSODICHOS, EN PARTICULAR DESDE LA PLATEA OFICIAL, DESDE DONDE SUELEN REGISTRARSE ESTE TIPO DE HECHOS REPROCHABLES QUE, LEJOS DE RESULTAR "GRACIOSOS", PUDIESEN SER MUY COSTOSOS PARA LA INSTITUCION EN LO DEPORTIVO.

Por todo ello, alentemos y apoyemos al equipo, como cada partido, de la manera única en que lo hace el Pueblo del Gallo, pero con la responsabilidad e inteligencia necesarias para evitar cualquier clase de situaciones indeseadas que pudieran perjudicarnos, habiendo tantos intereses en juego, en este final de torneo, y tantos terceros (con diferentes grados de poder) anhelando nuestro fracaso futbolístico. 


Muchas gracias, y aguante Morón, carajo!!!...


Los que hacemos a diario, "Club Deportivo Morón, el Gallito" (en Facebook), http://www.elblogdelgallito.blogspot.com.ar/ y @CDMORON, "Pasión Por Morón" (en Twitter).


                            Foto archivo: "Club Deportivo Morón, el Gallito".

lunes, 5 de mayo de 2014

Con el regreso de Giambuzzi por Ferreyra, el Gallo buscará ante el "Pincha", tres puntos decisivos en su lucha en ambos frentes.

Luego de la caída ante el "Gasolero", en el Nuevo Francisco Urbano, del último miércoles, que le cortara al equipo de Salvador Antonio Aurelio Pasini una increíble racha de cinco triunfos consecutivos, el plantel del Gallo contó con casi una semana de trabajo y descanso, luego de un auténtico maratón de partidos, de cara al trascendental cotejo de este martes frente a Estudiantes de Buenos Aires, desde las 21 y nuevamente en el Oeste, con arbitraje de Gastón Meineri y sin televisación en vivo, en el marco de la 38º fecha del torneo de la primera "B" Metropolitana, temporada 2013/2014.

Si bien de acá y hasta el final del campeonato, todos los encuentros serán verdaderas finales de un "Mundial" particular, como lo definiera con acierto el técnico del Gallo, desde su arribo a la institución, el partido frente al "Pincha" podría resultar decisivo en la lucha por zafar definitivamente del descenso, ya que en virtud de los resultados ajenos registrados durante el fin de semana y esta misma tarde, Morón de vencer al conjunto de Fabián Anselmo, alcanzaría una diferencia casi indescontable para con sus principales rivales en la tabla de los promedios, y por su fuera poco, en la antesala de los "mano a mano" que se producirán entre los involucrados (Flandria, Defensores de Belgrano, UAI Urquiza y el propio Deportivo Morón), entre las fechas 39º y 42º y que, en definitiva, terminarán por sentenciar los dos descensos a la primera "C".

En efecto, si el Gallito derrotara a los de Caseros, sacaría una diferencia de nueve puntos respecto del "Dragón" y de once con relación al "Canario", cuando a ambos conjuntos les restará casi la misma cantidad de unidades en juego (nueve y doce, respectivamente) hasta el final del torneo, lo que le podría otorgar una tranquilidad mucho mayor ante la inminencia de los choques con sus rivales directos, que comenzarán el próximo sábado desde las 13.05, frente a la UAI Urquiza en Villa Lynch (con TV en vivo de TyC Sports), por la fecha 39º de la "B" Metro, y que luego de la jornada libre (que el resto de los conjuntos la disputarán entresemana, el martes 13 y miércoles 14 del corriente), y continuarán recibiendo a Defensores de Belgrano por la 40º fecha y, finalmente, visitando el "Carlos V" de Jáuregui, para enfrentar a Flandria, ojalá que con el descenso en el olvido matemático y la clasificación al Reducido prácticamente en el bolsillo.

Con relación al equipo que iniciara el cotejo ente el "Celeste", el "Tano" Pasini realizará una sola modificación, más precisamente en la defensa (el talón de Aquiles en dicho encuentro, junto a la "noche negra" de un Juan Cruz Leguizamón, hasta alli muy seguro y solvente bajo los tres palos), con el reingreso de Esteban Gabriel Giambuzzi en reemplazo de Luis Hernán Ferreyra, de flojo partido frente a Témperley (y que en esta ocasión, ni siquiera concentra), en un sector del campo que desvela al cuerpo técnico, puesto que no puede hallar seguridades en ninguna de las variantes promovidas hasta el momento. 

En consecuencia, los once del Gallo que buscarán un triunfo ante Estudiantes de Buenos Aires, que le de prácticamente la salvación del descenso (distante en adelante a la cosecha de sólo un punto, sobre nueve restantes, y al mismo tiempo, obligando a sus rivales directos a obtener todas las unidades en juego, como para forzar un hipotético e indeseado desempate, en el último de los casos), serán los siguientes: Juan Cruz Leguizamón; Esteban Gabriel Giambuzzi, Ariel Otermín, Emiliano Jonathan Iván Mayola, Matías Exequiel Orihuela; Martín Gastón Sánchez, Martín Rodrigo Granero (cuatro amarillas), Dante Martín Zúñiga, Mariano Omar Barbieri; Damián Emilio Akerman (capitán), Mariano Matías Martínez.

Completan el listado de concentrados, dos de los cuales quedarán fuera del banco de los suplentes, de conformidad a lo acostumbrando desde la llegada de Salvador Pasini (con el dato destacado de la repetición de la convocatoria de Marcos Vallejos, juvenil volante central, categoría '94): Fabián Víctor Zalazar, Ariel Omar Berón, Rodrigo Basualdo, Hernán Gonzalo Parentini (cuatro amarillas), Marcos Vallejos, Víctor David López, Mariano Messera (primera vez que concentra, desde la llegada del "Tano" Pasini), Gerardo Daniel Martínez y Pablo David Vacaría.


jueves, 1 de mayo de 2014

309 GRACIAS y 136 FELICES DISFONIAS...

Damián Emilio Akerman: ídolo y emblema del Gallo, POR SIEMPRE. Simplemente gracias a la vida, por darnos la chance de haber sido contemporáneos y disfrutar de sus goles, y poder contar sus hazañas a nuestros hijos y nietos. Sin dudas, debemos sentirnos unos privilegiados. 309 GRACIAS y 136 FELICES DISFONIAS.

Instantáneas de una noche desapacible (en el clima y el resultado).

 

En lugar del séptimo, descansó al sexto (partido)…

Y el fútbol tiene estas cosas, tan imprevisibles como antojadizas… Quizá por eso resulte tan hermoso y haya sido bautizado, a lo largo de los años, entre tantos otros términos acuñados por relatores, comentaristas, periodistas gráficos y hasta escritores como “la dinámica de lo impensado”.

Y decimos esto porque anoche, precisamente en el mejor partido desde la llegada de Salvador Pasini a la dirección técnica del Gallo, por rara paradoja, Morón cayó injustamente frente a Témperley, por 2 a 1, en el partido postergado de la 32º fecha de la “B” Metro; tal vez pagando costoso tributo a los graves errores en defensa y la falta de profundidad en ofensiva, pero al mismo tiempo, a una suerte que le fuese tan amigable en otras tardes o noches (como en Ezeiza, o en nuestro estadio, frente a Colegiales y Atlanta), que invariablemente debía resultarnos esquiva, más tarde que temprano, para equilibrar vaya uno a saber qué balanza universal entre lo justo y lo injusto de la vida aplicada a lo futbolístico.

En efecto, sin llegar a ser un “dechado de virtudes”, ni nada semejante, frente al “Gasolero”, el Morón del “Tano” Pasini redondearía su mejor imagen y producción de los últimos seis encuentros, justificando del minuto cero al noventa, los merecimientos de al menos un empate, ante un rival que pese a su ubicación en la tabla y la categoría de los jugadores que integran su plantel, resultaría el más amarrete y egoísta para con el espectáculo y el mismísimo fútbol.

De entrada nomás, el Gallo plantearía la misma receta que le diera tan buenos y rápidos resultados en Ingeniero Maschwitz, a partir de una acertada presión en el medio, para salir rápido por las bandas, a través de Gastón Sánchez por derecha y el incansable Mariano Barbieri por el carril opuesto, sin lugar a dudas el mejor sector del campo para generar pequeñas sociedades futboleras, con las subidas de Matías Orihuela y los solidarios retrocesos de Mariano Martínez.

Cierto es que, la ofensiva de Morón no repetiría la asombrosa contundencia exhibida en el “Estadio Armenia”, ni los sólidos defensores del “Celeste” se asemejarían a la permeable última línea del conjunto de la colectividad Armenia. Para colmo de males, y cuando el Gallo comenzaba lentamente a imponer su juego y arrinconar al equipo de Ricardo Rezza, contra el arco de Federico Crivelli, Juan Cruz Leguizamón dejaría en evidencia que es humano y que como todos, en especial los arqueros, resultan susceptibles de vivenciar alguna que otra noche “negra”.

Así las cosas, y en su primera aproximación medianamente seria al arco del Deportivo Morón, la visita se toparía con una sucesión de dudas y “regalos” tan irresistibles, en el área menor del Gallo, que no tendría más opción que aceptar las “generosidades” ajenas para convertir la inesperada apertura del marcador: tras un centro largo y casi de compromiso enviado por Leonardo Di Lorenzo, para el siempre complicado Luis López, que entre las indecisión de Emiliano Mayola y Ariel Otermín, a la hora del rechazo de cabeza y un Leguizamón atornillado al piso, resultaría “ganancia de pescador” para Gastón Corado, a la sazón la “pesadilla Celeste” para la última línea de Morón.

Y si con el cero a cero, el “Gasolero” había resultado cauteloso y avaro desde lo futbolístico, con la mínima a su favor y de la azarosa forma conseguida, los del Sur se replegarían bien cerca de su arquero (quien mantuviera un contrapunto con la parcialidad local, desde el calentamiento previo), apostando a la seguridad de sus centrales, en particular del “Tonga” Gastón Aguirre, para convertir por momentos a su última línea, en un auténtico frontón.

Claro que Morón facilitaría la labor de contención de Témperley, al equivocar siempre los caminos y no hallar jamás la profundidad necesaria, como para poner cara a cara a uno de sus delanteros, con el buen arquero de la visita, quien debería ser informado por Pablo Dóvalo, a raíz de sus actitudes provocadoras para con la cabecera popular local.

Ya en el complemento, Salvador Pasini debería prescindir de Mariano Martínez, quien pareciera estar “alquilado” a la hora de los golpes y las lesiones (en esta ocasión con un corte en su cabeza, tras un choque con Leonel Barrios), para intentar con el ingreso de Pablo Vacaría, un mayor acompañamiento en ofensiva, para un Damián Akerman vuelto a lidiar solo con los defensores rivales.

Sin embargo, y a pesar de la referida falta de profundidad en el arco contrario, el mayor problema que evidenciaría el Gallo, en la desapacible noche del Nuevo Francisco Urbano (según parece, frente al “Gasolero”, si no es con llovizna, lluvia o aguacero, no vale…), volvería a situarse en su defensa, que a poco de iniciado el complemento, reiteraría fallas garrafales para permitir el segundo tanto de la visita, en idéntica cantidad de incursiones ofensivas; nuevamente a través del “siete Celeste”, Gastón Corado, con la complicidad de nuestra permeable última línea y la salida desacertada y extemporánea de Juan Cruz Leguizamón, en su noche “negra”. (¿Alguien, en su sano juicio, sería capaz de “caerle” al rosarino, luego de las actuaciones consagratorias y decisivas que ha tenido hasta la fecha, más allá de su responsabilidad ineludible en ambos goles?..., creemos sinceramente que no).

Con el 0-2 a cuestas, tan falso en el desarrollo del cotejo, como “moneda de tres pesos”, y con Gerardo Martínez en cancha (en lugar de Gastón Sánchez), para colaborar con un recuperado Dante Zúñiga en la generación de juego, el Gallo no se desmoronaría, máxime tras el golazo de tiro libre de Damián Akerman, sólo un par de minutos más tarde; para procurarle mayor justicia al resultado y a la noche inolvidable (una más…, y van?...) de nuestro goleador histórico y jugador insignia de la última década, al convertir su gol 136 con la camiseta del Deportivo Morón, y que a partir del miércoles 30 de abril de 2014, lo tendrá además como el futbolista récord en cantidad de presencias, con nada menos que 309 partidos, aventajando al recordado paraguayo, Enrique Omar “Coco” Cuenca Zaldívar.

Pese al envión anímico del descuento, el Gallo debería hacerle paulatino frente a otro adversario silente y complejo, como lo fuera el cansancio del maratón de encuentros acumulados, que en conjunción con la falta de ideas propias y el cerrojo defensivo implementado sin pudores por el equipo de Rezza (de haber podido, hubiesen colocado hasta el bus que los transportara hasta el Oeste, con tal reforzar el propio arco), derivarían en el desdibujamiento de un encuentro que jamás brilló, pero cuanto menos resultara entretenido.

Sin demasiadas chances claras para alcanzar la hazaña, este Morón de Salvador Pasini agotaría sus reducidos recursos con vergüenza, actitud y sacrificio, mereciendo sin dudas algo más de suerte, ante un rival pragmático y amarrete, aunque contundente, que supo sacar ventajas de los horrores defensivos del Gallo, alzándose con un premio quizá excesivo, en comparación con su mezquina propuesta futbolística.

Pero es que el fútbol tiene estas cosas, y no por nada lo han bautizado, entre tantos otros términos, a lo largo de los años, acuñados por relatores, comentaristas, periodistas gráficos y hasta escritores, como “la dinámica de lo impensado”.

Y es que en su mejor partido, desde la llegada del “Tano” Pasini a la dirección técnica, el Gallo vería truncarse su triunfal racha de cinco victorias consecutivas, quizá como contrapartida necesaria o alguna clase de “vuelto” divino, a tanta fortuna dispensada (y disfrutada) en alguna de las contiendas anteriores.

Desde lo numérico, sólo restan seis unidades para desentenderse por completo e independientemente de terceros, de ese compañero de viaje tan indeseado como lo ha sido el promedio, durante esta extensa y por momentos tortuosa temporada. De aquí en adelante, restan cuatro finales y Morón seguramente dará batalla hasta el final del torneo, con tal de subirse al tren del Reducido, en la ilusión del anhelado (y demorado) retorno a la “B” Nacional, tras prolongada espera.

Esta vez no hubo milagro, pero desde ya que el crédito continúa abierto. En lugar del séptimo, descansó al sexto (partido).

“San Salvador” Pasini,
Bendito tú eres…
Entre todos los técnicos,
Morón es contigo…

HAGAN LIO.


miércoles, 30 de abril de 2014

"San Salvador" y el Gallo, capítulo sexto: sin equipo confirmado para recibir al "Gasolero".

Mientras el "Tano" Salvador Antonio Aurelio Pasini, continúa operando "milagros" por el Oeste, el apretado calendario pre-Copa del Mundo no le da tregua al Gallito, que proviene de un maratón de partidos, con el consecuente cansancio a cuestas, aunque disimulado por la alegría de un momento "mágico", con cinco triunfos en fila, en zona de Reducido y a tan sólo siete unidades de la salvación definitiva, para no depender de nadie más y aunque sus rivales directos consechen todos los puntos en juego, de acá y hasta el final del torneo (algo realmente improbable, de acuerdo a rendimientos, campañas y probabilidades casuísticas).

Sin equipo confirmado (debido a la imposibilidad de hacer fútbol, por el poco tiempo disponible y las adversas condiciones climáticas de la víspera), tras la victoria frente a Deportivo Armenio, en Ingeniero Maschwitz -con un acompañamiento inolvidable de los "neutrales" hinchas del Gallo-, Pasini realizará un cambio obligado por lesión, mientras mantiene otras dos dudas, respecto del once que inciara el cotejo en el "Estadio Armenia"; en el caso de éstas últimas, motivadas a partir de un mix de decisiones tácticas, la persistencia de algún golpe, y el consabido agotamiento en varios de los integrantes del plantel, que requerirá de cierto grado de recambio para recuperar "soldados" averiados o que la vienen "bancando entre algodones", producto del trajín de un campeonato duro y el poco tiempo de recuperación entre partido y partido.

De este modo, la modificación segura y obligada se producirá en el mediocampo, con el reingreso desde el inicio de Martín Rodrigo Granero, en sustitución de quien lo reemplazara frente a Colegiales, Atlanta y Armenio, es decir, Hernán Gonzalo Parentini, que finalizara el encuentro en Maschwitz con una fuerte contusión, la cual en algún momento presupuso la existencia de alguna lesión ósea (descartada por lo primeros estudios radiológicos, aunque supeditada a la confirmación mediante una resonancia mágnética).

Por otro lado, las dudas se centran, en el primero de los casos, en la extrema defensa, con el posible ingreso de Luis Hernán Ferreyra, en lugar de Esteban Gabriel Giambuzzi, en la búsqueda de mayores seguridades por la banda derecha de la última línea del Gallo, algo que no ha podido reportar hasta el momento, el ex Comunicaciones. Por su parte, la segunda incógnita que por estas horas desvela a Salvador Pasini, se ubica en la delantera, a partir de la eventual inclusión de Pablo David Vacaría, por Mariano Matías Martínez, quien con su tobillo maltrecho, desde el final del encuentro ante Comunicaciones (con cuatro puntos de sutura incluidos), ha venido soportando noventa minutos a buen nivel, tanto frente a Atlanta como el último domingo, aún no hallándose en las mejores condiciones físicas.

En consecuencia, los once tentativos del Deportivo Morón, que este miércoles irán en búsqueda de la sexta victoria consecutiva, para alejarse aún más de la zona del descenso y, al mismo tiempo, afianzarse en el lote de los clasificados al Reducido (a la fecha se ubica cuarto, a tan sólo tres puntos del segundo, Atlanta), cuando reciba en el Nuevo Francisco Urbano la visita del difícil Témperley (hoy tercero con 55 puntos, uno más que el Gallo), desde las 21.05, con el arbitraje de Pablo Germán Dóvalo y la televisación en vivo de TyC Sports, -en cotejo postergado de la 32º fecha de la "B" Metro-, serán los siguientes: Juan Cruz Leguizamón; Esteban Gabriel Giambuzzi, Ariel Otermín, Emiliano Jonathan Iván Mayola, Matías Exequiel Orihuela; Martín Gastón Sánchez, Martín Rodrigo Granero (cuatro amarillas), Dante Martín Zúñiga, Mariano Omar Barbieri; Damián Emilio Akerman (capitán), Mariano Matías Martínez.

Completan el listado de concentrados (uno de los cuales quedará fuera del banco de los suplentes), luego del último entrenamiento "pasado por agua", con la novedad de la convocatoria de dos juveniles del Gallo, uno de ellos (Federico Chacón), por primera vez desde la llegada de Pasini: Fabián Zalazar, Ariel Omar Berón, Luis Hernán Ferreyra, Rodrigo Basualdo, Marcos Vallejos, Federico Chacón, Gerardo Daniel Martínez y Pablo David Vacaría.

Es de destacar que en este encuentro frente al "Celeste", el goleador histórico del Gallo, Damián Emilio Akerman, se convertirá asimismo, en el jugador con mayor cantidad de presencias con la casaca del Deportivo Morón, superando al paraguayo Enrique Omar "Coco" Cuenca Zaldívar, campeón con Morón en 1990, y con quien desde el pasado fin de semana, iguala la mayor marca con 308 partidos.

Finalmente, se conoció este lunes, la programación correspondiente a la 38º fecha del torneo de la primera "B" Metropolitana, temporada 2013/2014, jornada en la que el Gallito volverá a actuar en el Nuevo Francisco Urbano, recibiendo a Estudiantes de Buenos Aires, el próximo martes 6 de mayo, desde las 21 hs., sin TV en vivo y el arbitraje de Gastón Meineri (quien ostenta un récord "amigable" dirigiendo a Morón, de 17 cotejos, con 9 triunfos, 4 empates y otras tantas derrotas).

Por más "milagros" de "San Salvador" Pasini, el Gallo busca alejarse casi definitivamente de la tabla de los promedios y afianzarse en los puestos de Reducido, para lo cual deberá "dejar de a pie" al "Gasolero" de Ricardo Rezza.

"San Salvador" y el Gallo..., capítulo sexto.

                                   Foto archivo: Leonela Albañir.