sábado, 27 de junio de 2015

"Recalculando"..., Gallito.

El Gallo volvió a perder de visitante, por la mínima, frente a Brown de Adrogué (y esa, precisamente, no sería la "noticia"), en un partido que, al cabo de '90 minutos luchados y friccionados, seguramente mereció mejor suerte (he aquí la "primicia), en especial durante el primer tiempo, donde contara con el dominio territorial del juego y las mejores ocasiones para abrir el marcador.

Sin embargo, a este Morón al que parece siempre "faltarle diez pal' peso), luego de ese correcto primer tiempo, donde no sufriría en defensa y controlara las acciones, sin deslumbrar ni muchísimos menos, una vez más y como tantas veces los sufriera a lo largo del presente torneo, a cuatro minutos de comenzado el complemento y tras un centro frontal y previsible, otra desatención defensiva, dentro de una última línea de buena faena en general, pero que inexorablemente le concede un "permitido" a cada rival, propiciaría que Guilermo Esteban, defensor local, cabeceara al gol con llamativa comodidad y soledad, ante el (a veces) acostumbrado estatismo de nuestros defensores, marcando la única diferencia visible dentro de un encuentro que tenía destino de empate, y en el cual Morón volvió a pagar demasiado caro sus distracciones habituales.

Del mismo modo, y en el extremo opuesto del reducido y mojado terreno de juego del "Lorenzo Arandilla", el equipo de Blas Armando Giunta volvería a "pecar" de otro de sus defectos recurrentes, como lo constituye su falta de profundidad y de efectividad, con un Leonel Altobelli siempre voluntarioso, aunque apagado y despojado de la potencia de siempre, quedando en el inicio del encuentro, en los pies y la velocidad de Junior Mendieta (en su debut desde el comienzo), las mejores acciones de desequilibrio, de un conjunto que genera habitualmente poco y, en ese contexto, necesita imperiosamente de la eficacia de sus puntas. Aún así, la visita contaría con las ocasiones más claras de esa primera etapa, todos ellas (unas tres en total) conjuradas con acierto y no sin esfuerzo, por el "Laucha" Martín Ríos, golero del "Tricolor" de Pablo Vicó.

Durante esos primeros '45, la defensa del Gallito habría de mostrarse sin fisuras, repeliendo cada intento aéreo de Brown, que abusaría de los centros, como recurso ofensivo repetido, ideal para el destaque de Nicolás Gásperi, Emiliano Mayola, Cristian Broggi y hasta de Federico Domínguez, nuevamente improvisado como lateral zurdo, ante la ausencia por lesión de Carlos Ramos, y que sin embargo, promediando el complemento, habría de pagar caro "tributo" a su falta de experiencia en el puesto y, en definitiva, al "laboratorio" empecinado y errático del propio cuerpo técnico.

Tanto fue así, en aquellos buenos primeros '45 del Gallo, de similares características al partido jugado en el "Carlos V", que la visita sería capaz de controlar a su rival, bien lejos de su propio área (mérito doble, en un terreno de tan exiguas dimensiones), razón por la cual Sebastián Peratta no habría de "sufrir" el desarrollo, más allá de un remate desde lejos de Facundo Lemmo y un rechazo desafortunado de Mayola, que podría haber terminado dentro del arco, de no mediar una gran intervención del "Flaco".

Sin demasiada brillantez, pero con otro buen partido de Jonathan Páez en la recuperación, y otra actuación destacable de Adrián Peralta, el Gallito habría de quitarle la pelota al "Tricolor", para manejarla con mayor criterio y continuidad, supremacía que podría haberse traducido en una ventaja parcial, al término de la etapa de inicio, de no mediar tres seguras respuestas de Ríos, ante los remates de Broggi y Lucas Nanía (hoy como carrilero derecho, en lugar del golpeado Cristian Yassogna), primero y casi en tiempo cumplido, en la más clara del partido, atragantándole el grito de gol al zurdazo del "Kily" Peralta.

En el complemento, y cuando podía avizorarse un tiempo promisorio para la visita, de continuar y progundizar la tendencia de final del primer tiempo, sobrevendría la jugada referida al principio, para la ventaja inesperada del "Tricolor", que nada tenía hasta allí de relación con el desarrollo del cotejo, aunque sí y mucho, con los errores repetidos que han caracterizado a este equipo, cumplida la primera mitad del presente torneo.

A partir de allí, el local comenzaría a sacar provecho de las necesidades de Morón y del nerviosismo in crescente que desdibujaría con el correr de los minutos, lo bueno ofrecido durante el primer tiempo. Un estado de nervios que, lamentablemente, volvería a manifestarse tanto dentro como fuera de la cancha, determinando una nueva expulsión de Blas Armando Giunta (la tercera del campeonato, todas de visitante), quien ingresara en una "duelo" verbal sin sentido con Facundo Lemmo, el "once" local, un verdadero "abanderado" a la hora de "picar" el partido y "calentar" a los rivales.

A esa altura del encuentro, sin ideas ni mucho menos fútbol, con Adrián Peralta ya cansado, Federico Domínguez de lateral izquierdo y Gerardo Martínez bien lejos, rumbo a su nuevo destino ecuatoriano, el Gallo terminaría jugando con cuatro delanteros, a pesar de la salida de Mendieta, puesto que a Altobelli en los últimos metros, habrían de sumarse Santiago De Ossa, Diego Barrios Suárez y hasta el juvenil colombiano, el morenito Kevin López, en el debut absoluto con la camiseta del Gallo (en su primera convocatoria con los mayores), de otro buen prospecto de nuestras inferiores, al igual que el mencionado De Ossa (casualmente, ambos "cafeteros").

Sin embargo, y con dicho "póker" de puntas en cancha, apenas si Morón habría de arrimar peligro al arco de Brown, merced a dos buenos ensayos desde afuera, ambos a cargo de Jonathan Páez, otra vez bien conjurados por Martín Ríos, de los valores más destacados de la destemplada tarde de Adrogué, a pesar del triunfo final del "Tricolor".

Para colmo de males, y en pocos minutos, el Gallito preso de su necesidad y rehén de su impotencia, habría de perder a dos valores fundamentales para este equipo, de cara al próximo compromiso frente a Merlo, de visitante, por la fecha inaugural de la segunda rueda: a Leonel Altobelli, por recibir su quinta tarjeta amarilla y, poco después, a Federico Domínguez, bien expulsado con roja directa, por Américo Monsalvo, luego de una entrada muy fuerte, en una acción sin riesgo alguno para el arco de Peratta (un "Flaco" que, es justo destacarlo, volvió a evitar la caída de su valla, en un par de oportunidades, durante los minutos finales del cotejo).

En este punto, y sin intentar exculpar la responsabilidad primaria de Domínguez, ante una infracción innecesariamente cruenta, en un sector de la cancha intrascendente, no resulta menos cierto que, en un análisis un poco más profundo, reacciones extemporáneas como esa, obedecen en su génesis al desatino conceptual de "inventar" la polifuncionalidad de un jugador, que inequívocamente rinde en otra función bien diferente y que sólo se aviene a ocupar ese posición, por su disciplina táctica y sus ganas de jugar siempre.

Como sea, Morón volvió a perder de visitante (y esa no es la "noticia"), aunque mereció mejor suerte (he allí la verdadera "primicia"), para cuanto menos, llevarse de Adrogué el punto.

Pero como también resulta habitual, volvió a pagar muy caro las desatenciones que, partido a partido, le "dispensa" a sus rivales de turno, al tiempo que evidenciaría una amenia ofensiva recurrente, en términos de eficacia frente al arco, pero fundamentalmente de profundidad en los últimos metros.

En otra jornada destemplada y lluviosa, como suele recibirnos el "Lorenzo Arandilla", cada vez que visitamos Adrogué, el Gallo volvió a casa con las manos vacías, víctima de sus errores repetidos, que invalidan mejoras transitorias.

Concluida la primera mitad del torneo, Morón ganó tanto como perdió y hasta empató, aunque en el balance final, tras 21 fechas irregulares, seguimos tan distantes de todo, como lejos nos hallamos del campeonato, el propio juego y nuestros sueños de ascenso postergados (hace, nada menos, un cuarto de siglo).

"Recalculando"..., Gallito.


Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.


                       Kevin López (foto: prensa Deportivo Morón).

viernes, 26 de junio de 2015

Entre cambios y variantes tácticas ya ensayadas (con poca fortuna), el Gallo buscará cerrar la primera rueda, de la mejor manera.

Luego del empate en cero con sabor a nada, del último domingo, frente a Colegiales en el Nuevo Francisco Urbano, el Deportivo Morón afrontará la última fecha de la primera ronda (la jornada 21°), este sábado desde las 15.30, cuando visite al siempre complicado Brown de Adrogué, en el "Lorenzo Arandilla", con arbitraje de Américo Monsalvo y la televisación en vivo de "Pacífico TV Morón", a través de su exclusivo canal de YouTube.

En una actuación colectiva decepcionante, y en un auténtico paso atrás, respecto de las mejoradas performances de las fechas precedentes, este Gallo que se halla demasiado lejos de la punta (a nada menos que trece puntos del único líder, Defensores de Belgrano), y sin embargo tan cerca del "estribo" del Reducido, distante apenas a una unidad, registrará una nueva baja en un plantel cada vez más corto, a partir de conocerse públicamente en las últimas horas, la cesión a préstamo por seis meses, sin cargo ni opción, de Gerardo Daniel Martínez, quien continuará su carrera durante el próximo semestre, en el Técnico Universitario de la segunda división del fútbol ecuatoriano.

De esta manera, y en el contexto de la reducción presupuestaria encarada por la dirigencia, para intentar nivelar el déficit que genera el hipertrofiado gasto del fútbol profesional, Gerardo Martínez se suma a Cristian Omar Díaz, Gabriel Darío Díaz, Emanuel Pío y Gustavo Daniel Britos (a préstamo en Argentino de Merlo, pero con vínculo contractual vigente hasta diciembre de este año), y desde el venidero 30 del corriente, también a Mariano Matías Martínez (cuyo contrato vence a fin de mes), constituyendo un ahorro en materia de haberes, de acuerdo al criterio de "caja" utilizado por la directiva, aunque asimismo, una baja tan sensible como irremplazable, dentro de un plantel pobre en generadores de fútbol (con Federico Domínguez y Adrián Maximiliano Peralta, como únicos "sobrevivientes" y abanderados de la pelota al piso), y cada día que pasa, cada vez más escaso cualitativa y cuantitativamente.

Más allá de los argumentos económicos, la verdad completa sobre la partida intempestiva e inoportuna de Gerardo Daniel Martinez, recorre caminos futbolísticos y extra futboleros, emparentados con un talento discontinuo (pero talento al fin) que jamás fuera del "gusto" de Blas Armando Giunta, por no congeniar las ideas de uno y otro, dentro de la cancha, suerte de "guerra sorda" que habría de generar falta de convicciones tácticas y de desmotivación en el jugador, y el retiro progresivo de la confianza y pérdida de la titularidad, de parte del entrenador, que ya no hubo de tenerlo en cuenta en los últimos encuentros, tendencia que habría de profundizarse en la segunda parte del actual torneo de la "B".

Como sea, y más allá de las eternas discusiones sobre las actitudes de Gerardo Martínez, dentro y fuera de la cancha, así como de sus pronunciados altibajos de rendimiento, creemos que este Deportivo Morón no se halla en posición de prescindir de sus servicios, máxime en presencia de un plantel carente de reemplazos de similares característica, en especial a la hora de intentar jugar al fútbol. Claro que, Blas Giunta no opina lo mismo y en este tipo de "disputas" conceptuales con un futbolista, resultará siempre quien tenga la última y decisiva palabra. Máxime tratándose del carácter del propio Giunta y una dirigencia del Gallo apocada y que lo secunda ciegamente en todas sus decisiones.

De regreso al equipo, con tres "averiados", como resultado del duro compromiso frente al "Tricolor" de Munro, el DT del Gallito ensayará igual cantidad de cambios para visitar al conjunto de Pablo Vicó, con los ingresos de Lucas Sebastián Nanía y Junior Leandro Mendieta (en su primera vez, desde el inicio), además de registrarse el regreso desde el arranque, de Cristian Damián Lillo, en lugar de Carlos Alberto Ramos (contracturado), Cristian Román Yassogna (con un golpe en su pie derecho) y de Diego Alfonso Barrios Suárez, quien a pesar de haber abandonado el campo de juego con algunas molestias, el último domingo, de igual manera será parte de los diecinueve jugadores concentrados.

De esta forma, en lo táctico, Cristian Federico Broggi habrá de desempeñarse por el lateral derecho, en lugar del izquierdo, como frente a Colegiales (en la ausencia prolongada de Ariel Otermín, nuevamente desgarrado), lugar que será ocupado por Federico Domínguez, como ante Platense en Vicente López, variante que durara no más de media hora de juego, y ante la evidencia irrefutable del yerro técnico de inicio, "sacrificara" y expusiera al mismo tiempo, al propio Domínguez, quien debiera abandonar el terreno, mucho antes del final de aquél primer tiempo.

En este punto, y más allá de las urgencias circunstanciales, en este caso, ante la ausencia obligada de Carlos Ramos (sin la posibilidad de apelar a Rodrigo Lemos, quien arrastra una pubialgia), realmente desorienta comprobar que, a pesar del gran rendimiento ofrecido por Federico Domínguez, partiendo desde el centro del campo, como doble cinco, Blas Giunta no reconozca las mismas evidencias y vuelva a cometer el error de correrlo a la izquierda, y encima en un rol netamente defensivo, privando al equipo de casi la única "carta" disponible, al momento de la creación de juego en el medio y la generación de fútbol y primer pase ofensivo. Máxime, cuando se tiene como alternativas, el mantenimiento de Cristian Broggi por el lateral zurdo, la eventual inclusión de Maximiliano Jerez por la punta opuesta y hasta el debut de otro juvenil, con experiencia en el puesto, como Matías Leonel Chapa.

En el mediocampo, mientras tanto, Lucas Nanía reemplazará a Cristian Yassogna, por el carril derecho, retornando Cristian Lillo al doble cinco, junto a Jonathan Páez, con Adrián Peralta como única intención de "pelota al piso", sobre la banda izquierda. Y en ofensiva, lo dicho precedentemente, el debut desde el arranque de Junior Leandro Mendieta, en lugar de Barrios Suárez, para acompañar en ataque al goleador del equipo, Víctor Leonel Altobelli.

En definitiva, los once para visitar a Brown de Adrogué, serán: Sebastián Darío Peratta; Cristian Federico Broggi, Nicolás Miguel Gásperi, Emiliano Jonathan Iván Mayola (capitán), Federico Domínguez (cuatro amarillas); Lucas Sebastián Nanía, Jonathan Páez (cuatro amonestaciones), Cristian Damián Lillo, Adrián Maximiliano Peralta; Junior Leandro Mendieta, Víctor Leonel Altobelli (cuatro amarillas).

Completan el listado de concentrados, con la novedad de las incorporaciones por primera vez en la temporada, de dos valores con proyección de las inferiores, que vienen desempeñándose en Reserva, tales los casos del juvenil punta colombiano, Kevin López (autor de dos goles consecutivos, ante Flandria y Colegiales, por el mismo torneo "reservista") y del volante derecho con edad de Quinta, Agustín Onofrio. Quienes, a su vez, se sumarán a los más conocidos, Santiago De Ossa, Maximiliano Jerez, Matías Leonel Chapa e Imanol Varela, dentro de un banco de suplentes con mayoría de juveniles, que habrá de completarse con Carlos David Morel y Diego Alfonso Barrios Suárez, quedando uno de todos ellos, afuera de los dieciocho definitivos.

Con cambios, ausencias y variantes tácticas ya ensayadas, y poco afortunadas en el pasado reciente, el Gallo viajará hasta Adrogué, para intentar cerrar la primera rueda de la mejor manera.

Dios quiera.


Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.


                        Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).

domingo, 21 de junio de 2015

Un "festejo" a medias, tal cual la costumbre.

Suele decirse, muchas veces, que "el cero califica", y sin dudas que la pálida igualdad sin goles, del Gallo y Colegiales, en la fría aunque muy soleada mañana de domingo del "Día del Padre", en el Nuevo Francisco Urbano, constituye un claro ejemplo asimilable a esa categoría incómoda de empates "infumables".

En efecto, el Deportivo Morón no sólo desperdició otra buena oportunidad en este desparejo campeonato, como lo era aprovechar la chance de ganar su tercer cotejo en hilera, y nada menos que ante su "madrugador" público, sino que además y fundamentalmente, dio un paso atrás en la leve mejoría evidenciada ante Atlanta y Español, pero en especial, respecto del buen rendimiento ofrecido en Jáuregui, en la importante y única victoria de visitante, en lo que va del actual torneo.

Con una actuación, en líneas generales, de deslucida para abajo, el equipo de Blas Armando Giunta jamás pudo hallar los caminos para derrotar a un mediocre, pero ordenado "Tricolor" de Munro, que por momentos le quitó la pelota y hasta logró preocuparlo en ofensiva, aunque en definitiva y como escaso "obsequio" para los papás del Gallito presentes en el estadio, entre local y visita habrían de redondear un partido aburrido y sin matices, con contadas "emociones" ante los arcos, en especial durante el primer tiempo, y que en el complemento, entre la inoperancia de uno (Morón) y la falta de vocación del otro (Colegiales), terminarían por desembocar en un auténtico "bodrio".

Como quedara dicho, lo mejorcito del Gallo habría de tener lugar en los primeros '45, donde en base a poco juego asociado y menos fútbol, pero con mucha voluntad y una "pizca" de ambición ofensiva, el once de Giunta se erigiría en el protagonista necesario del partido, generando las mejores ocasiones manifiestas de gol, de la misma etapa y prácticamente de todo el partido, y justo resulta reconocer que, al cabo de aquella primera mitad, hubiese merecido llevarse algo más al entretiempo, que el 0 a 0 parcial, claro está que por "puntos" y en "fallo dividido" y muy ajustado.

Por desgracia, en el complemento, este Morón de "mil caras" a lo largo del presente torneo (y la mayoría, no siempre de las mejores), volvería a asemejarse a aquél equipo anodido y sin fútbol que lo caracterizara en demasiados encuentros, con el retorno a la endeblez defensiva, en particular por los laterales, y el regreso a ese conjunto inexpresivo y carente de ideas en todas sus líneas, aunque con principal preponderancia en el medio, capaz de "partirse" fatalmente en la transición defensiva-ofensiva, nuevamente con un Víctor Leonel Altobelli demasiado sólo, aún con el dibujo táctico de 4-4-2, por otra flojísima labor de Diego Alfonso Barrios Suárez.

En este aspecto y a diferencia de los cotejos precedentes, los "puntos" altos del pasado reciente, no lograrían mantener el buen rendimiento de partidos anteriores, tales los casos de Carlos Alberto Ramos, de muy floja mañana en el Nuevo Francisco Urbano, y los "claroscuros" de Federico Domínguez y Jonathan Páez, ambos de performances sobresalientes ante Flandria, y de importancia vital para el mediocampo del Gallito, aún en roles bien diferentes (aunque complementarios). En el primero de los casos, para dotar al conjunto del poco fútbol disponible y, en el segundo, del equilibrio necesario para que el mismo Domínguez, pueda dar el primer pase ofensivo y asociarse con pelota al piso, con Adrián Maximimiliano Peralta y los propios delanteros.

Precisamente, el referido "Kily" Peralta, resultaría otro de los jugadores determinantes de encuentros pasados, que no lograría conservar su notoria mejoría, más que durante los primeros '30 de juego, para luego retornar al volante irresoluto de las primeras fechas, que amaga a desbordar por su banda y luego se frena, para volver sobre sus pasos y apoyarse en sus volantes centrales o incluso su lateral (retrocediendo cada buen comienzo de avance y tornando lento y previsible sus intentos), que para colmo, en el caso puntual de Cristian Broggi, reemplazante del lesionado Ariel Otermín, se mostrara demasiado impreciso en casi todos los pases.

De lo mejor del Gallo, dentro de otra actuación para el olvido rápido y piadoso, deben mencionarse a un Sebastián Darío Peratta, definitiva y afortunadamente de regreso en su nivel de siempre, responsable de una atajada providencial y a puro reflejo, durante el primer tiempo, luego que un desvío inoportuno en un defensor de Morón, tras un remate previsible de un punta rival, generaría la opción de gol más clara y peligrosa de Colegiales, conjurada de manera estupenda, por un "Flaco" golero que debería volver sobre sus pasos, para estirarse cuan largo es y con una sola mano, para evitar un "sombrerito" involuntario que tenía destino de red.

En un segundo escalón de méritos, podríamos destacar la seguridad de la pareja de centrales, es decir, Nicolás Miguel Gásperi y Emiliano Jonathan Iván Mayola, el primero de progresivo recupero de su mejor nivel (antes de su incomprensible exclusión del equipo, allá por las primeras fechas, cuando se destacaba como "bastión" de la defensa, desde el torneo pasado) y en el segundo, por la regularidad de un sobrio y eficaz zaguero, quien rara vez jugará para el "diez" absoluto, aunque del igual modo, seguramente jamás bajará de los seis puntos en su rendimiento.

En última instancia, resulta dable subrayar la actuación de la pareja "muletto" de atacantes, ambos jóvenes, encaradores y que, por lo visto a la fecha, merecían del cuerpo técnico, bastante más tiempo de partido, del escaso dispensado hasta la jornada 20 del torneo: nos referimos a Santiago De Ossa y Junior Leandro Mendieta, ambos de buen ingreso en los segundos '45, y cuyos fugaces encuentros futbolísticos oficiarían a modo de imprescindible "revulsivo", para propios y extraños, contagiando a sus compañeros con una verticalidad compartida y a sus rivales, a partir de una velocidad y habilidad manifiestas.

De hecho, y en la única opción clara del segundo tiempo y la más trascendente de todo el partido, el propio Junior Mendieta habría de tener el "mano a mano" de la victoria, pero su remate se iría apenas desviado sobre el poste izquierdo del arco visitante, a falta de cinco para el "pitazo" de José Carreras.

En una actuación decepcionante, respecto de los últimos antecedentes, el Gallo y Colegiales aburrieron a todos, en un "flaco" regalo del "Día del Padre" y hasta de homenaje por el 68 aniversario del club, del último 20 de junio.

Y en una igualdad sin goles, donde el "cero" claramente califica, Morón dio un paso atrás, dentro de su "larvada" mejoría de las pasadas fechas.

Veremos, en una semana, con qué versión habremos de encontrarnos, frente a un rival de mayor jerarquía, como Brown de Adrogué, que sin dudas implica un desafío distinto y exigente, máxime de visitante.

Como sea, ante "Cole", el Gallo dejó pasar otra buena oportunidad y dio un paso en falso en su rendimiento más reciente.

Un festejo "a medias", tal cual nos tienen acostumbrados.


Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.



                         Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).

El "cero" califica: las fotos de un pobre empate frente a "Cole".


















sábado, 20 de junio de 2015

Por la "tercera al hilo", ante Colegiales, y un domingo a puro festejo.

En medio de los festejos por un nuevo aniversario del club, el campeonato de la Primera "B" no se detiene, y este domingo bien temprano, en coincidencia con la conmemoración del "Día del Padre", el equipo de Blas Giunta recibirá a Colegiales, desde las 11, en el Nuevo Francisco Urbano, con arbitraje de José Carreras y la televisación en vivo de "Pacífico TV Morón", a través de su canal exclusivo de YouTube, por la 20° fecha del certamen 2015 de la categoría.

Con un solo cambio, respecto del once que proviene de hilvanar dos triunfos en fila, por primera vez en el torneo y, al mismo tiempo, de obtener sus primeros tres puntos de visitante, en el "Carlos V" de Jáuregui, el último fin de semana, Cristian Federico Broggi ingresará en lugar de un lesionado Ariel Otermín, conservando la base del equipo que, de a poco y al cabo de un puñado de buenas actuaciones, parece haber hallado finalmente el rumbo deseado, para lo cual será fundamental refrendarlo de local, frente a su público y ante el "Tricolor" de Munro, para encadenar una tercera victoria que lo encarame en puestos de Reducido.

De esta manera, los titulares del Gallo que intentarán "regalarle" a todos del padres, hinchas de Morón, otro triunfo fundamental para su confianza y consolidación futbolística, serán: Sebastián Darío Peratta; Carlos Alberto Ramos, Nicolás Miguel Gásperi, Emiliano Jonathan Iván Mayola (capitán), Cristian Federico Broggi; Cristian Román Yassogna, Jonathan Páez (cuatro amarillas), Federico Domínguez (cuatro amonestaciones), Adrián Maximiliano Peralta; Diego Alfonso Barrios Suárez, Víctor Leonel Altobelli (cuatro amarillas).

Completan la lista de concentrados, uno de los cuales quedará afuera de los dieciocho definitivos: Carlos David Morel, Matías Leonel Chapa, Maximiliano Jerez, Cristian Damián Lillo, Lucas Sebastián Nanía, Imanol Varela, Junior Leandro Mendieta y Santiago De Ossa.

Por el "tercero al hilo", ante Colegiales, en el Nuevo Francisco Urbano, y la búsqueda de una confirmación en sus propias fortalezas, esbozado ante Atlanta y Español, y vislumbrado con mayor firmeza frente a Flandria.

Y, de paso, como auto-regalo de cumpleaños, en su 68 aniversario, y merecido homenaje a los "sufridos" papás del Gallo.

Que sea un domingo a puro festejo.


Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.



                         Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).

Carta abierta al "Gallo", en su "agridulce" 68 aniversario.

Hay cumpleaños y cumpleaños..., seguro que sí.

Hay cumpleaños que nos sorprenden en buenos momentos, donde las alegrías superan a las tristezas y las certidumbres a las dudas. Por el contrario, existen otros cumpleaños que nos hallan mal parados, con un balance final negativo, con mayoría de desiluciones, preocupaciones e incertidumbres, presentes y futuras.

Del mismo modo, hay cumpleaños que logran convocar en derredor de nuestra mesa, a toda la familia y los afectos más íntimos, mientras que existen también cumpleaños de los otros, que suelen resultar los más "agridulces" y amargos, cuando las ausencias al festejo, superan a las presencias en el agasajo, como resultado triste e indeseado, de un círculo familiar y de afectos dividido y en muchos casos, hasta fatalmente enfrentado.

Y este es, precisamente, el paradigma justo aplicable al actual "festejo" por un nuevo año de vida de nuestro entrañable Gallito, sorprendido en su 68 aniversario, por una actualidad de ribetes tristes, que van mucho más allá de lo futbolístico, y que tienen más que ver con un club a la deriva, jaqueado por deudas de todo tipo y con un gran interrogante sobre su presente y futuro mediato, debatiéndose en la "timba" ajena y prosaica de la política partidaria, "interventora" de sus decisiones en los últimos tres años, el destino patrimonial e institucional del sueño más hermoso de nuestros "padres" fundadores, hoy multiplicado en miles y miles de corazones que laten acompasados, al ritmo del amor compartido más incomparable con el que alguna vez pudiesen haber imaginado.

Por si fuera poco, para ahondar esa sensación de desasosiego y melancolía que genera el "festejo" de la fecha, este 20 de junio encuentra al Deportivo Morón fatalmente dividido entre "hermanos de sentimiento", producto de una profunda brecha jamás vista en toda nuestra historia, generada por una política del "desencuentro" acicateada desde nuestros "interventores", quienes a fuerza de "paracaidistas", oportunistas, "falsos profetas", mentirosos consuetunarios y obsecuentes a sueldo (o módulos en la municipalidad, o pautas oficiales), trastocaron el espíritu de "cuerpo" de nuestra "Casa" (aún con sus históricas "internas" a cuestas, a la sazón, hoy más "naif" que nunca), para inocularnos con el "veneno" del "clientelismo" político más abyecto.

Y transformar aquél club del sueño de los próceres fundadores, en una institución cruelmente mediatizada por las intrigas palaciegas, prebendas y traiciones comunales, y en definitiva, rehén absoluto de sus "enemigos" externos de siempre, hoy "interventores" al servicio de otros fines e intereses extraños a los verdaderamente propios, secundados para ello, por un puñado de "infieles" internos, traidores del sentimiento y "travestidos" de camiseta, por unas vulgares "monedas de oro".

Con todo..., un cumpleaños, siempre es un cumpleaños.

Y a pesar del dolor en el alma y la tristeza de muchos, este 20 de junio de 2015, a 68 años del "alumbramiento" del Club Deportivo Morón, en el viejo "Café de Volpi"..., NOSOTROS, tus auténticos socios e hinchas, quienes te amamos a primera vista y sin pedirte nadie a cambio, incapaces emocionales de lucrar con este amor, que va mucho más allá del tiempo y las nociones circunstanciales de éxito o no éxito (porque en el verdadero sentimiento, jamás podrá coexistir el fracaso), ni mucho menos de valernos de tu historia y tu prestigio, para otros fines que no sean la alegría de todo tu Pueblo..., una vez más, como todos los años, te decimos "presente" y homenajeamos en tu día y en tu orgulloso nombre, a todos aquellos otros que te alientan desde el cielo, y que fueron precisamente, quienes nos trasmitieran por vía sanguínea, la mejor de la herencias y el más dichoso de los legados: SER DEL GALLO HASTA LOS H... UESOS.

En las buenas y en las malas, en "la salud y en la enfermedad", pese a muchos y a pesar de todo: ¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, GALLITO QUERIDO!!.

Te reconstruiremos de las cenizas, una y mil veces, porque este amor es verdadero y es para siempre.

A corazón abierto y en carne viva..., jamás te abandonaremos.

Antes..., antes la muerte. Y ni siquiera ELLA.


Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.


lunes, 15 de junio de 2015

Tras siete meses de "ausencia", el Gallo cantó fuera de "casa"... Al fin!!.

Y una tarde cualquiera, más precisamente un domingo de tantos al mediodía, el Gallo volvió a ganar de visitante. Al cabo de más de siete meses, desde aquél lejano ocho de noviembre de 2014, en que el Deportivo Morón derrotaba por la mínima a la UAI Urquiza, en Villa Lynch (con gol de Mariano Martínez, de penal), el Gallito acumulaba nueve encuentros sin sonrisas, fuera de los límites del Nuevo Francisco Urbano, o diez cotejos en total, si contabilizamos además, el partido de arranque de temporada, por "Copa Argentina", frente a Acassuso, en Vicente López.

Y encima volvió a convertir por duplicado, para derrotar por dos a cero a Flandria, para revertir una racha negativa de sólo dos tantos, en nada menos que seis partidos, hasta el encuentro del pasado miércoles frente al "Gallego", a partir del cual, los números comenzarían a sumarse en "positivo", con cinco goles en los últimos dos partidos, desde ese momento en adelante.

Por si fuera poco, Morón hilvanó su segunda victoria de manera consecutiva, por primera vez en el campeonato, y nada menos que frente al "Canario" de Felipe De La Riva, un conjunto de interesante campaña y rendimiento, a pesar de la austeridad de números y nombres, con un sólo antecedente negativo en Jáuregui (sólo había caído ante Platense, hasta este domingo) y muy pocos goles en contra (quince, incluidos los dos del Gallo, que contrastan con los ventitres sufridos por el equipo de Blas Giunta, a pesar de sumar asimismo, su segundo encuentro con el arco "invicto"), triunfo que se potencia en un escenario tan históricamente complicado, como casi siempre en mal estado, tal cual lo constituye el viejo y tradicional "Carlos V".

Aunque, fundamentalmente, y más allá de las estadísticas y los "récords" batidos (de los buenos y los no tanto), desde lo futbolístico, el Deportivo Morón volvió a justificar su victoria final, con un merecido e interesante rendimiento de conjunto, profundizando las señales positivas evidenciadas desde el cotejo frente a Atlanta (aún en la derrota), a partir de la consolidación de una propuesta táctica más ambiciosa y ofensiva, en la que los propios protagonistas parecen más cómodos y convencidos con dicha idea, además de algunos "regresos" saludables, en términos de mejoras individuales, y una sensación palpable de mayores niveles de equilibrio, seguridad y orden, en materia colectiva.

De hecho, si hubiera que destacar una figura principal, tras el triunfo ante Flandria, sin dudas que deberíamos subrayar la labor del equipo en su conjunto, más allá que en el desagregado de las actuaciones individuales, haya habido también puntos altos en todas las líneas.

En defensa, por ejemplo, se vislumbra claramente lo bien que le ha hecho a la vulnerable última línea del Gallo, la inclusión de Carlos Ramos por el lateral derecho, quien con su orden táctico y sus condiciones de marcador de punta "natural", tanto en avance como en retroceso, evidentemente han contribuido a equilibrar la labor defensiva en su conjunto, y hasta podría decirse que han permitido potenciar las virtudes individuales de sus compañeros, tal el caso de Nicolás Gásperi, a quien se lo nota más solvente, seguro y ordenado, sabiendo que no será necesario salir a cortar hacia el lateral, para tapar los huecos que ayer dejaban la proyecciones asimétricas de Rodrigo Lemos (rápido y punzante para subir, pero lento y descuidado a la hora del regreso).

En el mediocampo, Blas Giunta parece haber hallado el mejor doble cinco disponible, por lo menos hasta la recuperación definitiva de Damián Toledo, con un Jonathan Páez que no luce, pero crece partido a partido, muy de a poquito y en silencio, pero de manera continua, al igual que lo está haciendo el propio equipo en su conjunto, casi como si se tratase de su paradigma de avance y mejoría dentro de la cancha.

A su lado, sin dudas que habremos de encontrarnos con la figura individual más preponderante de los últimos encuentros, tal el caso de Federico Domínguez, "afincado" definitivamente como "amo y señor" del círculo central, para cortar los circuitos futbolísticos rivales y, al mismo tiempo, erigirse en la primera opción ofensiva de pase, por despliegue, criterio con la pelota y panorama. Quizá, finalmente, y luego de tantos "ruegos", el cuerpo técnico del Gallo se haya convencido que el mejor "lugar en el mundo" para potenciar las virtudes técnicas innegables de Domínguez, es efectivamente el centro del campo, y por ninguna razón, la banda izquierda de la línea de volantes.

Claro que, nobleza obliga, debemos concederle al entrenador, en este punto, que muchas veces ha tenido que recurrir al propio Federico Domínguez, para cumplimentar el rol de carrilero zurdo, en ausencia de un volante de características naturales en esa zona, déficit que parece comenzar a subsanarse con la esperada aparición de Adrián "Kily" Peralta en escena, quien desde su regreso al primer equipo, frente a Deportivo Español, parece haber "recobrado la memoria" y recuperado el nivel que supo tener, convirtiendo sendos goles de tiro libre, en las últimas dos fechas, además de empezar a devolver en rendimientos, la deuda de expectativas que su llegada generara en el cuerpo técnico y los propios hinchas.

Finalmente, en ofensiva, ese "gladiador" que tiene el Gallo de punta, llamado Leonel Altobelli, parece haber dejado de ser (siempre por "fuerza mayor") el "Llanero Solitario" de este equipo, para hallar un poco de compañía en Diego Barrios Suárez (de lento peregrinaje hacia su mejor nivel futbolístico, a caballo de su paulatina mejoría física) y del mismo juvenil colombiano, Santiago De Ossa, quien cada vez que ingresa desequilibra por velovidad y desenfado, aprovechándose del cansancio acumulado de sus rivales de turno.

Como sea, con los goles de Adrián Peralta, de tiro libre (con un poco de "complicidad" de Leonardo Griffo, pero sin desmerecer en nada, su segundo tanto consecutivo y de gran factura), y del referido Leonel Altobelli, luego del centro de Yassogna y la asistencia de cabeza de Barrios Suárez, este retemplado Morón de Blas Armando Giunta supo cimentar un triunfo importante, en un terreno siempre difícil, en base a su oportunismo y contundencia para, a partir de allí, controlar de principio a fin el desarrollo del encuentro, sin pasar sobresalto alguno en defensa,(más allá de la siempre atenta y correcta respuesta de Sebastián Peratta, a cada centro e intento rival, en otro de los esperados "regresos" individuales, a los que hacíamos referencia antes).

En definitiva, el Gallo se despojó de ese auténtico "karma", que le significaba sumar de a tres, fuera de casa y, tras dos victorias eslabonadas, en menos de una semana, comienza a observar con renovado optimismo, una tabla de posiciones que ya hoy lo tiene de vuelta en puestos de "Reducido".

"Despacito y por las piedras", y sin volverse loco ni exagerar la cuenta, este equipo que comienza a asemejarse al primer Morón de Giunta, en el actual ciclo, cuando sólido y ordenado en todas sus líneas, aguardaba pacientemente el acierto ofensivo, para cerrarse atrás y liquidar de contra cada encuentro, en este punto y tras dos triunfos, nos permite concluir que la actual mejora no es casualidad y que podríamos hallarnos en presencia de una "tendencia" progresiva.

Van dos..., y ahora vamos por el tercero en "fila". Colegiales, en otro domingo al mediodía, y en "Día del Padre".


Gustavo Adrián Requelme.
@elgallogustavo.



                        Foto: gentileza, Osvaldo Abades (h).