lunes, 29 de octubre de 2018

"Estreno" con empate

En el "estreno" de la dupla técnica conformada por Alejandro Julián Méndez (en su segundo ciclo, en el banco del Gallo, luego de ocho años) y Walter Reinaldo Pico, el Deportivo Morón se mostró de mayor a menor, en los '90 frente a Defensores de Belgrano, y tras irse al descanso con una ventaja merecida por la mínima, y hasta exigua en los números, dadas las ocasiones que generara en el arco rival, en el complemento se replegaría demasiado y permitiría que la visita, primero controlara el desarrollo del juego, para más tarde justificar la igualdad en el marcador, y en los minutos finales, de no ser nuevamente por la figura emergente de Bruno Galván, hasta podría haberse quedado con los tres puntos, en un partido que, en líneas generales, coincidiera en el uno a uno definitivo, en base a los merecimientos de uno y otro, cada cual en su "etapa" de predominio y desequilibrio.

Con la vuelta de Nicolás Martínez sobre el lateral zurdo de la defensa, en lugar de un Juan Celaya que terminaría afuera de los primeros "18" de Méndez-Pico, y el ingreso desde el inicio de Matías Pardo, por la ausencia obligada de Gastón González, con un traumatismo de tórax, como "saldo" indeseado de la visita del Gallo en Sarandí, desde lo nominal, el Morón de la nueva dupla técnica no ofrecería, como se aprecia, demasiadas diferencias con el último "once" en cancha de Walter Otta, en la previa de su renuncia post Arsenal, aunque sí las evidenciaría desde el planteo táctico con un dibujo que habría de oscilar, entre el 4-4-3 y el 4-2-3-1, pero más allá de lo "numérico", mostraría a un Deportivo Morón mucho más ambicioso y vertical en la búsqueda del arco contrario, con mayor vocación ofensiva, desde lo conceptual, como así también en la cantidad de protagonistas involucrados en ataque, a partir de la utilización integral de las bandas, con laterales que habrían de incursionar permanentemente en terreno contrario, hasta finalizar la jugada en el área rival, y volantes externos rápidos y participativos, iniciando las "excursiones" ofensivas desde más adelante y con mayor grado de compañía, además de cumplir menos obligaciones de cobertura defensiva.

En el medio, con Matías Nizzo y Cristian Lillo, como ejes de la contención, el primero con un recorrido más vertical (hacia adelante y atrás, según quién ostentaba la posesión de la pelota) y el segundo con mayor trayecto hacia los costados, cubriendo las subidas de volantes y laterales, otra de las diferencias más marcadas, en lo táctico, resultaría la posición de Nicolás Ramírez, "flotando" mucho más suelto por delante de los mencionados y sin necesidad de "hacer la banda" como rol principal, quien habría nuevamente de transformarse, en apenas un par de minutos e intervenciones, en el jugador más determinante de aquél primer tiempo, donde volvería a erigirse en figura y a "enloquecer" a los volantes y defensores rivales, con su gambeta indescifrable en velocidad y su panorama para levantar la cabeza y ver al compañero libre o mejor ubicado.

Así las cosas, "Nico" Ramírez, con la "diez" en la espalda, comenzaría a gestar desequilibrio, asistido, unos metros más adelante y sobre la derecha, por Matías Pardo, otro de buen retorno, en especial en esa primera etapa, del mismo modo que Junior Mendieta habría de mostrarse como descarga por el andarivel zurdo, "triangulando" a uno o dos toques, como máximo, en ese "circuito" de virtuosos con Ramírez y Pardo, para la llegada siempre franca y alternada de Junior o "Pichin", en el área rival, donde habría de aguardarlos un Facundo Pumpido, sin necesidad de retroceder tantos metros para tomar contacto con la pelota.

En los primeros '30 de la etapa de inicio, el Gallo mostraría lo mejor de su repertorio, con un buen juego de conjunto en el medio y mucha profundidad en el área de Defensores, creando no menos de cinco o seis situaciones manifiestas de gol, en los pies de Pardo, Ramírez, Pumpido y Mendieta en dos ocasiones, hasta el gol de "Pichin", sobre los '36 del primer tiempo, a partir de una pelota recuperada por Junior, extendida luego a Ramírez (lo dicho, con rapidez y precisión, a un toque), para que el jugador más destacado del partido, el nuevo "diez" del Gallito, desbordara, levantara la cabeza y observara la llegada solitaria de Pardo, por el centro del área, que con un "puntazo" justo superaría al arquero, para marcar la merecida diferencia parcial en favor del equipo de Mendez-Pico.

Como contrapartida, los errores defensivos ya conocidos y repetidos, en especial en la zaga, y dentro de la misma, en particular de un Sebastián Martínez que no logra "remontar la cuesta" de sus flojos rendimientos en el presente torneo, le generarían a Bruno Galván un par de "sustos", en ambos, cuando la velocidad de Ezequiel Aguirre le ganara a la falta de "timming" del uruguayo, para dejarlo mano a mano con el "uno" del Gallo, resolviendo con escasa puntería, para fortuna transitoria de Morón.

En el complemento, las urgencias de la visita, en la búsqueda del empate, lo llevarían a adelantarse unos metros en el campo, aunque fundamentalmente, resultaría el propio Deportivo Morón, quien le permitiría primero controlar el juego, y más tarde justificar el empate, a partir de un repliegue sostenido y permisivo, que convertiría al Gallito del segundo tiempo, en una auténtica "sombra" del que ilusionara en los primeros '45 (quizá producto de la "asfixiante" presión alta que ejerciera en la primera etapa, que le pasara "factura" física en los segundos '45) .

Con los ingresos de Diego Dorregaray y Gustavo "Tortuga" Fernández, Fabián Nardozza se la jugaría a "igualar o morir", en presencia de estatismo local y la preeminencia en el juego de sus dirigidos, hasta que sobre los '23 de la etapa final, una de las tantas aproximaciones de Defensores, terminara con un centro desde la izquierda de la defensa del Gallo, con destino al "corazón" del área, donde Gustavo Fernández, entre Sebastián Martínez y Maximiliano Paredes (de buen partido en terreno ajeno, pero otorgando ciertas ventajas en el retroceso defensivo), se elevara más que todos, con la comodidad suficiente para el elegir el palo zurdo, bien lejos del alcance de Bruno Galván.

Con el partido igualado, acorde a un segundo tiempo en el que el "Dragón" justificaría el resultado, ante el "quedo" pronunciado de Morón, la dupla Méndez- Pico buscarían retomar las "riendas" del desarrollo, con los ingresos de Damián Akerman y Gerardo Martínez (por Facundo Pumpido y Matías Pardo) y más tarde, de Nisim Vergara por el mejor de la tarde, un agotado Nicolás Ramírez, pero más allá de alguna aproximación aérea y en especial, un tiro libre de Gerardo, no contaría con la chances netas, ni mucho menos con la claridad en el juego del primer tiempo, para hallar un nuevo y definitivo desnivel.

Por el contrario, en aquellos minutos finales del encuentro, quien contaría con las opciones más claras de desequilibrio, resultaría la visita, emergiendo una vez más, como desde su debut en el arco del Gallo, en el cierre del primer tiempo con Agropecuario, la figura de un "enorme" Bruno Galván, para "ahogar" el grito de gol en un par de ocasiones, en especial, una cabezazo a "boca de jarro" de Luciano Goux, luego de un tiro de esquina desde la izquierda, "atajadón" que habría de repetir apenas segundos después, ante el rebote de la propia jugada.

El pitazo de Yamil Possi, de buen arbitraje, marcaría un final con empate 1 a 1, que se ajustaría a un desarrollo con dos tiempos bien marcados y distintos, uno con notorio predominio del Gallo y otro, con el "quedo" local y el aprovechamiento integral del "Dragón" (tanto es así, que "Nico" Ramírez resultaría el más destacado del primer tiempo, y el propio Bruno Galván, la figura decisiva de Morón en el complemento).

Con buenas sensaciones colectivas y sanas intenciones conceptuales, este Deportivo Morón de Alejandro Méndez y Walter Pico, deberá consolidar lo bueno de los '45 iniciales, procurando extenderlo o por lo menos sostenerlo, en el resto del tiempo, además de "atacar" el problema reiterado y a la fecha insoluble, de una defensa que ofrece ventajas en cada partido, que a la postre se "pagan" caro en el resultado.

Y a pensar en Gimnasia y Esgrima, en Jujuy, el próximo domingo desde las 17, en un compromiso tan complicado como importante, para ponerse a prueba con un rival exigente, pero también ante las propias dudas y errores recurrentes, de un Morón que necesita ganar solidez y convicción en sus nuevas ideas, para consolidarse como equipo y cerrar los partidos, por lo menos aquellos que "despuntan" favorables.



@elgallogustavo.



domingo, 28 de octubre de 2018

"Técnico que debuta..."

Luego de tres semanas complicadas para el Deportivo Morón, primero con el conflicto y posterior rescisión de contrato de Román Martínez, más tarde, al término del encuentro con derrota ante Arsenal en Sarandí, la renuncia de Walter Nicolás Otta, que se oficializaría horas más tarde, en conferencia de prensa de despedida, y la posterior designación de un histórico del club, como Alejandro Julián Méndez, a cargo de la dirección técnica del primer equipo, en su segundo ciclo (el primero fue en 2010), en compañía de Walter Reinaldo Pico, el Gallo buscará trasladar la tranquilidad ganada recién en los últimos días, al campo del juego del Nuevo Francisco Urbano, para volver a sumar de a tres, por segunda vez en el campeonato, este lunes a partir de las 15:30, ante Defensores de Belgrano, con el arbitraje de Yamil Possi (secundado por Gastón Rallo y José Del Fueyo, como asistentes uno y dos, respectivamente, más Mauro Biasutto de Vicenzo, en rol de cuarto árbitro), sin televisación de aire, en cotejo correspondiente a la octava fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional, temporada 2018/2019.

Sin suspendidos y con Gastón González fuera de los convocados, como consecuencia del golpe en el tórax sufrido en el "Viaducto" (más allá de los convalecientes de larga data, ambos uruguayos, Mauricio Alonso y Diego Cháves, en diferentes fases de sus rehabilitaciones, el segundo mucho más cerca que el primero de la vuelta), y con las ausencias contractuales del referido Román Martínez y del ecuatoriano Abel Casquete, por estas horas resulta una incógnita el primer once que dispondrá la dupla del "Cabezón" Méndez y Walter Pico, quienes apenas contaran con cinco prácticas para presentarse y auscultar de cerca al plantel, más allá del conocimiento previo que ambos tenían del mismo.

En este marco, a priori, no parece que el socio e hincha del Gallito se encuentre con demasiados cambios nominales (subrayada la ausencia obligada de Gastón González), respecto del último partido con Otta en el banco, y nos referimos a los contados fanáticos que logren asistir al compromiso con el "Dragón", en otro día y horario imposible para cualquier trabajador normal, propio de las arbitrarias, autoritarias y ridículas imposiciones de un APreViDe, que lejos de procurar la seguridad de los asistentes a los espectáculos deportivos, en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, a partir de las decisiones insólitas y las actitudes provocativas de su titular, Juan Manuel Lugones, en el caso del Deportivo Morón y de algunas otros clubes de nuestro Ascenso, parece dispuesto a crispar los ánimos de los espectadores comunes y en definitiva, a afectar gravemente la economía y la estabilidad institucional de un Morón, virtualmente perseguido y acosado por el organismo que debería velar por su integridad y que, en los hechos, procura y genera, semana tras semana, exactamente lo contrario.

De regreso al fútbol, sí resultará posible que varíe el dibujo táctico del equipo, a partir de una actitud más ofensiva en todas sus líneas, con laterales que llegarán al área contraria, buscando el desequilibrio por las bandas, al igual que a través de los volantes externos, para terminar en un ataque propio con dos delanteros netos, bien cerca del arco rival.

Así las cosas, este lunes desde las 15:30, será el momento del estreno oficial de Alejandro Julián Méndez y Walter Reinaldo Pico, en un Deportivo Morón que precisa con urgencia de un triunfo que lo revitalice, tanto dentro como fuera de la cancha.

Porque, como "reza" una "máxima" histórica futbolera..., "técnico que debuta...".

Ojalá así sea, y resulte sólo el comienzo de un futuro mejor.



@elgallogustavo.



miércoles, 24 de octubre de 2018

Comenzó la era Méndez - Pico

En la tarde del miércoles y luego de la formalidad necesaria de la firma del contrato, pasadas las 15:30, en las canchas de fútbol sintético del Nuevo Francisco Urbano, se produjo la presentación de la nueva dupla técnica del Gallo, conformada por Alejandro Julián Méndez y Walter Reinaldo Pico, quienes se hicieran cargo del plantel profesional por el término de un año, tras la partida de Walter Nicolás Otta, quien renunciara al cabo del encuentro con derrota frente a Arsenal, en Sarandí, del último viernes.

Ambos entrenadores, estarán acompañados por Cristian Cetrángolo en la preparación física y Joaquín Iturrería como instructor alterno, además de Marcelo Matías Villasanti como nuevo entrenador de arqueros.



@elgallogustavo.



martes, 23 de octubre de 2018

"Hola, 'Cabezón'..., bienvenido a 'casa' (una vez más)"

Tras el imprevisto adiós de Walter Otta, al término del encuentro con derrota en Sarandí, y al cabo de casi tres años al frente del primer equipo del Deportivo Morón, con un campeonato de la Primera "B" Metropolitana, sellado el imborrable 6 de junio de 2017 en el Nuevo Francisco Urbano y una semifinal de "Copa Argentina" en noviembre del mismo año, además de la permanencia en la Primera "B" Nacional, en un torneo "descarnado" que determinaba seis descensos, en el regreso a la categoría, 17 años más tarde, la dirigencia del Gallo debió salir en la búsqueda de un reemplazante para el banco de los suplentes, hallándolo bien cerca de "casa" y en alguien surgido del "riñón" mismo del club, con historia de la grande y mucho sentimiento de por medio: se trata de Alejandro Julián Méndez, más conocido en el "Mundo Morón" por el apodo que lo acompañara durante toda su carrera futbolística, hasta hoy, sencilla y amigablemente como el "Cabezón".

Surgido de la "cantera" del club, previo paso por el "Trébol" de Haedo, auténtica "cuna" futbolera de varios valores que luego se consagrarían en la élite de nuestro medio, Alejandro Méndez se inscribiría dentro de los protagonistas fundamentales de aquella maravillosa "gesta", concretada el sábado 14 de abril de 1990 (en Semana Santa, para más datos), con el triunfo 2 a 0 sobre Defensores de Belgrano (por paradojas de la vida, el primer rival al que deberá enfrentar en el debut, en su segundo ciclo como técnico de la primera), en un Francisco Urbano entrañable y abarrotado, que consagrara aquél brillante campeonato del '89/90, con el "Gato" Salvador Daniele en el banco y un plantel difícil de emular, tanto que demoraríamos 17 años en hallar otro de similares virtudes, bajo la conducción de Walter Otta, en 2016/2017.

Con pasos futbolísticos posteriores en Estudiantes de La Plata, donde viviera otra ascenso, en este caso a Primera y hasta se diera el "lujo" personal de enmudecer al mismísimo "Maracaná", marcándole un gol a Flamengo por Supercopa, el "Cabezón" Alejandro Méndez, nacido en Capital Federal (hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires), un 3 de mayo de 1969, más tarde registraría pasos por Chacarita, Almagro, Estudiantes de Buenos Aires y hasta el Quindío del fútbol colombiano (en una época complicada de atentados y "toques de queda", en la "guerra" renovada e histórica contra las guerrillas y las carteles del narcotráfico), abandonaría tempranamente su carrera futbolística, tal vez por cansancio del complicado medio profesional y también para encarar otros proyectos de vida, siempre relacionados con lo social, para alguien de permanente compromiso ciudadano.

Cuarto goleador histórico del club que lo viera crecer, luego extendería su vínculo con el fútbol, dentro de la preparación física (otra de sus pasiones), en clubes como Atlanta, Sarmiento y El Porvenir, entre el 2005 y el 2007, para más tarde asumir el nuevo rol de director técnico adjunto o ayudante de campo, en Acassuso (en 2008) y recalar final y nuevamente en el Deportivo Morón (porque, para Alejandro Julián Méndez, más tarde o más temprano, todos los "caminos" conducen el Gallo) como técnico del primer equipo, entre julio y noviembre de 1010, en la temporada 2010/2011 de la Primera "B" Metropolitana. Una vez alejado de la dirección táctica de Morón, el "Cabezón" proseguiría su carrera de entrenador en Almagro, de diciembre de 2010 a julio de 2011, en la campaña siguiente.

Un par de años más tarde, en 2013, su vocación docente lo haría idear y "abrazar" un proyecto tan ambicioso como innovador para el Deportivo Morón, a partir de la puesta en marcha de un plan integral deportivo, destinado a las divisiones inferiores del Gallo, iniciativa que se extendería hasta enero de 2017, dejando tras su paso una visión moderna e interdisciplinaria del trabajo en nuestro "semillero", cosechando logros y títulos en diferentes categorías, además de la promoción de valores entonces juveniles como Matías "Pichin" Pardo y Cristian Broggi, por citar sólo dos ejemplos recientes y destacados. 

Pese a renunciar a su cargo, Alejandro Méndez jamás cerraría las puertas de una vuelta a la institución, cuando la misma requiera de sus servicios, algo sólo posible en el don de gente y la persona de bien, que acompaña y complementa al excelente profesional, algo que ha de compartir con el propio Walter Otta, su inolvidable antecesor en el cargo.

En esta ocasión, el "Cabezón" vendrá acompañado de Walter Reinaldo Pico, aquél recordado volante que surgiera en Boca Juniors, en los '90, y más tarde pasara por Vélez Sarsfield, el fútbol ecuatoriano y el español, nacido también en 1969 (al igual que Méndez), pero un 18 de marzo en Haedo, compartiendo asimismo la "cantera" de baby del Trébol, de Fasola al 700.

Con el "profe", Cristian Centrángolo, reconocido y respetado preparador de la inferiores del Gallo, acompañándolo en la puesta a punto del plantel profesional (junto a Joaquín Iturrería, instructor físico alterno, de importante trayectoria en nuestro "semillero"), Alejandro Julián Méndez, nuevo director técnico del Deportivo Morón, deberá completar su cuerpo de asistentes con un entrenador de arqueros, que develará este miércoles por la tarde, en su primera práctica, y como quedara dicho párrafos mediante, el venidero lunes 29 del actual, a las 15:30 (de acuerdo a la programación siempre cambiante de AFA), deba afrontar su primer compromiso oficial con el "buzo" de DT, en su segundo ciclo como tal, cuando reciba en el Nuevo Francisco Urbano a Defensores de Belgrano, precisamente un "Dragón" al que mandara a la "C", junto a sus compañeros de entonces (uno de ellos, Fabián Nardozza, entrenador del equipo del "Bajo") y que en aquella imborrable jornada de sol del 14 de abril de 1990, se consagrara campeón como jugador, en uno de esos maravillosos "guiños" cíclicos que tiene la vida, en esta historia de amor correspondido entre el "Cabezón" y Morón.

Que sea con toda la fortuna del mundo, porque trabajo serio y a conciencia habrá de sobra, y bienvenido a tu "casa", una vez más, Alejandro Julián Méndez.

Y gracias por estar siempre, cada vez que el club haya necesitado, desde el lugar y el rol que fuese. 

Porque si eso no es amor..., entonces que me lo expliquen.



@elgallogustavo.



lunes, 22 de octubre de 2018

Hasta siempre, Walter Otta

Al término del encuentro en Sarandí, y consumada la injusta derrota ante Arsenal, sólo una horas después, lo que al principio había surgido como un "rumor" (de la "usina" inagotable que genera el club), iría tomando forma de "información", hasta convertirse en una realidad que sorprendiera y dejara atónito a todo el "Mundo Morón": Walter Nicolás Otta, el técnico más exitoso de los últimos 27 años, campeón junto a un gran plantel, del Torneo 2016/2017 de la "B" Metro (restituyéndonos a la "B" Nacional, tras 17 interminables años de ausencia no deseada y padecida), clasificándonos a una histórica semifinal de "Copa Argentina" en 2017, con imágenes imborrables de momentos vividos en Banfield, Lanús, Córdoba y en especial en Mendoza, eliminado nada menos que a cuatro equipos de la Superliga (entre ellos, San Lorenzo) y que, en definitiva y en apretado e injusto resumen, para no aburrir tanto con esta introducción, fundamentalmente nos devolviera, acompañado siempre de sus colaboradores y amigos, la sonrisa extraviada entre tantos fracasos futbolísticos y decepciones repetidas, para un Deportivo Morón que, hasta su arribo a finales de 2015 (y tras perder "feo", en varios sentidos, la final de Reducido de aquella temporada, frente a Almagro), anduviera a los "tumbos" futboleros, ya casi sin remedio, y que con su capacidad profesional y de trabajo, su seriedad, su humildad y don de gente, tuviera la sapiencia de recuperar para todos nosotros la dignidad perdida, por lo menos, dentro de la cancha, al tiempo de ganar el afecto de tanta gente, a muchas de las cuales, sin dudas, les regalara la mayor emoción deportiva de sus vidas. Y todo ello resulta impagable, además de inolvidable.

Por eso, este lunes por la mañana, en la sala de conferencias "Claudio Díaz" de club, que tantas veces lo viera con una sonrisa y una palabra de aliento, aún en la derrota, Walter Otta habría de dar sus últimas reflexiones, ya como ex director técnico del Deportivo Morón, explicando los motivos de su decisión, que si bien para muchos podrá resultar incomprensible y hasta apresurada, entendemos que la misma no resulta producto de ninguna "calentura" circunstancial, sino de una resolución meditada en los últimos tiempos, tanto es así que podría haberse dado un par de partidos antes, de no habérsele ganado a Agropecuario, en el Oeste (según nos confiara al término del mismo encuentro, con un gesto adusto, raro en él, y mucho más ante el agónico y necesario triunfo y desahogo), y que, sólo un par de semanas más tarde, se concretaría ante la siguiente derrota, el último viernes por la tarde, en el "Viaducto" de Sarandí, y ante el conjunto de su amigo, Sergio Rondina.

"Sentimos que es el momento de dar el paso al costado (prologó Walter Otta, acompañado de Félix Benito, Luis Martínez; Sergio Robina y Carlos Adducci, así como de Alberto Meyer). La suerte nos está siendo esquiva, de siete partidos hemos ganado uno sólo y queremos dejar la posibilidad a otro cuerpo técnico de revertir esta situación a tiempo".

"Duele irnos del club, le hemos tomado mucho cariño a Morón y a toda su gente, nos vamos tristes pero tranquilos, creyendo que es lo mejor para la institución, y era momento de dar un paso al costado, porque somos responsables del momento actual".

"Nos vamos tranquilos y no porque tengamos otra posibilidad laboral, eso es mentira. No tenemos nada y esperemos poder volver a trabajar lo más pronto posible, porque somos trabajadores y vivimos de esto".

"Si jugamos como con Arsenal y no pudimos ganar, creemos que es una señal que la mano 'viene torcida' y que es momento de admitir que quizá con otro cuerpo técnico, la suerte pueda cambiar y los resultados comenzar a aparecer, porque como todos sabemos, los que mandan en el fútbol son los resultados. Y así como muchas veces hemos ganando sin merecerlo, hoy sentimos que ni jugando el mejor partido, somos capaces de revertir esta situación".

"Creemos que está la posibilidad abierta de volver a este club que tanto nos dio y ojalá en el futuro nos volvamos a ver, porque realmente le hemos tomado mucho cariño a Morón. Hemos estado tres años, es muy desgastante, pasamos mucho tiempo y muchas cosas, pero lo más importante es el bienestar del club y estamos tranquilos de haber tomado la mejor decisión para Morón".

"Es muy difícil irse de Morón y nosotros que ya nos sentimos afuera, se nos hace muy extraño pensar en dirigir a otro club. Estamos muy agradecidos a todos, a la gente, fundamentalmente, que siempre nos hicieron sentir tanto afecto y respaldo, a los jugadores que nos permitieron vivir los momentos más importantes de nuestras carreras, a los utileros, a los médicos, a cada uno de los empleados del club, a los dirigentes que confiaron en nosotros y renovaron ese "crédito", aún en momentos no tan buenos, a Alberto Meyer con quien establecimos un vínculo muy estrecho y hoy sentimos un cariño mutuo y muy importante, a quienes nos trajeron en su momento, esos "locos" que nos fueron a buscar hasta Mar del Plata para convencernos del proyecto de dirigir a Morón, a los medios partidarios que siempre se manejaron con tanto respeto con nosotros, incluso al momento de la crítica lógica... En fin, agradecidos eternamente con todos y cada uno, por tantos e imborrables momentos profesionales y personales".

"Es que vivimos los momentos más lindos de nuestras vidas y nuestras carreras. Morón nos dio mucho y va a quedar marcado en nuestras vidas y en nuestras familias. Nunca pensamos llegar y quedarnos tres tanto tiempo, en una institución por la que pasara tanta gente y tantos cuerpos técnicos con capacidad y trabajo, sin la posibilidad de ganar todo lo que tuvimos la suerte de ganar nosotros y ante eso estaremos eternamente agradecidos y nos sentimos eternamente afortunados".

"Por eso, queremos agradecerle a la gente del Deportivo Morón, por todo lo que nos han hecho vivir en este tiempo. Abrazo a todos y hasta cualquier momento", cerró su exposición Walter Otta, con lágrimas en sus ojos y la voz entrecortada por una emoción ya incontrolable.

Como en esos "idilios", en que ambas partes se toman un "tiempo", para renovar el vínculo, con la tranquilidad que aporta la mayor distancia, seguramente el "romance" que unió y unirá por siempre a Walter Nicolás Otta y sus colaboradores, con el Deportivo Morón y su gente, será sin dudas tan perecedero como cada logro futbolístico obtenido y cada inolvidable momento personal vivido, en casi tres años de "relación", de un "sentimiento" único y jamás visto, desde el eterno Salvador "Gato" Daniele a esta parte.

Por todo ello, y a pesar de la tristeza y el desconcierto del momento (resultará extraño y difícil, para todos, desde el ámbito de acción de cada uno, hablar de un técnico de Morón que no sea Walter Otta, y ver sentado en el banco de los suplentes, a un entrenador del Gallo que no sea el propio Walter Nicolás Otta), será tiempo de "bancar" al próximo cuerpo técnico, máxime si se trata de un exponente genuino de nuestra "cantera" y del "riñón" mismo de nuestro sentimiento, con historia de la grande en el Gallo, para entre todos, ayudar a salir de esta incómoda e insospechada situación en la que se halla el equipo en la tabla, a sabiendas que esta despedida de Otta, no es un adiós definitivo, sino más bien un hasta siempre, como en los "amores" genuinos, sinceros y duraderos.

Hasta la vuelta, Walter Nicolás Otta, te estaremos aguardando con los brazos abiertos. Sin dudas, Deportivo Morón es tu "casa", como vos parte de su "vida", su historia y su sentimiento. Que es, en definitiva, la todos y cada uno de nosotros, sus socios e hinchas.



@elgallogustavo.



sábado, 20 de octubre de 2018

Renunció Walter Otta

Al término de la derrota en Sarandí, el técnico campeón del Gallo, Walter Nicolás Otta, presentó la renuncia a su cargo.
En las próximas horas, la Comisión Directiva deberá cumplir con la formalidad de aceptarla y el lunes se realizará una conferencia de prensa de despedida.
Desde este espacio, no tenemos más que palabras de agradecimiento y reconocimiento eternos, para el cuerpo técnico que nos devolviera la alegría, tras 27 años de sucesivas frustraciones.



@elgallogustavo.



viernes, 19 de octubre de 2018

No aprovechó su "tiempo" y lo pagó caro

En la tarde del viernes, en el "Julio Humberto Grondona" de Sarandí, el Arsenal pragmático y efectivo de Sergio Rondina, aprovechó "su" tiempo, el complemento, e hilvanó su cuarto triunfo consecutivo en el campeonato, al derrotar con lo justo, a un Deportivo Morón que mereció, al menos, llevarse un punto del "Viaducto", merced al tanto convertido de Sebastián Lomónaco, a los '36 del segundo tiempo.

En el caso del Gallo, el equipo de Walter Otta pagó demasiado caro su falta de puntería frente al arco de Maximiliano Gagliardo, puesto que en el primer tiempo habría de superar claramente en el juego al local, generándole varias chances netas para abrir el marcador, algunas mal definidas por los hombres de la visita, en otras bien resultas por el referido Gagliardo (como el mano a mano que le arrebata a Nicolás Ramírez, por lejos el mejor de Morón, a los '5 del segundo), o con ayuda de la "fortuna" (como en el cabezazo del defensor local, que pegara en el palo, tras el rebote de una gran tapada del arquero ante Pumpido) y también, en la errónea decisión de Héctor Paletta, árbitro del encuentro, ante el legítimo gol anulado a Sebastián Martínez, a los '32 de la etapa inicial, ante una supuesta "carga" contra Gagliardo, que en realidad no resultaría otra cosa que un "choque" circunstancial con un compañero.

En el balance de los '90, un Deportivo Morón que se mostraría muy recuperado en el juego, respecto de partidos anteriores, redondeando quizá el mejor primer tiempo desde el debut en Santiago del Estero, y que hubiese merecido largamente retirarse al entretiempo con una victoria parcial, en el complemento, mitad por cansancio propio (en especial de su eje de fútbol y desequilibrio, "Nico" Ramírez), y mitad por la "ganancia" que los cambios le "redituaran" a Rondina, el equipo de Walter Otta habría de quedarse con "las manos vacías", en el global de un desarrollo que lo tuvo como protagonista durante no menos de '60 y que sin embargo, y como quedara dicho, su falta de puntería y su "mala estrella" de los últimos tiempos (dentro y fuera de la cancha), lo privaran injustamente, por lo menos, de un resultado positivo.

Entre los puntos altos de un Morón que exhibiría nuevamente a Bruno Galván en el arco, con un par de buenas intervenciones en ambos tiempos, y sin responsabilidad en el gol del triunfo local, ante la buena definición de Sebastián Lomónaco, se destacan el gran partido de Nicolás Ramírez, mientras le durara el "oxígeno", las muy buenas producciones de Junior Mendieta y Facundo Pumpido, cada vez con mejor entendimiento dentro de la cancha, y con la dosis de sacrificio que el sistema táctico requiere de ambos, además de un buen partido de Matias Nizzo en el medio, bien complementado por Cristian Lillo y Gastón González (reemplazante de Gerardo Martínez, respecto del once de inicio en Campana, en un rol "mixto" de recuperación, pero también de generación de juego y primer pase ofensivo), y el auspicioso ingreso de Nisim Vergara en el segundo tiempo, criterioso y "atrevido", reemplazante del mencionado González, quien saldría golpeado y muy dolorido en el tórax.

Por el contrario, en el "debe" del equipo, el mayor déficit volvería a mostrarse en la defensa, en especial del centro a la derecha de la última línea, con un Sebastián Martínez de muy flojo partido, como aquellos primeros partidos del actual torneo, otorgando ventajas en la marca, sin timming para al anticipo defensivo (uno de sus "fuertes" en el campeonato pasado), tanto es así que en el primer tiempo, a punto estuviera de repetir la "experiencia" de "Copa Argentina", ante un mal cálculo en el rechazo, que Bruno Galván debiera salir a "extinguir el incendio", atorando y ganándole en el mano a mano al delantero local. 

Luego, en el complemento, entre el propio defensor "oriental" y Maximiliano Paredes, otro de regular rendimiento, desde hace un par de fechas, facilitarían el ingreso franco y solo de Juan Manuel García, por el segundo palo, y que la mala definición del goleador del campeonato impediría, providencialmente, que Arsenal no se pusiera en ventaja unos minutos antes. Asimismo, en el gol de la victoria local, y pese al error en la pérdida del balón en mitad de cancha, el defensor uruguayo, muy lejos del nivel superlativo demostrado en el torneo pasado, perdería por velocidad y ubicación ante Sebastián Lomónico, pese a forcejear con el delantero y perder en el intento, durante algunos metros, "soltándolo" al ingresar el área, para evitar el penal.

Errática como en casi todos los partidos, a la fecha, la defensa de Morón volvió a erigirse en el punto más bajo en el rendimiento general del equipo, sin embargo eso no implica que el mal momento futbolísitico de Sebastián Martínez, y de algunos de sus compañeros de zaga (Emiliano Mayola y Juan Celaya alternaron "buenas y malas", aunque mostrando mayor solidez), constituya la razón de la derrota injusta del Deportivo Morón, en la tarde de viernes en Sarandí, que más tiene que ver con la falta de aprovechamiento de los momentos favorables en el juego, para marcar diferencias en el arco contrario.

Ahora, a buscar una pronta recuperación, ante el público del Gallo, frente a Defensores de Belgrano, procurando minimizar errores propios y potenciar virtudes colectivas incipientes, a fin de "facturar" y sacar réditos de los buenos momentos circunstanciales, que se generen en partidos de trámites tan cerrados como ante Arsenal, y que suelen definirse por pequeños y ajustados detalles.



@elgallogustavo.