martes, 14 de abril de 2020

A 30 años de un "Sábado de Gloria"

Y el día tan ansiado llegó…, el 14 de abril de 1990, en el “Viejo” Francisco Urbano.

El estadio de Morón explotaba y al terminar el partido, el grito soñado desde hacía diez años, finalmente pudo llegar.

Es que, esa tarde del 14 de abril quedaría "grabada a fuego" en la historia grande del club, en un auténtico "Sábado de Gloria", no sólo por el triunfo y título, sino porque se registró el sábado de la Semana Santa de 1990.

Un equipo inolvidable, de una campaña excelente, en especial en la segunda rueda, con una personalidad que le permitiera imponerse en canchas y ante rivales clásicos, como Chacarita en San Martín (victoria 1 a 0, con golazo del "Negro" Ledesma) y Nueva Chicago en Mataderos (con “doblete” de Raúl Espíndola y Adrián Pasceri), un imborrable 3 a 2, ante el escolta, que empezaría a perfilar al futuro campeón, dentro y fuera de la cancha.

En la jornada histórica de la consagración, el Gallo recibiría a Defensores de Belgrano, en un Francisco Urbano colmado, superándolo por 2 a 0, con goles de Víctor Hugo Alarcón y Fabián Nardozza, uno en cada tiempo, para que el Oeste delirara al grito de “Dale Campeón” y de paso, condenara al descenso al “Dragón".

El certamen de la Primera “B”, '89/’90 finalizaría con un empate ante El Porvenir 2-2. Durante su brillante transcurso, el Deportivo Morón acumuló 44 puntos (16 triunfos, 12 empates y cuatro derrotas, con ,44 goles a favor y 27 en contra, sacándole cuatro unidades al segundo, Atlanta), ascendió a la “B” Nacional y tuvo la posibilidad de jugar el “Torneo Octogonal” para intentar llegar a la Primera División, siendo eliminado por Atlético de Rafaela, por ventaja deportiva, al igualar en puntos y goles con la “Crema”, tras la caída por la mínima en “casa” y la victoria 2 a 1 de visitante, con tantos de Compagnucci y el “Cabezon” Méndez.

Con un plantel de lujo, el Gallito llegaba al Nacional, categoría en la que permanecería por una década: Carlos Silva, Lucas Herrera, Sergio Lara, Eduardo Lagunas, Omar Cuenca Zaldívar, Carlos Campagnucci, Fabián Nardozza, Oscar Ledesma, Víctor Alarcón, Adrián Pasceri, Raúl Espindola, Alberto Pascutti, Alejandro Méndez, Sergio Micceli, Vicente Stagliano, Alejandro Marmo, Julio Vallejos, Carlos Alarcón, Ernesto Jaraslavsky, Carlos Ferreiro, Ariel Saracco, Guillermo Crudo, Angel Alonso. D.T. Norberto Salvador Daniele. AC: Raúl Pérez. PF: Jorge Costa. Raúl Marchetta (médico). Carlos Pagano (utilero).

Un auténtico“Sábado de Gloria”, 30 años después.



lunes, 16 de marzo de 2020

"De San Juan yo vengo... ¡Qué alegría tengo!"

En una de las actuaciones colectivas más sólidas del campeonato, sino la mejor en lo que va del actual Torneo de la Primera Nacional, el Deportivo Morón continuó de racha positiva y se trajo un triunfazo de tierras cuyanas, ante un San Martín de San Juan al que superó en todo momento, que jamás lo inquietó en su área y debió resolverlo mucho antes que a cinco minutos del cierre, puesto que la superioridad táctica y futbolística entre uno y otro equipo, superó largamente el 2 a 0 final a favor del Gallito, exiguo y amarrete en los números, para un Morón que pudo volverse a Buenos Aires con una ventaja aún más amplia.

En efecto, un Morón compacto y nuevamente con el conjunto, como figura excluyente en la victoria, más allá de muchos puntos altos en lo individual, supo controlar a su rival durante los '90, y sólo dejó algún espacio para la inquietud, por lo exiguo del resultado, hasta el minuto 40 del complemento, en que "liquidaría" el pleito, puesto que en el balance general, en ningún momento vio comprometido su merecido triunfo parcial, cerrando todos los caminos hacia el arco de Julio Salvá, que seguramente disfrutaría de una de las jornadas más tranquilas, en la presente temporada, frente a un San Martín de San Juan carente de ideas, pero también obligado a repetirse en centros frontales o a apelar a alguna "pelota parada", ante el "cerco" táctico que un Gallo inteligente, práctico y contundente, le opondría en la soleada tarde de domingo cuyana.

Con el cambio previsible de Nicolás Martínez, tras cumplir la sanción por cinco amarillas, en lugar de Francisco Oliver, y el imponderable de la baja a último momento de Damián Akerman, quien ni siquiera podría viajar a Mendoza, escala previa para la "excursión" sanjuanina, por razones de índole particulares e impostergables, Guillermo Villalba aparecería por primera vez desde el inicio, acompañando a Kevin Gissi en ofensiva, otra vez uno de los destacados del partido, por el sacrificio de siempre, la claridad para "pivotear" y encabezar las "contras", más alguna chance clara para anotar, que Luis Ardente habría de negarle, en especial, en los minutos posteriores a la apertura del marcador.

De entrada nomás, quedarían muy claros los argumentos futbolísticos de uno y otro, dentro del campo de juego, con un Morón que esperaría tranquilo, cerrándose en defensa con acierto, aunque no tan cerca de su arco, como para permitirle explotar el contraataque rápido, ante el recupero del balón de su defensa y sus medios, con otra sólida actuación de toda la última línea, pero en particular de su "pareja" central, Matías Cortave y Emiliano Mayola, nuevamente en gran nivel y perfecta sincronía, y unos metros más adelante, la "rueda de auxilio" permanente de Cristian Lillo, la saludable actualidad de un Dylan Glaby cada vez más asentado en su puesto, sumados a la explosión de Fabricio Alvarenga por la banda y el toque de "sutileza" de Ezequiel D'Angelo, en ambos casos no exentos del sacrificio necesario a la hora de correr, meter y marcar.

Ante un local que se repetía y exhibía una evidente carencia de ideas, un Gallo cada vez más cómodo daba la sensación que, en cualquier réplica bien hilvana, podía lastimar a la defensa sanjuanina, algo que ocurriría a los '20 de aquella primera etapa, cuando una contra letal, derivaría en Kevin Gissi, quien con la generosidad de siempre, habilitaría de frente al arco a Fabricio Alvarenga, quien ensayaría un derechazo seco y potente, contra el "caño" derecho de Luis Ardente, para "clavar" un auténtico golazo y establecer una ventaja merecida, para una visita que era ya mucho más que su rival.

En los minutos posteriores a la apertura del marcador, el Gallo bien pudo definir prontamente el partido, con una remate de Kevin Gissi, que Ardente controlaría no sin esfuerzo y apenas segundos más tarde, una entrada de Dylan Glaby, que por muy poco no se convertiría en el segundo de un Morón, "amo y señor" futbolístico, táctico y anímico del encuentro.

Ya en el complemento, San Martín intentó pararse más adelante, utilizando los laterales como alternativa de desequilibrio, pero el Deportivo Morón no se apartaría de su "libreto", sólido en el fondo y con salida rápida también con sus volantes externos, dando la sensación de poder "liquidarlo" cuando acertara en la "puntada" final en el arco contrario.

Salvo un remate desde afuera, promediando la segunda etapa, San Martín jamás lograría comprometer a Julio Salvá, mientras que en el área de enfrente, Luis Ardente debió exigirse más de una vez, para mantener al local en partido, por lo menos desde el resultado, sin mencionar el gol increíble que habría de "comerse" Guillermo Villalba, solo con el arco a su disposición, un Villalba de movimientos interesantes, pero aún en deuda con el gol.

Cuando corría el minuto 40 del complemento, de un córner desde la derecha del ataque de Morón,  Mauricio Alonso, de regreso al equipo, luego de prolongada ausencia por lesión, capturaría el rebote en la medialuna del área local, para empalmar una gran volea de diestro, sin dejar que la pelota tocase el césped, e impulsarla junto al poste zurdo del arquero, que inmóvil por la potencia y justeza del remate del uruguayo, sólo atinaría a mirar la trayectoria goleadora de la pelota.

El pitazo de Yamil Possi, de buen arbitraje, confirmaría una gran victoria del Gallo, que con 32 unidades, lo ubica en la misma línea de Temperley, hoy en la cuarta ubicación y clasificando al Reducido, sólo por la diferencia de dos goles a favor, respecto del equipo de Sebastián Sibelli y Sergio "Chino" Lara.

Paciente, inteligente, sólido, compacto y generoso, este Morón es pura ilusión y tiene con qué justificarla dentro de la cancha.

Que se venga Agropecuario, si es que el fútbol no se detiene por el Coronavirus.



@elgallogustavo.




domingo, 8 de marzo de 2020

Razones para ilusionarse

Y este Morón modesto, al que no le sobra nada, pero conocedor de sus limitaciones, antes que de sus virtudes individuales y colectivas, volvió el triunfo en el Oeste, luego del traspié en Córdoba, para demostrar que un "tropezón no es caída" y que este plantel humilde y generoso, al igual que su cuerpo técnico, son capaces de recuperarse rápidamente, e ilusionarnos con algo más que salvarnos del descenso, algo que parecía el objetivo primero y único, durante el primer semestre.

En efecto, el Gallo debía recuperar la "vertical", tras su derrota con sensaciones positivas ante Belgrano, en Barrio Alberdi, nada menos que frente a Estudiantes de Buenos Aires, uno de las "animadores" durante la primera rueda, que pudo traspasar esa barrera inicial de "sorpresa", para convertirse en una "realidad" permanente y un rival de cuidado para cualquiera que lo enfrente.

Con las ausencias obligadas de Nicolás Martínez en defensa y Matías Nizzo en el medio, ambos por cinco amarillas, Francisco Oliver incursionaría como lateral zurdo y volvería Damián Akerman al once titular, con el esquema habitual de 4-3-1-2, luego de la variante de 4-1-4-1, ensayada por Sebastián Sibelli y Sergio "Chino" Lara, en ocasión de la derrota por la mínima ante el "Pirata" cordobés.

Tras un inicio de juego, donde la visita procuraría imponer su mejor manejo del balón, aunque sin la profundidad del cotejo de la primera rueda, en Caseros, el Gallo habría de ir ajustando la marcas progresivamente, para cortar los "circuitos" futbolísticos habituales del "Pincha", en especial, de su mejor jugador, Francisco González Metilli, autor del gol de la victoria de Estudiantes, en aquél partido del semestre inicial.

En una primera etapa de gran paridad y pocas llegadas a los arcos, Morón contaría con dos aproximaciones claras, una en los pies de Cristian Broggi y otra en la cabeza de Emiliano Mayola, mientras que el visitante sólo inquietaría a un tranquilo Julio Salvá, con un remate desde el borde del área grande, a cargo de Juan Ruiz Gómez.

De menor a mayor, Morón lograría "maniatar" a su rival, obligándolo a jugar incómodo, mientras el mediocampo local comenzaría a imponer sus condiciones, con un muy buen partido de Cristian Lillo y Ezequiel  D'Angelo, cada uno en lo "suyo", y una muy buena presentación de Dylan Glaby, que empieza a ganarse la titularidad, a base de sacrificio, prodigalidad, marca y criterio con la pelota, para asociarse con Broggi, por la banda derecha.

Precisamente por ese lado, vendría la muy buena acción previa de Cristian Broggi, "borrado" en la "era Sialle" y hoy la figura de la cancha, firme en la marca y "picante" en la faz ofensiva, que con pierna zurda enviaría un centro al segundo palo, que Kevin Gissi, el segundo "peldaño" en el  "podio" de los más destacados, le cambiaría de cabeza, el palo al arquero visitante, para poner una ventaja justificada por lo demostrado en el trámite, a los '42 de la primera parte.

Ya en el complemento, la tónica general del trámite no se modificaría demasiado, a pesar de las necesidades de Estudiantes de hallar el empate, puesto que Morón volvería a cortar todos los "circuitos" futbolísticos del "Matador", que casi no provocaría "sofocones" en el área de Morón, a no ser por un remate en el área, en la única distracción defensiva de todo el partido, que una gran reacción de Salvá rechazaría hacia el costado, y más tarde, un remate desde afuera, apenas ancho sobre el palo izquierdo del arquero del Gallo.

Como contrapartida, Morón tendría un remate "bombeado" de Kevin Gissi, que Rodrigo Saracho despejaría con esfuerzo sobre el travesaño y un cabezazo con destino de red, de Cristian Lillo, tras el tiro de esquina de D'Angelo, que increíblemente habría de rozar el "larguero" y perderse apenas alto.

Sin muchas más acciones para destacar, con un Morón que controlaría a su rival en los ´90, en tiempo de descuento, Lillo habilitaría en profundidad a Guillermo Villalba, que tras eludir al arquero visitante, y cuando se encaminaba al segundo "grito" de la tarde, Rodrigo Saracho lo tocaría en su pie de apoyo, fuera del área, de tal forma de evitar que el ex Sportivo Las Parejas pudiera mantener la vertical y convertir el 2 a 0. Expulsión para el arquero de Estudiantes y tiro libre al borde del área para el Gallo, que un inexpresivo Nicolás Ramírez facilitara el esfuerzo del golero improvisado para sacarla al córner.

Con el pitazo final de Fabricio Llobet, de flojo arbitraje, con el error garrafal de haber pasado por alto un claro penal en perjuicio de Akerman, en el primer tiempo y con el  marcador en cero, por un grosero y evidente desplazamiento ilegítimo de Gonzalo Goñi, en el área grande, el Deportivo Moróm sumaría un triunfo fundamental, para olvidar rápidamente el traspié en Córdoba y apuntar  con ingresar a un "Reducido", al alcance de la mano.

Ahora, a pensar en San Juan, el próximo domingo desde las 19.

Razones para soñar, existen y se potencian semana a semana.



@elgallogustavo.



domingo, 1 de marzo de 2020

Del "Pirata", por Vegetti

En la tarde de sábado de Barrio Alberdi, en la provincia de Córdoba, el Deportivo Morón que venía en racha positiva, con siete puntos conseguidos sobre nueve posibles, perdió por primera vez en el año y bajo la dirección técnica de la "dupla", Sebastián Sibelli y el "Chino" Sergio Lara, al caer por 1 a 0 frente a Belgrano, merced al cabezazo goleador de Pablo Vegetti, a los '10 de la primera etapa, luego de una jugada preparada, del "laboratorio" de Ricardo Caruso Lombardi, tras un córner desde la derecha del ataque local.
En una esquema que iniciara con un 4-1-4-1, con Salvá en el arco, Broggi, Cortave, Mayola y "Nico" Martinez en el fondo, Lillo un poco más cerca de los defensores, Alvarenga, Glaby, Nizzo y D'Angelo en el medio, más Kevin Gissi solo adelante, el tanto "tempranero" del "Pirata" cordobés obligó a cambiar el "dibujo" táctico ensayado en la semana, a partir de los ingresos en el complemento de Akerman, Ramírez y Villalba por Nizzo, Alvarenga y Martínez, respectivamente.
En el Gallo, fueron amonestados, Matías Nizzo y Nicolás Martínez, quienes en ambos casos llegaron a la quinta amarilla y se perderán el próximo compromiso, así como Ezequiel D'Angelo y Kevin Gissi, que alcanzaron la tercera y cuarta amonestación acumulada.
En la próxima jornada, la vigésima del Torneo de Primera Nacional, el Deportivo Morón buscará la recuperación, cuando reciba en el Nuevo Francisco Urbano la visita de Estudiantes de Buenos Aires, el venidero sábado 7 de marzo, a partir de las 17 hs.

@elgallogustavo.



domingo, 23 de febrero de 2020

Suma y sigue

Y Morón suma y sigue.

Sostenido en sus argumentos de la solidaridad, la prodigalidad, el sacrificio y ahora también, el protagonismo y la contundencia, el equipo de la "dupla", Sebastián Sibelli y Sergio "Chino" Lara, cosechó su segundo triunfo consecutivo, luego de largo tiempo, para sumar siete puntos de nueve posibles en este 2020, despegándose cada vez más de la "tabla del fondo", para empezar a mirar con renovada ilusión la zona del "Reducido" por el segundo ascenso a la Superliga.

En efecto, reafirmando las virtudes evidenciadas en las primeras dos fechas del año, frente a Nueva Chicago y Brown de Puerto Madryn, y minimizando semana tras semana el margen de error, en todas sus líneas, pero especialmente en el fondo, el Gallo consolidó un nuevo triunfo trabajado con la dedicación de un "orfebre", para vencer a Alvarado de Mar del Plata, en el Nuevo Francisco Urbano, en un partido parejo y "luchado", donde los pequeños "detalles" marcarían la diferencia, "detalles" subrayables en la eficacia en los últimos metros y la solidez recuperada en la línea defensiva.

Con la presentación "en sociedad", como titular, de Dylan Glaby en el sector derecho del mediocampo, en reemplazo de Matías Nizzo, sustituto, a sus vez, de Lucas Pérez Godoy en Puerto Madryn, hace una semana, ausente por acumulación de tarjetas amarillas y en la noche del sábado, por un desgarro grado uno en su isquiotibial derecho, más el regreso al "once" de inicio de Nicolás Ramírez, por un Damián Akerman que hasta el viernes iba a ser de la partida, pese a su molesta tendinitis en la rodilla izquierda, pero un cuadro febril lo marginara a último momento de los "18", el Gallo salió ante su gente, con la intención de asumir el protagonismo ante el "Toro" marplatense, dirigido por Juan Pablo Pumpido, el mismo que estaba destinado a ser el entrenador del Gallito, a fines del certamen pasado, y que la "bravuconada" presidencial, del entonces mandamás, Alberto Meyer, lo hiciera salir "espantado" del club, en uno de los mayores papelones sin precedentes en la historia del Deportivo Morón, que ha tenido de todo, de lo bueno, de la malo, de lo feo y hasta lo "bizarro", con los mismos "mariscales" del fracaso, repetidos hasta el hartazgo en los últimos treinta años, pese al "reciclado" interminable de "rostros" y "amontonamientos" sin rumbo ni convicciones, siempre con fines puramente electorales.

Desde el inicio, Morón pretendió imponer condiciones en terreno rival, sin descuidar a los "peligrosos" del "Alva", tal el caso de su goleador, Germán Rivero, y su compañero de ataque, Santiago Giordana, ambos bien controlados durante toda la noche, por Matías Cortave y Emiliano Mayola, el primero, la figura indiscutida del partido, y el segundo en el podio de los mejores, como su escolta.

Ya a los '3 de juego, del "laboratorio" de la "dupla", en la semana, Matías Cortave quedaría "cara a cara" con Emanuel Bilbao, arquero visitante, pero su remate de zurda, siendo diestro, se iría apenas alto, luego de un gran centro impulsado por Fabricio Alvarenga, otro de buen rendimiento, que minutos más tarde habría de "coronar, con su segundo gol en la temporada (el anterior, precisamente ante Alvarado, en el 4 a 2, en el "José María Minella" de Mar del Plata).

Tras esa primera aproximación de peligro del Gallo, la visita contaría con un remate desde afuera, del "inoxidable" Pablo Ledesma y Morón con un centro de Kevin Gissi, otra vez de buen partido y "generoso" despliegue, hasta que un enguince de tobillo lo sacara del juego, en el complemento, mal conectado por un impreciso Nicolás Ramírez, el encuentro se tornaría "chato" y con más "lucha" que juego, prestándose la pelota en el medio y sin opciones claras frente a los arcos.

Hasta que a los '35 del primer tiempo, apareciendo de derecha hacia el centro, como en el cuarto gol frente al propio Alvarado, en la tercera jornada, en Mar del Plata, Ezequiel D' Angelo "frotaría" la "lámpara" y generaría una gran "triangulación" ofensiva, bien prologada en Cristian Broggi, otro de buen rendimiento, que llegando hasta el fondo y con "cabeza levantada", habilitara por el medio del área a Fabricio Alvarenga, quien abriendo el empeine de su botín zurdo, la colocara de primera, bien lejos del alcance del arquero, sobre el poste derecho del arco visitante.

Hasta el cierre de la primera mitad, Alvarado no podría recuperar la "vertical" ante la ventaja parcial local, y el Gallo no lograría hilvanar alguna contra que le diera tranquilidad, y comenzara a "liquidar" el pleito, como ocurriera hace una semana atrás en Puerto Madryn.

En el complemento, la visita, por imperio de la necesidad, adelantaría sus líneas y se dispondría a jugar en terreno contrario, ante un Morón que se replegaría, pero no tanto como para jugar cerca del arco de Julio Salvá, del mismo modo que lo hiciera en el segundo tiempo del triunfo ante Guillermo Brown.

Más allá de un par de minutos, en que Alvarado, de tanto ir, aún sin ideas, le generaría alguna zozobra a la última línea del Gallo, bien resuelta por Salvá, Cortave, Mayola o Nicolás Martínez, o en otras, mal definidos por los extremos visitantes, el equipo de la "dupla" lograría controlar el trámite del cotejo casi sin sobresaltos, pese a la inquietud que generara, dentro y fuera de la cancha, la "escasez" del resultado.

En la jugada en que habría de lesionarse, Kevin Gissi tendría de cabeza el segundo del Gallito, pero una gran tajada de Bilbao mantendría a la visita en partido, y en la caída, el tobillo izquierdo del suizo-argentino le diría "basta" al punta de Morón, de inmejorable 2020.

De allí hasta el final del partido, con Agustín Lavezzi por Gissi, Matías Nizzo en lugar de D'Angelo y Agustín Mansilla en sustitución de Nicolás Ramírez, Alvarado no podría "lidiar" con su ausencia de ideas y Morón con su escasa profundidad, por lo cual el partido se volvería previsible, de no mediar la mínima diferencia hasta el pitazo de Mariano Negrete, de correcto arbitraje.

Ganó Morón, por primera vez de local, en 2020, y comienza a dejar de mirar la "tabla de abajo", para empezar a observar con renovada ilusión, los cuatro puestos de Reducido, con "boleto" a la Superliga.

Suma y sigue.

Ahora que se venga Belgrano, en Córdoba, con Caruso, Vegetti y cía.

¡Hay equipo!.



@elgallogustavo.



domingo, 16 de febrero de 2020

El Oeste se "mudó" al Sur y el Gallo festejó con su gente

Y en la primera "excursión" al interior, bajo la conducción técnica de la "dupla", Sebastián Sibelli y Sergio "Chino" Lara, el Deportivo Morón se trajo un "triunfazo" de Chubut, más precisamente del siempre difícil reducto del "Raúl Conti", la "casa" de Guillermo Brown de Puerto Madryn, en la vuelta del público del Gallo como visitante, desde su último viaje por el Torneo de la Primera Nacional, a Mar del Plata, también con victoria, precisamente hace una rueda atrás, ante un Alvarado que el venidero sábado 22 del corriente, desde las 21, estará visitando el Nuevo Francisco Urbano.

En efecto, ratificando las buenas sensaciones que dejara el empate con sabor a poco, del clásico ante Nueva Chicago, aún con un hombre de menos durante '65, de la jornada pasada, este Morón laborioso y solidario, donde todos corren y todos "meten", se regaló y le obsequió a su gente tres puntos de "oro", en la Patagonia Argentina, para comenzar a escapar de la zona de "abajo" y soñar con términos de "Reducido", bajo las premisas innegociables de la actitud, el sacrifico y la generosidad física durante los '95 de juego efectivo.

Al mismo tiempo, este Morón compacto y conocedor de sus limitaciones, como punto de partida para lograr potenciar sus virtudes individuales y colectivas, recuperó la ambición perdida en la "era Sialle", algo que ya quedara en evidencia en el debut de la "dupla", en el clásico, asumiendo un protagonismo que tiene más que ver con imponer sus condiciones al rival de turno, a partir de la inteligencia para manejar los tiempos y los estados anímicos del partido, y esperar cuando resulta necesario o acelerar cuando la dinámica del juego lo permite.

Con Matías Cortave en lugar del suspendido, Facundo Gómez, y el regreso de Matías Nizzo, ante la suspensión por cinco amarillas de Lucas Pérez Godoy, Morón recuperaría la contundencia y eficacia que hace demasiado tiempo no exhibía, con la figura del equipo en su conjunto, pero el destaque de Kevin Gissi, otra vez el mejor en el desagregado personal, sumándole a su sacrificio de siempre y la generosidad de cubrir todos los "huecos" de la cancha, la efectividad para abrir el camino del triunfo a los '20 de iniciado el partido, con una gran corrida casi desde su campo, para superar en velocidad a su marcador y ante la salida del arquero, impulsarla con "tres dedos" y categoría junto al poste derecho del arco local.  Eso sí, para subrayar también, la recuperación cerca de su área y el posterior pase en cortada, para dejarlo de cara a la corrida goleadora, con ventaja de espacio respecto de su marcador, de un inesperado asistidor como Matías Nizzo.

Con Brown de Madryn "golpeado" por la apertura del marcador, antes y después de la gran definición de Kevin Gissi, el local sólo acercaría algo de peligro al arco de Julio Salvá, por la vía del remate de media distancia, puesto que con la ventaja a su favor, el Gallo habría de cerrarse con acierto, en campo propio, pero no lo suficiente de su arco, como para esperar paciente y "agazapado" una nueva "estocada" en el área de enfrente.

Y así sucedería a falta de cinco minutos para el cierre de la primera etapa, cuando Cristian Lillo, nuevamente con confianza para manejar los tiempos del equipo, en el círculo central, animándose en ofensiva, sacara una volea de zurda "venenosa", que previo pique antes de llegar al cuerpo de César Taborda, se "incrustara" en el mismo palo derecho del "festejo" de Gissi, para que el Gallo y su gente, de cara a la cabecera visitante, festejaran el segundo en la tarde de Madryn, en un partido "chivo" sin demasiadas diferencias en el juego.

Ya con Guillermo Villalba en cancha, desde los '38 del primer tiempo, por un Damián Akerman que llegaba "entre algodones", por una tendinitis en la rodilla izquierda, el segundo tiempo comenzaría con la misma tónica del primero, con un local necesitado y un Morón esperándolo tranquilo en su campo, para salir rápido de contra, hasta que Gonzalo Urquijo, con apenas unos segundos en cancha, en su debut con la camiseta de Guillermo Brown, conectara de cabeza al gol, un centro desde la derecha, a los '6 de la segunda mitad, en un descuento que sorprendiera tanto a los locales, como a la última línea visitante.

En los minutos siguientes, Brown de Madryn se adelantaría casi por inercia, sumándole a los remates desde afuera, del primer tiempo, el nuevo recurso de los centros cruzados, vista la floja reacción colectiva del Gallito en el descuento local. Sin embargo, más allá de alguna pelota con peligro, por imperio de la insistencia, más que de las ideas en el equipo de Marcelo Broggi, Morón comenzaría lentamente a organizarse en sus líneas y a plantear el partido en el medio, lejos de su arco, y cuando debió meterse en su área, Julio Salvá volvería a responder con acierto, para subirse una vez más al podio de los destacados, por debajo de Kevin Gissi, a la inversa de lo que sucediera con Nueva Chicago.

Con el ingreso de Nicolás Ramírez, en reemplazo de Fabricio Alvarenga, de correcto partido, aunque no tan determinante como hace una semana, la "dupla" intentó manejar el trámite a partir de la tenencia del balón, con "Nico" Ramirez y Ezequiel D'Angelo juntos en cancha, algo que conseguiría, más en la contención que en el desequilibrio ofensivo, merced al buen partido del "doble cinco" de reconocida eficacia, pero ausente en la "era Sialle", de Lillo y Nizzo, a quienes permanentemente se les sumaba Gissi, para recuperar y encarar la contra, con las buenas características otra vez evidenciadas por Villalba.

Si hasta contaría con algunas chances para liquidar el "pleito", en los pies del propio Gissi, en otra "guapeada", en este caso por izquierda, o de Dylan Glaby, que ingresara por D'Angelo, o de Guillermo Villalba, que permitiera el lucimiento de Taborda, pero fundamentalmente, para jugar el partido con inteligencia, bien lejos del arco de Salvá, que hasta el final del encuentro, sólo sufriría en alguna otra "pelota parada" o centro cruzado, seguramente el punto vulnerable a atender por los técnicos en la semana.

Con el pitazo de Ramiro López, para sorpresa de muchos, de correcto arbitraje, la "postal" final ofrecería el festejo del equipo, ante su público, a más de mil kilómetros de "casa", porque en la tarde del domingo, dentro y fuera de la cancha... el Oeste se "mudaría" al Sur de la República.



@elgallogustavo.



lunes, 10 de febrero de 2020

Buen "punto" de partida y prueba de carácter

Después de dos meses y ocho días sin fútbol, el Deportivo Morón retomaba la actividad oficial recibiendo nada menos que a su clásico rival, Nueva Chicago, en el Nuevo Francisco Urbano, en la continuidad del Torneo de Primera Nacional, luego del receso de verano.

Ante un marco de público imponente, con "fiesta" en las tres cabeceras locales, era tiempo también del debut de la nueva dupla técnica del Gallo, conformada por Sebastián Sibelli y Sergio Ricardo "Chino" Lara, tras el alejamiento de Arnaldo "Cacho" Sialle, días más tarde del 1-3 frente a Estudiantes de Río Cuarto, en el mismo escenario, el 1° de diciembre de 2019, que privara al Deportivo Morón de participar en la actual edición de la "Copa Argentina", ausencia repetida por segundo año consecutivo.

Mientras muchos aún se estaban acomodando y el partido no había "arrancado", a los '3 de juego, una acción tan temeraria como insólita terminaría por alterar, casi desde vestuarios, el desarrollo posterior del encuentro: luego de la primera aproximación visitante, y cuando la pelota ya había sido impulsada hacia mitad de cancha, en el área chica del Gallo, Valentín Viola, primero en el piso, habría de pararse y en apariencia, de decirle algo a Facundo Gómez, uno de los dos refuerzos de Morón para este semestre, quien quedaría cara a cara con el "9" de la visita, aplicándole un cabezazo infantil e irresponsable, en línea recta al árbitro asistente.

Pablo Dóvalo, de pésimo arbitraje, tal cual nos tiene acostumbrados, consultaría con el línea y expulsaría con razón a quien estaba haciendo su presentación con la camiseta de Morón, al mismo tiempo de sancionar el penal correspondiente para Nueva Chicago, por la infracción inadmisible de Gómez. Un par de minutos más tarde, Julio Salvá revalidaría aquellos inolvidables momentos de "Copa Argentina 2017", donde por ejemplo, el Gallo eliminara en los penales a Unión de Santa Fe, arrojándose sobre su poste izquierdo, para contener el remate débil y centralizado de Valentín Viola.

Festejado como un gol a favor, al equipo de Sibelli y Lara le costaría recuperarse del cimbronazo de la expulsión temprana, cediéndole a la visita la posesión del balón, esperándolo casi en terreno propio, procurando reorganizarse en la última línea, con el ingreso de Matías Cortave por Ezequiel D'Angelo, resignando de este modo tenencia y generación de fútbol, en beneficio de un poco más de orden defensivo.

Sin embargo, en esos minutos posteriores el Gallo la pasaría mal, ante un Chicago demasiado cómodo con el balón e instalado en terreno local, erigiendo nuevamente en figura a Julio Salvá, que primero sacaría por arriba del travesaño, un remate de Arnaldo González que tenía destino de red y más tarde, otro envío de media distancia, en este caso de Favio Brizuela, que tras impactar en el travesaño, Salvá "manotearía" el rebote, para evitar que Valentín Viola, de arremetida, se rehabilite del penal malogrado.

Con el correr de los minutos, el Morón "partido" entre líneas, con Damián Akerman y Kevin Gissi solos arriba, pero sin abastecimiento en el medio, con la línea de volantes intentando colaborar con la defensa, de a poco comenzaría a calmarse y a "hacer pie" en el Oeste, por primera vez en la tarde, desnudando las falencias defensivas de Chicago, primero con una buena acción individual de Fabricio Alvarenga (en el podio de los mejores del Gallito, detrás de Salvá y apenas por encima de Gissi y su sacrificio) que terminaría casi de casualidad en las manos de Alan Minaglia, el "1" del "Torito", más tarde en una trepada por derecha de Cristian Broggi, con un potente remate desviado, y finalmente con un cabezazo de Lucas Pérez Godoy, apenas "ancho" sobre el poste más lejano de un Minaglia, que sólo podía atinar a mirar la trayectoria del balón.

Al cabo de un primer tiempo con incidentes entre los jugadores, en un partido que habría de "picarse" por la impericia de Dóvalo, el Gallo se iría a los vestuarios con una mejor imagen, habiendo superado la expulsión tempranera de Gómez, para apostar a la contra y generar buenas opciones en el arco de enfrente.

En el complemento, el equipo de Rodolfo De Paoli volvería a instalarse en terreno local, con pelota dominada, y el Gallo apostando a una contra letal, que tomara por sorpresa a una visita demasiado cómoda en la tenencia del balón, y ya con Nicolás Ramírez en reemplazo de Damián Akerman, de esa monotonía en el manejo de la pelota, derivarían algunos excesos de confianza, que permitirían que Morón terminase con mejores chances de gol que Nueva Chicago, pese a manejar muchísimo menos la pelota.

Como en aquella recuperación en mitad del campo, entre Broggi, Lillo y Gissi (de encomiable labor, retrocediendo para colaborar con sus medios y luego salir "disparado" para juntarse con Pérez Godoy y Alvarenga en ofensiva), que derivaría en una gran corrida por izquierda de Lucas Pérez Godoy, quien al pisar el área buscara por el medio a Kevin Gissi, que arrojándose hacia adelante, a poco estuviese de "puntear" la pelota al gol.

En un partido que lo tuvo casi todo, salvo el gol,  a los '20 de la segunda parte, Valentín Viola habría de procurar bajar el balón en el área chica de Morón, en una acción temeraria que terminaría "chocando" con Julio Salvá, dejando el botín a la altura de la pierna izquierda del "1" del Gallo, determinando su justificada expulsión, en una tarde "negra" del punta visitante: marró el penal que él mismo generó y vio la roja.

Tras '65 minutos de juego, con un hombre de menos, el equipo de Sibelli y Lara quedaba diez contra diez, con '25 por delante, razón por la cual decidirían ingreso del Guillermo Villalba, el otro debutante, delantero proveniente de Sportivo Las Parejas, de interesante presentación, en especial en una acción, en la que luego de superar a su marcador, aguantara con calidad un tiempo más, la pelota en el área, en espera de la llegada de sus compañeros, que terminaría con un remate de Pérez Godoy apenas desviado.

Como contrapartida, entre Alejandro Melo y Facundo Castillón, se molestarían para "comerse" el gol debajo del arco, y en respuesta, Kevin Gissi exhausto, remataría fuerte pero del lado de afuera de la red, luego de otra recuperación en mitad de cancha, descarga y corrida hasta el área contraria.

Ya en el final del partido, se repartirían las últimas ocasiones, por la vía del tiro libre, primero a través del "Pitu" González, apenas desviado sobre el palo izquierdo de Salvá y en tiempo de descuento, la oportunidad en los pies de Nicolás Ramírez, alta sobre el parante derecho visitante, infracción previa a un incansable Kevin Gissi.

El pitazo final de un paupérrimo Pablo Dóvalo, que sólo acertaría en las expulsiones y el penal, pero en este último caso, por mérito de su juez asistente, daría fin a un clásico "caliente", no bien jugado pero vibrante, con varias ocasiones de gol por ambos lados, y la promisoria impresión inicial de un Morón, "versión" Sibelli-Lara, que sabría reponerse de quedarse con un hombre de menos, durante 65 minutos, en una auténtica muestra de carácter, máxime en un debut ante su rival de siempre.

Ahora, a profundizar lo bueno frente a Guillermo Brown, el próximo domingo 16 del corriente, a las 17, en el "Raúl Conti" de Puerto Madryn.

Buen "punto" de partida.



@elgallogustavo.



                                  Foto: gentileza, Alejandra Busto para "El Orgullo Mayor".