miércoles, 13 de mayo de 2020

De empleados, empatía y despidos... En pandemia.

La "empatía", vocablo en boga, especialmente en tiempos de aislamiento social y distanciamiento afectivo, como sucede en la actualidad, no es otra cosa que la capacidad del ser humano, de inferir, percibir o COMPARTIR los sentimientos, pensamientos y emociones ajenas, basada en la facultad de RECONOCER al otro como un PAR.

Es precisamente por ello, por la capacidad tan humana y a la vez, tan poco usual de "reconocer" al otro como un "similar", como un "semejante", que la empatía resulta imposible de "comprar" o adquirir de manera espontánea, si no se trae de "fábrica", junto al bagaje personal de sensibilidades y valores "fatto in casa".

En el marco del actual estado de emergencia sanitaria internacional, consecuencia del brote de Covid-19, la pandemia que estamos atravesando como sociedad mundial, pone de manifiesto como nunca antes, las "miserias" personales en su máxima y penosa expresión, o sencillamente, como buen "catalizador" del alma humana, nos deja en evidencia tal y cual somos.

Es así que, en pleno estado de incertidumbre general, sobre la salud, la vida y el bienestar de nuestros seres más queridos y de nosotros mismos, agravado el cuadro sanitario por el impacto económico actual y futuro que genera la "cuarentena", el Deportivo Morón que reabriera parcialmente sus puertas, hace sólo algunos días y únicamente para facilitar el pago de la cuota social, demostraría desde su dirigencia, que la tan en boga "empatía" es un bien escaso en todas las latitudes.

Y es que, en las últimas horas, en el contexto de la "cuarentena" que en nuestro país, ya lleva 55 días ininterrumpidos, la "gestión" de Roque Labbozzetta decidió despedir a dos empleados, luego de poner en práctica distintos mecanismos para exigir que los mismos volviesen a trabajar, pese a no constituir "personal esencial" y por lo tanto alcanzados por los decretos presidenciales que regulan las diferentes actividades en la pandemia, con clubes cerrados y sin "vida" social o deportiva alguna.

Entre los nuevos despedidos, la ausencia de "empatía" se refleja como nunca, en el caso de "Ramona", en la institución desde los tiempos del "viejo" Urbano, y que con enorme sencillez, humildad y laboriosidad, comenzara con tareas de maestranza, para desempeñarse luego en roles administrativos, de manera autodidacta, sencillamente por las ganas de trabajar y mejorar su situación laboral y personal.

Sostén económico de familia, dada la penosa enfermedad cognitiva que afronta puertas adentro de su hogar, nada menos que con su marido, Ramona saldría de vacaciones casi sobre el cierre de las mismas, en marzo último, para viajar a Paraguay, a visitar a su afectos, donde días más tarde la sorprendería como a todos, la propagación del Covid-19, y con él, el cierre de las fronteras en territorio vecino, como complemento de las rápidas medidas sanitarias que adoptara el Estado paraguayo, que al igual que en la Argentina, incluyen el actual status de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (en nuestro país, Decreto de Necesidad y Urgencia -D.N.U.- N°260/2020 de "Emergencia Pública en materia de Sanidad"; D.N.U. 297/2020 de "Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio" desde el 20 y hasta el 31 de mayo, plazo que fuera prorrogado, en primer término, por D.N.U. 325/2020 y luego por D.N.U 335/2020 y más recientemente, mediante D.N.U. 408/2020 hasta el venidero 10 del corriente).

Sin poder regresar, por razones de fuerza mayor y ajenas a su voluntad o previsión, en el lapso que mediara desde la "cuarentena" de marzo, en ambos países, el club la intimaría en su domicilio,vía carta documento (de fecha 24 de abril), a sabiendas de su ausencia, a fin que retornase a su labores habituales, pese a no constituir "personal esencial" y en una institución con sus puertas herméticamente cerradas, por lógicas motivaciones sanitarias.

En los últimos días, mediante un permiso especial del municipio, finalmente el Deportivo Morón lograría reabrir la secretaría, para facilitar el cobro de la cuota social, con la asistencia de buena parte de sus empleados, obligados directa o indirectamente a retomar tareas (salvo los de mayor "riesgo", por razones físicas, más que de edad), aún no tratándose de "esenciales", puesto que de lo contrario, a la hora del cobro de sus salarios en cuotas (desde hace ya bastante tiempo, a los mismos se les deposita cada viernes, con cifras que varían entre los $ 5 mil y $ 10 mil), los que en principio no habían aceptado voluntariamente el regreso a la actividad, percibían la mitad de aquellos otros que sí lo habían hecho y se hallaban en funciones.

Con dos meses de atraso en promedio (pese a los discursos oficiales e impostados, la verdad se halla siempre en los "bolsillos" de los empleados), puesto que entre los sueldos más bajos, aún no completaron marzo y entre los más "altos" (por imperio sólo de la antigüedad, claro está) recién cancelaron febrero, en el caso particular de Ramona, al igual que con "Rubén", se decidiría despedirlos en plena pandemia, cesantías que se suman a otras registradas en los últimos tiempos, como lo fueron en el pasado reciente, "Gisella" y "José".

Así las cosas, este martes y ante la previsible falta de respuesta a la carta documento "de apercibimiento", remitida con anterioridad, a Ramona se le enviaría directamente el telegrama de despido, con fecha 7 de mayo (bajo la argucia legal de "abandono de trabajo"), siempre a sabiendas que no se halla en el país, no por decisión o voluntad propia, sino por la "cuarentena" que rige de manera obligatoria y el cierre de fronteras entre naciones vecinas.

Lo que nadie o muy pocos saben, es que en los últimos tiempos, Ramona ha tenido que vender parte de su propia ropa, que llevara consigo en su viaje, en vacaciones de marzo último, para visitar a sus familiares en Paraguay, y de este modo poder remitirle algo de dinero a sus hijos en Argentina.

Y es que de eso se trata la "empatía", de "ponerse en el lugar del otro" y así compartir las emociones, los sentimientos y los pensamientos ajenos.

Claro que para eso, previamente, es necesario RECONOCER a ese otro, como un PAR.

Entre el silencio "cómodo" de algunos y el "callar" interesado de otros, que seguramente en distintas circunstancias hubieran "puesto el grito en el cielo", pero hoy resultan "parte" de un "todo" que entristece y rebela, los empleados, esos silentes "pares" que muchas veces parece que fueran "invisibles", resultan la única "variable de ajuste" repetida en el tiempo, de un club en que la "empatía" asoma también como un bien escaso.

Los empleados, como Ramona, único sostén económico de su familia, con su dolencia de hipertensión arterial y la angustia inmensa de su marido con Alzheimer.

Los empleados, y esa realidad que tanto molesta que se sepa, como para intentar "disciplinar" torpemente a quien la menciona, por labor periodística, por empatía o por vergüenza.



@elgallogustavo.



sábado, 9 de mayo de 2020

El tan "temido" 30 de junio...

En el marco de la actual crisis sanitaria y económica por la pandemia mundial de COVID-19, en poco más de un mes, el próximo 30 de junio del corriente, finalizará el vínculo contractual de nada menos que 15 jugadores del plantel profesional, con los cuales deberá renegociar su continuidad o no, una comisión directiva cuyo mandato vence el venidero 31 de mayo, lo que obliga a los actuales directivos de la institución, a llamar a elecciones para renovación de autoridades, mientras negocia con "aliados" y opositores la extensión de las facultades formales, administrativas y de gestión, algo ya contemplado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, que prorroga excepcionalmente dichas atribuciones burocráticas, por un plazo de 180 días (desde el 12 de marzo), o hasta que se haya superado la actual situación de emergencia sanitaria, para luego sí cumplimentar con la obligación legal, moral y societaria de convocar a comicios, de acuerdo a la resolución 242/2020.
Con respecto al plantel, el siguiente es el cuadro de situación de los futbolistas, de conformidad a la fecha de caducidad de sus respectivos contratos con el Deportivo Morón (sin contar a los juveniles de primer vínculo profesional):

1) Jugadores con contrato hasta el 30 de junio de 2020:
* Julio Salvá
* Bruno Galván
* Matías Cortave
* Emiliano Mayola
* Nicolás Martinez
* Francisco Oliver
* Fabricio Alvarenga
* Matías Nizzo
* Lucas Pérez Godoy
* Nicolás Ramírez
* Diego Tonetto
* Ezequiel D'Angelo
* Kevin Gissi
* Esteban Ciaccheri
* Damián Akerman


2) Jugadores con contrato hasta el 30 de junio de 2021:
* Cristian Broggi
* Facundo Gómez
* Mauricio Alonso
* Cristian Lillo
* Dylan Glaby
* Agustín Mansilla
* Agustín Lavezzi


3) Jugador con contrato hasta el 30 de junio de 2022:
* Guillermo Villalba.

Sin lugar a dudas, una situación de compleja resolución, entre una conducción que busca el "atajo" para una continuidad de "prepo", avasallando sus propias facultades y los derechos de los socios, con anuencia de la "oposición amiga", en un club con "ingreso cero" y cercado por deudas con los empleados (dos meses) y el propio plantel, más cuotas de juicios impagas, al tiempo que el secretario técnico anuncia su alejamiento del cargo, a partir del mismo 30 de junio, por el desgaste que genera la exposición de una gestión que se plantea públicamente como "ordenada", pero "puertas adentro" busca desesperadamente "extintores", en los "bolsillos" de la agrupaciones, para apagar un "incendio" cuyo "humo" ya resulta inocultable.


@elgallogustavo.



martes, 14 de abril de 2020

A 30 años de un "Sábado de Gloria"

Y el día tan ansiado llegó…, el 14 de abril de 1990, en el “Viejo” Francisco Urbano.

El estadio de Morón explotaba y al terminar el partido, el grito soñado desde hacía diez años, finalmente pudo llegar.

Es que, esa tarde del 14 de abril quedaría "grabada a fuego" en la historia grande del club, en un auténtico "Sábado de Gloria", no sólo por el triunfo y título, sino porque se registró el sábado de la Semana Santa de 1990.

Un equipo inolvidable, de una campaña excelente, en especial en la segunda rueda, con una personalidad que le permitiera imponerse en canchas y ante rivales clásicos, como Chacarita en San Martín (victoria 1 a 0, con golazo del "Negro" Ledesma) y Nueva Chicago en Mataderos (con “doblete” de Raúl Espíndola y Adrián Pasceri), un imborrable 3 a 2, ante el escolta, que empezaría a perfilar al futuro campeón, dentro y fuera de la cancha.

En la jornada histórica de la consagración, el Gallo recibiría a Defensores de Belgrano, en un Francisco Urbano colmado, superándolo por 2 a 0, con goles de Víctor Hugo Alarcón y Fabián Nardozza, uno en cada tiempo, para que el Oeste delirara al grito de “Dale Campeón” y de paso, condenara al descenso al “Dragón".

El certamen de la Primera “B”, '89/’90 finalizaría con un empate ante El Porvenir 2-2. Durante su brillante transcurso, el Deportivo Morón acumuló 44 puntos (16 triunfos, 12 empates y cuatro derrotas, con ,44 goles a favor y 27 en contra, sacándole cuatro unidades al segundo, Atlanta), ascendió a la “B” Nacional y tuvo la posibilidad de jugar el “Torneo Octogonal” para intentar llegar a la Primera División, siendo eliminado por Atlético de Rafaela, por ventaja deportiva, al igualar en puntos y goles con la “Crema”, tras la caída por la mínima en “casa” y la victoria 2 a 1 de visitante, con tantos de Compagnucci y el “Cabezon” Méndez.

Con un plantel de lujo, el Gallito llegaba al Nacional, categoría en la que permanecería por una década: Carlos Silva, Lucas Herrera, Sergio Lara, Eduardo Lagunas, Omar Cuenca Zaldívar, Carlos Campagnucci, Fabián Nardozza, Oscar Ledesma, Víctor Alarcón, Adrián Pasceri, Raúl Espindola, Alberto Pascutti, Alejandro Méndez, Sergio Micceli, Vicente Stagliano, Alejandro Marmo, Julio Vallejos, Carlos Alarcón, Ernesto Jaraslavsky, Carlos Ferreiro, Ariel Saracco, Guillermo Crudo, Angel Alonso. D.T. Norberto Salvador Daniele. AC: Raúl Pérez. PF: Jorge Costa. Raúl Marchetta (médico). Carlos Pagano (utilero).

Un auténtico“Sábado de Gloria”, 30 años después.



lunes, 16 de marzo de 2020

"De San Juan yo vengo... ¡Qué alegría tengo!"

En una de las actuaciones colectivas más sólidas del campeonato, sino la mejor en lo que va del actual Torneo de la Primera Nacional, el Deportivo Morón continuó de racha positiva y se trajo un triunfazo de tierras cuyanas, ante un San Martín de San Juan al que superó en todo momento, que jamás lo inquietó en su área y debió resolverlo mucho antes que a cinco minutos del cierre, puesto que la superioridad táctica y futbolística entre uno y otro equipo, superó largamente el 2 a 0 final a favor del Gallito, exiguo y amarrete en los números, para un Morón que pudo volverse a Buenos Aires con una ventaja aún más amplia.

En efecto, un Morón compacto y nuevamente con el conjunto, como figura excluyente en la victoria, más allá de muchos puntos altos en lo individual, supo controlar a su rival durante los '90, y sólo dejó algún espacio para la inquietud, por lo exiguo del resultado, hasta el minuto 40 del complemento, en que "liquidaría" el pleito, puesto que en el balance general, en ningún momento vio comprometido su merecido triunfo parcial, cerrando todos los caminos hacia el arco de Julio Salvá, que seguramente disfrutaría de una de las jornadas más tranquilas, en la presente temporada, frente a un San Martín de San Juan carente de ideas, pero también obligado a repetirse en centros frontales o a apelar a alguna "pelota parada", ante el "cerco" táctico que un Gallo inteligente, práctico y contundente, le opondría en la soleada tarde de domingo cuyana.

Con el cambio previsible de Nicolás Martínez, tras cumplir la sanción por cinco amarillas, en lugar de Francisco Oliver, y el imponderable de la baja a último momento de Damián Akerman, quien ni siquiera podría viajar a Mendoza, escala previa para la "excursión" sanjuanina, por razones de índole particulares e impostergables, Guillermo Villalba aparecería por primera vez desde el inicio, acompañando a Kevin Gissi en ofensiva, otra vez uno de los destacados del partido, por el sacrificio de siempre, la claridad para "pivotear" y encabezar las "contras", más alguna chance clara para anotar, que Luis Ardente habría de negarle, en especial, en los minutos posteriores a la apertura del marcador.

De entrada nomás, quedarían muy claros los argumentos futbolísticos de uno y otro, dentro del campo de juego, con un Morón que esperaría tranquilo, cerrándose en defensa con acierto, aunque no tan cerca de su arco, como para permitirle explotar el contraataque rápido, ante el recupero del balón de su defensa y sus medios, con otra sólida actuación de toda la última línea, pero en particular de su "pareja" central, Matías Cortave y Emiliano Mayola, nuevamente en gran nivel y perfecta sincronía, y unos metros más adelante, la "rueda de auxilio" permanente de Cristian Lillo, la saludable actualidad de un Dylan Glaby cada vez más asentado en su puesto, sumados a la explosión de Fabricio Alvarenga por la banda y el toque de "sutileza" de Ezequiel D'Angelo, en ambos casos no exentos del sacrificio necesario a la hora de correr, meter y marcar.

Ante un local que se repetía y exhibía una evidente carencia de ideas, un Gallo cada vez más cómodo daba la sensación que, en cualquier réplica bien hilvana, podía lastimar a la defensa sanjuanina, algo que ocurriría a los '20 de aquella primera etapa, cuando una contra letal, derivaría en Kevin Gissi, quien con la generosidad de siempre, habilitaría de frente al arco a Fabricio Alvarenga, quien ensayaría un derechazo seco y potente, contra el "caño" derecho de Luis Ardente, para "clavar" un auténtico golazo y establecer una ventaja merecida, para una visita que era ya mucho más que su rival.

En los minutos posteriores a la apertura del marcador, el Gallo bien pudo definir prontamente el partido, con una remate de Kevin Gissi, que Ardente controlaría no sin esfuerzo y apenas segundos más tarde, una entrada de Dylan Glaby, que por muy poco no se convertiría en el segundo de un Morón, "amo y señor" futbolístico, táctico y anímico del encuentro.

Ya en el complemento, San Martín intentó pararse más adelante, utilizando los laterales como alternativa de desequilibrio, pero el Deportivo Morón no se apartaría de su "libreto", sólido en el fondo y con salida rápida también con sus volantes externos, dando la sensación de poder "liquidarlo" cuando acertara en la "puntada" final en el arco contrario.

Salvo un remate desde afuera, promediando la segunda etapa, San Martín jamás lograría comprometer a Julio Salvá, mientras que en el área de enfrente, Luis Ardente debió exigirse más de una vez, para mantener al local en partido, por lo menos desde el resultado, sin mencionar el gol increíble que habría de "comerse" Guillermo Villalba, solo con el arco a su disposición, un Villalba de movimientos interesantes, pero aún en deuda con el gol.

Cuando corría el minuto 40 del complemento, de un córner desde la derecha del ataque de Morón,  Mauricio Alonso, de regreso al equipo, luego de prolongada ausencia por lesión, capturaría el rebote en la medialuna del área local, para empalmar una gran volea de diestro, sin dejar que la pelota tocase el césped, e impulsarla junto al poste zurdo del arquero, que inmóvil por la potencia y justeza del remate del uruguayo, sólo atinaría a mirar la trayectoria goleadora de la pelota.

El pitazo de Yamil Possi, de buen arbitraje, confirmaría una gran victoria del Gallo, que con 32 unidades, lo ubica en la misma línea de Temperley, hoy en la cuarta ubicación y clasificando al Reducido, sólo por la diferencia de dos goles a favor, respecto del equipo de Sebastián Sibelli y Sergio "Chino" Lara.

Paciente, inteligente, sólido, compacto y generoso, este Morón es pura ilusión y tiene con qué justificarla dentro de la cancha.

Que se venga Agropecuario, si es que el fútbol no se detiene por el Coronavirus.



@elgallogustavo.




domingo, 8 de marzo de 2020

Razones para ilusionarse

Y este Morón modesto, al que no le sobra nada, pero conocedor de sus limitaciones, antes que de sus virtudes individuales y colectivas, volvió el triunfo en el Oeste, luego del traspié en Córdoba, para demostrar que un "tropezón no es caída" y que este plantel humilde y generoso, al igual que su cuerpo técnico, son capaces de recuperarse rápidamente, e ilusionarnos con algo más que salvarnos del descenso, algo que parecía el objetivo primero y único, durante el primer semestre.

En efecto, el Gallo debía recuperar la "vertical", tras su derrota con sensaciones positivas ante Belgrano, en Barrio Alberdi, nada menos que frente a Estudiantes de Buenos Aires, uno de las "animadores" durante la primera rueda, que pudo traspasar esa barrera inicial de "sorpresa", para convertirse en una "realidad" permanente y un rival de cuidado para cualquiera que lo enfrente.

Con las ausencias obligadas de Nicolás Martínez en defensa y Matías Nizzo en el medio, ambos por cinco amarillas, Francisco Oliver incursionaría como lateral zurdo y volvería Damián Akerman al once titular, con el esquema habitual de 4-3-1-2, luego de la variante de 4-1-4-1, ensayada por Sebastián Sibelli y Sergio "Chino" Lara, en ocasión de la derrota por la mínima ante el "Pirata" cordobés.

Tras un inicio de juego, donde la visita procuraría imponer su mejor manejo del balón, aunque sin la profundidad del cotejo de la primera rueda, en Caseros, el Gallo habría de ir ajustando la marcas progresivamente, para cortar los "circuitos" futbolísticos habituales del "Pincha", en especial, de su mejor jugador, Francisco González Metilli, autor del gol de la victoria de Estudiantes, en aquél partido del semestre inicial.

En una primera etapa de gran paridad y pocas llegadas a los arcos, Morón contaría con dos aproximaciones claras, una en los pies de Cristian Broggi y otra en la cabeza de Emiliano Mayola, mientras que el visitante sólo inquietaría a un tranquilo Julio Salvá, con un remate desde el borde del área grande, a cargo de Juan Ruiz Gómez.

De menor a mayor, Morón lograría "maniatar" a su rival, obligándolo a jugar incómodo, mientras el mediocampo local comenzaría a imponer sus condiciones, con un muy buen partido de Cristian Lillo y Ezequiel  D'Angelo, cada uno en lo "suyo", y una muy buena presentación de Dylan Glaby, que empieza a ganarse la titularidad, a base de sacrificio, prodigalidad, marca y criterio con la pelota, para asociarse con Broggi, por la banda derecha.

Precisamente por ese lado, vendría la muy buena acción previa de Cristian Broggi, "borrado" en la "era Sialle" y hoy la figura de la cancha, firme en la marca y "picante" en la faz ofensiva, que con pierna zurda enviaría un centro al segundo palo, que Kevin Gissi, el segundo "peldaño" en el  "podio" de los más destacados, le cambiaría de cabeza, el palo al arquero visitante, para poner una ventaja justificada por lo demostrado en el trámite, a los '42 de la primera parte.

Ya en el complemento, la tónica general del trámite no se modificaría demasiado, a pesar de las necesidades de Estudiantes de hallar el empate, puesto que Morón volvería a cortar todos los "circuitos" futbolísticos del "Matador", que casi no provocaría "sofocones" en el área de Morón, a no ser por un remate en el área, en la única distracción defensiva de todo el partido, que una gran reacción de Salvá rechazaría hacia el costado, y más tarde, un remate desde afuera, apenas ancho sobre el palo izquierdo del arquero del Gallo.

Como contrapartida, Morón tendría un remate "bombeado" de Kevin Gissi, que Rodrigo Saracho despejaría con esfuerzo sobre el travesaño y un cabezazo con destino de red, de Cristian Lillo, tras el tiro de esquina de D'Angelo, que increíblemente habría de rozar el "larguero" y perderse apenas alto.

Sin muchas más acciones para destacar, con un Morón que controlaría a su rival en los ´90, en tiempo de descuento, Lillo habilitaría en profundidad a Guillermo Villalba, que tras eludir al arquero visitante, y cuando se encaminaba al segundo "grito" de la tarde, Rodrigo Saracho lo tocaría en su pie de apoyo, fuera del área, de tal forma de evitar que el ex Sportivo Las Parejas pudiera mantener la vertical y convertir el 2 a 0. Expulsión para el arquero de Estudiantes y tiro libre al borde del área para el Gallo, que un inexpresivo Nicolás Ramírez facilitara el esfuerzo del golero improvisado para sacarla al córner.

Con el pitazo final de Fabricio Llobet, de flojo arbitraje, con el error garrafal de haber pasado por alto un claro penal en perjuicio de Akerman, en el primer tiempo y con el  marcador en cero, por un grosero y evidente desplazamiento ilegítimo de Gonzalo Goñi, en el área grande, el Deportivo Moróm sumaría un triunfo fundamental, para olvidar rápidamente el traspié en Córdoba y apuntar  con ingresar a un "Reducido", al alcance de la mano.

Ahora, a pensar en San Juan, el próximo domingo desde las 19.

Razones para soñar, existen y se potencian semana a semana.



@elgallogustavo.



domingo, 1 de marzo de 2020

Del "Pirata", por Vegetti

En la tarde de sábado de Barrio Alberdi, en la provincia de Córdoba, el Deportivo Morón que venía en racha positiva, con siete puntos conseguidos sobre nueve posibles, perdió por primera vez en el año y bajo la dirección técnica de la "dupla", Sebastián Sibelli y el "Chino" Sergio Lara, al caer por 1 a 0 frente a Belgrano, merced al cabezazo goleador de Pablo Vegetti, a los '10 de la primera etapa, luego de una jugada preparada, del "laboratorio" de Ricardo Caruso Lombardi, tras un córner desde la derecha del ataque local.
En una esquema que iniciara con un 4-1-4-1, con Salvá en el arco, Broggi, Cortave, Mayola y "Nico" Martinez en el fondo, Lillo un poco más cerca de los defensores, Alvarenga, Glaby, Nizzo y D'Angelo en el medio, más Kevin Gissi solo adelante, el tanto "tempranero" del "Pirata" cordobés obligó a cambiar el "dibujo" táctico ensayado en la semana, a partir de los ingresos en el complemento de Akerman, Ramírez y Villalba por Nizzo, Alvarenga y Martínez, respectivamente.
En el Gallo, fueron amonestados, Matías Nizzo y Nicolás Martínez, quienes en ambos casos llegaron a la quinta amarilla y se perderán el próximo compromiso, así como Ezequiel D'Angelo y Kevin Gissi, que alcanzaron la tercera y cuarta amonestación acumulada.
En la próxima jornada, la vigésima del Torneo de Primera Nacional, el Deportivo Morón buscará la recuperación, cuando reciba en el Nuevo Francisco Urbano la visita de Estudiantes de Buenos Aires, el venidero sábado 7 de marzo, a partir de las 17 hs.

@elgallogustavo.



domingo, 23 de febrero de 2020

Suma y sigue

Y Morón suma y sigue.

Sostenido en sus argumentos de la solidaridad, la prodigalidad, el sacrificio y ahora también, el protagonismo y la contundencia, el equipo de la "dupla", Sebastián Sibelli y Sergio "Chino" Lara, cosechó su segundo triunfo consecutivo, luego de largo tiempo, para sumar siete puntos de nueve posibles en este 2020, despegándose cada vez más de la "tabla del fondo", para empezar a mirar con renovada ilusión la zona del "Reducido" por el segundo ascenso a la Superliga.

En efecto, reafirmando las virtudes evidenciadas en las primeras dos fechas del año, frente a Nueva Chicago y Brown de Puerto Madryn, y minimizando semana tras semana el margen de error, en todas sus líneas, pero especialmente en el fondo, el Gallo consolidó un nuevo triunfo trabajado con la dedicación de un "orfebre", para vencer a Alvarado de Mar del Plata, en el Nuevo Francisco Urbano, en un partido parejo y "luchado", donde los pequeños "detalles" marcarían la diferencia, "detalles" subrayables en la eficacia en los últimos metros y la solidez recuperada en la línea defensiva.

Con la presentación "en sociedad", como titular, de Dylan Glaby en el sector derecho del mediocampo, en reemplazo de Matías Nizzo, sustituto, a sus vez, de Lucas Pérez Godoy en Puerto Madryn, hace una semana, ausente por acumulación de tarjetas amarillas y en la noche del sábado, por un desgarro grado uno en su isquiotibial derecho, más el regreso al "once" de inicio de Nicolás Ramírez, por un Damián Akerman que hasta el viernes iba a ser de la partida, pese a su molesta tendinitis en la rodilla izquierda, pero un cuadro febril lo marginara a último momento de los "18", el Gallo salió ante su gente, con la intención de asumir el protagonismo ante el "Toro" marplatense, dirigido por Juan Pablo Pumpido, el mismo que estaba destinado a ser el entrenador del Gallito, a fines del certamen pasado, y que la "bravuconada" presidencial, del entonces mandamás, Alberto Meyer, lo hiciera salir "espantado" del club, en uno de los mayores papelones sin precedentes en la historia del Deportivo Morón, que ha tenido de todo, de lo bueno, de la malo, de lo feo y hasta lo "bizarro", con los mismos "mariscales" del fracaso, repetidos hasta el hartazgo en los últimos treinta años, pese al "reciclado" interminable de "rostros" y "amontonamientos" sin rumbo ni convicciones, siempre con fines puramente electorales.

Desde el inicio, Morón pretendió imponer condiciones en terreno rival, sin descuidar a los "peligrosos" del "Alva", tal el caso de su goleador, Germán Rivero, y su compañero de ataque, Santiago Giordana, ambos bien controlados durante toda la noche, por Matías Cortave y Emiliano Mayola, el primero, la figura indiscutida del partido, y el segundo en el podio de los mejores, como su escolta.

Ya a los '3 de juego, del "laboratorio" de la "dupla", en la semana, Matías Cortave quedaría "cara a cara" con Emanuel Bilbao, arquero visitante, pero su remate de zurda, siendo diestro, se iría apenas alto, luego de un gran centro impulsado por Fabricio Alvarenga, otro de buen rendimiento, que minutos más tarde habría de "coronar, con su segundo gol en la temporada (el anterior, precisamente ante Alvarado, en el 4 a 2, en el "José María Minella" de Mar del Plata).

Tras esa primera aproximación de peligro del Gallo, la visita contaría con un remate desde afuera, del "inoxidable" Pablo Ledesma y Morón con un centro de Kevin Gissi, otra vez de buen partido y "generoso" despliegue, hasta que un enguince de tobillo lo sacara del juego, en el complemento, mal conectado por un impreciso Nicolás Ramírez, el encuentro se tornaría "chato" y con más "lucha" que juego, prestándose la pelota en el medio y sin opciones claras frente a los arcos.

Hasta que a los '35 del primer tiempo, apareciendo de derecha hacia el centro, como en el cuarto gol frente al propio Alvarado, en la tercera jornada, en Mar del Plata, Ezequiel D' Angelo "frotaría" la "lámpara" y generaría una gran "triangulación" ofensiva, bien prologada en Cristian Broggi, otro de buen rendimiento, que llegando hasta el fondo y con "cabeza levantada", habilitara por el medio del área a Fabricio Alvarenga, quien abriendo el empeine de su botín zurdo, la colocara de primera, bien lejos del alcance del arquero, sobre el poste derecho del arco visitante.

Hasta el cierre de la primera mitad, Alvarado no podría recuperar la "vertical" ante la ventaja parcial local, y el Gallo no lograría hilvanar alguna contra que le diera tranquilidad, y comenzara a "liquidar" el pleito, como ocurriera hace una semana atrás en Puerto Madryn.

En el complemento, la visita, por imperio de la necesidad, adelantaría sus líneas y se dispondría a jugar en terreno contrario, ante un Morón que se replegaría, pero no tanto como para jugar cerca del arco de Julio Salvá, del mismo modo que lo hiciera en el segundo tiempo del triunfo ante Guillermo Brown.

Más allá de un par de minutos, en que Alvarado, de tanto ir, aún sin ideas, le generaría alguna zozobra a la última línea del Gallo, bien resuelta por Salvá, Cortave, Mayola o Nicolás Martínez, o en otras, mal definidos por los extremos visitantes, el equipo de la "dupla" lograría controlar el trámite del cotejo casi sin sobresaltos, pese a la inquietud que generara, dentro y fuera de la cancha, la "escasez" del resultado.

En la jugada en que habría de lesionarse, Kevin Gissi tendría de cabeza el segundo del Gallito, pero una gran tajada de Bilbao mantendría a la visita en partido, y en la caída, el tobillo izquierdo del suizo-argentino le diría "basta" al punta de Morón, de inmejorable 2020.

De allí hasta el final del partido, con Agustín Lavezzi por Gissi, Matías Nizzo en lugar de D'Angelo y Agustín Mansilla en sustitución de Nicolás Ramírez, Alvarado no podría "lidiar" con su ausencia de ideas y Morón con su escasa profundidad, por lo cual el partido se volvería previsible, de no mediar la mínima diferencia hasta el pitazo de Mariano Negrete, de correcto arbitraje.

Ganó Morón, por primera vez de local, en 2020, y comienza a dejar de mirar la "tabla de abajo", para empezar a observar con renovada ilusión, los cuatro puestos de Reducido, con "boleto" a la Superliga.

Suma y sigue.

Ahora que se venga Belgrano, en Córdoba, con Caruso, Vegetti y cía.

¡Hay equipo!.



@elgallogustavo.