domingo, 25 de agosto de 2024

A la deriva...

Dentro de una temporada de pesadilla, la peor por lejos desde el regreso a la Primera Nacional, el Gallo no pudo siquiera "salvar" mínimamente un año futbolístico paupérrimo, regalándole a su gente y obsequiándose a sí mismos, dentro de la cancha, una "alegría" en casa, frente a un clásico rival como Almirante Brown, que con menos puntos que Morón y una crisis en la semana aún más profunda (tras su derrota en Casanova, frente a Nueva Chicago), apenas le bastó con la jerarquía de Brian Fernández y Ramiro Martínez, para definir el pleito en ataque y sostener el arco en cero, las contadas veces que Morón logró hilvanar una jugada de peligro.

Como contrapartida, el equipo de César Monasterio sólo logró imponer condiciones promediando el primer tiempo, lapso en el que pudo elaborar las únicas jugadas claras del encuentro, ambas en los pies de Gastón González (la segunda y más nítida, una hermosa "chilena" con destino de gol de la fecha, que el "Mono" Martínez, con problemas en una rodilla, pudo contener de manera magistral), para luego ir "desinflándose" minuto a minuto, al igual que la enorme mayoría de los partidos precedentes, dejándose incluso "copar la parada" por un Almirante limitado como Morón, pero "bicho" para manejar los tiempos de este tipo de pleitos y sacar provecho de esa escasa diferencia de jerarquía a su favor, en puestos vitales, a la postre fundamental para llevarse el triunfo.

Y es que también, el conjunto de Daniel Bazán Vera disputó el partido con la tensión y el rigor necesarios de un clásico, más allá de las necesidades compartidas de sumar puntos, algo que este Morón muy contadas veces ha logrado ofrecer como virtud, o cuanto menos como atenuante, a lo largo de esta temporada interminable e insufrible, que lo mostrara como un conjunto anémico crónico de goles, ausente de fútbol y vulnerable en todas sus líneas, pero también carente de fortaleza anímica para afrontar contratiempos y en definitiva, de la mínima cuota de rebeldía y vergüenza deportiva para revertir situaciones y torcer el rumbo de paulatina pero irremediable decadencia.

Y fue esa, una vez más, la triste imagen que dejara este Morón, durante el segundo tiempo, a partir del tempranero gol de Brian Fernández, el único al que había que controlar con atención y concentración permanentes, y al igual que en el cotejo de ida en Isidro Casanova, le "regalaran" ese metro de distancia para que imponga su jerarquía individual y una "pegada" que le "rompería" el arco a Juan Martín Rojas.

Iban apenas dos minutos del complemento y todos, inconscientemente, sabíamos que el partido se terminaba, a pesar de la diferencia mínima, porque ya hemos presenciado hasta el hartazgo y la resignación, que este pobre Morón es incapaz de sobreponerse a la adversidad y mucho menos ir a buscar el resultado, ofreciendo nuevamente lo peor de sí mismo, sin importar los que entraran o salieran, dado que esta misma, repetida y triste "película", la hemos visto y sufrido a lo largo de toda la temporada.

Un Morón sin ideas, confundido en la cancha (en mejor o peor estado, ya que ese demérito extra pasa a un segundo plano), desalmado y desangelado, a tal punto de generar la amarga sensación de poder intentar torcer su suerte durante dos o tres días seguidos, sin resultar capaz de convertir un gol para modificar su destino.

Ni los clásicos. Ya a este triste Morón no le queda nada que lo redima.

Y lo que es aún peor, la patética imagen dentro de la cancha, es apenas la "punta del iceberg" del afuera.

A la deriva, sin timón... 

A la deriva.


@elgallogustavo.



        📸: José Luis Carioli.


martes, 20 de agosto de 2024

Sólo quedan los clásicos...

Con la derrota en Villa Crespo, Morón comenzó a despedirse de una temporada para el olvido, a falta de diez fechas para el final del torneo y a diez puntos de distancia de un Reducido, tan utópico como las promesas de campaña de un "proyecto" a tres años que nos llevaría a Primera.

Si algo le faltaba a un equipo incapaz de generar zozobra en el arco contrario, era facilitarle las cosas a un rival tan impotente como Morón en su ofensiva, al punto de ofrendarle el "regalo" inestimable de un gol en contra, de Agustín Gómez, con la ayuda imprescindible, de Juan Martín Rojas, para permitir que Atlanta se quedara con un triunfo, que "blooper" visitante mediante, tenía destino irremediable de igualdad "acero".

Otra vez con Gonzalo Berterame en "una pierna", que involucraría un cambio evitable en menos de 25' de juego, el primer tiempo entre Atlanta y Morón se extinguiría con un 0 a 0 tan grande como el lindante "Movistar Arena", apenas interrumpido el bostezo generalizado por un remate desde afuera de Gastón González y una remate al travesaño de Julián Vitale, ingresando por el segundo palo, tras un tiro de esquina desde la izquierda del propio González.

Como contrapartida, una buena jugada colectiva y el remate posterior de Erik Bondencer, rechazado apenas por el botín derecho de Juan Martín Rojas, cerrarían una primera etapa con supremacía territorial del local, pero mejores chances de Morón, merced al buen partido de Lautaro Disanto (el mejor de la visita), bien complementado por Mariano Bracamonte, desde su ingreso por Berterame.

Ya en el complemento y cuando el desarrollo pintaba para más de lo mismo, de ambos lados, un centro desde lejos de Pablo Rosales, el lateral derecho del "Bohemio", buscaría en el área a Carlo Lattanzio, el "11" local, que hallaría la "gentileza" de un Rojas "atornillado" a la línea de cal y un Agustín Gómez, que en lugar de rechazarla a la tribuna vacía, buscaría cabecearla contra su propio arco, no haciendo más que impulsar el balón al fondo del arco, contra el palo zurdo del arquero, para facilitarle de manera inverosímil las cosas a un Atlanta, tan impotente de generar peligro en el área rival, como el mismo Morón.

Y tal como era de esperar, apenas a los ocho minutos del segundo tiempo, el partido comenzaría a definirse irremediablemente a favor del local, en presencia de un equipo de César Monasterio, absolutamente incapaz de llegar siquiera al empate, más allá de los cambios y de alguna buena jugada de Patricio Núñez, sin ningún compañero capaz de empujarla al gol en el área chica o el muy buen remate de tiro libre de Bracamonte, a la postre, la más clara del partido, bien resuelta por Alejandro Sánchez, el "1" de Villa Crespo.

A falta de diez fechas para el cierre de la peor temporada desde el regreso a la "B" Nacional en 2017, "suavizada" por las paupérrimas campañas de descenso y reválida, de Brown de Adrogué y Rafaela, respectivamente, proporcionan la "tranquilidad" impagable de aguardar con tristeza, pero sin sobresaltos un final de campaña, que a esta altura sólo puede aspirar a no perder los "clásicos" que se avecinan, comenzando por Almirante el próximo domingo.

Nunca es (tan) triste la verdad... Si se ganan los clásicos.


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.


domingo, 11 de agosto de 2024

Ilusiones "reducidas"

Morón le ganaba 1 a 0 a Defensores Unidos de Zárate, de manera merecida, al cabo de un buen primer tiempo, volviendo a gritar un gol, con el penal convertido por Gastón González, hasta que en el complemento recuperara su mala memoria habitual, que le costara tantos puntos en el presente torneo, permitiendo el empate de la visita, en un contragolpe, a partir de una historia repetida: una pérdida de balón en el medio, sumada a un retroceso defensivo defectuoso, para propiciar el 1 a 1 final, antes del primer cuarto de hora del segundo tiempo.

Con el ingreso de Agustín Curruhinca como titular (en su mejor partido desde su arribo, desequilibrante por la banda izquierda y sacrificado en la “vuelta”, para dar una mano en la marca a Nicolás Henry) en lugar de Mariano Bracamonte y de Matías Castro por Matías Romero, desde el pitazo inicial de Jorge Broggi, Morón salió decidido a imponer condiciones, a partir de los buenos rendimientos del referido Curruhinca, de un recuperado (futbolísticamente) Gastón González y un más participativo e incisivo Lautaro Disanto, sumados al de rendimiento más regular desde hace varias fechas: Julián Vitale, pieza indispensable en el círculo central.

Tras un par de buenos intentos a distancia de Disanto, bien conjurados por Fabricio Henricot, el “1” visitante, un buen desborde e ingreso al área de Curruhinca, por izquierda, sería detenido con infracción por Fernando Arebálo, para el penal bien sancionado por Broggi y mejor ejecutado por González, alto y al centro, con el arquero jugado sobre su poste zurdo, para el justificado 1 a 0 de Morón, a los 15 minutos del primer tiempo.

Pese a no demostrar la solidez defensiva de cotejos anteriores, con un cabezazo apenas desviado, en plena área chica y un remate bien contenido con los pies, por Juan Martín Rojas, el Gallo se iría al descanso con una ventaja merecida, que incluso podría haber sido más amplia, de haber tenido mejor puntería, un luego lesionado Gonzalo Berterame, que elevara su remate por sobre el travesaño, ingresando solo por el segundo palo, en una inmejorable chance de gol, tras otro buen desborde y centro de Agustín Curruhinca.

Ya en el complemento, la necesidad obligaría al CADU a adelantarse unos metros en el campo de juego, permitiéndole a Morón apostar a recuperar la pelota e intentar manejarla con criterio, en la búsqueda de los espacios que le permitieran liquidar el pleito.

Por desgracia, una pelota perdida en mitad del campo, por uno de los mejores valores en la tarde del Oeste, como Disanto, un mal retroceso y una defensa estática le permitirían al CADU armar su mejor jugada del partido, con Rodrigo Juárez por izquierda, cuyo centro pasado encontraría a Maximiliano Ortigoza, sin oposición por el lado opuesto para habilitar a Martín Giménez en el área chica, con tiempo y sin marca para impulsar la pelota al gol y su innecesario festejo desafiante, de cara a la tribuna local.

Con el 1 a 1 impensado, a los 12’ de la segunda mitad, Morón acusaría recibo del golpe y paulatinamente, con el correr de los minutos, volvería a convertirse en la peor versión de sí mismo, esa que tantas veces se repitiera a lo largo del campeonato, con voluntad, aunque sin fútbol y absolutamente impotente en ofensiva, sin importar los nombres propios (fue tan pobre lo de Matías Castro de entrada, como lo de Matías Romero o Pablo Cáceres y Mauro Schönfeld viniendo desde el banco).

Sin ideas ni chances claras para ganar el partido, el CADU con demasiado poco se llevaría un punto del Nuevo Francisco Urbano, que no le serviría demasiado a ninguno, pero fundamentalmente a Morón, que lleva ocho fechas sin derrotas, pero con siete empates y una victoria, con cuatro empates 0 a 0 y apenas cuatro goles.

Y, en definitiva, la sensación de una clasificación de chances e ilusiones cada vez más “reducidas”.

 

@elgallogustavo.



       📸: Deportivo Morón.


sábado, 3 de agosto de 2024

Trabajo y velas...

Luego de una semana agitada, con el imprevisto alejamiento de Cristian Díaz y su reemplazo en el cargo con Cesar Monasterio, el Gallo afrontó un largo viaje a Puerto Madryn, con nuevo cuerpo técnico, pero idénticas carencias y otro empate en cero, su resultado predominante y que diríamos, casi que lo define dentro de la cancha.

Como era lógico presumir, poco podía esperarse con apenas un puñado de entrenamientos, ahora bajo las órdenes de Monasterio, de manera que el equipo resultó más de lo mismo (o menos, respecto de partidos como ante Defensores y San Telmo), con el único saldo positivo, de los casi dos meses de Cristian Díaz, que se ve un Morón más sólido en defensa, aunque con unas carencias ofensivas alarmantes, repetidas y hasta ahora insolubles, con una cuota de fútbol esporádica, espasmódica o directamente inexistente, según la tarde, el rival de turno y el escenario.

Frente a Deportivo Madryn, Morón volvió a jugar decidamente mal, como en el primer tiempo del pasado cotejo frente a Rafaela y se trajo al Oeste un punto, pero también otro 0 a 0 que cafifica su mejor ensamble defensivo, pero también su impotencia manifiesta para generar juego y muchísimo menos, opciones de gol frente al arco contrario.

Con la vuelta de Julián Vitale como volante central, tras cumplir la fecha de suspensión, en reemplazo de Bahiano García y el reingreso de Matías Romero en lugar de Santiago Sala, respecto del último once de Díaz, hace una semana, Morón no pudo hacer pie en un flojísimo primer tiempo, complicado también por un fuerte viento en contra, al que Deportivo Madryn supo sacarle algún rédito, conocedor de esos pequeños detalles climatológicos propios de su geografía.

En un partido en el que no pasaba nada, más allá de las urgencias y las mejores intenciones del elenco local, a los 15' de la primera mitad, un "viejo conocido" del Gallo, por lo "tristemente célebre", como Luis Lobo Medina, le "regalaría" a Deportivo Madryn la posibilidad de abrir el marcador, con la sanción de un penal insólito, por el contacto del balón con el brazo derecho de Agustín Gómez, apoyado en el césped para no caerse de espaldas, en su intento por evitar un remate, yendo al piso.

Por fortuna, Nicolás Sánchez, el "9" de Madryn, desviaría el penal sobre el poste izquierdo de un Juan Martín Rojas que, de todos modos, si se hubiese acertado al arco, queda la sensación que lo hubiera contenido, puesto que adivinó palo y altura del envío.

Ya en el complemento (porque en los primeros 45' no pasaría nada más), al igual que frente a Rafaela, Morón se mostraría mejor parado en el terreno, sufriendo poco en su última línea y luchando contra sus limitaciones ofensivas, pese a las cuales lograría llevar algo de peligro en un par de ocasiones.

Como en la pelota robada por Mariano Bracamonte, dentro del área y su remate apurado, ante la salida desesperada del arquero, cuando tenía mejores opciones de haber dado el pase atrás. O su envío muy alto, en otra buena recuperación en tres cuartos, pero mal gestionada de cara al arco.

En contrapartida, Deportivo Madryn "empujaría" con decisión, aunque sin ideas, pero con mucha gente en ofensiva, lo que generaría un par de contras clarísimas para traerse los tres puntos, pese a todas las falencias ya referidas y conocidas, lástima que cada una de esas posibilidades con superioridad numérica de la visita, serían desperdiciadas una a una, de manera increíble.

A falta de dos minutos para cumplirse el tiempo reglamentario, entraría en escena nuevamente Lobo Medina, expulsando con roja directa al ingresado Santiago Sala, por razones que aún desconocemos y que seguramente, deben haber respondido al compromiso arbitral con algunos "localismos" de turno, en especial, en el interior del pais.

Sin embargo, lo mejor que pudo hacer en todo el partido, el propio Lobo Medina, fue pitar el final de un partido para el olvido (otro más en la presente campaña), que podríamos catalogar como pobre y aburrido, para no caer en adjetivos más duros.

Mucho, pero mucho trabajo para Monasterio. Y cada vez menos tiempo, a falta de doce fechas.

Trabajo y velas.


@elgallogustavo.



       📸: Deportivo Madryn.



lunes, 29 de julio de 2024

Monasterio, de vuelta en "casa"

Tras el imprevisto alejamiento de Cristian Díaz (a menos de dos meses de su llegada y siete partidos, con un triunfo, cinco empates y una derrota), de la dirección técnica del Gallo, luego del empate con Rafaela y a partir de una oferta de Alianza Lima, que más tarde quedaría en la nada, dada la presión ejercida por parte de la hinchada del elenco peruano, que resistía la llegada del ahora ex DT del Deportivo Morón, en un nuevo capítulo de una saga interminable de desprolijidades, hubo que salir a buscar un nuevo entrenador para el cargo vacante, recaído finalmente en un "viejo" conocido de la "casa", aunque como jugador, no en su actual rol de técnico.

Se trata de César Leonado Monasterio, ex arquero surgido de la inferiores de la institución y que llegara a destacarse en la primera del Gallito y más tarde, al máximo nivel de nuestro medio local e incluso continental, y que hasta hace una semana se desempeñara como entrenador de All Boys.

Nacido el 10 de enero de 1971 (53 años), en Hurlingham, César Monasterio debutó profesionalmente con la casaca de Morón en 1991, donde defendería los "tres palos" hasta 1995 (56 partidos) cuando pasara a Platense.

Luego, siempre como futbolista, "La Mona" Monasterio vestiría los colores de: Platense (1995-1998), Almirante Brown de Arrecifes (1998-1999), Tigre (1999), Independiente Rivadavia de Mendoza (2000), Oriente Petróleo de Bolivia (2000-2001, donde fue subcampeón), San Martín de San Juan (2001-2007), Estudiantes de Buenos Aires (2008-2009), Almirante Brown (2009-2012, consiguiendo el título de Primera "B" en la temporada 2009/2010 con el elenco "Mirasol") y Deportivo Laferrère (de 2013 y hasta su retiro en 2017).

Ya como entrenador, en el propio Laferrère donde se despidiera como arquero,  arrancaría en la temporada 2019/2020 (del 1° de julio de 2019 al 31 de diciembre de 2020), con 23 partidos, 12 ganados, seis empatados y cinco perdidos, 30 goles a favor y 22 en contra, con un 60.87 por ciento de efectividad.

Entre 2022 y 2023 (de enero de 2022 al 21 de marzo de 2023) asume en Liniers, con 45 encuentros, 16 triunfos, 14 empates y 15 derrotas, con 53 tantos a favor, 50 en contra y una efectividad del 45.93 por ciento, obteniendo el campeonato de la Primera "D" con el club de Villegas, en La Matanza.

Entre marzo y diciembre de 2023 se hace cargo de la dirección técnica de San Martín de San Juan, donde fuera ídolo como jugador, dirigiendo 34 encuentros, con 14 victorias, 9 empates y 11 caídas, 44 goles a favor y 38 en contra y una efectividad del 50 por ciento de los puntos.

Finalmente, en la presente temporada 2024 (de enero y hasta el pasado 22 de julio) asumiría en All Boys, con 24 partidos, ocho triunfos, nueve empates y siete derrotas, 16 tantos a favor y 17 en contra, con una efectividad del 45.83 por ciento.

En definitiva y con 653 partidos como arquero y 126 en su actual rol de director técnico, César Leonado Monasterio fue presentado en la fecha como nuevo entrenador del Gallo, precisamente el club que lo viera "nacer" futbolísticamente.

El cuerpo técnico lo completarán: Emiliano Piccione, Ignacio Vargas y Marcos Gómez (preparadores físicos), Andrés Gaitán (ayudante de campo), Sergio Matinella y Gonzalo Scaglia (entrenadores de arqueros) y Andrés Banchero (videoanalista).

Tras el abrupto final de los "Díaz"..., Monasterio de vuelta en "casa".


@elgallogustavo.



              📸: Archivo.


domingo, 28 de julio de 2024

El "juego de la oca"

Como en el "juego de la oca", tras el empate en uno con Rafaela, en el Nuevo Francisco Urbano, el Gallo retrocedió un par de "casilleros", respecto de la mejora evidenciada en los últimos partidos y refrendada con otro uno a uno, pero con buenas sensaciones, antes San Telmo en la Isla Maciel, luego de un primer tiempo con "La Crema", de lo peor visto en el "ciclo de Cristian Díaz" y un complemento que apenas "salvó la ropa" y el punto en "casa".

Con la ausencia obligada de Julián Vitale, por llegar al límite de cinco amarillas acumuladas, reemplazado sin éxito por Bahiano García y la modificación táctica (también errática) de Santiago Sala en lugar de Matías Romero, respecto del once inicial frente al "Candombero", durante unos primeros 45 minutos para el olvido, Morón casi no logró pasar la mitad del campo, merced a la efectiva presión ejercida por Rafaela, que obligaba a los centrales del Gallo a "prestarse" la pelota en paralelo, sin hallar el primer pase ofensivo que le permitirse progresar rumbo al arco contrario.

Como contrapartida, el conjunto dirigido por Fabián Nardozza, de justo reconocimiento por la platea del Gallo, más allá de su alejamiento del cargo meses atrás, ejercía una presión asfixiante que le permitía recuperar el balón con rapidez, para explotar la espalda de Nicolás Henry, a partir del criterio y la precisión de Juan Galeano y la proyección ofensiva de Patricio Vidal.

En un primer tiempo muy malo, en un auténtico "deja vu" de lo peor del equipo en el presente campeonato, apenas si el local podría acercarse siquiera al arco defendido por Emanuel Bilbao, primero con un remate de Fernando Moreyra y luego a través de un intento de zurda de Gastón González, demasiado poco para un Morón que necesitaba del triunfo para confirmar lo bueno demostrado ante San Telmo y, al mismo tiempo, para acercarse al octavo puesto, último clasificatorio al Reducido, en la antesala del desafío con Deportivo Madryn en el Sur, precisamente el "propietario" a la fecha, del último "boleto" clasificatorio por el segundo ascenso a la Liga Profesional.

Sin embargo, a los 40 de la primera mitad, una habilitación en profundidad sobre la derecha del ataque de Rafaela, permitiría el centro largo del "11", Patricio Vidal, para que por el sector opuesto y sin oposición alguna, Ricardo Dichiara, el delantero centro de la visita, le "rompiera" el arco a Juan Martín Rojas, con una volea de primera, para el uno a cero de "La Crema", que no se contraponía con el desarrollo de un partido pobre y mal jugado, pero con mejor disposición de la visita.

Ya en el complemento y tras algunos minutos de escasa reacción por parte del local, Cristian Díaz haría ingresar a los "Matías",  Romero y Castro, en lugar de Sala y Lautaro Disanto, aumentando la presencia ofensiva local dentro del área de Rafaela, aunque sin claridad ni demasiadas ideas.

A pesar de ello, y antes que el reloj se convirtiera en el principal enemigo de Morón, una buena asociación entre Gonzalo Berterame y Mariano Bracamonte, terminaría con el desborde de "Braca" y el desvío al arco, en el área chica, de Matias Romero, cuyo potente remate daría en el  travesaño y por fortuna, el rebote en la espalda del arquero Bilbao, para que el Gallo encontrara con algo de azar, los caminos al empate, antes que su propia incapacidad ofensiva comenzara a cerrárselos, pese a la fragiidad de su rival de turno, anteúltimo de la zona "B".

Y en ese lapso de tiempo, entre los 13 minutos del gol en contra del empate y la media hora del complemento, Morón hasta podría haberlo dado vuelta con demasiado poco, pero dejaría pasar una vez más, el "tren del triunfo", con un par de ocasiones muy propicias, como un remate cruzado de Henry apenas desviado sobre el poste izquierdo.

De allí y hasta el final, poco y nada, o menos que nada, en el debatir de un césped un poco más verde, pero desparejo y resbaladizo, y la ausencia de ideas futbolísticas de un Morón que cuando parecía hallar finalmente el rumbo, se reencontró con la peor imagen de sí mismo.

Y retrocedió varios "casilleros".

Veremos qué nos depara este impredecible "juego de la oca", en la gélida Puerto Madryn.


@elgallogustavo.



       📸: Eduardo Fabián Acuña.


domingo, 21 de julio de 2024

Es por acá...

Morón jugó un muy buen partido, seguramente el mejor en bastante tiempo y se llevó un punto merecido de la Isla Maciel, frente a uno de los equipos que mejor funcionamiento han demostrado en el torneo, como el San Telmo de Alfredo Grelak, y hasta pudo llevarse el triunfo, de haber tenido mejores interlocutores en ofensiva.

Tras el desahogo de la necesaria victoria ante Chaco For Ever, confirmando mejoras colectivas, incluso ya evidenciadas en el empate a cero, con “sabor a poco”, con Defensores de Belgrano en el Bajo Núñez, el desafío con el “Candombero”, en su siempre complicado reducto (aún a puertas cerradas), “elevaba la vara” de ese proceso de mejora continua desde la llegada de Cristian Díaz, dando la medida con creces, neutralizando las virtudes ya conocidas de uno de los animadores de la Zona “B”, a partir de un planteo pragmático e inteligente, bien llevado al terreno por un Morón que comienza a ganar en confianza y juego colectivo.

Con el único cambio táctico de Mariano Bracamonte por Brian Machuca, retrocediendo Rodrigo Arciero a su función natural de lateral por derecha, desde el comienzo, San Telmo apostó a lo que mejor sabe, esto es, manejar la pelota con paciencia y precisión, acumulando pases en ese dominio sostenido, en procura de encontrar los caminos al gol, desde el talento y el cambio de ritmo de Adrián Fernández (revelación y jugador más determinante de la categoría), la subida permanente de dos laterales solventes en la marca y criteriosos en ofensiva (Rodrigo Ayala por izquierda y Martín Vallejos por derecha), un volante “todo terreno” como Emiliano Franco y delanteros “punzantes” y elusivos, en la culminación de su sistema 4-3-3 (José Barreto, Franco Tisera e Iñaki Lartirigoyen).

Ante ello y con mucha inteligencia táctica, el Gallo le opondría un “bloque” ordenado y bien desplegado en los límites de su terreno de juego, permitiendo que San Telmo ejerciera el dominio del balón, entre su línea de centrales, aunque cerrándole todos los espacios y alternativas de pase, con otro gran partido de Gonzalo Berterame, que agregaría el gol a su sacrificio habitual y otra buena presentación de Bracamonte, siempre cerca del “10” local, para doblar la marca y colaborar con sus defensores, cada vez que Adrián Fernández pretendió “estacionarse” sobre las bandas, para desde allí generar sociedades o habilitaciones entre líneas.

En un interesante choque de estilos totalmente diferentes, por lo menos en este partido, al dominio sostenido de “Telmo” y su búsqueda de juego asociado, Morón apostaría a un juego más directo, de salida rápida en contra, cada vez que recuperaba la pelota o interceptaba un pase.

Y así contaría con las mejores chances del primer tiempo, ambas en los pies y la cabeza de Matías Romero, la primera mal resuelta, inmejorablemente solo en el área chica contraria y la segunda con una “peinada” desviada, luego de una muy buena habilitación de Lautaro Disanto, cada encuentro más importante en el andamiaje que pretende el cuerpo técnico.

Como contrapartida y pese a una mayoritaria tenencia, la más peligrosa de San Telmo se originaría en una pelota parada (otro buen recurso y de gran variedad en el “Candombero”), que permitiría que Tisera rematara solo y “a boca de jarro”, acción de gol impedida a puro reflejos por Juan Martín Rojas, evitando la apertura del marcador con el pecho.

Ya en el complemento, Morón llevaría a su juego a San Telmo, cerrándole aún más los caminos de pase y la posibilidad de las sociedades que tan bien maneja el local, preocupando en cada contra, cada vez con mayor cantidad de protagonistas involucrados, con Gastón González y Julián Vitale, manejando los “hilos” en el mediocampo.

Y así llegaría el gol, con una muy buena “triangulación” sobre la banda izquierda, el pase justo en profundidad de Nicolás Henry (recuperado en su juego, respecto de partidos anteriores), para que Gonzalo Berterame encontrara el “hueco” y definiera con precisión junto al poste derecho de Brian Bustos, a los 17 minutos del segundo tiempo.

Por desgracia, en una de las contadas distracciones de la última línea visitante, con un San Telmo cada minuto más apremiante sobre el arco rival, desde uno de los “fuertes” locales, la llegada en profundidad por los laterales, el centro desde la izquierda de la defensa, primero encontraría la cabeza de Emiliano Franco y luego, en el área chica, la “embestida” final de Agustín Lamosa, el segundo marcador central, para empujarla al empate, también de cabeza, ante el cierre tardío y solitario de Arciero, a los 25’ de la segunda etapa.

En los minutos finales y con el ingreso de Santiago Sala, el Gallo generó un par de contragolpes mal definidos, que podrían haberle dado una nueva ventaja a un Morón, que sostuvo a “pie firme” y sin mayores sobresaltos, un punto merecido y valorado, pero con “regusto” a poco, por las opciones perdidas en el primer tiempo.

Ante uno de los mejores rivales de la zona y animador del torneo, el equipo de Cristian Díaz dio la talla y confirmó una mejora que avizora un futuro mejor, en una temporada complicada.

Sin dudas, que es por acá.


@elgallogustavo.



         📸: Deportivo Morón.