domingo, 27 de abril de 2025

En la "batalla de Caseros", el Gallo hizo historia

Y en otra prueba de carácter, el Morón de Walter Otta hilvanó su tercer triunfo en fila, con una gran victoria frente a un rival siempre difícil, como Estudiantes de Buenos Aires, en un reducto históricamente complicado, como lo es el "Ciudad de Caseros", donde no se imponía desde hacía 17 años, más precisamente desde el 10 de octubre de 2008, en el triunfo también por la mínima, con gol de (quién otro podría ser?), el eterno Damián Emilio Akerman.

En un partido donde no pudo repetir la brillante exhibición del primer tiempo frente a Nueva Chicago, de hace una semana, en el "República de Mataderos", por la diferencia de jerarquía entre rivales, pero fundamentalmente porque Estudiantes de Buenos Aires le "robó" la pelota al Gallo y Morón debió resignar tenencia, pero no protagonismo y ganas de quedarse con los tres puntos, el Gallo supo cerrarse bien en su campo y aprovechar el contragolpe para "lastimar" a su rival, tal como ocurriría en la gran acción que definiría el rumbo final de un encuentro parejo y disputado, como cada vez que se encuentran Morón y el "Pincha" de Caseros.

Con la única modificación obligada de Lautaro Disanto en lugar del suspendido Yair González, expulsado en Mataderos, el Gallo se plantó mejor en los minutos iniciales del cotejo, procurando repetir la presión alta que tan buenos dividendos le diera ante el "Torito", pero en este caso, se encontraría con un Estudiantes bien trabajado por el "Lobo" Andrés Montenegro y sin fisuras en la salida de su última línea.

Con el paso de los minutos, el "Pincha" comenzaría a manejar el balón en el medio y a ganar la "batalla" de los rebotes y las "segundas pelotas" en el mediocampo, con una labor despareja de los medios visitantes: a otro muy buen partido de Pablo Ferreira, en franco crecimiento y retorno a su mejor nivel, como contrapartida, un Santiago Kubiszyn sacrificado, pero nuevamente errático e impreciso en algunos pases, pese a mejorar sustancialmente en el segundo tiempo de un encuentro "caliente", cuando había que poner la pelota bajo la "suela" y defender el resultado a favor, desde la tenencia y si es posible, mejor en campo ajeno.

En un primer tiempo casi sin situaciones frente a los arcos, los más peligroso del local sería su centrodelantero, Darío Rostagno, de interesantes movimientos y difícil de marcar, por contextura física y dotes técnicas, tanto es así que además de provocar la amonestación de casi toda la defensa del Gallo (en esa primera etapa, ya habían quedado condicionados Franco Lorenzón y Nahuel Zárate, a quienes se sumaría el capitán, Mariano Bíttolo) y generar la acción individual más peligrosa de los 45' iniciales, con una media vuelta y una remate al arco, bien contenido por Leandro Finochietto, una vez más, sólido cada vez que los llamaran a intervenir.

Por el lado de Morón, apenas un desborde de Fabricio Sanguinetti por izquierda, que Ivo Costantino estuviese a centímetros de conectar, en el área chica, puede contabilizarse como la jugada visitante de mayor riesgo, dentro de un desarrollo más peleado que jugado.

Ya en el complemento, Estudiantes sorprendería con otra acción peligrosa, en el amanecer de la etapa final y pese a mantener el control de las acciones, a partir del monopolio de la pelota, no preocuparía demasiado a la segura defensa del Gallo, más allá de algún centro cruzado, que generara de las pocas dudas evidenciadas por la última línea visitante, con un parejo nivel de sus laterales y zagueros (Juan Manuel Cabrera sacó todo, de arriba y de abajo), pero con el destacado de Nahuel Zárate, precisamente un ex "Pincha" de Caseros.

Hasta que a los 17 minutos del segundo tiempo, de un ataque local bien controlado, en la "medialuna" del área de Morón, Mariano Bíttolo sacaría un pase fenomenal, propio de un jugador de su jerarquía, para que la categoría de otro, como Fabricio Damián Sanguinetti, hiciera el resto, con una corrida implacable para dejar atrás a su marca y ante la salida apresurada de Matías Budiño, la "picara" por encima del arquero, con enorme clase desde afuera del área, para enviarla de "emboquillada" y con precisión "quirúrgica" rumbo al golazo de Morón, una auténtica "obra de arte" en dos toques magistrales.

Con la diferencia a su favor, Morón permitió que la desesperación de Estudiantes manejara el balón, acercando alguna acción de peligro, más en lo potencial que en lo real, mientras  que el Gallo tuvo dos muy claras, con diferencia de un par de minutos, primero con un desborde de Costantino por izquierda, que un defensor local, apenas alcanzara a "puntear" el centro, cuando el uruguayo Sanguinetti se aprestaba a gritar el segundo gol y luego, con una buena jugada de la misma banda zurda hacia adentro, a partir de otro bien partido de Iván Vaquero, que finalizaría con un remate apenas desviado de Kubiszyn.

A los 25' de la etapa complementaria, primero el "Pincha" se quedaría con diez, por un "patadón" de Santiago Briñole, el "cinco" de Caseros en perjuicio de Pablo Ferreira y después, a los 34' del segundo tiempo, una vez más el Gallo terminaría con uno menos, en esta ocasión por la expulsión por doble amonestación de Franco Lorenzón, que debió sujetar con sus brazos al "9" local, intratable cada vez que recibió de espaldas y pretendió darse vuelta rumbo al arco de Morón.

Más allá de alguna pelota parada, el equipo de Walter Otta no sufriría el final del partido, con el pitazo final de Ariel Penel, de correcto arbitraje, para que los tres puntos viajaran a Morón, luego de 17 años sin alegrías en el "Ciudad de Caseros".

Al cabo de un "raid" futbolero harto complicado, por lo menos en la previa, con dos cotejos de visitante, nada menos que en Mataderos y Caseros, el Gallo consolidó la evolución demostrada en la goleada precedente ante Talleres de Remedios de Escalada, para sumar tres triunfo al hilo, acomodarse en zona de Reducido y lo más importante, aún con tanto torneo por delante: demostrar y demostrarse que, jugando un partido brillante y otro regular, cuenta con el rendimiento colectivo y la calidad individual para pelear e ilusionarse.

En la "batalla de Caseros", el Gallo hizo historia.


@elgallogustavo.



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lunes, 21 de abril de 2025

"Gallazo" en rodeo ajeno

Morón apabulló a Chicago en Mataderos, en especial, con un primer tiempo para atesorar en la retina por siempre, donde debió irse al descanso con una diferencia de cuatro o cinco goles, y no terminar permitiendo que el local se metiese en partido, a falta de tres minutos para cumplirse el tiempo agregado, en una "chapa" final de 2 a 1 para el Gallito, que poco y nada tiene que ver con las enormes diferencias tácticas y de funcionamiento individual y colectivo, entre unos y otros, al cabo de 97' donde no existieron equivalencias reales.

Y es que, si bien el Gallo se trajo un triunfazo de Mataderos, imponiéndose tras 27 años (desde aquél lejano 1998, también con victoria 2 a 1, con los goles de Krikorian y el "Loro" Leiva), el equipo de Walter Otta no mereció ganar por un resultado tan exiguo, en un partido brillante que lo tuvo como único protagonista, "borrando" a su rival de la cancha, para marcar una diferencia pocas veces vista en décadas de clásicos entre Morón y Nueva Chicago, en cualquier torneo y condición.

Con las modificaciones de Pablo Ferreira en lugar de Matías Ballini y de Fabricio Sanguinetti en reemplazo de Jonathan Berón, Morón salió a imponer condiciones en el "República de Mataderos", desde el inicio, presionando alto al dueño de casa, para generar el error, tanto es así que la primera jugada de peligro, en favor de Morón, se registraría antes de los dos minutos de juego, con un tiro libre desde la derecha, que en principio pareció penal en perjuicio de Yair González (luego la repetición confirmaría la sanción a centímetros de la línea de cal), con una gran ejecución de Mariano Bíttolo, que Facundo Ferrero, arquero del "Torito", apenas alcanzaría a "rasguñar" para que pegaste en el palo y salvara por primera vez a Chicago, en una acción de inicio que marcaría la tendencia futura del encuentro.

En un primer tiempo de altísimo nivel, como hacía tiempo no veíamos en Morón (tal vez, desde el 2017, también con Walter Otta en el banco, pero en la "B" Metropolitana), el Gallo apabulló a su rival y lo "borró" de la cancha, marcando diferencias siderales en todas las líneas y las facetas del juego, con una intensidad insoportable para su clásico rival, con un juego asociado admirable y rendimientos individuales que, en ningún caso, bajaron de los siete puntos.

En ese contexto, de domino absoluto y a voluntad, ante un Chicago confundido, errático a impotente ante la superioridad de la visita, Morón generó no menos de cinco o seis jugadas clarísimas de gol, sólo en un tiempo, algunas increíblemente marradas a metros de la línea de gol, por falta de puntería y en otras, por un puñado de buenas respuestas del golero local, la única figura destacable en un Nueva Chicago "partenaire" de su clásico visitante, y que al cabo de los primeros 45' terminaría "apenas" 2 a 0 en favor del Gallo, por esa falta de contundencia que arrastra desde el comienzo del torneo y que no le permitiera sumar algunos puntos más en la tabla, de acuerdo a los merecimientos y las opciones de gol generadas (y desperdiciadas) en partidos anteriores.

Así las cosas, cuando el equipo de Walter Otta ya merecía convertir el tercero, antes que el primero de la tarde en Mataderos, una gran proyección de Iván Vaquero por la izquierda, 'pared" incluida con Fabricio Sanguinetti, terminaría con un buen remate al primer palo del lateral zurdo de Morón, generando la respuesta del arquero y un rechazo corto de un ex Morón, Emiliano Méndez, para que la pelota la quedara a Yair González y sorprendiendo con un derechazo al mismo palo, esta vez el "10" de Morón no fallase para empezar a poner en sintonía la superioridad abrumadora en el juego, con el resultado parcial del partido, a los 21' minutos de la primera etapa.

Mientras Fabricio Sanguinetti se transformaba en la gran figura de la tarde, intratable para la defensa local y ganando a voluntad todos los "mano a mano", tanto por derecha como por izquierda, precisamente de una corrida del uruguayo, nacería el segundo gol visitante, tras el centro al punto del penal y la aparición "fantasmal" de Ivo Costantino, para empujarla al 2 a 0, a los 38' del primer tiempo, reivindicar al "9" de Morón con la red rival, luego de perderse un tanto increíble cinco minutos antes y fundamentalmente, empezar a relacionar de manera más justa, trámite y resultado, ante un Morón que estaba sometiendo a un auténtico "baile" a Nueva Chicago, ante su público, sin exagerar ni un poco en las valoraciones y los adjetivos.

Ya en el complemento, Morón permitió que el local intentase remontar la cuesta de su impotencia, más por fervor que por ideas, mientras el Gallo regulaba el trámite y se aprestaba a asestar el tiro de gracia, con alguna contra bien hilvanada o producto de los errores de la desesperación ajena.

Pero en ese segundo tiempo, más allá de dos o tres acciones de peligro, el Gallito no podría repetir la magnífica performance de los 45' iniciales, aunque tampoco sufriría el desarrollo en el arco propio.

Aunque, en los minutos finales, un poco por quedarse una vez más con diez, por tercera vez en una clásico (Berón con Almirante y Costantino ante Chacarita) y quinta en once jornadas a la fecha, por una doble amarilla evitable de Yair González (Javier Delbarba, árbitro del encuentro, pretendía que Yair se vaya del campo para que ingrese su reemplazo, Franco Disanto, por la línea lateral opuesta al banco de los suplentes y ante la negativa del "7" de Morón, se ganase la segunda amarilla y con ella la expulsión, a falta de diez minutos para el final) y por el blooper entre los centrales visitantes, que se chocaron entre sí y permitieron increíblemente que Ignacio Rodríguez se encuentre con un descuento impensado, en el segundo minuto agregado, pusieron en duda sólo desde lo numérico y por algunos escasos instantes, un triunfazo que jamás estuvo en discusión desde el trámite del partido y que debió haberse consumado por tres o cuatro goles de diferencia.

Morón se regaló y nos obsequió una actuación inolvidable, en uno de esos encuentros especiales que pueden resultar un punto de inflexión para el resto del campeonato.

Jugando así, está claro que este Gallo es cosa sería, como aparentó en el "amanecer" del certamen y luego se desdibujara inexplicablemente con el paso de los fechas siguientes.

Ahora queda conseguir algo de regularidad de cotejo a cotejo e incluso dentro de cada partido, en el rendimiento entre primeros y segundos tiempos, para confirmar todo lo bueno demostrado en Mataderos, pero sin sufrir injustamente un resultado, por su falta de contundencia, otro asterisco a mejorar.

Por lo pronto, toca visitar Caseros, otro desafío a la medida para empezar a saber, qué esperar de este equipo, que "barrió" y "bailó" a Chicago a domicilio, pese a lo escueto del 2 a 1 final.

"Gallazo" en rodeo ajeno.


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lunes, 14 de abril de 2025

Ganó, goleó y espera por Chicago

Morón necesitaba ganar, de manera imprescindible, primero, para dejar atrás la pálida imagen del complemento frente a Estudiantes de Río Cuarto y, segundo, porque enfrente estaba Talleres de Remedios de Escalada, a la fecha, uno de los rivales más flojos de la competencia.

Y si se podía ganar por más de un gol, mucho mejor y ni hablar, si uno o más de esos tantos, fueran convertidos por los delanteros, "zapateros" en las redes ajenas, hasta la jornada del último domingo.

Y por primera vez en el presente torneo, el partido se dio a la medida de las necesidades de Morón, porque pudo volver a sumar de a tres, como objetivo principal y encima marcar una diferencia de tres goles, dos de ellos, autoría de sus puntas, Ivo Costantino y Jonathan Berón.

Precisamente, con el retorno a la titularidad de Costantino, en reemplazo de Renzo Reynaga, respecto del once inicial en Córdoba, en los minutos iniciales del partido, el Gallo intentó presionar alto a su rival y "ahogar" a la visita contra su arco, algo que logró y generó una tríada de jugadas polémicas, apenas iniciado el pleito, todas favorable a Morón, por supuestos penales, dos de los cuales parecieron más que "cobrables", salvo para la interpretación de un árbitro siempre controvertido como Adrián Franklin.

Pasados esos primeros 15' de "asfixia" del local, de a poco, Talleres comenzó a "hacer pie" en el partido, propiciando incluso un par de ocasiones de riesgo para el arco de Leandro Finochietto, que una vez más respondería con acierto, las veces que lo llamaran a intervenir, como en aquél tiro libre de un ex Morón, Norberto "Cholo" Palmieri, que el "1" del Gallo desviaría por encima del travesaño.

Tal vez en el mejor momento del visitante, llegaría la apertura del marcador y el esperado desahogo para el público del Gallo: Ivo Costantino bajaría una balón en la puerta del área grande y al darse vuelta para quedar de cara al arquero, un agarrón de su defensor lo mandaría al piso, no quedándole más "remedio" a Franklin que sancionar el penal, que había obviado, por duplicado, en los minutos iniciales, con una mano dentro del área y una infracción sobre Jonathan Berón.

Ausente Gastón González, el responsable de hacerse cargo del tiro desde los doce pasos, resultaría el propio Costantino, que a los 26' del primer tiempo y con un remate seco, fuerte y esquinado, hacia la derecha del arquero, que se jugaría por su poste opuesto, pondría en justificada ventaja a Moron, que más allá de esos minutos en que permitiera alguna respuesta de Talleres, había sido mejor que su rival.

Y hasta incluso pudo ampliar la diferencia, con otra infracción dentro del área contra Iván Vaquero, una vez más, no cobrada por Franklin (ya dos penales eran demasiado, para un árbitro "localistas" en ciertas plazas tradicionales, pero del interior) y algún remate desviado o despejado por Damián Tello, arquero de la visita.

En el complemento, el partido seguiría dándole señales positivas a las necesidades de Morón, porque antes del minuto de reiniciado el juego (diríamos que antes incluso de los 30 segundos), Jonathan Berón "clavaría" un golazo desde afuera del área, con una acción que intentara en varias ocasiones, en cotejos anteriores y que en la tarde de domingo del Nuevo Francisco Urbano, esta vez sí, terminaría de la manera deseada: "recorte" de la izquierda al medio y tras hallar el "hueco", sacaría un derechazo inapelable que, a ras de piso y tras picarle casi en las "narices" a Tello, terminaría en el fondo de la red, junto al poste zurdo, para el 2 a 0 de Morón en el "amanecer" del segundo tiempo.

De allí en adelante, los de Escalada, dirigidos por Martín Rolón, procurarían alguna rápida reacción, para meterse en partido, pero en el corto lapso en que consiguieran dominar las acciones, apenas si generarían otra buena intervención de Finochietto, con otro desvío sobre el travesaño y una vez más, la solvente y sólida labor de Franco Lorenzón, que sacó todo lo que le "tiraron", pese a jugar con la presión de una amonestación en el comienzo del pleito.

Con buenas actuaciones de Matías Ballini en el mediocampo, de Iván Vaquero, tanto en faz defensiva como sumándose al ataque, en su partido más consistente en estas diez fechas y las versiones muy mejoradas de los autores de los tantos, Costantino y Berón, quedaba claro que cuando se lo propusiera y ajustara la precisión del último pase, Morón lo definiría con un tercer gol.

Y lo tuvo Santiago Kubiszyn, ingresando sólo por el medio, luego de una buena acción individual por izquierda, de Yair González, pero su remate con el arco a disposición, se estrellaría contra el poste zurdo, hasta que en el quinto minuto agregado, de un buen tiro libre desde la derecha, del debutante Valentino Huertas (de movimientos más que interesantes en sus 15' de presentación), Reinaga no podría dominarla en el primer palo, pero la impulsaría para la cabeza de Emiliano Franco (otra vez, de buen ingreso, viniendo desde el banco), sobre el poste opuesto, para sellar el 3 a 0 y la algarabía de un Morón, que necesitaba un triunfo y de estas características.

Más en vísperas del clásico con Nueva Chicago, del próximo domingo, en Mataderos, otra ocasión especial para confirmar lo bueno y empezar a evidenciar la regularidad tan esperada.

Morón volvió a ganar y por primera vez en diez jornadas, mostró la contundencia que precisaba.

Es la hora de regalarse un buen triunfo "clásico".


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lunes, 7 de abril de 2025

Que se "contagien" dentro de la cancha

Morón volvió a perder y sigue sin encontrar el rumbo.

Casi en el epílogo, en una reducto siempre esquivo y un rival complicado, con arbitrajes localistas cuyas razones se extienden (y entienden) más allá del terreno de juego, el equipo de Walter Otta se quedó con las "manos vacías", en su viaje a Córdoba, tras la derrota por la mínima ante Estudiantes de Río Cuarto, quien consiguió la ventaja a los 41 minutos del segundo tiempo.

Y es que el Gallo perdió bien, aún cuando parecía tener el compromiso controlado, con línea de cinco en el fondo, para llevarse un punto de Río Cuarto, y jugando nuevamente mal, más allá de aquellos primeros pasajes del partido, en el que supo controlar con eficacia a su rival, aunque sin generarle peligro.

Cumplidas nueve fechas de un torneo tan largo como extenuante, comienzan a preocupar las señales de un equipo que hizo de su mejor versión, la excepción a la regla, y salvo pasajes en un puñado de encuentros, nunca pudo hallar el funcionamiento ni la regularidad individual y colectiva, para plasmar en la cancha la idea de juego que pretende el cuerpo técnico.

Ante el "León del Imperio", de buen rendimiento y siempre con ese "plus" que le otorga la cercanía al "calor" del poder de AFA, Morón se presentó con el estreno desde el inicio de Leandro Finochietto, a la sazón uno de los principales responsables que el Gallo recién se quedara sin nada, a falta de cuatro minutos para cumplirse el tiempo reglamentario, con tres o cuatro atajadas que tranquilizan en su delicado puesto, dada la lesión muscular que mantendrá a Julio Salvá afuera, no menos de 21 días.

En un equipo con escasas ideas y mucho menos juego asociado, en esos primeros minutos Morón se dedicó a impedir que el local se lo "llevase por delante", tal su pretendida intención de arranque, manejando  la pelota con acierto en la contención, pero sin preeminencia alguna del medio en adelante.

Una vez más Franco Lorenzón resultó de lo mejor del equipo, seguro en la marca y corrigiendo errores ajenos y en esta oportunidad, con un buen partido de Santiago Kubiszyn, en su mejor versión desde su retorno.

El problema es que, Morón recupera el balón, como en aquellos primeros 20' de juego en Río Cuarto, pero después no sabe qué hacer con él, puesto que sus protagonistas de "buen pie", aparecen solo de a ratos, como Yair González, que cada vez que se "enciende", deja en claro su calidad y marca diferencias, el tema es que lo hace demasiado poco como para torcer el rumbo del partido, como ante Defensores y cuando logra hacerlo, lo hace en soledad porque no encuentran compañeros que "sintonicen" su misma "frecuencia".

Y en ofensiva parece un "deja vú" del torneo pasado, con intérpretes que se sabe de mayor calidad individual, respecto a los delanteros de la pobre temporada pasada, pero que pese a ello, no logran "engranar" en el terreno, puesto que hasta el momento, ni Ivo Costantino (en Córdoba, llegando desde el banco y por lo menos, metiendo un buen cabezazo apenas desviado sobre el travesaño, en el complemento), ni Jonathan Berón, ni Renzo Reynaga, ni Fabricio Sanguinetti (ausente en Río Cuarto) cuando le tocó ingresar, le aportaron la cuota de desequilibrio y menos contundencia frente a los arqueros rivales.

Y en la defensa las cosas no van mucho mejor, con problemas recurrentes en los centros cruzados, específicamente desde la banda izquierda, donde Iván Vaquero cumple, pero no conforma, mientras quien arribara como titular y perdiera el puesto desde hace unas fechas, Joaquín Livera, hasta el momento no ha mostrado más que una excelente pegada en los centros, pero después, en su función primigenia, es decir, la marca, ha dado siempre ventajas, como en el gol de Estudiantes de Río Cuarto, luego de una sucesión de centros y finalmente el "buscapié" en solitario desde la izquierda del ataque, que viera pasar de largo a Nahuel Zárate y por detrás de él, la llegada sin obstáculos de Martín Garnerone, para el gol del triunfo local, a los 41' del segundo tiempo, con Joaquín Livera llegando tarde y observando con sorpresa cómo Garnerone la impulsaba a la red, a un par de metros de distancia.

Y es que Morón se mantuvo en partido gracias a lo dicho, las tres o cuatro intervenciones decisivas de Finochietto y la buena labor de Lorenzón y la voluntad de Juan Manuel Cabrera, pese a algunas limitaciones, más el retorno a algo parecido a su mejor nivel, de Kubiszyn y los escasos "destellos" de calidad de Yair González, realmente muy poco para intentar ser competitivos en un escenario hostil, ante un rival difícil dentro y fuera de la cancha, por su referida posición de privilegio en AFA.

Aunque en esta ocasión, no hizo falta que un previsible mal arbitraje de Maximiliano Macheroni le allanare el camino del triunfo al local, expulsando a algún jugador visitante (pese a que "preparó" el escenario, amonestado a medio equipo), ni cobrándole un penal a Estudiantes, y eso que tuvo la oportunidad de convalidar un gol en clara posición adelantada y sin embargo anuló la acción, cuando parecía que la terna arbitral iba a mirar para otro lado.

Pero Morón volvió a perder el partido por deméritos propios, por regalarle al balón al local desde los 25' del primer tiempo y no ser capaces de dar dos pases seguidos, salvo en un par de oportunidades, perdiendo en los "mano a mano", sin coordinación ni sistema, teniendo que recurrir al pelotazo largo y sin destino, la mayor parte de la veces, también sin precisión.

Y cuando parecía tener el punto en el "bolso", pese a permitir que Estudiantes de Río Cuarto lo complicara demasiado, desde el final del primer tiempo, pero en especial, durante varios pasajes del complemento, con un par de centros y el definitivo, de rastrón al segundo palo, con toda la defensa descompensada, devolver a Morón a una realidad, que indica que pierde porque juega mal y no tiene ideas ni menos contundencia para convertir y aunque sea complicar los planes rivales.

Con nueve fechas disputadas y un largo camino por delante, la situación actual no deja de preocupar, porque Morón ha hecho de sus mejores pasajes la excepción a la regla, en el presente campeonato.

Ojalá los intérpretes "defiendan" a Walter Otta y su cuerpo técnico, en el terreno, porque la confianza sigue intacta pero depositada en él, que se está jugando el "resto" desde que volvió al club, por amor al desafío de llenarse de más gloria de la ya conseguida.

Capacidad, trabajo y dedicación sobran. Sólo falta que se "contagien" dentro de la cancha.


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.


lunes, 31 de marzo de 2025

Triunfo agónico y desahogo

En un partido malo, aburrido y con un pésimo arbitraje de Felipe Viola, el Gallo consiguió lo más importante: volver a ganar, por segunda vez en el campeonato, ante un Defensores de Belgrano, siempre complicado, dentro de la cancha y en las oficinas de AFA.

Con la única modificación obligada del ingreso de Renzo Reynaga, en lugar del suspendido Ivo Costantino, el Gallo antes del primer cuarto de hora de partido, perdería también a un referente, como Julio Salvá, con una molestia muscular en su muslo (al parecer el aductor) derecho, provocando el debut de Leandro Finochietto, el arquero que viniera de Argentinos Juniors, al igual que Juan Manuel Cabrera, Yair González y Facundo Báez, todos ellos desde el inicio.

En un encuentro deslucido y sin emociones, donde el campo de juego no ayudaría a los protagonistas, pero estos tampoco se ayudarían a sí mismos, el "Dragón" de Carlos Mayor se acomodaría mejor a un terreno que conspira contra cualquier intento de jugar decorosamente al fútbol, mientras el Gallo una vez más, se veía superado en el mediocampo, pese a la presencia ya confirmada como titular de Matías Ballini, acompañado por Pablo Ferreira, de flojo presente desde su regreso de Serbia.

Pese a dicha preeminencia en el manejo del balón, Defensores de Belgrano jamás inquietaría al debutante Finochietto, y las únicas acciones de peligro, dentro de un paupérrimo primer tiempo, estarían dadas por un remate desviado de Gastón González, ingresando desde la izquierda y hacia adentro, luego de una recuperación en tres cuartos, para el remate alto y desviado del "8" del Gallo y la más clara, casi en el final de la primera etapa, a la salida de un tiro de esquina desde la derecha y el centro de Yair González, el cabezazo con destino de gol de Matías Ballini, que providencialmente encontraría la cabeza salvadora de Agustín Massaccesi, para enviarla por encima del travesaño.

Sin embargo, la única "emoción" de una primera etapa para el "bostezo", de ambos lados, la aportaría un protagonista inesperado: Felipe Viola, de pésimo arbitraje, expulsaría por doble amonestación a Facundo Báez, a los 43 minutos de la etapa de inicio, luego de una entrada fuerte e innecesaria contra un defensor visitante. 

En rigor de verdad, la roja a Báez, quizá exagerada en la rigurosidad reglamentaria, no habría estado tan mal, de no mediar el antecedente del "Topo" Ezequiel Aguirre, el "inoxidable" siete "bravo" de "Defe", que amonestado en los primeros minutos y en una acción posterior muy similar a la de Báez, con una entrada excesivamente fuerte en perjuicio de Yair González, debió ser también expulsado por el árbitro del partido, quince minutos antes que le señalara el camino anticipado de las duchas, al "10" de Morón, claro que ahí debió recordar la relación entre el presidente de Defensores y el de AFA, compañeros en el fútbol y el directorio de la CEAMSE, para sostener una interpretación diferente ante una misma clase de jugada.

Con la bronca a cuestas de un jugador de menos, una vez más, y sin el "Topo" Aguirre para disputar el complemento, Defensores aprovechó la superioridad numérica para volver a manejar la pelota y el trámite del partido, aunque sin generar una sola acción de peligro frente al arco de Finochietto, más allá de un cabezazo solo y a las manos del arquero, del ingresado Enzo González, en clara posición adelantada, que el línea en sintonía con el árbitro principal, nunca se daría por aludido.

A los 12 minutos del complemento, y con otra fortísima entrada de Agustín Massaccesi, el primer marcador central visitante, la cara no le daría para volver a hacerse el desentendido a Viola, como en el primer tiempo con Aguirre, y no le quedaría otra que expulsar por doble amarilla al zaguero de Defensores, equiparando la desventaja numérica sobrellevada por Morón hasta ese momento.

Y pese al mal juego y las escasas ideas, allí el equipo de Walter Otta retemplaría su ánimo para ir en búsqueda de un triunfo demasiado necesario, que por cómo se vislumbraba el final del encuentro, sólo podía producirse por un error no forzado o una acción virtuosa de alguno de los protagonistas (más allá de un remate desde afuera del área, que se perdería cerca del palo derecho, de Matías Ballini, quien más cerca estuviese de marcar el desnivel para el Gallito).

Y por fortuna, Morón tendría de su lado a un "lagunero", pero talentoso Yair González, que habría de darle a Morón ese desahogo tan imprescindible como el oxígeno que respiramos.

Y es que sobre los 38' del segundo tiempo, Iván Vaquero "agarraría la lanza" y previa "pared" con Mariano Bíttolo, llegaría al fondo y mandaría un centro que ni Jonathan Berón, ni Emiliano Franco (otros dos venidos desde el banco) lograrían empujar al gol, hasta que Juan Manuel Cabrera la recuperase casi en el borde del área grande y de espaldas al arco, habilitase el ingreso por derecha de Yair González, que con un derechazo "tres dedos" a los "Chelo" Delgado, la colocara sobre el poste diestro del arco de "Defe", dejando sin reacción a Alejandro Medina, golero de la visita, para el delirio de todo Morón, dentro y fuera del terreno de juego.

Sin demasiado tiempo para más, ni menos ideas de juego, por ambos lados, Morón se quedaría con tres puntos fundamentales para sumar en la tabla y en la cuestión anímica, más allá de haber jugado quizá su peor partido, en un terreno que no ayuda en absoluto y con un arbitraje que "pintaba" para escándalo.

El Gallo volvió al triunfo y ese es el único balance positivo.

Siempre es más sencillo trabajar en mejorar los errores, durante la semana, a partir de una victoria.

Con muchísimo por mejorar, Morón se regaló una sonrisa y "apagó" el "fuego" de un más que discreto "Dragón" del Bajo Núñez.

Ahora espera un desafío diferente, con "El León del Imperio", en el siempre esquivo reducto del Estudiantes cordobés.

Da la sensación que, si el equipo de Walter Otta ajusta algunas "clavijas" y minimiza los errores evitables, como tantas expulsiones infantiles, por el estado de su campo de juego, es posible que se sienta mejor y rinda más de visitante, que de local.

Veremos si se confirma, el domingo en Río Cuarto.


@elgallogustavo.



      📸: Eduardo Fabián Acuña.


lunes, 24 de marzo de 2025

Otro clásico con "sabor a poco"

Al igual que frente a Almirante Brown, en Isidro Casanova, el Gallo tuvo todo para quedarse con el clásico de visitante, en este caso, en San Martín y frente a Chacarita, pero una vez más volvió a pagar un alto costo por errores puntuales, que lo privaron de volver a sumar de a tres, para un equipo que apenas pudo ganar un sólo encuentro en siete presentaciones.

Y es que, luego de quince minutos iniciales en los que el "Funebrero" se impuso en el mediocampo y prevaleció en el juego, sorprendiendo a un Morón que no "hacia pie" y tuviese que soportar un primer cuarto de hora de asedio local, con más empuje que fútbol y sin generar situaciones claras de gol, tanto es así que la única neta, en esa primera porción de clásico favorable a Chacarita, estuvo en los pies de Rivero, el "9" local que no pudo darle con fuerza y el balón quedó mansamente en manos de Julio Salvá.

Con el regreso de Juan Manuel Cabrera en el lateral derecho, luego de purgar la fecha de suspensión, por su expulsión ante Agropecuario, en lugar de Matías Cortave y los cambios tácticos de Matías Ballini en el círculo central, por Mariano Bíttolo, Gastón González por la derecha, en reemplazo de Emiliano Franco y Facundo Báez, por primera vez de entrada en lugar de Jonathan Berón, con Pablo Ferreira con la "11", dando una mano en el mediocampo, en ese cuarto de hora inicial no pudo manejar la pelota, ni siquiera recuperarla en los rebotes o "segundas jugadas", permitiendo que el local "apretase" al Gallo en su campo, pero como quedara dicho, sin profundidad ni lucidez individual o colectiva para desnivelar.

Superado ese segmento, Morón se asentó mejor en el campo de juego, equilibrando las acciones y con el pasar de los minutos, adelantándose unos metros para ejercer la presión más cerca del área local, comenzando a desnudar las flaquezas de la última línea "Funebrera".

En ese interín, Yair González armaría una gran contra, dejando en el camino a un par de rivales y definiendo bien frente al arquero, que respondería mejor ante el remate de zurda esquinado rumbo al primer palo, en una acción que, a primera vista, podría haber determinado la habilitación a Ivo Costantino que ingresaba sólo por la izquierda, pero en virtud a la muy buena acción individual del ex Chacarita, no implica objeciones ni reproches, puesto que no fue gol, únicamente por la enorme atajada de Nicolás Avellaneda.

Y ya cuando el primer tiempo se extinguía, con un Morón claramente superior a su rival, una habilitación de Costantino, despejada a medias en primera instancia, terminaría en el intento de Yair González de hacerse lugar en el área para sacar el remate al gol, y la clara infracción del lateral zurdo, Agustín Quiroga, para el penal bien sancionado por un siempre flojo Fabricio Llobet.

Claro que, el árbitro del partido debería haber amonestado al referido Quiroga y con ese segundo "cartón" amarillo, expulsar al jugador "Funebrero", pero habiendo ya sancionado el penal a favor de Morón, era claro que no iba a dejar a "Chaca" con una menos.... No le pidamos demasiado a esta clase de árbitros siempre localistas y "saca partidos".

Gastón González se haría cargo del tiro desde los doce pasos y con un derechazo suave y con su clase habitual, la mandaría al fondo de la red, junto al poste derecho del arquero, para poner a Morón 1 a 0, a los 40 minutos del primer tiempo.

Y hasta hubo tiempo para más, luego que otro desborde de Facundo Báez, de muy buena primera mitad, partiendo desde la izquierda del ataque visitante, generara una pared entre el propio Báez y el autor del gol, Gastón González, que intuimos decidió rematar incómodo al arco, a las manos del arquero, ante la falta de espacio para devolver el último pase a Báez, que ya se "regodeaba" con la posibilidad del segundo tanto, ingresando solo por el flanco zurdo de una defensa local "aturdida" desde el desnivel del equipo de Walter Otta.

En el complemento, todo estaba dado para que Morón lo controle, o bien con la tenencia del balón o bien de contra, pero cuando poco y nada había pasado en la segunda etapa, una acción infantil comenzaría a complicarle los planes y seguramente, lo hablado por el cuerpo técnico en el entretiempo: Ivo Costantino, que había sido amonestado en el final de la primera etapa, iría en procura de apretar la salida rival, derribando a González Errecalde en una acción innecesaria y evitable. Conclusión, previa confusión inicial de un mal árbitro como Fabricio Llobet, que primero amonestó a Gastón González (igualito a Costantino!), hasta que el "rugir" de todo el estadio, dentro y fuera de la cancha, lo harían volver sobre su errática decisión y terminar sacándole la segunda tarjeta amarilla a Costantino, quien dejaría al Gallo con uno menos, apenas a los ocho minutos del segundo tiempo, cuando lo ganaba bien por la mínima.

Y como le suele pasar a este equipo, de aquella acción absurda de Costantino, a los 13' del complemento, Chacarita llegaría al empate, de la misma manera en la que había complicado a Morón hasta ese momento y en definitiva, de igual modo a como viene sufriendo los goles en contra desde el mismo inicio del actual torneo: centro cruzado desde la derecha del ataque local (sector en el que, ni Joaquín Livera, ni Iván Vaquero en los últimos dos partidos, han podido darle solidez al lateral zurdo de la defensa), para que Rodrigo Salinas, "emparejado" con Juan Manuel Cabrera (a quien le saca una cabeza de diferencia), la impulsare lejos del guante diestro de Salvá, para el festejado empate de Chacarita, que once contra once no había generado casi riesgo en el arco de Morón.

Con mucho partido por delante y un jugador de más, el "Funebrero" se envalentonó y pretendió buscar el triunfo ante su gente, pero salvo alguna acción esporádica y puntual (hubo sí, una acción imprudente el ingresado Emilio Lazza, que bien Llobet pudo sancionar con penal para "Chaca"), el equipo del "Vasco" Juan Manuel Azconzábal nunca pudo poner en real peligro a Salvá.

Sin embargo, en los minutos finales y de contra, un par de "horrores" defensivos de la última línea local, pudieron darle una nueva ventaja y tal vez el triunfo final al Gallo, ambas mal definidas por los ingresados Jonathan Berón y Santiago Kubiszyn, el primero con un remate ancho sobre el poste izquierdo, ingresando solo por la derecha del área grande y el segundo, cara a cara con el arquero, luego de una falla garrafal de la defensa sobre la banda zurda y una definición demasiado displicente (ante el correcto achique del arquero), en un clásico de visitante y casi en tiempo cumplido.

Sin tiempo para más, y al cabo de un partido vibrante, caliente y cambiante, Morón una vez más se quedó con ese regusto a poco, que lo viene acompañando en las últimas fechas, tanto de local como de visitante.

Y es que Morón tuvo todo para llevarse los tres puntos de la "casa" de Chacarita, pero pese a sobreponerse a sus malos momentos en el desarrollo del partido y sacar provecho de los buenos, una vez más los errores puntuales de algunos protagonistas, su falta de contundencia y el problema recurrente de los centros cruzados, máxime desde su flanco izquierdo, lo obligaron a conformarse nuevamente con sumar de a uno.

Ahora viene Defensores de Belgrano, en el Nuevo Francisco Urbano y la necesidad de sumar la segunda victoria en el campeonato, se agiganta y condiciona.

Para ganar, más los partidos clásicos, no hay que cometer errores infantiles o querer definir como Messi.

El fútbol es y será siempre cosa de protagonistas inteligentes y eficaces.

Dejemos de regalar puntos.


@elgallogustavo.



      📸: Deportivo Morón.


domingo, 16 de marzo de 2025

En deuda, pero con crédito abierto

Y en una reedición de una (mala) costumbre de los últimos tiempos, San Telmo amargó a Morón en el final del partido, no para ganárselo como en las últimas dos visitas, pero sí para empatárselo, cuando el Gallo parecía tener los tres puntos en el "buche".

En efecto, sin jugar bien, con un primer tiempo en el que fue netamente superior a su rival y sin embargo, pese a crear las situaciones no pudo ponerse en ventaja y un complemento diametralmente opuesto, con un San Telmo dominador de la pelota y el desarrollo, el equipo de Walter Otta se puso en ventaja, promediando la segunda etapa y cuando parecía cuestión de esperar y "matar" de contra, la visita tomó aún mayor impulso y en definitiva, se llevó un premio justo (por lo hecho en el complemento), a falta de cinco minutos de cumplirse el tiempo reglamentario.

Con la baja obligada de Juan Manuel Cabrera, en el lateral derecho, expulsado en la derrota en Carlos Casares y sustituido por el regreso de Matías Cortave (desgarrado a los 20' del debut, en Isidro Casanova y frente a Almirante), Franco Lorenzón se correría a la banda diestra, para que Cortave y Nahuel Zárate conformen la zaga central, con la novedad táctica del ingreso de Iván Vaquero, como marcador lateral zurdo, reemplazo de Joaquín Livera, al banco de los suplentes, todo ello, sumado a la aparición desde el arranque de Emiliano Franco, un ex San Telmo, por Gastón González, quien luego ingresaría para poner en ventaja al Gallo.

Así las cosas, en la primera etapa, Morón impondría condiciones y de a poco iría inclinando la "balanza" a su favor, ante un "Candombero" dirigido por César Monasterio, al que le costaría "hacer pie" en los 45' iniciales, más allá de generar dos o tres situaciones de peligro frente al arco de Julio Salvá, algo que adelantaría las permeabilidades de una defensa local, que no se mostró nada sólida, en particular ante los centros cruzados, al igual que en los cotejos anteriores, incluida la derrota precedente ante Agropecuario.

Pese a ello, en ese primer tiempo favorable al Gallito, los de Walter Otta tendrían un cabezazo en el palo de Ivo Costantino (tras un buen tiro libre desde la izquierda, a cargo de Jonathan Berón), un remate desde afuera y en el rebote, otro ingresando al área grande, apenas ancho sobre el segundo palo, ambos a cargo de Yair González (una vez más, el más "vertical" y punzante de Morón) y otro intento desde fuera del área grande, de Pablo Ferreira, apenas "rasguñado" sobre el travesaño por Joaquín Enrico, el "1" de la Isla Maciel, muy seguro en sus intervenciones y hasta allí, el principal responsable del 0 a 0 parcial, al término de la etapa de inicio.

Ya en el complemento, Monasterio haría unos retoques tácticos en el mediocampo y al igual que ante Agropecuario, en Carlos Casares, Morón no volvería a ser el mismo del primer tiempo, pese a ponerse en ventaja, a los 25 minutos, luego de una pelota peleada y recuperada por Yair González, para que el "7" del Gallito envíe un centro pasado, casi al punto del penal, para que Gastón González, (ingresado por Mariano Bíttolo), sin parar la pelota, tomándola de volea, impidiendo el tiempo necesario para la cobertura de la marca o un mejor posicionamiento del arquero, la mandara a media altura, con potencia, cerca del poste izquierdo visitante, para el 1 a 0 de Morón, merecido por lo hecho en la primera parte, pero no por lo flojo de los 45' finales.

Con lo mucho que le cuesta a este equipo hacer un gol (en un momentáneo "deja vu" del torneo pasado), todo hacía suponer que Morón seguiría peleando el partido en el medio, para aprovechar alguna contra y definir el pleito, algo parecido a lo que sucediera en su única victoria, a la fecha, en el presente torneo, frente a Central Norte, también en el Nuevo Francisco Urbano.

Sin embargo, mitad por inercia propia y mitad por el empuje de un San Telmo que empezó a "llevárselo por delante", con decisión, pero también con fútbol, Morón defendería cerca de su área, algo que aprovecharía la visita, además del ingreso del "17" de "Telmo", Nahuel Curcio, quien terminaría por resultar un gran acierto de César Monasterio, puesto que jugando de la izquierda hacia el centro, de la ofensiva visitante, complicaría a Franco Lorenzón y primero, generaría una enorme atajada de Salvá, para enviar su remate por encima del travesaño, y a los 40' del segundo tiempo, un centro preciso, pese a la marca y el escaso "recorrido" de su pierna diestra, para ponérsela encima de la cabeza a Iñaki Larthirigoyen, que anticipándose a un agotado y "acalambrado" Iván Vaquero (que hacia tiempo que no jugaba 90' y en un equipo ya sin cambios), alcanzaría apenas a "peinarla" sobre el poste izquierdo, lo suficiente para alejarla de las manos de Julio Salvá y colocar el 1 a 1 definitivo, enmudeciendo una vez más, como en las últimas visitas "Candomberas", a un Gallo que estaba sufriendo esa clase de centros cruzados, pero que sin embargo, parecía empezar a disfrutar de su segundo triunfo en la temporada.

Sin embargo, en un segundo tiempo en el que generaría poco y nada (más allá de otro buen remate desde afuera de Berón, previo al gol de Gastón González), la suerte le resultaría esquiva en la última acción del tiempo agregado por un correcto Pablo Giménez, cuando de un pelota "guapeada" por Fabricio Sanguinetti (en lugar de Franco) entre los centrales, en la puerta del área grande, le cedería el pase por derecha al ingresado Facundo Báez (por un lesionado Yair González) y su remate "bombeado" rumbo al poste diestro del arquero, con destino irremediable de gol, daría en el travesaño, para que las ilusiones de volver a sumar de a tres, de un Morón al que le viene "costando" el campeonato, se terminaran por diluir con el pitazo final de Giménez.

Con mucho por mejorar, pero también mucho torneo por recorrer, sólo queda trabajar como hasta ahora, para que el arco rival se abra con mayor facilidad, por virtudes propias (y si es posible de los delanteros) y la defensa propia resulte inexpugnable para las ambiciones ajenas.

Lo pudo y no lo supo ganar. Como frente a Gimnasia de Jujuy, en el mismo escenario. Y mereció mejor fortuna, al igual que en sus dos derrotas, ante Gimnasia de Mendoza y Agropecuario.

Ahora hay que visitar San Martín, para enfrentar a Chacarita, el próximo domingo por la tarde.

Una ocasión y un partido ideal para empezar a consolidar lo propio, asignatura todavía pendiente.

En deuda, pero con crédito abierto.


@elgallogustavo.



     📸: Eduardo Fabián Acuña.