domingo, 18 de octubre de 2026

"Desmoronados"...

Morón volvió a perder, por segunda vez en el torneo, en su otrora "fortaleza" de local, frente a otro de los equipos que peleó por la permanencia, como Mitre de Santiago del Estero y de esta forma, sin reacción ni rebeldía, dejó pasar el último "tren" de la pelea (aunque sea matemática) por el primer puesto, terminará la fecha seguramente en el tercer lugar y lo que es todavía más preocupante, su "desmoronamiento" no parece tener fin, de cara a las últimas dos jornadas de la fase regular y el inicio del Reducido por el segundo ascenso.

Y es que el Gallo perdió en cuatro de los últimos cinco partidos, coincidentes con la recta final del campeonato, que definía el "cuerpo a cuerpo" con Ferro por el liderazgo de la zona (y con él, la clasificación a la final por el primer ascenso) y sigue en disputa por la mejor ubicación posible, para intentar definir con ventaja deportiva, la mayor cantidad de choques en el referido Reducido, aunque tal como viene de pronunciado el "barranca abajo" del equipo, la suerte de Morón en dicho "petit torneo", dependerá más de una mejora sustancial en su irreconocible prestación futbolística actual, que de cualquier eventual posición final en la temporada.

Sin fútbol ni ideas, con las ausencias obligadas de sus mejores intérpretes en este rubro, como Mariano Bíttolo, Juan Manuel Olivares (ambos suspendidos) y Gastón González (lesionado), con los repetidos e insolubles errores en defensa, que durante toda la campaña se han padecido y costado carísimo, en términos de puntos dejados en el camino, en los últimos dos encuentros habría de sumarse una anemia ofensiva, que sí resulta una desagradable novedad en este equipo, que supo hacer de su delantera una garantía de gol, más allá de los rendimientos partido a partido, con 51 goles a favor y uno de los máximos "artilleros" en su plantilla, el uruguayo Franco Fagundez, de flojos partidos en las últimas presentaciones, como el resto de sus compañeros y ausente también obligado ante Mitre, por acumulación de tarjetas amarillas.

Ahondar demasiado en los defectos individuales y de conjunto, resultaría redundante, respecto de los últimos cinco comentarios precedentes (aún en la única victoria, en este "sprint" final, frente a All Boys y en la agonía del partido), porque podríamos repetir los conceptos vertidos hace sólo una semana, en la derrota también 2 a 0, frente a Estudiantes en Caseros, modificando apenas el rival, el escenario y los autores de los tantos, porque la "película" sería la misma: un equipo sin alma, con demasiados jugadores que demostraron no estar a la altura de lo que se jugaba y también sin rebeldía, para suplir con corazón la ausencia de fútbol y los errores repetidos hasta el hartazgo, porque en definitiva, muy pocos de ellos entendieron que se trataba de "finales" y había que jugarlas como tales, echando el resto, para no despilfarrar el esfuerzo propio y ajeno de todo un año.

Pero como dijéramos hace exactamente una semana atrás, la debacle de este equipo, que supo ilusionarnos y con razón, peleando siempre arriba y con rendimientos individuales y colectivos superlativos, hoy es menos que la sombra de sí mismo, por la ausencia de carácter en varios de sus intérpretes (no todos, por supuesto), lo cual no debe confundirse con actitud (que se trata de otra cosa y entendemos que siempre estuvo presente) y que no depende de la voluntad, sino de la inteligencia, el "hambre de gloria" o la capacidad anímica de asumir los desafíos y "agrandarse" en las instancias definitorias.

Un carácter que ni se compra, ni se inculca. Se trae de "fábrica". Que se tiene o se tiene, y a veces ni los protagonistas lo saben, porque suele salir a relucir casi instintivamente, cuando lo que está en juego es importante.

Tal vez este equipo sea capaz de hacer un "clic", más emocional que futbolístico, para poder encarar las últimas dos jornadas del torneo regular y más tarde el Reducido, en la posición final y con la ventaja deportiva que sea, con chances reales de recuperar el nivel que exhibió en la mayor parte de la temporada y que no supo consolidar en el tramo más decisivo, determinante y sensible del campeonato.

De lo contrario, será imposible.

Depende de los protagonistas. Ellos nos trajeron hasta acá y nos ilusionaron con la mejor campaña de la historia en la categoría y un gran rendimiento. 

Y ellos también, en este tramo final del torneo, "desmoronaron" buena parte de todo lo construido en más de treinta episodios.

Ojalá reaccionen a tiempo y empiecen el próximo domingo, frente a Almirante, en Isidro Casanova.

Una buena prueba de carácter, con o sin fútbol.

Porque precisamente, de eso se trata.


@elgallogustavo.



       📷: Deportivo Morón.




domingo, 11 de octubre de 2026

La "gloria o Devoto"...

Hay formas y formas de perder un partido.

Que Morón perdiera en Caseros (2 a 0) era una posibilidad concreta, por la rivalidad que existe (más del lado de Estudiantes) y porque siempre resulta un rival y un reducto complicado para todos, no sólo para el Gallo.

Pero lo que duele es la forma en que el equipo de Walter Otta dejó tres puntos vitales en el camino, en su visita al "Pincha", mostrando una vez más la peor de sus "caras", esa que varias veces manifestó de visitante y que por lo general, lo devolviera al Oeste con las manos vacías.

Y es que más allá del "mal de ausencias", con Mauro Burruchaga, Juan Manuel Olivares y Joaquín Livera suspendidos y la lesión de Gastón González, Morón no tuvo el carácter que requieren esta clase de partidos, donde se juega nada menos que la posiblidad cierta de jugar la final por un ascenso a la máxima categoría, el sueño más preciado de los hinchas (máxime, de quienes por su edad, no pudieron verlo en su único y fugaz paso por primera división, hace nada menos que 57 años, coincidente con la llegada del hombre a la Luna), pero también la ambición profesional más importante, de esas que graban apellidos a fuego en la historia y la memoria colectiva.

Y es allí donde queda demostrado, algo que suele pasar en la vida, en todos los ámbitos, sin excepción, con protagonistas que están a la altura de las circunstancias y otros que distan mucho de estarlo, o quizás terminar de comprender cabalmente lo que está en juego, porque más allá de malos partidos y flojísimos rendimientos individuales (algunos de ellos repetidos durante toda la temporada), de otro modo no se entiende cómo un equipo que marcha segundo en la tabla y necesita ganar como sea, para mantenerse en carrera por ese sueño, no salga a la cancha a imponer condiciones, por juego o aunque sea de "guapo", revalidando su condición de "candidato", "vendiendo cara su derrota", en el caso que la suerte le resulte esquiva.

Porque se puede ganar, empatar o perder los partidos, pero mostrando carácter y sin "guardarse nada", por "prepotencia" de ganas, empuje o ambición de quedar en la historia, si es que el fútbol no acompaña o faltan varios intérpretes de esos que evidentemente resultan indispensables e irremplazables.

Y es que Morón paseó por Caseros su peor imagen, la de un equipo sin alma, que no pareció en ningún momento ser el escolta del puntero, a tres unidades de distancia, antes del inicio del partido.

La verdad es que Ferro tampoco es gran cosa y aunque parezca mentira, todavía hay chances matemáticas de alcanzar el máximo objetivo, o al menos, conseguir la mejor ubicación posible, de cara a un Reducido por el segundo ascenso.

Pero el problema no está en Caballito, ni en Godoy Cruz (que hasta puede quedarse con la zona, de "arrebato"), el verdadero problema es el propio Morón, donde algunos de sus interlocutores parecen no comprender o hallarse a la altura de lo que se está jugando.

Tan sencillo y trascendente como la "gloria", ese valor abstracto que dura para toda la vida y divide dramáticamente al jugador promedio de los campeones para siempre.

Habrá que ganar el próximo domingo a Mitre, en el Oeste, algo factible, pero fundamentalmente, deberá trabajarse sobre algo no tan simple, como lo es el carácter, la ambición y la decisión personal y colectiva de quedar en la historia.

De ese convencimiento personal y de conjunto, dependerá la suerte de la ilusión compartida, al final de este camino.

Dejando todo, en cada pelota (más allá de limitaciones y virtudes) jamás habrá reproche alguno.

De nadie. Ni adentro. Ni afuera.

El desafío está planteado. Y aunque parezca mentira, todavía se está a tiempo.

No siempre se tiene la oportunidad (en la vida y en cualquier ámbito) de alcanzar la propia "gloria".

La "gloria o Devoto", decía mi abuelo.


@elgallogustavo.



       📷: Deportivo Morón.



domingo, 4 de octubre de 2026

En carrera... Otra vez.

Morón debía volver al triunfo, luego de las dos derrotas consecutivas, frente a Godoy Cruz en el Oeste y Los Andes en Lomas de Zamora y máxime ante la posiblidad de recortar distancias con el líder, teniendo en cuenta la caída previa, de Ferro en Caballito, ante Deportivo Madryn.

Y así lo hizo, en un partido que no le resultaría para nada sencillo, un poco por la urgencia de ganar referida y otro poco por la oposición de un All Boys "rocoso", como todos los equipos dirigidos por Fabián Nardozza, que por si fuera poco está peleando la permanencia en la categoría.

Con los ingresos de Leonel Cardozo por Francisco Flores (de responsabilidad directa en el gol del triunfo de Los Andes, en el tiempo agregado), de Maximiliano González en lugar del suspendido Mauro Burruchaga (que frente al "Milrayitas" llegó a las diez amarillas) y la modificación táctica de Juan Manuel Olivares en reemplazo de Gonzalo Berterame, respecto del once de inicio de hace una semana atrás, Morón intentó desde el pitazo inicial llevarse por delante al "Albo", con más empuje y decisión que fútbol asociado, generando de todas maneras algunas aproximaciones al arco defendido por Juan Pablo Noce, como en un cabezazo de Braian Salvareschi, luego de un tiro de esquina desde la izquierda y a partir de un par de desbordes a cargo de Franco Fagundez, haciendo "equilibrio" en un sector de la cancha con bastante agua acumulada, dada la persistente lluvia caída desde la madrugada y hasta algunas horas antes del comienzo del partido, pero que sin embargo soportaría demasiado bien, en general, la previa meteorológica y luego el trajín de un cotejo luchado en cada centímetro de terreno.

Sin grandes chances de gol, de ambos lados, el Gallo lograría abrir un partido más que cerrado y parejo, con la novena asistencia del goleador del campeonato, el propio uruguayo Fagundez, que enviaría un centro con "rosca" al segundo palo, y entre un fallido intento de corte por parte del "1" visitante y el resbalón conjunto, en plena disputa del balón, tanto del defensor como de Mateo Levato, la pelota impulsada desde el piso, en última instancia por el "9" de Morón, le permitiría ponerse en ventaja al equipo de Walter Otta, a los 28' del primer tiempo, para darle un poco de tranquilidad al local, dentro y fuera la cancha, si es que eso resulta posible, en cualquier momento de juego, con este Gallo acostumbrado a "destrabar" los encuentros y más tarde a sufrirlos, si no los cierra a tiempo.

Dentro de una primera etapa de demasiado roce y pocas virtudes, Morón habría de llevarse la ventaja mínima al entretiempo, de manera merecida, sin sufrir el trámite en su arco, pero con escasas oportunidades de ampliar la diferencia a su favor.

Ya en el complemento, ahora sí el Gallo comenzaría a llevar verdadero peligro al arco visitante, provocando con el correr de los minutos, que el golero "Albo" se convierta en una de las figuras destacadas de un encuentro siempre áspero y friccionado, acumulando situaciones muy claras para el 2 a 0, en los pies de Fagundez, Joaquín Livera en un par de ocasiones (una de ellas, con rebote en el travesaño incluido), Olivares y Bíttolo de cabeza, mientras All Boys parecía incapaz de llevar preocupación a Julio Salvá.

Sin embargo, como suele pasar con este Morón, y de igual modo que ocurriese el fin de semana último, durante el segundo tiempo en el "Eduardo Gallardón", cuando menos lo merecía, la visita encontraría un empate impensado, a falta de once minutos para el final del partido, luego de un nuevo error compartido en la marca y en la cobertura del lateral izquierdo del ataque "Albo" (jugada casi de idénticas características a la desafortunada acción previa al penal y empate de Los Andes, la fecha pasada), que derivaría en un ingreso al área solitario de Lucas Cano, que contrariamente a lo que cualquiera esperaría de un goleador, no intentaría rematar al arco, ante el "achique" de Salvá, sino que asistiría con inteligencia y por el centro, para la llegada del ingresado Matías Nouet, con toda la defensa a sus espaldas, para marcar el 1 a 1 y empezar a dibujar gestos de preocupación repetidos en el público del Gallito.

Con poco más de diez minutos por delante, Morón no tenía más opción que jugarse el resto, para lograr un triunfo imprescindible y que minutos antes no lo tenía asegurado en el resultado, pero que parecía controlado desde el trámite del partido.

Y casi en tiempo cumplido, a partir de un tiro libre un poco más allá del borde derecho del área grande, Gastón González, ingresado en el segundo tiempo, lanzaría un centro medido, con la "comba" justa para beneficiar a los delanteros que llegaban de frente, para que justamente, la "frente" de otro de los ingresados, Franco Toloza, impulsara la pelota con precisión y violencia, junto al poste derecho del arco de All Boys, para que explote el Nuevo Francisco Urbano, con el agónico y más que merecido 2 a 1 del Gallo.

Y también para que Morón se coloque nuevamente en carrera por la final por el primer ascenso, segundo a sólo tres puntos de Ferro y con doce puntos por delante, en este "sube y baja" de emociones y palpitaciones, que ofrece un torneo de la Primera Nacional, tan parejo como cambiante.

Ahora será tiempo de visitar a un "dueño de casa" no siempre "amable", como lo es Estudiantes en Caseros, pero los de Caballito no la tendrán tampoco fácil, visitando a Central Norte en el "Padre Martearena" salteño.

En carrera... Otra vez.


@elgallogustavo.



              📷: Deportivo Morón.