jueves, 5 de septiembre de 2013

Por tres puntos necesarios, ante el "Viola", para validar el empate en Mataderos.

Aún con el sabor amargo de un triunfo que se escurrió entre las manos, en los últimos instantes del encuentro, el Deportivo Morón intentará revalorizar la igualdad en Mataderos, ganándole para ello, a Villa Dálmine en el Nuevo Francisco Urbano, mañana viernes, a partir de las 20 hs., con arbitraje de Pablo Germán Dóvalo y sin televisación en vivo, por primera vez desde el comienzo del actual torneo de la "B" Metro, temporada 2013/2014.

Sin suspendidos, pero con varios lesionados, el plantel del Gallo entrenó por última vez en el estadio, a la espera del cotejo de mañana, con dos modificaciones aseguradas, respecto del once que iniciara el partido ante Nueva Chicago: Rodrigo Basualdo ingresará en lugar del contracturado Hernán Gonzalo Parentini (uno de los puntos más altos del equipo, desde que le tocara jugar desde el arranque), para acompañar a Martín Rodrigo Granero en el doble cinco del mediocampo. La particularidad de la vuelta del juvenil volante, desde el minuto cero, es que el mismo ni siquiera fue al banco de los suplentes en los cinco cotejos anteriores, para saltar de arranque y sin escalas, en ocasión del duro compromiso ante el "Viola", uno de los rivales directos en la lucha por zafar del descenso.

La segunda modificación se producirá en ofensiva, ya que un visiblemente disminuido Damián Emilio Akerman, desde el golpe intercostal que sufriera en la fecha inaugural y que fuese reemplazado al término del primer tiempo, en Mataderos, en esta ocasión será preservado (tal vez, en la aspiración que llegue en mejores condiciones para el cotejo de la jornada 8, ante Chacarita, en el Nuevo Francisco Urbano), y por lo tanto no será de la partida ante el conjunto de Walter Darío Otta, y será reemplazado por Mariano Matías Martínez, de muy bajo rendimiento desde comienzos de temporada.

En consecuencia, y con las modificaciones referidas, el once del Gallito que intentará volver a sumar de a tres, para engrosar tanto su actual puntaje como su flaco promedio, será con: Alejandro Esteban Migliardi; Ariel Otermín, Ariel Omar Berón, Emiliano Jonathan Ivan Mayola; Martín Gastón Sánchez, Martín Rodrigo Granero, Rodrigo Basualdo, Mariano Barbieri; Gerardo Daniel Martínez; Mariano Matías Martínez, Ezequiel Adrián Cérica (también golpeado, tras la "batalla" de Mataderos, pero finalmente reestablecido para ocupar un lugar en el ataque de Deportivo Morón).

Completan el listado de convocados y concentrados y por consiguiente, quienes ocuparán un lugar entre los relevos, a disposición de Mario Darío Grana: Juan Cruz Leguizamón, Gonzalo Nicolás Juárez, Esteban Gabriel Giambuzzi, Matías Exequiel Orihuela (otro juvenil que integrará los dieciocho, por primera vez en la campaña), Mariano Messera, Esteban Alberto González y Leandro Gonzalo Rodríguez.

lunes, 2 de septiembre de 2013

No se nos "escapó la tortuga"..., la regalamos. Crónica de un empate en Mataderos, por Marcos Ruiz Carrizo.

Tarde primaveral de sábado, tarde de clásico. El día invitaba a soñar con un triunfo, nada más, ni nada menos frente a Chicago en Mataderos. Triunfo que se nos viene negando desde 1998.

El partido planteaba muchas dudas. Morón venía de un ajustado triunfo frente a Barracas Central, después de un arranque para el olvido. El partido frente a Nueva Chicago, sería la oportunidad de ratificar lo hecho el martes pasado frente al "Camionero".

El encuentro comenzó con un leve dominio del local. Morón esperaba a su rival de manera ordenada, sin pasar mayores contratiempos ni complicaciones. El Gallo tuvo la primera chance clara de gol a los 7 minutos del primer tiempo, a través de Ezequiel Cérica, tras ser habilitado eficientemente por Damián Akerman. El ex Midland, como contra Barracas, se perdió el gol de manera increíble, desaprovechando la oportunidad de abrir el marcador.

El cotejo seguía sin grandes emociones, hasta que llegó el minuto 22. Tiro libre para Morón. El encargado de ejecutarlo sería Gerardo Martínez. Desde 30 metros lanzó un zapatazo que se clavó en el ángulo del arco defendido por Nicolás Tauber. Golazo. Nada que hacer para el 1 de Chicago.

Hasta ese momento, Morón manejaba el ritmo del partido. El "Torito" nunca supo cómo complicar al "Gallo", mucho menos llevar o arribar peligro al arco rival. Morón lo manejaba a su gusto. Si bien no ejercía una brillante supremacía, se manejaba dentro del campo de juego con inteligencia. Tal es así, que a poco de marcar el primer gol (golazo para ser más justo), Gerardo Martínez tendría nuevamente la chance de aumentar el marcador, a través de otro tiro libre. Esta vez la suerte estuvo del lado de Tauber, ya que éste logró desviar con mucha dificultad, el remate de Martínez.

Así transcurrieron los primeros 45 minutos. Morón era más, justificaba la victoria hasta ese momento, incluso tuvo las chances de irse a los vestuarios con más de un gol a su favor. Chicago poco y nada. El hincha de Morón que lo vivía por la tele y la radio, estaba más que conforme con la actuación del equipo. 

Uno imaginaba que el planteo táctico no iría a modificarse, ya que el conjunto dirigido por Mario Grana, estaba haciendo un buen partido. Lamentablemente, nos íbamos a equivocar...y mucho. Deportivo Morón, mostró otra cara. El esquema táctico fue otro. El Gallo salió a defender el resultado desde el minuto uno de la etapa complementaria. Si bien la diferencia en el marcador era mínima, no implicaba realizar un planteo exageradamente defensivo. Primer gran error (a mi humilde entender) de Mario Grana.

Si bien Chicago iría en busca de la igualdad, los de Mataderos nunca representaron una amenaza para Morón, ya que su juego era chato e intrascendente. Con Morón metido totalmente atrás desde el comienzo del segundo tiempo, el "Torito" se adueñó del campo y del balón. El Gallo, ya no era el mismo.

Con mucho amor propio (del cual carecen algunos de nuestro jugadores), Chicago comenzó a llevarse por delante al conjunto de Grana. Morón se paró en la última línea, esperando una contra salvadora, que aumente el marcador. Para ese entonces, Damián Akerman sería reemplazado al comenzar los segundos 45 minutos (por Mariano Martínez), debido a su ya conocida y molesta lesión en la zona de las costillas.

A esa altura Nueva Chicago, era el dueño del partido. La defensa del Gallo sacaba y revoleaba la pelota o cualquier figura redonda de su área. Para colmo de males Mario Grana sacaría de la cancha a Gerardo Martínez, en lugar del cancino e intrascendente Esteban González. El único capaz de retener el balón o ejecutar correctamente un tiro libre o cualquier pelota parada, sería reemplazado por el ex Dálmine, cuyo juego por momentos (para no decir siempre), roza la falta de respeto hacia la camiseta, la hinchada y el mismo equipo, debido al poco compromiso que demostró cada vez que le tocó vestir la casaca del Gallo. (segundo error del técnico, a mi humilde entender)

"El Torito clavó las pezuñas" en el terreno, dispuesto a llevarse por delante, todo aquel que vistiera los colores blanco y rojo. Chicago llegaba con más peligro al arco defendido por Chiche Migliardi. Morón era una sombra en el campo de juego. Los de Mataderos al estar abocados completamente a empatar el marcador, dejaban pocos hombres en la última línea. A eso se le sumó la infantil expulsión de Germán Lanaro en el conjunto local. Pareciera que el cielo, estaría dispuesto a darnos una mano para lograr el tan ansiado triunfo. Nuevamente nos volvimos a equivocar, ya que Morón no supo aprovechar el hombre de más (historia lamentablemente conocida por este plantel) ya que su juego, continuó siendo el mismo planteo amarrete del primer minuto de la etapa complementaria.

Incluso Chicago con un hombre menos, fue superior a Morón. Es más, las mejores situaciones de gol, las generó en inferioridad numérica. Por su parte el Gallo, apostaba al contra golpe. Tal es así que Mariano Barbieri, Esteban González y Mariano Martínez (de muy bajo nivel, como en los tiempos que era cuestionado), tuvieron sus oportunidades de aumentar el marcador para sellar y definir la victoria, pero la mala definición o displicencia de algunos, impidieron tal acción.

"Tanto va el cántaro a la fuente que se termina por rompe", dice el famoso dicho. Y así fue. Lamentablemente lo que se rompió y en mil pedazos, fue el corazón de los miles de hinchas del Gallo, tras el empate agónico de Chicago, a través de Emiliano Ronconi. Un gran desborde de la figura del "Torito" (el famoso "Gomito" Gómez) y su posterior remate desviado por "Chiche" Migliardi, Ronconi más sólo que "Kun Fú", aprovecharía el rebote para marcar el empate.

Se nos escapó la tortuga. O mejor la dejamos escapar, porque la actuación de los primeros 45 minutos, fue buena e invitaba a alimentar la ilusión de traerse los tres puntos de Mataderos, luego de 15 años de sequías triunfales en ese estadio. El equipo tuvo chances para aumentar el marcador, pero no supo aprovecharlo. En el segundo tiempo, el conjunto de Grana, se metió exageradamente atrás, dándole a Chicago la oportunidad de crecer futbolística y anímicamente.

En el boxeo, si vos "le perdonás la vida" a tu oponente, corrés el riesgo que te "comas una mano", que te mande a la lona. Morón perdonó y pagó las consecuencias.

Esperemos que al final del campeonato, no lamentemos estos dos puntos perdidos....Mientras tanto, a seguir dando pelea. Por el momento el boxeador (Morón) sigue de pie. Ojalá que no llegue el golpe de knock out, y tengamos que tirar la toalla...ya será demasiado tarde  para corregir errores.


SÍNTESIS:


NUEVA CHICAGO  1

Nicolás Tauber
Germán Lanaro
Nicolás Sainz
Emiliano Ronconi
Roberto Bochi
Matías Escudero
Martín Peyrán
Hernán Pérez
Emanuel Fernández Francou
Christian Gómez
Eduardo Melo

DT: Mario Finarolli.
Suplentes: Daniel Monllor, Mario Mussón, Ariel Coronel y Víctor Isaac Acosta.


DEP. MORÓN   1
   
Alejandro Migliardi (7)
Ariel Berón (6)
Ariel Otermín (5)
Emiliano Mayola (5)
Martín Granero (6)
Martín Sánchez (5) (Luis Ferreyra -4-).
Hernán Parentini (5)
Mariano Barbieri (6)
GERARDO MARTÍNEZ (7) (Esteban González -3-)
Ezequiel Cérica (5)
Damián Akerman (4) (Mariano Martínez -3-)

DT: Mario Grana.
Suplentes: Juan Cruz Leguizamón, Gonzalo Juárez, Leandro Rodríguez y Mariano Messera.


Goles: 22' PT Gerardo Martínez (Dep. Morón). 94' Emiliano Ronconi (Nueva Chicago).

Amonestados: 21' Mariano Barbieri (Dep.Morón) - 25' Emiliano Ronconi (Nueva Chicago) - 36' Martín Gastón Sanchez (Dep. Morón) - 37' Alejandro Migliardi (Dep. Morón) - 72' Hernán Parentini (Dep.Morón) - 74' Emanuel Fernandez Francou (Nueva Chivago).

Expulsado: 68' Germán Lanaro (Nueva Chicago).

Estadio: República de Mataderos.

Campo de Juego (Mal).

Arbtitro:  Nicolás Lamolina (Regular).


Por: Marcos Ruiz Carrizo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

“C” nos agota el tiempo (y la paciencia)…



Película repetida, si las hay, el final con angustioso desahogo ajeno (una vez más, y van?...), no hizo más que premiar la voluntad (sin ideas, ni volumen de juego) del Chicago más mediocre de los últimos años –por lo menos, desde que volvimos a enfrentarlos- y castigar la mezquindad de un Morón que, también carente de ideas y de juego asociado, pretendió resistir en su propia mitad del campo el triunfo parcial, merced a un zapato de otro partido de Gerardo Martínez, resignando balón y terreno, a favor del local, por espacio de todo el complemento.

Y hablamos de un filme ya desgraciadamente conocido, puesto que, en primera instancia, no resulta la primera vez que al Gallo se le escapa un triunfo o resultado favorable, en el descuento de un partido, sin importar los intérpretes dentro del rectángulo de juego, los entrenadores al borde del mismo o la temporadas y las circunstancias particulares de los cotejos; puesto que en más de un caso y salvando las enormes diferencias de implicancias deportivas, entre un encuentro y el otro, seguramente el empate de Emiliano Ronconi, a falta de segundos para el pitazo de Nicolás Lamolina, nos retrotrajo fatalmente a junio de 2006, en el “Tomás ‘Tito” Tomaghello”, cuando Ezequiel Miralles nos clavara ese puñal envenenado, en forma de tiro libre directo, dolorosa inflexión del tiempo y un destino que parece ensañado con nuestra suerte y empeñado en acompañarnos de por vida, sin posibilidad alguna de redimir la historia o exorcizar definitivamente los fantasmas.

Claro que a la suerte es imprescindible ayudarla, puesto que de lo contrario, deberíamos gestionar ante la FIFA, cuanto antes, que los partidos de fútbol finalicen invariablemente en el minuto 90 y, de ser factible, mejor en el ’85. Porque, en segunda instancia, para pretender sostener durante nada menos que ´49, un resultado a favor, en la propia mitad del terreno de juego, es necesario previamente y como condición sine qua non, contar con una defensa sólida, confiable y previsible, además de concentrada hasta el último suspiro reglamentario.

Y convengamos que la defensa, precisamente, no constituye uno de los puntos más altos de este equipo del Gallo, versión 2013/2014, que a decir verdad y sin ánimo de herir susceptibilidades de ninguna índole, hasta el momento y en cinco fechas, no ha evidenciado ningún punto alto individual ni mucho menos de conjunto, más que el consabido valor agregado de Alejandro Migliardi en el arco, en esta ocasión ni siquiera acompañado por un visiblemente disminuido Damián Akerman, más cercano a un estoico “Cid Campeador” (herido “mortalmente”, pero en cancha por su enorme valor simbólico) que al goleador histórico que todos conocemos.

Pese a todo ello, y aunque resultase hasta contradictorio, es justo subrayar que la defensa del Deportivo Morón jugaría en el “República de Mataderos”, su mejor partido a la fecha, sin lugar a dudas. Sin embargo, pagaría el muy alto precio, a escasos segundos para el cierre del encuentro, de apostar a la “ruleta rusa” de esperar en el propio campo, cada vez más cerca de su área grande, para contrarrestar los desesperados intentos ofensivos del rival, que por previsibles y faltos de ideas que se manifiesten, siempre asomarán como peligrosos, cuando como contrapartida, no se cuentan con los antecedentes suficientes de solidez y concentración necesarios.

En efecto, tras un primer tiempo aceptable, donde sin demasiadas luces, la visita resultaría superior al “Torito” y hasta justificaría la victoria parcial, en particular a partir de la apertura del marcador (por obra y gracia de un zapatazo demoledor de Gerardo Martínez), el Gallo decidiría asumir el rol de simple partenaire, durante toda la segunda etapa, resignando la posibilidad de cualquier contra que pudiese definir el encuentro, o de defenderse en terreno contrario, a partir del ejercicio y usufructuo del manejo de la pelota, decisión táctica que enarbolaría como única bandera de triunfo y jamás abandonaría, ni siquiera en superioridad numérica, ante la infantil expulsión de Germán Lanaro.

Claro que la decisión de ceder la responsabilidad del protagonismo, para abroquelarse y “resistir” bien cerca de Migliardi, no constituye una novedad en el esquema táctico de Mario Grana, si nos atenemos a lo observado en los minutos iniciales del cotejo frente a Platense, en Vicente López, donde a partir de dibujos tácticos similares, en comparación con lo visto en el mediodía de Mataderos, intentaría hacerse fuerte en su última línea, resignando también la posesión del balón y la ocupación de los espacios en ofensiva, hasta el instante preciso de la apertura del marcador por parte del “Calamar”; para luego y hasta el final del encuentro, quedarse naturalmente sin argumentos ni planes alternativos, a la hora de la búsqueda de un empate o un triunfo, resignado desde mucho antes, esto es, desde el momento exacto de la definición del planteo estratégico.

En este punto, debemos concluir que la retracción en materia de protagonismo, proviene de bastante tiempo antes y no constituye un demérito únicamente adjudicable a Mario Grana. De hecho, y con al salvedad del “extremo” protagonismo ejercido durante los ciclos del “Gato Daniele, hace mucho que el Deportivo Morón no logra hacerse fuerte en ningún escenario, incluido el propio “viejo” Francisco Urbano (y su prolongación necesaria en el nuevo estadio), con equipos otrora chicos, que deportivamente nos han perdido progresivamente el respeto, culpa exclusiva del Gallo y sus incidentales representantes dentro del campo de juego, que por ejemplo, han sabido construir el oprobio, inimaginable años atrás, de todo un torneo entero de visitante (es decir, 21 fechas) sin triunfos lejos de casa.

Cierto es que existen formas y maneras diferentes de resignar el protagonismo, en beneficio de un resultado circunstancial y favorable, tan reglamentariamente legítimo, como mezquino y alejado de la naturaleza y la costumbre histórica, de un equipo grande para la categoría, como inequívocamente lo es Morón. Sin embargo, el riesgo que se corre, cada vez que se asume este tipo de planteos tan óptimamente “antipáticos” para con la propia gente y el espectáculo, es que el pragmatismo futbolístico nos conduzca al límite de la verguenza deportiva, con el consecuente deterioro de la imagen y la progresiva pérdida de prestigio.

Porque en definitiva, y ya de regreso al empate con sabor a derrota, del último sábado en Mataderos, es que aún en el triunfo, no hubiese habido demasiadas razones para la algarabía desmedida, más allá de la satisfacción lógica por la victoria en el clásico, en presencia de un equipo que no logra hilvanar una secuencia de dos pases seguidos y en ofensiva, genera muy poco y concreta muchísimo menos (tanto como dos goles en cinco jornadas).

Ya que, casuística comprobada, no todos los próximos partidos podremos ponernos en ventaja y hasta ganarlos, mediante la vía del golazo de tiro libre. Y lo más factible, y también penoso, es que desde la probabilidad futbolística, resulten muchos más los encuentros que perdamos, de aquellos que podamos salir decorosamente airosos.

Es que este Morón sin rumbo, y ajeno a su historia y su prestigio, vuelve a prolongar en cancha, la agonía de los ciclos cumplidos y las demoras inexplicables (y repetidas) en la toma de las decisiones tan necesarias.

Mientras nadie se hace cargo, “C” nos agota el tiempo y la paciencia.

viernes, 30 de agosto de 2013

Con los mismos "once", para "comerse" al Torito en rodeo ajeno.

Pasó la necesaria victoria ante el "Camionero", del último martes en el Nuevo Francisco Urbano, y sin demasiado tiempo para el desahogo, ni mucho menos para el descanso, el Gallo comenzó a pensar en el compromiso del próximo sábado, cuando de las 13 hs., visite a Nueva Chicago en Mataderos, en la reedición del "superclásico" del ascenso, con televisación en vivo de TyC Sports y el arbitraje de Nicolás Lamolina.

Tras una actuación no más que discreta, en líneas generales, y sin embargo la mejor producción desde el inicio de la actual temporada 2013/2014, y con un triunfo justificado (en especial, por lo generado en la primera parte), aunque sin sobrarle demasiado, el Deportivo Morón intentará prolongar este primer buen momento en la campaña y demostrar que se trata de una verdadera recuperación futbolística, y no de un mero guiño cómplice de la fortuna, nada menos que ante su clásico rival, que si bien también proviene de una victoria (la primera en el torneo, gracias al 1 a 0 agónico, de visitante, frente a la UAI Urquiza), apenas suma dos unidades más que el Gallito, producto de un triunfo y tres empates en la "B" Metro.

Para afrontar dicha "clásica" parada, un Mario Darío Grana apenas retemplado por la tranquilidad momentánea del primer triunfo y el primer gol en el campeonato, no generaría cambios desde lo nominal, tomando como referencia el once que iniciara el encuentro ante Barracas Central, con un única modificación en el banco de los suplentes, a partir del regreso de Gonzalo Nicolás Juárez, tras purgar su fecha de suspensión, quien ocupará un lugar entre los relevos, en lugar del ex "Albo", Víctor David López.

En consecuencia, con los mismos nombres que saltaran al Nuevo Francisco Urbano para enfrentar a Barracas, la mayor duda pasa por el esquema táctico que realmente dispondrá Grana, es decir, si insistirá con un más aventurado 3-4-1-2 o si regresará a un más precavido 4-4-2, con idénticos protagonistas, aunque variando las posiciones de Hernán Gonzalo Parentini, quien retrocedería hasta el fondo, corriéndose hacia el lateral derecho, el juvenil Ariel Omar Berón, de gran partido ante el "Camionero"; modificando asimismo, la posición de Gerardo Daniel Martínez en el mediocampo, que pasaría de desempeñarse como enganche, a acompañar a Martín Rodrigo Granero en función de "doble cinco".

De una o otra manera, los once que intentarán ganar en el clásico, en el "República de Mataderos", serán: Alejandro Esteban Migliardi; Ariel Omar Berón, Ariel Otermín, Emiliano Jonathan Ivan Mayola; Martín Gastón Sánchez, Martín Rodrigo Granero, Hernán Gonzalo Parentini, Mariano Barbieri; Gerardo Daniel Martínez; Ezequiel Adrián Cérica, Damián Emilio Akerman.

Completan el listado de concentrados, a la espera del cotejo de mañana al mediodía e integrarán el banco de los suplentes: Juan Cruz Leguizamón, Gonzalo Nicolás Juárez, Luis Ferreyra, Mariano Messera, Esteban Alberto González, Mariano Matías Martínez y Leandro Gonzalo Rodríguez.

Quizá, con sólo esto no resulte suficiente..., pero ya es un buen comienzo para ganarle a Mataderos... Vamos Gallo, carajo!!.

jueves, 29 de agosto de 2013

¿Fin del maleficio o simple espejismo?... Nota de opinión, a cargo de Marcos Ruiz Carrizo.

Finalmente el maleficio se cortó. Desde que comenzó el campeonato, Deportivo Morón vivió en cada encuentro su propio martes 13. El equipo era una sombra dentro del campo de juego y "hacía agua" en cada presentación. La fría noche del martes 27 de agosto de 2013, quedará marcado no solamente como el día en el cual Morón ganó por primera vez en el campeonato, sino también como el primer triunfo conseguido en la breve existencia del Nuevo Urbano.

El encuentro del pasado martes planteaba muchas dudas, ya sea para el sufrido pueblo del "Gallo" como para el cuestionado y apremiado Mario Grana. El rival no sería nada sencillo. Morón recibía al complicado e invicto (hasta ese momento) Barracas. ¿Nos íbamos a encontrar con un Morón deslucido e impreciso?; ¿El esquema táctico funcionaría correctamente?; ¿Los cambios estarían a la altura de las circunstancias?. Todas esas preguntas, se develarían en dicha noche.

El partido comenzó con un Barracas dispuesto a tomar el control del balón. De hecho durante los primeros 10 minutos del encuentro, el "Camionero" se adueñó de la pelota (aunque no era capaz de llevar peligro al arco defendido por "Chiche" Migliardi). Por su parte Morón se mostraba nervioso, sin ideas (igual que siempre). Así fueron transcurriendo los minutos iniciales frente a Barracas Central.

Cuando el reloj marcó el minuto 15, llegó un córner desde la derecha, bien ejecutado por Gerardo Martínez, Emiliano Mayola sin marca, definió de cabeza marcando el primer gol oficial en la historia del Nuevo Urbano, ante el grito ensordecedor de los miles de gallos que se hicieron presentes en el estadio, cortando de esta manera, con una sequía de 285 minutos sin convertir goles desde que empezó el campeonato.

Desde ese momento el conjunto dirigido por Mario Grana, se hizo dueño del partido. Al "Camionero" se le había "pinchado una rueda" y por momentos estaba sin rumbo dentro del campo de juego. Morón con mucha voluntad, trataba de llevarse por delante al equipo de Kopriva. El gol le dio al "Gallo" una cuota de tranquilidad, ya que el partido en sí, no fue de lo mejor, debido a que las emociones más destacadas del encuentro, ocurrieron en la primera parte.

En el conjunto del Oeste, los cambios realizados por Mario Grana, dieron sus frutos. El "pibe" Berón (ingresó por el suspendido Gonzalo Juárez), se mostraba sólido y rápido en defensa, aportando seguridad en la última línea del “Gallo’’. Gerardo Martínez jugó un gran partido, en especial durante los primeros 45 minutos. Por su fútbol y habilidad, el equipo tomó envión y pudo aumentar el marcador más de una vez. No queremos dejar de mencionar, el buen comportamiento de Martínez dentro del campo de juego. En más de una ocasión, criticamos su falta de profesionalismo debido a su gran temperamento. El último martes, se mostró maduro y solidario con sus compañeros, aportando su habilidad por doquier. Incluso no se molestó o sacó de lugar, cuando el impresentable árbitro Ignacio Lupani, no le cobró algunas faltas claras en su contra. Tampoco hizo de las suyas con los rivales. En fin, su paso por el fútbol chileno hizo madurar a este gran jugador. Su retorno a Morón fue una sorpresa. No sabíamos si tal sorpresa sería grata o no. Por suerte su llegada (hasta el momento) ha sido beneficiosa para el equipo, ya que le cambió la cara al conjunto de Grana, haciéndose dueño de la pelota, creando juego y distribuyendo el balón, cualidades que el cancino Esteban González no supo demostrar nunca vistiendo la casaca de Morón.

Otro de los cambios realizados en el equipo, fue el ingreso de Ezequiel Cérica por Mariano Martínez (de bajo nivel futbolístico). El ex Midland alternó buenas y malas, pero sin duda, aportó sacrificio en cada pelota. De hecho tuvo una clara chance de aumentar el marcador, pero su remate (estaba solito y solo) se fue desviado del arco defendido por Elías Gómez.

Morón tuvo un aceptable primer tiempo. Sin dudas, fue lo mejor del campeonato. Tal es así, que Gastón Sánchez, Mariano Barbieri  y Damián Akerman (nuevamente jugó infiltrado debido a su lesión en la zona de la costilla), tuvieron claras oportunidades de gol, pero ninguna de ellas, fueron bien resueltas.

La etapa complementaria transcurrió sin grandes emociones. Barracas salió a buscar el empate, pero no supo llegar con claridad. Las chances más claras, las tuvo gracias a algunos errores de la defensa local . Por su parte Morón se dedicó a conservar el triunfo. No hubo claras llegadas, ya que Damián Akerman no se encontraba totalmente recuperado de su lesión (sólo el amor por estos colores lo motivó a decir presente frente al "Camionero") limitándolo seriamente en sus movimientos.

Los minutos transcurrían y la ansiedad de los jugadores y de los miles de hinchas que se hicieron presentes, crecía a medida que transcurría el tiempo. Gerardo Martínez, empezaba a evidenciar su cansancio (debido a que no hizo pretemporada), por ende Morón, huérfano de alguien que domine el balón y genere juego, se replegó en el terreno, cediendo la pelota a Barracas. El equipo de Kopriva, no supo qué hacer y con más voluntad que fútbol, trataba de arrimar peligro al arco local. Los ingresos de Luis Ferreyra (por Gastón Sánchez) y Leandro Rodríguez (Por Ezequiel Cérica) no aportaron demasiado para Morón, ya que el equipo estaba abocado a defender el score.

Finalmente el tan ansiado, necesitado y anhelado triunfo se hizo presente en la fría noche del martes. Esta victoria, no sólo aportó alegría y desahogo en el equipo e hinchada, sino también en el cuestionado cuerpo técnico, ya que una derrota frente a Barracas, le costaría la continuidad a Mario Grana (aunque el mismo presidente lo niegue) en el mando del primer equipo.

Se ganó y eso es importante. El triunfo fue merecido por lo hecho en el primer tiempo. Todavía hay mucho por corregir, en especial en materia defensiva. Ojalá que la victoria sea el comienzo de una necesitada recuperación, ya que el descenso es algo presente en la mente de muchos. Que no nos vengan a vender espejitos de colores....

Por suerte se mejoró, pero todavía hay que ser precavidos. El sábado Morón tendrá la chance de confirmar y ratificar lo hecho frente a Barracas. El rival de turno será nada más y nada menos que nuestro eterno clásico rival, Nueva Chicago. Un partido sumamente complicado.

El tiempo dirá si lo de ayer fue real, o se trató de un simple espejismo.


SÍNTESIS

Deportivo Morón 1:

Alejandro Migliardi (7)
Ariel Otermín (5)
Ariel Berón (7)
Emiliano Mayola (6)
Gastón Sánchez (6) (Luis Ferreyra 5)
Martín Granero (6)
Hernán Parentini (6)
Mariano Barbieri (6)
GERARDO MARTÍNEZ (7) (Mariano Martínez)
Ezequiel Cérica (6) (Leandro Rodríguez 5)
Damián Akerman (5)

DT: Mario Grana.

Barracas Central 0:

Elías Gómez
Eduardo Talarico (Néstor López)
Martín Quiles
Gastón Bojanich
Jonathan Gallardo (Paul Leguizamón)
Emiliano Palacios
Fabián Santana
Carlos Sánchez (Edilio Cardoso)
Marcos Torres
Leandro Puig
Eduardo Berón

DT: Juan Carlos Kopriva.


Arbitro: Ignacio Lupani (mal).

Gol: 15' PT, Emiliano Mayola (Deportivo Morón).

Público: 8000 personas aprox.

Campo de juego (Regular)

Estadio: Nuevo Francisco Urbano.


Por: Marcos Ruiz Carrizo.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Tres puntos…, suspensivos.



Si algo necesitaba el Deportivo Morón, al cabo de una semana más que convulsionada en lo institucional (tal vez, la más crítica desde el advenimiento de la actual gestión Spina), era sin dudas de un poco de paz. Y en los clubes como el Gallo, que viven, sienten, respiran y se autodestruyen al ritmo de una pelota número cinco oficial, nada mejor para calmar un poco los crispados ánimos, que el viejo bálsamo de un triunfo dentro del campo de juego.

Y no por “exitistas”, como muy desafortunadamente minimizara el descontento y la angustia generalizada, el propio presidente de la institución, ante los micrófonos colegas de “La 94 Sport”, sino por imperio de la historia de un club grande, que va muchísimo más allá de los últimos 23 y aciagos años, en materia de logros deportivos, y por la necesidad de sumar puntos, lo antes posible, ante el “infierno tan temido” de un promedio que acecha y la posibilidad cierta de un descenso de categoría, que significaría un retroceso institucional y deportivo de más de tres décadas.

En efecto, tras un semana con renuncias y amagues de otras tantas, sumados a un pase de facturas en voy muy alta y bastante malos términos, cuestionamientos “larvados” y acallados durante todo este año y medio, a consecuencia de conducciones autocráticas, propiciadas por acompañamientos pusilánimes, interesados y/o cómodos; en lo estrictamente futbolístico, un Morón sin rumbo y con una sola unidad sobre nueve posibles, más la anemia goleadora de cero tantos al cabo de 270 minutos de pocos y malos intentos, hacían presagiar un pronto adiós de Mario Grana, a su cargo de responsable técnico del conjunto, atentos también a un muy mal promedio de efectividad, que acarrea este mismo proceso desde fines de temporada pasada, que apenas roza el 25 por ciento de los potenciales puntos.

Con estos telones de fondo, y la queja lógica y generalizada en los socios y simpatizantes, potenciadas y multiplicadas en su voz y descontento, por esa tribuna virtual y democrática que constituyen las redes sociales, este equipo del Gallo que apenas había insinuado una leve mejoría, en los segundos 45 minutos de la derrota ante Platense, debía jugarse buena parte del crédito para con ellos y el técnico que los escogió y los trajo, debatiéndose entre sus propios temores, nervios y dudas, y nada menos que en el mismo Nuevo Francisco Urbano, de acuerdo al desarrollo del cotejo y el devenir del resultado, potencialmente una auténtica “caldera del diablo”.

Como ya nos tiene acostumbrados, de entrada, el trámite del encuentro frente a Barracas, le resultaría esquivo y cuesta a arriba, tanto es así que, a pesar de una disposición táctica más ofensiva, con tres en el fondo y el ingreso de Ezequiel Cérica para acompañar en ofensiva, a un Damián Akerman visiblemente disminuido en lo físico (por el doloroso trauma intercostal que sufriera en el debut, ante Los Andes), pero en cancha por mero amor propio y a la camiseta, no podría siquiera acercarte, más allá del borde mismo del área visitante, hasta los once minutos de esa primera etapa.

Pero esta vez, y tras algún sofocón en el área propia, siempre bien conjurado por el inmenso “Chiche” Migliardi, la fortuna le haría el primer guiño de la temporada al Gallo y por extensión, al destino más próximo de Mario Grana, puesto que en el primer córner, sobre los quince del primer tiempo, un gran ejecución de Gerardo Martínez, se la pondría en la cabeza a Emiliano Mayola, para que de pique al piso, venciera la resistencia de Elías Gómez, para desatar el grito de gol ahogado en las tres recientes fechas y, al mismo tiempo, inscribir con letras de molde al propio lateral izquierdo del Gallo (más allá de lo que ocurra con él, al cabo de la presente temporada), al erigirse en el autor del primer tanto oficial en el Nuevo Francisco Urbano.

Con el uno a cero a favor, el Deportivo Morón no lograría bajar su nivel de nervios y de desfasaje en su aceleración, pero ante el necesario adelantamiento de las líneas rivales, hallaría los espacios jamás encontrados en jornadas precedentes, para generar un par de opciones de gol tan claras, como mal resueltas en los metros finales.

A partir de un gran primer tiempo de Gerardo Martínez, eje y conductor del equipo, de un mediocampo más combativo y solidario, con Hernán Parentini colaborando en la marca con Martín Granero, y el propio Ezequiel Cérica muy activo en los últimos metros, más el aporte intermitente de Gastón Sánchez, siempre mostrándose como opción de pase y vacío por el costado derecho; el Gallito generaría en veinte minutos de juego, más que en los 270 anteriores, que de no ser por las malas decisiones adoptadas en la puntada final o la defección a la hora del remate al arco, hubiesen conducido a una diferencia más amplia y justa en esa primera etapa que, a la sazón, nos hubiese ahorrado a todos, dentro y fuera del campo, unos cuantos sustos y dolores de pecho.

Ya en el complemento, con algunos de estos puntos altos referidos, cansados por el trajín y la aspereza del encuentro, permitida por un Ignacio Lupani que debió haber expulsado a algún exaltado volante visitante, y con el agregado de un goleador histórico aún en cancha, aunque por lo que significa dentro de la misma, tanto para propios como extraños, al mejor estilo simbólico del “Cid Campeador”; el Deportivo Morón retrocedería considerablemente en el terreno y allí volverían a manifestarse los graves problemas de una última línea que, ante cada centro cruzado sufre y mucho, porque jamás encuentra las marcas rivales, con la única excepción del gran partido protagonizado por Ariel Berón, quien como líbero, diera solución a muchas de las desatenciones y errores conceptuales en la marca de sus compañeros de zaga, mostrándose claramente como el mejor zaguero con que cuenta este Morón, y que por ello, no puede faltar jamás en esa más que endeble y dubitativa última línea.

Sin ser un dechado de virtudes, ni mucho menos, el ordenado conjunto de Juan Carlos Kopriva, en esa segunda parte arrimaría un par de veces con mucho peligro al arco de Migliardi, algunas contenidas por el “uno” y en otras salvadas por una fortuna nuevamente de nuestro lado, sin mencionar los dos goles anulados a la visita (uno en cada tiempo), en la cancha y sin haberlos revisado luego, en apariencia bien sancionados.

Con el pitazo final y el desahogo definitivo de las miles de almas que se sobrepusieron a un noche más que gélida y a un equipo que prometía poco y nada en la previa, el conjunto de Mario Grana accedería a su primera victoria en la presente temporada y, con ello, a esa necesaria paz, para poder encarar sin tanta zozobra lo que se avecina en lo inmediato, que no es otro que el clásico ante Nueva Chicago, en Mataderos, el próximo sábado 31 del corriente, desde las 13 hs., televisado por TyC Sports y con el arbitraje de Nicolás Lamolina.

Desde lo futbolístico, debe admitirse que el equipo mejoró respecto de las presentaciones anteriores, pero fundamentalmente desde la actitud y la entrega dentro del campo, aquello que había brillado por su ausencia, para desagradable sorpresa de todos, hasta los segundo 45 de la derrota frente al “Calamar”, en Vicente López. Por lo demás, poco más para destacar, más que algunas actuaciones individuales ya referidas, aunque aún muy lejos de una actuación colectiva, no ya para entusiasmar, pero siquiera para tranquilizar.

De lo que ocurra en el “República de Mataderos”, el sábado venidero, dependerá en buena medida, tanto la suerte definitiva del cuerpo técnico, como la adquisición de alguna certeza mayor, sobre si se trató del comienzo de una recuperación esperada y necesaria, o por el contrario, de un triunfo aislado y valorable en lo matemático, pero sin un correlato desde el rendimiento.

Desde luego que todos somos conscientes que hoy, el Gallo no está para jugar bien, sino para sumar la mayor cantidad de puntos posibles. Pero no menos cierto es que, si el rendimiento no mejora, la fortuna no estará probabilísticamente de nuestro lado, durante toda la temporada.

Por el momento, son tres puntos…, suspensivos.

Postales de otra noche histórica: la del primer triunfo en el Nuevo Francisco Urbano (Parte II).