martes, 29 de octubre de 2013

Variantes y decisiones que nos suicidan (de a poco).




Sabido es que, en el fútbol, existen tres resultados posibles: los partidos se pueden ganar, empatar o perder. Por desgracia, en este torneo tan atípico y dramático para los hinchas del Gallo, el Deportivo Morón parece haber asimilado una nueva categoría a las ya conocidas, la cual ha decidido poner en práctica, durante varios pasajes de la presente temporada, por lo menos, hasta la actual fecha 15º: nos referimos a los cotejos “regalados”.

En efecto, ya sea a partir de disposiciones tácticas erráticas, modificaciones nominales cuestionables en el transcurso de los encuentros o irresponsabilidades de algunos de los protagonistas dentro de la cancha, el Gallo ha venido dilapidando puntos vitales, en su lucha primigenia por mantener la categoría que, en especial durante las últimas fechas, le han impedido recortar la distancia que lo separa de los equipos que lo anteceden en la tabla de los promedios; a la vez que sí le permitiesen mantenerse expectante y hasta líder, en la otra tabla, la de posiciones, merced a un torneo de la “B” Metro que de tan parejo y mediocre, hoy ofrece generoso, sueños de ascenso a casi todos sus participantes, con nada menos que 18 conjuntos en poco más de seis puntos.

Esta tarde de martes, y tras el trabajoso aunque merecido triunfo ante el “Cartero”, el Deportivo Morón tenía la ocasión de seguir engrosando su flaco promedio con nuevas y necesarias unidades, nada menos que en choque de punteros, dado que debía visitar a un irregular Atlanta, que había ganado un único partido en el “León Kolbowsky” (con un sólo gol, el del triunfo por la mínima, ante el “Pincha” de Caseros) y a pesar de ello, sin embargo exhibía credenciales de líder, al igual que el Gallo.

Y el partido se plantearía parejo y de mediocre desarrollo, como todo el torneo, con varios pasajes de control de balón y del campo de juego, por parte del Deportivo Morón, a partir de la ratificación de los buenos momentos que atraviesan sus dos volantes centrales, Martín Granero y Dante Zúñiga: el primero aportando el quite y el timming necesarios para cortar circuitos ajenos y recuperar la pelota, para dar inicio a los propios, así como el segundo generaba de lo poco visto en materia de fútbol, en la tarde de Villa Crespo, con su claridad y panorama habituales.

Claro está, que habría de notarse una ausencia más que sensible, en este Morón de mucho sacrificio y pocas ideas, dada la baja obligada de Gerardo Martínez, quien en más de un encuentro, aún con sus intermitencias a cuestas, ha sabido destrabar partidos tan cerrados, como ante el “Bohemio”, a partir de sus toques de calidad, en algún pase en profundidad para los delanteros, o por la puntería de su notable pegada de media y larga distancia, para abrir con algún golazo de tiro libre, varios cotejos que tenían destino esquivo para el Gallo, más allá de los ocasionales merecimientos.

Así las cosas, sin Gerardo, toda la responsabilidad a la hora de la generación de ideas futboleras, estaría depositada, una vez más, en los pies de un Esteban González que insinúa más de lo que concreta; pero que, sin embargo, constituye ese jugador distinto que, a pesar de sus lagunas, alberga la esperanza de ese pase en cortada o ese centro preciso, que genere la jugada de peligro, que finalmente tuerza a favor partidos como el de esta tarde.

Lástima que, para intentar ganar un partido, primero es menester generar alguna situación de riesgo, cosa que Morón, a excepción del último cotejo ante “Comu”, ha producido menos que a cuentagotas, sumándose a ello, el bajísimo nivel por el que atraviesa Damián Akerman, quien aún no ha logrado hallar el camino de regreso, que lo reencuentre con la su gran amiga la red y le llene (y nos llene) la boca de gol, de una vez por todas, en este nefasto campeonato, desde los personal.

Lo que reduce drásticamente, nuestras alternativas goleadoras (sin la puntería de Gerardo Martínez), a la inspiración de un Mariano Martínez, que dentro del área ha dado muestras de su importancia (con cuatro tantos en su haber), al igual que, fuera de ella, ha evidenciado lo poco y nada que pesa. Sin contar que, al igual que varios de sus compañeros, no ha logrado adquirir una regularidad en su rendimiento, que lo convierta en un jugador determinante, en todos los encuentros, registrando cotejos de un alto nivel y otros, como frente al “Bohemio”, donde pareciera desconectado y un simple caminante de la cancha.

Para colmo, este Morón tampoco logra obtener regularidad desde las bandas, con dos carrileros rápidos y desequilibrantes, como Mariano Barbieri y Gastón Sánchez, que también han prometido más de lo generado, a quienes se los nota atados o tal vez incómodos con alguna faceta de juego, puesto que no han logrado consolidarse, por lo menos a la fecha, ni como alternativa de llegada ofensiva por sorpresa, ni de relevo oportuno y salvador en defensa. De hecho, todo lo bueno que había insinuado el “Polaco”, en los primeros encuentros (con pases gol incluidos), hoy se han convertido en espasmos intermitentes, durante lapsos cortos de algunos partidos. Por el lado de Barbieri, el de mejor rendimiento, en las últimas jornadas, con especial hincapié en el triunfo ante Comunicaciones, la pobre actuación frente a Atlanta, constituye un retroceso en su rendimiento, más parecido al jugador inexpresivo de las fechas iniciales, que se empecinaba en la individual y equivocaba o demoraba los caminos y pases, para perder la pelota en sectores sensibles del campo, propiciando contragolpes evitables de los rivales.

En defensa, y hasta el derechazo de otro partido, que el recién ingresado, Lucas Nanía, inflara la red de “Chiche” Migliardi, para darle al local un triunfo, que minutos antes, once contra once, parecía complicado para los del “Gallego” Sebastián Méndez, la última línea del Gallo se había mostrado segura y no había pasado demasiados sofocones; a la inversa de lo sucedido en el triunfo frente al “Cartero”, con la única preocupación de Marcos Godoy, bien controlado entre Ariel Berón y su tocayo, Otermín, completándose con otro buen partido de Emiliano Mayola y de un Migliardi que tuvo pocas, y esas pocas supo y pudo conjurar.

Hasta que este Gallito urgido de puntos y resultados positivos, y sin embargo, solidario con causas perdidas y en especial, ajenas a las necesidades del propio Morón, decidiría desde el banco el ingreso de Gonzalo Juárez, en lugar de Gastón Sánchez, aún con ’25 del complemento por delante, y en el marco de un partido chato y aburrido (como todos los de este torneo), pero controlado y hasta ganable, de iluminarse alguno de los intermitentes dotados y ausentes sin aviso de la visita.

Y este cambio defensivo, que con algo de lógica (discutible, pero lógica al fin), procuraba desde la concepción del cuerpo técnico de Morón, armar una línea de cuatro en el fondo, para asegurar el punto, por si las ideas propias no fluían hasta el final del partido, y la voluntad ajena pudiese arrimar algún tipo de peligro, se convertiría en un boomerang, cuando con escasos siete minutos en cancha, el mismo Gonzalo Juárez se hiciera expulsar absurdamente (una vez más), en su irresponsable intento por anticipar un balón en mitad de cancha, sin el timming ni la velocidad física y mental necesarias; lo que determinaría que adelantara demasiado, un anticipo defensivo evitable y, segundos más tarde, una entrada con ambos pies hacia delante, en un intento desesperado por no perder un balón inútil, en una zona del campo ridícula.

Con la roja de Gonaldi consumada, y ya sin Juárez en el terreno, el encuentro que se avizoraba controlado y hasta ganable, minutos antes del ingreso del ex Acassuso, modificaría drástica y definitivamente su curso, puesto que el hombre de más, con alrededor de ’20 por jugar, se transformaría en una inyección anímica para este mediocre único líder (Atlanta), de esta paupérrima temporada de la “B” Metro; hasta desembocar en el gol de otro partido de Lucas Nanía, con escasos segundos en el campo de juego, y el triunfo final sobre una visita, incapaz de reaccionar, tras haber resignado desde el propio banco de los suplentes, la alternativa del triunfo necesario, en primera instancia, y de la recuperación y el posible empate, en segundo y último término.

Porque, por desgracia, y justo en el presente torneo de la “B” Metro, donde cada triunfo es oxígeno para el Gallo, este Deportivo Morón ha decidido solidarizarse con algunos rivales y a las alternativas naturales del juego, agregarle de motu proprio, una nueva y peligrosa variante de resultado posible: el partido “regalado”.

En un campeonato sin margen, no se pueden otorgar ninguna clase de ventajas. Y hoy, desde el banco de los suplentes, hay decisiones y variantes que nos suicidan de a poco. Lamentablemente.

lunes, 28 de octubre de 2013

Con la vuelta de Dante Zúñiga, por el suspendido, Gerardo Martínez, el Gallo visita al "Bohemio", por la cima en soledad y engrosar su promedio.

Tras el merecido, sufrido y necesario triunfo de hace casi una semana, ante "Comu", en el Nuevo Francisco Urbano, y del descanso por las elecciones legislativas del último domingo, el Gallo entrenó por la tarde en su estadio, para luego quedar concentrado en un hotel céntrico, de cara al cotejo de mañana, a partir de los 15.05, cuando visite a Atlanta en el "León Kolbowsky", en choque de punteros, con arbitraje de Martín Gonaldi y televisación en vivo de TyC Sports, en el marco de la 15º fecha de la "B" Metro, que comenzó esta noche (con Témperley-Acassuso) y cerrará su programación entre este martes y pasado mañana.

Con respecto al once que inciara el cotejo ante el "Cartero", el Gallo contará con una sola modificación, que al mismo tiempo, constituye un retorno y una baja obligada por suspensión: en efecto, quien volverá al centro del campo, para volver a conformar el doble cinco con Martín Rodrigo Granero, tras cumplir con la fecha de parate, es el neuquino Dante Martín Zúñiga; que deberá reemplazar a una ausencia importante, también por haber arribado a la quinta tarjeta amarilla, el último martes: Gerardo Daniel Martínez.

De esta manera, los titulares dispuestos por Mario Darío Grana, que intentarán quedar con la cima de la tabla de posiciones en soledad y, al mismo tiempo, sumar tres puntos más para alejarse del fondo de los promedios, serán los siguientes: Alejandro Esteban Migliardi (capitán); Ariel Otermín (cuatro amarillas), Ariel Omar Berón, Emiliano Jonathan Ivan Mayola; Martín Gastón Sánchez (cuatro amarillas), Martín Rodrigo Granero (cuatro amarillas), Dante Martín Zúñiga, Mariano Barbieri; Esteban Alberto González; Mariano Matías Martínez, Damián Emilio Akerman.

Se hallan concentrados e integrarán el banco de los suplentes, mañana desde las 15.05, frente al "Bohemio", en Villa Crespo: Juan Cruz Leguizamón, Matías Sebastián Villavicencio, Hernán Gonzalo Parentini, Claudio Martín Cabrera, Mariano Messera, Leandro Gonzalo Rodríguez y Ezequiel Adrián Cérica.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Fue el Gallo, el que "llamó dos veces", para treparse a la cima, dar pelea y soñar a dos puntas.

Luego de 5 fechas sin sumar de a 3 puntos, se logró el tan ansiado y anhelado triunfo, que llevó a Morón a la punta del campeonato...Sí señor, el Gallo se trepó a lo más alto de la tabla y es uno de los líderes del torneo junto al "Bohemio" de Villa Crespo (próximo rival de Morón).

En un campeonato muy irregular donde no existen rivales invencibles (entre los líderes del torneo  y Barracas Central, ubicado en el puesto 18º de la tabla general, tan solo hay 6 puntos de diferencia), el partido frente a Comunicaciones, planteaba muchas dudas para el conjunto de Mario Grana. Un equipo que en los últimos encuentros había perdido la brújula, no sólo por la sequía de triunfos, sino por el bajo nivel de juego, sumado a una anemia ofensiva preocupante (todavía sigue preocupando), se enfrentaba al "Cartero" de Agronomía. Luego del pésimo partido jugado contra Colegiales, Morón debía reponerse rápidamente y conseguir sí o sí la victoria frente a Comunicaciones, debido a la situación apremiante en materia de promedios.

El encuentro comenzó con un Morón ávido de cambiar la pálida imagen que venía mostrando hasta el momento. Apenas comenzado el match, Mariano Barbieri, casi abre el marcador, tras un remate que se fue cerca del palo derecho del arquero visitante Alejandro Medina. Al minuto, Damián Akerman (jugó su mejor partido en el campeonato), se perdería un claro gol, debido a la oportuna intervención del defensor "Cartero" Lucas Banegas, que logró arrebatar lo que sería el primer gol de Damián en el torneo.

El Gallo era mucho más que su rival, que sólo se limitaba a esperar en su campo y lastimar a través de algún contragolpe. Morón quería llevarse por delante a Comunicaciones, y en grandes pasajes del primer tiempo logró su objetivo, ya que Damián Akerman, Mariano Barbieri y su "tocayo" Mariano Martínez, eran los hombres encargados de llevar peligro al arco rival. De hecho a los 23 minutos de la primera etapa, Mariano Martínez quedaría mano a mano con el 1 visitante Alejandro Medina, pero éste le ahogaría el primer grito de la noche. Hasta ese momento todo era de Morón. La victoria debía quedarse en el Oeste, otra opción no había, ya que el Gallo, no sólo se jugaba la posibilidad de llegar a lo más alto de la tabla, sino que no debía perder pisada a los demás equipos (Defensores de Belgrano, Urquiza, Flandria, Barracas Central) en la lucha por los promedios, verdadero objetivo del equipo y cuerpo técnico.

De esta manera se iría el primer tiempo. Morón había hecho méritos para ganar el partido, sólo faltaba algunos ajustes para abrir el marcador y terminar con la sequía de goles. Si bien la actuación de los primeros 45 minutos no fue brillante, el Gallo mostró otra cara, dejando de  lado al equipo frío y timorato de fechas  pasadas. Es más, hasta Damián Akerman levantó su nivel futbolístico, luego de un campeonato para el olvido, en el cual el goleador histórico, no lograba hacer pie dentro del campo de juego, mostrándose fastidioso e impreciso.

En la etapa complementaria, Morón trató de mantener su agresividad ofensiva, con el fin de marcar el tan ansiado y merecido gol, pero por impericia propia o mérito del rival, no pudo mantener dicho nivel, ya que el "Cartero", se mostraría más sólido en materia defensiva, y sus delanteros, comenzaban a llegar de a poco al arco defendido por "Chiche" Migliardi, que durante todo el primer tiempo, fue un simple espectador de lujo, dentro del verde césped.

El Gallo con mucha voluntad intentaba llegar al arco defendido por Alejandro Medina, a base del sacrificio aportado por el "Polaco" Gastón Sánchez y Mariano Barbieri, ante la intrascendencia futbolística de Esteban González y Gerardo Martínez, ambos, incapaces de crear juego, sobre todo este último. El conjunto de Agronomía se animaba de a poco y de vez en cuando trataba de crear peligro a través de alguna jugada aislada, la cual no implicaba una amenaza importante para el veterano (pero más vigente que nunca) Alejandro Esteban Migliardi.

A los 11 minutos de la etapa complementaria, una falta afuera del área, sería capitalizada por Gerardo Martínez, quien lograría abrir el marcador a través de un tiro libre, para anotar el primer y merecido gol de la noche.

Lamentablemente la alegría no duraría mucho, ya que a los 14 minutos de dicha etapa, tras una distracción defensiva en el conjunto local, Federico Carneiro, entraría solito y solo, para estampar el empate, ante la estéril volada de "Chiche", que nada pudo hacer en su solitaria intervención, para impedir la igualdad en el marcador.

Lo que tanto había costado (marcar un gol) se esfumaría rápidamente, debido a dicha distracción. Una pregunta rondaba en la cabeza del hincha y simpatizante de Morón... ¿Seríamos capaces de  levantarnos de tal golpe? ¿Reaccionaríamos  a tiempo?...Por suerte la duda se disiparía rápidamente, ya que al minuto del empate transitorio del conjunto porteño, Mariano Martínez, tras un derechazo certero que se clavaría en el ángulo de Medina, lograría marcar el segundo gol del Gallo, para alegría y descontrol de los miles de hinchas que se hicieron presente en el Nuevo Urbano. Se hacía justicia, ya que Morón había hecho mucho más que su mezquino rival.

Tras sufrir el segundo gol, Comunicaciones iría en busca de la igualdad a toda costa. Por su parte Morón se replegó en su campo, con el fin de mantener y conservar el triunfo. De hecho las llegadas del equipo visitante se hacían cada vez más constantes, pero la defensa del Gallo trataba de frenar y paralizar todo ataque rival.

A poco de finalizar el encuentro el jugador "Cartero" Villalba Fretes, se perdería la igualdad, ya que su remate, sería desviado brillantemente por el gran "Chiche" Migliardi. A esa altura, Morón sólo se limitaba a jugar de contragolpe. Incluso a través de ese medio, tuvo la chance de ampliar el marcador, si no fuera porque el goleador histórico no estuvo fino a la hora de definir.

Final del partido. En la "noche de los Martínez", Morón se quedó con 3 puntos de oro, no sólo porque cortó una sequía de 5 partidos sin triunfos, sino porque ganó justificadamente y logró reducir distancias con sus rivales más directos en la lucha por el descenso...De paso, se trepó a la punta del campeonato...Igual no hay que perder de vista el objetivo primordial de este equipo: evitar el tan temido descenso. Para eso hay que seguir trabajando, mejorando y sumando puntos...todo lo demás es pura yapa...
 

  SINTESIS

Deportivo Morón  2:

Alejandro Migliardi (7)
Ariel Berón (6)
Ariel Otermín (7)
Emiliano Mayola (6)
Gastón Sánchez (6) (Matías Villavicencio 5)
Martín Granero (7)
Mariano Barbieri (7)
Esteban González (5) (Hernán Parentini)
Gerardo Martínez (5)
Mariano Martínez (7) (Ezequiel Cérica)
DAMIAN AKERMAN (7)

Suplentes: Juan Cruz Leguizamón, Claudio Martín Cabrera, Mariano Messera y Leandro Gonzalo Rodríguez.

DT: Mario Grana.


Comunicaciones  1:

Alejandro Medina
Lucas Banegas
Agustín Lucas
Angel Alonso
Jorge Demaio
Federico Carniero
Luis Funes
Jesús Díaz
Germán Scamporrino
José E. D'Angelo
Leandro Staino
Iván Agudiak

Suplentes:  Lucas Di Grazia, Claudio Villalba, Félix Orode y Facundo Tessoro.

DT: Jorge Vivaldo.


Incidencias: Amonestados: (61’) Granero, (74’) Mariano Martínez y (83’) Villavicencio (DM); (63’) Funes (C).

Expulsados: No hubo.

Goles: (54’) Gerardo Daniel Martínez (DM) de tiro libre, (58’) Federico Carneiro (C), (59’) Mariano Matías Martínez (DM).

Estadio: Nuevo Francisco Urbano.

Campo de juego: malo.

Público: 10.000 personas.

Arbitro: Carlos Stoklas (bien).


Por: Marcos Ruiz Carrizo.

lunes, 21 de octubre de 2013

Con el único cambio de González por Zúñiga, el Gallo va por tres puntos vitales ante el "Cartero", en el Nuevo Francisco Urbano.

A caballo de una racha de cinco partidos sin ganar, por más que, de esos cinco cotejos, cuatro hayan sido empates, un Deportivo Morón que encima totaliza 180 minutos sin convertir goles, recibirá a Comunicaciones, en el Nuevo Francisco Urbano, con la necesidad imperiosa de volver a sumar de a tres, máxime tras los resultados positivos de varios de sus rivales directos, en la lucha descarnada por zafar del tan temido descenso, este martes desde las 21 hs., con televisación en vivo de TyC Sports y el arbitraje de Carlos Horacio Stoklas.

Con relación al equipo que proviene de igualar en cero con Colegiales, en Munro, en otra actuación decepcionante, en especial, teniendo en consideración que se trata de uno de los conjuntos más flojos del actual torneo 2013/2014 de la "B" Metro, y en búsqueda de ese poder de fuego que jamás tuvo en demasía, durante la presente temporada, pero que en las últimas fechas ha brillado por su ausencia, junto con el fútbol que le aportaba un decaído Gerardo Daniel Martínez, una sola y obligada será la variante que presente el once de Mario Darío Grana: el ingreso de Esteban Alberto González, en reemplazo del suspendido Dante Martín Zúñiga, quien ante el "Tricolor" llegase a la quinta tarjeta amarilla acumulada. 

Sin embargo, el regreso a la titularidad del "Pelado" González no implicará la salida del equipo de "Gera" Martínez, puesto que ambos conformarán una suerte de doble enganche, en procura de más fútbol y poder ofensivo, que aquello que podría haberle reportado, en contraposición, el ingreso de Hernán Gonzalo Parentini, para acompañar a Martín Rodrigo Granero, en el cambio lógico para volver a conformar el doble cinco utilizado hasta la fecha pasada, junto al suspendido Dante Zúñiga. En consecuencia, y desde lo táctico, el Gallo (en apariencia) pasaría del más cauteloso 3-4-1-2, que vino presentando hasta el momento, a un más ambicioso 3-3-2-2, dadas las urgencias de triunfos y puntos que afronta el plantel.

En definitiva, y con la salvedad del único cambio nominal referido, que podría originar asimismo, la citada modificación en el dibujo táctico, los once titulares del Deportivo Morón que intentarán ganarle a "Comu", para alejarse a siete puntos de Defensores de Belgrano y, al mismo tiempo, acercarse a cuatro de Flandria y a ocho de Barracas Central, en la cruel pugna semanal por los promedios, serán los siguientes: Alejandro Esteban Migliardi (capitán); Ariel Otermín (cuatro amarillas), Ariel Omar Berón, Emiliano Jonathan Ivan Mayola; Martín Gastón Sánchez (cuatro amarillas), Martín Rodrigo Granero, Mariano Barbieri; Esteban Alberto González, Gerardo Daniel Martínez (cuatro amarillas); Mariano Matías Martínez, Damián Emilio Akerman.

Conpletan el listado de concentrados (con la novedad del regreso entre los "dieciocho", del riocuartense Martín Cabrera), tras la práctica vespertina en el Nuevo Francisco Urbano e integrarán el banco de los suplentes, este martes desde las 21, ante el "Cartero", por la 14º fecha de la "B" Metro: Juan Cruz Leguizamón, Matías Sebastián Villavicencio, Claudio Martín Cabrera, Hernán Gonzalo Parentini, Mariano Messera, Leandro Gonzalo Rodríguez y Ezequiel Adrián Cérica.

viernes, 11 de octubre de 2013

Con tres regresos, en especial de Damián Akerman, el Gallo busca fútbol y goles para sumar de a tres ante "Cole".

Esta tarde, tras el entrenamiento vespertino en el Nuevo Francisco Urbano, quedaron definidos los once del Gallito que, sin solución de continuidad, disputarán su tercer partido oficial en sólo siete días, cuando mañana, sábado 12 de octubre, a partir de las 15.30, visiten en Munro a Colegiales, sin TV en vivo y el arbitraje de Ignacio Lupani, en el marco de la 13º fecha del torneo de la primera "B" Metropolitana, temporada 2013/2014.

Respecto de los iniciales que enfrentaran el pasado martes a Tristán Suárez, e intentando revertir el actual mal momento por el que (nuevamente) atraviesa el equipo, con cuatro partidos sin ganar, desde el triunfo ante Chacarita, en el Nuevo Francisco Urbano, Mario Darío Grana volverá a "meter mano" entre los titulares, generando tres cambios, que más que modificaciones, constituyen otros tantos regresos a la titularidad: esto es, la vuelta de Mariano Barbieri (por Matías Exequiel Orihuela), quien ante el "Lechero" partiera desde el banco, ingresando en el complemento; el retorno de Gerardo Daniel Martínez desde el arranque, como enganche, en sustitución de Esteban Alberto González, y el esperado y necesario regreso de Damián Emilio Akerman (en lugar de Leandro Gonzalo Rodríguez), marginado del equipo en la última jornada, a consecuencia de una dolencia muscular, cuyos goles se precisan como el agua por el Oeste, ante la evidencia de un equipo que padece una anemia ofensiva ostensible, con relevos que no han podido suplir con conquistas, la baja física y futbolística de un jugador emblema e irremplazable en el Gallito.

Así las cosas, los once que saldrán a intentar sumar de a tres en Munro, ante un flojo Colegiales (que viene de caer 3 a 0 ante la UAI Urquiza, el último miércoles), serán: Alejandro Esteban Migliardi (capitán); Ariel Otermín (cuatro amarillas), Ariel Omar Berón, Emiliano Jonathan Ivan Mayola; Martín Gastón Sánchez (cuatro amarillas), Martín Rodrigo Granero, Dante Martín Zúñiga (cuatro amarillas), Mariano Barbieri; Gerardo Daniel Martínez; Mariano Matías Martínez, Damián Emilio Akerman.

Completan la delegación que se halla concentrada (con el regreso de Hernán Parentini, tras superar un desgarro), a la espera del cotejo de mañana, a las 15.30, frente al "Tricolor" de Munro: Juan Cruz Leguizamón, Gonzalo Nicolás Juárez, Hernán Gonzalo Parentini, Mariano Messera, Esteban Alberto González, Leandro Gonzalo Rodríguez y Ezequiel Adrián Cérica.

miércoles, 9 de octubre de 2013

El “Juego de la Oca”.



Y este Morón “rachero”, parece empeñado en jugar un juego peligroso y tortuoso para su gente, en esta coyuntura tan crítica: el “Juego de la Oca”. Es que luego de un comienzo flojísimo, tanto en el rendimiento como en la sumatoria de puntos, con una sola unidad sobre nueve posibles, más tarde el equipo pareció acomodarse, a partir de mejores performances individuales y colectivas, para ilusionar y en especial tranquilizar con un estimulante sprint de trece puntos sobre los siguientes quince en disputa; para luego de la igualdad en dos con Merlo y el desmantelamiento de la defensa titular, a consecuencia de las expulsiones ante el “Charro”, no volver a ganar en las pasadas cuatro jornadas, con tres igualdades y una derrota inesperada ante Fénix, en un (hasta entonces) inexpugnable Nuevo Francisco Urbano, y un balance de tres unidades de las últimas doce en juego.

En este “Juego de la Oca”, dentro del cual se halla inmerso el conjunto de Mario Grana, fiel a las reglas generales de su naturaleza lúdica, el Gallo parece avanzar un par de casilleros, ilusionando a protagonistas y espectadores, para luego retroceder otros tantos, sembrando dudas e inquietudes sobre el verdadero rostro y auténtico rendimiento de este equipo, y en definitiva, imposibilitando la proyección de una constante previsible, de cara al futuro, tanto de puntos como de sus reales aspiraciones, en ambos frentes de batalla en donde hoy dirime su suerte, semana a semana: la tabla de posiciones y de los promedios del tan temido descenso.

En este contexto, el Deportivo Morón viene demostrando mejores versiones afuera, que adentro y frente a su propia gente, puesto que si bien ha triunfado en una sola ocasión, en condición de visitante (frente a Almagro, en Villa Raffo), tras haber sido derrotado en sus primeras dos salidas (ante Los Andes y Platense), luego el equipo se asentó y no volvió a perder fuera del Oeste, con mayoría de empates, es cierto, pero ante rivales complicados y varios de ellos clásicos, en terrenos históricamente adversos y en más de una oportunidad, teniendo que partir desde atrás, igualando y merecidamente, partidos en desventajas circunstanciales, tanto en el resultado parcial, como en la lucha por la supremacía dentro del campo de juego.

Mientras tanto, en terreno propio y tras el furioso segundo tiempo ante Chacarita, que le permitiera dar vuelta el clásico y treparse a la cima del torneo, cuanto menos, de forma momentánea, jamás pudo volver a conformar un actuación como aquella de los segundos cuarenta y cinco minutos ante el “Funebrero”, con bajones pronunciados ante Fénix, en especial durante el primer tiempo, y buena parte del cotejo ante el “Lechero”, del último martes, donde volviese a manifestarse aquél conjunto sin fútbol ni ideas de los primeros partidos, con la misma anemia ofensiva que lo aquejara en tan errático comienzo de temporada.

En honor a la verdad, quizá si algo diferencia al Morón que no supo cómo hallar los caminos para vulnerar a un ordenado, aunque también limitado Tristán Suárez, de aquél que hilvanara nada menos que cuatro victorias en fila, en un hecho inédito durante varias campañas, es que aún con Gerardo Martínez en cancha, no pudo contar con la única cuota de claridad y de fútbol que presenta este laborioso aunque austero Gallito, encarnada en un Gerardo que partido a partido se va deshilachando más pronunciadamente, no sabemos si por el desgaste propio de quien llegó a último momento y casi “por la ventana”, para calzarse la “pilcha” de conductor del equipo, por imperio de la necesidad y sin pretemporada (y, pese a ello, tan acertadamente respondiera en aquellos primeros encuentros), o porque lentamente ha comenzado a transitar el camino de la intrascendencia que lo enemistara de su enorme potencial y de la misma gente, en un pasado no tan lejano.

Al mismo tiempo, con Damián Akerman disminuido física y futbolísticamente, casi desde la génesis de este complicado torneo, y un Mariano Martínez que, si bien ha aportado su cuota goleadora (de hecho, es el máximo artillero del equipo, con tres tantos), no ha logrado volver al buen nivel con que cerrara la temporada pasada, tal vez y sólo tal vez, porque cada partido lo encuentra jugando cada vez más lejos del área contraria, esto es, su hábitat natural y donde resulta más necesario.

Ante ello, las alternativas disponibles en el banco, no han rendido a la fecha los frutos esperados, con un Ezequiel Cérica voluntarioso, aunque sin un nivel equiparable a los delanteros titulares y un Leandro Rodríguez que, tras algunos fallidos ingresos como relevo, frente al “Lechero” tuvo la oportunidad de oro de demostrar todas las condiciones que debió tener para llegar a vestir la camiseta roja y blanca (o azul…, o negra…) del Gallo, y sin embargo, al cabo de noventa minutos para el olvido, su actuación individual ha resultado tan llamativamente desastrosa que, resulta preferible llamarse a un piadoso silencio, con tal de evitar abundar en adjetivos que califiquen con crudeza, la precariedad técnica de un futbolista profesional, por lo menos desde la formalidad laboral/contractual.

En la mitad del campo, y ante la evidencia de un Gerardo Martínez ausente en su fútbol, Esteban González debería ser el encargado de asimilar la responsabilidad creativa, para aportar algo de claridad y profundidad a un equipo que, voluntarioso y generoso en prodigalidad, en cotejos como frente a Tristán , daría la impresión que podría jugar durante ciento ochenta minutos de corrido y, sin embargo, ser incapaz de generar alguna jugada colectiva que pudiese finalmente inquietar a la última línea rival. Y en este aspecto, el “Pelado” ha cumplido a medias, puesto que se muestra y se presenta sin dudas, de lo más claro de un conjunto carente de ideas, pero que pese a ello, tiene la lamentable tendencia de recurrir al “fulbito” intrascendente y a las “pisaditas” repetidas que, lejos de aportar al equipo, lo enemistan con una platea que se agota (y con razón) de sus actitudes displicentes e improductivas.

De ese medio hacia atrás, quizá se halle lo mejor, más compacto y parejo de este equipo afecto al Jjuego de la Oca”, con un doble cinco que cada partido que pasa, funciona de mejor forma, a partir del complemento justo entre el juego lúcido, vistoso y efectivo de Dante Zúñiga, y la solidaridad y prodigalidad de un Martín Granero que, por estos días y con la confianza y titularidad que le ha dado el cuerpo técnico, está mostrando su mejor versión desde su llegada al Gallito, con el timming necesario que tal vez le faltara el torneo pasado, y que lo obligara a golpear más que a quitar con eficacia, por la lógica casi física de quien llega un segundo más tarde, por falta de continuidad y minutos de juego.

Hasta llegar a la defensa, sin lugar a dudas el punto más alto de este Morón de Mario Grana, que a podido hallar en una línea de tres, conformada por los “Ariel”, Otermín y Berón y Emiliano Mayola, la última línea más compacta y convincente de los últimos años, en un sector vital del campo de juego que, hasta hace muy poco tiempo, parecía una dolor de cabeza endémico para el hincha del Gallo, sin importar la temporada, los jugadores o el técnico que se sitúen como patrón de recuerdo y referencia. Tanto es así que, tras el empate pírrico en el Parque San Martín, donde Gonzalo López Aldazábal, árbitro de aquél cotejo, diezmara la defensa titular del Gallito, por las expulsiones de Berón y Mayola, al partido siguiente, frente a Fénix, en el Nuevo Francisco Urbano, ni Gonzalo Juárez ni Matías Villavicencio podrían suplir con la misma eficiencia a los suspendidos, con actuaciones tan desafortunadas (en especial, en el caso del primero), que resultarían determinantes para el desenlace final con una inesperada y dolorosa derrota.

Párrafo aparte para Ariel Otermín, sin lugar a dudas el más golpeado y resistido, en aquellos complicados momentos de comienzo de torneo, donde los resultados no se daban, y que sin embargo a sabido trocar los silbidos por aplausos, a partir de la solidez demostrada, desde su mejor lugar en el mundo: como stopper por derecha. Y por si fuese poco, aportando la cuota goleadora ausente entre varios de los delanteros, con dos tantos en la campaña, y nada menos que en una misma noche, para vencer a Chacarita, en el clásico y subirse a la punta, por lo menos, por algunas horas.

Porque en este “Juego de la Oca”, hasta el inoxidable “Chiche” Migliardi ha tenido sus asteriscos, pero reivindicados luego con creces, no sólo por el respeto y la admiración de un apellido que ya es sinónimo del Deportivo Morón, sino por la vigencia y permanencia dentro del terreno del juego, de uno de los tres mejores arqueros de la categoría (sinó el mejor), con actuaciones tan destacadas y fundamentales para mantener al Gallo con vida en varios cotejos, con tres penales atajados de otros tantos sancionados y salvadas antológicas como las que permitiesen que el equipo se mantuviese en partido, durante el primer tiempo frente al “Gasolero”, y que a la sazón, le significasen a Morón sumar un punto importante en su visita al “Beranger”.

Si hasta el propio cuerpo técnico no ha podido eludir el caer en las redes de este “Juego de la Oca”, con avances y retrocesos en sus lecturas y planteos tácticos, tanto desde lo previo, como durante el transcurso de algunos de los encuentros, con decisiones técnicas y modificaciones nominales, tan respetables como discutibles en su oportunidad y concepto.

Ojalá en el futuro más inmediato, podamos cambiar de juego, para adquirir la necesaria fluidez, solidez y regularidad del lado de adentro del alambrado perimetral olímpico, para que de este otro lado, es decir, del lado de afuera, se sufra bastante menos y podamos mirar el futuro con mayor previsibilidad, confianza y desahogo. Confiamos en ello.


Postales de un empate "Tristón"...