jueves, 14 de noviembre de 2013

Ningún “Oreja”… Entrevista a Matías Orihuela, una joven promesa del Gallo, que busca continuidad en primera.



De las últimas irrupciones de jugadores procedentes de la cantera del Gallo, con proyección a la complicada primera, una de las más importantes ha sido, sin dudas, la de Matías Exequiel Orihuela, quien sorprendiera a propios y extraños, con una actuación formidable, en aquél amistoso de preparación, en la antesala de la temporada 2012/2013, cuando el Deportivo Morón visitara Fray Bentos, para disputar un encuentro de carácter internacional, ante Danubio de Montevideo.

Desempeñándose como lateral o carrilero por izquierda, luego de aquella irrupción para la ilusión, no logró la necesaria continuidad, tanto en la pasada temporada con el “Gato” Norberto Salvador Daniele, como en la actual, bajo la dirección técnica de Mario Darío Grana, privilegiando ambos entrenadores, a los futbolistas llegados desde afuera, que a los jóvenes valores, procedentes de las inferiores de la institución.
Sin embargo, y a caballo de sus grandes condiciones, Matías Exequiel no se rinde y la pelea desde abajo, como está acostumbrado, para ganarse un lugar de mayor privilegio en la consideración del técnico, sin la ayuda de nadie…, porque no es ningún “Oreja”.

¿Cómo empezó tu carrera como futbolista?
Mi carrera comenzó cuando tenía 17 años, fue de muy grande por cierto. Yo soy de Córdoba pero por temas familiares me vine a vivir a Buenos Aires desde muy chico. En Córdoba quedo toda la familia de parte de mi papá. Mi sueño era ser jugador de fútbol pero ya con 17 años se me hacía muy complicado. Igual nunca perdí las esperanzas. Gracias a mi viejo tuve la oportunidad de cumplir mi sueño, ya que me consiguió una prueba en el Club Instituto de Cba., para ver si realmente podía ser jugador profesional. Fui a esa prueba con muchas ganas y después de 2 semanas me dijeron que había pasados las mismas, y que había quedado en “La Gloria”. Estuve 4 meses en ese club, pero por temas familiares volví a Buenos Aires. Así fue como empezó mi carrera como futbolista. ¿Un poco tarde, no?..jaja…

¿Cómo llegaste a Morón?
A Morón llegué porque me enteré que estaban haciendo pruebas a través de la página de la A.F.A. Llamé al club y me dijeron que estaban probando jugadores categoría '92, me tomaron todos los datos y me pidieron que vaya al lunes siguiente. Estuve 2 meses a prueba, donde los técnicos Oscar Ruiz, Juan Alarcón y Raúl "Manteca" López, sumado al coordinador de fútbol de inferiores, Héctor Lettieri, me dijeron que había quedado y que contara con ellos para lo que sea. Así fue como llegué a Morón, ya en 4ta división, donde mi técnico era Oscar Ruiz.

¿Cuándo fue tu debut en la primera del Gallo?
 Mi debut oficial fue contra Central Córdoba en el viejo Francisco Urbano, bajo la dirección técnica del "Gato" Daniele.

¿Te acordás el resultado de ese partido?
Sí, me acuerdo. El partido lo ganamos 2 a 1 con 2 goles de Damián Akerman. Por cierto, fue emocionante porque lo ganamos casi al final del partido. Fue una alegría inmensa en lo personal.

¿Cuál fue tu mejor actuación con la casaca del Gallo?
No tengo muchos partidos en primera, pero el mejor partido que yo sentí que jugué bien, fue contra Villa Dálmine esta temporada. Ganamos 2 a 1, con goles de Gerardo y Mariano Martínez. Todos los partidos ingreso con ganas de comerme la cancha, pero en ese encuentro, salí con todo. El equipo venía mal, y necesitábamos sí o sí, que los 3 puntos se queden en casa.

Con respecto al campeonato actual, ustedes (los jugadores), ¿son conscientes de lo que se están jugando?
Sí, la verdad que somos conscientes del duro campeonato que nos toca afrontar. Estamos peleando abajo en los promedios, pero también estamos peleando el campeonato. Algo raro, pero es así. Nuestro objetivo es evitar el descenso, pero también somos conscientes que tenemos un muy buen plantel como para estar peleando arriba como lo venimos haciendo.

¿Cuál es el objetivo primordial de este plantel?
El objetivo primordial es sacar a Morón de la tabla del descenso. A nadie le gusta estar donde estamos nosotros, pero este plantel sabe que cada partido es como una final.

¿Cómo ves al grupo?
Al grupo lo veo excelente, fortalecido. Son personas increíbles. Hay buen material humano. Siempre están apoyándote, dándote una mano en lo que pueden. La verdad que es un orgullo estar en este plantel. Estamos unidos, con el fin de llevar a Morón a lo más alto y a su vez evitar el descenso. Morón es grande y no se merece estar pasando por esta situación.

El partido frente a Tristán Suárez, en el cual empatamos 0 a 0, en el Nuevo Urbano, fue un partido atípico para vos, ya que prácticamente no tuviste participación en el partido. Es más, nunca te buscaron para que te muestres como una alternativa de ataque y te fuiste reemplazado en el entretiempo. Fue un hecho extraño, y comentado por muchos medios partidarios. ¿Qué tenés para decir al respecto?
El partido contra Tristán, fue un encuentro muy cerrado, en el cual ellos hicieron dos líneas de cuatro, dentro del campo de juego. Es más, los jugadores laterales de Tristán, nunca pasaron al ataque, por lo tanto, se hizo un partido muy cerrado. No tengo nada contra mis compañeros, todo lo contrario, les agradezco el apoyo que me brindan y por los consejos que me dan para que mejore día a día.

¿Cómo ves el nivel de este campeonato?
Es un campeonato muy irregular, cualquiera le gana a cualquiera. No hay que fiarse de nadie. Fijate que no hay mucha diferencia de puntos entre el líder y los equipos que están en mitad de tabla. Es un campeonato muy irregular y parejo.

¿Cuál es tu opinión sobre la hinchada de Morón?
De la hinchada?. La verdad que es increíble. Siempre me trataron de diez. Cada persona que me agrega al Facebook o que me encuentro en la cancha, siempre están atentas a todo lo que pasa, desde adentro cuando estás jugando, como afuera. En cada partido se siente cómo alientan sin parar. La verdad que es una motivación enorme jugar con una hinchada así. Morón tiene hinchada de primera. Lo demostró contra San Lorenzo en la Copa Argentina, en San Juan, Rosario. ¡Incluso en Uruguay!. Yendo mal o bien, la gente siempre está, y el jugador valora mucho eso.

¿Hay algo más que quieras agregar?
Sí. Dejame mandarle saludos a mi mamá y a mi papá, que siempre me apoyaron en mi carrera. Tampoco me quiero olvidar de mis hermanos: Micaela, Franco, Selene y Morena. No quiero dejar de mencionar a alguien muy especial, que es mi angelito que me está mirando desde arriba, que es mi nona. A mi novia Yamila que me apoya siempre. También quiero mencionar a todos los técnicos y profesores tanto de inferiores como de primera, que me dieron la oportunidad de estar en este hermoso club.


Marcos Ruiz Carrizo, para "Club Deportivo Morón, el Gallito".


miércoles, 13 de noviembre de 2013

El punto o la vida... Crónica del amarretismo fuera de casa.



Para comenzar quisiera analizar dos cuestiones inherentes al partido frente a Estudiantes de Buenos Aires y a la rica historia de Morón.

El primero de dichas cuestiones, concierne a la cosecha de puntos actuando como visitante. Tengamos en cuenta lo siguiente. Hay muchas personas (como también hay quienes no estén de acuerdo), que consideran que un punto de visitante (más si se trata de un duro rival como lo es el equipo de Caseros, semifinalista de la Copa Argentina en la edición pasada), no viene nada mal, teniendo en cuenta la magra cosechas de puntos fuera de casa. En sí, un empate era buen negocio. La tema en cuestión, es cómo se gana ese punto. Hay varias formas de rescatar una igualdad. Se valora por diferentes aspectos que se suscitan dentro del campo de juego. Ellos son los siguientes: buen juego, entrega, actitud, etc. Lamentablemente Morón, no figura en ninguno de estos aspectos. Si vemos el lado positivo, se sumó una unidad en un reducto complicado. Si analizamos cómo se consiguió tal unidad, comenzamos a desarrollar el segundo aspecto con el cual empecé estas palabras.

Morón siempre que ha jugado en condición de visitante (durante el presente torneo), nunca ha demostrado estar a la altura de las circunstancias y de su historia. Si tenemos en cuenta la imperiosa necesidad de sumar a como de lugar, debido a la difícil situación que atraviesa el equipo en materia de promedios, toda artimaña es valedera a la hora de cosechar puntos...Pero...¿Por qué afirmo que Morón no ha estado a la altura de las circunstancias e historia, cada vez que jugó fuera de casa?... Por los siguientes motivos: siempre que jugamos en condición de visitante, planteamos los partidos como un "equipo chico", que busca como sea el punto y nada más. Si es necesario que todos los jugadores estén retrasados los 90 minutos del encuentro, con el fin de conseguir tal objetivo, que así sea. Si de "carambola" o por cuestiones azarosas, o del destino, logramos los 3 puntos, sería considerado un milagro... Esa es la sensación que da este equipo dirigido por Mario Darío Grana, nada más y nada menos, que un referente de la institución, que conoce más que nadie a Morón.

La crítica consiste en que todos los partidos fuera de casa, son planteados como si fuéramos un equipo chico, sin importar el rival de turno, ya sea un grande de la categoría, como el más humilde de la misma. Partidos como contra Colegiales (uno de los peores equipos de la divisional) es claro ejemplo de lo expuesto. Uno es consciente de la necesidad de sumar sí o sí. De hecho comparto esa postura. El tema radica en que hay diversas maneras y formas de sumar, y el método elegido por el técnico del Gallo, es uno de los peores según mi perspectiva. Uno pretende que el equipo SALGA A GANAR TODOS LOS PARTIDOS, SIN IMPORTAR EL RIVAL. Es difícil, pero no imposible, mucho más, teniendo en cuenta el flojísimo nivel del campeonato. Morón debe ser PROTAGONISTA SIEMPRE, haciendo honor a la rica historia de nuestro club. El planteo amarrete y conservador elegido por Mario Grana a la hora de salir del Oeste, dista a varios cientos de kilómetros de dicha historia, y por momentos se hace insostenible. A eso se le suma los puestos inventados a ciertos jugadores dentro del campo de juego, distorsionando y limitando las cualidades de algunos de ellos. Soy consciente que algunos lectores me podrán tildar de anti-Morón y no sé cuanto otro adjetivo calificativo más, pero cada palabra que escribo, no lo hago desde el sentimiento pasional de un hincha fanático. Simplemente trato de ser lo más objetivo posible, sin ninguna mala intención. ¿Puedo estar equivocado?... ¡Sí!, ¡seguro que sí!...

Yendo al análisis del partido, el punto obtenido en la visita a Caseros, no es para nada despreciable, teniendo en cuenta lo mal que se jugó durante todo el encuentro.

Estudiantes como dueño de casa, buscó lastimar al Gallo, mediante centros que conecten con la cabeza del gigante Alejandro Delorte, pero ningunos de esos intentos cumplieron su objetivo. En sí, el partido fue malo y chato, sin grandes emociones (por no decir ninguna). El punto a destacar estuvo del lado de Morón. No se debe por alguna virtud ni mucho menos. Hago referencia a la infantil expulsión de Gerardo Martínez, que tras propinarle un codazo al jugador “pincha”, Diego Galván, tuvo que dejar la cancha a un minuto del final del primer tiempo. Nadie duda de las inmensas condiciones que posee el jugador del Gallo. De hecho, su incorporación dentro del plantel, fue un bálsamo para el conjunto de Mario Grana, ya que a través de su juego y gran pegada, Morón repuntó y despegó, luego de un desastroso comienzo de campeonato.

Lamentablemente con el paso de los partidos, sus cualidades fueron mermando, y sólo podemos apreciar su nivel de vez en cuando. Con la expulsión de ayer, nos deja la sensación de que no es el mismo Gerardo de las primeras fechas, sino aquél jugador terco e irresponsable, que irritaba hasta al más manso de los hinchas del Gallo, antes de su partida al país trasandino.

En sí, el partido fue muy malo, ya que Estudiantes no supo cómo lastimar a un pobre Morón que se encontraba en inferioridad numérica, y que sólo vino a arañar un empate. Vale aclarar que el arquero local, Martín Ríos, fue un mero espectador de lujo, debido a que no hubo NI UN SOLO DISPARO AL ARCO, QUE INQUIETE EN LO MAS MINIMO AL PORTERO PINCHA, mucho más si tenemos en cuenta, que Mariano Messera, encargado de distribuir el balón y crear juego, nunca apareció dentro del partido (como desde que llegó a Morón).

Lo más rescatable de la noche, fue la solidez defensiva del equipo, siendo su máximo protagonista Ariel Berón, que se cansó de repeler y contener todo ataque e intento del local.
Final del encuentro en Caseros. Triste y chato 0 a 0. Morón vino a buscar el punto, cumplió su objetivo y se llevó “el premio”... ¿Ahora me pregunto?... ¿Jugando así, siempre vamos a tener éxito?...La respuesta la dejo a su criterio.

Síntesis

ESTUDIANTES (0):
Martín Ríos;
Nicolás Álvarez
Cristian Tavio,
Nicolás Gásperi
Gastón Montero
Julio Serrano
Sebastián Gómez
Diego Galván
Gustavo Britos
Alejandro Delorte
Cristian Yassogna
DT: Oscar Blanco.

Suplentes: Martínez, Kruchowski, Grgona, Gaona. Cambios: Figueroa por Britos, Soria por Alvarez y Sosa por Serrano.


DEPORTIVO MORON (0):
Alejandro Migliardi (6)
Ariel Otermín (7)
ARIEL BERON (8)
Emiliano Mayola (7)
Mariano Barbieri (4)
Gerardo Martínez (2)
Martín Granero (6)
Dante Zúñiga (5)
Mariano Messera (4)
Mariano Martínez (3)
Damián Akerman (3)
DT: Mario Grana

Suplentes: Leguizamón, Villavicencio, Cérica, Rodríguez. Cambios: López por Messera, Giambuzzi por Akerman y Sánchez por Barbieri.

GOLES: No hubo.

AMONESTADOS: Yassogna, Britos, Gásperi, Tavio -E- Mariano Martínez -DM-.

EXPULSADOS: ('44) Gerardo Martínez -DM-.

ARBITRO: Pablo Dóvalo (regular)

LINEAS: Pablo Brusca y Mariano Cicchetto

ESTADIO: "Ciudad de Caseros".

PUBLICO: 2.500 espectadores.


Por: Marcos Ruiz Carrizo.

                                          Mario Darío Grana, DT de Morón. Foto: Leonela Albañir.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Con Messera de arranque, para "pinchar" a domicilio a Estudiantes y treparse a la punta (y acercarse en los promedios).

Tras la larga semana, desde aquél lejano y festejado triunfo por 3 a 0, ante Deportivo Armenio, del martes pasado, el plantel del Gallo entrenó con la cabeza puesta en el choque de mañana, cuando desde las 21.05, en el "Ciudad de Caseros", visite al Estudiantes de Buenos Aires de Oscar "Cachín" Blanco, con el arbitraje de Pablo Germán Dóvalo y la televisación en vivo, a cargo de TyC Sports, en el marco del cotejo de cierre de la 17º fecha del torneo de la primera "B" Metropolitana, temporada 2013/2014.

Cuando todo hacía preveer la repetición del mismo equipo, que derrotara con contundencia al elenco de la colectividad armenia, en las últimas horas habría de conocerse la imposibilidad de contar con Esteban Alberto González, a consecuencia de una contractura, razón por la cual el entrenador del Gallo, Mario Darío Grana, dispondrá de un cambio obligado para enfrentar al "Pincha", con el ingreso de Mariano Messera, por el "averiado" ex Villa Dálmine.

Resistido por buena parte de la parcialidad del Gallito, y sostenido por el propio Grana, verdadero factótum para la renovación de su contrato, durante la presente temporada, Messera contará con una oportunidad inmejorable para devorlerle al DT, un poco de la confianza depositada en él, cuando arranque como titular por primera vez en el actual torneo de la "B" Metro, nada menos que en un cotejo de vital importancia para Morón; en virtud que un triunfo en Caseros, le significará volver a treparse a la cima del campeonato (en compañía de Platense y Atlanta) y, fundamentalmente, en materia de promedios, alejarse tres puntos más de Defensores de Belgrano (hoy a seis unidades, y que viene de perder con el mismo Deportivo Armenio), y de acercarse a sólo dos puntos de Flandria y Barracas Central (a la fecha, a cinco unidades, y que provienen ambos de sendas derrotas: el "Canario" por 3 a 0 en su visita a Atlanta y el "Camionero" por la mínima, frente a Témperley, en el "Alfredo Beranger", con el debut como DT, en el conjunto "barraqueño", del "Gato" Norberto Salvador Daniele), y hasta de ponerse a ocho de Tristán Suárez, que fechas mediante parecía inalcanzable, y que también cayera en la presente jornada, sobre la hora, en Ezeiza, por uno a cero ante Platense, con gol de Sebastián Matos.

En definitiva, los once del Gallo que irán en procura de tres nuevas unidades, que lo sitúen otra vez en la trilogía de punta del torneo y, al mismo tiempo, para ponerse a tiro de sus principales "objetivos", en la lucha por zafar del descenso, serán las siguientes: Alejandro Esteban Migliardi (capitán); Ariel Otermín (cuatro amarillas), Ariel Omar Berón, Emiliano Jonathan Ivan Mayola; Mariano Barbieri, Martín Rodrigo Granero (cuatro amarillas), Gerardo Daniel Martínez, Dante Martín Zúñiga; Mariano Messera; Mariano Matías Martínez, Damián Emilio Akerman.

Completan el listado de convocados, que esta tarde harán movimientos tácticos de pelota parada, en el Nuevo Francisco Urbano, para luego dirigirse al habitual hotel de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se alojan en la previa de cada encuentro: Juan Cruz Leguizamón, Matías Sebastián Villavicencio, Esteban Gabriel Giambuzzi, Martín Gastón Sánchez (cuatro amarillas), Víctor David López, Leandro Gonzalo Rodríguez y Ezequiel Adrián Cérica.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

La noche del ídolo y de los goles “maradoneanos”.



Y una noche, sin previo aviso, volvió el gran goleador y, bajo su influjo, se abrieron los arcos del Nuevo Francisco Urbano, para el delirio del Pueblo del Gallo, que pudo comprobar con regocijo y satisfacción, el reencuentro con el gol de su ídolo máximo.

En la noche del martes, el Deportivo Morón se alzó con un triunfo tan holgado como importante, por varios factores: el retorno al liderazgo del torneo, en compañía de Defensores de Belgrano, Platense y Atlanta; el acortar distancias con Flandria y Barracas Central en los promedios, ahora a sólo cinco unidades de diferencia y lo dicho, el demorado y ansiado retorno de Damián Emilio Akerman, que tras una larga sequía, con problemas físicos incluidos, pudo descargar toda su bronca y alegría contenida, en un enorme grito de gol que le llenara la boca, de frente a la gente que lo venera e idolatra.

Sin embargo, en una noche evidentemente mágica, por la vuelta del máximo artillero histórico del Gallito, el once de Mario Darío Grana pudo disfrutar (y hacer disfrutar a su hinchada) de un triunfo sin sobresaltos sólo en el marcador, dada la contundencia inusitada de este equipo -por lo menos hasta esta fecha-, dado que en el trámite del cotejo habría de sufrirlo en varios pasajes, pero que a fuerza de corazón, algo de fútbol y por prepotencia de goles, pudo torcer a su favor para redondear una actuación convincente en lo general, con algunas dudas a corregir en extrema defensa.

De entrada, la visita tendría dos chances clarísimas para abrir el marcador, merced a las dos “torres” que podría en cancha el entrenador del conjunto de la colectividad, Eduardo González, para intentar forzar el desarrollo y resultado, a partir de la victoria en una batalla planteada en las “alturas”.

Así las cosas, tanto Leonardo Ramos como Juan Manuel Caspary, con sus exuberantes portes, no exentos de habilidades con los pies, complicarían muchísimo a la última línea de un Morón, que volvería a evidenciar problemas en dicha zona del campo del juego, propiciando transformar el área de “Chiche” Migliardi en un “teatro de operaciones” a la medida de las dimensiones de los puntas visitantes, que lograban poner en aprietos a la línea de tres del Gallo, con algo de altura en Emiliano Mayola, y capacidad de salto en Ariel Otermín, pero un baja estatura en su joven líbero, Ariel Berón, quien la pasaría realmente mal durante buena parte del cotejo.

Ante esto, el Gallito proponía una contención en el mediocampo, con Martín Granero (nuevamente de gran partido, constituyendo lo más parejo del equipo, hasta aquí) como único volante central, con Dante Zúñiga corrido hacia el carril izquierdo, y un Gerardo Martínez como primera opción de pase, con responsabilidades de marca, para luego habilitar a Esteban González, unos metros más adelante, como enlace con los delanteros, Mariano Martínez y Damián Akerman.

Y sabido es que, en este esquema, cuando las urgencias de los resultados obligan al entrenador a “poner toda la carne al asador”, con ambos enganches en cancha, y Zúñiga para remontar el carril zurdo, Granero debe desdoblarse más que nunca y el neuquino de Cutral Có pierde eficacia fuera de su ámbito natural, que no es otro que el círculo central, supliéndolo con la prodigalidad y la actitud ya conocidas, además de su buen pie y criterio a la hora del manejo de la pelota y los espacios.

En este punto, debemos detenernos en un acierto destacable de Mario Grana, como lo fuera el cambio de lateral de Mariano Barbieri, quien por derecha (con el “Polaco” Gastón Sánchez en el banco de los suplentes), exhibiría una actuación realmente de excepción, erigiéndose en la figura del equipo y del encuentro, a partir de su gran tarea en ofensiva y su solidaridad y contracción a la marca, a la hora del retroceso, colaborando permanentemente con los defensores, en especial con Ariel Otermín, cuando al rubio central, de correcto partido, se le complicaba lidiar con alguno de los “grandotes”, más la llegada de volantes rápidos y peligrosos en la visita, como un movedizo e interesante Nahuel Peralta.

Por si fuera poco, esta actuación francamente consagratoria, donde consumara todo lo amagado en varias fechas y concretado las condiciones que todos sabemos que tiene generosamente, y que hemos sufrido en el pasado reciente, vistiendo la camiseta amarilla del “Canario” de Jáuregui, Mariano Barbieri habría de “ponerle el moño” con la concreción de un gol decididamente “maradoneano”, donde partiendo desde el sector derecho, tras recuperar una de las tantas pelotas capturadas en mitad del terreno, enfilara con decisión y una habilidad en velocidad asombrosa, para tras un “slalom” donde dejara desairados a cuatro rivales, ingresar al área por el vértice izquierdo, para definir magistralmente ante  Marcos Jara, con una remate potente y esquinado. Tras semejante obra, pocas veces vista por el Oeste, no había más alternativa que aplaudir de pie, hasta que las palmas de las manos dijesen basta.

Tras los primeros ’45, el dos a cero con el que el local se iría a los vestuarios, reflejaba poco más que la enorme contundencia de un Morón, que lejos de vencer y por dos goles de diferencia, debería haber estado agradecido con un empate parcial, ya que más allá de ambos goles en sendas llegadas, la visita había generado no menos de cuatro o cinco ocasiones claras de gol, sumado a un actitud de mayor presencia en campo ajeno y dominio del balón.

Sin embargo, como los goles no se merecen, sino que se hacen, en el complemento, el Gallo siguió pasando algún que otro sofocón en su insegura última línea, aunque controlados casi por completo, en su tercer intento franco al arco, donde esta vez sería Dante Martín Zúñiga quien se regalaría (y nos obsequiaría a todos los presentes) otro golazo de antología, cuando tras capturar una buena habilitación de Mariano Martínez, en el borde del área, despacharía un misil de “cachetada”, que iría a colgarse del ángulo más lejano del palo izquierdo de Jara; para delirio de la multitud presente en el Nuevo Francisco Urbano y premio más que merecido a tantos intentos anteriores sin fortuna, del neuquino, que esta vez podría debutar en la red con la casaca del Gallo y de qué forma.

De allí y hasta el final, Mario Grana mandaría a la cancha a Matías Villavicencio, para reforzar la defensa con una línea de cuatro (donde volvería a destacarse Emiliano Mayola, en especial, durante el primer tiempo) y a Ezequiel Cérica y Mariano Messera, quien a segundos de su ingreso estuviese a punto de convertir el cuarto tanto, en lugar de Mariano Martínez, Gerardo Martínez y Esteban González .El primero de ellos de flojo encuentro, pero con el destaque de haber sido el autor de dos pases gol, con especial atención en la corrida y desborde para el festejado tanto de Akerman; mientras Gerardo alternaría malas y buenas, en una noche de impresiones, y el “Pelado” redondearía una correcta actuación, con momentos de lucidez y talento, mientras le durase el aire en pulmones y cerebro.

En definitiva, en una noche de ensueño, por el regreso del ídolo máximo y los goles “maradoneanos”, el Gallo terminaría concretando en la red, un triunfo apretado en el desarrollo del encuentro, pero que lo sube a la cima del torneo, lo saca de la zona del descenso y acorta distancias con sus principales objetivos, en la tabla de los promedios, para mirar al futuro con mayor tranquilidad y entusiasmo, donde puede no sobrarle demasiado, pero seguro tampoco es menos que nadie.

Y es precisamente allí, donde se basa el sueño y la ilusión de todo un Pueblo. La próxima escala, será en Caseros, para medir la verdadera dimensión de este momento, y cambiar por ambición, el amarretismo evidenciado fuera del Oeste. Asignatura pendiente, oportunidad en ciernes… Y a seguir luchando.

Postales de una noche de reencuentro con la red y goles "maradoneanos"




lunes, 4 de noviembre de 2013

Un solo cambio para recibir a Armenio, por otros tres puntos vitales

Con un solo cambio nominal (el regreso de Gerardo Martinez, tras cumplir la fecha de suspensión, en lugar del "polaco" Gaston Sanchez -que integrara el banco de suplentes-, y una modificacion posicional, puesto que  Mariano Barbieri mudara su futbol a la banda derecha, corriendose a la izquierda, Dante Zuñiga, el Gallo recibira a Armenio, mañana desde las 21, en el nuevo Francisco Urbano, sin tv y con el arbitraje de Ignacio Lupani, por la 15 fecha de la "b" metro, temporada 2013/10. En consecuencia, los once de Mario Grana serán: Alejandro Migliardi; Ariel Otermín (cuatro amarillas), Ariel Beron, Emiliano Mayola; Mariano Barbieri, Martin Granero (cuatro amarillas), Gerardo Martinez, Dante Zuñiga, Esteban Gonzalez, Mariano Martinez, Damian Akerman.
Completan el listado de concentrados e integraran el banco de suplentes: Juan Cruz Leguizamon, Matias Villavicencio, Victor Lopez, Gaston Sanchez (cuatro amarillas), Mariano Messera, Leandro Rodriguez y Ezequiel Cerica.

martes, 29 de octubre de 2013

Variantes y decisiones que nos suicidan (de a poco).




Sabido es que, en el fútbol, existen tres resultados posibles: los partidos se pueden ganar, empatar o perder. Por desgracia, en este torneo tan atípico y dramático para los hinchas del Gallo, el Deportivo Morón parece haber asimilado una nueva categoría a las ya conocidas, la cual ha decidido poner en práctica, durante varios pasajes de la presente temporada, por lo menos, hasta la actual fecha 15º: nos referimos a los cotejos “regalados”.

En efecto, ya sea a partir de disposiciones tácticas erráticas, modificaciones nominales cuestionables en el transcurso de los encuentros o irresponsabilidades de algunos de los protagonistas dentro de la cancha, el Gallo ha venido dilapidando puntos vitales, en su lucha primigenia por mantener la categoría que, en especial durante las últimas fechas, le han impedido recortar la distancia que lo separa de los equipos que lo anteceden en la tabla de los promedios; a la vez que sí le permitiesen mantenerse expectante y hasta líder, en la otra tabla, la de posiciones, merced a un torneo de la “B” Metro que de tan parejo y mediocre, hoy ofrece generoso, sueños de ascenso a casi todos sus participantes, con nada menos que 18 conjuntos en poco más de seis puntos.

Esta tarde de martes, y tras el trabajoso aunque merecido triunfo ante el “Cartero”, el Deportivo Morón tenía la ocasión de seguir engrosando su flaco promedio con nuevas y necesarias unidades, nada menos que en choque de punteros, dado que debía visitar a un irregular Atlanta, que había ganado un único partido en el “León Kolbowsky” (con un sólo gol, el del triunfo por la mínima, ante el “Pincha” de Caseros) y a pesar de ello, sin embargo exhibía credenciales de líder, al igual que el Gallo.

Y el partido se plantearía parejo y de mediocre desarrollo, como todo el torneo, con varios pasajes de control de balón y del campo de juego, por parte del Deportivo Morón, a partir de la ratificación de los buenos momentos que atraviesan sus dos volantes centrales, Martín Granero y Dante Zúñiga: el primero aportando el quite y el timming necesarios para cortar circuitos ajenos y recuperar la pelota, para dar inicio a los propios, así como el segundo generaba de lo poco visto en materia de fútbol, en la tarde de Villa Crespo, con su claridad y panorama habituales.

Claro está, que habría de notarse una ausencia más que sensible, en este Morón de mucho sacrificio y pocas ideas, dada la baja obligada de Gerardo Martínez, quien en más de un encuentro, aún con sus intermitencias a cuestas, ha sabido destrabar partidos tan cerrados, como ante el “Bohemio”, a partir de sus toques de calidad, en algún pase en profundidad para los delanteros, o por la puntería de su notable pegada de media y larga distancia, para abrir con algún golazo de tiro libre, varios cotejos que tenían destino esquivo para el Gallo, más allá de los ocasionales merecimientos.

Así las cosas, sin Gerardo, toda la responsabilidad a la hora de la generación de ideas futboleras, estaría depositada, una vez más, en los pies de un Esteban González que insinúa más de lo que concreta; pero que, sin embargo, constituye ese jugador distinto que, a pesar de sus lagunas, alberga la esperanza de ese pase en cortada o ese centro preciso, que genere la jugada de peligro, que finalmente tuerza a favor partidos como el de esta tarde.

Lástima que, para intentar ganar un partido, primero es menester generar alguna situación de riesgo, cosa que Morón, a excepción del último cotejo ante “Comu”, ha producido menos que a cuentagotas, sumándose a ello, el bajísimo nivel por el que atraviesa Damián Akerman, quien aún no ha logrado hallar el camino de regreso, que lo reencuentre con la su gran amiga la red y le llene (y nos llene) la boca de gol, de una vez por todas, en este nefasto campeonato, desde los personal.

Lo que reduce drásticamente, nuestras alternativas goleadoras (sin la puntería de Gerardo Martínez), a la inspiración de un Mariano Martínez, que dentro del área ha dado muestras de su importancia (con cuatro tantos en su haber), al igual que, fuera de ella, ha evidenciado lo poco y nada que pesa. Sin contar que, al igual que varios de sus compañeros, no ha logrado adquirir una regularidad en su rendimiento, que lo convierta en un jugador determinante, en todos los encuentros, registrando cotejos de un alto nivel y otros, como frente al “Bohemio”, donde pareciera desconectado y un simple caminante de la cancha.

Para colmo, este Morón tampoco logra obtener regularidad desde las bandas, con dos carrileros rápidos y desequilibrantes, como Mariano Barbieri y Gastón Sánchez, que también han prometido más de lo generado, a quienes se los nota atados o tal vez incómodos con alguna faceta de juego, puesto que no han logrado consolidarse, por lo menos a la fecha, ni como alternativa de llegada ofensiva por sorpresa, ni de relevo oportuno y salvador en defensa. De hecho, todo lo bueno que había insinuado el “Polaco”, en los primeros encuentros (con pases gol incluidos), hoy se han convertido en espasmos intermitentes, durante lapsos cortos de algunos partidos. Por el lado de Barbieri, el de mejor rendimiento, en las últimas jornadas, con especial hincapié en el triunfo ante Comunicaciones, la pobre actuación frente a Atlanta, constituye un retroceso en su rendimiento, más parecido al jugador inexpresivo de las fechas iniciales, que se empecinaba en la individual y equivocaba o demoraba los caminos y pases, para perder la pelota en sectores sensibles del campo, propiciando contragolpes evitables de los rivales.

En defensa, y hasta el derechazo de otro partido, que el recién ingresado, Lucas Nanía, inflara la red de “Chiche” Migliardi, para darle al local un triunfo, que minutos antes, once contra once, parecía complicado para los del “Gallego” Sebastián Méndez, la última línea del Gallo se había mostrado segura y no había pasado demasiados sofocones; a la inversa de lo sucedido en el triunfo frente al “Cartero”, con la única preocupación de Marcos Godoy, bien controlado entre Ariel Berón y su tocayo, Otermín, completándose con otro buen partido de Emiliano Mayola y de un Migliardi que tuvo pocas, y esas pocas supo y pudo conjurar.

Hasta que este Gallito urgido de puntos y resultados positivos, y sin embargo, solidario con causas perdidas y en especial, ajenas a las necesidades del propio Morón, decidiría desde el banco el ingreso de Gonzalo Juárez, en lugar de Gastón Sánchez, aún con ’25 del complemento por delante, y en el marco de un partido chato y aburrido (como todos los de este torneo), pero controlado y hasta ganable, de iluminarse alguno de los intermitentes dotados y ausentes sin aviso de la visita.

Y este cambio defensivo, que con algo de lógica (discutible, pero lógica al fin), procuraba desde la concepción del cuerpo técnico de Morón, armar una línea de cuatro en el fondo, para asegurar el punto, por si las ideas propias no fluían hasta el final del partido, y la voluntad ajena pudiese arrimar algún tipo de peligro, se convertiría en un boomerang, cuando con escasos siete minutos en cancha, el mismo Gonzalo Juárez se hiciera expulsar absurdamente (una vez más), en su irresponsable intento por anticipar un balón en mitad de cancha, sin el timming ni la velocidad física y mental necesarias; lo que determinaría que adelantara demasiado, un anticipo defensivo evitable y, segundos más tarde, una entrada con ambos pies hacia delante, en un intento desesperado por no perder un balón inútil, en una zona del campo ridícula.

Con la roja de Gonaldi consumada, y ya sin Juárez en el terreno, el encuentro que se avizoraba controlado y hasta ganable, minutos antes del ingreso del ex Acassuso, modificaría drástica y definitivamente su curso, puesto que el hombre de más, con alrededor de ’20 por jugar, se transformaría en una inyección anímica para este mediocre único líder (Atlanta), de esta paupérrima temporada de la “B” Metro; hasta desembocar en el gol de otro partido de Lucas Nanía, con escasos segundos en el campo de juego, y el triunfo final sobre una visita, incapaz de reaccionar, tras haber resignado desde el propio banco de los suplentes, la alternativa del triunfo necesario, en primera instancia, y de la recuperación y el posible empate, en segundo y último término.

Porque, por desgracia, y justo en el presente torneo de la “B” Metro, donde cada triunfo es oxígeno para el Gallo, este Deportivo Morón ha decidido solidarizarse con algunos rivales y a las alternativas naturales del juego, agregarle de motu proprio, una nueva y peligrosa variante de resultado posible: el partido “regalado”.

En un campeonato sin margen, no se pueden otorgar ninguna clase de ventajas. Y hoy, desde el banco de los suplentes, hay decisiones y variantes que nos suicidan de a poco. Lamentablemente.