domingo, 16 de mayo de 2021

El "desahogo" tan esperado

Morón ganó el partido que debía ganar.

Primero, porque necesitaba imperiosamente sumar de a tres, luego de hilvanar una racha "nefasta" de seis partidos sin ganar, con tres empates y otras tantas caídas, desde la "alegría" de "local", en el "Ciudad de Caseros", frente a Tristán Suárez, por la tercera jornada del actual certamen de la Primera Nacional.

Segundo, porque provenía de cuatro "salidas" del Oeste con derrota, tanto es así, que de cinco cotejos en calidad de visitante, sólo se había impuesto con autoridad en el debut, ante All Boys en Floresta, y luego perdió todos los puntos que disputó lejos de "casa": Ferro en Caballito, Gimnasia y Esgrima en Jujuy, Barracas en Olavarría y Luna y Rafaela en el "Nuevo Monumental".

Tercero, porque pese a las desmentidas oficiales, del resultado de este domingo en Adrogué, dependía la continuidad o no del cuerpo técnico, con un Lucas Bovaglio con fuertes cuestionamientos desde diversos sectores, aún desde aquellos que lo eligieron para el cargo, por lo que sus dirigidos debían "defenderlo" más que nunca dentro de la cancha.

Y cuarto, porque Morón además de imponerse merecidamente en un reducto siempre complicado, como el "Lorenzo Arandilla" de Adrogué, ante un rival ordenado y duro como el Brown de Pablo Vicó, de buen rendimiento en el torneo, el Gallo se sobrepuso a sí mismo, a sus propios miedos, confusiones y dudas, para aprovechar algunas de las chances que tuvo y sacar la ventaja, y más tarde completar la tarea, defendiendo con concentración y acierto la ventaja, a pesar que el rival le jugara de la manera que más le ha "dolido" a la fecha: llenándole el área de centros y "pelotas paradas", en procura de aprovechar la altura de sus puntas o alguna distracción visitante.

Con varios cambios en la formación inicial, quedaba claro que Bovaglio se jugaba su última "carta", razón por la cual apostara a conformar un doble cinco de mayor contención y lucha en el medio, con Norberto Palmieri y Cristian Lillo, dejando con mayores responsabilidades de creación a Gastón González, con el sacrificio y el despliegue que aportaría Alan Schönfeld por derecha, y la "frescura" de Santiago Sala, por primera vez como titular, a la postre la figura de la cancha, que habría de entenderse de muy buena manera con la también juventud de Tobías Zárate, un hijo del "Roly" que comienza a "pagar" con goles, la confianza depositada desde el cuerpo técnico.

Asimismo, más allá de las modificaciones tácticas referidas, que dejaran en el banco de los suplentes a Luciano Guaycochea y Alan Salvador, e incluso fuera de los "20" a Matías Gómez, en la tarde de Adrogué se produjo el debut absoluto en la zaga, de Braian Molina, quien mostrara "credenciales" de calidad y trayectoria (jugó copas continentales con la camiseta del Macará ecuatoriano, último club hasta diciembre de 2020), en reemplazo de Cristian Paz, ausencia obligada por haber arribado a las cinco tarjetas amarillas acumuladas.

En el inicio del "pleito", y como suele pasar con este equipo, Morón intentó hacerse de la pelota y presionar cerca del área "Tricolor", claro que las dimensiones reducidas del terreno de juego del Arandilla, conspiraran para que Morón pudiese ejercer el juego atildado que todos le conocemos, debiendo "arremangarse" y luchar, bastante más de los que gusta y puede jugar (pese a los magros resultados).

Así las cosas, promediando la primera etapa, en la que la visita ejercía el control de las acciones, aunque sin profundidad y era por lo tanto, superior a su rival, que ni siquiera había inquietado a Matías Mansilla, a los '34, una pelota recuperada cerca del área por Palmieri, producto de la presión "alta" referida, derivaría en una habilitación "exquisita" de Santiago Sala, que haciendo gala de su pasado de enganche, colocara un gran balón en "cortada", para aprovechar la "diagonal" en el área de Tobías Zárate, que "genética" mediante, con un toque de sutileza de zurda, la impulsara lejos del alcance del "eterno" Martín "Laucha" Ríos, para el merecido uno a cero del Gallito.

En los minutos subsiguientes, Morón podría haber definido el encuentro, con un impecable cabezazo de "Santi" Sala, tras el tiro de esquina desde la derecha, a cargo de Gastón González, y segundos más tarde, un remate apenas ancho del propio González, desde el borde del área, luego de un muy buen gesto técnico, para ganar el espacio, controlar el balón y hacer pasar de largo al defensor, en su intento desesperado por cubrir el derechazo de "sobrepique", apenas desviado sobre el "caño" derecho de Ríos.

Ya en el descuento, en un primer tiempo en el que Morón controlara a su rival, más allá de algún cabezazo esporádico y bien controlado por Matías Mansilla, en la última jugada de la etapa, Jorge Broggi, árbitro del encuentro, sancionaría un penal insólito, no sabemos bien si por un empujón inexistente o una mano inadvertida. "Justicia divina", un minuto más tarde, Matías Mansilla se redimiría de sus malas actuaciones pasadas, adivinando el palo derecho como destino del balón, para quedarse con el penal ejecutado por el volante central "Tricolor", Pablo Cortizo.

Ya en el complemento, era de "manual" que Brown de Adrogué, saldría a "ahogar" a Morón, llenándole el área chica de centros, a sabiendas de la "generosa" altura de sus puntas, Mateo Acosta (1.90) y Facundo Bruera (1.93), y también, de las ventajas que ofreciera a todos sus rivales precedentes, una defensa de Morón que padeció y mucho las "pelotas paradas" en el actual torneo.

Sin embargo, más allá de un gol anulado a Acosta, tras un tiro de esquina, por una clara posición adelantada, sancionada por el juez asistente, porque Jorge Broggi era evidente que no había visto nada, dada su pésima ubicación en la jugada, o algún remate desde afuera, en segunda jugada, la última línea de Morón jugaría su mejor partido, sin fisuras ni distracciones, neutralizando todos y cada uno de los intentos aéreos del local, con una sólida actuación de Mansilla y el debutante Molina.

De contra, Morón podría haber definido la "historia" también en el segundo tiempo, pero entre el cansancio y la falta de precisión en la "puntada final", lo obligaría a "sufrir" el resultado hasta el final, más por la peligrosidad potencial del rival y los "fantasmas" recientes de Morón, que por los méritos auténticos de un Brown de Adrogué, que intentó son voluntad e intensidad, pero sin ideas ni claridad.

Para destacar, además de la saludable "reaparición" de Santiago Sala, reemplazado luego por Alan Salvador, el despliegue y el sacrificio de Alan Schönfeld, tanto en ataque como en defensa, y otro interesante partido de Tobías Zárate, que más allá de convertir su tercer gol con la camiseta del Gallo, partido tras partido va demostrando que la "genética" es una "ciencia exacta".

El abrazo final de los jugadores en el "Lorenzo Arandilla" y la algarabía del cuerpo técnico, evidenciaron que Morón ganó el partido que debía ganar, imponiéndose merecidamente a un duro rival, en un escenario siempre "chivo", pero fundamentalmente, corrigiendo errores y sobreponiéndose a sí mismo, a sus miedos, confusiones y contradicciones.

Enhorabuena. Ahora a ratificar todo lo bueno, frente a San Martín de San Juan, en una semana exacta, en el Nuevo Francisco Urbano.

El "desahogo" tan esperado.


@elgallogustavo.



📸: Deportivo Morón.

sábado, 8 de mayo de 2021

"Desmoronados"

Morón jugó mal y no pudo superar al último de su zona, Brown de Puerto Madryn, confirmando en ambos casos, el pobre momento futbolístico y en la tabla que atraviesan ambos.

Sin volumen de juego, con intenciones pero carente de ideas y repitiendo las enormes dificultades para aprovechar las ahora escasas situaciones de gol que genera, fecha tras fecha la imagen del equipo de Lucas Bovaglio se desdibuja de manera notable, desde aquél comienzo tan auspicioso con All Boys, en Floresta, que ya parece un "espejismo" dentro de una realidad futbolística que preocupa, "golpea" y decepciona.

Morón no supo cómo ganarle al peor conjunto de la Zona "B", Guillermo Brown de Puerto Madryn, por lo menos, tomando como referencia la ubicación en las posiciones (aún no logró ganar en el presente torneo) y no pasó de un pobre empate en cero, que califica la peor actuación del equipo en el certamen, acumulando seis encuentros sin sumar de a tres y con apenas nueve unidades en igual cantidad de presentaciones.

Desde lo formal, con la vuelta de Matías Mansilla en el arco, en lugar de Juan Martín Rojas, evidenciando mayor seguridad en las pelotas aéreas, que el debutante y juvenil golero correntino, en los dos partidos que le tocara ingresar, pero evidenciando nuevamente enormes dificultades para "jugar con los pies", característica indispensable en el sistema táctico que promueve el cuerpo técnico, y repitiendo errores al jugar adelantado, tanto es así que por poco no se produce otro "blooper", en una pelota que pica mal, es cierto, pero también lo encuentra desmedidamente lejos de los "tres palos", y en los "extremos", con la modificación táctica de Alan Salvador, en lugar de Matías Gómez, que no redituara en el desequilibrio por las bandas, que la idea de juego también plantea, el primer tiempo en el Oeste, frente al representativo del Sur, resultaría de lo peor de Morón en este campeonato, sin juego, ni ideas, ni oportunidades claras de gol.

En el complemento, con Gómez por Salvador, cambio que grafica la confusión táctica, pero también la ausencia de recambio en el terreno de juego, en los minutos iniciales se vio lo mejor del Gallo en los '90, no por una mejora sustancial en la calidad del juego, pero sí por lo menos en las intenciones y la intensidad en la búsqueda del arco contrario, generando algunas ocasiones de gol, en los primeros '20, como una buena media vuelta en el área de Tobías Zárate, un mejor cabezazo de Franco Verón (de lo poco destacado y más regular, junto a algunos momentos de lucidez de Gastón González) apenas desviado por el arquero, o el remate desde afuera de Matías Gómez, otra vez contenido por el "1" visitante.

Del lado de la visita, además del yerro referido de Mansilla, que por poco deja a un punta visitante de cara al gol, un buen contrataque que aprovechara un mal retroceso defensivo, peor definido en el área, y un tiro libre casi en el final, más peligroso por la ubicación que por la deficiente ejecución, marcan a las claras que entre Morón y Brown de Madryn casi no hubieron diferencias, justificando a lo largo de '94 para el "bostezo", un partido tan mediocre, como ordinario, impreciso y deslucido.

El pitazo final de Julio Barraza, que cada vez que dirige, uno vuelve a preguntarse qué resortes de poder en AFA lo sostienen, para seguir en actividad, pese a su paupérrimo nivel (ignoró un penal en perjuicio de Franco Verón, en el complemento), el Gallo y su visita del Sur obtuvieron lo que merecieron dentro de la cancha: un cero grande como todo el Nuevo Francisco Urbano.

En estos tiempos de bronca entendible, donde arrecian las críticas hacia el plantel y el cuerpo técnico, creemos que es tiempo de recordar que, con sus virtudes y limitaciones, los protagonistas directos constituyen la "cara más visible" a la hora de las "culpas", por este presente de decepción, disimulando a los responsables principales y primigenios, es decir, aquellos que desde un escritorio y una notebook, desarmaron el plantel anterior, "vaciaron" casi de líderes al grupo y eligieron refuerzos de escaso "nombre" y mucha "apuesta", en el marco de un pseudo proyecto a tres años, tan utópico para nuestro fútbol en general, y el Deportivo Morón en particular, como sombrío resulta el futuro, se siente quien se siente en el banco de los suplentes.

"Desmoronados".


@elgallogustavo.



                          📸: Deportivo Morón.

jueves, 6 de mayo de 2021

Dentro de la ley, todo. Fuera de la ley, NADA.

Miércoles 5 de mayo de 2021. Interior de una casa en Morón. Teléfono celular que suena, apoyado sobre la mesa de la cocina. Hombre que se acerca presuroso y atiende.

- Hola, buenos días! (saludan desde la llamada entrante).

- Hola, buenos días..., quién habla? (responde el hombre en el interior de su casa).

- Lo estamos llamando de "..............", para ofrecerle toda nuestra gama de servicios, a precios promocionales...

- Gracias, pero no me interesa (interrumpe el hombre).

- Pero mire que, por ser socio del Deportivo Morón, puede acceder a importantes descuentos en cualquiera de nuestros servicios...

- Y uds. cómo saben que soy socio de Morón?.. (interroga el hombre, sorprendido).

- Somos un nuevo sponsor del Deportivo Morón y por lo tanto, como socio, le ofrecemos importantes descuentos en nuestros servicios...

-Quién les dio mi teléfono? (vuelve a interrumpir el hombre, ya molesto).

- Somos una empresa líder en nuestro rubro y como promoción, a los socios del Deportivo Morón, les estamos ofreciendo importantes descuentos en...

- A ver, flaco... Cómo saben que soy socio de Morón y quién les dio mis datos? (interrumpe e increpa en tono imperativo).

- Bueno, si está ocupado lo llamamos en otro momento...

- No!, no estoy ocupado... Bueno, sí, pero ya me hiciste perder el tiempo!... Ahora lo que quiero saber es cómo sabe tu empresa que soy socio de Morón y quién les dio mis datos?... (interroga el hombre,  alterado).

- ... (tono de llamada, se interrumpe la comunicación).

- Me cortó, la p... que lo p...! (rezonga el hombre en voz alta, mientras chequea el número de origen para denunciarlo como "spam").

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Llamadas como la referida, en una recreación con fines explicativos, fueron recibidas por varios socios del Deportivo Morón, en diferentes zonas del Oeste, en las últimas horas, por parte de una firma comercial, que se incorporara recientemente como sponsor al Deportivo Morón, aunque en rigor de verdad, el acuerdo con dichas empresa se cerrara en los últimos tiempos de la gestión anterior, por lo menos en su "letra gruesa".

Sin embargo, en la "letra fina" del contrato, rubricado por la actual directiva del Gallo, o tal vez fuera de convenio, puesto que se trata de una condición reñida con la normativa vigente, parecería que se hubiese facilitado la apertura de la base de datos de los socios de la institución, como parte del acuerdo comercial, puesto que de otro modo resulta imposible que la firma en cuestión, acceda a los nombres y teléfonos de varios socios del Deportivo Morón, como parte de una campaña de venta telefónica de sus servicios, con promociones específicas, dentro del "Club de Beneficios" auspiciado desde la propia dirigencia.

En este punto, resulta importante recordar, para no incurrir en errores u omisiones que atenten o lesionen la intimidad y el debido resguardo de los datos personales, en este caso de quienes componen el padrón de socios del Deportivo Morón, que los datos personales allí compendiados, se hallan protegidos por la Ley 25.326, de "Protección de los Datos Personales", que sancionada el 4 de octubre de 2000 y promulgada el 30 de octubre del mismo año, "tiene por objeto la protección integral de los datos personales asentados en archivos, registros, bancos de datos, u otros medios técnicos de tratamiento de datos, sean éstos públicos, o privados destinados a dar informes, para garantizar el derecho al honor y a la intimidad de las personas, así como también el acceso a la información que sobre las mismas se registre, de conformidad a lo establecido en el artículo 43, párrafo tercero de la Constitución Nacional". (art. 1, "Objeto").

La normativa vigente de referencia, conocida también como "Ley de Habeas Data", que garantiza la confidencialidad de los datos personales, contenidos en bases públicas o privadas, en su artículo 2° ("Definiciones"), especifica claramente que "a los fines de la presente ley se entiende por Datos personales: Información de cualquier tipo referida a personas físicas o de existencia ideal determinadas o determinables".

Más adelante, en su artículo 5° sobre "Consentimiento", la Ley 25.326 de "Protección de Datos Personales", estipula que "El tratamiento de datos personales es ilícito cuando el titular no hubiere prestado su consentimiento libre, expreso e informado, el que deberá constar por escrito, o por otro medio que permita se le equipare, de acuerdo a las circunstancias".

Por último, el art. 11 ("Cesión"), establece que "Los datos personales objeto de tratamiento sólo pueden ser cedidos para el cumplimiento de los fines directamente relacionados con el interés legítimo del cedente y del cesionario y con el previo consentimiento del titular de los datos, al que se le debe informar sobre la finalidad de la cesión e identificar al cesionario o los elementos que permitan hacerlo".

De esta manera, que los datos personales de varios socios del Deportivo Morón hayan llegado a manos de una empresa privada, que "casualmente" constituye un nuevo sponsor del club y dichos datos confidenciales y de uso exclusivo societario, hayan sido utilizados por dicha firma con fines comerciales de venta telefónica, constituye un motivo de real preocupación, puesto que vulneran gravemente la intimidad de los socios involucrados y generan justificada incertidumbre sobre el destino de la totalidad de los datos del padrón de asociados de la institución.

Dentro de la ley, todo. Fuera de la ley, NADA.


@elgallogustavo.




domingo, 2 de mayo de 2021

"Crema" amarga

Morón repitió errores en defensa, en especial en presencia de centros cruzados y volvió a "pagarlos" muy caro, con otra derrota de visitante, la cuarta consecutiva, de cinco encuentros disputados en dicha condición (con un solo triunfo, aquél del debut en Floresta, que nos ilusionara brevemente a todos) y con los "bolsillos vacíos" de Rafaela, tras el 1-3 frente al equipo de Walter Otta, se "hunde" cada fecha más en el fondo de la tabla de la Zona "B" de la Primera Nacional, con apenas ocho unidades en igual cantidad de presentaciones.

Es que el equipo de Lucas Bovaglio volvió a manejar buena parte del trámite de un partido "chato", que "deambuló" entre lo discreto, lo deslucido y hasta malo, con un Morón que utilizó la pelota una vez más de manera prolija, aunque intrascendente, generando los mejores encuentros colectivos al comienzo del complemento, luego del empate de Tobías Zárate (que anotó su segundo gol con la camiseta del Gallo y resultó uno de los pocos destacados en la tarde santafecina), pero una vez más no supo capitalizar en la red contraria y trasladar al resultado final, esos mismos momentos favorables, entre la "suerte" que le es esquiva, como en el cabezazos del propio Zárate, que tenía destino de 2 a 1 y pegó en el travesaño, y un Morón que no "ayuda" a la propia "fortuna", complicándose solo en defensa y derrumbándose anímicamente, ante la primera adversidad de juego.

Porque Rafaela, de buen presente desde hace unas fechas a esta parte, se llevó el partido con tan, pero tan pocos argumentos futbolísticos, que resulta complicado de explicarlo, para aquél que no pudo ver el partido, estableciendo una ventaja definitiva, en la segunda mitad del complemento, luego que la visita dejara pasar su "tren" una vez más, como en cada cotejo precedente, y marcara la diferencia a partir del oficio y la contundencia de Claudio Bieler, autor del segundo y tercer goles, entre los '28 y los '34 del segundo tiempo.

Hasta la apertura del marcador, a los '16 de iniciado el juego, nada había pasado que justificara una ventaja parcial de alguno de los contendientes, salvo por un mal despeje de un defensor local y el remate imperfecto de Tobías Zárate, ocho minutos antes, hasta que de un resbalón de Leonel Bontempo sobre el lateral zurdo, Bieler comenzara desde temprano a marcar su diferencia, cuando en lugar de probar al arco, como lo haría cualquier delantero, le cedió el pase por izquierda a Juan Cruz Esquivel, que inexplicablemente solo ingresaría al área, para cruzarle a Juan Martín Rojas la pelota al gol.

De allí y hasta el final de la primera etapa, "La Crema" no haría absolutamente nada para justificar la primera diferencia, pero tampoco Morón generó demasiado, más allá de un remate desde afuera del área de Luciano Guaycochea (de regreso al primer equipo, por la lesión a último momento de Germán Pacheco), manejando mejor y por más tiempo la pelota que su rival, pero con la tenencia intrascendente en la que suele incurrir el equipo de Bovaglio, más en desventaja.

Ya en el complemento, la visita salió con mayor intensidad a presionar a Rafaela cerca de su área, a sabiendas de los errores en la salida que ya había evidenciado, y rápidamente, sobre los 5 minutos, un tiro libre recto al arco, a cargo de Tobías Zárate, que bajo y bien direccionado, con "pique" previo antes de llegar al arquero, determinaría una floja respuesta de Guillermo Sara, para el uno a uno del Gallito, en una resultado que tenía bastante más que ver con el trámite del partido.

Acicateado por el merecido empate, Morón iría por el segundo, con más empuje que juego, y sin generar demasiadas situaciones claras, aunque sí las suficientes como para dar vuelta el resultado, comenzando por una volea de Guaycochea, esta vez con buena respuesta de Sara y la más importante, aquél cabezazo de Zárate, que con Sara vencido, "estallara" en el travesaño del arco de Rafaela y en el rebote, el zurdazo con destino de red del hijo del "Roly", determinaría el esfuerzo de la defensa por evitar el segundo, tanto que dos jugadores locales terminarían la acción lesionados.

Y una vez más, sin la fluidez del partido anterior ante Independiente Rivadavia de Mendoza, el Gallo otra vez dejaría pasar el "tren" de su mejor momento en todo el encuentro, y como contrapartida, a los '28 del segundo tiempo, ante un tiro de esquina desde la derecha del ataque local, el balón peinado al "corazón" del área y ante la falta de resolución para despejar el peligro, con "olfato goleador", Claudio Bieler volviera a adelantar a Rafaela, con un "puntazo" goleador dentro del área.

Con el 1-2, nuevamente inmerecido, pero "castigo" a no saber capitalizar lo poco propio y facilitar lo escaso ajeno, el equipo volvería a demostrar su preocupante y reiterada endeblez anímica, que trasladada a lo futbolístico, determinaría dejarse llevar "por delante" y en un par de minutos más, permitir que con demasiado poco, Rafaela sacara una ventaja definitiva de tres, con un "zapatazo" furioso, otra vez de Bieler, con todo el "tiempo del mundo" para recibir la pelota, darse vuelta y "sacudir" el derechazo para el tercero.

Y hasta pudieron ser más, de no mediar, esta vez sí, la mala puntería de Claudio Bieler, que alguna tenía que fallar en la tarde de Rafaela. Tan determinante resultó la presencia en cancha del "Taca", que todos, dentro y fuera del "Nuevo Monumental", "respiramos" aliviados cuando Walter Otta decidió reemplazarlo.

El final fue la misma "postal" de los últimos partidos, con la frustración en los rostros visitantes, dentro de la cancha, y la preocupación recurrente en los que lo siguieron (y sufrieron) a la distancia.

Morón acumula cinco sin "alegrías", cayó en su cuarta "salida" consecutiva y suma ocho puntos en otras tantas presentaciones.

Pero lo más inquietante, es que los problemas en ambas áreas no se corrigen y el ánimo del equipo parece convertirse en otro adversario insospechado.

"Crema" amarga.


@elgallogustavo.


                                                           📸: Deportivo Morón.

domingo, 25 de abril de 2021

La misma "película"

Y como si se tratara de la secuela de una saga cinematográfica de bajo presupuesto, que transita en su nudo argumental, entre la comedia, el suspenso y el terror final, Morón repitió casi con exactitud el patrón de los últimos partidos, pero en especial de su presentación anterior como local, resignando en tiempo cumplido dos puntos merecidos en el desarrollo de la mayor parte del encuentro, hasta que con diferencia de dos goles a favor, comenzara a sufrir de una suerte de "miedo escénico", y volviese a repartir unidades, casi como "gentileza" de buen anfitrión, frente a Independiente Rivadavia de Mendoza, del mismo modo que sucediese un par de semanas atrás, ante Instituto de Córdoba.

Y es que Morón justificaba el triunfo parcial desde el trámite del cotejo, pese a sus graves problemas para capitalizar en el arco de enfrente, las oportunidades que genera, hasta que con el 2 a 0 consumado, con '15 de juego por delante, otra vez se replegara inexplicablemente, nuevamente sufriera en su área cada centro del visitante y otra vez apostara desde el banco, a sostener con línea de cinco en el fondo, en presencia de una defensa que desde siempre no brinda seguridades, en especial en la zaga y eligiendo a algunos de los mismos protagonistas que no cumplieron hasta el momento y por eso determinaran su ausencia en el propio partido o en cotejos anteriores, pese a iniciar el torneo como titulares indiscutidos.

Y es que Morón volvió a ser mejor que su rival por no menos de 75 minutos, en especial durante el primer tiempo, donde nuevamente la presión alta y la intensidad en el medio, lograra que su encumbrado rival, líder de la Zona "B" e invicto, no pudiera hacer valer su virtudes individuales en casi toda la primera etapa, mérito de un conjunto de Lucas Bovaglio que no dejaría jugar a "La Lepra" mendocina, con transiciones cortas en el mediocampo y "filoso" hasta los "arrabales" del área visitante, generándole no menos de cuatro o cinco oportunidades manifiestas de gol, otra vez no capitalizadas por un ofensiva del Gallo que no concreta lo que genera y a la larga, lo termina "pagando" en el arco propio.

Y es que el Gallo fue superior al líder zonal, por momentos muy, acercando peligro por intermedio de un tiro libre de Leonel Bontempo (de lo mejor, en la tarde del Oeste), ante un buen remate de Germán Pacheco (por primera vez como titular y en el podio de los mejores), que se fuera desviado, luego de una buena habilitación del propio Bontempo, o el cabezazo "a quemarropa" de Franco Verón, o el remate desde posición sesgada de Norberto Palmieri (de regreso al once, en reemplazo de Cristian Lillo, en una decisión incomprensible desde lo táctico) o el desborde de Bontempo, que a Tobías Zárate le quedara de espaldas al arco, apoyándose en Pacheco, cuyo zurdazo con destino de red, se encontrara de manera providencial con Cristian Aracena, arquero visitante, a mitad de camino al arco.

Y es que Morón, pese a todas las que dilapidara en el primer tiempo, en el complemento, ya con menos intensidad y con una desarrollo más parejo, aunque aún con preeminencia en el juego, se encontrara con la primera ventaja a los '17, a partir de un infracción sobre Alan Salvador, desde el vértice derecho del área, que Germán Pacheco la impulsara al segundo palo, para el cabezazo imperfecto de Verón, que con fortuna terminaría en "pase gol" a Gastón González, que a centímetros de la línea de gol, la impulsaría de "palomita" al arco desguarnecido, para el merecido 1 a 0 local.

Y es que que tan sólo siete minutos más tarde, sobre los '24 de la segunda etapa, en una jugada de pelota parada exactamente igual, desde el mismo sector, otro centro de Pacheco generaría un "revuelo" en el área mendocina, entre los problemas visitantes por rechazar la pelota y los locales por empujarla al gol, hasta que luego de una suerte de "pinball", donde el remate previo de Cristian Paz rebotara en la espalda de Matías Gómez, en segunda instancia el rebote le quedaría otra vez a Paz, para este vez sí, poner el 2 a 0 para el Gallo, que se justificaba por lo hecho en el primer tiempo.

Y es que con el 2 a 0 consumado, Lucas Bovaglio optaría por formar una línea de cinco en el fondo, al igual que ocurriese en la "precuela" de esta "película", ante Instituto de Córdoba, en la quinta fecha y en el mismo Nuevo Francisco Urbano, también con ventaja de dos, con el ingreso de Mariano Bracamonte por Alan Salvador y de Guillermo Villalba en lugar de Matías Gómez, pese a lo cual y del mismo modo que frente a "La Gloria", "La Lepra" hallara un rápido descuento para "meterse en partido", con el solitario cabezazo goleador del "gigante" Matías Quiroga (a los '32 del complemento), que venciera la resistencia del debut absoluto en primera de Juan Martín Rojas, reemplazante de un lesionado Matías Mansilla.

Y es que a fuerza de centros, en procura de aprovechar la altura de su puntas, y con terreno y pelota a disposición, por el repliegue local contra su área, Independiente Rivadavia comenzaría a ilusionarse con no dejar el invicto en el Oeste, a falta de diez para que se cumpliera el tiempo reglamentario.

Y es que los ingresos de Alan Schönfeld por Gastón González y de Luciano Guaycochea en lugar de Germán Pacheco, no solucionarían la ausencia de contención en el medio, ni tampoco aportarían a intentar defender el resultado con la tenencia del balón, ya que Guaycochea, principal encargado de la última tarea, jamás "escondería" la pelota debajo de su "suela" y encima el equipo prescindiría de Gastón González, que pese al cansancio, hubiese podido aportar en ambos rubros, tanto en la recuperación y la contención de los "embates" rivales, como en la utilización del balón como recurso defensivo. Todo ello, con Cristian Lillo en el banco y sin chances de entrar, con la última modificación obligada de Damián Akerman por un "acalambrado" Tobías Zárate.

Y es que en la "última bola" del partido, en el cuarto minuto de los cinco agregados por un regular Maximiliano Ramírez, un centro larguísimo desde "tres cuartos", con destino al área de Morón, terminaría con el apuro de Rojas en salir a cortar lejos, y quedar a mitad de camino, la falta de reacción de la última línea ante el envío lejano y previsible de la visita, para que Matías Quiroga, autor del descuento, la cabeceara en primera instancia y luego, Daniel Imperiale la empujara al empate 2 a 2, con el arco a su disposición y sin demasiadas resistencias, frente a una defensa estática en todo momento, en la jugada definitiva del encuentro.

Y es que, "pecado de debut", no se le puede "caer" a Juan Martín Rojas por el apresuramiento en cortar el centro, luego de una actuación con algunas dudas y los nervios lógicos de un primer encuentro oficial, pero en general convincente y que abre expectativas de cara al próximo partido, ante Rafaela de visitante, el venidero domingo, dadas las condiciones y la personalidad que demostrara el correntino, más allá del error en la pelota final.

Y es que, en definitiva, sumado el cuarto cotejo sin ganar, y el segundo consecutivo de local, en que no se logra cerrar el partido o cuanto menos, sostener el resultado (con ventaja de dos goles), las responsabilidades se reparten entre las decisiones tácticas erróneas y la falta de compromiso de algunos de los principales protagonistas, sostenidos mucho más allá de la línea de cal.


@elgallogustavo.



                        📸: Deportivo Morón.


sábado, 17 de abril de 2021

No levanta la "cresta"

El Gallo no levanta la “cresta”.

Suma siete puntos sobre dieciocho posibles, hace tres partidos que no gana, los últimos dos de visitante, sin convertir goles y volvió a caer en su visita a Barracas Central, evidenciando los mismos problemas que arrastra desde el comienzo del torneo de la Primera Nacional y que hasta la fecha, y a la luz de los resultados, parecen insolubles: la falta de contundencia en el arco rival y los errores o desatenciones en el propio, que termina pagando muy caro, costándole puntos y derrotas.

Porque al equipo de Rodolfo De Paoli, en la tarde del sábado, con demasiado poco le alcanzó para vencer a un Morón que sufre los partidos en su propia área, y una vez en desventaja, asoma cada fecha más impotente para alcanzar siquiera el empate.

Y es que en rigor de verdad, a Barracas le alcanzó con una sola llegada clara en '90 y pico de juego, para quedarse con los tres puntos ante un equipo de Lucas Bovaglio, que no jugó bien, pero creó sus oportunidades, esporádicas y en módico número, como para merecer mejor suerte, pero al igual que sucediera en cotejos anteriores, una pelota intrascendente que no pudo rechazar con acierto y la falta de eficacia para concretar las (contadas) propias, marcaron la diferencia final en la “chapa” de un partido tan opaco como rápidamente olvidable.

Repitiendo el once de inicio, en el empate con “sabor a derrota”, de la jornada precedente, ante Instituto en el Oeste, el Gallo intentó como siempre imponer condiciones de entrada, con la saludable y repetida intención de ser protagonista, pero que con el paso de los minutos y ante la imposibilidad de trasladar esas intenciones en el resultado, comienzan a desdibujarse y tornarse previsibles, máxime ante un equipo como Barracas, que sin brillo pero consciente de sus limitaciones, hace de la “lucha” en el medio la base de su estrategia, para buscar con recursos simples y concretos, a Germán Estigarribia, su “carta de gol” en el arco contrario.

Y así ocurriría a los '27 del primer tiempo, cuando nada había hecho el local para sacar una diferencia, frente a un Morón que había sido apenas mejor en intenciones, pero intrascendente, cuando Matías Acuña envió un centro de tantos, casi por “compromiso”, ante el cierre tardío de Leonel Bontempo, y en el intento por rechazar de cabeza, Cristian Paz no haría otra cosa que “peinarla” al segundo palo, donde un “solitario” Estigarribia aprovecharía las “licencias” para cabecear con comodidad al palo más lejano de Matías Mansilla, con un “frentazo” bombeado y preciso por encima del “1” del Gallo.

En esta oportunidad, Matías Mansilla, que venía envuelto en críticas por sus errores costosos ante Gimnasia de Jujuy e Instituto, no tuvo responsabilidad en el gol del triunfo de Barracas, como sí lo tuvo una defensa visitante que no supo anticipar el centro desde la izquierda y mucho menos despejar con acierto la pelota área, ni tampoco controlar a Germán Estigarribia, para por lo menos incomodar al delantero en su cabezazo.

Del otro lado, con la desventaja consumada, Morón volvería a intentar con sanas intenciones, pero escasas ideas y mucho menos contundencia, repitiéndose como en partidos anteriores, en recursos, “caminos” y sistemas ya probados y “comprobados” en su ineficacia, por lo menos con estos “interlocutores” y en un medio local como la Primera Nacional, donde las “recetas” más exitosas suelen ser las más simples y pragmáticas.

Tal vez, el cuerpo técnico del Gallo deberá rever algunos nombres, pero especialmente el sistema táctico de origen, para adecuarlo no sólo al “material” con el que se cuenta, sino también para adaptarlo y adaptarse a un medio local, en el cual las “recetas” futboleras resultan más “prosaicas” y sencillas de lo que parecen.

A veces, “cambiar” no es “traicionarse”, sino ser inteligente y elaborar el “concepto” como algo “dinámico” y no tanto como un “dogma” rígido, para en definitiva, evitar que la “idea” se transforme en “ley” y el “sistema de creencias” (futbolísticas) en “contumacia” pura o la repetición obstinada y sistemática en el error.

Se está a tiempo de “adaptarse” y levantar la “cresta”.


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jueves, 15 de abril de 2021

Llegó Braian Molina, para la zaga

Ante la grave lesión del juvenil central de Newell’s, Mateo Broglia, que lo mantendrá alejado de las canchas por un plazo de seis meses (es decir, hasta septiembre del corriente, cuando el préstamo sin cargo y sin opción se realizó hasta el 31 de diciembre de 2021), el Deportivo Morón solicitó a la AFA un cupo extra, que fuera aceptado y mediante el cual, en la fecha, el equipo de Lucas Bovaglio incorporara a un nuevo refuerzo: se trata del zaguero diestro (también se ha desempeñado como lateral por derecha), Braian Nicolás Molina, de 25 años, de último paso en el Macará de Ambato, de la primera división ecuatoriana, casualmente, nuevo destino futbolístico de Matías Cortave, desde diciembre pasado.

Nacido el 17 de abril de 1995, en Moreno, Braian Molina es un “producto” de las formativas de River Plate, tanto es así, que con el “Millonario” se adjudicara las “Dallas Cup” en 2014, torneo amistoso internacional juvenil que se disputa desde 1980, y que River lo obtuviera el 20 de abril de 2014, luego de vencer en la final por 2 a 0, a la Selección Sub 20 de EEUU, para convertirse en el segundo ganador argentino de este prestigioso certamen, con el único antecedente de San Lorenzo en 1998.

Luego de realizar todas las inferiores en Núñez, en 2016 se incorpora a Instituto de Córdoba, debutando profesionalmente con “La Gloria”, donde jugaría cuatro partidos, tres como titular, con 314 minutos de juego, sin convertir goles ni recibir tarjetas.

En 2017 se “muda” a México, para vestir la camiseta de Venados, de la segunda división del fútbol “azteca”, donde en su primera temporada, la 2017/18 interviene en 28 encuentros, todos como titular, con 2476 minutos en cancha, además de convertir sus primeros dos tantos oficiales y ser amonestado en tres oportunidades, sin expulsiones.

En la temporada 2018/19, Braian Molina disputa nueve partidos con el equipo de Yucatán, en Mérida, todos desde el inicio, sumando 810 minutos efectivos de juego, sin anotar goles, con cuatro tarjetas amarillas y ninguna roja.

El 31 de diciembre de 2018 emigra a Chile, para desempeñarse en el Ñublense de Chillán, de la primera división chilena, disputando 16 cotejos, 12 de ellos como titular, con 1126 minutos en cancha, sin goles y con una única amonestación.

El 1° de enero de 2020 se marcha al Macará de Ambato, en la máxima categoría del fútbol ecuatoriano, donde interviene en 27 partidos, todos desde el inicio, con 2411 minutos en cancha, tres goles convertidos (uno de ellos, de gran factura, el 15 de septiembre de 2020, con un “zapatazo” desde 60 metros, para el triunfo de Macará 2 a 1 ante Orense) y diez amonestaciones, con una expulsión por doble amarilla.

Su último encuentro oficial se remonta al 20 de diciembre de 2020, en el triunfo de Macará, 1 a 0 frente a Independiente del Valle, en Ambato y su último gol, al 13 de diciembre del año pasado, en la derrota, también como local, por 4 a 3 ante Liga Deportiva Universitaria de Quito.

En definitiva, Braian Nicolás Molina, central de 25 años, de último paso en 2020 por Macará de Ecuador y desde la fecha, nuevo jugador del Deportivo Morón hasta el 31 de diciembre de 2021, registra un total de 86 encuentros oficiales (80 en el exterior, cuatro en Instituto de Córdoba y dos por Copa Libertadores 2020 con Macará), con cinco goles como profesional, tres con el conjunto de Ambato, en Ecuador y dos con Venados de Yucatán.

Llegó Braian Molina, para la zaga.


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