martes, 12 de septiembre de 2023

Renegó de su esencia y lo pagó caro

Al término del primer tiempo, Morón se imponía 1 a 0 en Río Cuarto y accedía a la primera posición en la tabla, junto a Almirante Brown, que por entonces igualaba con Defensores en el Bajo Núñez.

Sin embargo, en el complemento, el Gallo equivocaría todos los caminos y dejaría de hacer lo que mejor le sale: defenderse con la pelota y buscar definir el partido de contra, para refugiarse demasiado cerca de su última línea, hacer todo el tiempo posible desde su arquero y resignar cualquier pretensión ofensiva, incluso antes de quedarse con un hombre de menos, tanto es así que en el segundo tiempo, Morón no registraría llegadas de riesgo sobre el arco de Estudiantes de Río Cuarto.

Con la vuelta de Nicolás Henry, en lugar de Facundo Leiva, la ausencia obligada de Damián Adín (que ante Defensores llegara al límite de tarjetas amarillas) reemplazado por Pablo Calderón y el regreso, tras su desgarro, de Brian Orosco por Santiago Kubiszyn, Morón se mostraría contundente en los primeros 45', llegando en tres ocasiones y conviertiendo el gol de la ventaja inicial,  a los 26' de la primera etapa, luego de una buena recuperación en tres cuartos y una mejor habilitación de Orosco, para que dentro del área, Leo Ramos vuelva al gol tras largo tiempo, definiendo con jerarquía, de derecha y de "cachetada", para superar el achique del arquero y poner en ventaja a la visita, que justificaría la diferencia por su inteligencia y profundidad, más que por su mejor juego.

Antes de eso, un remate de Henry, pisando el área, se perdería apenas sobre el travesaño y un cabezazo de Calderón, sobre el segundo palo, se escaparía apenas ancho por el poste opuesto, luego de un tiro de esquina de Santiago Coronel.

Estudiantes de Río Cuarto, como contrapartida, sólo acercaría algo de peligro con pelotas paradas y centros cruzados, que en un puñado de ocasiones generarían un par de respuestas para el aplauso de Bruno Galván, principal sostén de la victoria parcial de Morón, al término de un primer tiempo sin brillantez, pero trabajado con criterio y definido con contundencia.

Ya en el complemento, de manera inexplicable, el equipo de Fabián Nardozza dejaría de hacer lo que mejor sabe, que es manejar la pelota lejos de su arco y buscar defjnir el pleito de contra, para dejarse "arriar" contra Galván, por un local con muchas ganas y coraje, pero casi sin ideas, que el propio Morón dejara "agrandar", cedièndole balón y terreno para que probase una y otra vez, con envíos aéreos, a una defensa visitante que no se caracteriza por su solvencia ante los intentos en la "cancha de arriba".

Cuando Morón parecía empezar a aquietar a su rival, dos jugadas terminarían por desencadenar el desenlace posterior: primero, una mano inexistente cobrada por Emanuel Ejarque, cuando Gonzalo Berterame emprendía un contrataque con "aroma" a segundo gol y sobre los 20' de la etapa final, el "manotazo" innecesario de Leo Ramos, que determinaría su segunda amarilla y con ella su lógica expulsión.

Apenas seis minutos más tarde, de un centro desde la izquierda y un rechazo defectuoso, Gastón Arturia vencería la resistencia de Bruno Galván, con un remate fuerte y contra el palo derecho del "1" de Morón, para igualar la cuenta y darle un empuje extra, a un Estudiantes "agrandado" por su público, los fallos de un Ejarque localista y fundamentalmente, un visitante que resignaría por completo su esencia y se limitaría a "aguantar" el partido cerca su defensa.

Como era de esperar, a falta de diez minutos para el final, Luis Silba cambiaría por gol, un penal a pedido del local y del árbitro del encuentro, por una mano evitable de Kubiszyn, con un remate seco y pegado al poste diestro de Galván, que adivinó la intención, pero no pudo meter el "puñetazo" que desviara el destino de red del remate.

Entre multiplicidad de tarjetas amarillas y quejas dentro y fuera de la cancha, Morón se iría de Río Cuarto con las "manos vacías", por cambiar su "libreto" habitual, de búsqueda permanente y en cualquier escenario, para adoptar el camino de hacer tiempo y "regalar" la iniciativa, el terreno y la pelota a su rival, algo que no siente y que jamás le generara dividendos en las 30 fechas precedentes.

A cinco de Almirante, con otros tantos partidos por delante, el Gallo se quedó sin margen de error para seguir en la lucha por el primer puesto, con All Boys en el horizonte más cercano.

En Córdoba, Morón renegó de su esencia, lo pagó caro y perdió una gran oportunidad.

A recuperar la memoria con el "Albo".


@elgallogustavo.



lunes, 4 de septiembre de 2023

Morón es cosa seria

En otra "final" de este auténtico "mundial" de siete partidos (ahora seis), que es la apasionante definición del Torneo Nacional, el Gallo se quedó con tres puntos vitales, en un partido vibrante y cambiante ante Defensores de Belgrano, que venía segundo y en racha, para arrebatarle a su vencido el puesto de escolta, a sólo dos unidades del líder zonal, Almirante Brown, que quedara libre en la misma jornada.

Haciendo "equilibrio" entre sus debilidades defensivas y sus fortalezas en ofensiva, Morón supo "regresar" de una ventaja inicial y justificada a los 15' de juego, que habría de "diluirse" antes del entretiempo, por una combinación de virtudes ajenas y desatenciones propias, y en otra verdadera prueba de carácter, volver a tomar ventaja, en un gran segundo tiempo, haciendo que el resultado coincida con los merecimientos y el trámite general del partido.

Con la ausencia obligada de Nicolás Henry, por haber llegado al límite de tarjetas amarillas en Casanova, reemplazado por el debutante Facundo Leiva (de interesante vocación ofensiva, pero con algunos problemas en la marca) y el ingreso desde el arranque de Santiago Kubiszyn en lugar del lesionado Diego Sosa, Morón salió a imponer condiciones frente a Defensores (24 horas más tarde, de la cita inicial del duelo, suspendido en la tarde del domingo), ejerciendo una presión alta que lo llevaría a manejar desde el inicio el trámite del partido, además de generar las primeras acciones de peligro frente al arco de Ignacio Pietrobono.

Así las cosas, antes del primer cuarto de hora, una pelota recuperada en el medio, sobre la banda derecha, gracias a esa presión asfixiante del comienzo, permitiría que Leo Ramos (otra vez importante en el "desgaste", como en Isidro Casanova) habilitara por el medio a Santiago Kubiszyn y el "10" del Gallo, primero enganchando para su izquierda y luego acomodándose para la diestra, sacaría un remate preciso y precioso, a media altura, que dejaría virtualmente parado y sin reacción al "1" visitante, para "clavar" un golazo y poner a Morón en ventaja de manera más que merecida.

En los minutos siguientes, un poco porque Defensores comenzaría a asentarse mejor en el campo de juego y otro poco, porque el propio Morón se lo permitiría, aflojando la tensión y la presión en terreno contrario, el equipo de Carlos Mayor demostraría su peligrosidad de tres cuartos en adelante, con Claudio Salto como estratega y Ezequiel Aguirre y Nicolás Benegas como "ejecutores", de una dupla ofensiva de las mejores del torneo, facilitada por los ya acostumbrados "lapsus" en defensa, que harían que la ventaja inicial del Gallo se "esfumara" antes del descanso de medio tiempo.

Primero, a los 25', de un tiro de esquina desde la izquierda del ataque visitante, el envío corto terminaría en un centro a la altura del vértice del área, que Rodrigo Moreira, en el primer palo y anticipándose a todos, la cabecearía al gol del empate, sobre el poste derecho de Bruno Galván. 

Y a los 41' de la primera etapa, Ezequiel Aguirre desbordaría por el lateral izquierdo, enviando un centro "venenoso" y bien colocado a espaldas de Damián Adín, para que el 'Tanque" Benegas tuviese tiempo de controlar la pelota por el lado opuesto y empujarla en soledad, casi debajo del arco, para el 2 a 1 sorpresivo de un visitante incómodo y efectivo: dos llegadas, dos goles.

En el complemento, con Santiago Sala y Gonzalo Salega en cancha, en lugar de Gonzalo Berterame y Santiago Ubeda, el Gallo encontraría rápidamente el gol tranquilizador del empate, a los 6' de reiniciado el juego, con una buena trepada ofensiva de Adín sobre derecha, que la impulsaría al área, para que Franco García (otro de los destacados y que estuvo cerca de marcar por segunda fecha consecutiva) la "rebotara" hacia afuera y sin dejarla picar, con una remate seco, potente y esquinado, Santiago Sala la mandara a "guardar", bien abajo junto al poste diestro de Pietrobono para el 2 a 2, en lo que ya era un partidazo, acorde a los antecedentes y lo que se jugaban ambos conjuntos.

Sin desesperarse, pero tampoco permitiendo que el "Dragón" se le venga encima, como en el primer tiempo, el equipo de Fabián Nardozza siguió buscando el gol del triunfo resonante y merecido, con Pablo Calderón por el amonestado Leiva, hasta que a los 25 del segundo tiempo, de un intento por derecha de Santiago Coronel, el rebote le quedaría a Sala, que habilitando por el centro del área a Ramos, de espaldas al arco, generaría un gran pase gol a Gonzalo Salega, que ingresando solo y cara a cara con Pietrobono, no perdonaría para el 3 a 2 del Gallito, en la culminación de una magnífica jugada colectiva.

Nuevamente en ventaja y con Pablo Ferreira en lugar del uruguayo García, para equilibrar el mediocampo y volver a dotarlo de una mayor cuota de marca, Morón bien pudo ampliar el marcador (ya con Pablo Cáceres reemplazando a Kubiszyn, otro destacado) en un par de contras, pero no tuvo la eficacia necesaria para evitar el "sufrimiento" hasta el final del encuentro.

Como contrapartida y más allá de alguna buena intervención de Galván, Morón no debió padecer más de la cuenta en su propia área, aunque cada pelota parada o centro cruzado obligaba a que el hincha de Morón, en la cancha y a la distancia, mirara para otro lado.

Ariel Penel de mal arbitraje, amonestaría también mal a Damián Adín, dejándolo afuera del cotejo en Río Cuarto, del próximo lunes por la noche.

Quedan seis finales de este "mundial" particular y Morón, pese a sus vaivenes, llega con la moral tan alta como la ilusión de todo el pueblo moronense.

El Gallo "apagó" el "fuego" del Dragón en un partidazo, que tuvo de todo, en especial, la confirmación de un carácter y una personalidad que lo convierten en cosa seria.


@elgallogustavo.





lunes, 28 de agosto de 2023

El Oeste es todo mío y es una fiesta

En un partido "bisagra", no sólo por la rivalidad existente y por tratarse del líder de la zona, en su casa y ante su gente, Morón construyó una gran y merecida victoria frente a Almirante Brown, en Isidro Casanova, imponiéndose en el juego, pero fundamentalmente por inteligencia táctica y muchísima personalidad.

Luego del empate con sabor a poco ante Güemes, en el Nuevo Francisco Urbano y la fecha libre posterior, al Gallo de Fabián Nardozza le tocaba nada menos que visitar el "Fragata Presidente Sarmiento", con la necesidad de sumar de a tres, puesto que una derrota lo alejaba definitivamente de la lucha por el primer puesto y también, lo complicaba con la clasificación al Reducido, en un lote de equipos tan parejos como comprimidos en apenas un par de puntos, entre el segundo y el octavo lugar en la tabla de posiciones.

Por si fuera poco, la ausencia obligada por lesión de Brian Orosco, obligaba al cuerpo técnico a seguir probando variantes para suplir las bajas no previstas, con el aliciente, como contrapartida, de los regresos desde el inicio, tanto de Diego Sosa (por el referido Orosco) como de Leo Ramos, en lugar de Santiago Sala, un "Tanque" no disponible desde hace varios meses, por una molesta y recurrente fascitis plantar.

En los primeros instantes del duelo, Morón saldría a imponer condiciones como supo hacerlo en todas las canchas y ante cualquier rival, sorprendiendo al dueño de casa, tanto es así que al minuto de juego, una buena combinación entre Santiago Coronel y Diego Sosa, este último en un regreso de gran nivel, dejaría al ex San Martín de Tucumán de cara al arco, pero su remate "mordido" se perdería apenas desviado por el palo derecho del arquero de Brown.

Más allá de un susto de cabeza, por un centro cruzado, a la postre, el único recurso que tendría el líder dirigido por Darío Franco, para generarle peligro a un Morón que le ganaría en todos los aspectos del juego, salvo en las pelotas paradas y los envíos aéreos, en apenas un puñado de minutos el Gallo demostraría ser mucho más punzante y peligroso en ofensiva, tanto como para ponerse en ventaja a los cuatro de iniciado el cotejo.

De una infracción en tres cuartos, el "Topo" Coronel ensayaría un centro-pase gol a la cabeza de Franco García, para que el uruguayo con un gran anticipo en el área rival, la colocara lejos del alcance del arquero, junto al poste izquierdo del "1" de Almirante, Ramiro Martínez.

Con la tempranera diferencia a su favor, Morón podía ganar en tranquilidad para manejar los tiempos y trasladarle la obligación y la presión al dueño de casa, aunque también, con tanto partido por delante, se exponía a sostener el resultado cerca de su propia área, algo que no siempre le ha traído buenos dividendos en la temporada.

Sin embargo, aún cediendo lógicamente la iniciativa, el Gallo jugaría un partido fantástico desde lo táctico y lo actitudinal, maniatando a su rival en todos los sectores del campo de juego, reduciendo el potencial de un equipo con nombres de jerarquía, a lo que pudiesen hilvanar, tanto Santiago Vera como José Luis García, y la peligrosidad latente en la "cancha de arriba" de Germán Rivero, que minutos más tarde avisaría con una cabezazo "bombeado" al "techo" del arco de Bruno Galván.

Instalado en la banda izquierda, para encarar con su habilidad conocida, "Pomelo" Vera obligaría a que por primera vez en el torneo o, por lo menos, desde la llegada de Nardozza, Damián Adín no se adelantara en el campo, tal su saludable característica habitual, para controlar de cerca al jugador más desequilibrante del rival, lo cual lograría y con enorme acierto, a lo largo de los más de 90', con una actuación para el primer puesto del podio, con mucho más sacrificio y marca posicional de lo acostumbrado.

Sin mucho más en una entretenida primera etapa, más allá de una buena acción individual del mencionado Santiago Vera y una ocasión inmejorable para el 2 a 0, en los pies de otro de los destacados, Diego Sosa, cuyo remate con destino de red se iría al tiro de esquina, por el esfuerzo "in extremis" de Alan Barrionuevo, Morón se iría al descanso con una ventaja parcial justa, ya que puesto a jugar siempre fue más que su rival y a la hora de "bancar" el resultado, no sufrió demasiado el partido en su área, más allá de un par de envíos "venenosos" en forma de centros cruzados.

Ya en el complemento, Almirante intentaría apretar a la visita contra Bruno Galván, pero sin suerte, porque Morón sienpre lo esperaría ordenado en el repliegue, cortando de "cuajo" los circuitos futbolísticos del líder de la zona "A".

Es más, de haber contado con una dosis de mayor velocidad en la contra y una cuota de eficacia, el partido se hubiera resuelto mucho antes, porque siempre el Gallo habría de insinuarse más criterioso con la pelota y peligroso en los metros finales del rival, como en aquella corrida por derecha e ingreso al área de Gonzalo Berterame, que de cara al arco, su remate con efecto demandaría una gran atajada del arquero, para evitar el 2 a 0 y mantener en partido a Almirante Brown.

En los 20' finales, con un Morón más cansado y sin tanta precisión para buscar el contragolpe, ni claridad para defenderse con la pelota, el equipo de Fabián Nardozza sacaría a relucir su personalidad, para seguir controlando al local, que únicamente podía soñar con una pelota parada o un tiro libre, como el que reventaría el travesaño de Bruno Galván, en la única que no llegara a cubrir el muy buen partido del "1" del Gallito, bien secundado por el sacrificio de todos sus compañeros de la defensa, en especial de la mejor versión de Maxi Coronel en la temporada, marcando el camino del carácter en esta clase de partidos "chivos", con uno de sus hombros lastimado, desde el inicio del partido.

Con un muy buen arbitraje de Sebastián Martínez, que jamás se dejaría influir por los reclamos reiterados de los locales, dentro y fuera de la cancha, en especial, ante cada contacto dentro del área de Galván, su pitazo final determinaría un enorme festejo de los protagonistas, tras un auténtico "triunfazo" en Isidro Casanova, para demostrar que el Gallo no se baja de la pelea grande por el campeonato, y hace "pata ancha" en cualquier escenario, como buen Gallo de "riña".

A cinco puntos de su derrotado, que queda libre en la próxima jornada, Morón va por más ilusión, el venidero domingo, en el Nuevo Francisco Urbano, ante Defensores de Belgrano, segundo en la zona. 

El Oeste es todo mío y es una fiesta.


@elgallogustavo.



     📸: Deportivo Morón.


jueves, 17 de agosto de 2023

Tarda, pero al final hay premio

Un Morón plagado de limitaciones, por ausencias obligadas y significativas de largo aliento y con la suerte esquiva en esos momentos determinantes de los partidos, pudo rescatar en el epílogo, un punto con sabor a poco, pero premio a la voluntad y la insistencia, ante un Güemes de Santiago del Estero que se había puesto en ventaja, en el "amanecer" del pleito, por una acción desafortunada que terminaría con el gol en contra de Damián Adín, que "quemaría" los planteos en la previa y condicionaría al equipo de Nardozza hasta el pitazo final de Lucas Comesaña.

Con el regreso de Santiago Coronel, tras purgar su fecha de suspensión, en reemplazo de Santiago Kubiszyn, que llegara al límite de amonestaciones frente a Patronato en Paraná, la estrategia diagramada por el cuerpo técnico del Gallo duraría apenas cuatro minutos de juego, hasta que en la primera aproximación ofensiva del visitante y tras un tiro de esquina a su favor, en su intento por evitar el anticipo de Lucas Cano, la pelota impactara en la cabeza de Damián Adín, con una potencia y dirección imposibles de controlar para Bruno Galván, y con ello, la sorpresiva ventaja parcial del "Gaucho" santiagueño en el Oeste.

Con el 1 a 0 abajo, antes de los cinco minutos del primer tiempo, Morón procuraría no perder la línea, repitiendo la fórmula del juego asociado y la paciencia, como el camino y las virtudes principales para llegar a un rápido empate, que permitiera soñar con tres puntos necesarios.

Con saludables intenciones y mucha convicción, pero escasas ideas, que para colmo se irían extinguiendo y repitiendo para su inevitable previsibilidad, con el paso de los minutos, Morón contaría con un puñado de ocasiones propicias para alcanzar la merecida igualdad en el primer tiempo, pero entre la falta de claridad ofensiva y contundencia que caracteriza a este equipo y la figura en aumento de Juan Mendonça, arquero visitante, ambos equipos se irían al entretiempo con la injusta victoria parcial de Güemes por la mínima, pese al asedio total de Moron en esa primera mitad, no sin alarmas en la contra santiagueña, que comenzarían a hacer lucir a Bruno Galván, que junto a su "colega" santiagueño, resultarían a la postre las figuras destacadas de la inestable tarde de miércoles en el Oeste.

En el complemento y tras unos primeros minutos de asedio de Morón contra la valla de la visita, continuidad de lo visto durante los primeros 45', el incómodo y "bicho" equipo de Walter Perazzo, llevaría a Morón y al partido, al terreno de la cadencia y la "modorra", para evitar que el Gallo lo siga acorralando cerca de su área, pese a los problemas manifiestos del local para generar peligro, cuyas ideas y encuentros ofensivos se desvanecían en la última "puntada".

Para colmo, una vez más de contra, Bruno Galván mantendría a Morón en partido, salvando un par de oportunidades inmejorables de Güemes para definir el resultado, algo que pagaría en la última "bola" de la tarde-noche.

Con todo lo disponible en cancha y la presencia de varios "chicos", como Pablo Cáceres y Mauro Schönfeld, sumados a Santiago Sala, Franco García, Santiago Coronel, Brian Orosco y Gonzalo Salega, el "Pony" volvería a su nivel de "revulsivo", generando zozobras por ambas bandas, cuando el partido comenzaba a extinguirse.

Y en el tercer minuto agregado, el propio Salega ensayaría un centro largo y bien ubicado, que con pique "envenenado" en el área chica, permitiría al "frentazo" goleador de Agustín Gómez, por el segundo palo, para sellar el merecido 1 a 1, en el cierre del partido y darle algo de justicia a un Morón que sin jugar bien, por mero empuje y la decisión de ir e ir, una y mil veces, debió luchar demasiado para alcanzar cuanto menos el empate.

Sin margen de tiempo para más, con un correcto arbitraje de Lucas Comesaña, el equipo de Fabián Nardozza salvaría un punto sobre el final, que le permitiría mantener su tercer lugar en la tabla de su zona, a la espera de su fecha libre y a la vuelta, la visita determinante al líder, Almirante Brown, en el "Fragata Presidente Sarmiento".

Pese a las limitaciones, los imponderables y el "mal de ausencias", el Gallo mantuvo su invicto de nueve fechas en el Nuevo Francisco Urbano y no se baja de la pelea por el sueño de Liga Profesional.

Tarda, pero al final... Al final hay premio.


@elgallogustavo.



     📸: Deportivo Morón.


lunes, 7 de agosto de 2023

Perder, adentro y afuera

Sin Ezequiel Rescaldani, tras su fea lesión ante Gimnasia de Mendoza, ni Santiago Coronel, ausente por cinco amarillas, ni tampoco Diego Sosa, desgarrado luego de "clavarle" el empate al "Pituco", en el descuento, el Gallo llegaba a Paraná, para enfrentar a Patronato, con el interrogante grande de quién se haría cargo de la responsabilidad goleadora en el equipo de Fabián Nardozza.

Sin embargo, Morón lograría dos tantos, en los pies de Damián Adín y el debut en la red de Pablo Cáceres, aunque el obstáculo mayor para poder llevarse algo del estadio del "Patrón", radicaría en su fragilidad defensiva, que permitiera que Patronato lo venciera 3 a 2, además de generarle un par de "revolcones" más a Bruno Galván, para quedarse con tres puntos importantes y encender las alertas en el cuerpo técnico, con cinco goles en contra en los últimos dos partidos.

En el arranque, con Pablo Ferreira por Santiago Ubeda, Santiago Sala en lugar de Rescaldani y Santiago Kubiszyn en reemplazo del "Topo" Coronel, el Gallo se plantaría mejor en terreno rival, no sin sufrir el primer sofocón en el área propia, por un cabezazo con destino de gol, bien conjurado por Galván.

Pero a los 15', el Gallo avisaría con una buena entrada de Sala, con su remate apenas desviado y apenas un minuto más tarde, un pelotazo largo en búsqueda de Franco García, derivaría en un apoyo en Nicolás Henry, cuyo centro al área generaría un rechazo corto y centrado, bien aprovechado por Damián Adín para cambiarle el palo a Julio Salvá y adelantar 1 a 0 a la visita.

En la primera acción polémica de la tarde-noche paranaense, Brian Orosco encararía con decisión el arco contrario y lo que pareció una infracción de penal, para Sebastián Zunino no resultaría nada, negándole a Morón la posibilidad de ponerse dos goles arriba, antes de la media hora de juego.

Como contrapartida, justo a los 30' de la primera parte, Nazareno Solís (de los más destacados del partido) desbordaría a Henry y con la defensa demasiado pasada y encimada contra su arco, permitiría que Damián Arce, aún con la de "palo", metiera el derechazo bajo y rasante, junto al palo zurdo de Bruno Galván.

En un desarrollo de ida y vuelta, con transiciones rápidas en el mediocampo, las ocasiones se sucederían en ambos arcos, aunque el local volvería a "golpear" con mayor contundencia, casi en el epílogo de la primera etapa, cuando Maxi Coronel se quedara "enganchado" y habilitara a Enzo Díaz, que perdido en la marca por Agustín Gómez, tras una excelente cesión de Ojeda, le permitiera a Patronato irse al vestuario con una impensada ventaja de 2 a 1.

Ya en el complemento, con Gonzalo Salega y Pablo Cáceres en cancha, en lugar de Gonzalo Berterame y Santiago Kubiszyn, Morón intentaría adelantarse en procura del empate, pero sin embargo, la pasaría mal en su área, con una ráfaga de tres o cuatro llegadas a fondo del "Patrón", bien resueltas por Galván.

Y en el mejor momento del local, un gran quite de Pablo Ferreira en el medio, derivaría en una habilitación larga a Brian Orosco por derecha, que encarando y dejando en el camino a un ex Morón, como Cristian González, ensayaría un centro con "rosca" al centro del área, que Salega no podría desviar al gol, pero la rozaria, para que por el sector opuesto, le quedara en soledad a Pablo Cáceres y el pibe del Gallo la cruzara al gol, lejos del alcance de nuestro conocido Julio Salvá, que ya le había negado el tanto al mismo Cáceres, unos minutos antes, en un cabezazo con destino de red.

Con el 2 a 2 antes de los 15' del segundo tiempo, el Gallo se animaría a ir por más, teniendo en cuenta las "licencias" que ofrecía la defensa de su rival, con un buen ingreso y mal definición cruzada de Gonzalo Salega, aunque no repararía en sus propias vulnerabilidades en la última línea, que permitirían otro desborde de Nazareno Solís, en este caso ganándole en velocidad a Adín y su centro al punto del penal, hallaría la buena repentización de Ignacio Russo, que de "palomita" se anticiparía a la tardía reacción de Agustín Gómez y en este caso, la floja reacción de Galván, para ponerla pegada al poste derecho y adelantar a Patronato 3 a 2, a los 28' del segundo tiempo, tal vez en el mejor momento de la visita.

Morón intentaría reaccionar y minutos más tarde, en la segunda polémica de la ya noche en Paraná, tras un tiro de esquina, Maxi Coronel caería por un agarrón evidente para todo el mundo, en el estadio y por televisión, menos para Sebastián Zunino que aplicaría el ya conocido "siga siga!".

Cuando el partido se extinguía, una mano de Nicolás Domingo, impediría el remate al arco de Pablo Cáceres y esta vez sí, Zunino sancionarla el penal para Morón?... Nada que ver... Se haría el distraído como cada vez que dirige al Gallo, que no por casualidad registra con la de esta noche, seis derrotas en siete cotejos dirigidos por este personaje incalificable, sólo avalado (como muchos otros) por la vergonzosa gestión de Federico Beligoy en el Colegio de Árbitros y el silencio permisivo de los dirigentes de la categoría, que permiten que les "metan la mano en el bolsillo" impune y repetidamente, y cada vez que se cruzan con el mandamás de AFA, repiten a voz en coro: "yes, Chiqui".

Y así perdió Morón 3 a 2 en su visita a Patronato, en Paraná, por el despojo previsible de Zunino, sin dudas, pero también por su fragilidad defensiva que hace que todo sea más difícil.

Ahora, con unos días más de descanso, por las PASO del próximo domingo, a pensar en Güemes, el venidero miércoles 16 del corriente, antes de quedar libres y volver con Almirante en Casanova, nada menos.

Se define el torneo y los factores de poder juegan su propio partido, mientras Morón la ve (y padece) desde afuera.


@elgallogustavo.




sábado, 29 de julio de 2023

Coraje y corazón

En un partido accidentado, intenso y cambiante, el Gallo rescató un punto en la última "bola" de la tarde, para quedarse al menos con un empate a dos, frente a Gimnasia y Esgrima de Mendoza, en el Oeste, para darle algo de justicia a su búsqueda "implacable" del complemento, que pese a su falta de claridad, merecía un poco más de suerte, ante una visita que, con un hombre de menos, se dedicó a defender, convertir a su arquero en figura y hacer todo el tiempo posible.

Repitiendo el once titular del último triunfo ante Alvarado, en el "José María Minella" de Mar del Plata, como es habitual, Morón salió a imponer sus condiciones desde el pitazo inicial de Franco Acita, inclinando el juego sobre el terreno del "Pituco", hasta que a los 13 de iniciado el pleito y luego de un par de aproximaciones, Brian Orosco haría un "rodeo" en la banda diestra del ataque local, para sacarse a su marca de encima y con un buen centro al punto del penal, encontraría el cabezazo goleador de Ezequiel Rescaldani (el sexto en la temporada), para ponerla junto al palo diestro y adelantar a los de Nardozza en el resultado.

Claro que también, y por desgracia, Rescaldani hallaría también un choque fortísimo de cabezas con Facundo Nadalín, lateral derecho mendocino, llevándose la peor parte el "9" de Morón, que cambiaría los festejos de gol de sus compañeros, por la preocupación y las muestras de desesperación, para que Rescaldani sea rápidamente atendido por el cuerpo médico.

Con signos inequívocos de mareos, finalmente habría de abandonar el campo de juego en camilla (con cuello ortopédico) y en ambulancia, suspendiéndose momentáneamente el partido, con el uno a cero a favor de Morón, hasta el regreso de la ambulancia, tras llevar al goleador del Gallito al "Hospital Interzonal de Agudos Luis Güemes", de Haedo, para su mejor atención.

En la reanudación, el trámite cambiaría drásticamente, tal vez por la desconcentración lógica que generaría la salud de Rescaldani, en sus compañeros, tanto es así que en una ráfaga de un par de minutos, el "Lobo" mendocino daría vuelta el resultado con dos goles casi "calcados", originados en desbordes desde la derecha de la defensa local, el primero a cargo de Agustín Herrera (con una floja respuesta de Bruno Galván, que no podría retener el remate al primer palo y en el rebote, el balón rebotaría en su espalda y se le metería) y apenas cinco minutos más tarde, otro desequilibrio y envío desde el mismo sector (aprovechando la espalda de Damián Adín y los problemas en la marca de Facundo López), para que en el sector opuesto, Rodrigo Castro la impulse al segundo tanto visitante, que entre los 32" y 37' de la primera mitad daría vuelta la "historia", para sorpresas de propios y extraños.

Con doce minutos agregados, ante la sería lesión de Ezequiel Rescaldani y la demora en la reanudación del juego, sumados también a la luxación de codo izquierdo, sufrida por el "11" visitante, Robertino Seratto, apenas iniciado el pleito, por una acción fortuita, a los 46' de una accidentada etapa inicial, Rodrigo Castro, el autor del segundo tanto mendocino y con diferencia de un puñado de minutos, se haría expulsar de manera infantil, por dos acciones de amarillas insólitas, para dejar a su equipo arriba 2 a 1, pero con un jugador de menos, de cara al segundo tiempo.

Ya en el complemento, con Santiago Sala (que salvaría un gol providencial, en el descuento del primer tiempo, que hubiese significado el 1-3) desde la lesión de Rescaldani y en el entrenamiento, el cambio táctico de Diego Sosa por Santiago Ubeda, Morón comenzaría el asedio sobre el arco de Gimnasia de Mendoza, perdiendo lucidez con el correr de los minutos, en un partido flojo de sus principales intérpretes a la hora de la claridad, pero inclinando literalmente la cancha contra el área de la visita, convirtiendo en figura de la cancha al arquero del "Lobo", Kevin Húmeler, que resolvería con acierto (casi) todas las complicadas y de paso, en complicidad con sus compañeros de defensa y la permisividad de Franco Acita, agotando los minutos con la pérdida de tiempo como método recurrente y apenas sancionado con una amonestación tardía.

Hasta que en el cuarto minutos de descuento, de los cinco agregados por el árbitro, un Diego Sosa "angelado" para el arco, encontraría el merecido empate en el epílogo, de la única manera posible ante un rival refugiado todo el segundo tiempo contra su arco: un golazo desde afuera del área, para anotar el 2 a 2 definitivo y convertir el quinto en su cuenta personal de la temporada, siempre viniendo desde el banco de los suplentes (y nada menos que el tercero al hilo).

En definitiva, con el desahogo del punto "rescatado" en la última "bola" y la preocupación por el estado de salud de Ezequiel Rescaldani, Morón pudo sacar adelante un partido atípico, que se había complicado demasiado, entre imponderables de juego, errores defensivos caros y la falta de claridad en un partido sin demasiadas "luces", individuales y colectivas, pero con una voluntad inquebrantable para buscar por todos lados, hasta el pitazo final.

Tercero en su zona con 42 unidades, el equipo de Fabián Nardozza dio una nueva muestra de carácter y ahora va por Patronato, en otra parada "brava", el próximo domingo, en Entre Ríos.

Y lo más importante: cuando la suerte viene esquiva y el fútbol no fluye, este Morón tiene coraje y corazón para jamás darse por vencido.


@elgallogustavo.



domingo, 23 de julio de 2023

Morón es un puño apretado y sueña

En un campo de juego imposible (anegado en demasiados sectores, por la lluvia caída durante la jornada de sábado) y con un Santiago Coronel en "modo Messi", Morón se trajo un triunfazo de Mar del Plata, al vencer 2 a 0 a Alvarado, un rival que le sienta muy bien y que en especial de visitante, suele volverse "feliz" del José María Minella".

Con un sólido rendimiento de conjunto y con puntos individuales altos, a partir de una actuación sobresaliente del "Topo" Coronel (al que sólo le faltó convertir el golazo "olímpico" que intentó en el complemento, para que directamente hubiese que cerrar el estadio) y la agradable aparición desde el minuto cero, del juvenil Facundo López en la zaga (en reemplazo de Maxi Coronel), que jugó un gran partido, impasable de arriba y de abajo, y sin complicarse en una cancha intransitable e ideal para provocar el "error no forzado" (ante un rechazo corto o un mal cálculo del pique, por los charcos de agua que plagaban el césped marplatense), a Morón le demandaría casi media hora poder hacer pie en el "pantano" traicionero del Minella, que obligó a un desgaste físico extra de los protagonistas y un nivel de concentración superlativo, para evitar "sorpresas" indeseadas, ante un local que pese a lidiar con las mismas limitaciones, conoce de primera mano el "mundialista" de Mardel, aún en sus peores condiciones.

Por eso, en el inicio del partido, Alvarado intentó imponer su "libreto", aprovechando las complicaciones que le generaba el estado del campo, a un Morón que basa su idea en el juego asociado de sus mejores intérpretes, siempre a ras de piso, algo imposible de lograr en un primer tiempo, donde la lluvia, el viento y los charcos harían de cada pelotazo al área o en profundidad, una "carambola" impredecible, siempre bien resuelta por la buena tarea de la defensa y en particular, de un Bruno Galván de gran nivel, cada vez que lo llamaran a intervenir.

Sin embargo, con el correr de los minutos, el Gallo comenzaría a hacer mejor pie en el lodazal marplatense, a partir de un buen partido de Santiago Ubeda, vital para el quite en el círculo central, como también para "dar una mano" a los del fondo, cuando Alvarado pretendía complicar a los de Nardozza, con el buen pie de José Luis Fernández, el despliegue por derecha de Franco Malgueño, la peligrosidad latente de Mauro Albertengo y la presencia en el mediocampo, de Franco Bellocq y Federico Boasso.

Pese a ello, el local no inquietaría a Morón en esos primeros 45', de mayor lucha contra los "elementos", que de fútbol asociado, tanto es así que la mejor oportunidad la tendría la visita, en la  cabeza de Ezequiel Rescaldani (de pique al piso, bien resuelta por Juan Lungarzo, tras centro de Coronel), una vez más, de gran sacrificio para colaborar con sus medios y hasta con los defensores, salvando en un par de ocasiones, de arriba y de abajo también, ante pelotas "llovidas" al punto del penal, que en este tipo de condiciones se convierten en auténticos "pinballs", entre tantas piernas, agua acumulada y el barro del área.

Ya en el complemento, Morón saldría con mayor ambición y seguridad, acostumbrado a las "malas jugadas" de la cancha y aprovechando la merma en la lluvia y el viento, que le permitirían intentar con mayor éxito su búsqueda de sociedades entre Brian Orosco y Santiago Coronel, procurando progresar por las bandas, algo que conseguiría con los primeros cambios propuestos desde el banco, con los ingresos de Santiago Sala y Diego Sosa en lugar de Franco García y Gonzalo Berterame.

A los 29' del segundo tiempo y en el primer error importante de la última línea de Morón, Guido Vadalá (que minutos antes reemplazara al "10" José Luis Fernández), aprovecharía un despeje defectuoso de Agustín Gómez y la habilitación de cabeza de otro ingresado, Lucas Rebecchi, para quedar solo en la corrida, mano a mano con Bruno Galván, pero el remate cruzado de la ex promesa juvenil de Boca, por fortuna se iría apenas desviado sobre el poste más lejano del arquero del Gallito.

Por esas cosas del destino, pero también de la búsqueda, la decisión y la contundencia, apenas un minuto después, un rechazo de la defensa local le caería a Brian Orosco, que ingresando por el medio,  habilitaría de manera fantástica a Santiago Sala, para que el juvenil de Morón, a diferencia de Vadalá, sesenta segundos antes, ingresando por izquierda defina con sutileza y potencia, cruzado contra el caño zurdo de Lungarzo, para que el Gallo se ponga arriba 1 a 0, a los 30' del segundo tiempo, con total y absoluto merecimiento.

Con el trámite del partido "roto", con un Alvarado obligado a buscar el empate y un Morón dispuesto a cerrar el resultado de contra, quedaría tiempo para que Santiago Coronel, la figura excluyente de la destemplada noche, viese adelantado a Lungarzo, en un tiro de esquina y la colocara con "comba" rumbo a un golazo "olímpico" de antología, que sólo impediría la gran reacción del propio arquero de Alvarado, arrojándose dentro de su arco, para evitar lo que hubiese sido el "broche de oro" para una actuación formidable del "11" visitante, que jugó como los "dioses", hizo jugar a sus compañeros y maravilló con su fútbol y jerarquía a propios y extraños. Hizo todo bien. Mejor que siempre. Partido consagratorio. De auténtico crack.

En tiempo cumplido, Alan Robledo, el primer marcador central local, se iría bien expulsado por doble amarilla, luego de una fuerte entrada a Rescaldani, propia de la impotencia de Alvarado y en el tercer minuto adicionado de los cinco, un centro con destino al área de Galván, mal ejecutado por Juan Lungarzo, iniciaría el contragolpe letal de Diego Sosa, desde su "media luna", que ganándole en la carrera a su marcador y teniendo libre a Ezequiel Rescaldani por el centro, optaría por jugársela él mismo, y lo bien que haría, cruzando un remate furibundo, rumbo al segundo palo de Lungarzo, para su cuarto gol en la temporada, el segundo consecutivo y la victoria 2 a 0 de Morón en Mar del Plata.

A un punto del líder zonal, Agropuecuario (por lo menos, hasta que jueguen Almirante y Flandria en Jáuregui) y con una marca impresionante de once triunfos en los últimos catorce partidos, el Gallo no detiene su marcha y el sábado recibe a Gimnasia de Mendoza, en el Nuevo Francisco Urbano.

Morón es un puño apretado y sueña.


@elgallogustavo.



        📸; Prensa Alvarado.