lunes, 16 de octubre de 2023

Game over

Y Morón se quedó sin Reducido.

De la peor manera, de local, ante su público que colmó una vez más el Nuevo Francisco Urbano, frente al anteúltimo del torneo, que se jugaba el descenso y con el que perdió también en la primera rueda, cuando le alcanzaba con sumar un punto y lo estaba haciendo, pese a lo mal que jugara en todo el partido, hasta que en la última pelota de la tarde, la visita se llevara un triunfo "heroico" y a Morón afuera de todo.

Y es que este Morón, que cosechó apenas cuatro puntos de los últimos dieciocho y que no pudo ganar desde el 3 a 2 ante Defensores de Belgrano, en el mismo escenario de la desilusión enorme de esta tarde, se fue paulatinamente "desinflando", justo en el "sprint final", esto es, la etapa más crítica y definitoria del campeonato, mermando no sólo el rendimiento individual y colectivo, sino ingresando en una zona de descontrol emocional, precisamente cuando mayor nivel de aplomo y templanza debió haber mostrado, tanto es así que terminaría como el equipo con mayor cantidad de expulsados, dejando en evidencia la indisciplina que lo condicionara en las fechas decisivas, por ausencias evitables y en algunos casos hasta repetidas.

En este sentido, toma especial relevancia un hecho que en su momento, pasara prácticamente inadvertido, al influjo de los buenos resultados y el mejor andar de conjunto, desde la llegada de Fabián Nardozza.

Nos referimos al alejamiento del psicólogo del plantel, Carlos Lionti, quien había hecho un gran trabajo y tuvo un papel preponderante en algunos momentos críticos, en campañas anteriores, con Lucas Bovaglio y luego con la "dupla", Alejandro "Chiche" Migliardi y Joaquín Iturrería.,

En contraposición, la escasa importancia que le otorgara el actual cuerpo técnico, al trabajo del psicólogo del plantel, habría de impulsar (lógicamente) a Lionti, a buscar nuevos rumbos, donde fuese valorado en su labor, acompañiento profesional que hubiese resultado de significativa importancia, en este tramo final del torneo, en el que los jugadores parecieron perder la línea, desde lo emocional, para verse superados por las ansiedades de disputar, primero, nada menos que alcanzar la final por el primer ascenso y luego, asegurar la clasificación al Reducido, conviviendo en el medio, con las obligaciones y las pulsaciones de cada partido definitorio, sumadas a la intervención del factor arbitral, ya convertido en una auténtica vergüenza para nuestro fútbol, en especial del ascenso, donde no existe el VAR.

Como sea y por las razones que fuesen, hoy Morón se quedó con las "manos vacías" por demérito propio, ya que defeccionó en los partidos que debió aparecer, por juego o temperamento, como frente a San Telmo, donde fue superado por su necesitado rival, en la mayor parte del encuentro y jamás supo suplir su reiterada falta de ideas, por la tranquilidad de saberse "adentro" con apenas un punto, para trasladarme la presión y la mayor responsabilidad a su rival. Todo lo contrario, el que volvió a jugar apurado y nervioso fue el Gallo, aún luego de conseguir el empate "salvador", a falta de poco más de diez minutos para el final del partido.

Un equipo sin ideas y sin los referentes dentro de la cancha que supieran manejar los tiempos del encuentro, cuando tenía todo para ganar, a base de empuje y aprovechando el bajón anímico de un rival, que sabía que estaba descendiendo, para incluso aspirar a terminar en el cuarto lugar de la zona (para jugar de local y con ventaja deportiva), pero de nuevo y como en todo el torneo, pagó caro por última vez, otra desatención defensiva, en el tercer minuto agregado: de un tiro de esquina desde la deecha, una pelota que cae en medio de una "marea" de camisetas, propias y ajenas, pero el que alcanza a desviarla es Héctor González, el primer central de San Telmo, para empujarla al gol "salvador", ante un Morón sin reacción, como en el transcurso de los 90 y pico de juego.

En simultáneo, Flandria que ganaba uno a cero su "final", en Jauregui, frente a San Martín de San Juan, también en el descuento y con las malas noticias procedentes de Morón, tal vez se resignó y permitió que la visita alcanzara un agónico empate, que no modificaba su destino de descenso directo, pero sí el del Gallo, que con ese tanto sanjuanino se quedaba afuera del Reducido.

En realidad, Morón se fue quedado afuera del Reducido mucho antes, en cada uno de los últimos seis partidos en los que le costara muchísimo sumar y pese a no hacerlo de a tres, a fuerza de empates (méritos al margen), el plafón de puntos que traía le permitía mantenerse sostenido en los puestos de clasificación, pero incapaz de confirmarlo con una victoria que además apuntalara las ilusiones de ascenso.

Morón se quedó sin Reducido. Y de la peor manera.

En la fecha de cierre, de local, con el aliento de su gente, frente al anteúltimo del torneo y la última "bola" de la tarde en el Oeste.

Un equipo difícil de catalogar, que en un torneo tan extenuante de 38 jornadas, comenzó preocupando con el descenso o la promoción, con los que "coqueteara" durante casi un tercio de campeonato y que con la llegada de Fabián Nardozza en la dirección técnica, se retemplara en el ánimo y en el juego, tanto para ilusionarnos con la final por el primer ascenso y más tarde, con la clasificación al Reducido.

En definitiva, dicha clasificación al Reducido, parecía tan increíble en aquellas primeras fechas en el fondo de la tabla, como este final de campeonato con las "manos vacías", cuando hace seis jornadas, durante 45 minutos del polémico partido en Río Cuarto, Morón quedaba con el triunfo parcial, como único líder de su zona.

Se podía quedar afuera?, claro que sí, esto es fútbol y el rival también juega, máxime cuando está peleando la permanencia.

Pero lo que duele es la forma.

Game over (también de "Copa Argentina" 2024).


@elgallogustavo.



       📸: Deportivo Morón.


domingo, 8 de octubre de 2023

Punto a punto

Morón pudo ganarle a Temperley y asegurar su clasificación al Reducido, máxime a partir de ponerse en ventaja a los 17 del primer tiempo, por intermedio de un penal a favor (una auténtica "rareza" en las últimas temporadas), convertido por Brian Orosco, no sin suspenso, luego que el arquero le adivinara el palo y alcanzara a desviar el balón, aunque no tanto para evitar la apertura del marcador, luego de un desborde por izquierda de Franco García y la mano ilícita del defensor "Celeste", un uruguayo que minutos más tarde tendría la ocasión de aumentar la cuenta, de contra, con un mano a mano imperfecto en la definición y bien resuelto por Jerónimo Pourtau, el "1" local.

Morón pudo perder con Temperley, en especial en los primeros 20' del complemento y luego del empate local, cuando el "Gasolero" apretó al Gallo contra su arco y bien pudo aprovechar el envión anímico del gol, producto de una buena jugada colectiva, el desborde y centro "envenenado" desde la izquierda, primero al palo y en el rebote, el remate inapelable de derecha, alto y bien lejos de Bruno Galván, del volante central local, Gabriel Altamirano, a los 9' del complemento.

Y es que Morón no pudo ganar para asegurar su ingreso al Reducido, con el triunfo en Turdera, pero el 1 a 1 lo deja en la puerta de la clasificación, para lo cual necesitará sumar al menor una unidad, cuando reciba en el Oeste a un necesitado San Telmo, pero por motivos bien diferentes, puesto que el "Candombero" no depende de sí mismo para evitar el descenso directo y pensar en mantener la categoría en el repechaje, con el anteúltimo de la otra zona.

Y es que Morón tuvo situaciones para inclinar la "balanza" a su favor, luego del empate de Temperley, con una acción muy clara de Orosco, que ingresando por el medio, en un slalom dentro del área para evitar marcajes locales, prefirió definir con zurda (su pierna hábil), en lugar de rematar con derecha, propiciando una acción destacada y determinante del referido Pourtau.

También lo tuvo en los pies de Santiago Sala y en un par de remates desde afuera del área, tanto de Santiago Kubiszyn como de Ezequiel Rescaldani, de regreso al once titular (luego de purgar una fecha de suspensión), en lugar de Leonardo Ramos. 

Sin embargo, lo puedo perder ante la búsqueda repetida de un Temperley que siempre quiso y fue, aún carente de ideas, pero intentó desbordar por ambos flancos y complicar con envíos aéreos, para la cabeza del "Animal" López o la segunda jugada, dentro o al borde del área, siempre descubierta, como sucediera en el gol del empate "Gasolero".

Con un buen partido de Pablo Calderón, el mejor desde que llegó a Morón, reemplazante del suspendido Facundo López, la gran labor de Pablo Ferreira, una vez más, como frente a San Martín de Tucumán, el más destacado de la visita, y el desequilibrio de Brian Orosco, alternando buenas y no tan buenas, pero los tres en el podio de los más destacados, de un equipo que puso todo para "pelear" el partido, con rendimientos desparejos, en jugadores importantes, tal el caso de Diego Sosa, reemplazante del suspendido Santiago Coronel y de un Rescaldani al que, lógicamente, le cuesta recuperar el ritmo de juego, desde aquella infortunada acción, luego se convertir el primer gol frente a Gimnasia de Mendoza.

En definitiva, con una buena actuación colectiva, superior a lo demostrado ante el "Santo" tucumano, Morón una vez más no pudo mantener un resultado y debió conformarse con otro empate (el cuarto en fila), también por su escasa efectividad a la hora de definir el pleito en el arco de enfrente y volver a "sufrirlo" en el propio, desde los laterales y los centros cruzados.

Falta un punto para asegurar el ingreso al Reducido, en el que, seguramente, deberá resignar localía y ventaja deportiva en la primera instancia.

Pero primero, lo primero: clasificar, algo que busca desde hace cinco fechas y no logra ganar para confirmarlo, más allá de los merecimientos ocasionales.

Pudo ganarle a Chicago y San Martin de Tucumán, al igual que pudo perderlo ante All Boys. Como sea, no queda más espacio para las repetidas fragilidades defensivas y la habitual anomia en el arco ajeno, no sólo para sumar ante San Telmo y clasificar, sino para poder soñar con avanzar en un Reducido, posiblemente y una vez más, en cancha ajena y desventaja deportiva.

Algo que, si se lo propone y logra minimizar los errores y maximizar sus aciertos, este equipo ha demostrado que es capaz.

Depende pura y exclusivamente de Morón.


@elgallogustavo.



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martes, 3 de octubre de 2023

A ganar en Turdera y asegurar el Reducido

Por tercera jornada consecutiva, Morón no pudo quebrar el cero, frente a San Martín de Tucumán, en el Oeste y al igual que sucediera en el clásico con Nueva Chicago, contó con las mejores chances para quedarse con los tres puntos, pero entre aciertos ajenos (en especial, de los arqueros rivales), deméritos propios por falta de efectividad frente al arco contrario y una dosis esquiva de suerte, de esa que a veces determina, de manera antojadiza, que una pelota entre o no, más allá de los méritos, el Gallo se quedó una vez más con un empate con sabor a poco y prácticamente se despidió de la pelea por el primer puesto de la zona.

Al igual que en Mataderos, el equipo de Fabián Nardozza no controlaría las acciones, a partir de la tenencia de la pelota y sin embargo no sufriría el encuentro en el arco propio, con otra sólida actuación de su última línea, con rendimientos parejos en los cuatro del fondo, que facilitarían la tarea de Bruno Galván, con la valla invicta por tercer partido en fila.

Como contrapartida, y pese al regreso de Santiago Coronel al once titular, a Morón le costaría muchísimo disputarle el balón a un "Santo" tucumano con jugadores de jerarquía, en un enfrentamiento que iría tomando "temperatura", al influjo de los antecedentes recientes en Tucumán y por Copa Argentina, y ante el arbitraje permisivo de un errático Rey Hilfer.

Asimismo, también como en las jornadas precedentes, Morón generó cuatro o cinco opciones de gol inmejorables, a lo largo de todo el partido, pero una vez más, su falta de precisión en la última "puntada" o de efectividad frente al arco rival, lo privarían de un triunfo necesario, para un equipo que en este tramo decisivo del torneo, en el que paradójica (y afortunadamente) se muestra sólido como pocas veces en su defensa, por desventura no logra refrendarlo con goles en el arco de enfrente.

En la noche del Nuevo Francisco Urbano, con Santiago Kubiszyn de entrada y por derecha, en lugar de Gonzalo Berterame y la vuelta (momentánea, por su nueva expulsión del final) de Santiago Coronel, en reemplazo de Diego Sosa, que esta vez partiría desde el banco, el equipo de Nardozza no pudo imponer su juego, tal su costumbre, en especial de local, pero pese a ello, cada vez que se propuso llegar con peligro al área de San Martín de Tucumán, lo haría de manera vertical, directa y generando chances de gol, como el tiro libre desde lejos del "Topo" Coronel, rechazado a medias por el arquero y cuyo rebote no pudiera ser capitalizado por Agustín Gómez, o el cabezazo "Franco" del uruguayo García, controlado por Darío Sand, el "1" visitante que también le negaría el gol, a Leo Ramos, tras un contraataque rápido encabezado por Coronel, la cesión de Brian Orosco al "Tanque", que eludiendo a su marcador para generarse el espacio, sacaría un remate con destino de red, que la gran respuesta del arquero "Santo" evitaría que "exploten" las gargantas en el Oeste.

Del lado de conjunto de Pablo Frontini, se quedaría en intenciones y en una mayor tenencia de la pelota, con un peligro más latente que real, puesto que no le generaría zozobras a Bruno Galván, aunque sí disputas, enojos y reacciones por ambos lados, a partir de las actitudes del capitán visitante, Emanuel Dening, delantero puzante y de cuidado, pero insoportable a la hora de las "mañas" y los reclamos permanentes al árbitro y sus asistentes.

En el complemento, el Gallito procuraría adueñarse del balón para ejercer el protagonismo que no le dejaran en la primera mitad, con un muy buen partido de Pablo Ferreira, desde el arranque en lugar de Santiago Ubeda, y sin tanto peligro como de contra, durante el primer tiempo, provocaría la más clara de la noche, tras un tiro libre de Santiago Coronel, desde la derecha, que Santiago Sala alcanzara a "pellizcar" en su trayectoria rumbo al arco, pero en definitiva, se topara con el "guantazo" salvador de Sand, cuando parecía irremediable su destino de gol.

A los 28' del segundo tiempo, una infracción evitable de Facundo López (otra vez de buen parido hasta allí), lo dejaría afuera por doble amonestación y a Morón con un jugador de menos, para volver a "complicarse solo", en el último cuarto de hora, como ha sido la constante de un equipo que supo quedarse en inferioridad numérica, en tres de los últimos cuatro partidos, síntoma inequívoco del nerviosismo con el que no pudiera lidiar en este etapa decisiva del campeonato.

Diez contra once, el partido se "rompería" definitivamente y si bien el "Santo" tucumano se vería casi obligado a buscar el triunfo, lo haría tan tímidamente como sin ideas, tanto es así que Morón provocaría mayores y mejores desbordes, con pelotazos desde el fondo, mal resueltos en otra noche errática de Gonzalo Salega, a la hora de la toma de decisiones ofensivas.

Tras una agresión, en tiempo agregado, se irían expulsados el "Topo" Coronel en Morón y Nahuel Banegas en San Martín de Tucumán, que bien se pudo llevar de regreso un premio excesivo, en la última del partido, en el que el palo hizo un poco de "justicia", ante el centro pasado y el remate al poste del ingresado Pío Bonacci.

El pitazo final de un muy flojo Rey Hilfer, repartiría puntos y broncas entre el Gallo y el "Santo" tucumano, esfumando virtualmente las chances de Morón de ganar la zona, más allá de que aún la matemática le juegue a favor (quedó a cinco puntos de los líderes, a falta de seis en juego).

Más allá de la decepción lógica por un torneo que lo tuviera como protagonista y le diera chances inmejorables hasta de ganar su zona, en este momento resulta importante no perder de vista el desarrollo del torneo y recordar que este mismo equipo estuvo no menos de trece jornadas, oscilando entre el descenso directo y la reválida, para valorar en su justa medida lo conseguido hasta el momento, que sin embargo aún no garantiza nada, puesto que todavía no está asegurada la clasificación al Reducido.

"El que quiera 'Celeste'"..., que vaya a ganar en Turdera.

Este Nacional da dos chances de ascenso y estamos en carrera.


@elgallogustavo.




domingo, 24 de septiembre de 2023

Punto "clásico" que suma y mantiene la ilusión

En un clásico jugado como tal, con dientes apretados, pierna fuerte y mucho carácter, el Gallo se trajo un punto importante del "República de Mataderos", ante un Nueva Chicago que manejó más tiempo la pelota, a lo largo de los 90' y agregados, pero sin embargo, las mejores opciones de gol las tuvo Morón, que de haber estado un poco más fino en la última "puntada", bien pudo traerse los tres puntos para el Oeste.

En efecto, tras algunos minutos iniciales de "estudio", Chicago se hizo cargo del protagonismo, empujado por su gente, pero con escasas ideas a la hora de generar juego, más allá del desequilibrio que generaba Agustín Curruhinca, el "diez" y más claro del local, y el peligro latente que encerraba la presencia en el aérea de Ezequiel Naya, bien controlado durante todo el partido por Agustín Gómez, uno de los mejores del Gallo, junto a Damián Adín (también en el "podio") y un buen y prolijo rendimiento de Facundo López.

Con el cambio obligado de Facundo Leiva por el suspendido Nicolás Henry y la variante táctica de Diego Sosa en lugar de Santiago Kubiszyn, para suplir la última jornada de sanción a Santiago Coronel, Morón era mucho más "directo" para llegar hasta el arco de Monllor, tanto es así que contaría en ese primer tiempo, con las dos llegadas más claras de la etapa, una en los pies de Gonzalo Berterame (de buen partido, en especial en dicha primera parte), que bien pudo ceder al medio, en lugar de rematar alto y desviado, ingresando libre por la derecha y minutos más tarde, el intento apenas desviado de Brian Orosco, de derecha, que parecía tener destino de red.

Como contrapartida, el "Torito" procuraba el desborde por la bandas, en especial por el sector de Facundo Leiva, en búsqueda de la cabeza de Naya o la segundo jugada con la llegada de algún volante, pero la defensa visitante resistió bien a "pie firme" y casi sin sufrir el partido, sin distracciones y con una muy buena tarea en el juego aéreo, uno de los puntos más flojos de la última línea a lo largo de todo el presente torneo.

En el complemento, con Pablo Calderón en lugar de Leiva, Morón ajustó aún más su correcta labor defensiva, apostando a una contra bien hilvanada, para llevarse el triunfo a "casa", aunque más allá del buen partido de Orosco, Diego Sosa no lograría cumplir la función de acompañante en la gestación de juego, algo que Fabián Nardozza intentaría corregir, primero con el ingreso de Gonzalo Salega y más tarde de Santiago Sala.

Por el lado del local, seguiría insistiendo con la fórmula de búsqueda a su referencia de área, sumándole la buena labor de su joven lateral zurdo, Diego Arroyo, aunque la más clara del segundo tiempo, derivaría casi de una jugada fortuita en el área de Morón, que por fortuna para la visita, Tomás Rodríguez, solo por el medio, no haría otra cosa que "alcanzarle" la pelota a Bruno Galván.

De contragolpe, Morón tuvo otra vez las más claras, primero con un desborde por izquierda y de rebote, el remate increíblemente desviado de Pablo Calderón, cuando tenía todo el arco a su disposición para vencer a Daniel Monllor, el arquero de Chicago protagonista de una gran atajada sobre el vértice derecho de su arco, ante un zurdazo precioso de Brian Orosco y en el descuento, en la última "bola" de la tarde en Mataderos, el derechazo apenitas ancho sobre el palo izquierdo, ante el derechazo de Santiago Kubiszyn, que bien pudo ser el triunfo en el último "suspiro" del encuentro.

Con una buena tarea colectiva, mucho mejor que lo demostrado en el segundo tiempo frente a All Boys, el Gallo terminó invicto en los duelos clásicos de la temporada y sumó un punto que lo mantiene dentro del Reducido y expectante aún respecto del primer puesto de la zona.

Ahora viene San Martín de Tucumán, el venidero lunes 2 de octubre por la noche, en otro duelo vital entre rivales directos (con el regreso del "Topo" Coronel y Nicolás Henry, pero sin Ezequiel Rescaldani, que llegó a la quinta amarilla).

Un punto "clásico" que suma y mantiene la ilusión.


@elgallogustavo.



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lunes, 18 de septiembre de 2023

"Estados alterados"

Morón jugó mal, nervioso, impreciso y apurado y no sólo no pudo pasar de un pálido empate en cero, frente a un All Boys de mediocre torneo, sino que además no pudo recuperarse de la costosa caída en Córdoba y desaprovechó una oportunidad inmejorable para recortar distancias significativas con Almirante Brown, derrotado en la víspera por el propio Estudiantes de Río Cuarto.

Con el regreso de Damián Adín, por Pablo Calderón (que llegó al límite de amarillas), en el lateral derecho y las ausencias obligadas de Maxi Coronel (por una lesión que lo mantendrá afuera por el resto del campeonato), Leo Ramos, expulsado el pasado lunes y Santiago Coronel (informado por Emanuel Ejarque, al término del partido en Río Cuarto y sancionado con dos fechas, al igual que Juan Martin Rojas, que recibiriera cuatro jornadas de suspensión), el equipo de Fabián Nardozza contaría con la vuelta esperada de Ezequiel Rescaldani (tras superar su fractura orbital), sumados a los ingresos de Facundo López y Santiago Kubiszyn para suplir el "mal de ausencias" que dejara la malograda "excursión" cordobesa.

En una jornada fría y destemplada, con mucho viento y una constante amenaza de lluvia, el "calor" supo ponerlo como siempre, la multitud del Gallo que se acercara al Nuevo Francisco Urbano, para irse a casa, al cabo de uno de los partidos más flojos de la "era Nardozza", con el "sabor amargo" de un empate a cero que califica la pobre actuación individual y de conjunto, frente a un All Boys que jugó mejor, manejó la pelota con mayor criterio y de haber contado con mayor efectividad, hasta podría haberse llevado los tres puntos para Floresta.

Y es que Morón jamás haría pie en el terreno de juego, y no por el estado del mismo, que evidencia mejoras fechas tras fecha, sino porque la ausencia del "Tipo" Coronel se haría manifiesta (pese a que no venía en su mejor versión, en los últimos cotejos), para dotar a Morón de esa cuota de pausa y claridad que no pudo hablar, ni en Brian Orosco y Kubiszyn, en el primer tiempo y parte del segundo, ni en Diego Sosa, Santiago Sala y Gonzalo Salega, en el complemento, ni mucho menos profundidad en un desconocido Franco García, que tuvo una tarde gris como el resto de sus compañeros y un Rescaldani que pese al tiempo alejado de las canchas, supo arreglárselas para "pivotear" e intentar juntarse con sus mediocampistas.

Así las cosas, un Morón apurado, impreciso y visiblemente nervioso en todos sus protagonistas, sólo por momentos pudo "empujar" a All Boys contra su arco, como en ese par de minutos, promediando la primera etapa, en que Orosco estrellara un tiro libre contra el palo, o aquella en que Gonzalo Berterame (otro de bajo nivel en los últimos tiempos) desbordara por derecha y su remate fuese contenido a medias por Lisandro Mitre, arquero visitante y su rebote capturado por Franco García, cuyo derechazo con destino de gol, terminara rechazado por el brazo válido de un defensor, casi en la línea de gol, apenas por delante de su propio golero.

Como contrapartida, casi sin proponérselo, el equipo de Norberto Paparatto fue capitalizando el descontrol (emocional y táctico) de Morón, para animarse a jugar unos metros más arriba y comenzar a usufructuar las dudas defensivas del Gallo, generando un par de chances inmejorables para ponerse en ventaja, a través de Facundo Butti, el primer zagueto central y en especial, por Franco Toloza, el delantero más punzante de la visita.

En el complemento, tras un pálido primer tiempo, era de suponer que Morón se iría con todo contra el arco de Lisandro Mitre, para conseguir un triunfo clave, en un partido vital, a falta de cuatro fechas para el final del torneo, pero sin embargo, el que sorprendería animándose a arrinconar a su rival contra su arco, sería la visita, que presionaría con éxito en el medio, para hacerse del balón y con él, complicar a Morón de abajo y de arriba, pero siempre desde las bandas.

En uno de esos retrocesos apresurados y en desventaja numérica, Nicolás Henry cometería una infracción de segunda amarilla, a los 26' de la etapa final, y si el cotejo le había resultado esquivo a Morón, once contra once, con un jugador de menos el arco de enfrente le quedaría "lejísimo".

Y el ingreso en la visita de Joaquín Ibáñez, terminaría por complicar una tarde compleja, aprovechando con su velocidad el adelantamiento de Damián Adín, por la banda diestra de la defensa, para desbordar y provocar más de un "sofocón" en el arco de Bruno Galván, por suerte nunca bien capitalizado por Franco Toloza y sus compañeros del "Albo".

El pitazo final de Pablo Dóvalo, de correcto arbitraje, dejaría con mejor semblante a la visita, a quien el punto le sirve e incluso mereció un poco más, pero con gestos de preocupación a un Morón que no supo controlar sus nervios, que jugó apurado, buscando el segundo gol, antes que el primero y no tuvo la precisión ni la claridad para imponer lo que mejor supo hacer durante el actual torneo: jugar con la pelota al pie y buscar las "sociedades" de sus mejores intérpretes.

Con cuatro "finales" por delante y a cuatro unidades del líder zonal, Almirante, el Gallo deberá afrontar una prueba de carácter, el venidero domingo, cuando visite a Nueva Chicago en el "República de Mataderos".

Entre el "mal de ausencias" y los nervios, Morón dejó escapar otra gran oportunidad de acercarse al sueño mayor, ese de pelear por clasificar no ya al Reducido, sino a la final por el primer ascenso.

En una zona tan pareja, todo es posible, pero Morón además de ajustar sus razones futbolísticas, deberá solucionar los "estados alterados", tan costosos en Río Cuarto y que lo "maniataran" contra el "Albo".

A falta de todos los "soldados" disponibles, a recuperar por lo menos la "memoria", en aquellos que tendrán el desafío de enfrentar la "final del mundo" en los cuatro próximos partidos.


@elgallogustavo.




martes, 12 de septiembre de 2023

Renegó de su esencia y lo pagó caro

Al término del primer tiempo, Morón se imponía 1 a 0 en Río Cuarto y accedía a la primera posición en la tabla, junto a Almirante Brown, que por entonces igualaba con Defensores en el Bajo Núñez.

Sin embargo, en el complemento, el Gallo equivocaría todos los caminos y dejaría de hacer lo que mejor le sale: defenderse con la pelota y buscar definir el partido de contra, para refugiarse demasiado cerca de su última línea, hacer todo el tiempo posible desde su arquero y resignar cualquier pretensión ofensiva, incluso antes de quedarse con un hombre de menos, tanto es así que en el segundo tiempo, Morón no registraría llegadas de riesgo sobre el arco de Estudiantes de Río Cuarto.

Con la vuelta de Nicolás Henry, en lugar de Facundo Leiva, la ausencia obligada de Damián Adín (que ante Defensores llegara al límite de tarjetas amarillas) reemplazado por Pablo Calderón y el regreso, tras su desgarro, de Brian Orosco por Santiago Kubiszyn, Morón se mostraría contundente en los primeros 45', llegando en tres ocasiones y conviertiendo el gol de la ventaja inicial,  a los 26' de la primera etapa, luego de una buena recuperación en tres cuartos y una mejor habilitación de Orosco, para que dentro del área, Leo Ramos vuelva al gol tras largo tiempo, definiendo con jerarquía, de derecha y de "cachetada", para superar el achique del arquero y poner en ventaja a la visita, que justificaría la diferencia por su inteligencia y profundidad, más que por su mejor juego.

Antes de eso, un remate de Henry, pisando el área, se perdería apenas sobre el travesaño y un cabezazo de Calderón, sobre el segundo palo, se escaparía apenas ancho por el poste opuesto, luego de un tiro de esquina de Santiago Coronel.

Estudiantes de Río Cuarto, como contrapartida, sólo acercaría algo de peligro con pelotas paradas y centros cruzados, que en un puñado de ocasiones generarían un par de respuestas para el aplauso de Bruno Galván, principal sostén de la victoria parcial de Morón, al término de un primer tiempo sin brillantez, pero trabajado con criterio y definido con contundencia.

Ya en el complemento, de manera inexplicable, el equipo de Fabián Nardozza dejaría de hacer lo que mejor sabe, que es manejar la pelota lejos de su arco y buscar defjnir el pleito de contra, para dejarse "arriar" contra Galván, por un local con muchas ganas y coraje, pero casi sin ideas, que el propio Morón dejara "agrandar", cedièndole balón y terreno para que probase una y otra vez, con envíos aéreos, a una defensa visitante que no se caracteriza por su solvencia ante los intentos en la "cancha de arriba".

Cuando Morón parecía empezar a aquietar a su rival, dos jugadas terminarían por desencadenar el desenlace posterior: primero, una mano inexistente cobrada por Emanuel Ejarque, cuando Gonzalo Berterame emprendía un contrataque con "aroma" a segundo gol y sobre los 20' de la etapa final, el "manotazo" innecesario de Leo Ramos, que determinaría su segunda amarilla y con ella su lógica expulsión.

Apenas seis minutos más tarde, de un centro desde la izquierda y un rechazo defectuoso, Gastón Arturia vencería la resistencia de Bruno Galván, con un remate fuerte y contra el palo derecho del "1" de Morón, para igualar la cuenta y darle un empuje extra, a un Estudiantes "agrandado" por su público, los fallos de un Ejarque localista y fundamentalmente, un visitante que resignaría por completo su esencia y se limitaría a "aguantar" el partido cerca su defensa.

Como era de esperar, a falta de diez minutos para el final, Luis Silba cambiaría por gol, un penal a pedido del local y del árbitro del encuentro, por una mano evitable de Kubiszyn, con un remate seco y pegado al poste diestro de Galván, que adivinó la intención, pero no pudo meter el "puñetazo" que desviara el destino de red del remate.

Entre multiplicidad de tarjetas amarillas y quejas dentro y fuera de la cancha, Morón se iría de Río Cuarto con las "manos vacías", por cambiar su "libreto" habitual, de búsqueda permanente y en cualquier escenario, para adoptar el camino de hacer tiempo y "regalar" la iniciativa, el terreno y la pelota a su rival, algo que no siente y que jamás le generara dividendos en las 30 fechas precedentes.

A cinco de Almirante, con otros tantos partidos por delante, el Gallo se quedó sin margen de error para seguir en la lucha por el primer puesto, con All Boys en el horizonte más cercano.

En Córdoba, Morón renegó de su esencia, lo pagó caro y perdió una gran oportunidad.

A recuperar la memoria con el "Albo".


@elgallogustavo.



lunes, 4 de septiembre de 2023

Morón es cosa seria

En otra "final" de este auténtico "mundial" de siete partidos (ahora seis), que es la apasionante definición del Torneo Nacional, el Gallo se quedó con tres puntos vitales, en un partido vibrante y cambiante ante Defensores de Belgrano, que venía segundo y en racha, para arrebatarle a su vencido el puesto de escolta, a sólo dos unidades del líder zonal, Almirante Brown, que quedara libre en la misma jornada.

Haciendo "equilibrio" entre sus debilidades defensivas y sus fortalezas en ofensiva, Morón supo "regresar" de una ventaja inicial y justificada a los 15' de juego, que habría de "diluirse" antes del entretiempo, por una combinación de virtudes ajenas y desatenciones propias, y en otra verdadera prueba de carácter, volver a tomar ventaja, en un gran segundo tiempo, haciendo que el resultado coincida con los merecimientos y el trámite general del partido.

Con la ausencia obligada de Nicolás Henry, por haber llegado al límite de tarjetas amarillas en Casanova, reemplazado por el debutante Facundo Leiva (de interesante vocación ofensiva, pero con algunos problemas en la marca) y el ingreso desde el arranque de Santiago Kubiszyn en lugar del lesionado Diego Sosa, Morón salió a imponer condiciones frente a Defensores (24 horas más tarde, de la cita inicial del duelo, suspendido en la tarde del domingo), ejerciendo una presión alta que lo llevaría a manejar desde el inicio el trámite del partido, además de generar las primeras acciones de peligro frente al arco de Ignacio Pietrobono.

Así las cosas, antes del primer cuarto de hora, una pelota recuperada en el medio, sobre la banda derecha, gracias a esa presión asfixiante del comienzo, permitiría que Leo Ramos (otra vez importante en el "desgaste", como en Isidro Casanova) habilitara por el medio a Santiago Kubiszyn y el "10" del Gallo, primero enganchando para su izquierda y luego acomodándose para la diestra, sacaría un remate preciso y precioso, a media altura, que dejaría virtualmente parado y sin reacción al "1" visitante, para "clavar" un golazo y poner a Morón en ventaja de manera más que merecida.

En los minutos siguientes, un poco porque Defensores comenzaría a asentarse mejor en el campo de juego y otro poco, porque el propio Morón se lo permitiría, aflojando la tensión y la presión en terreno contrario, el equipo de Carlos Mayor demostraría su peligrosidad de tres cuartos en adelante, con Claudio Salto como estratega y Ezequiel Aguirre y Nicolás Benegas como "ejecutores", de una dupla ofensiva de las mejores del torneo, facilitada por los ya acostumbrados "lapsus" en defensa, que harían que la ventaja inicial del Gallo se "esfumara" antes del descanso de medio tiempo.

Primero, a los 25', de un tiro de esquina desde la izquierda del ataque visitante, el envío corto terminaría en un centro a la altura del vértice del área, que Rodrigo Moreira, en el primer palo y anticipándose a todos, la cabecearía al gol del empate, sobre el poste derecho de Bruno Galván. 

Y a los 41' de la primera etapa, Ezequiel Aguirre desbordaría por el lateral izquierdo, enviando un centro "venenoso" y bien colocado a espaldas de Damián Adín, para que el 'Tanque" Benegas tuviese tiempo de controlar la pelota por el lado opuesto y empujarla en soledad, casi debajo del arco, para el 2 a 1 sorpresivo de un visitante incómodo y efectivo: dos llegadas, dos goles.

En el complemento, con Santiago Sala y Gonzalo Salega en cancha, en lugar de Gonzalo Berterame y Santiago Ubeda, el Gallo encontraría rápidamente el gol tranquilizador del empate, a los 6' de reiniciado el juego, con una buena trepada ofensiva de Adín sobre derecha, que la impulsaría al área, para que Franco García (otro de los destacados y que estuvo cerca de marcar por segunda fecha consecutiva) la "rebotara" hacia afuera y sin dejarla picar, con una remate seco, potente y esquinado, Santiago Sala la mandara a "guardar", bien abajo junto al poste diestro de Pietrobono para el 2 a 2, en lo que ya era un partidazo, acorde a los antecedentes y lo que se jugaban ambos conjuntos.

Sin desesperarse, pero tampoco permitiendo que el "Dragón" se le venga encima, como en el primer tiempo, el equipo de Fabián Nardozza siguió buscando el gol del triunfo resonante y merecido, con Pablo Calderón por el amonestado Leiva, hasta que a los 25 del segundo tiempo, de un intento por derecha de Santiago Coronel, el rebote le quedaría a Sala, que habilitando por el centro del área a Ramos, de espaldas al arco, generaría un gran pase gol a Gonzalo Salega, que ingresando solo y cara a cara con Pietrobono, no perdonaría para el 3 a 2 del Gallito, en la culminación de una magnífica jugada colectiva.

Nuevamente en ventaja y con Pablo Ferreira en lugar del uruguayo García, para equilibrar el mediocampo y volver a dotarlo de una mayor cuota de marca, Morón bien pudo ampliar el marcador (ya con Pablo Cáceres reemplazando a Kubiszyn, otro destacado) en un par de contras, pero no tuvo la eficacia necesaria para evitar el "sufrimiento" hasta el final del encuentro.

Como contrapartida y más allá de alguna buena intervención de Galván, Morón no debió padecer más de la cuenta en su propia área, aunque cada pelota parada o centro cruzado obligaba a que el hincha de Morón, en la cancha y a la distancia, mirara para otro lado.

Ariel Penel de mal arbitraje, amonestaría también mal a Damián Adín, dejándolo afuera del cotejo en Río Cuarto, del próximo lunes por la noche.

Quedan seis finales de este "mundial" particular y Morón, pese a sus vaivenes, llega con la moral tan alta como la ilusión de todo el pueblo moronense.

El Gallo "apagó" el "fuego" del Dragón en un partidazo, que tuvo de todo, en especial, la confirmación de un carácter y una personalidad que lo convierten en cosa seria.


@elgallogustavo.